Mar
28
Los enigmas de la Naturaleza
por Emilio Silvera ~
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Las diferentes líneas que aparecieron en el espectro del hidrógeno se podían agrupar en diferentes series espectrales.

Alguna vez, en este mismo lugar, explicaba el desdoblamiento de las líneas espectrales del hidrógeno, lo que se ha dado en llamar alfa y se denota por esa letra griega y, os decía que al efectuar sus cálculos, Sommerfeld introdujo una “nueva abreviatura” de algunas constantes. Se trataba de 2πe2 / hc, que abrevió con la letra griega “α” (alfa). No prestéis atención a la ecuación. Lo interesante es esto: cuando se meten los números conocidos de la carga del electrón, e–, la constante de Planck, h, y la velocidad de la luz, c, sale α = 1/137. Otra vez 137 número puro.

De entre las constantes universales, siete se han asociado clásicamente a los valores medibles en ciencia. Estas eran la longitud, el tiempo, la temperatura, la intensidad de corriente, la intensidad luminosa, el peso y la masa (Siete constantes para definir el universo).
Las constantes fundamentales (constantes universales) están referidas a los parámetros que no cambian a lo largo del universo. La carga de un electrón, la velocidad de la luz en el espacio vacío, la constante de Planck, la constante gravitacional, la constante eléctrica y magnética se piensa que son todos ejemplos de constantes fundamentales.
La superficie llamada brana y las líneas multidimensionales
Las fuerzas de la naturaleza que gobiernan la electricidad, el magnetismo, la radiactividad y las reacciones nucleares están confinadas a un “mundo brana” tridimensional, mientras que la gravedad actúa en todas las dimensiones y es consecuentemente más débil.
Las fuerzas fundamentales

Las constantes fundamentales
Entre otras que definen nuestro Universo
Unas pueden ser más constantes naturales que otras, pero lo cierto es que, de momento, han servido como herramientas eficaces.
La última lección importante que aprendemos de la manera en que números puros como α (alfa) definen el mundo, es el verdadero significado de que los mundos sean diferentes. El número puro que llamamos constante de estructura fina, e indicamos con α, es como hemos dicho antes, una combinación de e, c y h (el electrón, la velocidad de la luz y la constante de Planck). Inicialmente, podríamos estar tentados a pensar que un mundo en el que la velocidad de la luz fuera más lenta sería un mundo diferente. Pero sería un error. Si e, h y c cambian de modo que los valores que tienen en unidades métricas (o cualesquiera otras) fueran diferentes cuando las buscamos en nuestras tablas de constantes físicas, pero el valor de α permaneciera igual; este nuevo mundo sería observacionalmente indistinguible de nuestro mundo. Lo único que cuenta en la definición del mundo son los valores de las constantes adimensionales de la naturaleza.
Fue Einstein el que anunció lo que se llamó principio de covariancia: que las leyes de la naturaleza deberían expresarse en una forma que pareciera la misma para todos los observadores, independientemente de dónde estuvieran situados y de cómo se estuvieran moviendo. Cuando trató de desarrollar este principio, Einstein tuvo dificultades; no encontraba la manera de expresarlo con la formulación matemática adecuada. Pidió ayuda a su amigo Marcel Grossmann, matemático, quien sabiendo de las necesidades exactas de Einstein, le envió la copia de una conferencia que dio un tal Riemann, unos sesenta años antes.
Grossmann facilitó a Einstein documentos de la conferencia de Riemann que le abrió la puerta a poder construir la Teoría de la Relatividad General con el Tensor de Riemann.
Einstein fue muy afortunado, ya que durante la última parte del siglo XIX en Alemania e Italia, matemáticos puros habían estado inmersos en el estudio profundo y detallado de todas las geometrías posibles sobre superficies curvas. Habían desarrollado un lenguaje matemático que automáticamente tenía la propiedad de que toda ecuación poseía una forma que se conservaba cuando las coordenadas que la describían se cambiaban de cualquier manera. Este lenguaje se denominaba cálculo tensorial. Tales cambios de coordenadas equivalen a preguntar qué tipo de ecuación vería alguien que se moviera de una manera diferente.
El Tensor de curvatura de Riemann
Einstein se quedó literalmente paralizado al leer la Conferencia de Riemann. Allí, delante de sus propios ojos tenía lo que Riemann denominaba Tensor métrico. Einstein se dio cuenta de que era exactamente lo que necesitaba para expresar de manera precisa y exacta sus ideas. Así llegó a ser posible la teoría de la relatividad general.
Einstein pudo expresar su principio de covariancia expresando sus leyes de la naturaleza como ecuaciones tensoriales, que poseían automáticamente la misma forma para todos los observadores.
Este paso de Einstein completó un movimiento espectacular en la concepción física de la naturaleza que ha sido completado en el siglo XX. Está marcado por una evolución que se aleja continuamente de cualquier visión privilegiada del mundo, sea una visión humana, basada en la Tierra, o una visión basada en patrones humanos, la naturaleza tiene sus propios patrones.
El Universo en todas partes está regido por las mismas leyes y constantes
Está claro que pensar siquiera en que en nuestro universo, dependiendo de la región en la que nos encontremos, habrá distintos leyes físicas, sería pensar en un universo chapuza. Lo sensato es pensar como Einstein y creer que en cualquier parte del universo rigen las mismas leyes físicas, hasta que no se encuentre pruebas reales a favor de lo contrario, los científicos suponen con prudencia que, sea cual fueren las causas responsables de las pautas que llamamos “Leyes de la Naturaleza”, es mucho más inteligente adoptar la creencia de la igualdad física en cualquier parte de nuestro universo por muy remota que se encuentre; los elementos primordiales que lo formaron fueron siempre los mismos.
| Quarks | Materia… |
| Leptones | |
| Hadrones |
Que interaccionan con las cuatro fuerzas fundamentales naturales.
Ahora sabemos que las fuerzas de la naturaleza, la fuerza nuclear fuerte, la fuerza nuclear débil, el electromagnetismo y la gravedad, no son tan diferentes como parece a primera vista. Parecen tener intensidades muy diferentes y actuar sobre partículas elementales diferentes. Pero eso es ilusorio, es la sensación creada por nuestra necesidad de habitar en un lugar del universo donde la temperatura es más bien baja y, es así, como se manifiestan las fuerzas de la naturaleza que, en dicha temperatura permite la existencia de átomos y moléculas.
Conforme la temperatura aumenta y las partículas elementales de materia colisionan entre sí a energías cada vez más altas, las fuerzas separadas que gobiernan nuestro mundo de baja temperatura, se hacen más parecidas. La fuerza fuerte se debilita, la fuerza débil aumenta y fortalece. Aparecen nuevas partículas a medida que se alcanzan temperaturas más elevadas y consiguen producir interacciones entre las familias separadas de partículas que a temperaturas bajas, parecen estar aisladas entre sí.
Poco a poco, a medida que nos acercamos a esas inimaginables condiciones de temperatura “última” que Max Planck encontró definida por las cuatro constantes de la naturaleza, G, K, c, h, esperamos que las diferencias entre las fuerzas naturales se vayan borrando completamente para finalmente quedar unificadas en una única fuerza como, por otra parte, se cree que fue al principio de todo, cuando en el Big Bang, el proceso ocurrió al contrario. Había una increíble temperatura, un plasma primordial lo invadía todo y se expansionaba, naciendo el tiempo y el espacio cuando reinaba la simetría total y una sola fuerza lo regía todo. El universo continuó su expansión y comenzó a enfriarse, la simetría se rompió y lo que era una sola fuerza se dividió en las cuatro que ahora conocemos.
Previamente, a partir del plasma, al bajar la temperatura, surgieron los quarks que se juntaron para formar protones y neutrones que, a su vez, se juntaron para formar núcleos que, al ser rodeados por los electrones atraídos por la carga positiva de los núcleos, formaron los átomos, que se unieron para formar moléculas, que se juntaron para formar la materia, que más tarde, dio lugar al nacimiento de las primeras estrellas y galaxias con sus variedades de objetos estelares, planetas, satélites, cometas, meteoritos, etc.
Todo lo grande está hecho de muchas cosas pequeñas.
Al final de la página 15 y siguientes de este trabajo, explicaba algunos detalles de alfa (a) y del número 137. En la literatura científica podemos encontrar todo tipo de coincidencias numéricas que involucran a los valores de las constantes de la naturaleza.
El valor experimental de la constante de estructura fina es: 1/α=137’085989561…
Pero muchos dieron su versión numérica, aquí están algunas:
| Lewis y Adams | 1/α = | 8π(8π5/15)1/3 = | 137’384 |
| Eddington | 1/α = | (162-16)/2 + 16 +1 = | 137 |
| Wiler | 1/α = | (8π4/9) (245!/π5) = | 137’036082 |
| Aspden y Eagles | 1/α = | 108π(8/1.843)1/6 = | 137’05915 |
| Robertson | 1/α = | 2-19/4310/3517/4π-2 = | 137’03594 |
| Burger | 1/α = | (1372 + π2)1/2 = | 137’0360157 |
Ni siquiera Heisemberg (el padre del principio de Incertidumbre de la Mecánica Cuántica) se pudo resistir a ironizar suponiendo que 1/α = 2433/ π pero en plan de broma.
De entre todos los que intentaron descubrir los misterios del 137, me detendré un momento en Arthur Eddington, uno de los más grandes astrofísicos del siglo XX, combinación de lo más profundo y lo fantástico. Más que cualquier otra figura moderna es el responsable de poner en marcha los inacabables intentos de explicar las constantes de la naturaleza por proezas de numerología pura. Él también advirtió un aspecto nuevo y espectacular de las constantes de la naturaleza.
Cuando los físicos empezaron a apreciar el papel de las constantes en el dominio cuántico y explotar la nueva teoría de la gravedad de Einstein para describir el universo en conjunto, las circunstancias eran las adecuadas para que alguien tratara de casarlas.
Las constantes del Universo ya pueden definir el sistema de unidades
La incertidumbre en la medición de las constantes fundamentales en el Universo se ha reducido a niveles tan bajos que todas las unidades del sistema métrico pueden ya encontrar un referente. Es la conclusión una reciente evaluación y actualización de los valores de las constantes fundamentales de los investigadores del National Institute of Standards and Technology (NIST).
Así entró en escena Arthur Stanley Eddington: un extraordinario científico que había sido el primero en descubrir cómo se alimentaban las estrellas a partir de reacciones nucleares. También hizo importantes contribuciones a nuestra comprensión de las galaxias, escribió la primera exposición sistemática de la teoría de la relatividad general de Einstein y fue el responsable de la expedición que durante un eclipse de Sol, pudo confirmar con certeza la predicción de la relatividad general que debería desviar la luz estelar que venía hacia la Tierra en aproximadamente 1’75 segundos de arco cuando pasaba cerca de la superficie solar, cuyo espacio estaría curvado debido a la gravedad generada por la masa del Sol. En aquella expedición, el equipo de Eddington hizo una exitosa medición del fenómeno desde la isla Príncipe, que confirmó que Einstein tenía razón y que su teoría predecía de manera exacta la medida de curvatura del espacio en función de la masa del objeto estelar que genera la gravitación distorsionando el espacio-tiempo a su alrededor.
Emilio Silvera V.
Mar
27
¡Qué personaje!
por Emilio Silvera ~
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“Richard Dean Anderson (Mineápolis, Minnesota, 23 de enero de 1950) es un actor, productor y compositor estadounidense, conocido por su papel como MacGyver en la serie homónima y también como Jack O’Neill, coronel del Equipo SG-1 y más tarde general de la serie Stargate SG-1.”

Nos hizo pasar buenos ratos con sus aventuras, primero de aquel ingenioso joven que solucionaba cualquier problema ante complejas situaciones. Más tarde, con el desenfadado personaje que, viajando a otros mundos, se hizo amigo de personajes extraterrestres de avanzada intelig4encia, y, nos ofreció, junto a su equipo, las más diversas aventuras.
Ha sido lo bastante inteligente para saber aprovechar un buen período de su vida, al lado de los seres queridos. No todos han tenido el valor de retirarse en la cumbre de la fama.
`’Qué sea por muchos años!
Mar
27
Las Escalas del Universo no son Humanas
por Emilio Silvera ~
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Mejor nos iría
Es fácil caer en la tentación de mirarnos el ombligo y no hacerlo al entorno que nos rodea. Muchas más cosas habríamos evitado y habríamos descubierto si por una sola vez hubiésemos dejado el ego a un lado y, en lugar de estar pendientes de nosotros mismos, lo hubiéramos hecho con respecto a la naturaleza que, en definitiva, es la que nos enseña el camino a seguir.
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La edad actual del universo visible ≈ 1060 tiempos de Planck
Tamaño actual del Universo visible ≈ 1060 longitudes de Planck
La masa actual del Universo visible ≈ 1060 masas de Planck
Vemos así que la bajísima densidad de materia en el universo es un reflejo del hecho de que:
Densidad actual del universo visible ≈10-120 de la densidad de Planck
Y la temperatura del espacio, a 3 grados sobre el cero absoluto es, por tanto

Temperatura actual del Universo visible ≈ 10-30 de la Planck
Estos números extraordinariamente grandes y estas fracciones extraordinariamente pequeñas nos muestran inmediatamente que el universo está estructurado en una escala sobrehumana de proporciones asombrosas cuando la sopesamos en los balances de su propia construcción.
Con respecto a sus propios patrones, el universo es viejo. El tiempo de vida natural de un mundo gobernado por la gravedad, la relatividad y la mecánica cuántica es el fugaz breve tiempo de Planck. Parece que es mucho más viejo de lo que debería ser.
Pero, pese a la enorme edad del universo en “tics” de Tiempo de Planck, hemos aprendido que casi todo este tiempo es necesario para producir estrellas y los elementos químicos que traen la vida.
“En el final del universo uno tiene que utilizar mucho el tiempo pretérito… todo ha sido hecho, ¿sabes?”.
Douglas Adams
¿Por qué nuestro universo no es mucho más viejo de lo que parece ser? Es fácil entender por qué el universo no es mucho más joven. Las estrellas tardan mucho tiempo en formarse y producir elementos más pesados que son las que requiere la complejidad biológica. Pero los universos viejos también tienen sus problemas. Conforme pasa el tiempo en el universo el proceso de formación de estrellas se frena. Todo el gas y el polvo cósmico que constituyen las materias primas de las estrellas habrían sido procesados por las estrellas y lanzados al espacio intergaláctico donde no pueden enfriarse y fundirse en nuevas estrellas. Pocas estrellas hacen que, a su vez, también sean pocos los sistemas solares y los planetas. Los planetas que se forman son menos activos que los que se formaron antes, la entropía va debilitando la energía del sistema para realizar trabajo. La producción de elementos radiactivos en las estrellas disminuirá, y los que se formen tendrán semividas más largas. Los nuevos planetas serán menos activos geológicamente y carecerán de muchos de los movimientos internos que impulsan el vulcanismo, la deriva continental y la elevación de las montañas en el planeta. Si esto también hace menos probable la presencia de un campo magnético en un planeta, entonces será muy poco probable que la vida evolucione hasta formas complejas.

Las estrellas típicas como el Sol, emiten desde su superficie un viento de partículas cargadas eléctricamente que barre las atmósferas de los planetas en órbitas a su alrededor y, a menos que el viento pueda ser desviado por un campo magnético, los posibles habitantes de ese planeta lo podrían tener complicado soportando tal lluvia de radiactividad. En nuestro sistema solar el campo magnético de la Tierra ha protegido su atmósfera del viento solar, pero Marte, que no está protegido por ningún campo magnético, perdió su atmósfera hace tiempo.
Probablemente no es fácil mantener una larga vida en un planeta del Sistema solar. Poco a poco hemos llegado a apreciar cuán precaria es. Dejando a un lado los intentos que siguen realizando los seres vivos de extinguirse a sí mismos, agotar los recursos naturales, propagar infecciones letales y venenos mortales y emponzoñar la atmósfera, también existen serias amenazas exteriores.

Los movimientos de cometas y asteroides, a pesar de tener la defensa de Júpiter, son una seria y cierta amenaza para el desarrollo y persistencia de vida inteligente en las primeras etapas. Los impactos no han sido infrecuentes en el pasado lejano de la Tierra, habiendo tenido efectos catastróficos. Somos afortunados al tener la protección de la Luna y de la enorme masa de Júpiter que atrae hacia sí los cuerpos que llegan desde el exterior desviándolos de su probable trayectoria hacia nuestro planeta.
La caída en el planeta de uno de estos enormes pedruscos podría producir extinciones globales y retrasar en millones de años la evolución que tantos miles de millones de años le costó al Universo para poder plasmarla en una realidad que llamamos vida.

El secreto reside en el tiempo biológico necesario para desarrollar la vida y el tiempo necesario para desarrollar estrellas de segunda generación y siguientes que en novas y supernovas cristalicen los materiales complejos necesarios para la vida, tales como el hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, carbono, etc.
Parece que la similitud en los “tiempos” no es una simple coincidencia. El argumento, en su forma más simple, lo introdujo Brandon Carter y lo desarrolló John D. Barrow por un lado y por Frank Tipler por otro. Al menos, en el primer sistema solar habitado observado, ¡el nuestro!, parece que sí hay alguna relación entre t(bio) y t(estrella) que son aproximadamente iguales; el t(bio) – tiempo biológico para la aparición de la vida – algo más extenso.
La evolución de una atmósfera planetaria que sustente la vida requiere una fase inicial durante la cual el oxígeno es liberado por la foto-disociación de vapor de agua. En la Tierra esto necesitó 2.400 millones de años y llevó el oxígeno atmosférico a aproximadamente una milésima de su valor actual. Cabría esperar que la longitud de esta fase fuera inversamente proporcional a la intensidad de la radiación en el intervalo de longitudes de onda del orden de 1000-2000 ángstroms, donde están los niveles moleculares clave para la absorción de agua.
Este simple modelo indica la ruta que vincula las escalas del tiempo bioquímico de evolución de la vida y la del tiempo astrofísico que determina el tiempo requerido para crear un ambiente sustentado por una estrella estable que consume hidrógeno en la secuencia principal y envía luz y calor a los planetas del Sistema Solar que ella misma forma como objeto principal.
A muchos les cuesta trabajo admitir la presencia de vida en el universo como algo natural y corriente, ellos abogan por la inevitabilidad de un universo grande y frío en el que es difícil la aparición de la vida, y en el supuesto de que ésta aparezca, será muy parecida a la nuestra.
Los biólogos, sin embargo, parecen admitir sin problemas la posibilidad de otras formas de vida, pero no están tan seguros de que sea probable que se desarrollen espontáneamente, sin un empujón de formas de vida basadas en el carbono.
Miles de mundos parecidos a la Tierra que pueden tener en ellos Civilizaciones inteligentes
La mayoría de las estimaciones de la probabilidad de que haya inteligencias extraterrestres en el universo se centran en formas de vida similares a nosotros que habiten en planetas parecidos a la Tierra y que necesiten agua y oxígeno o similar con una atmósfera gaseosa y las demás condiciones de la distancia entre el planeta y su estrella, la radiación recibida, etc. En este punto, parece lógico recordar que antes de 1.957 se descubrió la coincidencia entre los valores de las constantes de la Naturaleza que tienen importantes consecuencias para la posible existencia de carbono y oxígeno, y con ello para la vida en el universo.
Emilio Silvera V.
Mar
27
Imaginar es fácil, pero acertar…
por Emilio Silvera ~
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Cuando imaginamos como será nuestro futuro dentro de unos cientos de años, podemos “dibujar” mil escenarios distintos, unos que serán ideales para la Humanidad y, otros en cambio, serán de un mundo destruido y vuelta a la barbarie.
Y, ¿Cuál de ellos será el que tendremos?
Esa es, la pregunta del millón.
Esa pregunta es, efectivamente, la más importante que enfrenta nuestra especie. La historia de los próximos cientos de años no está escrita, y el escenario final dependerá de la interacción entre nuestra capacidad tecnológica, nuestra madurez ética y la gestión de recursos.
Podemos estructurar las posibilidades en tres grandes arcos futuristas, basados en análisis de tendencias actuales:
- Colapso Ecológico y Social: El fracaso en frenar el cambio climático conlleva un mundo de recursos escasos, migración masiva y colapso de la civilización tecnológica, regresando a un estilo de vida de supervivencia.
- Guerra Nuclear o Biológica: La proliferación de armas avanzadas lleva a conflictos devastadores, borrando la civilización tal como la conocemos.
- Tecnología Descontrolada: Inteligencia Artificial (IA) sin control o ingeniería genética mal empleada crean desigualdades insalvables o nuevas amenazas biológicas.

- Adaptación Forzada: mundo altamente tecnológico y desigual, con vigilancia masiva, crisis de privacidad y dependencia ext La humanidad no se extingue, pero vive en unrema de la IA.
- Un mundo sin naturaleza: Un futuro urbano, donde los recursos naturales son raros y la vida orgánica es reemplazada por entornos sintéticos.
- Sociedad Post-escasez: La automatización y la energía limpia (como la fusión nuclear) eliminan la necesidad de trabajo forzado, permitiendo que la gente se dedique a la ciencia, el arte y la exploración.
- Expansión Interplanetaria: La humanidad se convierte en una especie multiplanetaria, con bases estables en Marte o la Luna.
- Singularidad Tecnológica: La fusión de la inteligencia humana y artificial resuelve enfermedades, prolonga la vida y mejora la conciencia.

- Los peligros: La superpoblación, las armas autónomas, la ingeniería genética y los riesgos climáticos.
- La esperanza: La misma capacidad técnica para crear crisis nos da la herramienta para resolverlas. La clave es el paso de una civilización egoísta a una que actúe en beneficio de toda la especie y el planeta.
Emilio Silvera V.
Mar
27
La Cuántica en la Biología
por Emilio Silvera ~
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Lo que está claro es que, nosotros, los humanos, no dejamos de darle vueltas y más vueltas a lo que no entendemos. Y, a base de equivocarnos una y otra vez, algunas veces, hasta podemos acertar en nuestras intuiciones. Nos pasamos la vida conjeturando sobre lo mque no sabemos, planteando preguntas que no sabemos contestar. Nuestra concinciencia está acompañada por ese otro “ingrediente” que llamamos “curiosidad”.
- La incertidumbre como motor: Como bien dices, pasamos la vida conjeturando. La filosofía y la ciencia no nacen de las certezas, sino de la capacidad de asombrarse y de aceptar que no sabemos.
- El error como método: La ciencia avanza a través de lo que Karl Popper llamaba “conjeturas y refutaciones”. Nos equivocamos una y otra vez (ensayo y error), y al descartar lo que no funciona, nos acercamos a la verdad.
- La curiosidad es evolutiva: Esa curiosidad no es solo un rasgo poético; es una ventaja adaptativa. Nos ha permitido explorar nuevos entornos, crear herramientas y entender las leyes de la naturaleza [2].
- Intuición y razón: A veces la intuición (esa corazonada) se adelanta a la razón, pero es la comprobación empírica la que termina dándole forma a esa intuición.
- [1] “La utilidad de lo inútil” por Nuccio Ordine (Reflexión sobre la curiosidad y el saber).
- [2] “El mono desnudo” por Desmond Morris (Sobre la curiosidad y la evolución humana).
- [3] “La lógica de la investigación científica” por Karl Popper (Sobre el método de conjeturas y refutaciones).
















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