Ene
11
¿Alcanzaremos la energía de Planck?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Física y cosmología ~
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Lo cierto es que la ciencia actual no puede explicar los rayos cósmicos de alta energía. Durante más de una década, los físicos japoneses han estado observando rayos cósmicos que no debieran existir. Los rayos cósmicos son partículas (en su mayoría protones, pero a veces también núcleos pesados completos) que viajan a través del universo a velocidades cercanas a la de la luz. Algunos rayos cósmicos detectados en la Tierra han sido producidos en eventos catastróficos tales como las supernovas, pero todavía no conocemos el origen de los rayos cósmicos de alta energía, que constituyen las partículas más energéticas de la naturaleza. Pero ese no es el verdadero misterio.

Los rayos cósmicos son partículas que llegan desde el espacio y bombardean constantemente a la Tierra desde todas las direcciones. La mayoría de estas partículas son núcleos de átomos o electrones. Algunas de ellas son más energéticas que cualquier otra partícula observada en la naturaleza. Los rayos cósmicos ultra-energéticos viajan a una velocidad cercana a la de la luz y tienen cientos de millones de veces más energía que las partículas producidas por cualquier acelerador en el mundo.



Posibles fuentes emisoras de rayos cósmicos
No conocemos ninguna fuente en el Cosmos que pueda producir partículas con estas energías, ni siquiera en las más violentas explosiones de estrellas.
De donde provengan, las partículas de alta energía mantienen secretos respecto de la evolución y posiblemente el origen del universo, debido al enigma de su enorme energía millones de veces mayores de lo que cualquier acelerador terrestre de partículas puede producir.

Hasta la fecha, el rayo cósmico más energético detectado tenía una energía de 1020 electrón voltios (eV). Esta cifra supone una increíble energía diez millones de veces mayor de la que se habría producido en un acelerador de partículas. Dentro de este siglo, seguramente será difícil alcanzar, con nuestras máquinas energías aproximadas.

Aunque esta fantástica energía es todavía cien millones de veces menor que las energías necesarias para sondear la décima dimensión, se espera que energías producidas en el interior profundo de los agujeros negros en nuestra galaxia se acercaran a la energía de Planck.
Con grandes naves espaciales en órbita, deberíamos ser capaces (seremos) de sondear en lo más profundo de estas estructuras gigantescas de fuentes energéticas que, abundantemente, están repartidas a lo largo y ancho del Universo.
Según una teoría favorita, la mayor fuente de energía dentro de nuestra Galaxia (mucho más allá de cualquier cosa imaginable), está en el mismo corazón de la Vía Láctea, en el centro, a 30.000 – años – luz de nuestro Sistema Solar, y puede constar de millones de agujeros negros.
Imagen del centro de la Vía Láctea obtenido gracias al Observatorio de Rayos X
ChandraNASA/CXC/MIT/F. BAGANOFF, R. SHCHERBAKOV ET AL.

“A 256000 años luz de nuestro hogar en el extrarradio galáctico, el centro de la Vía Láctea bulle. Dominadas por un agujero negro monstruoso con cuatro millones de veces la masa del Sol, estrellas, enanas blancas y agujeros negros de menor tamaño se aprietan rodeadas de gas y polvo. O eso se suponía hasta ahora, porque la acumulación de objetos en la zona confundía a los astrónomos que tratan de averiguar lo que sucede en esa región clave de la galaxia.”
“El hallazgo lo realizaron después de analizar datos recogidos por el Observatorio Chandra de Rayos X. A partir de estos datos, los autores del trabajo creen que puede haber cientos de agujeros negros emparejados con otras estrellas a las que van robando materia, un proceso en el que se emiten rayos X y permite localizar el agujero negro. El número de agujeros negros aislados, casi imposibles de detectar, sería mucho mayor.”
Los rayos cósmicos pueden ser generados por una buena cantidad de objetos cosmológicos
Imágenes de este mismo Blog.
En física nada se puede descartar, la inaccesibilidad de hoy a la energía de Planck se puede suplir por descubrimientos inesperados, poco a poco, nos lleve cada vez más cerca de ella, hasta que finalmente, tengamos el conocimiento y la tecnología necesarias para poder alcanzarla.

No olvidemos que, en el siglo XIX, algunos científicos declararon que la composición de las estrellas estaría siempre fuera del alcance del experimento, y, que la única manera que tendríamos de conocerlas sería la de mirar al cielo y verlas allí, inalcanzables como puntos de luz brillantes y lejanos en la oscuridad del vacío del cosmos. Sin embargo, podemos decir hoy, a comienzos del siglo XXI, año 2.006, que no solo podemos saber la composición de las estrellas, sino también como nacen y mueren, las distancias que los separan de nosotros y un sin fin de datos más.
Las lunas Ganimedes y Europa
Particularmente creo que el ser humano es capaz de realizar todo aquello en lo que piensa dentro de unos limites racionales. Podremos, en un futuro no muy lejano, alargar de manera considerable la media de vida. Podremos colonizar otros planetas y explotar recurso mineros en las lunas de nuestro sistema solar, los turistas irán al planeta Marte o a las lunas Ganimedes o Europa. Los transportes de hoy serán reliquias del pasado y nos trasladaremos mediante sistemas de transportes más limpios, rápidos y exentos de colisiones. Tendremos computadoras de cifrado cuántico que harán más seguras las comunicaciones y el intercambio de datos será realmente el de la velocidad de c, así en todos los campos del saber humano.
Estamos inmersos en un avance exponencial, imparable.

Existen pruebas de que se viene hablando de él desde aquellos lejanos pensadores hindúes, de esas ideas se apropió Demócrito en la antigua Grecia, y, pasado el Tiempo llegó hasta nosotros en edades más modernas y con más medios. Sin embargo, no hace tanto tiempo que los físicos dudaron de su existencia.

Otro ejemplo de una idea “inverificable” la tenemos en la existencia del átomo. En el siglo XIX, la hipótesis atómica se reveló como el paso decisivo en la comprensión de las leyes de la química y la termodinámica. Sin embargo, muchos físicos se negaban a creer que los átomos existieran realmente, los aceptaban como un concepto o herramienta matemática para operar en su trabajo que, por accidente, daba la descripción correcta del mundo.
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Cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su momento lineal y, por tanto, su masa y velocidad. En mecánica cuántica, la relación de indeterminación de Heisenberg o principio de incertidumbre establece la imposibilidad de que determinados pares de magnitudes físicas observables y complementarias sean conocidas con precisión arbitraria.
Hoy somos todavía incapaces de tomar imágenes directas del átomo debido al principio de incertidumbre de Heisenberg, aunque ahora existen métodos indirectos. En 1.905, Einstein proporcionó la evidencia más convincente, aunque indirecta, de la existencia de átomos cuando demostró que el movimiento browniano (es decir, el movimiento aleatorio de partículas de polvo suspendidas en un líquido) puede ser explicado como colisiones aleatorias entre las partículas y los átomos del líquido.
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“El movimiento browniano es el movimiento aleatorio que se observa en las partículas que se hallan en un medio fluido (líquido o gas), como resultado de choques contra las moléculas de dicho fluido.”
Por analogía, podríamos esperar la confirmación experimental de la física de la décima dimensión utilizando métodos indirectos que aún ni se han inventado o descubierto. En lugar de fotografiar el objeto que deseamos, quizá nos conformaríamos, de momento, con fotografiar la “sombra” del mismo.
También la existencia de los neutrinos, propuestos por Wolfgang Pauli en 1.930, para dar cuenta de la energía perdida en ciertos experimentos sobre radiactividad que parecían violar la conservación de la materia y la energía, también digo, era inverificable (en aquel momento). Pauli comprendió que los neutrinos serían casi imposibles de observar experimentalmente, porque interaccionarían muy débilmente y, por consiguiente muy raramente con la materia.

La materia, toda la materia, si profundizamos en ella a niveles microscópicos, podremos comprobar el hecho de que, en un 90% está constituida de espacios vacíos y, siendo así, los neutrinos pueden atravesarla sin rozar siquiera sus átomos, de hecho, pueden atravesar la Tierra como si ni siquiera existiera y, al mismo tiempo, también nosotros somos atravesados continuamente por billones de neutrinos emitidos por el sol, incluso por la noche.
Pauli admitió:”He cometido el pecado más grave, he predicho la existencia de una partícula que nunca puede ser observada”.

Comportamiento termodinámico de los neutrinos en la formación de la proto-estrella de neutrones.
Pero incluso Pauli, con todos sus enormes conocimientos, se equivocaba, y el neutrino ha sido comprobado mediante distintos métodos que no dejan dudas de su existencia. Incluso producimos regularmente haces de neutrinos en colisionadores de átomos, realizamos experimentos con los neutrinos emitidos por reactores nucleares y, detectamos su presencia en enormes depósitos de agua pesada colocados en profundas minas abandonadas en las entrañas de la Tierra.
Cuando una espectacular supernova se iluminó en el cielo del hemisferio sur en 1.987, los físicos registraron una ráfaga de neutrinos que atravesaron sus detectores situados, precisamente, en profundas minas.
1.956 × 109 J
1.22 × 1019 GeV
Según parece, hasta que no seamos capaces de llegar a la energía de Planck, la Teoría de súper-cuerdas no podrá ser verificada.
Emilio Silvera V.
Ene
11
¿Pueden llegarnos mensajes del futuro?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Física Cuántica ~
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Investigadores proponen una solución a algunos problemas de la Física Cuántica, y se refieren a los viajes en el tiempo o la paradoja del abuelo. No dejamos de imaginar escenarios imposibles que enlazamos con situaciones que darían lugar a sucesos que impedirían la existencia del mismo narrador. Lo de mandar mensajes al Pasado, me parece algo ridículo, no habría nadie allí para recibirlos.
Los viajes en el Tiempo es un sueño más de nuestra condición que, no deja de maquinar, como cambiarlo todo. No nos paramos a pensar pero, lo cierto es que somos seres algo extraños, lo mimo hablamos de la posibilidad de viajar en el Tiempo que lo hacemos sobre la posibilidad de viajar a las lejanas estrellas. Ambas cosas, fuera de nuestro alcance.
Sí, pero… Y en un Futuro?
Bueno, en Futuro muy, muy, muy lejano…. ¡Nuestra condición física será la misma, es decir, no apta para viajes por el Espacio! No creo que suframos una mutación física que nos haga inmunes a la radiación del Espacio, tampoco creo que nuestro esqueleto se fortalezca para que no le afecte la Ingravidez, y, aunque esa anomalía se supere creando Gravedad artificial, nuestras Mentes no están preparadas para el encierro permanente en una nave espacial, psicológicamente estaremos perdidos en viajes de muchos años, y, la excusa de la criogenización, es un mito, ya que nuestras células se cristalizarían por el frío.
Al exponer cualquier cuerpo orgánico terrestre vivo al vacío del espacio, todo el aire presente en sería extraído de forma tan violenta que órganos como los pulmones quedarían hechos trizas. El oxígeno presente en la sangre se expandiría tanto que el tamaño de nuestros cuerpos sería dos veces más grande de lo normal.
Siempre hablamos y nos referimos a la Tierra como: “Nuestro Planeta”. ¿Cuándo lo compramos? ¿ No sería más real decir que somos nosotros los que pertenecemos a la Tierra que hizo posible el surgir de la vida y que esta evolucionara hasta nosotros?

Cuando el Sol agote su combustible nuclear de fusión, dentro de miles de millones de años, se convertirá en una estrella Gigante roja que crecerá hasta una Unidad Astronómica, es decir, 150.000.000 de Km., y, engullirá a Mercurio y también a Venus, quedará cerca de la Tierra que se calcinará por las inmensas temperaturas, los océanos se evaporarán y, la vida tal como la conocemos, dejará de existir. El proceso puede comenzar en unos 1.000.000.000 de años. En ese Tiempo sería muy posible que no estemos aquí, nuestra especie, como otras que fueron, tiene un principio y un final marcado por la Naturaleza. Sin embargo, el panorama del futuro ha hecho penar a no pocos científicos en lo posibilidad de construir Naves ciudades y huir de la Tierra.

Construir naves-ciudades para escapar de la Tierra cuando el Sol se convierta en gigante roja (en unos 5 mil millones de años) es una idea de ciencia ficción que aborda la inevitable muerte de nuestro sistema solar, implicando viajes interestelares masivos, desarrollo de sistemas autosuficientes a bordo (ciclos de vida cerrados, producción de energía y alimentos) y la necesidad de encontrar nuevos hogares habitables, aunque los retos tecnológicos y logísticos son monumentales, con la humanidad probablemente extinta mucho antes o encontrando soluciones en sistemas planetarios más jóvenes.

- Gigante Roja: Dentro de unos 5 mil millones de años, el Sol agotará su hidrógeno, se expandirá enormemente, volviéndose más grande y rojo, y engullirá a Mercurio y Venus, posiblemente a la Tierra.
- Condiciones Inhabitables: Incluso antes de ser tragada, la Tierra se volverá un infierno calcinado, con océanos hirviendo y radiación intensa, haciendo imposible la vida.
- Megaestructuras: Serían colonias espaciales gigantescas, capaces de albergar a millones de personas, con ecosistemas artificiales completos (tierra, agua, aire, gravedad simulada).
- Autosuficiencia: Necesitarían sistemas de soporte vital cerrados, generación de energía (fusión, solar avanzada) y producción de alimentos (agricultura hidropónica/aeropónica).
- Propulsión Avanzada: Requerirían tecnologías de propulsión mucho más rápidas que las actuales para alcanzar otras estrellas en tiempos razonables (propulsión de antimateria, velas solares/láser, etc.).
- Escala Tecnológica: Superaríamos ampliamente nuestras capacidades actuales en energía, materiales, propulsión y biología artificial.
- Tiempo: Aunque tenemos miles de millones de años, la construcción y el viaje llevarían siglos o milenios, requiriendo una civilización unificada y sostenible durante mucho tiempo.
- Alternativas: Es más probable que la humanidad migre a Marte o a lunas como Europa/Titán (si son viables) mucho antes, o que la civilización se extinga.
Veo pasar una mosca y la sigo. No se como me he metido en este viaje que nunca podremos realizar. Volvamos a otros temas.

Las curvas temporales abiertas podrían resolver muchos problemas de la Física – NPJ QUANTUM INFORMATION
Un grupo internacional de investigadores, liderados por la Universidad de Singapur, acaba de demostrar que numerosos problemas de la Física Cuántica, hoy por hoy irresolubles, podrían solucionarse fácilmente con un ordenador cuántico que viajara a través de “curvas temporales abiertas”. El trabajo, que ha levantado gran expectación en la comunidad científica, se publica en la revista Nature Quantum Información.

IBM prepara el primer ordenador cuántico. La máquina podría resolver problemas que las computadoras actuales ni se pueden plantear. Cuando esté completada su configuración podrá dar millones de respuestas a un problema planteado en fracciones de segundo.
Hace ya una década que el físico Dave Bacon, que en la actualidad trabaja para Google, demostró que la mejor forma de resolver rápidamente todo un grupo de problemas de la Física (llamados NP-completo) y que traían de cabeza a los matemáticos, era utilizando un ordenador cuántico que se desplazara a través del tiempo. ¿La razón? El hipotético ordenador de Bacon podría moverse con libertad a través de una serie de “curvas cerradas de tiempo”, atajos en el tejido espaciotemporal que se curvan sobre sí mismos. La relatividad general en efecto, permite que dichos caminos puedan existir a través de las contorsiones en el espacio-tiempo que conocemos como agujeros de gusano.
Imaginamos cosas que….
¿Pero para qué enviar un mensaje en el tiempo y bloquearlo después para que nadie pueda leer su contenido? Sencillamente porque el procedimiento podría ser la clave que se necesitaba para resolver problemas que, actualmente, no tienen solución alguna. Y es que incluso un mensaje “sin abrir” puede resultar tremendamente útil, especialmente si los científicos “entrelazan” el mensaje con algún otro sistema antes de enviarlo.
Confirman el entrelazamiento cuántico gracias a la luz de una estrella
“Ahora, una nueva investigación internacional dirigida por David Kaiser, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, en la que han participado físicos de la Universidad de Viena en Austria, y de otras entidades, han resuelto un fallo en uno de los test de la desigualdad de Bell, conocido como libertad de elección (Freedom-of-Choice Loophole). Al resolver este fallo, han conseguido una sólida demostración del entrelazamiento cuántico, según se informa en un comunicado. Los resultados se han publicado en la revista Physical Review Letters.”
Como se sabe, el entrelazamiento cuántico es un efecto extraño que es posible solo en el mundo de la Física subatómica, y consiste en una suerte de “comunicación instantánea” entre partículas que, como si fueran hermanos gemelos diminutos, “saben” al instante lo que le ha sucedido a las demás partículas entrelazadas y reaccionan al instante, sin importar la distancia que las separe. Y lo que proponen los investigadores es precisamente eso, crear un entrelazamiento entre el mensaje enviado a través del tiempo y el sistema del laboratorio. Una correlación que podría alimentar y potenciar la computación cuántica.

Sin embargo, las curvas temporales cerradas conllevan no pocos problemas. En general, los físicos creen que, aunque son teóricamente posibles, algo debe de estar evitando que ese tipo de desplazamientos temporales se produzcan en la Naturaleza. De otra forma, argumentan, podrían darse todo tipo de paradojas, entre ellas la clásica de que alguien podría viajar al pasado y matar a su abuelo, impidiendo así su propia existencia.

Y siguen insistiendo: He leído por ahí que los científicos confirman los viajes en el Tiempo a pequeña escala.
Y no solo es la familia la que estaría amenazada por unos viajes así. En efecto, romper el flujo temporal, dejando a un lado el principio de causalidad (un acontecimiento causa otro, que causa otro, y otro…) también puede tener consecuencias para la propia Física cuántica. A lo largo de las dos décadas pasadas los investigadores han mostrado hasta la saciedad que los principios mismos sobre los que se basa la Física Cuántica se quiebran en pedazos ante la presencia de curvas temporales cerradas. Por ejemplo, se puede quebrar el principio de incertidumbre, que establece la imposibilidad de conocer al mismo tiempo determinados pares de magnitudes físicas de una partícula (como la velocidad y el momento). O incluso dejar a un lado el Teorema de no Clonación, que dice que los estados cuánticos no se pueden copiar y que constituye uno de los pilares más sólidos de la Mecánica Cuántica.
Evitar las paradojas
De Historias referidas a Viajes en el Tiempo hemos podido ver muchas en películas fantásticas
Sin embargo, el nuevo trabajo muestra que un ordenador cuántico sería capaz de resolver problemas hasta ahora irresolubles si en vez de por curvas cerradas, se desplazara a través de “curvas temporales abiertas”, que no crean los problemas de causalidad anteriormente descritos. Esto se debe a que dichas curvas no permiten la interacción directa con cualquier cosa en el propio pasado del objeto: las partículas viajeras del tiempo (o, para ser más exactos, los datos que contienen) nunca interaccionarían con sí mismas.
En la Teoría de la Relatividad se admite un espacio tetradimensional, con tres coordenadas espaciales y una temporal. Como no es posible representar en nuestra realidad semejante espacio de cuatro dimensiones, realizaremos una aproximación representando por un plano el espacio tridimensional, más una coordenada temporal. Las soluciones temporales abiertas para expresar la evolución de un punto sería una gráfica del tipo:

Para Mila Gu, de la Universidad de Singapur y director de la investigación, de esta forma “evitamos las paradojas clásicas, como la de los abuelos, aunque seguimos consiguiendo todos esos resultados extraños”.
“Cada vez que presentamos la idea -afirma por su parte Jayne Thompson, coautor de la investigación- todo el mundo dice que no hay forma de que esto pueda tener un efecto”. Pero sí que la hay. Las partículas enviadas de esta forma a través de un bucle temporal pueden, de hecho, ganar un enorme poder de “super computación”, incluso si jamás interactúan con nada del pasado. “La razón se debe a que algunos datos se almacenan en las correlaciones de entrelazado: y esto es precisamente lo que estamos aprovechando”, asegura Thompson.
Por imaginar…. ¡Que no quede!
Sin embargo, no todos los físicos piensan que estas líneas de tiempo abiertas tengan más posibilidades de manifestarse en el Universo físico que las líneas cerradas. Y pueden que tengan razón. Uno de los principales argumentos en contra de la existencia de curvas temporales cerradas es que nadie, que sepamos, nos ha visitado nunca desde el futuro. Un argumento que, por lo menos, no es válido con las curvas temporales abiertas, ya que en ellas cualquier mensaje procedente del futuro resultaría bloqueado.
Emilio Silvera Vázquez
Ene
11
Merafísica, esa rama de la Filosofía que estudia el SER
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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Lo que no podemos dudar es que la Mente, es un Universo en sí misma
El poder de la Mente es… ¿Infinito! Bueno, de alguna manera sí que lo es. ¿Quién no ha viajado a lugares lejanos y fantásticos, solo con cerrar los ojos e imaginarlos?
Claro que no solo construye fantasías, la Mente es la autora de grandes verdades descubiertas por la Ciencia, la intuición, la imaginación, la curiosidad… Todos “ingredientes” que habitan en la poderosa Mente, y, no pocas veces nos llevaron a desvelar misterios del Universo celosamente guardados.
La Mente que puede inhibir el miedo de un peligro inminente, dentro de ella reina la idea de que, si ocurre lo peor, le espera un paraíso. Ideas religiosas, verdades científicas, imaginaciones de lo que podría ser, todo ello contribuye a la existencia de ese poder mental que nos lleva más allá de lo que cabría esperar que podemos llegar.
La Mente es la creadora de ideas y pensamientos, es la cuna en la que nacen los sentimientos, como en las Nebulosas nacen las brillantes estrellas. ¿Cómo poder explicar lo que sentimos al pensar en el Ser Amado?
Ningún filósofo ha podido dar una explicación creíble del por qué, el enamorado, inmerso en ese sentimiento que llamamos Amor, lo pueden dar todo a cambio de nada,. Un poeta llegó a decir:
“Sufrir por algo que vale la pena… ¡Es una Alegría”
¿Cómo no darlo todo por los seres queridos?
Todo eso y mucho más es la Mente, algo que no hemos llegado a comprender, algo que no es material, algo que surge de una maraña de células eléctricas que llamamos neuronas. ¿No será la Mente ese gran poder que intuimos y que llamamos Conciencia Cósmica?
¿Sabría el Universo que íbamos a venir?
¡Sabemos tan poco!
¡Tenemos tantas dudas!
Si alguna vez llegamos a saber lo que la Mente es… ¡Tendremos todas las respuestas!
Emilio Silvera Vázquez
Ene
11
Nuestro lugar en el Universo…¿Cuál será?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El hombre en el Universo ~
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Las coincidencias deben ser vigiladas y, cuando se dan, buscar el origen de las mismas nos puede llevar a desvelar secretos profundamente escondidos en la Naturaleza. Ya hemos hablado aquí alguna vez de la coincidencia de Grandes Números entre Constantes de la Naturaleza y lo que de ello opinaba aquel personaje extraño que, lo mismo se sentía cómodo como matemático, como físico experimental, como destilador de datos astronómicos complicados o como diseñador de sofisticados instrumentos de medida.
Robert Dicke era su nombre y tenía los intereses científicos más amplios y diversos que imaginarse pueda, el decía que al final del camino todos los conocimientos convergen en un solo punto, el saber. No nos damos cuenta de ello pero, al final del camino, todos los conocimientos convergen y están relacionados de alguna extraña manera.

Como pregona la filosofía, nada es como se ve a primera vista, todo depende del punto de vista desde el que miremos las cosas, o, de la perspectiva que podamos tener de ellas conforme a las herramientas que tengamos a nuestra disposición, incluida la intelectual. Nosotros, que estudiamos el Universo y no lo sabemos todo de él, ya pensamos en la posible existencia de otros universos.
Si es que existen, ¿Cómo serían esos otros universos? ¿dejarían un margen para alguna forma de vida? y, de ser así, ¿Cómo serían?

“Lo primero que hay que comprender sobre los universos paralelos… es que no son paralelos. Es importante comprender que ni siquiera son, estrictamente hablando, universos, pero es más fácil si uno lo intenta y lo comprende un poco más tarde, después de haber comprendido que todo lo que ha comprendido hasta ese momento no es verdadero.”
Douglas Adams
Antes en la entrada que más arriba tenéis (“Observar la Naturaleza… da resultados”), comentaba sobre los grandes números de Dirac y lo que el personaje llamado Dicke pensaba de todo ello y, cómo dedujo que para que pudiera aparecer la biología de la vida en el Universo, había sido necesario que el tiempo de vida de las estrellas fuese el que hemos podido comprobar que es y que, el Universo, también tiene que tener, no ya las condiciones que posee, sino también, la edad que le hemos estimado.
Para terminar de repasar la forma de tratar las coincidencias de los Grandes Números por parte de Dicke, sería interesante ojear retrospectivamente un tipo de argumento muy similar propuesto por otro personaje, Alfred Wallace en 1903. Wallace era un gran científico que, como les ha pasado a muchos, hoy recibe menos reconocimiento del que se merece.
Fue él, antes que Charles Darwin, quien primero tuvo la idea de que los organismos vivos evolucionan por un proceso de selección natural. Afortunadamente para Darwin, quien, independientemente de Wallace, había estado reflexionando profundamente y reuniendo pruebas en apoyo de esta idea durante mucho tiempo, Wallace le escribió para contarle sus ideas en lugar de publicarlas directamente en la literatura científica. Pese a todo, hoy “la biología evolucionista” se centra casi por completo en las contribuciones de Darwin.

Wallace tenía intereses muchos más amplios que Darwin y estaba interesado en muchas áreas de la física, la astronomía y las ciencias de la Tierra. En 1903 publicó un amplio estudio de los factores que hace de la Tierra un lugar habitable y pasó a explorar las conclusiones filosóficas que podrían extraerse del estado del Universo. Su libro llevaba el altisonante título de El lugar del hombre en el Universo.
Wallace, Alfred Russell (1823-1913), naturalista británico conocido por el desarrollo de una teoría de la evolución basada en la selección natural. Nació en la ciudad de Monmouth (hoy Gwent) y fue contemporáneo del naturalista Charles Darwin. En 1848 realizó una expedición al río Amazonas con el también naturalista de origen británico Henry Walter Bates y, desde 1854 hasta 1862, dirigió la investigación en las islas de Malasia. Durante esta última expedición observó las diferencias zoológicas fundamentales entre las especies de animales de Asia y las de Australia y estableció la línea divisoria zoológica -conocida como línea de Wallace- entre las islas malayas de Borneo y Célebes. Durante la investigación Wallace formuló su teoría de la selección natural. Cuando en 1858 comunicó sus ideas a Darwin, se dio la sorprendente coincidencia de que este último tenía manuscrita su propia teoría de la evolución, similar a la del primero. En julio de ese mismo año se divulgaron unos extractos de los manuscritos de ambos científicos en una publicación conjunta, en la que la contribución de Wallace se titulaba: “Sobre la tendencia de las diversidades a alejarse indefinidamente del tipo original”. Su obra incluye El archipiélago Malayo (1869), Contribuciones a la teoría de la selección natural (1870), La distribución geográfica de los animales (1876) y El lugar del hombre en el Universo (1903).




Son tantas las cosas que ver… ¡Tenemos tan poco Tiempo!
Pero sigamos con nuestro trabajo de hoy. Todo esto era antes del descubrimiento de las teorías de la relatividad, la energía nuclear y el Universo en expansión. La mayoría de los astrónomos del siglo XIX concebían el Universo como una única isla de materia, que ahora llamaríamos nuestra Vía Láctea. No se había establecido que existieran otras galaxias o cuál era la escala global del Universo. Sólo estaba claro que era grande.
Wallace estaba impresionado por el sencillo modelo cosmológico que lord Kelvin había desarrollado utilizando la ley de gravitación de Newton. Mostraba que si tomábamos una bola muy grande de materia, la acción de la gravedad haría que todo se precipitara hacia su centro. La única manera de evitar ser atraído hacia el centro era describir una órbita alrededor. El universo de Kelvin contenía unos mil millones de estrellas como el Sol para que sus fuerzas gravitatorias contrapesaran los movimientos a las velocidades observadas.
William Thomson (Lord Kelvin)
En el año 1901, Lord Kelvin solucionó cualitativa y cuantitativamente de manera correcta el enigma de la oscuridad de la noche en el caso de un universo transparente, uniforme y estático. Postulando un universo lleno uniformemente de estrellas similares al Sol y suponiendo su extensión finita (Universo estoico), mostró que, aun si las estrellas no se ocultan mutuamente, su contribución a la luminosidad total era finita y muy débil frente a la luminosidad del Sol. El demostró también que la edad finita de las estrellas prohibió la visibilidad de las estrellas lejanas en el caso de un espacio epicúreo infinito o estoico de gran extensión, lo que contestó correctamente al enigma de la oscuridad.
Lo intrigante de la discusión de Wallace sobre este modelo del Universo es que adopta una actitud no copernicana porque ve cómo algunos lugares del Universo son más propicios a la presencia de vida que otros. Como resultado, sólo cabe esperar que nosotros estemos cerca, pero no en el centro de las cosas.
Wallace da un argumento parecido al de Dicke para explicar la gran edad de cualquier universo observado por seres humanos. Por supuesto, en la época de Wallace, mucho antes del descubrimiento de las fuentes de energía nuclear, nadie sabía como se alimentaba el Sol, Kelvin había argumentando a favor de la energía gravitatoria, pero ésta no podía cumplir la tarea.

¿Tiene algún objetivo nuestra presencia en el Universo? la pregunta: ¿Nuestro lugar en el Universo cuál será? no se refiere al punto geográfico en el que nos situamos, sino más bien, la pregunta está dirigida a que nos digan ¡Qué pintamos aquí! Pienso en las muchas especies que estuvieron antes que nosotros y se fueron para siempre, y, me pregunto: ¿Seremos nosotros una más? Y, si es así, para que tanto sacrificio, tanto dolor y tanto sufrimiento?


Es una pregunta profunda y filosófica: nuestra especie, la humanidad, ¿es “la elegida” con un destino especial o solo una más en la gran historia de la vida, destinada a desaparecer como otras muchas? La ciencia moderna (darwinismo) nos sitúa como una especie única, sí, pero parte de la naturaleza, no separada, con un gran impacto, pero no necesariamente predestinada a ser eterna, aunque tecnologías futuras podrían cambiar esa perspectiva de extinción.
Pero dejemos el tema para la Metafísica, allí donde se trata de lo profundo.

En la cosmología de Kelvin la Gravedad atraía material hacia las regiones centrales donde estaba situada la Vía Láctea y este material caería en las estrellas que ya estaban allí, generando calor y manteniendo su potencia luminosa durante enormes períodos de tiempo. Aquí Wallace ve una sencilla razón para explicar el vasto tamaño del Universo.
“Entonces, pienso yo que aquí hemos encontrado una explicación adecuada de la capacidad de emisión continuada de calor y luz por parte de nuestro Sol, y probablemente por muchos otros aproximadamente en la misma posición dentro del cúmulo solar. Esto haría que al principio se agregasen poco a poco masas considerables a partir de la materia difusa en lentos movimientos en las porciones centrales del universo original; pero en un período posterior serían reforzadas por una caída de materia constante y continua desde sus regiones exteriores a velocidades tan altas como para producir y mantener la temperatura requerida de un sol como el nuestro, durante los largos períodos exigidos para el continuo desarrollo de la vida.”
Wallace ve claramente la conexión entre estas inusuales características globales del Universo y las condiciones necesarias para que la vida evolucione y prospere en un planeta como el nuestro alumbrado por una estrella como nuestro Sol. Wallace completaba su visión y análisis de las condiciones cósmicas necesarias para la evolución de la vida dirigiendo su atención a la geología y la historia de la Tierra. Aquí ve una situación mucho más complicada que la que existe en astronomía. Aprecia el cúmulo de accidentes históricos marcados por la vía evolutiva que ha llegado hasta nosotros, y cree “improbable en grado máximo” que el conjunto completo de características propicias para la evolución de la vida se encuentre en otros lugares. Esto le lleva a especular que el enorme tamaño del Universo podría ser necesario para dar a la vida una oportunidad razonable de desarrollarse en sólo un planeta, como el nuestro, independientemente de cuan propicio pudiera ser su entorno local:

“Un Universo tan vasto y complejo como el que sabemos que existe a nuestro alrededor, quizá haya sido absolutamente necesario … para producir un mundo que se adaptase de forma precisa en todo detalle al desarrollo ordenado de la vida que culmina en el hombre.”

Hoy podríamos hacernos eco de ese sentimiento de Wallace. El gran tamaño del Universo observable, con sus 1080 átomos, permite un enorme número de lugares donde puedan tener lugar las variaciones estadísticas de combinaciones químicas que posibilitan la presencia de vida. Wallace dejaba volar su imaginación que unía a la lógica y, en su tiempo, no se conocían las leyes fundamentales del Universo, que exceptuando la Gravedad de Newton, eran totalmente desconocidas. Así, hoy jugamos con la ventaja de saber que, otros muchos mundos, al igual que la Tierra, pueden albergar la vida gracias a una dinámica igual que es la que, el ritmo del Universo, hace regir en todas sus regiones. No existen lugares privilegiados.
Si una cosa nos queda clara de por qué hemos avanzado en el conocimiento de la Naturaleza, en parte ha sido por nuestra curiosidad que nos llevó a observar los fenómenos naturales que veíamos a nuestro alrededor, más tarde miramos más lejos, quisimos saber sobre las estrellas y los planetas, nos interesamos por la Física de las cosas, nos ptrguntamos el por qué de esto o de aquello, experimentamos buscando respuestas, y, sobre todo… Pusimos a trabajar a nuestra inmensa imaginación (tan grande como el mismo universo). Hicimos conjeturas, construimos teorías, y, exponíamos locas ideas que, en ráfagas llegaban a nuestras Mentes, y, de vez en cuando… ¡Acertamos!
Emilio Silvera Vázquez
















Totales: 84.214.880
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