
Heber Doust Curtis
June 27, 1872. Muskegon, Michigan
Heber Doust Curtis fue un astrónomo estadounidense, conocido por defender en el conocido “Gran Debate”, la hipótesis de que las conocidas como nebulosas espirales eran galaxias fuera de la Vía Láctea frente a las idea contraria defendida por Harlow Shapley. La situación era con confusa que, en abril de 1920, Shapley y Herbert Curtis, uno de los principales proponentes de la hipótesis del universo-isla, mantuvieron un debate en el Instituto Smithsoniano, sobre la cuestión de la estructura del universo. Financiado por la National Academy od Sciencie.

Como podréis comprender, por aquellas fechas no existían los grandes telescopios que hoy nos traen ante nuestros ojos las imágenes de los cúmulos de galaxias situados a muchos años-luz del Sistema Solar. Así que, en aquellos tiempos el Debate entre Herbert Curtis y Shapley, fue el no va más y, todavía, es considerado por los Astrónomos como el equivalente a los famosos debates Huxley-Wilberforce sobre la validez de la evolución.
Shapley presentó sus pruebas del tamño de la Vía Láctea y Curtis argumentó a favor de la existencia de otras galaxias, como la nuestra. Nadie “ganó” el debate, en primer lugar porque los dos hombres dicutían diferentres temas. Cada uno era correcto en su propio dominio. La Vía Láctrea es realmente muy grande, como aducía Shapley, pero las distnacias a las otras galaxias son aún mayores.

La Naturaleza de las Nebulosas fue finalmente averiguada en 1923 cuando el Astrónomo Edwin Hubble se convirtió en una de los primeros científicos que pudo utilizar el nuevo telescopio de 100 pulgadas del Monte Wilson, cerca de los Ángeles. Con este instrumento Hubble era capaz de aislar estrellas individuales, incluidas en las Cefeidas variables, en las galaxias cercanas. Utilizando la correlación entre pulsación y brillo desarrollado por Leavitt, Hubble demostró que las distancias a las nebulosas espirales debían medirse en millones de años-luz, distancias mucho mayores que las asignadas por Shapley al tamaño de la Galaxia.

Una vez más el universo se expandía al aumentar nuestra capacidad para ver en él. No sólo había otros universos islas, sino que estaban mucho más lejos de lo que nadie había podido imaginar nunca. Las Nebulosas espirales eran en realidad sistemas de estrellas como el nuestro, situados a enormes distancias de nosotros. Otras Nebulosas -las que tienen relativamente pocas estrellas y mucho material diseminado-, son nubes de gas en nuestra propia Galaxia. Para señalar la diferencia entre las dos necesitábamos un telescopio capaz de determinar que un conjunto de nebulosas estaba más distante que el otro. Una vez que se hizo esto, el problema quedó resuelto.

Las galaxias no están distribuidas por el espacio de manera aleatoria o azarosa, sino que tienden a reunirse en estructuras llamadas cúmulos que a su vez están agrupados en supercúmulos que llegan a tener miles o cientos de miles de galaxias. Claro que Hubbkle no podía saber eso y en aquellos tiempos, poder explicar la desiguadad en la distribución de las galaxias constituía uno de los mayores problemas. Incluso algunos, dicen que es el mayor problema de la Cosmología moderna.
Claro que, por importante que pudiera ser el descubrimiento o demostración de Hubble de la existencia de otras galaxias, todavía fue mucho más asombroso que hizo como parte del mismo estudio. Observando las galaxias más cercanas, Hubble podía ver que se alejaban de él, y que cuanto más lejos estaba la galaxia, más rápidamente se movía. Este descubrimiento era tan desconcertante -tan cuajado de implicaciones para la cosmología moderna- que era necesario considerar la base del razonamiento sobre el que hizo Hubble sus afirmaciones.


Del Efecto Doppler todos hemos oido hablar y sabemos que, si un coche se nos acerca percibimos las ondas sonaras muy juntas, más fuertes y, cuando pasa de largo y se aleja, las ondas también se alejan y nos suenan más suaves. Esto explica (de manera muy sencilla el efecto Doppler, y también explica como descubrió Hubble la expansión del universo. Lo que sucede con el sonido también sucede con cualquier tipo de onda, desde las olas del océano hasta la luz. En el caso de la Luz, el apretarse de las ondas cuando un objeto se acerca se percibe un desplazamiento hacia el Azul en el color del objeto; al separarse las ondas cuando un objeto se aleja se descubre como un desplazamiento hacia el rojo.

Lo que en realidad hizo Hubble fue comparar la luz emitida por átomos de elementos conocidos en las galaxias cercanas con la luz de los mismos átomos emitidas en laboratorios terrestres y descubrió que la luz de las galaxias distantes se desplazaba hasta el extremo rojo del espectro, de lo que concluyó que las galaxias se estaban alejando de la Tierra. Al estudiar lo lejos que estaban las galaxias apareció otro modelo, Hubble vio que los datos marcaban una tendencia: cuanto más lejos estaban las galaxias, más elevado era el desplazamiento al rojo.
El descubirmiento de Hubble tiene que ser atribuido en parte, a la buena técnica experimental y en parte a una premonición inspirada en lo que surgiría cuando se pudieran hacer medjores mediciones con aparatos más modernos y tecnologías más avanzadas. Así, especulando, fuimos lejorando los telescopios en las distintas partes del Mundo hasta que llegó el Hubble, el Telescopio Espacial al que se le pudo el nombre de aquel gran Astrónomo.
No sería justo cerrar esta pequeña reseña sin mencionar… ¡Lo que sigue!

Esta ilustración muestra al astrónomo estadounidense Edwin
Hubble (1889-1953) y al sacerdote y cosmólogo belga Georges Lemaître (1894-1966). Ambos científicos deben compartir la autoría del descubrimiento, de forma independiente, de la expansión del universo a finales de 1920. A Lemaître también se le atribuye la propuesta de una teoría sobre el origen del universo, que más tarde sería llamada el “
Big Bang”. El telescopio de la izquierda es el telescopio Hooker de 100 pulgadas en el Monte Wilson, California. El Telescopio Espacial
Hubble está a la derecha. Crédito: NASA, ESA, y A. Feild (STScI)
Hay que reconocerle a
Hubble y a Lemaître también, que sus observaciones y experimentos y ideas, dejaron bien plantada la semilla de lo que más tarde sería el Modelo de nuestro Universo, es decir, el
Big Bang.
Llegamos a este mundo sin saber el destino que nos aguarda. Todos venimos de la misma manera. El tiempo pasa igual para todos. Todos nos vamos por el mismo camino. Es la Ley del Universo y, tendemos a confundir las cosas siempre, pintamos ese final que nos espera como algo tétrico y, sin embargo, lo cierto es que, ¡mientras haya muerte hay esperanzas!
“¿Por qué nace la gente? ¿Por qué muere ¿Y por qué pasa tanto tiempo intermedio llevando relojes digitales?
Doug Adams en La guía Hitchhiker para la galaxia.
No hay ninguna duda: si quieres conocer las respuestas a las cuestiones más fundamentales de la ciencia, debes dirigirte a la cosmología. A través de la historia los csmólogos
han asumido la tarea de responder a cuestiones como ¿Cómo comenzó el Universo? ¿Cómo está constituido? o ¿Cuál es su futuro? Cuando se hacen estas preguntas a un cosmólogo hoy día, la respuesta la respuesta que se obtiene está expresada en el lenguaje del modelo aceptado en nuestra época: El
Big Bang. El moodelo es un desarrollo lógico de los descubrimientos acerca de las galaxias realizados por
Hubble y algunos otros.

Es lo mejor que hemos podido construir, el Modelo del
Big Bang que, al menos de momento parece que coincide con lo que se ha observado. Un universo en expansión cuyas galaxias se alejan las unas de las otras y es cada vez más frío. Los cosmólogos nos dicen que el universo nació hace ahora unos 13.750 millones de años, durante todo ese tiempo inmenso y para nuestras mentes inimaginable, todo ha estado evolucionando y lo sencillo se convirtió en complejo, los átomos se juntaron para formar moléculas y estas conformar estrellas, mundos y galaxias y, de todo esa complejidad evolucionada, en un mundo perdido en los confines del Universo, en un Sistema Solar perdido en uno de los brazos espirales de la galaxia, surgieron a la vida seres que, como nosotros, llegamos a poder ser conscientes de Ser. Hemos tratado de saber dónde estamos y de donde venimos y, a estas altura de la Historia, seguimos tratando de saber las respuestas.
emilio silvera

Mirando la escena que la imagen de arriba nos presenta, nos resulta algo antigua y pasada de moda si la comparamos con los vuelos que en el presente se programan y los ingenios espaciales que las modernas tecnologías nos permiten enviar al espacio exterior a la búsqueda de otros mundos que, aunque en nuestro propio Sistema solar, debemos conocer para saber, qué nos puede esperar en regiones más lejanas que, algún día en el futuro, tendremos que visitar buscando cobijo a una Humanidad que no tendrá bastante con el pequeño mundo que ahora ocupa.
Aquello fue todo un acontecimiento, una nueva era de los viajes espaciales que comenzó en aquel mes de Julio de 1950 ¡El primer cohete lanzado desde Cabo Cañaveral, Florida: el BumperII. Como una prueba o investigación para probar los sistemas y, al mismo tiempo, investigar la artmósfera superior de la Tierra con sensores especiales que medían las distintas caracterísiticas de la alta atmósfera así como los impactos de los rayos cósmicos. Hasta pasados siete años, la Unión Soviética no lanzó el Sputnik I y II, los primeros satélites que orbitaron la Tierra.

El primer vuelo del Columbia – Imagen cortesía Wikipedia
El 12 de abril de 1981, despegaba la lanzadera espacial Columbia, la primera nave espacial reutilizable. La lanzadera espacial Columbia se entregó a la NASA el 25 de marzo de 1979. Tras su primer vuelo operativo, se mantuvo en servicio hasta el 1 de febrero de 2003; ese día, durante la reentrada en la atmósfera, la nave se desintegró causando la muerte de sus siete tripulantes.
Aquel Proyecto sobrepasó a la NASA que se vio sometida a enormes presiones para mantener el proyecto de lanzamientos de las lanzaderas que, como todos conocemos ahora, fue apresurado a pesar de las muchas dificultades técnicas. Estas circunstancias estarían en la base del accidente del Challenger que nos sobrecogió a todos.
Está claro que la imagren de arriba nos producía otra impresión, nos transmite poderío y seguridad. Sin embargo, tampoco el sistema fue el idóneo para lo que buscamos, lo que queremos, lo que necesitamos pero, pensar en viajes espaciales tripulados… ¡No es ninguna bagatela!

El accidente del transbordador espacial Challenger se produjo el 28 de enero de 1986. La Imagen de la desintegración del Challenger, tras 73 segundos de haber iniciado su viaje permanece en la mente de todos los que, en directo pudimos contemplar tan fatídico suceso. Las juntas fallaron debido principalmente a la sobrecompresión repetida durante el montaje y que las bajas temperaturas agravaron aún más. Esta anomalía fue advertida por los ingenieros de Morton Thiokol, los fabricantes de las partes del impulsor, se advirtió a la NASA, pero por presión de la misma NASA los ingenieros de Morton Thiokol cedieron y autorizaron el despegue.

El Discovery asciende por el cielo al inicio de la STS-31, mientras, por primera vez desde 1986, el segundo transbordador, el Columbia, espera su turno para ser lanzado. Cuando se lanzó el Hubble al espacio la Humanidad emprendió el camino hacia el verdadero conocimiento del Universo lejano.

Ya situado en orbita, el Hubble durante su despliegue.
Ya situado en su preciso lugar, pudo realizar el trabajo para el que fue construido y, su rentabilidad -a pesar de las protestas de muchos- no tiene dudas.
El lanzamiento del Telescopio más rentable hasta el momento que nos ha podido llevar en un viaje hasta el espacio profundo y enseñarnos galaxias que vivieron hace doce mil millones de años, es decir, muy cercanas en el tiempo, al nacimiento del Universo mismo. Con el Hubble, hemos captado imágenes de impable precio al poder localizar y ver objetos antes misteriores como púlsares, estrellas de neutrones y enanas blancas, Agujeros negros y Quasares situados en el centro de galaxias activas. No digamos de rica diversidad de la familia de Nebulosas y de algunas explosiones supernocas.
Todo eso formará parte de nuestro vagaje intelectual cuando un día lejano en el futuro, tengamos esas naves idóneas para poder hacer (ahora sí) esos viajes a otros mundos que ahora tanto añoramos y que, de ninguna manera estamos capacitados a realizar por falta de medios tecnologícos y humanos que no deben ser sacrificados, a cualquier precio: No a los viajes de Ida sin vuelta.

El astrónomo suizo Michel Mayor. / Uly Martín (EL PAÍS)
La existencia de mundos fuera del sistema solar era una fantasía de muchos y una posibilidad (con algún indicio astronómico) para los científicos. Desde 1995, esa idea, los planetas extrasolares, es una realidad. Fueron el astrónomo suizo Michel Mayor y su entonces joven colaborador Didier Queloz los descubridores del primer cuerpo de este tipo, 51 Pegasi, en órbita de otra estrella, y se abrió así un nuevo campo de investigación muy fecundo: más de 750 planetas ya identificados y el conocimiento sobre cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios en el universo. Mayor y Queloz han recibido este año el Premio Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas de la Fundación BBVA.
Mayor, a sus 70 años, profesor —ahora emérito— de la Universidad de Berna, sigue investigando en primera fila sobre los planetas extrasolares, a los que llegó desde su formación como astrofísico teórico y sus investigaciones sobre los brazos de las galaxias espirales. Lo definitivo, dice, fue la puesta a punto de un método de detección indirecta de esos planetas mediante la observación sutil de los movimientos que inducen gravitatoriamente en los astros que orbitan.

Cuando es preguntado sobre vida y otros mundos, el profesor nos dice:
“El hombre fue a la Luna y tardó unos tres días. Siendo muy optimistas, el planeta extrasolar habitable más próximo estaría a unos 30 años luz, es decir, 1.000 millones de veces más lejos que la Luna, así que se tardaría muchísimo. Cabe pensar en nuevas tecnologías para viajar más rápido, pero el coste energético sería descomunal, algo completamente loco, y viajar a una velocidad cercana a la de la luz… En realidad es un problema de leyes físicas, no de tecnología. Así que visitar esos mundos es impensable porque están muy lejos. Para aprender algo de ellos nos queda observarlos con telescopios.”

Acabábamos de descubrir que el Universo no terminaba en los límites de la Vía Láctea, sino que se había ampliado hasta el “infinito”, con galaxias y objetos cada vez más extraños. Sólo en el horizonte del Hubble se contabilizan 500 millones de galaxias. Y los descubrimientos continúan: desde el centro galáctico se observa un chorro de materia que se eleva más de 3.000 a.l. perpendicular al plano galáctico; se observan objetos como Alfa Cygni, que emite una energía radial equivalente a diez millones de veces la emitida por una galaxia como Andrómeda; se estudian los cuásares, que a veces parecen mas cercanos de lo que sugieren las mediciones del efecto Doppler; se habla de efectos de perspectiva que podrían falsear las conclusiones… Y nos asalta una batería de hipótesis, observaciones, nuevas hipótesis, nuevas observaciones y, nuevas dudas…


Todavía no se ha hallado una respuesta cierta y global. Un número cada vez mayor de investigadores está buscándola en miles de direcciones. De esta forma se elaboran nuevos modelos de estrellas, galaxias y objetos celestes que quizá sólo la fantasía matemática de los investigadores podían concretar: nacen los agujeros negros, estrellas de Quarks, los universos de espuma, las cadenas…
Todos esos conocimientos que poco a poco vamos atesorando, serán la base del conocimiento que nos posibilitará en el futuro, llegar más lejos y m,ás rápido a lugares que ahora nos resultan sólo un sueño, toda vez que, poco más de medio siglo de experiencias en viajes espaciales, viene a ser como nada, simplemente son los conocimientos básicos para mayore sempresasque aún quedan muy lejos de nuestro alcance.

Viajar hoy al mismo planeta Marte, queda fuera de nuestro alcance y enviamos sondas y naves que nos cuentan lo que allí pasa preparando el viaje.

Un Proyecto que ha pasado todas las pruebas y, comparándo el coste con su rentabilidad… ¡Los beneficios son infinitamente superiores al esfuerzo realizado! Y, con la gran cantidad de conocimiento que nos ha podido sumistrar de Saturno, Titan y otras lunas y de la región en general, nos ha facilitado el saber de lo que en estos lugares se gesta y como se comportan los planetas gaseosos y los pequeños planetas que, como Titán, podrían ser una fuente de sopresas en un futuro no muy lejano.

Posiblemente, así veríamos Saturno desde Titán
Repetir aquí escenas y lugares de lo ya conseguido, por lo muy visto y manoseado en lugares como este, prefiero dejarlo de lado y, pasar de manera directa a ese futuro que presentimos y que, desde luego, será la consecuencia de todos estos “pilares” que posibilitan la construcción de ese primer “edificio del viaje espacial” que literalmente se pueda ganar ese nombre al ser un vuelo tripulado por seres de nuestra especie.


Lanzamiento de la histórica misión Mercury 6 en la que John Glenn se convirtió en el primer estadounidense en orbitar la Tierra. Dentro de unas décadas, estas imágenes nos parecerán tan viejas que nos recordaran aquella legendaria conquista del Oeste con sus carretas. Las futuras modernas naves espaciales no tendrán nada que ver con estos antiguos cohetes de los primeros pasos por el espacio cercano.
Ahora, tratemos de imaginar que a princpios del próximo siglo, podemos construir una nave espacial-ciudad que pudiera estar preparada para alojar a familiar enteras, con sus escuelas y fábricas, sus centros de energías, sus hospitales y todo lo necesario para que, como aquí en la Tierra, tengan, durante el viaje todas las necesidades cubiertas. Además, para esas fechas, ya no son problema ni la gravedad artificial ni tampoco el repeler, mediante campos magnéticos alreddor de la Nave, a todas esas partículas nosivas provenientes del Sol y de otras estrellas.

Habremos entrado en otra era y se podrán leer cosas como…
“Ahora sí, parece que todo está bien controlado para poder realizar el sueño largamente retenido de viajar a otros mundos de fuera de nuestro propio Sistema Solar y, hecha una selección lógica, se ha elegido a epsilón Eridani es una estrella de la constelación de Eridanus. Está situada a unos 10,5 años-luz de la Tierra, siendo una de las más próximas al Sistema solar y, la tercera más próxima visible a simple vista. Es una estrella de la secuencia principal, de Tipo Espectral K2, muy parecida al Sol, con una masa de 0,83 masas solares, un radio de 0,895 radios solares y una luminosidad estelar de 0,28 veces la solar. Su espectro óptico es muy variable, con muchas líneas espectrales de emisión. Tiene un campo magnético muy fuerte que gira aproximadamente cada 11 días. Su período de rotación es de 12 días. La razón para todo ello es su juventud: tiene sólo 600 millones de años cuando nuestro Sol tiene 4600 millones. Un lugar interesante para el estudio y, por los alrededores, pueden haber planetas habitables.”

Lo cierto es que la expedición con todos los honores y en presencia de Autoridades y Público en General, partío para aquella aventura -algo incierta- el 4 de Julio de 2.050 cargado de toda la ilusión de un proyecto magno puede transmitir a cada uno de los enamorados respondsables del proyecvto al que entregaron su vida misma y la vida de sus familia. Que estimaban garantizadas dado que, también habían buscado el remedio para soportar esas velocidades relativistas sin que el cuerpo humano, padeciría rémoras dejadas por esos cambios de inusitadas velocidades.

Así que la Nave salió y, desde luego, nuestras disciplinas científicas no se quedaron paradas; La Física, la Biofísica y Astrofícia, la misma Astronomía, la Biología molecular y las Matemáticas, así como todas las teorías en marcha que van más alla de las cuerdas una vez conquistada la energía de Planck que pudo facilitar ese viaje a Epsilon Eridani, ahora las fluctuaciones de vacío no tienen secreto y se descubrió por fin, que “materia oscura” como el “eter” no existía y que un apéndice de la gravedad, era el causante de todo lo que podíamos observar y que no entraba en la normalidad de lo que sabíamos. Una constante cosmológica algo dirente a la de Einstein estaba allí y hacía que el espacio se expandiera.
Nos creíamos los dueños del átomo y también de las galaxias y, como si de dioses se tratara, “jugábamos con lo grande y con lo pequeño para tratar de entrar en sus entrañas, conocer sus contenidos y saber, de una vez por toda, esos secretos de la materia que nos resistieron durante años. Ahora, era posible el viaje, a más de 10 años- luz de la Tierra.

Una cosa que, aunque podía ser previsible, no había sido prevista: Veámos, la Nave ciudad construida tal efecto, viajaria a 300.000 kilómetros por hora, máxima velocidad conseguida hasta esa fecha, y, recorrer más de 10 años-luz a esa distancia implicaría un tiempo considerable de unos 9 460 730 472 580,8 km por año viajando a 299.792,458 Km/s. Lo que nos distanciaria de la velocidad de la luz a una distancia abismal, es decir, sólo podríamos viajar a la décima parte de la velocidad de la luz.
A pesar de todo eso y creyendonos en posesión del dominio de los átomos y las galaxias, el viaje partió hacia su futuro en Epsilon Eridani y todos, sin ecxcepción, estaban tan contentos como ilusionados al partir sin tener en cuenta que, en tan largo viaje muchas cosas podrían pasar. A pesar de que la tripulación sería crionizada por turnos, seguramente no llegarían todos los que salieran de la Tierra hacia aquella otra “Tierra” prometida.

Sólo habían pasado 25 años desde la partida de la Nave y, en la Tierra, sucedieron cosas que, aunque podían haber sido previstas, estas cosas surgen cuando tienen que surgir , de manera inesperada, cuando algún físico descubre la manera de poder obtener de la Naturaleza, aquello que ésta le ofrece y que antes, nadie había podido observar ni comprender que allí estaba a disposición de todos, aquella maravilla que, sin tene que doblegar la velocidad de la luz -cosa que es imposible-, sí, podía, sin embargo, burlarla para poder llegar a lugares que, de la otra manera, necesitarían años, milenios y millones de años para poder conseguirlo viajando a la relativimente lenta, velocidad de la luz si la ponemos en el contexto del Universo de cuyas distancias ya sabemos algo.
Así que, una vez perfeccionado, en unos pocos años el viaje a través del Hiperespacio, resultó que se enviaron naves y demás elementos para poder instalarse en el planeta objeto del destino de los Viajeros que, cuando llegaron muchos, muchos, muchísimos años más tarde, se pudieron encontrar con el trabajo terminado y aterrizaron en las afueras de la más hermosa ciudad futurista que podían haber imaginado.

Cada logro tiene su tiempo y, si queremos hacer las cosas antes de tiempo… ¡Las consecuencias no son buenas!
Con todo esto quiero significar que, a veces, no conviene correr tanto, hay que dar tiempo al tiepo al tiempo. Las cosas no llegan por que sí, sino que vienen a nuestras mentes, a nuestra comprendión, cuando estas están preparadas para utilizar dicho conocimiento. El precipitarnos nos puede llevar a situaciuones que como la que aquí constamos, podían haber sido evitadas en vidas, en trabajo y esfuerzo y en mucho tiempo perdido. Mejor esperar los momentos idóneos para cada codsa que, por otra parte, no nos resultará fácil.
emilio silvera