domingo, 15 de marzo del 2026 Fecha
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LA MÍTICA TIERRA DE TARTESSOS, FINAL

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del Saber    ~    Comentarios Comments (0)

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LA NECRÓPOLIS DE SETEFILLA

La gente que usaba el cementerio de Setefilla vivió en el cercano asentamiento de la Mesa de Setefilla durante la segunda mitad del siglo VII a.C. y comienzos del VI a.C. Tres de los túmulos son muy conocidos. El primero que se descubrió, el túmulo de H, fue explorado por George Bonsor y R. Thouvenot en 1926. Tenía una cámara central, a la que se llegaba por unos peldaños, y una antecámara; y contenía una inhumación con preciosos objetos funerarios (de marfil y de joyería en oro y ámbar) y un servicio ritual formado por un jarro oenochoe y un plato, ambos de bronce. El gusto del difunto por los objetos fenicios era evidente. Los túmulos A y B también están bien documentados y volvieron a excavarse entre 1973 y 1975. Los túmulos, que medían 29 y 16,7 metros de diámetro y 3,20 y 1,30 de altura, respectivamente, se construyeron sobre la zona circular (delimitada por medio de piedras en posición vertical) de una necrópolis colectiva (45 enterramientos de incineraciones en fosas en el túmulo A, y 33 sepulturas de incineraciones parecidas en el túmulo B). El túmulo A tenía un prominente enterramiento de incineración colocado dentro de una cámara funeraria central de 10 metros de longitud. Se habían tomado precauciones contra los saqueadores, toda vez que la entrada estaba bloqueada y un corredor falso servía para disimular el acceso.

EL CEMENTERIO DE LAS CUMBRES

En Las Cumbres el cementerio contenía varios túmulos muy grandes. Esta extensa necrópolis (cerca de 100 hectáreas) en las laderas meridionales de la sierra de San Cristóbal está 500 metros al norte del Castillo de Doña Blanca asentamiento de población mixta que mira hacia Gades. El túmulo 1, de 22 metros de diámetro y 1,80 de altura, presentaba un ustrinum central y 63 enterramientos de incineraciones y era un montículo artificial con la parte superior plana. Al principio se encontraron pocos indicios de diferencias sociales. Se comprobó que las más antiguas entre las sepulturas de incineraciones, que databan de la primera mitad del siglo VIII a.C., eran de carácter puramente local; cuando se desenterró el ustrinum, los objetos funerarios de metal (hebillas para cinturones, fíbulas y un cuchillo de hierro) revelaron la procedencia esencialmente local de las personas enterradas allí. Sin embargo, un grupo posterior de enterramientos (que datan de bien entrado el siglo VII a.C.) contenía objetos con indicios del ritual funerario compuesto de una comunidad familiarizada con las libaciones, la quema de incienso y los perfumes oleaginosos que usaban los fenicios. Un túmulo secundario que contenía 13 incineraciones, en el ángulo suroccidental del principal, reveló que había, de hecho, diferencias en los objetos funerarios entre la persona enterrada en la posición central (con una serie de adornos personales y vasos de alabastro y de estilo fenicio) y el resto de las sepulturas. Había en la necrópolis otros túmulos con cámaras y corredores que, al parecer, datan de una fase posterior a la de los del ustrinum central del túmulo 1. Por tanto, parece que la disposición de los enterramientos efectuados en Las Cumbres no se hizo atendiendo a una jerarquía social hasta después de que las repercusiones económicas de la colonización tuvieran la oportunidad de materializarse.

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¿Qué nos trajo la Arqueología?

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La arqueología (un término que se uso por primera vez en la década de 1860)  amplió y profundizó el trabajo de la filología, al ir más allá de los textos y confirmar que, en efecto, los hombres tenían un pasado distante anterior a la escritura, una prehistoria.

En 1802, el maestro de escuela Georg Friedrich Grotefend (1775 – 1853) envió tres artículos a la Academia de Ciencias de Gotinga en los que revelaba que había descifrado la escritura cuneiforme de Persépolis, algo que había conseguido principalmente reorganizando los grupos de cuñas (similares a las huellas de los pájaros sobre la arena) y añadiendo espacios entre grupos de letras, y relacionando luego su forma con el sánscrito, una lengua (geográficamente) cercana.

Grotefend consideraba que algunas de las inscripciones eran listas de reyes y que el nombre de algunos de estos era conocido.  Las demás formas de cuneiforme, incluida la babilónica, se descifraron algunos años más tarde.  En la década de 1820, Champollion descifró los jeroglíficos egipcios, en 1847 sir Austen Layrd excavó Nínive y Ninrud, en lo que hoy es Irak, y descubrió las maravillosos palacios de Assurnasirpal II, rey de Asira (885 – 859 a.c.), y Sennacherib (704 – 681 a.c.). Los enormes guardianes de las puertas encontrados allí, semitoros y leones de dimensiones mucho más grandes que las reales, causaron sensación en Europa, todo aquello popularizó la Arqueología.

Estas excavaciones condujeron finalmente al descubrimiento de una tablilla en cuneiforme en la que estaba escrita la epopeya de Gilgamesh, notable por dos razones: en primer lugar, era mucho más antigua que los poemas homéricos y la Biblia; en segundo lugar, diversos episodios del relato, como el de la gran inundación, eran similares a los que recogía el Antiguo Testamento.

Cada uno de aquellos descubrimientos aumentaba la edad de la Humanidad y arrojaba nueva luz obre las Sagradas Escrituras.  Sin embargo, con excepción de la epopeya de Gilgamesh, ninguno de ellos aportaba nada realmente nuevo en términos de datación, en el sentido de que no contradecían de forma significativa la cronología bíblica.

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La maravilla de descubrir…cosas nuevas.

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del Saber    ~    Comentarios Comments (0)

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Aquí, en esta página Web, en mi Blog personal, además de Física, Astronomía o filosofía y la mente, para relajar el ambiente, de vez en cuando, acostumbro  a contaros hechos e historias sobre personajes que, en distintas épocas y partes del mundo, hicieron posible el avance de nuestros conocimientos, todos y todo contribuyó a ello, cada cosa y cada personaje en su medida, pero ese conjunto de hechos y personajes, lo hizo posible.  Hoy nosotros,  podemos aprender de todo aquello, y podemos saber como llegamos a conseguir los conocimientos que tenemos en muchos aspectos de nuestras experiencias transmitidas por estudiosos de hace muchos siglos.

Aquellos hombres arriesgaban sus vidas por saber, fueron muchos de los clásicos griegos los pertenecientes a este grupo viajero, y, a pesar del riesgo que ello conllevaba, viajaban a lugares lejanos buscando saber de matemáticas o de astronomía.

También proliferaban los viajeros guerreros y aventureros.  Los mercaderes y comerciantes, por aquellos tiempos, fueron el ejemplo de hombres viajeros audaces que, buscando fortuna eran capaces de llegar hasta el fin del mundo (como se solía decir entonces).

Los griegos había descubierto el Atlántico en el s. VII a. C., cuando dieron el nombre de columnas de Hércules a la que hoy es el estrecho de Gibraltar.  Según Hecateo, el mundo era básicamente un plato plano y circular, cuyo centro estaba cerca de Troya o de la actual Estambul, y el mar Mediterráneo era una vía de acceso a un océano que circundaba toda la tierra.  A finales del S. VI, en el sur de Italia, un seguidor de Pitágoras propuso la idea de que la tierra era una esfera, una de los diez unidades de ese tipo que giraban alrededor de un fuego ubicado en el centro.  Sócrates y Platón aceptaron la perspectiva pitagórica y el primero llegó a decir que la tierra era plana en apariencia debido a su enorme tamaño.

Los griegos sabían que la tierra firme se extendía desde España hasta la India y había rumores de que incluso más allá.

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¿Que sabemos de la India?

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En la Edad Media el pensamiento indio estaba muy por delante del europeo en varias áreas.  En esta época, los monasterios budistas de la India tenían tantos recursos que actuaban como bancos e invertían sus excedentes financieros en empresas comerciales.  Detalles como éste aclaran por qué los historiadores se refieren a la reunificación del norte de la India bajo los Guptas (c.320-550) como una era dorada.

Esta dinastía, en conjunción con el reinado de Harsha Vardhana (606-647), abarca el período que hoy se considera la era clásica de la India.  Además de los progresos realizados en matemáticas, esta época fue testigo del surgimiento de la literatura en sánscrito, de la aparición de formas de hinduismo nuevas y duraderas, entre ellas el vedanta, y del desarrollo de una espléndida arquitectura religiosa.

Más que la mayoría de los lenguajes, el sánscrito encarna una idea: es el lenguaje especial para gente que deben tener una clasificación también especial.  Es una lengua de más de tres mil años de antigüedad. En un principio, fue la lengua del Punjab, pero luego se difundió al este.

Se puede discutir si los autores del Rig Veda fueron los arios procedentes de fuera de la India o indígenas de la región, pero lo que no se puede poner en duda es que poseían un idioma de gran riqueza y precisión, y una tradición poética cultivada.

La importancia de los gramáticos para la historia del sanscrito no tiene comparación en ninguna otra lengua del mundo.  La preeminencia que alcanzó esta actividad se deriva de la necesidad   de preservar intactos los textos sagrados de los Vedas: según la tradición, cada palabra del ritual tenía que pronunciarse de forma exacta.  Así que da demostrado en algún momento del siglo IV a.c. cuando Panini compone su Gramática.

Nada sabemos sobre la vida de Panini, aparte de que nació en Satura, en el extremo noroeste de la India.  Su Astadhyayi consta de cuatro mil aforismos que describen, con abundante detalle, la forma de sanscrito que utilizaban los brahmanes de la época.  Su obra tuvo tanto éxito, que la forma del idioma que describió quedó establecida para siempre, después de lo cual vendría a ser conocida como samskrta (“perfecta”).

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Otros Rumores del pasado I

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Rumores del Saber    ~    Comentarios Comments (0)

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En la India le atribuyen un carácter divino a las Nanda Davi, Kailas, Kanchenjunga y a otras muchas cumbres que, según ellos, sirven de residencia a los dioses.

Se afirma que Siva tiene su sede en el monte Kailas (Kang Rimpoche). Se cuenta también de él que descendió sobre el Kanchenjunga, mientras que la diosa Lakshmi, por el contrario, se elevó hacia los cielos desde la cumbre.

Analizando estos mitos se llega a la conclusión de que por aquellas épocas remotas en que los dioses se mezclaban con los humanos, se producía un tráfico en los dos sentidos a través del espacio.

A partir del momento en que se encaminó desde el salvajismo a los rudimentos de la civilización, la Humanidad creyó en la existencia de dioses poderosos y bienhechores. De alguna manera debían buscar el equilibrio y la fuerza necesaria para sobrevivir en aquellos peligrosos tiempos; creer en algo.

En la antigua Grecia se consideraban el Parnaso y el Olimpo como los lugares en que moraban los dioses.

Podría continuar hablando de estos temas de los que en su momento profundicé bastante, pero como el presente trabajo es aleatorio y sin un rumbo fijo, no es cosa de hacer ningún tratado de un tema concreto, así que dejémoslo aquí como una curiosidad muy interesante (con un fondo – siempre – de verdad).

¡Me falta tiempo! Quisiera hacer tantas cosas, quisiera aprender tantas cosas, quisiera arreglar tantas cosas, quisiera, quisiera, quisiera… mucho trabajo para uno solo.

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