martes, 03 de noviembre del 2026 Fecha
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La Imagen de Hoy, es la Galaxia espiral NGC 891

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Astronomía y Astrofísica    ~    Comentarios Comments (0)

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Hoy, la imagen que nos pone Shalafi (Juanma), es una Galaxia espiral que, como la nuestra, la Vía Láctea, destaca por sus brillantes brazos espirales cuajados de estrellas blanco-azuladas y masivas de inmensas energías ultravioleta que ionizan el espacio a su alrededor.

Dicen que ésta Galaxia, NGC 891, situada a 32 millones de a.l. de nosotros, es muy parecida a la nuestra, La Vía Láctea que, al estar nosotros situados en ella, no hemos podido fotografiar y, las similitudes las enmarcamos en datos y parámetros que nos llevan a pensar en un parecido que, seguramente, será cierto.

En este tipo de Galaxias de brillantes brazos de estrellas, gas y polvo que se extienden en un patrón espiral y que abarcan una superficie de más de 100 mil año-luz, podemos encontrar de todo. Cualquier objeto del Universo, por raro o exótico que pueda ser, ahí estará. Y, desde luego, juegan un papel muy importante las estrellas gigantes y supermasivas que, al hacer el cambio de fase al final de sus vidas explotando en supernovas, crean las condiciones necesarias para que, los materiales complejos químico-biológicos, hagan su aparición y, a partir de estos materiales, surgirán, nuevas estrellas, nuevos mundos, y, desde luego, nuevas formas de vida si el lugar es adecuado.

En esas inmensas masas de gas equivalentes a miles de millones de veces la masa del Sol, los brotes masivos de formación de estrellas son sucesos corrientes. Ocurre en galaxias de todo tipo, y algunos de ellos, los más poderosos, acaban lanzando fuera de las galaxias todo el material procesado en el interior de las estrellas; son los Supervientos  Galácticos que dibujan las estructuras más llamativas del Universo visible: cientos y miles de estrellas jóvenes y luminosas que, al expulsar sus capas más externas, desgarran el gas que encuentran a su alrededor, empujándolo y apilándolo en cascarones de alta velocidad, que crecen y chocan entre ellos estructurando el medio interestelar.

El flujo de fotones ultravioleta que producen las estrellas  causa la ionización de un gran volumen de gas desvelando las estructuras, huecos, burbujas y cascarones que se generan con la energía de los flujos supersónicos. Un brote estelar deja huella en los discos y en los halos de las galaxias, huellas que perduraran durante millones de años, estructurando el medio interestelar y cambiando en muchas ocasiones las apariencias de las galaxias mismas.

Los brotes de formación estelar en los núcleos de las galaxias son la cumbre, tanto en masa como en energía, de todo el rango que cubren las starbursts. La masa que se transforma en estrellas puede llegar a exceder 10⁹ masas solares, comparable a la masa total de hidrógeno molecular (H₂) de todo el disco de la Vía Láctea.

Dependiendo de sus masas, edad, composición de elementos, de si está sola o acompañada, y de otros muchos factores, las estrellas están conformadas dentro de un abanico de una rica variedad que lo mismo podemos hablar de una estrella de Litio, Silicio o Tecnecio, que de una estrella de Enana Blanca, marrón o negra, de Neutrones y magnetizada o supermasivas e hipergigantes.

Existen estrellas en el cielo que son muy ricas en metales pesados, como las estrellas de Bario o las estrellas S que están referidas a las estrellas de Circonio. Son corrientes las estrellas de Litio o Carbono. Los mecanismos de fabricación de elementos dentro de las estrellas están muy bien definidos.

Hablar de las estrellas es hacerlo de una parte esencial del Universo. Tan esencial que, sin ellas, no podría existir la diversidad de elementos que podemos detectar en el cielo en forma de moléculas de todo tipo que son los materiales a partir de los cuales surgen los mundos y, sobre ellos, los seres biológicos que nosotros consideramos formas de vida.

¿Cuántas Galaxias habrá en nuestro Universo? Algunos la cifran en 100 mil millones y a cada una (de media) le adjudican tener 100 mil millones de estrellas. ¿Os dais cuenta de la cantidad de mundos habitables que podrían ser posibles en esa infinidad de mundos?

La Imagen de hoy: Cúmulo abierto JOYERO

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Astronomía y Astrofísica    ~    Comentarios Comments (0)

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Esta bonita Imagen que Shalafi (el amigo Juanma), nos ha puesto hoy a la derecha de la pantalla, es de magnitud 4 y está situada en Crux, cerca de la Nebulosa oscura Saco de Carbón, también conocido como NGC 4755 o Cúmulo de Kappa Crucis. La mayoria de las estrellas brillantes del cúmulo son de color blanco azulado, incluyendo la propia Kappa Crucis, una supergigante de magnitud 5,9, aunque cerca del centro se encuentra una supergigante roja de magnitud 8.

El Cúmulo se halla a 7 600 años-luz. Fue llamado así por J.F.W. Herschel, quien lo comparó a una colección de joyas. El nombre de Joyero es en ocasiones también aplicado a M6 en Scorpius, más conocido como cúmulo de la mariposa.

Los cúmulos de estrellas son colecciones de éstas que se han formado juntas a partir de la misma nube de gas y están unidas por su atracción gravitatoria mutua. Existen dos tipos principales de cúmulos de estrellas. Los cúmulos globulares que contienen entre decenas y miles de millones de estrellas viejas empaquetadas en una bola casi esférica, y se encuentran en los halos de las galaxias. Los cúmulos abiertos (como el que nos muestran hoy) tienen muchas menos estrellas y presentan formas más irregulares, consisten (por lo general) en unos pocos cientos de estrellas relativamente jóvenes, azuladas y muy energéticas que emiten radiación ultravioleta ionizando el material circundante. Casi siempre, están situadas en los brazos espirales de las galaxias. Si el grupo está demasiado abierto, pasa a ser denominado como “agrupación estelar”

Los cúmulos abiertos, al estar situados en los brazos de las galaxias, son denominados en ocasiones como cúmulos galácticos. Estos cúmulos abarcan (por media) unos 50 a.l. de extensión. Las Pléyades y las Hyades son dos ejemplos famosos de cúmulos abiertos. En los cúmulos abiertos existe una densidad de estrellas 10 000 veces mayor que la existente en la vecindad del Sol. Se conocen más de mil y todos situados en el disco galáctico.

Sus edades varian entre unos pocos millones hasta varios miles de millones de años, y los más jóvenes están todavía rodeados de trazas de la Nebulosa a partir de la cual se formaron. Los menos densos de ellos, son gradualmente disgregados por la interacción gravitacional con el resto de la galaxia y, sus componentes, terminan siendo estrellas dispersas y solitarias.

emilio silvera

¡Las estrellas! ¡El Sol!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Astronomía y Astrofísica    ~    Comentarios Comments (0)

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Las estrellas, enormes bolas de gas y polvo luminosas que desde su nacimiento producen energía por la fusión nuclear del hidrógeno para formar helio. El término, por tanto, no sólo incluye estrellas como el Sol, que están en la actualidad quemando hidrógeno, sino también protoestrellas, aún no lo suficientemente calientes como para que dicha combustión haya comenzado, y varios tipos de objetos evolucionados como las estrellas gigantes y supergigantes, que están quemando otros combustibles nucleares más complejos que el hidrógeno, o las enanas blancas y las estrellas nucleares, que están formadas por combustibles nuclear gastado.

La masa máxima de una estrella es de unas 120 masas solares, por encima de la cual sería destruida por su propia radiación. La masa mínima está calculada en 0’80 masas solares; por debajo de ella, los objetos no serían lo suficientemente calientes en sus núcleos como para que comience la combustión del hidrógeno, y se convertirían en enanas marrones. Las luminosidades de estrellas varían desde alrededor de medio millón de veces la luminosidad del Sol para las más calientes hasta menos de una milésima de la del Sol para las enanas más débiles. Aunque las estrellas más prominentes visibles a simple vista son más luminosas que el Sol, la mayoría de las estrellas

son en realidad más débiles que éste y, por tanto, imperceptibles a simple vista.

Las estrellas brillan como resultado de la conversión de masa en energía por medio de reacciones nucleares, siendo las más importantes las que involucran al hidrógeno. Por cada kilogramo de hidrógeno quemado de esta manera, se convierte en energía aproximadamente siete gramos de masa (el 7 ‰). De acuerdo a la famosa ecuación E = mc2, los siete gramos equivalen a una energía de 6’3×1014 julios. Las reacciones nucleares no sólo aportan el calor y la luz de las estrellas, sino que también producen elementos más pesados y complejos que el hidrógeno y el helio.

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Necesitamos saber, que no estamos solos.

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Astronomía y Astrofísica    ~    Comentarios Comments (2)

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He dicho muchas veces que nuestro origen está en las estrellas, el único sitio del Universo en el que se pueden fabricar los elementos complejos de los que estamos hechos, y, también me he cansado de decir que, algún día lejano del futuro, nuestro destino está en las estrellas (si ningún acontecimiento inesperado, o, nosotros mismos, no lo impedimos antes). Claro que, al decir “nosotros mismos” me refiero a esos seres en los que, con el tiempo, nos hayamos podido convertir los humanos de hoy que, sin lugar a ninguna duda, estamos sometidos, con el paso del tiempo, a mutación evolutiva de adaptación al medio, y, como todo es cambiante y dinámico, nosotros no podíamos ser una excepción. Así que, si todo marcha bien, algún día, tendremos que dejar nuestro querido (y esquilmado) planeta para buscarnos otros mundos en el que asentar a nuestra especie que, para entonces, será muy numerosa dado que, la Ciencia, no deja de avanzar en todos los sentidos y, la vida se alarga en la misma medida que nuestro saber.

Cuando tenía yo 17 años (1957), el astrónomo alemán Wilhelm Gliese publicó un catálogo de estrellas cercanas al Sol. La número 581 de su lista era un astro de poca importancia astronómica que se situaba a 20 años-luz de nosotros, con sólo una tercera parte de la masa solar y cien veces menos luminosa. Una estrella enana roja, el tipo de estrella más abundante del Universo.

Pasado el tiempo, cincuenta años más tarde, Gliese 581 saltó a la fama. Allá por el año 2.005, el equipo de Michael Mayor y Didier Queloz (a los que denominan caza planetas), descubrieron, muy cerca de la estrella, un planeta que tenía quince veces la masa de la Tierra, y, fue bautizado, con el nombre de Gliese 581b. Más tarde, descubrieron que no estaba sólo y descubrieron dos compañeros más del anterior planeta extraterrestre.

Aquello fue la bomba, todos los medios se hicieron eco del acontecimiento y durante muchos días, se habló del descubrimiento y, no pocas mentes, se desbocaron imaginando mundos de increíble belleza y poblado de criaturas de inimaginables morfologías.

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La Imagen del día: Galaxia del Remolino

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Astronomía y Astrofísica    ~    Comentarios Comments (0)

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Nuestro amigo Shalafi, el Administrador de la Web, nos pone cada día una Imagen del Universo, y, hoy, le ha tocado a esta Galaxia llamada del Remolino que, aunque está acompañada de otra más pequeña, en la imagen no podemos verla pero, haré un breve comentario como si pudiéramos estar viendo las dos, ya que, están en interacción y la una influye en el comportamiento de la otra.

Algunos la llaman del Torbellino M 51 y, seguramente se refieren a como la galaxia dominante tiene ya, casi completamente absorbida a la más pequeña. Aunque están separadas, sus atmósferas se tocan claramente y por las figuras arabescas que se forman en el gas circundante, se vislumbran las fuerzas de marea que están ahí presentes. NGC 5194 fue descubierta por Messier en 1774.

La galaxia menos, NGC 5195, está casi despoblada y en realidad sólo se puede ver (al menos en la imagen) su brillante núcleo amarillento que está rodeado de gas estelar y de estrellas viejas y frías, no como su compañera que, sí luce orgullosa los enormes enjambres de estrellas nuevas que hace que la galaxia entera relumbre con ese azul deslumbrante que nace de los rayos ultravioletas al ionizar la materia del lugar.

El canibalismo galáctico es algo cotidiano en el Universo y, cuando dos galaxias vecinas se acercan lo suficiente, se ven distorsionadas por las inmensas fuerzas de gravedad que sus propias masas generan y, generalmente, la mayor termina engullendo a la más pequeña para finalmente quedar en escena una sólo y enorme galaxia. Así ocurrirá un día lejano en el tiempo con nuestra propia Galaxia la Vía Láctea y nuestra vecina Andrómeda.

De esta aparente destrucción, en realidad, se crean un sin fin de estrellas nuevas, con lo cual, se confirma eso que dicen algunos que, a partir del cáos surge lo nuevo . Sin embargo, cada vez que observo escenas como la que a la derecha nos muestran hoy, no puedo dejar de preguntarme ¿Qué ocurrirá con los posibles mundos habitados de esas regiones afectadas?

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