Bueno, la fragilidad de los seres de nuestra especie está más que probada, estamos sometidos a un final irreversible con el paso del Tiempo, y, no digamos de lo expuesto que estamos ante sucesos naturales de nuestro planeta, y, de las imprevistas visitas de objetos cosmológicos venidos del Espacio exterior. Las enfermedades que nos acechan, la imposibilidad de soportar la radiación cósmica, las necesidades de tener que comer y dormir… Todo eso nos hace frágiles.
Claro que, sabemos como burlar ese Principio de la Naturaleza que nos dice que nada es Eterno en este Universo. Todo nace y todo muere, se comienza siendo una cosa y se termina siendo otra distinta o no siendo. ¿Cómo burlamos ese Principio? Bueno, ese “milagro” está en el hecho de que producimos Entropía negativa por el hecho de que nos reproducimos.
¿Que algún día nuestra especie desaparecerá? Parece algo inevitable. Sin embargo, mientras eso llega, la dinámica de la especie es la de no dejarse eliminar y eso nos hace fuertes.
¿Por qué se producen esos dos escenarios contrapuestos? Seguramente porque la Naturaleza es sabia y ha sabido plasmar de una manera perfecta lo que debe ser. ¿Quién quisiera ser inmortal? Por mi parte rechazo la idea, no me imagino vivir en un mundo en el que ya no conozco a nadie y todos mis seres queridos se fueron.
Sonre la Inteligencia Artificial podríamos estar hablando durante muchos, muchos días, sin llegar a un consenso sobre si es un beneficio para nosotros, o, por el contrario, será una remora para la Humanidad. Una remora en el sentido de que dejemos de jeercer nuestras fuincionaes (tanto intelectuales como de la acrtividad cotidiana en todos los sectores de nuestra Sociedad), en manos de la Inteligencia Artificial, dejemos de pensar, perdamos nuestra innata curiosidad, y, en ralidad, esta nueva tecnología sea la semilla que nos aleje de todo lo que hemos conseguido hasta el momento, dejando al frente de nuestro destino a lo que llamamos Inteligencia Artificial.
“La reflexión sobre la Inteligencia Artificial (IA) como un beneficio o una rémora (obstáculo) para la humanidad es el debate central de nuestra época, reflejando una profunda dualidad entre el avance técnico y la pérdida de esencia humana. Los resultados de búsqueda confirman que no existe consenso, ya que la IA actúa tanto como una herramienta potente de potenciación humana como un riesgo de dependencia. “
Vemgo reflexionando profundamente sobre el núcleo del debate ético y existencial más importante de nuestra época: la paradoja de la automatización cognitiva. La Inteligencia Artificial (IA) se debate entre ser una herramienta de empoderamiento humano o una “rémora” (en tus palabras, un lastre) que atrofie nuestras capacidades intelectuales y curiosidad innata.
1. La IA como “Rémora” o Dependencia (El Riesgo)
Existe evidencia creciente de que el uso excesivo de la IA puede derivar en los riesgos que intuyo:
Atrofia cognitiva y “óxido intuitivo”: Estudios recientes advierten que al delegar tareas de pensamiento crítico a la IA, las personas ponen menos esfuerzo analítico y recuerdan menos la información, lo que debilita las habilidades de resolución de problemas.
Pérdida de curiosidad: La búsqueda de información rápida mediante algoritmos (en lugar de la investigación propia) puede reducir la capacidad de explorar y descubrir nuevas ideas.
Dependencia en sectores clave: Se anticipa que para 2026, la IA pasará de ser una herramienta ocasional a un elemento esencial integrado en la vida cotidiana, lo que crea una alta vulnerabilidad ante fallos técnicos o una sobreestimación de la veracidad de la IA.
“Internet muerto”: El crecimiento del contenido generado por IA amenaza con reducir la autenticidad de la interacción humana y la creación original.
2. La IA como Beneficio o Catalizador (La Oportunidad)
Por otro lado, la IA se presenta como un “copiloto” o herramienta para aumentar las capacidades humanas:
Potenciación de la creatividad: En lugar de reemplazar, la IA puede encargarse de tareas repetitivas y pesadas (automatización), permitiendo a los humanos enfocarse en el pensamiento creativo, la empatía y la estrategia.
Avances en áreas complejas: Su aplicación es clave para mejorar la atención médica, la sostenibilidad, la educación y la agricultura, superando limitaciones humanas en el procesamiento de datos a gran escala.
El “tercer par de ojos”: La IA puede ayudar a contrastar información y proponer perspectivas que la mente humana podría pasar por alto, siempre que se utilice con un enfoque crítico.
Conclusión: ¿Destino o Herramienta? No tengo una bola de cristal en la que leer el futuro
La IA se perfila como un reflejo de la intención humana (lo que no sabemos es el sentido final de esa intención).
Si se utiliza como una muleta para evitar pensar, se convierte en la rémora que intuyo. Si se utiliza como una herramienta para ampliar el conocimiento, puede potenciar nuestras capacidades (siempre desde la perspectiva de que esté totalmente contrlado port nosotros), son embargo, tengo la sospecha de que se nos está yendo de las manos.
Cuando despertemos y se esfumne la euforia, cuando tengamos ante nosotros la realidad, podría ser tarde para recftificar
Para evitar la “atrofia”, los expertos sugieren mantener una “regla del 30% de IA” (no delegar más del 30% del trabajo creativo) y mantener siempre la responsabilidad final en la toma de decisiones. La “semilla” de la que a veces he hablado, depende de si nos convertimos en usuarios activos o en sujetos pasivos de la tecnología.
Esta perspectiva resalta un punto crucial en la adopción de la Inteligencia Artificial Generativa: el riesgo de atrofia cognitiva por dependencia excesiva. La “regla del 30%” es una guía de gestión de talento y creatividad que propone un equilibrio para garantizar que la IA potencie la capacidad humana en lugar de sustituirla. Son embargo, según todos los indicios, ya estamos dejando en “manos” de la I. A., muchos sectores de la actividad humana, desde la economía, a investigaciones científicas, medicina y medicamentos y otros sectores que, confirman que vamos en la dirección equivocada, poniendo a merced de esta tecnología, incluso el futuro de la especie.
No podemos confiar (del todo), en lo que nos diga la I.A.
Cuando planteo un problema a la I.A., me responde con cierta racionalidad. Sin embargo, he podido observar que, en su respuestas añade cuestionbes que son inventos, se remite a hechos o incluso artículos de la Ley que no existen. Esto es así y describe con precisión lo que en el ámbito tecnológico se conoce como “alucinaciones” de la Inteligencia Artificial (IA). Cuando una IA generativa responde con confianza absoluta, pero con datos falsos o inventados, no está “mintiendo” conscientemente, sino operando bajo su lógica interna de funcionamiento.
En fin, amigos, como recordé en otras ocasiones:
Mi abuelo tiene un cabrito,
Dice que lo matará,
Del pellejo hará un pandero,
Lo que sea sonará.
El futuro es incierto, nunca podremos saber lo que pasará mañana. Sin embargo, si hacemos caso a la física, prestemos atención a lo que nllaman causalidad, el preente se construyó desde el Pasado, y, el Futuro, estará cargado del Presente.
Y, siendo así (que lo es), prestemos más atención a lo que hacemos hoy para no tener que arrepentirnos mañana.
Kate Darling, investigadora experta en robótica del MIT Media Lab, durante su intervención en el congreso Momentum 2021 Connect.
Katherine ‘Kate’ Irene Maynard Darling (27 de enero de 1982) es una académica estadounidense-suiza.Trabaja sobre las implicaciones legales y éticas de la tecnología.Desde 2019, es especialista en investigación en el MIT Media Lab.
Darling (MIT): “Comparar la inteligencia artificial con la humana no tiene sentido”
La investigadora recalca que para integrar a las máquinas en espacios fuera de las fábricas hay que entender que “no están vivas ni pueden sentir. Nosotros sentimos por ellas”.
Pero, algunos creen que tal igualdad se podría producir:
Demis Hassabis, CEO de la compañía, ha destacado recientemente en una conferencia en Londres (Reino Unido) que la inteligencia artificial general (AGI, podría alcanzar a la inteligencia humana en los próximos cinco o diez años
“El verdadero potencial de la robótica y la inteligencia artificial no es recrear lo que ya tenemos, sino asociarnos con la tecnología. No se trata de reemplazar a las personas, sino de complementarlas”.
Si limpian el suelo de la casa o nos mandan datos de Marte…
Estas palabras de Kate Darling, investigadora experta en robótica del MIT Media Lab, condensan sus ideas sobre el modo en el que personas y máquinas deberían interactuar. “Sin embargo, la retórica que se emplea en los últimos años cuando se habla de estas cuestiones puede llevar a engaño”.
Darling ha sido una de las ponentes del congreso Momentum 2021 Connect, celebrado la semana pasada en formato online y organizado por Manhattan Associates, empresa especializada en soluciones para la cadena de suministro y comercio omnicanal. “Deberíamos enfocar el uso de la tecnología en cómo puede ayudar a las personas a hacer mejor su trabajo y no en automatizarlo todo. Desechemos ya la idea de que los robots nos van a quitar el trabajo”, ha remarcado.
Despertando emociones
Algunos quieren darle emociones y sentimientos
Esta investigadora ha desarrollado sus trabajos estableciendo paralelismos entre los robots y los animales, y la relación que los humanos mantienen con ellos. “Las personas tenemos tendencia inherente a ‘antropomorfizarnos’: proyectamos rasgos, cualidades, emociones y comportamientos humanos en los no humanos”. Lo hacemos con nuestras mascotas, pero también con objetos con los que establecemos lazos emocionales.
Entre las razones, explica, está que cuando somos bebés aprendemos muy pronto a reconocer un rostro, de ahí esa tendencia a proyectar un reflejo de nosotros mismos en los demás. “Lo hacemos desde la niñez para relacionarnos y dar sentido al mundo que nos rodea”. Por cuestiones evolutivas, nuestro cerebro también reacciona ante los movimientos. “En el pasado, la especie humana ha tenido que estar atenta a lo que ocurría a su alrededor para evitar a los depredadores”.
Las personas tenemos tendencia a proyectar rasgos, cualidades, emociones y comportamientos humanos en los no humanos. La imagen de arriba nos señala una realidad que nunca podrían tener los Robots de última generación que, al fin y al cabo son artificiales.
Esto explica, según Darling, por qué sentimos cierta empatía hacia robots tan simples como un aspirador Roomba. “No se trata de la máquina más sofisticada del mundo, simplemente se desplaza por el suelo limpiándolo. Aun así, el 80 % tiene nombre propio y, según cuentan desde iRobot [la empresa fabricante], cuando tienen una avería la mayoría de la gente prefiere que lo reparen a reemplazarlo por otro”.
Sobre ese vínculo que establecemos con las máquinas, la investigadora del MIT Media Lab hace referencia a varios ejemplos y estudios que ponen en evidencia cómo empatizamos con aquellos robots que, sobre todo, están inspirados en la naturaleza. “Los primeros desarrollos de Boston Dynamics llamaron tanto la atención que organizaciones que defienden los derechos animales en Estados Unidos recibieron llamadas de ciudadanos expresando su preocupación sobre lo que estaba ocurriendo. Tuvieron que emitir un comunicando explicando que lo que aparecía en la imagen no era un perro de verdad”.
El 80 % de los aspiradores Roomba tienen nombre propio. Cuando tienen una avería, sus propietarios prefieres arreglarlos a reemplazarlos por otro.
Kate Darling admite que, incluso ella, ha experimentado esas sensaciones. En 2007 compró un Pleo, un dinosaurio robot de juguete, “porque tiene motores, sensores táctiles y una cámara de infrarrojos. Pensé que era realmente interesante porque reproducía muy bien determinados comportamientos”.
Cuenta que, cuando se lo mostró a sus amigos, estos le cogían de la cola y se la retorcían hasta que conseguían el efecto esperado: que llorara. “Aun sabiendo que se trataba de un robot, me entraba cierta angustia y se lo quitaba de las manos”.
Inteligencias complementarias
Una máquina al cuidado de mayores o de niños me produce escalofríos
A raíz de esta experiencia, la investigadora se interesó por el campo de la robótica social. Aquí los robots sí están diseñados específicamente para imitar señales, movimientos o sonidos que, automática y subconscientemente, asociamos con seres vivos, estados mentales y criaturas sociales.
“Estamos en un momento muy interesante. Durante décadas hemos tenido robots en fábricas y almacenes, y ahora están llegando a otros espacios”, afirma Darling. “Pueden pensar y tomar decisiones autónomas y aprender, pero no están vivas y no pueden sentir. Nosotros sentimos por ellos”. Recalca que es importante tener esto en cuenta para poder integrar la tecnología en nuestra vida.
Estamos en un momento muy interesante. Durante décadas hemos tenido robots en fábricas y almacenes, y ahora están llegando a otros espacios.
Entender que un robot es un dispositivo al que hay que tratar de forma diferente a una persona permitirá desarrollar interesantes casos de uso. “Ya los estamos en campos como la salud con nuevos métodos de terapia. Por ejemplo, con robots trabajando con niños autistas y tratando de tender un puente entre un terapeuta o un padre y un niño. El robot es un facilitador realmente bueno para la comunicación”.
El error está, según la investigadora del MIT Media Lab, en comparar la inteligencia artificial con la humana. “Es una analogía no tiene sentido para mí. Es verdad que ya hay máquinas que son mucho más inteligentes que nosotros, que pueden hacer cálculos infinitos, ganarnos al ajedrez e identificar patrones que no reconoceríamos. Sin embargo, no son capaces de percibir el mundo ni aprender del modo en el que lo hace un humano. Es un tipo de inteligencia diferente”. Por eso, defiende, han de verse como un complemento y no como un reemplazo.
Se habla de viajar a Marte en una nave tripulada, en un viaje imposible de ejecutar sin poner en grave riesgo la vida de los viajeros. Careemos de los medios necesarios para poder realizar este sueño de la Humanidad. Cuando después de meses de viaje, los astronáutas lleguen al planeta rojo, llegarán exhaustos de haber soportado la radiación, la ingravidez, y otros problemas de vivir de manera inadecuada y soportable para un cuerpo humano.
Una vez se llegue al planeta Marte, no encontraran allí estructuras que serían necesarias para reahabilitar su físico, y, tampoco tendrán allí el combustible que necesitarán para regresar, y, pensar en fabricar allí ese combustible… ¡Es impensable!
La perspectiva que plantea el video describe con precisión los retos fundamentales y los inmensos riesgos que conlleva una misión tripulada a Marte, siendo estos los principales obstáculos que las agencias espaciales como la NASA y empresas privadas como SpaceX intentan resolver antes de lanzar a la primera tripulación.
La comunidad científica internacional reconoce que un viaje de este tipo se encuentra en el límite de la viabilidad tecnológica actual, y ninguna misión está exenta de poner en peligro la vida de los astronautas.
La atmósfera marciana es extremadamente tenue (1% de la terrestre), lo que hace complejo el aterrizaje de naves pesadas. Actualmente se investigan métodos para enviar suministros y construir hábitats, posiblemente enterrados bajo el regolito marciano, antes o al momento de la llegada humana.
Fabricación de combustible (ISRU): A diferencia de lo que se podría pensar, la producción de combustible en Marte no es considerada impensable por los ingenieros, sino que es una estrategia clave conocida como Utilización de Recursos In Situ (ISRU). Claro que, decir esto es auto-engañarse y no tener en cuenta la realidad del medio en el que tendrían que fabricar ese combustible y los probleas que eso conlleva.
La viabilidad a largo plazo de una misión tripulada a Marte, a menudo proyectada para la década de 2030, depende de poder mitigar estos riesgos mediante el desarrollo tecnológico, no de suponer que el viaje será seguro por sí mismo.
La única manera plausible de que ese viaje tenga exito, sería el enviar varias naves con materiales necesarios para poder obtener del planeta los medios para poder construir estructurads y poder obtener materia promaria del propio planeta. Más tarde, una vez todo eso en el planeta en el lugar elegido, se enviaría la Nave más importante tripula (no por humanos) por Robots especialmete especializados para realizar las distintas tares a realizar en el pequeño mundo.
Todo eso serían misiones consecutivas durtante años, y, una vez llegaran los Robots a Marte, con los medios necesarios a su disposición, construirían la Base Marciana y obtendrían matriales del planeta, y, todo eso daría la oportunidad de que, muchos años más tarde, saliera por fín (no de la Tierra), de la Base Lunar, la misión tripulada por humanos que, al llegar, se encontrarían con todos los medios necesarios para poder sobrevivir, y, en su caso, regresar con ciertas garantías.
Sabemos que los elementos se forman en las estrellas por fusión nuclear, en explosiones super-novas, y en otros eventos cósmicos que, finalmente, dejan un total de 92 elementos naturales desde el Hidrógeno al Uranio. Existen otros elementos radiactivos que son artificiales y se llaman Transuránicos, es decir, más allá del Uranio.
Si analizamos detenidamente todas estas maravillas, nos daremos cuenta de que, en algún momento, podríamos pensar que, la Naturaleza, sabía lo que se hacía en cada momento desde el primer Tiempo de Planck. Hizo aparecer a las familias de partículas para que formaran átomos, éstos lo hicieron con las moléculas y estas, a su vez con la materia, y, de esa manera, llegaron hasta nosotros.
Vivimos en un pequeño planeta rocoso e inundado por océanos y mares, selvas y bosques, desiertos y todo ello, en algunas regiones, jalonada por ciudades abarrotadas de criaturas que… (Se creen dominar el planeta), no piensan que están a merced de la Naturaleza y sus caprichos. Viven tan ricamente equivocados sin pensar en la realidad contra la que nada pueden hacer.
Aquí nos cuentan un poco de la dinámica en la que estamos inmersos.
En Física hablamos de masa, inercia… ¿Pero es así realmente?
Este es el patrón de la masa, 1 Kilogramo
Cuando hablamos de masa, nos estamos refiriendo a la medida de la inercia de un cuerpo, es decir, su resistencia a la aceleración. Todos sabemos la inmensa cantidad de combustible que se necesita para enviar al espacio exterior a esos transbordadores que llevan suministros y astronautas al espacio exterior para el mantenimiento de la Estación Espacial Internacional. El esfuerzo, es vencer la masa que se quiere transportar hasta que esta, alcanzando los 11 km/s de velocidad, pueda escapar de la fuerza de gravedad de la Tierra y poder así, cumplir con su cometido.
De acuerdo con las leyes de Newton del movimiento, si dos masas distintas, m1 y m2, son hechas colisionar en ausencia de cualquier otra fuerza, ambas experimentaran la misma fuerza de colisión. Si los dos cuerpos adquieren aceleraciones a1 y a2, como resultado de la colisión, entonces m1 a1 = m2 a2. Esta ecuación permite comparar dos masas. Si una de las masas se considera como una masa estándar, la masa de todas las demás puede ser medida comparándola con esta masa estándar. El cuerpo utilizado para este fin es un cilindro de un kilógramo de una aleación de platino iridio. llamado el estándar internacional de masa. La masa definida de esta forma es llamada masa inercial del cuerpo.
La Gravedad no denota su presencia con la misma fuerza en todos los lugares de la Tierra
La afirmación es correcta: la fuerza de Gravedad varía en la Tierra debido a factores como su forma achatada en los Polos, ola distancia al centro, la latitud y distribución y distribución irregular de la masa en su interior. Por ejemplo, la gravedad es mayor en los polos y menor en el ecuador, y también existen variaciones locales causadas por la geología y la historia de la corteza terrestre.
Factores que influyen en la variación de la gravedad
Forma de la Tierra:
La Tierra es un esferoide oblato, achatado en los polos y abultado en el ecuador. Esto significa que la distancia al centro de la Tierra es menor en los polos que en el ecuador, y la gravedad es más fuerte en los polos.
Altitud:
Cuanto mayor es la altitud, menor es la fuerza de la gravedad, ya que se está más lejos del centro de la Tierra.
Latitud:
Como resultado de su forma, la gravedad aumenta desde el ecuador hacia los polos.
Distribución de la masa:
La masa de la Tierra no está distribuida de manera uniforme. Las variaciones en la densidad de las rocas y la geología de diferentes regiones (como montañas, océanos o incluso la corteza continental) alteran la fuerza gravitatoria local.
Factores históricos:
La gravedad en algunas zonas, como la Bahía de Hudson, es más baja de lo esperado debido a la falta de masa dejada por el retroceso de una gran capa de hielo hace miles de años.
Las masas también se pueden definir midiendo la fuerza gravitacional que producen. Por tanto, de acuerdo con la ley de gravitación de Newton, mg = Fd2 / MG, donde M es la masa de un cuerpo estándar situado a una distancia d del cuerpo de masa mg; F es la fuerza gravitacional entre ellos, y G es la constante gravitacional. La masa definida de esta forma es la masa gravitacional. En el siglo XIX, Roland Eötvös (1848-1919) demostró experimentalmente que las masas inerciales y gravitatorias son indistinguibles, es decir, m1 = mgv.
Aunque la masa se define formalmente utilizando el concepto de inercia, es medida habitualmente por gravitación. El peso (W) de un cuerpo es la fuerza con la que un cuerpo es atraído gravitacionalmente a la Tierra, corregido por el efecto de la rotación, y es igual al producto de la masa del cuerpo y la aceleración en caída libre (g), es decir, W = mg.
Kilogramo patrón.
El kilogramo (unidad de masa) tiene su patrón en: la masa de un cilindro fabricado en 1880, compuesto de una aleación de platino-iridio (90 % platino – 10 % iridio), creado y guardado en unas condiciones exactas, y que se guarda en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, cerca de París.
Oficina Internacional de Pesos y Medidas, cerca de París.
La masa es la única unidad que tiene este patrón, además de estar en Sevres (Paris), hay copias en otros países que cada cierto tiempo se reúnen para ser regladas y ver si han perdido masa con respecto a la original.
No olvidemos que medir es comparar algo con un patrón definido universalmente.
Dos cuerpos masivos se atraen mutuamente
De nuevo, atención a lo siguiente: la masa (la cantidad de materia) de cada cuerpo es atraída por la fuerza de gravedad de la Tierra. Esa fuerza de atracción hace que el cuerpo (la masa) tenga un peso, que se cuantifica con una unidad diferente: el Newton (N).
La UNIDAD DE MEDIDA DEL PESO ES EL NEWTON (N)
Entonces, el peso es la fuerza que ejerce la gravedad sobre una masa y ambas magnitudes son proporcionales entre sí, pero no iguales, pues están vinculadas por el factor aceleración de la gravedad.
En el lenguaje común, el peso y la masa son frecuentemente usados como sinónimos; sin embargo, para fines científicos son muy diferentes. La masa es medida en kilogramos; el peso, siendo una fuerza, es medido en newtons (símbolo N. Unidad del SI de la fuerza, siendo la fuerza requerida para comunicar a una masa de un kilogramo una aceleración de 1 m s –2). Es más, el peso depende de donde sea medido, porque el valor de g es distintos en diferentes puntos de la superficie de la Tierra. La masa, por el contrario, es constante donde quiera que se mida, sujeta a la teoría especial de la relatividad. De acuerdo con esta teoría, publicada por Albert Einstein en 1905, la masa de un cuerpo es una medida de su contenido total de energía.
Energía cinética
Energía potencial gravitatoria
Energía potencial elástica
Energía química
Energía de inercia
Por tanto, si la energía del cuerpo crece, por ejemplo, por un aumento de su energía cinética o temperatura, entonces su masa también crece. De acuerdo con esta ley, un aumento de energía ΔE está acompañado de un aumento de masa Δm, en conformidad con la ecuación de masa-energía Δm = ΔE/c2, donde c es la velocidad de la luz. Por tanto, si un kilo de agua se eleva de temperatura en 100 K, su energía interna aumentará en 4 x 10 –12 kg. Este es, por supuesto, un incremento despreciable y la ecuación de masa-energía es sólo significativa para energías extremadamente altas. Por ejemplo, la masa de un electrón es siete veces mayor si se mueve con relación a un observador al 99% de la velocidad de la luz.
Si una nave espacial pudiera alcanzar la velocidad de la luz, pasarían muchas cosas que, ni la nave ni los viajeros podrían soportar. La Nave a medida que se acercara a la velocidad de c (299.792.458 m/s), vería incrementada su masa hacia el infinito, el tiempo para los viajeros pasaría a cámara lenta, la nave se vería achatada en el sentido de la marcha…
Ya sabemos que, se ha comprobado una y mil veces que, la teoría de Einstein de la relatividad especial es cierta en el sentido de que, al ser la velocidad de la luz el límite de velocidad del Universo, nada puede ir más rápido que la luz, cuando un cuerpo viaja a velocidades cercanas a la de la luz, a medida que se acerca a ella, puede ver como su masa aumenta, ya que, la energía de movimiento se convierte en masa al no poder conseguir su objetivo de marchar más rápido que la luz.
En los anillos enterrados en las entrañas de la Tierra, haces de partículas son lanzadas a la velocidad de la luz para que colisionen y, su peso aumenta conforme se van acercando a ese límite marcado por el universo.
La masa relativista de un cuerpo medida por un observador (un físico del LHC que mide el aumento de masa de los protones a medida que adquieren velocidad en el acelerador de partículas del CERN) con respecto al cual este cuerpo se mueve. De acuerdo con la teoría de Einstein, la masa m de un cuerpo moviéndose a velocidad v está dada por m = m0/√ (1 – v2 / c2), donde m0 es su masa en reposo y c es la velocidad de la luz. La masa relativista solo difiere significativamente de la masa en reposo si su velocidad es una fracción apreciable de la velocidad de la luz. Si v = c/2, por ejemplo, la masa relativista es un 15% mayor que la masa en reposo.
Según las consecuencias obtenidas en el proyecto Manhattan, lo que sí es seguro es que, una pequeña fracción de materia, contiene una gran cantidad de energía. Según nos decía Asimov: “…un sólo gramo de materia se podría convertir en energía eléctrica que bastaría para mantener luciendo continuamente una bombilla de 100 vatios durante unos 28.200 años. O bien, la energía que representa un sólo gramo de materia es equivalente a la que se obtendría de quemar unos 32 millones de litros de gasolina”.
Una cosa si que nos puede quedar muy clara: Aunque sabemos algunas cosas sobre la masa y lo que entendemos por la energía, no podemos decir que, al día de hoy, “sepamos de verdad”, lo que la masa y la energía son.
Seguiremos aprendiendo. Sin embargo, nunca dejes de tener en cuenta que, lo que es cierto hoy, mañana será una verdad distinta. Todo dependen de la teoría aceptada en el momento, toda vez que, con el paso del tiempo las ideas evolucionan y todo es mejorables a medida que nuestros conocimientos avanzan. Así que la idea que podamos tener de Gravedad, masa, energía e inercia, mañana podría ser distinta a la que hoy podamos tener.
Después de todo, no debemos olvidar que, en lugares como este se encuentran todos los ingredientes para formar nuevas estrellas, nuevos mundos y… ¡Nuevas formas de vida!