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Dos verdades incompatibles

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Carnaval de Física    ~    Comentarios Comments (27)

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Trabajo presentado en la XIX Edición del Carnaval de la Física


El mundo de la Física tiene planteado un gran problema y los físicos son muy conscientes de ello, conocen su existencia desde hace décadas. El problema es el siguiente:

Existen dos pilares fundamentales en los cuales se apoya toda la física moderna. Uno es la relatividad general de Albert Einstein, que nos proporciona el marco teórico para la comprensión del universo a una escala máxima: estrellas, galaxias, cúmulos (o clusters) de galaxias, y aún más allá, hasta la inmensa expansión del propio universo.

El otro pilar es la mecánica cuántica, que en un primer momento vislumbro Max Planck y posteriormente fue desarrollada por W. Heisemberg, Schrödinger, el mismo Einstein, Dirac, Niels Bohr y otros, que nos ofrece un marco teórico para comprender el universo en su escala mínima: moléculas, átomos, y así hasta las partículas subatómicas, como los electrones y quarks.

Durante años de investigación, los físicos han confirmado experimentalmente, con una exactitud casi inimaginable, la practica totalidad de las predicciones que hacen las dos teorías. Sin embargo, estos mismos instrumentos teóricos nos llevan a una conclusión inquietante: tal como se formulan actualmente, la relatividad general y la mecánica cuántica no pueden ser ambas ciertas a la vez.

Nos encontramos con que las dos teorías en las que se basan los enormes avances realizados por la física durante el último siglo (avances que han explicado la expansión de los cielos y la estructura fundamental de la materia) son mutuamente incompatibles. Cuando se juntan ambas teorías, aunque la formulación propuesta parezca lógica, aquello explota; la respuesta es un sinsentido que nos arroja un sin fin de infinitos a la cara.

Así que si tú, lector, no has oído nunca previamente hablar de este feroz antagonismo, te puedes preguntar a que  será debido. No es tan difícil encontrar la respuesta. Salvo en algunos casos muy especiales, los físicos estudian cosas que son o bien pequeñas y ligeras (como los átomos y sus partes constituyentes), o cosas que son enormes y pesadas (como estrellas de neutrones y agujeros negros), pero no ambas al mismo tiempo. Esto significa que sólo necesitan utilizar la mecánica cuántica, o la relatividad general, y pueden minimizar el problema que se crea cuando las acercan demasiado; las dos teorías no pueden estar juntas. Durante más de medio siglo, este planteamiento no ha sido tan feliz como la ignorancia, pero ha estado muy cerca de serlo.

No obstante, el universo puede ser un caso extremo. En las profundidades centrales de un agujero negro se aplasta una descomunal masa hasta reducirse a un tamaño minúsculo. En el momento del Bing Bang, la totalidad del universo salió de la explosión de una bolita microscópica cuyo tamaño hace que un grano de arena parezca gigantesco. Estos contextos son diminutos y, sin embargo, tienen una masa increíblemente grande, por lo que necesitan basarse tanto en la mecánica cuántica como en la relatividad general.

Por ciertas razones, las fórmulas de la relatividad general y las de la mecánica cuántica, cuando se combinan, empiezan a agitarse, a traquetear y a tener escapes de vapor como el motor de un viejo automóvil. O dicho de manera menos figurativa, hay en la física preguntas muy bien planteadas que ocasionan esas respuestas sin sentido, a que me referí antes, a partir de la desafortunada amalgama de las ecuaciones de las dos teorías.

Aunque se desee mantener el profundo interior de un agujero negro y el surgimiento inicial del universo envueltos en el misterio, no se puede evitar sentir que la hostilidad entre la mecánica cuántica y la relatividad general está clamando por un nivel más profundo de comprensión.

¿Puede ser creíble que para conocer el universo en su conjunto tengamos que dividirlo en dos y conocer cada parte por separado? Las cosas grandes una ley, las cosas pequeñas otra.

No creo que eso pueda ser así. Mi opinión es que aún no hemos encontrado la llave que abre la puerta de una teoría cuántica de la gravedad, es decir, una teoría que unifique de una vez por todas las dos teorías más importantes de la física: mecánica cuántica + relatividad general.

La teoría de supercuerdas ha venido a darme la razón. Los intensos trabajos de investigación llevada a cabo durante los últimos 20 años demuestran que puede ser posible la unificación de las dos teorías cuántica y relativista a través de nuevas y profundas matemáticas topológicas que han tomado la dirección de nuevos planteamientos más avanzados y modernos, que pueden explicar la materia en su nivel básico para resolver la tensión existente entre las dos teorías.

En esta nueva teoría de supercuerdas se trabaja en 10, 11 ó en 26 dimensiones, se amplía el espacio ahora muy reducido y se consigue con ello, no sólo el hecho de que la mecánica cuántica y la relatividad general no se rechacen, sino que por el contrario, se necesitan la una a la otra para que esta nueva teoría tenga sentido. Según la teoría de supercuerdas, el matrimonio de las leyes de lo muy grande y las leyes de lo muy pequeño no sólo es feliz, sino inevitable.

Esto es sólo una parte de las buenas noticias, porque además, la teoría de las supercuerdas (abreviando teoría de cuerdas) hace que esta unión avance dando un paso de gigante. Durante 30 años, Einstein se dedicó por entero a buscar esta teoría de unificación de las dos teorías, no lo consiguió y murió en el empeño; la explicación de su fracaso reside en que en aquel tiempo, las matemáticas de la teoría de supercuerdas eran aún desconocidas.  Sin embargo, hay una curiosa coincidencia en todo esto, me explico:

Cuando los físicos trabajan con las matemáticas de la nueva teoría de supercuerdas, Einstein, sin que nadie le llame, allí aparece y se hace presente por medio de las ecuaciones de campo de la relatividad general que, como por arte de magia, surgen de la nada y se hacen presentes en la nueva teoría que todo lo unifica y también todo lo explica; posee el poder demostrar que todos los sorprendentes sucesos que se producen en nuestro universo (desde la frenética danza de una partícula subatómica que se llama quark hasta el majestuoso baile de las galaxias o de las estrellas binarias bailando un valls, la bola de fuego del Big Bang y los agujeros negros) todo está comprendido dentro de un gran principio físico en una ecuación magistral.

Esta nueva teoría requiere conceptos nuevos y matemáticas muy avanzados y nos exige cambiar nuestra manera actual de entender el espacio, el tiempo y la materia. Llevará cierto tiempo adaptarse a ella hasta instalarnos en un nivel en el que resulte cómodo su manejo y su entendimiento. No obstante, vista en su propio contexto, la teoría de cuerdas emerge como un producto impresionante pero natural, a partir de los descubrimientos revolucionarios que se han realizado en la física del último siglo. De hecho, gracias a esta nueva y magnifica teoría, veremos que el conflicto a que antes me refería existente entre la mecánica cuántica y la relatividad general no es realmente el primero, sino el tercero de una serie de conflictos decisivos con los que se tuvieron que enfrentar los científicos durante el siglo pasado, y que fueron resueltos como consecuencia de una revisión radical de nuestra manera de entender el universo.

El primero de estos conceptos conflictivos, que ya se había detectado nada menos que a finales del siglo XIX, está referido a las desconcertantes propiedades del movimiento de la luz.

Isaac Newton y sus leyes del movimiento nos decía que si alguien pudiera correr a una velocidad suficientemente rápida podría emparejarse con un rayo de luz que se esté emitiendo, y las leyes del electromagnetismo de Maxwell decían que esto era totalmente imposible. Einstein, en 1.905, vino a solucionar el problema con su teoría de la relatividad especial y a partir de ahí le dio un vuelco completo a nuestro modo de entender el espacio y el tiempo que, según esta teoría, no se pueden considerar separadamente y como conceptos fijos e inamovibles para todos, sino que por el contrario, el espacio-tiempo era una estructura maleable cuya forma y modo de presentarse dependían del estado de movimiento del observador que lo esté midiendo.

El escenario creado por el desarrollo de la relatividad especial construyó inmediatamente el escenario para el segundo conflicto. Una de las conclusiones de Einstein es que ningún objeto (de hecho, ninguna influencia o perturbación de ninguna clase) puede viajar a una velocidad superior a la de la luz. Einstein amplió su teoría en 1915 – relatividad general – y perfeccionó la teoría de la gravitación de Newton, ofreciendo un nuevo concepto de la gravedad que estaba producida por la presencia de grandes masas, tales como planetas o estrellas, que curvaban el espacio y distorsionaban el tiempo.

Tales distorsiones en la estructura del espacio y el tiempo transmiten la fuerza de la gravedad de un lugar a otro. La luna no se escapa y se mantiene ahí, a 400.000 Km de distancia de la Tierra, porque está influenciada por la fuerza de gravedad que ambos objetos crean y los mantiene unidos por esa cuerda invisible que tira de la una hacia la otra y viceversa. Igualmente ocurre con el Sol y la Tierra que, separados por 150 millones de kilómetros, están influidos por esa fuerza gravitatoria que hace girar a la Tierra (y a los demás planetas del Sistema Solar) alrededor del Sol.

Así las cosas, no podemos ya pensar que el espacio y el tiempo sean un telón de fondo inerte en el que se desarrollan los sucesos del universo, al contrario; según la relatividad especial y la relatividad general, son actores que desempeñan un papel íntimamente ligado al desarrollo de los sucesos.

El descubrimiento de la relatividad general, aunque resuelve un conflicto, nos lleva a otro. Durante tres décadas desde 1.900, en que Max Planck publicó su trabajo sobre la absorción o emisión de energía de manera discontinua y mediante paquetes discretos a los que él llamo cuantos, los físicos desarrollaron la mecánica cuántica en respuesta a varios problemas evidentes que se pusieron de manifiesto cuando los conceptos de la física del siglo XIX se aplicaron al mundo microscópico. Así que el tercer conflicto estaba servido, la incompatibilidad manifiesta entre relatividad general y mecánica cuántica.

La forma geométrica ligeramente curvada del espacio que aparece a partir de la relatividad general, es incompatible con el comportamiento microscópico irritante y frenético del universo que se deduce de la mecánica cuántica, lo cual era sin duda alguna el problema central de la física moderna.

Las dos grandes teorías de la física, la relatividad general y la mecánica cuántica, infalibles y perfectas por separado, no funcionaban cuando tratábamos de unirlas resulta algo incomprensible, y, de todo ello podemos deducir que, el problema radica en que debemos saber como desarrolar nuevas teorías que modernicen a las ya existentes que, siendo buenas herramientas, también nos resultan incompletas para lo que, en realidad, necesitamos.

emilio silvera


  1. Resumen del XIX Carnaval de la Física | SCIENTIA, el 31 de mayo del 2011 a las 8:31

    [...] Dos verdades incompatibles. – Estructuras grandes y pequeñas: todas primordiales. – De la materia “inerte” a los [...]

  2. Dos verdades incompatibles : Blog de Emilio Silvera V., el 12 de septiembre del 2013 a las 6:18

    [...] en su escala mínima: moléculas, átomos, y así hasta las partículas subatómicas, como los electrones y [...]

 

  1. 16
    Fandila
    el 21 de diciembre del 2015 a las 2:09

    A mi juicio existe una razón fundamental del por qué la gravedad macro y la llamada cuántica son distintas.
    La diferencia fundamental entre los elementos o partículas cuánticas y las masas macro parece ser que esté en el número de subpartículas o componentes internos “figurativos” de los elementos en cuestión.
    Lo macro estará compuesto en su mayoría de subpartículas de tres elementos y las acreciones que pudieran formar derivan de una composición de siete unidades, como  la acreción mínima. De tal número puede calcularse G, teniendo en cuenta los solapados frente a la “presión cósmica”.
    Sin embargo, más allá: componentes de quarks, electrones e incluso “en subcomponentes del fotón”, aunque se baje en las dimensiones, parece ser que tales componentes (Subpartículas o subelementos) sean unitarios. Lo que no quiere decir que cada uno de ellos no posea una ingente cantidad de otros muchos más pequeños. Así se explica que lo macro, en lo fundamental, la materia normal, sea tan escasa.
    Aplicar la gravedad de Newton para lo micro y más allá, ha de requerir  de unsa constantes gravitatoria distintas, adecuada a  la dicha composición unitaria de los elementos considerados.
    La teoría de cuerdas no podría desmentir tal cosa, cuando las cuerdas, únicas, se transforman en branas que progresivamente darían lugar a distintos elementos unitarios de una sola cuerda. Cuando se da el salto casi probabilístico, pueden unirse entre sí dos branas. Habrán surgido elementos o partículas de dos subelementos, ciertamente como mediadores de los que siguen: tres subpartículas para protón o neutrón, por no entrar en los electrones.
     
    Como dije en otra ocasión la constante de gravitación cuántica no sería una constante fija para todas la micro dimensiones, en lo que radicaría la dificultad de obtener una fórmula única. Lo de la composición unitaria para elementos micro menores es “casi” una hipótesis,  pues se demuestra por medio de una extrapolación muy verosímil.
    No obstante hay elementos de dos componentes como los mesones pero que entran en la categoria de ondas mediadoras.
    Saludos

    Responder
    • 16.1
      emilio silvera
      el 21 de diciembre del 2015 a las 10:15

      Amigo mío, puede que lleves razón y las cosas sean como dices. Sin Embargo, no olvides que todos los físicos del mundoi, desde hace décadas, están preocupados con esa desunión de la gravedad y la cuántica y, sabes bien que, cuando han tratado de unirlas aparecen los dichosos infinitos que no pueden ser renormalizados.
      El alguna otra respuesta por ahí, he dejado una ecuación que puede que nos de alguna respuesta, no deja a nadie indiferente y en ella están recogidas cuestiones importantes como:
      S (la entropía, en este caso de un agujero negro), el número π (matemáticas) para conformar dicha entropía -desorden e información-, la constante de Boltzmann, Ks, -Física estadística-, la velocidad de la luz en el vacío, c (relatividad), la constante de gravitación, G (Gravedad), la Constante de Planck, h (física cuántica), el área Α del horixonte de sucesos (geometría). Todo en uno como si la RG quisiera dejar atrás su niñez y pretendiera entrar en la edad adulta.
       
      La ecuación San : ΠKsc2A / 2Gh
       
      Ahí podríamos encontrar algunas respuestas pero, debemos seguir buscando sobre esa desunión que deja desnudo al Modelo Estandar al tener fuera él a una de las fuerzas que interaccionan con la materia.
       
      Saludos amigo.

      Responder
  2. 17
    Fandila
    el 21 de diciembre del 2015 a las 17:36

    Una cosa no quita la otra, pero lo cierto es que la formulación no se adentra más allá de Planck, y la cuántica es mucho más extensa (E intensa)

    Responder
    • 17.1
      kike
      el 22 de diciembre del 2015 a las 22:37

      Se entiende bien lo que dices, pese a no haber empleado la palabra correcta.

       ”más extensa”, en lo que se refiere a la posibilidad de existencia de partículas cada vez más pequeñas, tanto que escapen a su medición (tal vez eso no sea posible nunca debido a la gran inestabiidad que parece ser que existe a dimensiones mínimas),  e incluso a la cuántica en general, no es para denominarla “más extensa”.

       podría quizás decirse “más profunda”, “más imbricada”, “mas  infinitesimal”, etc.etc.

       Por supuesto se trata de una pequeña broma amigo Fandila; es que soy un poquito dogmático en el lenguaje. 

       Saludos cordiales a la peña. 

      Responder
  3. 18
    emilio silvera
    el 22 de diciembre del 2015 a las 5:16

    ¡Cierto!

    Responder
  4. 19
    Fandila
    el 23 de diciembre del 2015 a las 0:14

    La verdad que lo de más extensa se refiere a la abundancia de elementos para los subelementos, es decir, que, hablado en plata, el númeo de elemnntos cada vez más queños tiende a infinito. Además la energía es mayor, aunque parezca una incongruencia. Cual es la medida de distancias o superficies si son relativas.
    Cualquier espacio tiempo es equivalente a  otro, y su extensión tambien lo es. Para que hablar en el “vacío” donde el infinito se trata de una superposición de infinitos.
    Lo de extenso va por ahí, demás sabemos que un espacio tiempo puede ser mayor para un observador, o sea, que la extensión es relativa, como todo.
    De todas formas puede eliminarse la palabra extenso y sustituirla por numeroso.
    Un abrazo.

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