Tendremos que vigilar a estos que abogan por el Cambio Climático, ver lo que están buscando, qué intereses persiguen, y, si finalmente se trata de dominar a la población del mundo bajo una falsa amenaza.
Vean el Video, oigan lo que en él se explica, y, de seguro que al final sabrá algo más de lo que ahora sabe.
El hidrógeno es el combustible de las estrellas. Mediante fusión nuclear el hidrógeno se convierte en helio al mismo tiempo que se desprende una gran cantidad de energía, que mantiene vivas las estrellas y entre ellas al So
Resulta que el combustible nuclear de las estrellas es el hidrógeno que mediante su fusión hace posible que genere tal enormidad de energía. Así lleva el Sol unos 4.500 millones de años y se espera que al menos durante un período similar nos esté regalando su luz y su calor. Si eso es así, yo aconsejaría copiar a la naturaleza y procurar una fuente de energía siguiendo el mismo camino del Sol, si podemos conseguir duplicar aquí en la Tierra sus mecanismos, conseguiríamos una fuente de energía de la que tanto estamos necesitados.
Pero ¿tenemos hidrógeno en el planeta Tierra para tal empresa de fusión nuclear?
La verdad es que sí. La fuente de suministro de hidrógeno con la que podemos contar es prácticamente inagotable…
¡El agua de los mares y de los océanos!
Todos sabemos que el hidrógeno es el elemento más ligero y abundante del universo. Está presente en el agua y en todos los compuestos orgánicos. Químicamente, el hidrógeno reacciona con la mayoría de los elementos. Fue descubierto por Henry Cavendisch en 1.776. El hidrógeno se utiliza en muchos procesos industriales, como la reducción de óxidos minerales, el refinado del petróleo, la producción de hidrocarburos a partir de carbón y la hidrogenación de los aceites vegetales y, actualmente, es un candidato muy firme para su uso potencial en la economía de los combustibles de hidrógeno en la que se usan fuentes primarias distintas a las energías derivadas de combustibles fósiles (por ejemplo, energía nuclear, solar o geotérmica) para producir electricidad, que se emplea en la electrólisis del agua. El hidrógeno formado se almacena como hidrógeno líquido o como hidruros de metal.
Bueno, tantas explicaciones sólo tienen como objeto hacer notar la enorme importancia del hidrógeno. Es la materia prima del universo, sin él no habría estrellas, no existiría el agua y, lógicamente, tampoco nosotros podríamos estar aquí sin ese preciado elemento.
Cuando dos moléculas de hidrógeno se junta con una de oxígeno (H2O), tenemos el preciado líquido que llamamos agua y sin el cual la vida no sería posible.
Así las cosas, parece lógico pensar que conforme a todo lo antes dicho, los seres humanos deberán fijarse en los procesos naturales (en este caso el Sol y su producción de energía) y, teniendo como tiene a su disposición la materia prima (el hidrógeno de los océanos), procurar investigar y construir las máquinas que sean necesarias para conseguir la fusión, la energía del Sol.
Esa empresa está ya en marcha y, como he dicho al principio de este comentario, posiblemente en unos treinta años sería una realidad que nos dará nuevas perspectivas para continuar el imparable avance en el que estamos inmersos.
Pero no me gustaría cerrar este comentario sobre la fusión sin contestar a una importante pregunta…
¿Y por qué la fusión?
Porque tiene una serie de ventajas muy significativas en seguridad, funcionamiento, medio ambiente, facilidad en conseguir su materia prima, ausencia de residuos peligrosos, posibilidad de reciclar los escasos residuos que genere, etc.
Los recursos combustibles básicos (deuterio y litio) para la fusión son abundantes y fáciles de obtener.
Los residuos son de helio, no radiactivos.
El combustible intermedio, tritio, se produce del litio.
Las centrales eléctricas de fusión no estarán expuestas a peligrosos accidentes como las centrales nucleares de fisión.
Con una elección adecuada de los materiales para el propio dispositivo de fusión, sus residuos no serán ninguna carga para las generaciones futuras.
La fuente de energía de fusión es sostenible, inagotable e independiente de las condiciones climáticas.
Inmensas instalaciones en las que han invertido miles de millones para tratar de producir la fusión nuclear en la Tierra
Para producir la energía de fusión sólo tenemos que copiar lo que hace el Sol. Tenemos que hacer chocar átomos ligeros de hidrógeno para que se fusionen entre sí a una temperatura de 15 millones de grados Celsius, lo que, en condiciones de altas presiones (como ocurre en el núcleo del Sol) produce enormes energías según la formula E = mc2 que nos legó Einstein demostrando la igualdad de la masa y la energía.
Ese estado de la materia que se consigue a tan altas temperaturas, es el plasma, y sólo en ese estado se puede conseguir la fusión.
Aunque en Europa la aventura ya ha comenzado, y para ello se han unido los esfuerzos económicos de varias naciones, la empresa de dominar la fusión no es nada fácil, pero…, démosle…
¡TIEMPO!
Los científicos de Europa tratan por todos los medios obtener la fusión nuclear en la Tierra
Sí, es el tiempo el factor que juega a nuestro favor para conseguir nuestros logros más difíciles, para poder responder preguntas de las que hoy no tenemos respuesta, y es precisamente la sabiduría que adquirimos con el paso del tiempo la que nos posibilita para hacer nuevas preguntas, más profundas que las anteriores y que antes, por ignorancia, no podríamos hacer. Cada nuevo conocimiento nos abre una puerta que nos invita a entrar en una nueva región donde encontramos otras puertas cerradas que tendremos que abrir para continuar nuestro camino. Sin embargo, hasta ahora, con el “tiempo” suficiente para ello, hemos podido franquearlas hasta llegar al momento presente en el que estamos ante puertas cerradas con letreros en los que se puede leer: fusión, teoría M, viajes espaciales tripulados, nuevas formas de materia, el gravitón, la partícula de Higgs, las ondas de energía de los agujeros negros, hiperespacio, otros universos, materia oscura, y otras dimensiones.
Todas esas puertas y muchas más nos quedan por abrir. Además, tenemos ante nuestras narices puertas cerradas que llevan puesto el nombre de: genética, nanotecnología, nuevos fármacos, alargamiento de la vida media, y muchas más en otras ramas de la ciencia y del saber humano.
Aunque es mucho lo que se ha especulado sobre el tema, en realidad, el tiempo sólo transcurre (que sepamos) en una dirección, hacia delante. Nunca ha ocurrido que unos hechos, que unos sucesos, se pudieran borrar, ya que para ello habría que volver en el tiempo anterior al suceso para evitar que sucedieran. Está claro que en nuestro universo, el tiempo sólo transcurre hacia lo que llamamos futuro.
El Tiempo siempre deja su huella
Siempre encontramos las huellas del paso del tiempo, aparecen sutiles efectos que delata el sentido del paso del tiempo, aunque es algo que no se puede ver ni tocar, su paso se deja sentir, lo nuevo lo va convirtiendo en viejo, con su transcurrir, las cosas cambian. La misma Tierra, debido a las fuerzas de marea, con el paso del tiempo va disminuyendo muy lentamente su rotación alrededor de su eje (el día se alarga) y la distancia media entre la Tierra y la Luna crece. El movimiento de un péndulo, con el tiempo disminuye lentamente en su amplitud por las fuerzas de rozamiento. Siempre está presente ese fino efecto delator del sentido del paso del tiempo que va creando entropía destructora de los sistemas que ven desaparecer su energía y cómo el caos lo invade todo.
Nos podríamos hacer tantas preguntas sobre las múltiples vertientes en que se ramifica el tiempo que, seguramente, este libro sería insuficiente para poder contestarlas todas (de muchas no sabríamos la respuesta).
¿Por qué consideramos que el tiempo rige nuestras vidas?
¿Cómo explicarías “qué es el tiempo”?
¿Por qué unas veces te parece que el tiempo “pasa rápido” y otras veces “muy lento”?
¿Crees que el tiempo estaba antes del Big Bang? ¿Por qué?
¿En algún momento se acabará el tiempo?
¿Cómo el ser humano “fue consciente” de la existencia del tiempo?
¿Qué cosa es el tiempo?
¿Por qué no lo vemos ni tocamos pero notamos sus efectos?
¿Por qué la velocidad relativista puede frenar el transcurrir del tiempo?
La Humanidad inmersa en esta inmensidad es… ¿Muy poca cosa?
En realidad, si nos detenemos a pensar detenidamente y en profundidad en el entorno en que nos encontramos, una colonia de seres insignificantes, pobladores de un insignificante planeta, de un sistema solar dependiente de una estrella mediana, amarilla, del tipo G-2, nada especial y situada en un extremo de un brazo espiral, en la periferia (los suburbios del Sistema Solar) de una de entre miles de millones de galaxias… si pensamos en esa inmensidad, entonces caeremos en la cuenta de que no somos tan importantes, y el tiempo que se nos permite estar aquí es un auténtico regalo. Ese tiempo, corto espacio de tiempo en relación al tiempo cosmológico, es por cierto un espacio suficiente para nacer, crecer, aprender, dejar huella de nuestro paso por este mundo a través de nuestros hijos y a veces (si somos elegidos) por nuestro trabajo, tendremos la oportunidad (casi siempre breve) de ser felices y muchas oportunidades para el sacrificio y el sufrimiento, y así irán pasando nuestras vidas para dejar paso a otras que, al igual que nosotros, continuaran el camino iniciado en aquellas cuevas remotas del pasado, cuando huyendo del frío y de los animales salvajes, nos refugiábamos en las montañas buscando cobijo y calor.
Pasado aquellos primeros tiempos, ahora miramos hacia las estrellas imaginando viajar hacia la deslumbrate luz
Han pasado muchos periodos de tiempo desde entonces, y la humanidad, en verdad, aprovechó el tiempo. No quiero decir que en todos los ámbitos humanos del comportamiento tengamos que felicitarnos, hay algunos (aún hoy) de los que el sonrojo es inevitable, pero eso es debido a que la parte animal que llevamos en nosotros está de alguna manera presente, y los instintos superan a veces a la racionalidad. Aún no hemos superado el proceso de humanización. Sin embargo, los logros conseguidos no han sido pocos; el “tiempo” está bien aprovechado si pensamos que hace sólo unos miles de años no sabíamos escribir, vagamos por los campos cazando y cogiendo frutos silvestres y no existían organizaciones sociales ni poblaciones. Desde entonces, el salto dado en todos los campos del saber ha sido tremendo.
Ahora, pasado el tiempo, nuestra innata curiosidad nos ha llevado a descubrir que vivimos en un planeta que pertenece a una estrella de una galaxia que forma parte de un grupo de treinta galaxias (el “Grupo Local”) y que a su vez, están inmersas en un universo que cuenta con decenas de miles de millones de galaxias como la nuestra.
Hemos podido saber que ese universo está en expansión y que las galaxias se alejan las unas de las otras. Se ha podido deducir que el universo surgió de una explosión a la que llamamos el Big Bang hace ahora 13.500 millones de años. A partir de una singularidad, un punto de energía y densidad infinitas, surgió el universo que, desde entonces, junto con el espacio y el tiempo continúa expandiéndose.
Surgieron los primeros quarks libres que se juntaron para formar protones y neutrones que, a su vez, se unieron y formaron núcleos que, al tener energía positiva, atrajeron a los electrones, de energía negativa, formándose así lo átomos estables.
Los átomos se juntaron para formar moléculas y células y éstas, a su vez, juntas formaron materia. Al principio era todo simetría y existía una sola fuerza que lo regía todo. El universo era totalmente opaco, la temperatura reinante muy alta y todo estaba invadido por una especie de plasma.
Pero la expansión del joven universo continuó imparable. La temperatura fue descendiendo y la simetría se rompió, lo que dio lugar a que donde sólo había una sola fuerza aparecieran cuatro. Las fuerzas nucleares, fuerte y débil, el electromagnetismo y la gravedad surgieron de aquella simetría rota y como hemos dicho antes, surgieron los primeros quarks para, con los electrones, fabricar la materia que está hecha de quarks y leptones. Más tarde, la luz apareció al quedar libres los fotones y donde antes todo era opacidad, surgió la transparencia. Pasaron unos doscientos mil años antes de que nacieran las primeras estrellas y se formaran las galaxias.
Las estrellas evolucionaron y en sus hornos nucleares se fabricaron elementos más complejos que el primario hidrógeno; con la fusión nuclear en las estrellas se fabricó helio, litio, magnesio, neón, carbono, oxigeno, etc, etc. Estas primeras estrellas brillaron durante algunos miles de millones de años y, finalmente, acabado su combustible nuclear, finalizaron su ciclo vital explotando como supernovas lanzando al espacio exterior sus capas más superficiales y lanzando materiales complejos que al inmenso cosmos para hacer posible el nacimiento de nuevas estrellas y planetas y… a nosotros, que sin esas primeras estrellas que fabricaron los materiales complejos de los que estamos hecho, no estaríamos aquí.
Ellos miraban las estrellas de la noche sorprendidos, asombrados y con miedo
Ese inmenso tiempo que hemos tenido desde que asombrados mirábamos brillar las estrellas sobre nuestras cabezas sin saber lo que eran, o bien, asustados nos encogíamos ante los rayos amenazadores de una tormenta o huíamos despavoridos ante el rugido aterrador de la Tierra con sus temblores de terremotos pavorosos o explosiones inmensas de enormes montañas que vomitaban fuego.
Desde entonces, hemos aprendido a observar con atención, hemos desechado la superstición, la mitología y la brujería para atender a la lógica y a la realidad de los hechos. Aprendimos de nuestros propios errores y de la naturaleza.
Como ya se dijo antes, ahora sabemos de dónde vinimos, qué debemos hacer para continuar aquí sin estropearlo todo y, seguramente, con poco margen de error podríamos decir también hacia dónde nos dirigimos.
Una de las propiedades del “tiempo” es que en su transcurrir pasan cosas. Estas cosas que pasan, estos sucesos, los reunimos y los guardamos, lo llamamos historia y nos sirven para recordar y aprender. De lo bueno que pasó para repetirlo y mejorarlo, de lo malo para procurar que no vuelva a ocurrir.
Eso, lo que ocurrió, es lo que llamamos pasado. Lo que ocurre ahora mismo, en este preciso instante, es lo que llamamos el presente, y lo que no ha ocurrido aún es lo que llamamos el futuro.
En realidad, como el tiempo nunca se para, el presente no existe, es algo tan efímero que ocurre y al instante es pasado, y entramos en el futuro que, a su vez, pasa vertiginoso por el instante “presente” que se convierte en “pasado” y rápidamente estamos en el “futuro”, otra vez. Así que, en verdad ¿Dónde estamos? Hay que mirar estos conceptos de manera muy amplia y a cierta distancia para que tengan sentido.
El Tiempo está presente en todo lo que podemos ver y saber, siempre ha estado presente
El concepto de tiempo está enclavado en las profundidades y conceptos más avanzados de la física y la astronomía. Sin embargo, su verdadera naturaleza permanece en el misterio. Todo acontece con el transcurso del tiempo que es implacable y fluye continuamente y todo lo que existió, lo que existe y lo que existirá, está sometido a los efectos del tiempo que, desgraciadamente, sí podemos ver. La destrucción provocada por el paso del tiempo es muy real, y tanto en las cosas como en nosotros mismos, el resultado es el mismo: ¡la aniquilación y la muerte!
Hace mil quinientos años que San Agustín, filosofo y sabio obispo de Hipona, preguntó: “¿qué es el tiempo?” Y se respondió a sí mismo: “Si alguien me lo pregunta, sé lo que es. Pero si deseo explicarlo, no puedo hacerlo“.
El tiempo, desde “tiempos remotos“, ha sido una abstracción que ha cautivado e intrigado a las mentes humanas que han intentado entenderlo en todas las vertientes y en todos los sentidos. Del tiempo, las mentes más preclaras han intentado definir, en esencia, lo que es. La verdad es que, unos con más fortunas que otros, con más interés o con mejor lógica científica dejaron sus definiciones que, de todas formas, nunca llegaron a llenar ese vacío de una explicación convincente, sencilla, que todo el mundo comprenda y que esté basada en principios naturales que nos digan su origen, su transcurrir y, si es que lo hay, su final, porque ¿es el tiempo infinito?
Infinito, según las leyes de la física, no puede haber nada. Una cosa es que no podamos alcanzar algo, o viajar hasta allí, y, otra muy distinta es que existe algún lugar al que no se pueda llegar teniendo los medios adecuados.
Ni siquiera el universo es infinito y, conforme determine la densidad crítica de la materia que contiene, un día dejará también de existir.
Luego si el tiempo nació con el Big Bang, es probable que finalice con la muerte térmica. Es una posibilidad. Ya que, cuando el universo alcance la temperatura del Cero absoluto (-273,15 Cº), ni los átomos se moverán, y, entonces, no se crearán nuevas estrellas, ni nuevos mundos, ni nuevas formas de vida.
Como antes explicaba, el pasar del tiempo es muy subjetivo dependiendo de la situación de quien lo percibe. Un minuto puede parecer eterno o un suspiro, dependiendo del estado de dolor o de felicidad de quien lo mide. También será relativo, no pasa a la misma velocidad para todos, depende de la velocidad a que esté viajando y de qué observador lo esté midiendo, como quedó demostrado con la teoría especial de la relatividad de Einstein.
Desde tiempos inmemoriales hemos querido medir el tiempo, el día y la noche, las estaciones, el sol, relojes de arena, etc, etc, hasta llegar a sofisticados aparatos electrónicos o atómicos que miden el tiempo cotidiano de los humanos con una exactitud de sólo un retrazo de una millonésima de un segundo cada 100 años.
¿Qué es un reloj atómico
A pesar de sus años de existencias, el reloj atómico no llegará pronto a los hogares: puede ser del tamaño de un armario y consistir en una masa entrelazada de acero inoxidable, láseres, alambres y cables, todo conectado a una cámara de vacío que contiene un microscópico, estrella del espectáculo.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los científicos descifraron por primera vez los secretos del átomo, dando origen al estudio de la física cuántica y las posibilidades de utilizar los bloques de construcción más pequeños de la materia para aplicaciones prácticas, incluido el reloj atómico.
Un reloj atómico emplea los mismos procesos fundamentales que un reloj de pie o un reloj de pulsera
Hoy en día, el cronometraje exquisitamente preciso de los relojes atómicos se utiliza para medir el tiempo y la distancia para todo, desde nuestro Sistema de Posicionamiento Global (GPS), comunicaciones en línea en todo el mundo, fracciones de segundo en el comercio de acciones y carreras cronometradas en los Juegos Olímpicos. Pero, los científicos han desarrollado relojes atómicos aún más avanzados que podrían revelar más sobre las partes misteriosas del universo, como la materia oscura, de lo que jamás hemos visto.
Un reloj atómico puede consistir en una masa entrelazada de acero inoxidable, láseres, alambres y cables
Reloj atómico
Todo eso está muy bien pero, la realidad es que, a pesar de todo lo que hemos avanzado, aún nadie es capaz de explicar lo que es eso que llamamos ¡Tiempo!, sólo sabemos que está ahí según nos lo imaginamos pero, seguramente, es posible que se trate de una abstracción de los humanos.
La misión Euclides se prepara para observar el “universo oscuro”
El telescopio espacial Euclides fue lanzado el 1 de julio desde Cabo Cañaveral. El Instituto de Ciencias del Espacio-CSIC, junto con el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña y el Instituto de Física de Altas Energías, trabajan desde hace más de 11 años en esta misión.
Euclides nos ayudará a comprender la naturaleza de la materia y la energía oscuras que, según los últimos estudios, constituyen alrededor del 95% del contenido de materia y energía del universo. Esta materia y energía oscuras afectan el movimiento y la distribución de fuentes visibles, como las galaxias, pero no emiten ni absorben luz. Por tanto, los científicos aún no han podido determinar qué son. Comprender su naturaleza es uno de los desafíos más importantes de la cosmología actual.
Euclides observará miles de millones de galaxias hasta distancias de 10 mil millones de años luz, creando un mapa 3D muy preciso de un tercio del cielo, comenta Francisco Castander, investigador del ICE-CSIC, el IEEC y miembro del Consorcio Euclides.
La UC3M publica una guía sobre el uso de la inteligencia artificial en la actividad académica
La UC3M ha desarrollado una guía de recomendaciones para la docencia y el aprendizaje con inteligencias artificiales (IA) generativas. El objetivo es ofrecer una herramienta práctica para la comunidad universitaria ante el reto que supone para la educación superior la aparición de esta tecnología.
La inteligencia artificial generativa (GenAI) es un tipo de IA con aprendizaje automático que produce respuestas en base a las preguntas realizadas, alimentándose continuamente de datos y con un entrenamiento permanente que le permite mejorar su respuesta con el tiempo
Además, puede ser usada por múltiples usuarios simultáneamente.
La nave de la India da un pequeño salto en la Luna
3 tiene como objetivo el polo sur lunar, una región con hielo de agua, o agua congelada, que podría ser una fuente de oxígeno, combustible y agua para futuras misiones a la Luna o para una colonia lunar más permanente.
Si aterriza con éxito, se espera que el Chandrayaan-3 permanezca en funcionamiento durante dos semanas, realizando una serie de experimentos que incluyen el análisis con un espectrómetro de la composición mineral de la superficie lunar.
Módulo de aterrizaje de la misión India
El módulo de aterrizaje Chandrayaan-3 mide unos 2 metros de alto y pesa algo más de 1.700 kg, aproximadamente lo mismo que un todoterreno. Está diseñado para desplegar un vehículo lunar más pequeño, de 26 kg.El lander o aterrizador Vikram superó los objetivos de la misión Chandrayaan-3 realizando con éxito un experimento de salto.
Al recibir la orden, encendió los motores, se elevó unos 40 cm como se esperaba y aterrizó sin problemas a una distancia de 30 a 40 cm”. Así lo señala la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO).
¿Cuál es la misión de Chandrayaan–3? La misión Chandrayaan–3 tiene como objetivo el polo sur lunar, una región con hielo de agua, o agua congelada, que podría ser una fuente de oxígeno, combustible y agua para futuras misiones a la Luna o para una colonia lunar más permanente.
Detectan el clamor de las ondas gravitatorias en el Universo
Más cerca de la nueva física con dos propiedades de la mecánica cuántica
Investigadores de la UCM y del CERN estudian la discordancia y la dirección cuánticas utilizando las partículas fundamentales más pesadas –quarks top– en el LHC.
Las conclusiones del trabajo, publicado en Physical Review Letters, son relevantes para dos de los campos más importantes de la física en la actualidad: información cuántica y física de partículas.
El primer beneficiario de estos resultados es el propio acelerador LHC, pero no es el único. La información cuántica y, en particular, la computación cuántica, atraen en la actualidad miles de millones de euros en inversión ya que el desarrollo de un ordenador cuántico supondría una de las mayores revoluciones tecnológicas de la historia, concluye Juan Ramón Muñoz de la UCM.
Dirección de una molécula interestelar con tres átomos de Oxígeno
Primera observación con neutrinos de nuestra Galaxia
¿Qué es el ángulo mágico? Se habla de ángulo mágico cuando se colocan dos capas de grafeno (De un átomo de grosor, un nanómetro de tamaño), una encima de otra, rotadas en un ángulo de 1,1 grados (1,05 realmente). Esto fue descubierto por el físico español Pablo Jarillo en el MIT.
Fuente: Boletín de la Real Sociedad Española de Física