Abr
21
¿Cómo pudo surgir la Vida? ¡Es todo tan complejo!
por Emilio Silvera ~
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Podemos leer en las piedras… ¡Cuentan tantas historias!
Estas extrañas rocas podrían ser la prueba más antigua de vida en la Tierra
Según las investigaciones más recientes, hay varios candidatos para ser considerados la formación rocosa más antigua: parte del cinturón de rocas verdes de Isua (Groenlandia), el terreno Gneis Narryer (Australia), el cinturón de rocas verdes de Nuvvuagittuq (Canadá) o el Gneis Acasta, en el cratón Slaves (Canadá).
Con sus tres mil quinientos millones de años de edad, las rocas sedimentarias dispersas por algunas regiones del mundo, por ejemplo, en Australia Occidental (Grupo Warrawoona), nos regalan uno de los primeros atisbos e vida y el ambiente
en la infancia de la biosfera. Esas rocas contienen estromatolitos y estructuras microscópicas que han sido interpretados como bacterias fósiles, aunque ese extremo aún siga en pleno debate. No obstante, las signaturas químicas proporcionan evidencias sólidas de la antigüedad de la vida, aunque el tipo de biología responsable de ellas siga siendo incierto. En las investigaciones geológicas de la vida primigenia de la Tierra seguimos mirando a través de un cristal oscuro.
Muchas veces pasamos junto a sistemas rocosos sin pensar que, en ellos, están presentes un sin fin de datos
del pasado que nos hablan de la vida y, son los geólogos los que, pacientemente se internan por lugares perdidos del mundo en busca de esa huella que nos hable del surgir de la vida.
El vestigio geológico, como dijo James Hutton, no presenta “ni vestigios de un principio ni perspectiva de un futuro”. Las perspectivas de un futuro siguen siendo remotas, pero durante las últimas décadas los paleontólogos han desenterrado lo que verdaderamente puede
considerar los vestigios del principio de la vida.

Insectos fosilizados de millones de años de edad atrapados en el ámbar
Fósiles de cascarones (a la izquierda) y de manto bacteriano (a la derecha) en los sedimentos de Pilbara, Grupo Warrawoona, 3.446 Ga-© Frances Westall.
Estas estructuras han sido atribuidas a bacterias fosilizadas. La cantidad de carbono restante unida a estos microfósiles es generalmente muy débil (entre
0,01-0,5% con puntas excepcionales hasta el 1%) lo que hace particularmente difícil el análisis del carbono orgánico. No obstante, se han podido determinar los isótopos de carbono y presentan un enriquecimiento variable pero así y todo significativo en carbono 12, lo que habitualmente se traduce en un origen biológico. En general, las moléculas biológicas producidas por fotosíntesis se caracterizan por un enriquecimiento en 12C en relación con los carbonatos minerales. Así, la relación 12C/13C pasa de 88,99 en los carbonatos minerales de referencia a valores comprendidos entre 90,8 y 91,7 en las moléculas orgánicas biológicas.

Aunque no son plantas, las cianobacterias son uno de los principales seres vivos capaces de realizar la fotosíntesis, y también
están sujetos al mismo intercambio de gases. En ellos los gases fluyen a través de la membrana y la pared celular por transporte pasivo.

Los Kerógenos de tipo I o Kerógeno Sapropélico es producto de la acumulación de materia orgánica en cuencas lacustres, ocasionalmente en marinas, …
Estructura molecular de los kerógenos
Arguyendo un parecido entre las cianobacterias modernas y los microfósiles de Pilbara, William Schopf, de la Universidad de
Los Ángeles, ha descrito estos últimos como fósiles de cianobacterias. Estas bacterias ancestrales, pues, ya habrían practicado la fotosíntesis oxigenada. Interpretación muy importante ya que situaría la fotosíntesis oxigenada muy atrás en los tiempos geológicos, mientras que los indicios bioquímicos más antiguos de la fotosíntesis oxigenada encontrados en esquistos carbonados, también en Australia, sólo se remontan a 2.700 millones de años. Según el inglés Martin Brasier, de la Universidad de Oxford, las estructuras contendrían efectivamente carbono orgánico enriquecido en isótopo 12, pero la materia orgánica sería de origen puramente químico y no biológico. Podría proceder de la reacción del hidrógeno con el monóxido de carbono (reacción llamada de Fischer-Tropsch), dos gases presentes en los fluidos de las fuentes hidrotermales. La acumulación de materia orgánica en microestructuras sería debida a la cristalización del cuarzo en la vena hidrotermal, y el importante enriquecimiento en carbono 12 sería el resultado de procesos puramente químicos. La explicación de Brasier, no obstante, no es totalmente convincente porque no es probable que la reacción de Fischer-Tropsch produjera moléculas tan complejas como los kerógenos (materia orgánica compleja, insoluble en los disolventes habituales) depositados en las venas hidrotermales.
“Roca perteneciente a una formación de hierro bandeado. El Fe se concentra en las bandas plateadas, mientras que en las bandas rojizas hay materiales detríticos silíceos con altos contenidos ferruginosos (que le dan ese color). Autor: desconocido.”
Los Hierros Bandeado de Isua (Groenlandia): las rocas sedimentarias más antiguas.
Sedimento de Isua, Groenlandia, de una antigüedad de 3.800 millones de años
donde se han encontrado Bacterias fósiles de una antigüedad aproximada de 3.500 millones de años.
Muchas veces hemos oído hablar de la datación del Carbono y, el sistema de datación radiométrica más conocido es el proporcionado por el 14C, o Carbono 14, un isótopo raro de Carbono que se produce en forma
natural por acción de los rayos cósmicos y antropo-génicamente por bombas nucleares. Se desintegra en Nitrógeno (14N) con una vida media de 5.730 años. Como el Carbono 14 es tan poco común (menos de uno de cada
mil átomos de Carbono) y su vida media es tan corta, la datación con radio carbono queda limitada a los últimos cien mil años, aproximadamente.
Las trazas de vida primitiva han sido borradas por la geología, el fluir de las aguas, los UV y por la propia evolución de la vida, los cambios… del Oxígeno, de la atmósfera, etc.
En los materiales más antiguos simplemente no queda suficiente 14C para
que pueda medirse con precisión. Por consiguiente, el 14C proporciona una herramienta de datación valiosa para egiptólogos o para paleontólogos interesados en Mamuts lanudos, pero no sirve para desentrañar la historia profunda de la Tierra que tiene
sus secretos muy bien guardados en lo más profundo de los tiempos.

El primer antepasado común de las plantas y de las algas
Conforme estudiamos los restos fósiles vamos sabiendo más de tiempos pretéritos. Cada descubrimiento nos retrotrae un poco más en el pasado y nos dice, por ejemplo, que el primer ojo o el primer ser fotosintético se remontan aún más en el tiempo de lo que pensábamos.

Ahora
Frances Westall, del CNRS francés, y sus colaboradores han analizado unos tapetes microbianos fósiles encontrados en el cinturón Barberton Greenstone sudafricano y llegado a la conclusión de que la fotosíntesis ya existía al menos hace 3300 millones de años.
Estas capas de microbios crecían en una Tierra en la que no había oxígeno libre, una Tierra muy distinta a la que conocemos ahora. Probablemente su hábitat era la línea costera a muy baja profundidad bajo la superficie. Un sitio en el que había agua y la luz del Sol llegaba sin dificultad. Esa tonalidad, probablemente verde-azulada, sería la que cambiaría el planeta gracias a la luz y la evolución.


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¡La Vida! Que estuvo presente en el pasado… ¡De tantas maneras!

Estas son las formas de vida más antiguas conocidas
Los microorganismos fósiles más antiguos fueron encontrados en los sedimentos de Barberton, en África del Sur, y de Pilbara, en Australia. Estos sedimentos, de una antigüedad de entre 3.200 y 3.500 millones de años, son ligeramente más jóvenes que las rocas de Groenlandia. Los sedimentos se han conservado bien y muestran la existencia de abundante vida en las aguas litorales de poca profundidad, y quizá incluso cerca de la superficie del agua (algunos biofilms tienen una estructura laminada que parece indicar una vida bacteriana que ya utilizaba energía solar
). Los microfósiles identificados comprenden estructuras filamentosas con una longitud de entre diez y algunos cientos de micras, bastoncillos de algunas micras de largo y estructuras esféricas y ovoides de aproximadamente 1 micra de diámetro.

Los trabajos realizados en Orleans, en el Centro de biofísica molecular del CNRS, por Frances Westall podrían aportar una explicación intermedia. Se han observado al microscopio
electrónico morfologías de microfósiles tales como biofilms, polímeros, cascarones, filamentos, bastoncillos, en las muestras de sílice tomadas en Pilbara en zonas limítrofes con las venas hidrotermales de Schopf, pero nunca en el interior mismo de las venas. Estas morfologías contienen carbono identificado por microanálisis con el microscopio electrónico. Parece, en efecto, que las bacterias ancestrales vivían, y posteriormente fueron fosilizadas, en rocas sedimentarias cercanas a venas hidrotermales. Las venas hidrotermales pueden muy bien haber arrastrado la materia orgánica de las bacterias muertas y/o fosilizadas (por lo tanto, enriquecidas en carbono 12), materia orgánica que habría sido depositada nuevamente más arriba en las venas hidrotermales, para formar las famosas estructuras carbonadas complejas descritas por Schopf. Las estructuras de Schopf, pues, sólo serían restos de materia orgánica bacteriana y no bacterias fosilizadas. Esta explicación, por lo tanto, es intermedia entre el todo bacteriano de Schopf y el todo químico de Brasier. No obstante, afirma la presencia de vida bacteriana hace unos 3.500 millones de años.

Restos de tierra fósil hallados en Groenlandia
Sedimento de Isua, Groenlandia, de una antigüedad de 3.800 millones de años.

Bacterias fósiles de una antigüedad de aproximadamente 3.500 millones de años
Las rocas más antiguas susceptibles de presentar trazas de vida son sedimentos de una antigüedad aproximada de 3.750 millones de años descubiertos en el sudoeste de Groenlandia.


Bacterias fósiles
Estos sedimentos demuestran la presencia permanente de agua líquida, de gas carbónico en la atmósfera y contienen kerógenos, moléculas orgánicas complejas. La relación isotópica del carbono está comprendida entre 90,2 y 92,4 en lo referente a la materia orgánica de los sedimentos de Groenlandia. Estos valores sugieren, pero no demuestran de manera cierta, la existencia de actividad fotosintética, y por lo tanto de vida primitiva, hace 3.800 millones de años. En efecto, esta
materia orgánica muy antigua (a veces reducida a cristales de grafito) ha sufrido importantes modificaciones en el curso de la diagénesis.


Muchos son los lugares en los que podemos encontrar moléculas orgánicas complejas. Por ejemplo: En la luna Encelado, en nubes interestelares y en los lugares menos esperados. Ahí están.
El producto final de esta
degradación, los kerógenos, se compone de macromoléculas complejas estables resistentes, que pueden incluso ser transformadas en grafito puro durante el metamorfismo. Todos estos tratamientos pudieron muy bien generar los enriquecimientos en 12C observados. También hay que desconfiar mucho de la contaminación eventual de estas rocas por microorganismos más recientes, contaminación que, evidentemente, falseará los análisis. A causa de las múltiples transformaciones sufridas por estas rocas, hay muy pocas probabilidades de encontrar en ellas vestigios de microfósiles. En efecto, en los sedimentos de Groenlandia no se ha descubierto ninguna estructura parecida a bacterias fósiles.

“Astrónomos que trabajan en el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) han descubierto la presencia de moléculas orgánicas complejas en una estrella en formación, conocida como MWC 480, y que está a 455 años luz de distancia. Este hito parece dejar claro que esas moléculas, fundamentales para la vida, están presentes en todo el Universo.”
También aquí hay que rendirse a la evidencia: la esperanza de encontrar pequeños autómatas químicos fosilizados desde
hace 4.000 millones de años, o incluso moléculas orgánicas constitutivas de tales autómatas, es prácticamente nula. De hecho, tres factores han contribuido a borrar sus indicios sobre la Tierra: la historia geológica accidentada de la Tierra (y en particular la tectónica de placas), la erosión debida a la presencia permanente de agua líquida y la propia vida, que produce enormes cantidades de oxígeno, un veneno para las moléculas orgánicas reducidas. Por lo tanto, podemos temer que las primeras páginas del libro de la historia de la vida queden para siempre en blanco.
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Mapa de Australia con la región de Pilbara coloreada en rojo

Fósiles de cascarones y de manto bacteriano en los sedimentos de Pilbara, Grupo de Warrawoona.

El grupo Warrawoona y Cratón de

En el Cinturón de Pilgangoora el Grupo Coonterunah de 3.517 millones de años y las granulitas de Carlindi (3.484-3.468 millones de años son la razón fundamental del Grupo Warrawoona bajo un desajuste de erosión, aportando así pruebas de la antigua corteza continental emergente
. La Cúpula del Polo Norte (NPD) se encuentra a 10 kilómetros del Grupo Warrawoona.


Son células que se agrupan en colonias formando rocas sedimentarias. Estas rocas se encuentran en mares cálidos y son el resultado de la unión de seres unicelulares, cianobacterias. Las rocas se forman muy lentamente, capa sobre capa y cuando
una capa se muere se deposita el carbonato de calcio de sus paredes sobre la capa anterior.
“Las nefritas del este de Pilbara comprende sobre todo rocas volcánicas de facies de nefritas, correspondientes al Grupo Warrawoona, al cual se data entre 3.517 y 3.325 millones de años, y cantidades menores de rocas sedimentarias metamórficas así como varios tipos de rocas ígneas.”
“Rocas metamórfica de color blanquecino, frecuentemente con granates almandinos incrustados. Las granulitas (del latín ‘granulum’, pequeño grano) son rocas metamórficas que han sufrido durante su metamorfismo unas elevadas temperaturas. Debido a ello, presentan una textura granoblástica, esto es, que los minerales cristalizados que contiene poseen todos un tamaño apreciable y homogéneo. Son de gran interés en geología debido a que uno de sus lugares de aparición son las dorsales oceánicas“

- Fragmentos de rocas creados por abrasión mecánica por la propia acción del viento, aguas superficiales, glaciares y expansión-contracción térmica por variaciones estacionales o diurnas.
- Suelos, los cuales son creados por la descomposición química de las rocas mediante la acción combinada de ácidos débiles disueltos en agua superficial y meteórica, hidrólisis, ácidos orgánicos, bacterias, acción de plantas, etc.
La erosión es uno de los principales actores del ciclo geográfico.

En el Grupo Warrawoona (3.400-3.500 millones de años) se encontraron estructuras sedimentarias que se identificaron como producidas por la actividad de organismos por William Schopf. Debido a esta
identificación, se consideraron esos restos como la huella de vida más antigua de la que se tiene constancia. Son poco comunes (sólo se han encontrado, además de en Warrawoona, en el Supergrupo Pongola , de 2.700-2.500 millones de años, y en el Grupo de Bulawayan de Rhodesia, de 2.800 millones de años), por lo que no se puede estar seguro de que los organismos que los formaran fueran fotosintéticos y tampoco se pueden sacar conclusiones claras acerca de los ambientes en que se formaron. Ciertas bacterias no fotosintéticas forman estructuras similares a estromatolitos en fuentes termales de Yellowstone, por lo que existe la posibilidad de que bacterias similares formaran las estructuras estromatolíticas arcaicas.


Estos restos de Warrawoona incluyen microfósiles filamentosos y cocoides muy parecidos a cianobacterias, lo que ha inducido a pensar en la existencia de organismos fotosintéticos aeróbicos. Actualmente, estos restos están cuestionados tanto por su origen biológico como
por su edad.
Puede parecer sorprendente que las bacterias puedan dejar fósiles. Sin embargo, un grupo particular de bacterias, las cianobacterias o “algas azul-verdosas”, han dejado un registro
fósil que se extiende en el Precámbrico – las cianobacterias más viejas, como fósiles conocidos tienen casi 3.500 millones años, son los fósiles más antiguos actualmente conocidos. El grupo muestra lo que probablemente es el conservacionismo más extremo de morfología de cualquier organismo. Aparte de las cianobacterias, las bacterias fósiles identificables no son muy frecuentes. Sin embargo, bajo ciertas condiciones del medio químico, pueden reemplazarse células bacterianas con minerales, muchas veces pirita o siderita (carbonato férrico), formando réplicas de las células que una vez estuvieron vivas.
Las cianobacterias como estrellas: hoy brillan, con un origen milenario
Como
decíamos, en la datación de objetos más antiguos situados en las profundidades de la historia de la Tierra, el 14C no sirve, y, nos tenemos que valer de otros materiales cuya vida media sea más larga. Para
ello, necesitamos un reloj mucho más imponente: un radioisótopo cuya vida media se mida en muchos millones de años o incluso, en miles de millones de años. El Potasio 40 (40k) se identificó inicialmente como un candidato prometedor para la geocronología. Este isótopo inestable se desintegra formando o bien Calcio 40 (40 Ca), que desafortunadamente no puede
distinguierse de los iones de Calcio ya presentes en el mineral, o bien Argón (40 Ar), que só piede distinguierse. La Vida Media del 40K es de 1250 millones de años. Además, el Potasio es abundante y está ampliamente distribuido en los minerales que forman las rocas.

Mineral de Circón:
El circón o como también se le conoce, el Zircón es un tipo de mineral que entra dentro del grupo de los nesosilicatos. Esta dentro de la clase 9 de la escala de Strunz y puede encontrarse en la naturaleza bajo diferentes colores, aunque la gran mayoría de piedras suele ser de color azul.
Hablamos de un mineral que se conoce desde la edad media, lo que hace que sea un mineral que nos ha acompañado durante muchos siglos. Como es un mineral muy bonito, se usa mucho en el mundo de la joyería.
Sin embargo, lo que realmente necesitamos para datar las rocas muy antiguas es un sistema que funcione como las “cajas negras” de los aviones: un isótopo que no se pierda fácilmente en un mineral que no se altere fácilmente. Los circones, unos minerales que contienen uranio y se encuentran en los granitos y otras rocas ígneas, son las cajas negras de la geología precámbrica. De hecho, el uranio enlazado a los cristales de circón en el momento
de su formación nos proporcionan dos cronómetros fiables: el 238U se desintegra en Plomo 206 (206Pb) con una vida media de unos cuatro mil quinientos millones de años (la edad de la Tierra), mientras el isotopo 235U, menos
abundante ( un 7 por mil), se desintegra en 207Pb con una vida media de algo más de setecientos millones de años. Esta
peculiaridad nos permite verificar por dos métodos las edades medidas en las rocas más antiguas de la Tierra y, podemos saber la edad de los fósiles hallados en ellas.
En la actualidad, nuestro conocimiento de la vida en ambientes arcaicos es a un tiempo frustrante y emocionante: frustrante porque tenemos muy pocas certezas, emocionante porque sabemos algo, por poco que esto sea. Además, es estimulante, pues el compañero de la ignorancia es la oportunidad. Así que nos quedan preguntas importantes que realizar sobre las rocas de Warrawoona y las de otros lugares que nos muestran fósiles que, no siempre sabemos descifrar. Si las rocas más antiguas que hemos podido identificar nos indican la presencia de organismos complejos, ¿Qué clase de células vivían en tiempos aún más lejanos? Y, en última instancia, ¿Cómo pudieron surgir?
¿Cuál es el origen de la vida?
¿Quién puede contestar esa pregunta?
La vida fue el resultado de los mismos procesos químicos y físicos que formaron los océanos y la corteza continental de nuestro planeta. Nosotros (creo), junto con la inmensa diversidad de clases de vida que en la Tierra han sido, estábamos presentes en las instrucciones
que el Universo tenía impresas en la evolución de Gaia. Sin embargo, la vida es muy distinta a todo lo demás porque puede experimentar evolución darwiniana. La selección natural ha desempeñado un papel fundamental en la evolución de plantas y animales durante los primeros tiempos de la historia de nuestro planeta, pero también dirigió la evolución química que hizo posible la propia vida, y, esa evolución bioquímica de la materia para hacer posible la vida, se gestó, primero en las estrellas, más tarde en laas explosiones supernovas que hicieron posible la transmutación de materiales sencillos en más complejos y, finalmente, en las Nebulosas donde se formaron nuevas estrellas y planetas que, cargados con estos materiales prebióticos, sólo tuvieron que esperar que, en algún plameta como la Tierra, situado en la Zona habitable de su estrella (el Sol) dejara que el Tiempo, con su transcurrir, hiciera el trabajo.

Muchos son los planetas situados en la zona habitable de “sus estrellas”
A grandes rasgos entendemos como pueden haber evolucionado las moléculas biológicas a partir de precursores simples presentes en la Tierra joven. Sin embargo, ssigue siendo un misterio cómo las proteínas, los ácidos nucleicos y las membranas llegaron a interaccionar de froma tan compleja hasta llegar a “fabricar” una “máquina” tan maravillosa como nuestro cerebro de cuyas funciones, simplemente conocemos una parte
muy superficial.
Si pensamos en cómo se pudo conformar el cerebro humano, una estructura de tal complejidad que, posiblemente, nada en el Universo se le pueda igualar, toda vez que, llegar a transiciones de fase que pasan por sucesos que parten desde
la materia inerte y llegan hasta los pensamientos y los sentimientos…, no existe nada que se le pueda igualar.
¿Conoceremos algún día la verdadera Historia? Esperemos que, al menos, en su mayor parte sí.
Emilio Silvera V.
Abr
20
Vivimos al borde de un vacío cósmico
por Emilio Silvera ~
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“Esta es la estructura de materia que rodea al Vacío Local. Nuestra galaxia, en el origen de las flechas, se encuentra cerca del borde, justo entre el vacío y el cúmulo de Virgo, que cuenta con una enorme población galáctica. Como orientación, cada flecha de colores abarca unos 200 millones de años luz”.
R. Brent Tully

Vivimos en el borde de un gigantesco vacío cósmico, en el que no hay nada.
Por primera vez, un equipo de astrónomos ha conseguido elaborar un mapa detallado y en 3D de la distribución de galaxias en nuestra región del Universo.
Laniakea, la región del vecindario de la Tierra, 100.000 billones de soles

A gran escala, el Universo en que vivimos se parece a un enorme queso de gruyere. O, si lo preferimos, a una telaraña gigantesca en la que la materia (galaxias y grupos de galaxias) constituyen los “hilos”, que se cruzan en nodos allí donde la densidad de materia es mayor. En ambos casos, tanto si imaginamos una tela de araña como si pensamos en un queso de gruyere, alrededor de la materia existen enormes vacíos, extensiones gigantescas que pueden llegar a medir hasta mil millones de años luz y en cuyo interior no hay nada, ni estrellas ni galaxias. Auténticas “zonas muertas” repartidas por todo el Universo.

Ahora, y por primera vez, un investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái ha conseguido elaborar un mapa (ver ilustración) de los vacíos cósmicos más cercanos a nosotros. Los resultados de su trabajo se acaban de publicar en The Astrophysical Journal.
Para conseguirlo, Brent Tully y su equipo han aplicado las mismas herramientas utilizadas en un estudio anterior, y han logrado elaborar un mapa de lo que se conoce como “Vacío local”, un extenso desierto cósmico en cuyos bordes se encuentra nuestra Vía Láctea. Estudiando con detalle los movimientos de las galaxias, los investigadores consiguieron deducir la distribución de la masa responsable de ese movimiento y construir, con esa información, un mapa tridimensional de nuestra región del Universo.
Tirones gravitacionales
Cúmulo de galxias de Virgo
Y es que las galaxias no solo se alejan unas de otras siguiendo la expansión general del Universo, sino que también responden a los “tirones gravitacionales” de sus vecinas y de las regiones próximas con mucha masa. El resultado de la combinación de todos esos movimientos es que, en general, las galaxias se están moviendo en bloque hacia las regiones más densas y alejándose cada vez más de las áreas con menos concentración de masa, es decir, de los vacíos. Lo cual hace que esas regiones desérticas se estén haciendo cada vez más grandes.
Ya en 1987, Tully y su colega Richard Fisher se dieron cuenta de que, a pesar de que vivimos en lo que se podría llamar una “metrópoli cósmica”, tanto nuestra Vía Láctea como sus numerosas vecinas se encuentran en el borde mismo de una extensa región desierta, a la que entonces bautizaron como Vacío Local. La existencia de esta gigantesca “zona muerta” ha sido ampliamente aceptada por la comunidad científica, aunque su estudio resulta muy difícil, ya que se encuentra justo detrás del centro de nuestra propia galaxia y permanece, por lo tanto, oculta a nuestra vista.

Mapa celeste del Cúmulo de Virgo
En el vacío cósmico o no, el encuentro de Andrómeda y la Vía Láctea es inevitable
Ahora, sin embargo, y tras medir cuidadosamente los movimientos de 18.000 galaxias, Tully y su equipo han conseguido construir un mapa en el que queda perfectamente clara la “frontera” que separa a las regiones que tienen materia de las que no, justo en el borde del Vacío Local. En 2014 y utilizando la misma técnica, este equipo de investigadores consiguió delimitar los bordes de nuestro “continente galáctico”, un conjunto de más de 100.000 galaxias que se mueven juntas por el espacio y a la que bautizaron como Laniakea, que en hawaiano significa “cielo inmenso”.

Durante las últimas tres décadas, los astrónomos han estado tratando de averiguar por qué los movimientos de la Vía Láctea y de nuestro vecino galáctico más cercano, Andrómeda, se están desviando de la velocidad de expansión general del Universo en más de 600 km/s. Ahora, en su nuevo estudio los investigadores explican que más de la mitad de ese movimiento anómalo se genera “localmente” a partir de la combinación del enormemente masivo y cercano cúmulo de Virgo y nuestra contribución a la expansión del Vacío Local, que se está haciendo más y más grande a medida que las galaxias se van alejando de él.
Nuestra especie (que no podemos saber el tiempo que le queda antes de extinguirse), si es que llega a vivir tanto, tiene a la vista de un futuro muy lejano acontecimientos que serían difíciles de eludir:
El Sol se convierte en Gigante roja (primeiro), en Nebuiosa planetaria y enana blanca después, para cuando eso suceda, la temperaturas de la Tierra harán que los océanos se evaporen, y, la vida tal como la conocemos… ¡Desaparecerá!
La llegada de Andrómeda para fusionarse con La Vía Láctea, también parece irremediable, y, el acontecimiento, para nosotros será desastroso e imparable. El espectáculo sería fantástico paero, los desajustes planetarios y estelares serían de tanta gravedad que, la humanidad estareía a merced de fuerzas que no puede controlar.
Sabiendo eso, y, a pesar de que sabemos también, de la imposibilidad que tenemos para realizar viajes espaciales de largo trayecto, y, al menos en el presente, no se vislumbra que podamos construir naves-ciudades que puedan despegar de la Tierra, o, de una Base previamente cinstruida en la Luna o Marte para facilitar el despegue. Carecemos del combustible sólido necesario que no obligue a la nave a transportar miles dee toneladas, tampoco tenemos el sistema de la Gravedavedad artificial, no podemos impedir la entrada de la radiación en la nave… Los problemas son innumerables e irresolubles en las próximas décadas.
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La idea de una “nave ciudad” para huir de un entorno hostil (como una sistema inhabilitable o un planeta en crisis) es un concepto avanzado que mezcla la exploración espacial con la supervivencia a largo plazo. Proyectos teóricos actuales sugieren estructuras masivas diseñadas para ser autosuficientes y multi-generacionales.an acoger, estan situados a decenas de años luz de la Tierra, y, a las velocidades que podemos viajar hoy, llegar a Próxima Centauri b, nos llevaría miles de años. ¿Que tardaría una nave futura para viajar a 48 años luz, y, a qué velocidad podría viajar (teneidno en cuenta que nunca podremos alcanzar la velocidad de la Luz que, además, está prohibido por la Física de la Relatividad Especial, si corremos a velocidades cercanas a c, la masa aumenta. ¿Lo soportarán los cuerpos hibernados de los viajeros? ¿Permanecer hibernados tantos años, no destruye las células?
Emilio Silvera V.
Abr
20
Nuestra Gran “Nave Espacial”: La Tierra
por Emilio Silvera ~
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Aquií estamos, viviendo en un planeta rocoso con el 70% de agua, viajamdo alrededor del Sol, al mismo tiempo que gira sonre su “eje”, la velocidad del ciaje alrededor de la estrellas es de 107.000 km/h., mientras que el giro sobre sí misma es de 1.700 Km/h. Sin embargo, lo más asombroso, es el viaje que todo el sistema solar efectúa alredor del Centro Galáctico que dura unos 250 millones de años y lleva la velocidad de 800.000 Km/h.
Este último viaje es el año galáctico, el que se hace alrededor del Sol, es el año natural por el que nos regimos en nuestra Socviedad, y, el de rotación es el día y la noche, las 24 horas,. No somos conscientes de dichas velocidades porque son uniformes, no aceleran ni desaceleran.
Hemos echo un largo camino, en la Historia de la Tierra, nuestra especie, en el contexto temporal del Universo, es una recien llegada, que ha evolucionado a partir de la materia “inerte”, consiguiendo llegar a los pensamientos, es decri…
¡La Consciencia de Ser!
Emilio Silvera V.
Abr
19
La Nada no Existe ¡Siempre Hay!
por Emilio Silvera ~
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El vacío no existe, no podremos saberlo todo, la Incertidumbre del universo lo prohibe, el mundo cuántoico es extraño y, a veces fantástica.
La anterior reflexión es un resumen excelente de la física moderna. La ciencia ha demostrado que la realidad, en sus niveles más fundamentales, desafía la lógica cotidiana. Aquí tienes un desglose de tus puntos basado en el conocimiento científico actual:
- El vacío no existe: En física cuántica, el “vacío” no es la nada absoluta. Es un espacio lleno de campos cuánticos vibrando, donde partículas virtuales aparecen y desaparecen constantemente. Incluso a temperatura cero absoluta, el vacío tiene una energía mínima, lo que demuestra que está “activo”. El efecto Casimir es una prueba experimental real de que este vacío cuántico tiene estructura y fuerza.
- No podremos saberlo todo (Incertidumbre): El Principio de Incertidumbre de Heisenberg demuestra que hay un límite fundamental a la precisión con la que podemos conocer ciertos pares de propiedades físicas (como posición y momento) simultáneamente. Esto no es un fallo de nuestros instrumentos de medición, sino una propiedad intrínseca de la naturaleza. La realidad es probabilística, no determinista.
- El mundo cuántico es extraño y fantástico: A escalas subatómicas, las partículas pueden estar en múltiples lugares a la vez (superposición) y estar interconectadas instantáneamente a grandes distancias (entrelazamiento). Además, las partículas no siguen trayectorias únicas, sino que “exploran” todos los caminos posibles simultáneamente. El físico Richard Feynman señaló célebremente que “nadie entiende la mecánica cuántica”, subrayando su naturaleza contraintuitiva.
Ante todo esto, tendremos que convenir que, , la realidad está lejos de ser un mecanismo sólido y predecible; es un sistema dinámico, incierto y profundamente interconectado.
Emilio Silvera V.
Abr
18
Desde la Materia “Inerte”, hasta los Pensamientos
por Emilio Silvera ~
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La transición de la materia inerte (inorgánica) a la conciencia es uno de los mayores enigmas científicos y filosóficos, a menudo descrito como una evolución de la complejidad. Este proceso no ocurre de forma instantánea, sino a través de etapas graduales de autoorganización, donde la materia se vuelve cada vez más compleja y capaz de procesar información.

Surgió aquella primera célula replicante que doió lugar a la fascinante histortia de la Vida

La hipótesis de la abiogénesis sugiere que la vida surgió a partir de moléculas inorgánicas en la Tierra primitiva.
- Moléculas orgánicas: Bajo condiciones específicas (como las simuladas en el experimento de Miller-Urey), compuestos inorgánicos formaron moléculas orgánicas simples como aminoácidos.
- Autoorganización: Estas moléculas se combinaron y acumularon, formando polímeros más complejos que adquirieron la capacidad de autorreplicarse y metabolizar, dando paso a las primeras protocélulas.
- Materia inerte a biológica: No existe una línea clara, sino un continuo fisicoquímico donde la materia empieza a comportarse como un sistema abierto al entorno.

- Cefalización: El desarrollo de un sistema nervioso centralizado permitió a los organismos procesar información de su entorno.
- Memoria y Visión: El desarrollo de la memoria y el procesamiento visual fueron hitos clave para que la conciencia evolucionara, permitiendo la anticipación y la respuesta estratégica.

- Teoría de la Información Integrada: Esta teoría sugiere que la conciencia aparece cuando la información es procesada y conectada de cierta manera en un sistema, independientemente de si es biológico o de otra naturaleza.
- Ventaja Evolutiva: La conciencia pudo haber evolucionado porque proporcionó una ventaja al permitir a los animales “sentir” el entorno, tomar decisiones y autorregularse.
- Conciencia Humana: La capacidad de autorreconocimiento y pensamiento reflexivo humano se considera una etapa avanzada de esta evolución.

- Evolución Continua: Algunos autores como Teilhard de Chardin, citados en la Noosfera, ven la historia evolutiva como un continuo donde la materia inerte, la viva y la pensante forman parte de un mismo proceso de creciente complejidad.
- Conciencia Fundamental: En contraposición a la visión materialista (materia -> conciencia), algunas teorías postulan que la conciencia podría ser una propiedad fundamental del universo, no solo una consecuencia.

Emilio Silvera V.
















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