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Tartessos

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del Saber    ~    Comentarios Comments (0)

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La influencia del mito de Tartessos ha tenido tanto peso en la comprensión de la prehistoria española, que el nombre ha dado origen a varios conceptos académicos: cronología tartésica, cultura tartésica, geografía tartésica e incluso arqueología tartésica se han convertido en conceptos distintos y separables, pero también son temas complejos de debate. Se usan para definir el Bronce Final en el suroeste de la Península Ibérica, como hemos señalado antes, pero también son especialmente aplicables al período posterior al cenit de las «colonias» fenicias, c. 750 y 530 a.C. La influencia de los tartesios posfenicios va más allá de los estuarios y la sierra de Huelva y se extiendo por las regiones de los valles del Bajo y el Alto Guadalquivir, Extremadura y las regiones lejanas del hinterland de las colonias fenicias del este.

Varias ideas preponderan en los debates en torno a los tartesios posfenicios. En primer lugar, y la más importante, es la de su consonancia con una perceptible y variopinta influencia orientalizadora. En segundo lugar, a menudo se piensa que el carácter y la sociedad tartésicos eran impulsados por la inspiración de los extranjeros orientales; la adopción de una cultura diferente («aculturación») generalmente se interpreta como la señal preponderante de la nueva época. En tercer lugar, la cultura tartésica se relaciona muy a menudo con lo que se sabe —o no se sabe— de las colonias fenicias. En estas circunstancias, la imagen de Tartessos en su apogeo se ha tipificado de manera muy sencilla: mediante un aspecto oriental de origen fenicio. Seguidamente examinaremos algunos asuntos y hallazgos arqueológicos relacionados con ello.

METALURGIA

El núcleo de la región de Tartessos, Huelva, nos ha proporcionado información sobre la metalurgia, que era la actividad que más renombre dio a Tartessos. Mientras los fenicios vivían y comerciaban en la costa de Málaga en el siglo VII a.C. (y, es de suponer, mientras Gades se erigía en principal ciudad fenicia del Mediterráneo occidental), los habitantes de un solo pueblo pequeño, situado junto a las minas de plata de Riotinto, en el Cerro Salomón, trabajaban la mena en sus propios domicilios. En el asentamiento del Cerro Salomón se han encontrado indicios de actividad metalúrgica (vestigios de escoria, residuos de fundición, piedras-martillo, moldes de arcilla, etc.), pero no de un alto nivel de vida. Aunque construidas con paredes de piedra, las casas no tenían cimientos y los techos eran frágiles: ni las casas ni la actividad metalúrgica duraron mucho tiempo en el Cerro Salomón. Condiciones parecidas gobernaban el modo de vida en otro pueblo de metalúrgicos en Huelva. En este caso se trataba de un asentamiento de chozas —en San Bartolomé de Almonte — situado junto al camino que iba de las minas de Aznalcóllar a Gades. En el siglo VII a.C., en lugares próximos a las minas de Riotinto (tales como Chinflón y Quebrantahuesos), era frecuente que el metal continuara produciéndose de acuerdo con la tradición de la anterior fase del Bronce Final. Durante el Bronce Final las menas extraídas de las minas de Riotinto también se trabajaban en el asentamiento de la misma Huelva.

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El lenguaje, las matemáticas, la escritura,… son las cosas que nos hicieron distintos, partiendo siempre de la base de que teníamos los sentidos y la mente que requerían aquellos logros que nos separaron de los demás animales.

La lengua o el lenguaje, cuyos comienzos se limitan a sonidos guturales y sin sentido de aquellos primeros homínidos que, caminando ya erguidos, vivían más o menos en comunidad y, ello, les llevó, a inventarse un sistema arbitrario de signos que los miembros de una comunidad establecían por convención, con el fin de comunicarse, así fueron los principios del lenguaje que, en cada caso, en cada lugar, está relacionado con la psicología y antropología específica de los distintos pueblos, lo que llevó a que el lenguaje, tomado en su conjunto, sea multiforme y heteróclito*, y conectado con lo físico-fisiológico-psíquico y dentro de un dominio individual y a la vez social.

El lenguaje hablado se quiso expresar mediante escritura, y, el comienzo, fueron dibujos, signos, jeroglíficos, etc., hasta alcanzar un alto nivel mediante las reglas inventadas para la escritura.

La importancia del lenguaje y la escritura para la humanidad no está bien valorada, pocos piensan en lo importante que fue el hecho ocurrido hace ya muchos miles de años, cuando aquel ser primitivo, pintó un animal en la pared de su cueva, allí, en aquel lugar, se dio el primer paso.

Los sofistas eran expertos en defender puntos de vista distintos y ello hizo con el tiempo, que prevaleciera el método de que na buena preparación nos puede llevar a la razón mediante la confrontación de ideas dispares.

El más famoso de los sofistas griegos fue Protágoras, nacido en Abdera, Tracia, hacia el año 490 a. de C., y, fallecido después de 421 ó 411 a. de C. su escepticismo le hizo famoso.  Él fue el que dijo: “el hombre es la medida de todas las cosas”.

Así fue como nació la Filosofía, pero los tres grandes filósofos griegos por excelencia fueron Sócrates, Platón y Aristóteles.  Platón es el ejemplo de todas las ventajas y debilidades de la aproximación al mundo desde el “pensamiento puro”.  Defendió la inmortalidad del Alma.  Con gran ingenio, Platón consideró también la matematización de la Naturaleza.  El cosmos, sostuvo, que a partir del caos fue creado y su orden es todo el Universo.

Unió la idea de Empédocles sobre las cuatro semillas de todo lo que existe-tierra, agua, fuego y aire- y las unió a la influencia de Pitágoras para considerar que todo era reducible a triángulos, la entidad básica del mundo.  Atomización geométrica que explicaba tanto la estabilidad como el cambio.

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Otros retazos de la Historia

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Arquímedes fue un innovador con sus ideas de extraordinario valor sobre las palancas, en su obra sobre el equilibrio de los planos, y sobre hidrostática, en sobre los cuerpos flotantes.  En este último encontramos su famosa idea de que “cualquier sólido menos pesado que un fluido se hundirá, al ser colocado en él, hasta el punto en el que el peso del fluído desplazado sea igual al peso del sólido”.

También exploró los números grandes, una preocupación que siglos después conduciría a la invención de los logaritmos, y consiguió el cálculo más acertado de p hasta la fecha.

El último de los grandes matemáticos helénicos de Alejandría fue Claudio Ptolomeo, activo de 127 d.C.a 151 d.C. Su gran obra denominada inicialmente como Sintaxis matemática, compuesta por trece libros o capítulos, terminó conociéndose como Megiste, “la más grande”.  Posteriormente, en el mundo musulmán, surgió la costumbre de llamar a este libro por su equivalente árabe:

Almagesto

Así es conocido desde entonces.  Es fundamentalmente una obra de trigonometría, la rama de las matemáticas referente a los triángulos que estudia las relaciones entre sus ángulos y las longitudes de sus lados y cómo todo ello está relacionada con los círculos que los abarcan.  A su vez, estos están relacionados con las órbitas de los cuerpos celestes y los ángulos de los planetas respecto de quien los observa desde la Tierra.  Los libros siete y ocho de Almagesto ofrecen un catálogo de más de un millar de estrellas, dispuestas en cuarenta y ocho constelaciones.

Hacia mediados del siglo III a. C. Aristarco de Samos había propuesto que la Tierra giraba alrededor del Sol.  La mayoría de los astrónomos, Ptolomeo incluido, rechazaban tal idea.

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La escritura, los sumerios, las primeras ciudades…

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En alguna ocasión me he referido a los orígenes de la escritura (una cuestión muy polémica sobre uno de los pasos más importantes de la Humanidad), y, propiamente reconocida como tal, tiene más de un candidato, y en éste momento, son al menos tres.   Durante muchos años se dio como seguro que la escritura cuneiforme de Mesopotamia era la más antigua.  Había, sin embargo, un inconveniente.  El cuneiforme se compone de signos más o menos abstractos, y son muchos los que opinan que la primera escritura estaba relacionada con vínculos más fuertes e incuestionables con la pintura y los pictogramas, signos que son en parte dibujos de objetos y en parte símbolos.

En ese punto, hay que referirse a la obra de la arqueóloga Denise Schamndt-Besserat que, a finales de la década de los sesenta, esta investigadora advirtió que por todo Oriente Próximo se habían encontrado miles de “objetos de arcilla bastante prosaicos” que la mayoría de los arqueólogos habían considerados insignificantes.

Ella, pensaba lo contrario: que dichos objetos podían haber conformado un antiguo sistema que los estudiosos habían pasado por alto.  Visitó y estudió varias colecciones de estos “especimenes”, como los llamaba, en Oriente Próximo, el norte de África, Europa y América.

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Repasando Rumores del Saber VII

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Estamos comentando hechos y sobre personajes que, en distintas épocas y partes del mundo, hicieron posible el avance de nuestros conocimientos, todos y todo contribuyó a ello, cada cosa y cada personaje en su medida, pero todos y todo junto, lo hizo posible.  Hoy nosotros,  podemos aprender de todo aquello, y podemos saber como llegamos a conseguir los conocimientos que tenemos en muchos aspectos de nuestras experiencias transmitidas por estudiosos de hace muchos siglos.

Aquellos hombres arriesgaban sus vidas por saber, fueron muchos de los clásicos griegos los pertenecientes a este grupo viajero, y, a pesar del riesgo que ello conllevaba, viajaban a lugares lejanos buscando saber de matemáticas o de astronomía.

También proliferaban los viajeros guerreros y aventureros.  Los mercaderes y comerciantes, por aquellos tiempos, fueron el ejemplo de hombres viajeros audaces que, buscando fortuna eran capaces de llegar hasta el fin del mundo (como se solía decir entonces).

Los griegos había descubierto el Atlántico en el s. VII a.C., cuando dieron el nombre de columnas de Hércules a la que hoy es el estrecho de Gibraltar, y, se aposentaron para comerciar en Huelva, en lo que entonces se llamó Tartessos y reinaba allí el rey Argantonio.

Según Hecateo, el mundo era básicamente un plato plano y circular, cuyo centro estaba cerca de Troya o de la actual Estambul, y el mar Mediterráneo era una vía de acceso a un océano que circundaba toda la tierra.  A finales del s. VI, en el sur de Italia, un seguidor de Pitágoras propuso la idea de que la tierra era una esfera, una de los diez unidades de ese tipo que giraban alrededor de un fuego ubicado en el centro.  Sócrates y Platón aceptaron la perspectiva pitagórica y el primero llegó a decir que la tierra era plana en apariencia debido a su enorme tamaño.

Los griegos sabían que la tierra firme se extendía desde España hasta la India y había rumores de que incluso más allá.

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