miércoles, 28 de julio del 2021 Fecha
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El Universo Asombroso

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en El Universo asombroso    ~    Comentarios Comments (1)

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Nuestros ingenios tecnológicos cada vez más sofisticados y con más prestaciones, captan imágenes del cielo lejano que, como la Supernova with Púlsar SXP 1062 in the the Small Magallanic Cloud, cuya imagen nos rgaló el Chandra para nuestro regocijo y disfrute de nuestra imaginación que, ante cuadros tan bellos como el que arriba podemos contemplar, vuela sin rumbo hacia otros mundos, otros universos, otras formas de vida y, ¿quién sabe? hacia cuántas cosas más.

 

 

 

Si acercamos el Zun del telescopio Chandra hacia la azulada estrella arriba a la izquierda de la primera imagen, que parece estar dentro de una burbuja, podemos contemplar aquella región mucho más cercana y observar como la radiación ultravioleta de la estrella masiva ioniza la región mientras que los vientos estelares forman burbujas. En cualquier región del Universo podemos contemplar sucesos de inmensas energías que crean estrellas o que vienen a significar el final de las mismas, y, en todos ellos, siempre prevalece un Principio: El de poder asombrarnos con las maravillas que la Naturaleza, simplemente llevando su ritmo, puede crear para nuestro asombro.

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 La familia de las Nebulosas es amplia y de una rica variedad de formas, colores e incluso olores que, generalmente, dependen de cómo esté configurada, el espesor de la nube que la conforma, los materiales de qué está hecha y, sus colores, dependen simplemente del material o de los elementos que son ionizados por la radiación de las estrellas nuevas y masivas que ionizan esos elementos y los hace brillar con un color diferente dependiendo de su composición, de sus átomos. No tienen el mismo color el hidrógeno que el Oxígeno o el Nitrógeno.

Ahí, en esas inmensas nebulosas, el proceso de una estrella como el Solo, por ejemplo, comienza en estos lugares cuando se produce el colapso gravitatorio en el interior de nubes interestelares magnetizadas de gas y polvo como la que arriba podemos contemplar. Cuando eso ocurre,  se crean pequeños grumos. En escalas de tiempo de miles o cientos de miles de años, estos “grumos” desarrollan un núcleo central quew se constituye en una especie de “embrión” estelar o “protoestrella”. Si pudiéramos seguir observando todo el proceso, veríamos con detalle que debido al momento angular y a la existencia de cierta rotación inicial de la nube, el material que colapsa va aumentando su velocidad de rotación a medida que se acerca al centro, de modo que la protoestrella se va rodeando de un disco de gas y polvo (disco protoplanetario) que gira en torno a ella.

 Imagen de la emisión en radio del disco protoplanetario de HL Tau. Las líneas blancas acotan las regiones donde se ha detectado emisión en longitudes de onda cortas, que muestran la existencia de polvo, esencial para la formación de planetas.

Imagen de la emisión en radio del disco protoplanetario de HL Tau. Las líneas blancas acotan las regiones donde se ha detectado emisión en longitudes de onda cortas, que muestran la existencia de polvo, esencial para la formación de planetas. Así, el disco qur rodea al protosol, contiene todos los ingredientes para que surjan planetas nuevos que orbitaran a la futura estrella y formaran una familia similar o parecida a nuestro propio sistema planetario, y, si alguno de esos planetas está situado en la Zona Habitable… Con el paso del Tiempo… ¿Vida a la vista!

Ilustración Source I

 

Los investigadores del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian observaron una estrella en formación en un cúmulo de soles masivos en la Nebulosa Kleinmann-Low,  un semillero de gran formación de estrellas, en Orión. El VLBA detectó cientos de nubes de gas de monóxido de silicio llamadas máseres y los investigadores piensan que Source I es la fuente más rica de máseres en la galaxia.

De la película resultante se observa y revela signos de un disco de acreción en rotación, donde el gas se arremolina hacia el centro de la estrella y el material fluye en forma  perpendicular al disco configurándoose comomo una V. Estos procesos que duran miles de cientos o millones de años, finalizan con la presencia de sistemas planetarios nuevos que, en el futuro de esos susceos, descubren los telescopios.

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En la galaxia espirtal 3184 Ursa Mayor existen inmensas regiones H II. Esta galaxia se sitúa en la constelación de Ursa Mayor. Fue descubierto por Friedrich Wilhelm Herschel en 1787. Magnitud 9,9 Tamaño 7,4′ x 6,9′ Brillo superficial 14,1 Clasificación Sc II  Distancia 36 millones de años luz. Las estrellas nacen de nubes de gas molecular cuya estructura interna puede caracterizarse por una dimensión fractal. En las grandes nubes moleculares con masas de miles de millones de soles, las estrellas surgen y emiten radiación ultravioleta con violencia tal que, ionizan grandes regiones de la nebu, y las hace brillar mientras que, alrededor de la estrella el reflejo azulado es cegador.

     La gran Nebulosa de Orión el laboratorio estelar más observado

Hay veces que en las grandes Nebulosas con mucho material, nacen enjambres de estrellas que forman cúmulos inmensos. Sin embargo, solo unas pocas de estas condensaciones estelares sobrevivirán a su propio nacimiento y continuarán gravitacionalmente unidas después de 10 millones de años. Se estima que el 90% de los cúmulos  pierden una alta fracción de sus estrellas en esos primeros 10 Ma.

Otras regiones, sin embargo, mantienen grandes cúmulos estelares mienrtas que otras no contienen ninguno (ese es el caso de NGC 604 en M33).  Este comportamiento parece que está fijado por las densidades de las nubes moleculares que varian sus promedios. Aquellas con una densidad promedio baja formarán concentraciones estelares en las regiones más densas, pero no tendrán energía gravitatoria suficiente para mantener el cúmulo unido cuando las estrellas masivas recien nacidas dispersen el gas residual por efecto de los vientos estelares y algunas explosiones de supernovas que dispersarán el cúmulo.

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 El muy conocido Cúmulo de Hércules  (M13 o NGC 6205). A 25.000 años-luz de la Tierra, con una masa de 6 x 105 masas solares.  Se calcula que su luminosidad es similar a la de 500000 soles, aunque su masa (determinada por el estudio del dinamismo de sus estrellas) está situada en la banda 600-800 mil veces la solar: evidentemente una buena parte de sus estrellas son astros invisibles (enanas blancas y estrellas de neutrones. En el año 2005 se ha descubierto una estrella de neutrones emisora de Rayos X y en órbita cerrada con una compañera. Sus astros más brillantes son estrellas amarillentas del tipo gigante rojas que aparecen con magnitud 11,87 (la variable V11), su estrella variable Cefeída su más brillante (V2) es de magnitud 12.85 mientras que las estrellas RR Lyrae (utilizadas como patrón de distancias). Aunque es muy similar a M3 por su edad (entre 11 y 13 mil millones de años) y composición química, se diferencia de éste en su bajo número de estrellas variables conocidas.

Y, a todo esto, una cosa que nunca ha dejado de sorprenderme es el inimaginable final de las estrellas tipo Sol: Las Nebulosas planetarias que son la representación “viva” del estado evolutivo por el que pasan todas las estrellas similares a nuestro Sol, es decir, estrellas clasificadas como G2V (con una masa inicial de 8/10 masas solares) antes de entrar en la fase final de enana blanca. Las Nebulosas planetarias se forman a partir de las Gigantes Rojas que se forman cuando las estrellas como nuestro Sol agotan su combustible nuclear de fusión.
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Así, las Nebuliosas planetarias se forman a partir de Gigantes Rojas en la Rama Asintótica de las gigantes, las estrellas pierden masa eyectándola a la atmósfera y se forma la Nebulosa que puede ser de muy distintas formas y, la entrella en sí, es decir, la mayor parte de su masa, se contrae sobre sí misma obligada por la fuerza de gravedad que genera. Sólo es frenada cuando los electrones (que son fermiones sometidos al Principio de exclusión de Pauli), se degeneran y se mueven a velocidades cercanas a la de la luz ewn el vacío, deteniendo la implosión de la estrella que, finalmente, queda emitiendo radiación ultravioleta de manera virulenta y convertida en una enana blanca de una gran densidad.

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Las Nebulosas planetarias son de muy bella factura y pueden conforman figuras muy exóticas. Aunque la mayoría de ellas presentan geometrías elípticas o bipolares, se podría explicar las diferencias y variedad en razón de los vientos interactivos que no siempre tienen la misma intensidad ni son eyectados por la estrella moribunda de la misma manera. Los modelos teóricos y las simulaciones numéricas pueden reproducir las tres configuraciones o geometrías básicas de este tipo de Nebulosas considerando que el contraste de densidad es máximo en las NPs Bipolares, intermedio en las NPs elípticas y no existentes en las NPs circulares.

Mirando las imágenes que el Universo nos muestra, sabiendo en qué se convierten unos objetos para ser otros muy diferentes, Conociendo que todo está hecho de la misma cosa: Quarks y Leptones… Hemos caminado por este mundo a tientas y no dejando nunca de hacer preguntas y, sorprendentemente, hemos alcanzado una gran variedad de conocimientos (que utilizamos para bien y para mal) que nos llevan a comprender que, todos y todo sin excepción, tiene un principio a partir del cual evoluciona y llega a un final que, no siempre es de la misma manera dependiendo de lo que tengan destinados los átomos que conforman al objeto de que se trate.

Una explosión de rayos gamma

En un lugar llamado Naukas he podido leer:

“Vivimos en un mundo regido por átomos. Utilizamos uranio para obtener energía en las centrales nucleares, o combinamos carbono con oxígeno en las de carbón. Durante siglos hemos medido la riqueza por la cantidad de oro y plata que se poseía; antes de eso, por la de un enlace iónico de cloro y sodio (en otras palabras, sal). Fabricamos objetos duraderos con aleaciones de hierro, carbono, aluminio y cromo. Nos matamos los unos a los otros con plomo acelerado mediante la explosión de una mezcla de carbono, azufre, oxígeno, nitrógeno y potasio. Usamos mercurio para tomarnos la temperatura, tenemos relojes con núcleo de cuarzo y nos comunicamos mediante dispositivos cuyo corazón es de silicio y cobre. Nosotros mismos estamos formados por miles de cuatrillones de átomos de oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio, fósforo, potasio…”

No podemos dejar de lado que todo lo grande está hecho de cosas pequeñas y que, las galaxias y los átomos son dos mundos que están en este. La Cuántica que nos habla de lo infinitesimal, la Relatividad general que nos cuenta cómo se comportan los objetos muy grandes y, el Universo que acoge todo lo que existe imponiendo el ritmo al que se mueven las cosas. También impone el tiempo de vida para todo y para todos, mientras que un neutrón vive unos quince minutos, una mosca lo hace una semana, nosotros 80 años y estrellas como el Sol diez mil millones de años. ¿No os dice nada eso

emilio silvera

Dos verdades… ¿Incompatibles?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en La Física y el Universo    ~    Comentarios Comments (0)

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El “universo” de lo muy pequeño y el de lo muy grande… ¡Parecen incompatibles y, sin embargo…

El mundo de la Física tiene planteado un gran problema y los físicos son muy conscientes de ello, conocen su existencia desde hace décadas. El problema es el siguiente:

Existen dos pilares fundamentales en los cuales se apoya toda la física moderna. Uno es la relatividad general de Albert Einstein, que nos proporciona el marco teórico para la comprensión del universo a una escala máxima: estrellas, galaxias, cúmulos (o clusters) de galaxias, y aún más allá, hasta la inmensa expansión del propio universo.

El otro pilar es la mecánica cuántica, que en un primer momento vislumbro Max Planck y posteriormente fue desarrollada por W. Heisemberg, Schrödinger, el mismo Einstein, Dirac, Niels Bohr y otros, que nos ofrece un marco teórico para comprender el universo en su escala mínima: moléculas, átomos, y así hasta las partículas subatómicas, como los electrones y quarks.

Durante años de investigación, los físicos han confirmado experimentalmente, con una exactitud casi inimaginable, la practica totalidad de las predicciones que hacen las dos teorías. Sin embargo, estos mismos instrumentos teóricos nos llevan a una conclusión inquietante: tal como se formulan actualmente, la relatividad general y la mecánica cuántica no pueden ser ambas ciertas a la vez.

Nos encontramos con que las dos teorías en las que se basan los enormes avances realizados por la física durante el último siglo (avances que han explicado la expansión de los cielos y la estructura fundamental de la materia) son mutuamente incompatibles. Cuando se juntan ambas teorías, aunque la formulación propuesta parezca lógica, aquello explota; la respuesta es un sinsentido que nos arroja un sin fin de infinitos a la cara.

Así que si tú, lector, no has oído nunca previamente hablar de este feroz antagonismo, te puedes preguntar a que  será debido. No es tan difícil encontrar la respuesta. Salvo en algunos casos muy especiales, los físicos estudian cosas que son o bien pequeñas y ligeras (como los átomos y sus partes constituyentes), o cosas que son enormes y pesadas (como estrellas de neutrones y agujeros negros), pero no ambas al mismo tiempo. Esto significa que sólo necesitan utilizar la mecánica cuántica, o la relatividad general, y pueden minimizar el problema que se crea cuando las acercan demasiado; las dos teorías no pueden estar juntas. Durante más de medio siglo, este planteamiento no ha sido tan feliz como la ignorancia, pero ha estado muy cerca de serlo.

 

No obstante, el universo puede ser un caso extremo. En las profundidades centrales de un agujero negro se aplasta una descomunal masa hasta reducirse a un tamaño minúsculo. En el momento del Bing Bang, la totalidad del universo salió de la explosión de una bolita microscópica cuyo tamaño hace que un grano de arena parezca gigantesco. Estos contextos son diminutos y, sin embargo, tienen una masa increíblemente grande, por lo que necesitan basarse tanto en la mecánica cuántica como en la relatividad general.

Por ciertas razones, las fórmulas de la relatividad general y las de la mecánica cuántica, cuando se combinan, empiezan a agitarse, a traquetear y a tener escapes de vapor como el motor de un viejo automóvil. O dicho de manera menos figurativa, hay en la física preguntas muy bien planteadas que ocasionan esas respuestas sin sentido, a que me referí antes, a partir de la desafortunada amalgama de las ecuaciones de las dos teorías.

Aunque se desee mantener el profundo interior de un agujero negro y el surgimiento inicial del universo envueltos en el misterio, no se puede evitar sentir que la hostilidad entre la mecánica cuántica y la relatividad general está clamando por un nivel más profundo de comprensión.

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¿Puede ser creíble que para conocer el universo en su conjunto tengamos que dividirlo en dos y conocer cada parte por separado? Las cosas grandes una ley, las cosas pequeñas otra.

No creo que eso pueda ser así. Mi opinión es que aún no hemos encontrado la llave que abre la puerta de una teoría cuántica de la gravedad, es decir, una teoría que unifique de una vez por todas las dos teorías más importantes de la física: mecánica cuántica + relatividad general.

La teoría de supercuerdas ha venido a darme la razón. Los intensos trabajos de investigación llevada a cabo durante los últimos 20 años demuestran que puede ser posible la unificación de las dos teorías cuántica y relativista a través de nuevas y profundas matemáticas topológicas que han tomado la dirección de nuevos planteamientos más avanzados y modernos, que pueden explicar la materia en su nivel básico para resolver la tensión existente entre las dos teorías.

En esta nueva teoría de supercuerdas se trabaja en 10, 11 ó en 26 dimensiones, se amplía el espacio ahora muy reducido y se consigue con ello, no sólo el hecho de que la mecánica cuántica y la relatividad general no se rechacen, sino que por el contrario, se necesitan la una a la otra para que esta nueva teoría tenga sentido. Según la teoría de supercuerdas, el matrimonio de las leyes de lo muy grande y las leyes de lo muy pequeño no sólo es feliz, sino inevitable.

Esto es sólo una parte de las buenas noticias, porque además, la teoría de las supercuerdas (abreviando teoría de cuerdas) hace que esta unión avance dando un paso de gigante. Durante 30 años, Einstein se dedicó por entero a buscar esta teoría de unificación de las dos teorías, no lo consiguió y murió en el empeño; la explicación de su fracaso reside en que en aquel tiempo, las matemáticas de la teoría de supercuerdas eran aún desconocidas.  Sin embargo, hay una curiosa coincidencia en todo esto, me explico:

G_{\mu\nu} = R_{\mu\nu} - {1\over 2}R g_{\mu\nu} + \Lambda g_{\mu\nu}

Tensor de curvatura de Einstein: ecuación

 

File:Geodesiques.png

 

 

Representación de la curvatura dada por la ecuación de campo de Einstein sobre el plano de la eclíptica de una estrella esférica: Dicha ecuación relaciona la presencia de materia con la curvatura adquirida por el espacio-tiempo

 

Cuando los físicos trabajan con las matemáticas de la nueva teoría de supercuerdas, Einstein, sin que nadie le llame, allí aparece y se hace presente por medio de las ecuaciones de campo de la relatividad general que, como por arte de magia, surgen de la nada y se hacen presentes en la nueva teoría que todo lo unifica y también todo lo explica; posee el poder demostrar que todos los sorprendentes sucesos que se producen en nuestro universo (desde la frenética danza de una partícula subatómica que se llama quark hasta el majestuoso baile de las galaxias o de las estrellas binarias bailando un valls, la bola de fuego del Big Bang y los agujeros negros) todo está comprendido dentro de un gran principio físico en una ecuación magistral.

Esta nueva teoría requiere conceptos nuevos y matemáticas muy avanzados y nos exige cambiar nuestra manera actual de entender el espacio, el tiempo y la materia. Llevará cierto tiempo adaptarse a ella hasta instalarnos en un nivel en el que resulte cómodo su manejo y su entendimiento. No obstante, vista en su propio contexto, la teoría de cuerdas emerge como un producto impresionante pero natural, a partir de los descubrimientos revolucionarios que se han realizado en la física del último siglo. De hecho, gracias a esta nueva y magnifica teoría, veremos que el conflicto a que antes me refería existente entre la mecánica cuántica y la relatividad general no es realmente el primero, sino el tercero de una serie de conflictos decisivos con los que se tuvieron que enfrentar los científicos durante el siglo pasado, y que fueron resueltos como consecuencia de una revisión radical de nuestra manera de entender el universo.

El primero de estos conceptos conflictivos, que ya se había detectado nada menos que a finales del siglo XIX, está referido a las desconcertantes propiedades del movimiento de la luz.

Isaac Newton y sus leyes del movimiento nos decía que si alguien pudiera correr a una velocidad suficientemente rápida podría emparejarse con un rayo de luz que se esté emitiendo, y las leyes del electromagnetismo de Maxwell decían que esto era totalmente imposible. Einstein, en 1.905, vino a solucionar el problema con su teoría de la relatividad especial y a partir de ahí le dio un vuelco completo a nuestro modo de entender el espacio y el tiempo que, según esta teoría, no se pueden considerar separadamente y como conceptos fijos e inamovibles para todos, sino que por el contrario, el espacio-tiempo era una estructura maleable cuya forma y modo de presentarse dependían del estado de movimiento del observador que lo esté midiendo.

El escenario creado por el desarrollo de la relatividad especial construyó inmediatamente el escenario para el segundo conflicto. Una de las conclusiones de Einstein es que ningún objeto (de hecho, ninguna influencia o perturbación de ninguna clase) puede viajar a una velocidad superior a la de la luz. Einstein amplió su teoría en 1915 – relatividad general – y perfeccionó la teoría de la gravitación de Newton, ofreciendo un nuevo concepto de la gravedad que estaba producida por la presencia de grandes masas, tales como planetas o estrellas, que curvaban el espacio y distorsionaban el tiempo.

Tales distorsiones en la estructura del espacio y el tiempo transmiten la fuerza de la gravedad de un lugar a otro. La luna no se escapa y se mantiene ahí, a 400.000 Km de distancia de la Tierra, porque está influenciada por la fuerza de gravedad que ambos objetos crean y los mantiene unidos por esa cuerda invisible que tira de la una hacia la otra y viceversa. Igualmente ocurre con el Sol y la Tierra que, separados por 150 millones de kilómetros, están influidos por esa fuerza gravitatoria que hace girar a la Tierra (y a los demás planetas del Sistema Solar) alrededor del Sol.

Así las cosas, no podemos ya pensar que el espacio y el tiempo sean un telón de fondo inerte en el que se desarrollan los sucesos del universo, al contrario; según la relatividad especial y la relatividad general, son actores que desempeñan un papel íntimamente ligado al desarrollo de los sucesos.

El descubrimiento de la relatividad general, aunque resuelve un conflicto, nos lleva a otro. Durante tres décadas desde 1.900, en que Max Planck publicó su trabajo sobre la absorción o emisión de energía de manera discontinua y mediante paquetes discretos a los que él llamo cuantos, los físicos desarrollaron la mecánica cuántica en respuesta a varios problemas evidentes que se pusieron de manifiesto cuando los conceptos de la física del siglo XIX se aplicaron al mundo microscópico. Así que el tercer conflicto estaba servido, la incompatibilidad manifiesta entre relatividad general y mecánica cuántica.

La forma geométrica ligeramente curvada del espacio que aparece a partir de la relatividad general, es incompatible con el comportamiento microscópico irritante y frenético del universo que se deduce de la mecánica cuántica, lo cual era sin duda alguna el problema central de la física moderna.

Las dos grandes teorías de la física, la relatividad general y la mecánica cuántica, infalibles y perfectas por separado, no funcionaban cuando tratábamos de unirlas resulta algo incomprensible, y, de todo ello podemos deducir que, el problema radica en que debemos saber como desarrolar nuevas teorías que modernicen a las ya existentes que, siendo buenas herramientas, también nos resultan incompletas para lo que, en realidad, necesitamos.

emilio silvera

Abrir nuevos caminos no siempre ha sido fácil

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Curiosidades    ~    Comentarios Comments (0)

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Si conociéramos las historias que nos llevan al origen de las cosas… Así lo prueba la costumbre china de llamar “balsas estelares”  a sus juncos de mar abierto y la leyenda de que Jasón el argonauta fue el primer hombre que recurrió a las constelaciones para memorizar el cielo nocturno. Cuando Magallanes cruzó el Pacífico, su flota siguió una estrella artificial que consistía en una antorcha encendida colocada en la popa de su barco, y navegó por aguas que habían atravesado miles de años antes los colonizadores de Micronesia, Australia y Nueva Guinea, aventureros tripulantes de canoas que llevaban sus mapas estelares en su cabeza. Virgilio puso de relieve la importancia de observar las estrellas en su relato de la fundación de Roma por Eneas

 

“Y todavía la noche, impulsada por las horas,
No había llegado a la mitad de su curso: de su lecho
Se levanta Palinuro, siempre vigilante,
Examina todos los vientos y capta en su oido
Las brisas; en los cielos silenciosos
Observa las estrellas que los atraviesan,
Arturo, y las lluviosas Híades.
Y las Osas gemelas y Orion cubierta de oro.
Y cuando todo lo que ve está en calma en el cielo despejado,
Da desde la popa la clara señal.
Levantamos el campo, reiniciamos nuestro camino
Ydesplegamos nuestrasa velas.
Y ya el Alba el cielo
Enrojecía mientras huían las estrellas,
Cuando a lo lejos contmplamos las sombreadas colinas
Y abajo Italia. “¡Italia!”

 

En otros comentarios he hablando de los viajes de Marco Polo por la ruta de la seda que de niños nos fascinaron a todos, aquellas aventuras en el imperio chino tan exótico para nuestra imaginación.  Sigamos con otros aventureros de épocas pasadas.

Ibn Battuta

Ibn Battuta (1304-entre 1368 y 1377) figura desde siempre en la nómina de “galácticos” del mundo musulmán. Su crónica viajera, Rihla (título original, Regalo de curiosos sobre peregrinas cosas de ciudades y viajes maravillosos), supone el más alto exponente del género en una cultura en gran medida en el contacto y ósmosis con gentes y paisajes absolutamente dispares. Además de la reverencia que le otorga el mundo islámico como héroe, aventurero y sabio, modernamente en Occidente se ha enriquecido su fama con la fascinación que ejerce la patria chica de Ibn Battuta, Tánger.

Fue un  gran viajero de la Edad Media fue el árabe Ibn Battuta, que partió de su casa de Tánger en 1.325 con el objetivo, en primera instancia, de Peregrinar a la Meca.  No obstante, una vez alcanzada su meta, Ibn Battuta decidió ir más lejos.

Ibn Battuta

El más famoso de los viajeros árabes. Viajó a lo largo de la costa oriental de África y llegó luego a Asia Menor, antes de adentrarse en Asia central en dirección a Afganistán y la India, país en el que fue muy bien recibido (era un cadí), como hombre culto y educado.

Ibn Battuta vivió durante siete años en la India, y como ya le ocurriera a Marco Polo, se convirtió en embajador del gobernante del país, el Sultán de Deli, en cuyo nombre realizó un viaje a China. Durante el camino tuvo muchas aventuras, fue asaltado, robado y abordonado por los bandidos que lo dieron por muerto, pero finalmente consiguió llegar a China en 1.346 o 1.347.

En los puertos chinos, Ibn Battuta encontró a muchos musulmanes, a los que en ningún sitio sorprendió su llegada.  Tras regresar a su hogar, el siguiente viaje que realizó fue a España; luego partió para África Occidental y llegó hasta el río Níger, donde una vez más fue bien acogido, en esta ocasión por musulmanes negros. El relato de sus viajes se convirtió en la base de los estudios geográficos, astronómicos y marítimos en los centros de aprendizaje musulmanes de Córdoba y Toledo.   Estas tradiciones contribuyeron en forma importante a las ideas que inspiraron los viajes de Colón.

  Ibn Battuta es recibido por Mohammed ibn Tughliq

El horizonte mental de Cristóbal Colón estaba de algún modo determinado, por lo menos en parte, por las experiencias y datos dejados por estos andares viajeros.  Por ser muy conocida para nosotros, no haré aquí un resumen de la historia que existe sobre el viaje de Colón que salió buscando una cosa y encontró otra. En realidad Colón (re) descubrió América.

Marco Polo, el viajero veneciano.

Estaba fascinado por Asia y por los pueblos y tesoros exóticos (su libro de la traducción del libro de Marco Polo, realizada a principios del siglo XIV por el fraile dominico Pepino de Bolonia, tenía 366 anotaciones de puño y letra de Colón que, de alguna manera permite reconstruir, en buena medida, el horizonte metal del personaje que, en primer lugar, estaba enfocado hacia los grandes tesoros.

Claro que fue importante lo que hizo.  Claro que los peligros y la audacia de la empresa son dignos de elogio.  Sin embargo, había que profundizar mucho en la incidencia real de la llegada de Colón a aquellas tierras.  Yo preguntaría a los nativos cultos a ver que dicen.

De viajes y exploradores podríamos llenar muchas páginas, pero no puede ser, y, antes de empezar otro tema, si me gustaría dejar constancia aquí de que, la Carta de Navegación más antigua que incluye tanto el Viejo como el Nuevo Mundo es española y fue elaborada en el año 1.500 por el cartógrafo y piloto vizcaíno Juan de la Cosa, que acompañó a Colón en su segundo viaje.

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                                                                              1513. Mapa de Piri Reis

El enigma que se ha establecido en torno a este mapa estriba en que también dibuja tierras en la parte sur del mundo y algunos han creído ver en estas tierras una Antártida unida al continente americano, dibujada con exactitud hasta en sus menores detalles. En 1513 no se había explorado aún el extremo sur del continente, y mucho menos la Antártida; además, según los expertos en grandes enigmas, las tierras dibujadas con tanta precisión se hallan miles de metros por debajo del manto de hielo, lo que significa que Piri Reis tuvo que inspirarse en mapas de hace más de 11.000 años, justo cuando la Antártida no era aún un continente helado.

Sin embargo, la explicación más razonable es también la más probable. No son pocos los mapas que conciben el Nuevo Mundo como un continente unido a los demás formando un inmenso anillo que abraza a un océano único. Lo cierto es que los viejos mitos cosmográficos pesaban todavía mucho después del descubrimiento de América. La concepción de la tierra seguía siendo fuertemente medieval y había muchas opiniones respecto a su tamaño, a la disposición de los océanos y a la forma de los continentes. Pero a pesar de toda esta confusión, o quizás por ella misma, fue éste un siglo vertiginoso. Nunca la concepción del mundo, su forma y su tamaño sufrió una convulsión tan grande como la experimentada a lo largo del siglo XVI.

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Detalle de las Antillas en el mapa de Juan de la Cosa

 La  Carta Universal de Juan de la Cosa , fechada en 1500, año en que se inicia el gran siglo del reinado de Carlos V. Fue en su tiempo la precursora de la gran expansión americana durante el reinado del Emperador. Esta pintada sobre pergamino, en dos piezas unidas. Fue trazada  por Juan de la Cosa en el Puerto de Santa María. Reúne la representación de todos los conocimientos geográficos de la época, reseñándose ya en ella los descubrimientos realizados por Colón en sus viajes de 1492, 1493 y 1498, los de Ojeda y Vicente Yáñez Pinzón, así como los de Sebastián Caboto en América del Norte. Figuran asimismo, las costas de América del Sur desde el Cabo de la Vela al de San Agustín y una parte de Brasil.

Pero volvamos a comentar sobre cosas fascinantes de sabios y estudiosos que descubrieron y luego revelaron a Europa los logros más destacados y maravillosos de civilizaciones desaparecidas.   Estos descubrimientos pronto fueron ampliados por otros, con lo que el siglo XIX se convirtió en la cuna y la época dorada (en Occidente al menos) de otra nueva disciplina:

                                                                                       La arqueología.

La arqueología (un término que se uso por primera vez en la década de 1.860)  amplió y profundizó el trabajo de la filología, al ir más allá de los textos y confirmar que, en efecto, los hombres tenían un pasado distante anterior a la escritura, una prehistoria. Muchos han sido los restos que nos hablan del paso de la Humanidad por este mundo, de las antiguas ciudades que construyeron, de los objetos que inventaron, de…

                                     Georg Friedrich Grotefend.

En 1.802, el maestro de escuela Georg Friedrich Grotefend (1.775-1.853) envió tres artículos a la Academia de Ciencias de Gotinga en los que revelaba que había descifrado la escritura cuneiforme de Persépolis, algo que había conseguido principalmente reorganizando los grupos de cuñas (similares a las huellas de los pájaros sobre la arena) y añadiendo espacios entre grupos de letras, y relacionando luego su forma con el sánscrito, una lengua (geográficamente) cercana.

Grotefend consideraba que algunas de las inscripciones eran listas de reyes y que el nombre de algunos de estos era conocido.  Las demás formas de cuneiforme, incluida la babilónica, se descifraron algunos años más tarde.  En la década de 1.820, Champollion descifró los jeroglíficos egipcios, en 1.847 sir Austen Layrd excavó Nínive y Ninrud, en lo que hoy es Irak, y descubrió las maravillosos palacios de Assurnasirpal II, rey de Asira (885-859 a.c.), y Sennacherib (704-681 a.c.). Los enormes guardianes de las puertas encontrados allí, semitoros y leones de dimensiones mucho más grandes que las reales, causaron sensación en Europa, todo aquello popularizó la Arqueología.

                                Ruinas de Persépolis

Estas excavaciones condujeron finalmente al descubrimiento de una tablilla en cuneiforme en la que estaba escrita la epopeya de Gilgamesh, notable por dos razones: en primer lugar, era mucho más antigua que los poemas homéricos y la Biblia; en segundo lugar, diversos episodios del relato, como el de la gran inundación, eran similares a los que recogía el Antiguo Testamento.

La tablilla cuneiforme más famosa de Mesopotamia, es la Tablilla del Diluvio, relata parte de la epopeya de Gilgamesh.

Cada uno de aquellos descubrimientos aumentaba la edad de la Humanidad y arrojaba nueva luz obre las Sagradas Escrituras.  Sin embargo, con excepción de la epopeya de Gilgamesh, ninguno de ellos aportaba nada realmente nuevo en términos de datación, en el sentido de que no contradecían de forma significativa la cronología bíblica.

Todo aquello empezó a cambiar hacia 1.856 cuando se empezó a limpiar a fondo una pequeña cueva en un costado del valle Neander (Neander Thal en alemán), a través del cual el río Düssel desemboca en el Rin.  En ella se encontró un cráneo, enterrado bajo más de un metro de barro, así como algunos otros huesos.

Cráneo gigante

Aquellos huesos fueron a parar a manos del profesor de anatomía de la Universidad de Bonn, Schaaffhausen que, identificó la parte superior de un cráneo, dos fémures, parte de un brazo izquierdo, parte de una pelvis, y algunos otros vestigios de menor tamaño.

En el artículo que escribió sobre aquello, Schaaffausen llamaba la atención sobre el grosor de los huesos, el gran tamaño de las marcas dejadas por los músculos que estuvieron unidos a ellos, el pronunciamiento de los arcos supraorbitales, y la frente pequeña y estrecha.

Concluyo el profesor diciendo que: “Hay indicios racionales suficientes para sostener, que el hombre coexistió con los animales descubiertos en el diluvio; y muchas razas bárbaras quizá hayan desaparecido antes de todo el tiempo histórico, junto a los animales del mundo antiguo, mientras que las razas cuya organización mejoró continuaron el género.”

El profesor concluyó proponiendo que el espécimen “probablemente perteneciera al pueblo bárbaro original que habitaba el norte de Europa antes de los Germanos.” Esto no es exactamente lo mismo que hoy entendemos por hombre Neandertal, pero en cualquier caso el hallazgo supuso un gran avance para el conocimiento de nosotros mismos. Escribiendo sobre estos temas de la antigüedad y de los hechos pasados en los distintos lugares y épocas a distintas culturas, he caído en la cuenta de que el futuro estuvo antes del pasado, me explico:

Lo que pretendo decir es que cada uno tenemos nuestro propio pasado, presente y futuro.  Si retrocedo unos años en el tiempo, imaginarme a mi hija Maria estudiando en el Conservatorio Superior de Música en Madrid, era el futuro.  Sin embargo , después fue presente y ahora, con su reciente licenciatura es pasado.  Todo esto nos lleva de nuevo a lo que escribí en otro trabajos: Pasado, presente y futuro.  Una ilusión llamada tiempo.

          Sí, el Tiempo está ahí mientras que todo surge, está y desaparece

El tiempo es una abstracción de nuestra mente.  Algún científico ha dicho (quiero recordar que el Nobel de Física de 2.004 Frank Wilczek) que el tiempo no pasa, es algo que está ahí.  Sin embargo, como me ocurre con la luz y con otras cosas, a mí el tiempo me llama la atención y despierta mi curiosidad. Creo que el Tiempo es, tan importante en nuestras vidas que sí, debemos prestarle mucha atención y, sobre todo, hacer lo preciso para que pase lo más lento posible…para nosotros.

                                               William Whewell

Sigamos con el tema que estaba comentando.  Por aquella época, la palabra “ciencia” había empezado a adquirir su significado moderno.  (El término “científico” fue acuñado por William Whewell en 1.833.)  Hasta finales del siglo XVIII, se había preferido el uso de las expresiones “filosofía natural” e “historia natural”.  De manera natural y gradual, a medida que diversas disciplinas especializadas fueron surgiendo, primero en Alemania y después en otros lugares, la palabra “ciencia” empezó a ser el término preferido para designar a estas nuevas actividades.

Es curioso ver como, por aquella época también (finales de S.XVIII), algunos empezaron a cuestionar los fundamentos básicos del cristianismo, aunque la mayoría de los hombres de ciencia no se apresuraron a apoyar la idea.  Por lo general, los biólogos, químicos y fisiólogos de la época eran todavía hombres religiosos y devotos.

 

El caso de Linneo es en este sentido ejemplar.  Pese a ser una de las figuras de la ilustración (figuras principales) y uno de los padres de la biología moderna, cuyos aportes forman parte de los antecedentes de la teoría de la evolución, Linneo era muy diferente de, por ejemplo, Voltaire. El naturalista John Ray (1627-17905) ya había advertido que no todas las especies (miles de las cuales se había encontrado en el Nuevo Mundo y África) podían ordenarse en una jerarquía significativa, y que las formas de la vida variaban de muchas maneras diferentes, una concepción que suponía la ruptura temprana con la idea de una gran cadena del ser.

 

 

 

Linneo, por tanto, pensaba que clasificar los distintos organismos del mundo le proporcionaría alguna pista sobre eun plan de más alto nivel.  Aunque nunca afirmó que conociera la mente divina y abiertamente declaró que su sistema de clasificación era una construcción artificial, Linneo sí creía que éste le permitiría tener una noción aproximada de los de signos del Creador.  Lo que resultaría ser crucial, a la larga.

Pero de Linneo (merece la pena)  se hablará en otro trabajo.

Es curioso el discurrir de la mente que, comienza un camino forjados por ideas que nada tienen que ver con ese otro, que al final de los pensamientos, son totalmente dispares o distintos de los que dieron lugar al nacimiento de lo que se estaba contando. Así, en este mismo trabajo, tenemos un buen ejemplo de lo heterogéno que pueden llegar a ser los pensamientos que no tienen límite ni fin. ¿Será que todo, de alguna extraña manera,  está relacionado?

Bueno, de qué nos podemos asombrar si nosotros mismos somos el producto del material creado en las estrellas, y, a nuestra manera, también brillamos al generar ideas que, no pocas veces cambiaron el mundo.

emilio silvera