Jul
16
Un rumor del saber del Mundo
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Rumores del Saber ~
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Hubo que descubrir la historia antes de explorarla. Los mensajes del pasado se transmitían primero a través de las habilidades de la memoria, luego de la escritura y, finalmente, de modo explosivo, en los libros.
El insospechado tesoro de reliquias que guardaba la tierra se remontaba a la prehistoria. El pasado se convirtió en algo más que un almacén de mitos y leyendas o un catálogo de lo familiar.

Nuevos mundos terrestres y marinos, riquezas de continentes remotos, relatos de viajeros aventureros que nos traían otras formas de vida de pueblos ignotos y lejanos, abrieron perspectivas de progreso y novedad. La sociedad, la vida diaria del hombre en comunidad, se convirtió en un nuevo y cambiante escenarios de descubrimientos.
Aquí, como sería imposible hacer un recorrido por el ámbito de todos los descubrimientos de la Humanidad, me circunscribo al ámbito de la física, y, hago un recorrido breve por el mundo del átomo que es el tema de hoy, sin embargo, sin dejar de mirar al hecho cierto de que, TODA LA HUMANIDAD ES UNA, y, desde luego, teniendo muy presente que, todo lo que conocemos es finito y lo que no conocemos infinito. Es bueno tener presente que intelectualmente nos encontramos en medio de un océano ilimitado de lo inexplicable. La tarea de cada generación es reclamar un poco más de terreno, añadir algo a la extensión y solidez de nuestras posesiones del saber.

Como decía Einstein: “El eterno misterio del mundo es su comprensibilidad.”
Ahora, amigos, hablemos del átomo.
De lo Pequeño a lo Grande
Podríamos decir, sin temor a equivocarnos que el átomo y la vida son los dos obras más grandiosas de la Naturaleza. El átomo lo conforma todo, desde una lombriz hasta una galaxia.


El 6 de Agosto de 1945 el mundo recibió estupefacto desde Hiroshima la noticia de que el hombre había desembarcado en el oscuro continente del átomo. Sus misterios habrían de obsesionar al siglo XX. Sin embargo, el “átomo” había sido más de dos mil años una de las más antiguas preocupaciones de los filósofos naturales. La palabra griega átomo significa unidad mínima de materia, que se suponía era indestructible. Ahora el átomo era un término de uso corriente, una amenaza y una promesa sin precedentes.

El primer filósofo atómico fue un griego legendario, Leucipo, que se cree vivió en el siglo V a.C., y, a Demócrito, su discípulo, que dio al atomismo su forma clásica como filosofía: “la parte invisible e indivisible de la materia”, se divertía tanto con la locura de los hombres que era conocido como “el filósofo risueño” o “el filósofo que ríe”. No obstante fue uno de los primeros en oponerse a la idea de la decadencia de la Humanidad a partir de una Edad de Oro mítica, y predicó sobre una base de progreso. Si todo el Universo estaba compuesto solamente por átomos y vacío, no sólo no era infinitamente complejo, sino que, de un modo u otro, era inteligible, y seguramente el poder del hombre no tenía límite.
Lucrecio (c. 95 a.C. –c. 55 a.C.) perpetuó en De rerum natura uno de los más importantes poemas latinos, al atomismo antiguo. Con la intención de liberar al pueblo del temor a los dioses, el poeta demostró que el mundo entero estaba constituido por vacío y átomos, los cuales se movían según sus leyes propias; que el alma moría con el cuerpo y que por consiguiente no había razón para temer a la muerte o a los poderes sobrenaturales.
Lucrecio decía que comprender la Naturaleza era el único modo de hallar la paz de espíritu, y, como era de esperar, los padres de la Iglesia que pregonaban la vida eterna, atacaron sin piedad a Lucrecia y este fue ignorado y olvidado durante toda la Edad Media que, como sabéis, fue la culpable de la paralización del saber de la Humanidad. Sin embargo, Lucrecia fue, una de las figuras más influyentes del Renacimiento.
El círculo perfecto de Euclides
Así pues, en un principio el atomismo vino al mundo como sistema filosófico. Del mismo modo que la simetría pitagórica había proporcionado un marco a Copérnico, la geometría había seducido a Kepler y el círculo perfecto aristotélico hechizo a Harvey, así los “indestructibles” átomos de los filósofos atrajeron a los físicos y a los químicos. Francis Bacon observó que “la teoría de Demócrito referida a los átomos es, si no cierta, al menos aplicable con excelentes resultados al análisis de la Naturaleza”.
Descartes (1596-1650) inventó su propia noción de partículas infinitamente pequeñas que se movían en un medio que llamó éter. Otro filósofo francés, Pierre Gassendi (1592-1655), pareció confirmar la teoría de Demócrito y presentó otra versión más del atomismo, que Robert Boyle (1627-1691) adaptó a la química demostrando que los “elementos clásicos –tierra, aire, fuego y agua- no eran en absoluto elementales.

Aquellas ideas nos trajeron hasta aquí
Las proféticas intuiciones de un matemático jesuita, R.G. Boscovich (1711-1787) trazaron los caminos para una nueva ciencia, la física atómica. Su atrevido concepto de “los puntos centrales” abandonaba la antigua idea de una variedad de átomos sólidos diferentes. Las partículas fundamentales de la materia, sugería Boscovich, eran todas idénticas, y las relaciones espaciales alrededor de esos puntos centrales constituían la materia… Boscovich que había llegado a estas conclusiones a partir de sus conocimientos de matemáticas y astronomía, anunció la íntima conexión entre la estructura del átomo y la del Universo, entre lo infinitesimal y lo infinito.

El camino experimental hacia el átomo fue trazado por John Dalton (1766-1844). Era este un científico aficionado cuáquero y autodidacta que recogió un sugestivo concepto de Lavoisier (1743-1794). Considerado una de los fundadores de la química moderna, Lavoisier, cuando definió un “elemento” como una sustancia que no puede ser descompuesta en otras sustancias por medio de ningún método conocido, hizo del átomo un útil concepto de laboratorio y trajo la teoría atómica a la realidad.
Dalton había nacido en el seno de una familia de tejedores de Cumberland, localidad inglesa situada en la región de los lagos, y estuvo marcada toda su vida por su origen humilde. A los doce años ya se encontraba a cargo de la escuela cuáquera de su pueblo. Después, comenzó a ejercer la enseñanza en la vecina Kendal, y en la biblioteca del colegio encontró ejemplares de los Principia de Newton, de las Obras de la Historia Natural de Buffón, así como un telescopio reflectante de unos setenta centímetros y un microscopio doble. Dalton recibió allí la influencia de John Gough, un notable filósofo natural ciego que, de acuerdo a lo que Dalton escribió a un amigo, “entiende muy bien todas las diferentes ramas de las matemáticas…Conoce por el tacto, el sabor y el olor de casi todas las plantas que crecen a casi treinta kilómetros a la redonda”. También Wordsworth elogia a Gough en su Excursión. Dalton recibió del filósofo ciego una educación básica en latín, griego y francés, y fue introducido en las matemáticas, la astronomía y todas las ciencias “de la observación”. Siguiendo el ejemplo de Gough, Dalton comenzó a llevar un registro meteorológico diario, que continuó hasta el día de su muerte.
Cuando los “disidentes” fundaron su colegio propio en Manchester, Dalton fue designado profesor de matemáticas y de filosofía natural. Halló una audiencia muy receptiva para sus experimentos en la Sociedad Literaria y Filosófica de Manchester, y presentó allí sus Hechos extraordinarios concernientes a la visión de los colores, que probablemente fue el primer trabajo sistemático sobre la imposibilidad de percibir los colores, o daltonismo, enfermedad que padecían tanto John Dalton como su hermano Jonathan. “He errado tantas veces el camino por aceptar los resultados de otros que he decidido escribir lo menos posible y solamente lo que pueda afirmar por mi propia experiencia”.
Dalton observó la aurora boreal, sugirió el probable origen de los vientos alisios, las causas de la formación de nubes y de la lluvia y, sin habérselo propuesto, introdujo mejoras en los pluviómetros, los barómetros, los termómetros y los higrómetros. Su interés por la atmósfera le proporcionó una visión de la química que lo condujo al átomo.
Newton había confiado en que los cuerpos visibles más pequeños siguieran las leyes cuantitativas que gobernaban los cuerpos celestes de mayor tamaño. La química sería una recapitulación de la Astronomía. Pero, ¿Cómo podía el hombre observar y medir los movimientos y la atracción mutua de estas partículas invisibles? En los Principios Newton había conjeturado que los fenómenos de la Naturaleza no descritos en este libro podrían “depender todos de ciertas fuerzas por las cuales las partículas de los cuerpos, debido a causas hasta ahora desconocidas, se impulsan mutuamente unas hacia otras y se unen formando figuras regulares, o bien se repelen y se apartan unas de otras.”
Dalton se lanzó a la búsqueda de “estas partículas primitivas” tratando de encontrar algún medio experimental que le permitiera incluirlas en un sistema cuantitativo. Puesto que los gases eran la forma de materia más fluida, más móvil, Dalton centró su estudio en la atmósfera, la mezcla de gases que componen el aire, el cual constituyó el punto de partida de toda su reflexión sobre los átomos.

“¿Por qué el agua no admite un volumen similar de cada gas?”, preguntó Dalton a sus colegas de la Sociedad Literaria y Filosófica de Manchester en 1803. “Estoy casi seguro de que la circunstancia depende del peso y el número de las partículas últimas de los diversos gases; aquellos cuyas partículas son más ligeras y simples se absorben con más dificultad, y los demás con mayor facilidad, según vayan aumentando en peso y en complejidad.”
Dalton había descubierto que, contrariamente a la idea dominante, el aire no era un vasto disolvente químico único sino una mezcla de gases, cada uno de los cuales conservaban su identidad y actuaba de manera independiente. El producto de sus experimentos fue recogido en la trascendental TABLE: Of the Relative Weights of Ultimate Particles of Gaseous and Other Bodies (“Tabla de los pesos relativos de las partículas últimas de los cuerpos gaseosos y de otros cuerpos”).

Tomando al Hidrógeno como número uno, Dalton detalló en esta obra veintiuna sustancias. Describió las invisibles “partículas últimas” como diminutas bolitas sólidas, similares a balas pero mucho más pequeñas, y propuso que se les aplicaran las leyes newtonianas de las fuerzas de atracción de la materia. Dalton se proponía lograr “una nueva perspectiva de los primeros principios de los elementos de los cuerpos y sus combinaciones”, que “sin duda…con el tiempo, producirá importantísimos cambios en el sistema de la química y la reducirá a una ciencia de gran simplicidad, inteligible hasta para los intelectos menos dotados”. Cuando Dalton mostró una “partícula de aire que descansa sobre cuatro partículas de agua como una ordenada pila de metralla” donde cada pequeño globo está en contacto con sus vecinos, proporcionó el modelo de esferas y radio de la química del siglo siguiente.
Dalton inventó unas “señales arbitrarias como signos elegidos para representar los diversos elementos químicos o partículas últimas”, organizadas en una tabla de pesos atómicos que utilizaba en sus populares conferencias. Naturalmente, Dalton no fue el primero en emplear una escritura abreviada para representar las sustancias químicas, pues los alquimistas también tenían su código. Pero él fue probablemente el primero que utilizó este tipo de simbolismo en un sistema cuantitativo de “partículas últimas”. Dalton tomó como unidad el átomo de Hidrógeno, y a partir de él calculó el peso de las moléculas como la suma de los pesos de los átomos que la componían, creando así una sintaxis moderna para la química. Las abreviaturas actuales que utilizan la primera letra del nombre latino (por ejemplo H2O) fueron ideadas por el químico sueco Berzelius (1779-1848).
La teoría del átomo de Dalton no fue recibida en un principio con entusiasmo. El gran sir Humphry Davy desestimó inmediatamente sus ideas tachándolas de “más ingeniosas que importantes”. Pero las nociones de Dalton, desarrolladas en A New System of Chemical Philosophy (1808), eran tan convincentes que en 1826 le fue concedida la medalla real. Como Dalton no olvidó nunca su origen plebeyo, permaneció siempre apartado de la Royal Society de Londres, pero fue elegido miembro, sin su consentimiento, en 1822. Receloso del tono aristocrático y poco profesional de la Sociedad, él se encontraba más a gusto en Manchester, donde realizó la mayor parte de su obra, colaboró con Charles Babage y contribuyó a fundar la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia, cuyo objetivo era llevar la ciencia hasta el pueblo. Los newtonianos partidarios de la ortodoxia religiosa no creían que Dios hubiera hecho necesariamente sus invisibles “partículas últimas” invariables e indestructibles. Compartían con Isaac Newton la sospecha de que Dios había utilizado su poder “para variar las leyes de la Naturaleza y crear mundos diversos en distintos lugares del Universo”.

El átomo indestructible de Dalton se convirtió en el fundamento de una naciente ciencia de la química, proporcionando los principios elementales, las leyes de composición constante y de proporciones múltiples y la combinación de elementos químicos en razón de su peso atómico. “El análisis y la síntesis química no van más allá de la separación de unas partículas de otras y su reunión”, insistió Dalton. “La creación o la destrucción de la materia no está al alcance de ningún agente químico. Sería lo mismo tratar de introducir un planeta nuevo en el Sistema Solar o aniquilar uno de los ya existentes que crear o destruir una partícula de Hidrógeno.” Dalton continuó usando las leyes de los cuerpos celestes visibles como indicios del Universo infinitesimal. El profético sir Humphry Davy, sin embargo, no se convencía, “no hay razón para suponer que ha sido descubierto un principio real indestructible”, afirmó escéptico.
Dalton no era más que un Colón. Los Vespucios aún no habían llegado, y cuando lo hicieron trajeron consigo algunas sorpresas muy agradables y conmociones aterradoras. Entretanto, y durante medio siglo, el sólido e indestructible átomo de Dalton fue muy útil para los químicos, y dio lugar a prácticas elaboraciones. Un científico francés, Gay-Lussac, demostró que cuando los átomos se combinaban no lo hacían necesariamente de dos en dos, como había indicado Dalton, sino que podían agruparse en asociaciones distintas de unidades enteras. Un químico italiano, Avogadro (1776-1856), demostró que volúmenes iguales de gases a la misma temperatura y presión contenían el mismo número de moléculas. Un químico ruso, Mendeleiev, propuso una sugestiva “Ley periódica” de los elementos. Si los elementos estaban dispuestos en orden según su creciente peso atómico entonces grupos de elementos de características similares se repetirían periódicamente.
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Faraday dando explicaciones de los fenómenos eléctricos y magnéticos
La disolución del indestructible átomo sólido provendría de dos fuentes, una conocida y la otra bastante nueva: el estudio de la luz y el descubrimiento de la electricidad. El propio Einstein describió este histórico movimiento como la decadencia de una perspectiva “mecánica” y el nacimiento de una perspectiva “de campo” del mundo físico, que le ayudó a encontrar su propio camino hacia la relatividad, hacia explicaciones y misterios nuevos.

Albert Einstein tenía en la pared de su estudio un retrato de Michael Faraday (1791-1867), y ningún otro hubiera podido ser más apropiado, pues Faraday fue el pionero y el profeta de la gran revisión que hizo posible la obra de Einstein. El mundo ya no sería un escenario newtoniano de “fuerzas a distancias”, objetos mutuamente atraídos por la fuerza de la Gravedad inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que hay entre ellos. El mundo material se convertiría en una tentadora escena de sutiles y omnipresentes “campos de fuerzas”. Esta idea era tan radical como la revolución newtoniana, e incluso más difícil de comprender para los legos en la materia.
Todo el trabajo de campo de Faraday fue aprovechado por Maxwell para expresarlo en sus famosas ecuaciones.
Emilio Silvera v.
Jul
15
El mundo, los pensamientos… y nosotros
por Emilio Silvera ~
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Nuestra estrategia para explicar la base neuronal de la conciencia consiste en centrarse en las propiedades más generales de la experiencia consciente, es decir, aquella que todos los estados conscientes comparte. De estas propiedades, una de las más importantes es la integración o unidad.


La integración se refiere a que el sujeto de la experiencia no puede en ningún momento dividir un estado consciente en una serie de componentes independientes. Es una propiedad que está relacionada con nuestra incapacidad para hacer conscientemente dos cosas al mismo tiempo, como, por ejemplo relacionar en un papel todas las familias de partículas que conocemos mientras que, al mismo tiempo, se mantiene una discusión sobre los agujeros negros.


Aplicando la atención hemos llegado a saber que, el electrón tiene una masa en reposo (me) de 9, 109 3897 (54) x 10-31 kg y una carga negativa de 1,602 177 33(49) x 10-19 culombios. Esa realidad, aunque vinieran los sabios físicos de un planeta habitable situado en la estrella Resplandor de una galaxia muy lejana, cuando hicieran los cálculos matemáticos y los experimentos necesarios, las cifras seguirían siendo las mismas, toda vez que, al tratarse de constantes fundamentales, ni la masa ni la carga pueden tener otra realidad distinta sea cual fuere el observador. Esto nos quiere decir que, hay realidades que nunca varían y, eso, nos puede traer alguna esperanza de que, alguna vez, podríamos conocer el Universo, tal como es.

Esta sí es una realidad, sin ella, el mundo no sería tal como lo conocemos
Sin embargo, no podemos negar nuestras limitaciones tanto de percepción como intelectuales para reconocer “el mundo” tal como es. Es “nuestro mundo” que, cuando sea visitado por “otros”, pudiera ser otro mundo distinto al que nosotros percibimos y, podrían “ver” cosas que nosotros no vemos.
Vivimos en nuestra propia realidad, la que forja nuestras mentes a través de los sentidos y la experiencia. Incluso entre nosotros mismos, los seres de la misma especie, no percibimos de la misma manera las mismas cosas. Sí, muchos podemos coincidir en la percepción de algo, sin embargo, otros muchos diferirán de nuestra percepción y tendrán la suya propia. Esa prueba se ha realizado y la diversidad estuvo presente.

No, no será nada fácil despejar las incógnitas presentes en esta inmensa complejidad que llamamos Mente. Creo de manera firme que, finalmente, todo se traduce a Química y Luz. Energías de velocidades alucinantes que recorren el enmarañado entramado de neuronas y que hace posible todas y cada una de las maravillas que realmente se producen en nosotros y que no siempre sabemos traducir ni comprender.

Es tan grande el poder de nuestra mente que nada hay tan distante que no podamos, virtualmente hablando, traer ante nosotros. Somos capaces ya de escrutar el espacio y vislumbrar los confines del universo en edades muy cercanas a su nacimiento y, merced a los microscopios, nos acercamos al universo atómico para explorar los componentes de la materia. Parece que nada podrá (con el tiempo) escapar a nuestro control, con lo que todo nuevo “mundo” se revelará a nuestro entendimiento.
Nunca estamos satisfechos de los logros alcanzados (menos mal) y siempre surgirán seres especiales (Copérnico, Kepler, Galileo, Hooke, Newton…) que nos guiarán por el camino iluminado de su genio para mostrarnos la auténtica sabiduría mediante un pensamiento evolutivo que siempre dará un paso adelante, superando así el pensamiento nuevo al anterior. Pero, eso sí, esos avances han sido posible gracias a que hombres y mujeres pensaron con la lógica pero…, nunca dejaron de lado la imaginación.

Dos gigantes del Intelecto: Newton y Einstein
La prueba de ello la podemos encontrar en Newton y Einstein. ¿Quién puede dudar de la grandeza de Newton? La pregunta está contestada de antemano. Sin embargo, los ejemplos de la historia son muy elocuentes: Newton con su física, Leibniz con su metafísica, con sus principios filosóficos como el de la razón suficiente. Y la física ganó a la metafísica.

Después de más de un siglo, sigue siendo el estandarte de la Física
Durante mucho tiempo, espacio y tiempo se entendieron como entes absolutos, hasta que llegó Einstein con sus dos teorías de la relatividad, la especial y la general, y aunque los caminos que siguió para conseguirlos no fueron metafísicos, no podemos negar la intervención de un genio de inspiración superior que a veces, nos puede llevar a pensar que, en algún sentido, finalmente Leibniz había sido el más acertado, ya que las teorías einstenianas pueden ser clasificadas dentro de un orden del pensamiento superior.
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Así, la evolución continuó su camino imparable y el espacio y el tiempo absolutos de Newton, resultaron ser menos absolutos de lo que se pensaba; eran relativos y, además, eran una misma cosa, que a partir de ahí pasó a llamarse espacio-tiempo unidos y no separados. Así fue deducido por Minkouski al leer la teoría de Einstein.
Jul
15
¿Qué es la I.A.? ¡Un problema de Futuro!
por Emilio Silvera ~
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Los que estamos fuera de ese “mundillo” de la Inteligencia Artificial, no sabemos, realmente, lo que se cuece. Así que acudimos a las distintas fuentes especialistas para enterarnos de como van las cosas, al fin y al cabo, lo que pase en ese campo nos afectará de manera muy directa.
¿Vamos en la buena dirección?

Si tengo que ser sincero, diré que esa pregunta me crea muchas dudas en cuanto a la respuesta, no puedo saber (aunque lo intuyo), si las grandes corporaciones metidas en este negocio, dedican miles de millones para conseguir la ventaja en este campo con las miras puestas (sobre todo), en ganar dinero y no en tener como primer objetivo el beneficiar a la Sociedad en General.
¿Hay que recuperar las inversiones con un beneficio? Por supuesto.
?Que ese beneficio es lo principal y a costa de cualquier cosa? Ahí está la cuestión.
Este “mundillo” que sin duda será el Futuro que se nos viene encima… ¡Tiene que ser cuidadosamente controlado!, legislar y `poner barreras de lo que se puede y no se puede hacer, no dejar barra libre para que se puedan construir máquinas que sobrepasen nuestras propias facultades para operar, para construir, para tener la seguridad necesaria para nuestra especie.
Ya han hablado de incluir en los cerebros positrónicos de los Robots ese “ingrediente” humano que llamamos Conciencia, y, si las máquinas llegan a ser conscientes de SER… ¡Apaga que hemos llegado al final!
Los Robots de última Generación serán estructuras muy potentes: No comen, no duermen, no enferman, son más fuertes que los humanos, la radiación del Espacio no les afecta, son portadores en sus cerebros de chips poderosos que le dan todos los conocimientos de la Humanidad, mientras que nosotros, solo tenemos algunos, nuestros conocimientos son parciales. Si las cosas siguen por el camino emprendido… ¡Nos superarán!
Según se vislumbra, “ellos” ocuparan puestos en todos los estamentos de la Sociedad Humana, nos pondremos en sus manos poco a poco y, cuando nos demos cuenta… ¡Serán nuestros Jefes! Si finalmente se llega a eso…
¿Para qué nos querrían? ¿Para conservar los responsables de su origen?
En fin, amigos, que todo esto me da mucho miedo. Un apagón de luz de unas horas y la debacle está servida. Si pensamos en otros escenarios que se pueden producir a través de la I.A., si somos consciente del peligro real que supone si no está debidamente controlada…
¡Hay que legislar y poner barreras de lo que se puede y no se puede hacer en este campo!
En todo esto existen opiniones contradictorias entre los miembros de la comunidad científica, unos dicen que el peligro no se ve por ninguna parte, y, en cambio otros, opinan todo lo contrario.
Una cosa que debemos tener en cuenta es, precisamente, que el mismo nombre de “Inteligencia Artificial” , descalifica el término “Inteligencia”, ya que, inteligencia propiamente dicha, solo puede existir una, la Inteligencia Natural, lo otro será otra cosa pero nunca Inteligencia.
El razonamiento que nos está dando el señor que aquí nos habla… ¡Es irrefutable!
Con la inteligencia Artificial estamos dando por supuesto cosas que en realidad no están sucediendo, y, el mejor ejemplo está en el hecho que decimos: “El Robot está aprendiendo y a medida que avanza comprende cuestiones complejas que antes no podía asimilar.” Y, van más allá, cuando nos dicen: “El Robot está aprendiendo por sí solos”.

Una falacia, un Robot no aprende nada, simplemente se trata de que le han suministrado información, le han añadido software que le suministran nuevos datos a su cerebro positrónico que los estructura y encaja entre los datos que ya tenía, y, le facilita más información para que pueda utilizarla llegado el momento pero, nunca se trata de que “aprendió”, el robot no aprende nada, simplemente utiliza los datos que el humano le ha facilitado, no piensa por sí mismo.
Creo que se avecina un cambio importante, y, nuestros cerebros que forman parte del mundo material del Universo, tiene un ingrediente que aún no hemos llegado a comprender. Incluso con nuestra limitada comprensión actual de la naturaleza de este ingrediente ausente en nuestro saber, sí podemos empezar a señalar donde debe estar dejando su huella, y como debería estar aportando una contribución vital a lo que quiera que sea en que subyacen nuestros sentimientos y acciones conscientes.
Cada cual cuenta la “película” a su manera

Un robot no podrá nunca solucionar (como hacemos los humanos), un problema que surja de manera inesperada y que no sea habitual, no sabría qué hacer al no tener en sus datos de computación algo similar. Sin embargo, el humano, ante dicha nueva escena no prevista, discurre y piensa, y, por lo general, sí que lo soluciona mejor o peor hasta encontrar un arreglo definitivo al estropicio.

No creo que un cerebro “positrónico” pueda igualarse nunca al cerebro de un Ser inteligente… Sin embargo, sí existe el peligro de que cerebros artificiales lleguen a dominar a sus creadores…. los del cerebro “inteligente”.
He dado muchas vueltas a la IA y a la consciencia de los seres vivos. Las conclusiones a las que he podido llegar son que el pensamiento consciente debe involucrar componentes que no pueden ser siquiera simulados adecuadamente por una mera computación; menos aún podría la computación por sí sola, provocar cualquier sentimiento o intención consciente. En consecuencia, la mente debe ser realmente algo que no puede describirse mediante ningún tipo de términos computacionales. Sin embargo, noticias que llegan de nuevos descubrimientos te hacen dudar de hasta dónde podrán llegar esos “seres” artificiales creados por el hombre.
Claro que… ¡”Ellos” nunca podrían tener sentimientos (ahí radica otro de los peligros). Claro que, las grandes firmas del sector nos venden noticias como esta:
“Un proyecto nuevo financiado por la UE se propone diseñar Robots dotados de consciencia emocional capaces de interactuar con humanos en contextos cotidianos y de desarrollarse emocionalmente en respuesta a las necesidades del dueño.
La iniciativa FEELIX GROWING (acrónimo inglés de «Sentir, interactuar y expresar: una aproximación global al desarrollo con una base interdisciplinaria») cuenta con socios de campos tan diversos como la psicología comparativa y del desarrollo, la neuro-imaginería, la etología y la robótica.


Investigadores europeos están desarrollando un software que dará a los robots la capacidad de aprender cuándo una persona está triste, feliz o enfadada. El proyecto Feelix Growing está uniendo sencillos robots que pueden detectar diferentes parámetros (expresiones faciales, voz y cercanía) para determinar estados emocionales. El objetivo del proyecto es desarrollar un robot que pueda servir a los humanos con necesidades especiales, como los enfermos y los ancianos mediante redes neuronales adaptables, el robot puede aprender la manera correcta de responder a las emociones de la gente a partir de la experiencia. Por ejemplo, si alguien tiene miedo, el robot puede aprender a cambiar su comportamiento para parecer menos amenazante. Si alguien parece feliz, el robot puede tomar nota mental (¿positrónica, espintrónica…?) de lo que logró esa respuesta. Y si alguien parece enfadado o solitario, puede darle una palmadita en la espalda, ofrecerle una bebida fuerte y decir: “No te preocupes, te mereces a alguien mejor”. Sólo podemos esperar que no se hayan olvidado de las tres leyes de Asimov:
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Primera Ley
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Un robot no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño.
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Segunda Ley
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Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley.
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Tercera Ley
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Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.
Bien es verdad que no tenemos una comprensión científica de la mente humana. Sin embargo, esto no quiere decir que el fenómeno de la consciencia deba permanecer fuera de la explicación científica. Ya se están buscando caminos científicos para dar esa explicación del misterio más profundo (seguramente) del Universo. Y, a pesar de no conocer a fondo nuestra mente, ya estamos tratando de incorporar, a mentes artificiales lo poco que de ella sabemos. ¿No será una temeridad?
Ahí hay mucho más de lo que se pueda producir en un entramado electrónico artificial
La comprensión es, después de todo, de lo que trata la ciencia; y la ciencia es mucho más que la mera computación mecánico-electrónica. Sin embargo, parece que la realidad desmiente estos pensamientos y, podría llegar el momento en el que, la Inteligencia Artificial alcance niveles preocupantes al dotar, a esos “seres” artificiales de pensar por sí mismos y, si me apuran, hasta de tener sentimientos.
¿Cuál es el campo de acción de la ciencia? ¿Son solamente los atributos materiales de nuestro Universo los que son abordables con sus métodos, mientras nuestra existencia mental debe quedar para siempre fuera de su alcance? ¿O podríamos llegar algún día a una comprensión científica adecuada del profundo misterio de la mente? ¿Es el fenómeno de la consciencia humana algo que está más allá del dominio de la investigación científica, o podrá la potencia del método científico resolver algún día el problema de la propia existencia de nuestro yo consciente?

No se ocultan, están intentando construir Robots que tengan conciencia… ¿Qué les pasa? ¿No ven el peligro?
Sí, tenemos la facultad de meditar profundamente y, a través de esas meditaciones alcanzar un estadio de mayor “consciencia” y comprensión, un estado tal que, nos puede llevar a una conexión tan real con el Universo que es como si viajáramos fuera de este mundo para visitar, ese otro mundo hecho de pura luz donde podríamos encontrar la sabiduría que necesitamos.
Jul
15
La Tierra un planeta ideal para la Vida
por Emilio Silvera ~
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Cuando tengamos los medios tecnológicos necesarios para ello, podremos comprobar que solo en nuestra Galaxia, existen miles de millones de planetas que, como la Tierra, podrán haber tenido, la tienen en este mismo momentos, o, la tendrán, las condiciones idóneas para vida en diversas formas y distintas inteligencias.
Cuando ese momento llegue, toda la Humanidad cambiará, ese primer contacto hará que todo se transforme, y, lo que no sabemos es si será para mejor.
Jul
12
La física de partículas y las interacciones fundamentales
por Emilio Silvera ~
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El hombre se ha preguntado durante largo tiempo, “¿de qué está hecho el mundo?”
Ahora sabemos que, no sólo nuestro mundo, sino todo el inmenso Universo, está hecho de pequeños objetos infinitesimales a las que hemos denominado partículas subatómicas y que forman varias familias. Unas son más elementales que otras y según, a qué familia pertenezcan, atienden o se rigen por una u otra fuerza elemental.


Son los constituyentes fundamentales de toda la materia del Universo (por lo menos de toda la materia conocida y que podemos detectar formando estrellas y mundos, galaxias o seres vivos). Hemos podido llegar a saber que, de esas briznas de materia se forman los núcleos que, rodeados de electrones conforman los átomos de la materia.
Los grupos de átomos conforman las moléculas que son las unidades fundamentales de los compuestos químicos pero, comencemos por los núcleos atómicos:
Muchas son las veces que aquí mismo he podido explicar, que los quarks u y d se hallan en el interior de los nucleones y, por tanto, su hábitat está en los núcleos atómicos donde se encuentran confinados y, en realidad, no intervienen directamente en las propiedades de los núcleos. Sin embargo, no podemos olvidar que la fuerza nuclear fuerte está ahí reteniendo a los quarks por medio de los gluones y, eso hace que, el núcleo sea estable.
El núcleo atómico es de carga positiva y está compuesto por nucleones. Los nucleones se dividen en protones y nucleones. Los protones tienen una carga eléctrica positiva mientras que los neutrones tienen una carga neutra. La importancia del núcleo atómico radica en que constituye la mayor parte de un átomo y sus protones indican el tipo de elemento químico que se observa.
En el núcleo atómico se reúne toda la carga positiva y la masa del átomo. El núcleo atómico se caracteriza por poseer casi la masa total de un átomo (más de 99%).
Los núcleos atómicos constituyen un tipo de materia que, aisladamente, de forma individual (si exceptuamos el protón), siempre están en ambientes muy energéticos, por ejemplo, en el interior de las estrellas. En nuestro entorno terráqueo, es raro encontrar núcleos aislados, sino parcial o totalmente confinados dentro de los átomos.
Sabemos que el número de especímenes atómicos es limitado, existiendo ciertas razones para suponer que hacia el número atómico 173 los correspondientes núcleos serían inestables, no por razones intrínsecas de inestabilidad “radiactiva” nuclear, sino por razones relativistas. Ya señalé en otros escritos que, el número de especies atómicas, naturales y artificiales, es de unos pocos miles, en cambio, el número de moléculas conocidas hasta ahora comprenden unos pocos millones de especímenes, aumentando continuamente el número de ellas gracias a la síntesis que se lleva a cabo en numerosos laboratorios repartidos por todo el mundo.
Fórmula química y modelo molecular de Hidrógeno, Agua, amoníaco, metano….
Una molécula es una estructura, con individualidad propia, constituida por un conjunto de núcleos y sus electrones. La molécula más sencilla es la de Hidrógeno que tiene dos electrones, hasta las más complejas como las de las proteínas, con muchos miles de ellos, existen toda una gama de varios millones. Esta extraordinaria variedad de especies moleculares contrasta con la de las especies nucleares e incluso atómicas.
Desde el punto de vista de la información, las especies moleculares la poseen en mucho mayor grado que las nucleares o atómicas. Dejando aparte los núcleos, la información que soportan los átomos se podría atribuir a la distribución de su carga eléctrica, y en particular a los electrones más débilmente ligados. Concretando un poco más, se podría admitir que la citada información la aportan los orbitales atómicos, pues son precisamente estos orbitales los que introducen diferencias “geométricas” entre los diferentes electrones “corticales”.
Orbitales atómicos
En términos electrónicos, la información se podría considerar proporcionada por un campo de intensidad y densidad eléctrica, con valles, cimas y collados, es decir, curvas isoeléctricas equivalentes formalmente a las de nivel en topografía. Parece razonable suponer que cuanto más diversos sean los átomos de una molécula, más rica y variada podrá ser la información que pueda soportar. La enorme diversidad de formas, colores, comportamientos, que acompañan a los objetos, incluidos los vivientes, sería una consecuencia de la riqueza en la información que soportan las moléculas. Ello explicaría que las moléculas de la vida sean en general de grandes dimensiones (macromoléculas). La inmensa mayoría de ellas contienen Carbono. Debido a su tetra-valencia y a la gran capacidad que posee dicho átomo para unirse consigo mismo, dichas moléculas pueden considerarse como un esqueleto formado por cadenas de esos átomos.
Molécula de Carbono
Molécula de Silicio
Molécula de Fósforo Molécula de Boro
Sí, lo sé, el Carbono no es el único átomo con capacidad para formar los citados esqueletos. Cercanos al Carbono en la Tabla Periódica de Elementos, el Silicio, Fósforo y Boro comparten con dicho átomo esa característica, si bien en un grado mucho menor. Si nos referimos al Silicio, diremos que las moléculas que dicho átomo forma con el Oxígeno y otros átomos, generalmente metálicos, poseyendo gran nivel de información, difieren, en varios aspectos, de las moléculas orgánicas, es decir, de las que poseen un esqueleto de átomos de Carbono. El mundo de los silicatos es de una gran diversidad, existiendo centenares de especies minerológicas.
![▷ Silicatos: Clasificación y tipos de SILICATOS [ Nombres ]](https://geologiaweb.com/wp-content/uploads/2020/08/silicatos-estructura.jpg)
Esas diferencias se refieren, fundamentalmente, , a que el enlace químico en el caso de las moléculas orgánicas es covalente, y cuando se forma la sustancia correspondiente (cuatrillones de moléculas) o es un líquido, como es el caso de los aceites, o bien un sólido que funde fácilmente.
Entre las moléculas que lo forman se ejerce unas fuerzas, llamadas de Van der Valls, que, según sabemos, pueden considerarse como residuales de las electromagnéticas, y que son más débiles que éstas. En cambio, en los silicatos sólidos (como el caso del topacio) el enlace covalente o iónico no se limita a una molécula, sino que se extiende en el espacio ocupado por el sólido, resultando un entramado particularmente fuerte.
Las fuerzas de Van der Valls permiten a un mosquita posarse en el agua
Si prescindimos de las orgánicas, el resto de las moléculas que resultan de la combinación entre los diferentes átomos no llegan a 100.000, frente a los varios millones de las primeras. Resulta razonable suponer que toda la enorme variedad de moléculas existentes, principalmente en los planetas rocosos, se haya formado por evolución de los átomos, como corresponde a un proceso evolutivo. La molécula poseería mayor orden que los átomos de donde procede, esto es, menor entropía. En su formación, el ambiente se habría desordenado al ganar entropía en una cierta cantidad tal, que el resultado fuese un balance final positivo.
El Carbono es la base de la Vida
Creo que, los átomos que forman células de Carbono que finalmente forman parte de los seres vivientes como nosotros, son las únicas que tienen esa facultad. El Carbono es la base de la vida tal como la conocemos. Sin embargo, el Silicio, según hemos podido ir comprobando, es el material idóneo para crear eso que llamamos “Vida Artificial”, y, esa clase de vida, en el futuro lejano, podría ser y tener tanta importancia como la que hoy tiene la nuestra. No debemos perder de vista las posibilidades del Silicio en ese ámbito de la Inteligencia “No Viviente” que, no necesariamente, significa “no inteligente”, sino todo lo contrario. Las posibilidades de la Inteligencia Artificial puede ser ilimitada y, si me apuráis mucho, incluso nos podrían sobrepasar, a nosotros los humanos, toda vez que, al no ser de carne y huesos, nos llevarían una inmensa ventaja en los muchos achaques que nosotros padecemos y de los que esos “seres” estarían exentos.
Estamos hablando aquí de átomos y de moléculas y, desde luego, siempre ha sido, no ya difícil (que lo es) el aventurarse en el mundo de lo muy pequeño, sino que, hasta podríamos decir que, tal osadía, si no está acompañada de un profundo conocimiento de las leyes de la Naturaleza, sería una locura. Y, las leyes de la Naturaleza, aunque son pocas y nos parecen de sencilla comprensión, en realidad es una sensación muy engañosa, toda vez que, dichas leyes, encierran todos los misterios y secretos del Universo, y, sin embargo, nosotros, pobres ilusos, decimos conocerlas.
fuerza de Van der Valls crea la tensión superficial del agua que permite al mosquito andar por ella
Conocemos unos cuentos sucesos de los que ocurren en ese “universo” misterioso que llamamos mecánica cuántica y que, es el ámbito donde todo lo muy pequeño desarrolla sus funciones. Allí, desde las denominadas fuerzas de Van der Valls, en una distancia r (aproximadamente proporcional a 1/r exponente 7), nos dice que, si reducimos la distancia entre dos átomos a la mitad, esa fuerza de Van der Valls se hace de 2 x 2 x 2 x 2 x 2 x 2 x 2 = 128 veces más intensa, eso ocurre en la tensión superficial presente en átomos y moléculas cuando se acercan mucho y quedan unidos a través de esta fuerza.
Muchos otros sucesos y maravillas conocemos de éstos pequeños objetos que llamamos partículas subatómicas y que, se unen para conforman el mundo y el Universo entero. Explicar aquí las fuerzas nucleares débil y fuerte, el electro-magnetismo o la Gravedad de las que tanto hemos hablado, me parecería una repetición innecesaria.
Sin embargo, no estaría demás, dada su importancia para Ciencia, mencionar, aunque sólo sea de pasada, la importancia que para la Ciencia Física tuvo en su momento el cuanto de Planck que inspiró a Einstein su trabajo sobre el Efecto Fotoeléctrico (que le valió el Nobel de Física), el trabajo sobre el electrón que formuló Dirac y que estuvo a la altura de la teoría de la relatividad, o, la intuición de Pauli cuando dedujo la existencia del neutrino para explicar la energía perdida, y, su…
Principio de Exclusión aplicable a los fermiones pero no a los bosones, en virtud del cual, dos partículas idénticas en un sistema, como electrones en un átomo o quark en un hadrón, no puede poseer un conjunto idéntico de números cuánticos, y, de ahí, se deduce lo que pasa en las estrellas que finalizan sus días en la secuencia principal y que, dependiendo de sus masas, se convierten en enanas blancas o estrellas de neutrones, gracias a este principio, ya que, en el primer caso, la degeneración de los electrones y en el segundo de los neutrones, se produce una fuerza que, es suficiente para llevar el equilibrio a la estrella moribunda y parar la fuerza de Gravedad evitando que continúe el proceso de compresión de la estrella.
Está claro que, cuando antes digo “universo” de las partículas, no me quedo corto. Todos conocemos y hablamos de los Protones, Neutrones, Electrones o Quarks, fotones y neutrinos pero, son muchísimas más las partículas que intervienen en ese mundo y, cada una de ellas, tiene su misión que cumplir. ¿Qué sabéis, por ejemplo, de las familias completas de los Leptones, Hadrones y Quarks y todo lo que ello implica. Y, por otra parte, si decimos Fermiones, Bosones, Nucleones, Bariones…¿Sabéis de qué estamos hablando?
En la imagen: Electrón, Muón y Tau y sus neutrinos
El electrón y sus hermanos el muón y la partícula Tau, están acompañados por sus respectivos neutrinos electrónico, muónico y tauónico. Los hadrones se dividen en Bariones y mesones, y, de los segundos en general, la gente sabe poco. Son Los Piones positivos, negativos y neutros, Kaones, también en las mismas vertientes además de largo y corto. La partícula Eta también es un mesón. Compañeros del Protón y del Neutrón como Bariones, están la partícula Lambda, Sigma más, Sigma cero y Sigma menos, Ksi-cero, Ksi-menos y Omega-menos.
Todas ellas tienen su símbolo identificativo, su masa que se específica en MeV, Carga, Espín, Vida Media y, también cada una de ellas, como era de esperar al ser todas diferentes, tiene su manera de desintegrarse produciendo nuevas partículas.

Trazas de partículas vuelan desde el corazón del experimento ALICE en una de las primeras colisiones a una energía total de 7 TeV. Imagen: CERN
Las primeras colisiones con Atlas y Alice a 7 TeV en el LHC
Gran Colisionador de Hadrones (LHC), ha presentado hoy los primeros resultados de este gran experimento internacional desde que el pasado mes de marzo alcanzó la mayor energía de colisión de partículas registrada hasta ahora. Los portavoces de LHC destacaron el buen funcionamiento de la máquina, que ha multiplicado el número de colisiones registrado por más de mil, lo que ha permitido “redescubrir” partículas conocidas del Modelo Estándar, la teoría que describe las partículas elementales y sus interacciones. Entre los principales resultados se encuentran los primeros indicios de detección del quark ‘top’, la más masiva de las partículas elementales, en lo que sería la primera detección realizada por un laboratorio europeo.

Los primeros resultados del LHC han sido revelados en la 35º Conferencia Internacional de Física de Altas Energías (ICHEP 2010), la mayor conferencia del mundo en física de partículas que reúne a más de 1.000 participantes en la capital francesa, y que ha contado hoy con la visita del presidente Nicolas Sarkozy. Los portavoces de los cuatro grandes experimentos del LHC (ALICE, ATLAS, CMS y LHCb) han presentado resultados procedentes de los tres meses de funcionamiento del LHC a 3,5 Teraelectronvoltios (TeV) por haz, una energía tres veces y media mayor que la alcanzada hasta ahora en un acelerador de partículas.
Con estas primeras medidas los experimentos del LHC han redescubierto partículas del Modelo Estándar, la teoría que contiene el conocimiento actual sobre las partículas que forman la materia y las fuerzas que actúan entre ellas. Éste es un paso esencial antes de realizar otros descubrimientos. Entre los miles de millones de colisiones registradas hasta ahora se encuentran “candidatos” de producción del quark ‘top’, en lo que sería la primera vez que esta partícula se observa en un laboratorio europeo. Ésta fue la última partícula elemental descubierta, en 1995 en el Tevatron, el acelerador de partículas de Fermilab (EE.UU.).
Según el Modelo Estándar, el quark ‘top’ es el más masivo de los constituyentes elementales de la materia. Dada su gran masa se necesitan grandes energías para producirlo mediante colisiones de partículas, las cuales sólo se podían alcanzar en Tevatron y, a partir de ahora, en LHC. “Redescubrir nuestros ‘viejos amigos’ en el mundo de las partículas muestra que los experimentos del LHC están bien preparados para entrar en nuevos territorios”, dijo el director general del CERN Rolf Heuer. “Parece que el Modelo Estándar está funcionando como se esperaba. Ahora el siguiente paso es que nos muestre lo que es nuevo”.
Para el CERN, la calidad de los resultados presentados en ICHEP atestigua tanto el buen funcionamiento de LHC como la calidad de los datos grabados por sus experimentos. El LHC, que está aún en su primera etapa de funcionamiento, está realizando continuos progresos hacia sus condiciones finales de operación. La luminosidad, medida de la tasa de colisiones, se ha incrementado en un factor superior a mil desde el final de marzo. Este rápido progreso en la puesta a punto de los haces del LHC se equipara a la velocidad con que los datos procedentes de las miles de millones de colisiones producidas han sido procesados por el Grid, la red de computación global del LHC, lo que ha permitido a los diferentes centros de investigación repartidos por todo el mundo analizar datos de los experimentos.
¿Nos dirá el LHC cómo empezó todo?
No pocas veces, emocionados por descubrimientos profundamente escondidos en lo más profundo de la Naturaleza, llegamos a creernos que tenemos en mundo en nuestras manos. Sin embargo, no es así, la realidad es que estamos a merced del “mundo” (entendiendo por mundo la Naturaleza misma) y que, nuestro entorno se desarrolla tal como “está previsto” sin que nosotros, los humanos de este planeta pueda vanagloriarse de tener un poder que, desde luego, no tiene. Lo mismo nuestro planeta que el resto del entorno planetario o galáctico se rige por unas fuerzas que todavía no hemos llegado a comprender bien. Son inamovibles, se mueven y se rigen por ciclos que están marcados en el “reloj” del Tiempo y, cuando tienen que llegar aparecen y, de sus consecuencias, si miramos atrás podemos tener una idea de cómo funciona todo.
Lo único que nos queda es aprender, estudiar, investigar y observar y, si todo va bien y nada se tuerce, entonces, quizás, en un futuro muy lejano, los habitantes de nuestro mundo pueda contar a las generaciones venideras su larga aventura que comenzó en un planeta llamado Tierra.
Emilio Silvera V.
















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