Sep
15
Otros mundos, otros Seres. El misterio continúa
por Emilio Silvera ~
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Las señales han sido captadas por Breaktrough Listen, un sistema de búsqueda de vida inteligente de la Universidad de California en Berkeley – Breakthrough Listen / Vídeo: La Inteligencia Artificial permite escuchar más señales del espacio
Una inteligencia artificial descubre 72 señales de radio de origen desconocido
El Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment (CHIME), en Columbia Británica, Canadá. (The Varsity)
Un avanzado sistema de aprendizaje maquinal ha localizado decenas de estallidos rápidos de radio (FRBs), un tipo de señal cuya causa no es conocida, pero procedente del núcleo de una galaxia situada a 3.000 millones de años luz
En 2007 astrónomos australianos detectaron el primero de una extraña serie de fenómenos al que pusieron el nombre de estallidos rápidos de radio (en inglés, «Fast Radio Burst» o FRB). Son una serie de pulsos de radio de muy alta energía que apenas duran unos cuantos milisegundos y que parecen proceder de fuera de la Vía Láctea. Sin embargo, durante este tiempo no se ha podido esclarecer su origen, e incluso algunos han especulado con que hubieran sido creados por extraterrestres. ¿Qué otra cosa puede producir esas explosiones de energía tan intensas pero efímeras en la longitud de onda de las radiofrecuencias?
El año pasado, los investigadores situaron por fin el origen de uno de estos estallidos, llamado FRB 121102, en el núcleo activo de una pequeña galaxia situada a 3.000 millones de años luz de la Tierra. Una de sus peculiaridades, según se averiguó entonces, es que esta señal se repite cada cierto tiempo. Ahora, los investigadores del Breaktrough Listen, un proyecto de búsqueda de vida inteligente (SETI, en inglés) de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.), ha descubierto un total de 72 estallidos rápidos de radio en dicha fuente usando técnicas de inteligencia artificial. Sus resultados han sido aceptados para ser publicados en The Astrophysical Journal.
«Este trabajo es muy interesante no solo porque ayuda a comprender el comportamiento dinámico de los estallidos rápidos de radio, sino también porque muestra que la inteligencia artificial puede detectar señales pasadas por alto por algoritmos clásicos», ha dicho en un comunicado Andrew Siemion, director Centro de Investigación SETI de Berkeley e investigador principal de Breaktrough Listen.
Señales de origen desconocido

El descubrimiento lo hizo una Inteligencia Artificial
Por lo que sabemos hasta el momento, los estallidos rápidos de radio (FRBs) solo duran durante unos cuantos milisegundos y proceden de galaxias distantes. Se desconoce cuál puede ser su origen. Entre las teorías más aceptadas está que procedan de estrellas de neutrones altamente magnetizadas y bombardeadas por corrientes de gas procedentes de agujeros negros supermasivos.
Dichas señales ¿Por qué no? podrían tener su origen en civilizaciones extraterrestres
Otras teorías sostienen que su origen podría estar en civilizaciones extraterrestres avanzadas. Por eso Breaktrough Listen está aplicando sus avanzados algoritmos para detectar señales que pudieran ser producidas con un propósito y no por la naturaleza.
En esta ocasión, los algoritmos se pusieron a analizar los datos recogidos por un gran radiotelescopio, el Green Bank, situado en Virginia occidental (EE.UU.) durante cinco horas completas, el pasado 26 de agosto de 2017. En un trabajo anterior, allí se captaron 21 estalllidos en un periodo de una hora.
FRB 121102, la misteriosa fuente

Señales misteriosas que, si vienen de una galaxia situada a 3.0o0 a.l. del Sistema Solar, tendremos complicado el poder contestarles si.finalmente, podemos entender los mensajes enviados.
En esta ocasión, el estudiante Gerry Zhang y otros han desarrollado un nuevo algoritmo para analizar los mismos datos, que acumularon un total de 400 terabytes de información. Así han captado 72 nuevos FRBs. En total, desde que FRB 121102 se descubrió en 2012, se han descubierto ahí 300 de estos estallidos rápidos.
La inteligencia artificial dotada de algoritmos especiales han hecho mucho por la ciencia
«Este trabajo es solo el primero que ha usado estos poderosos métodos para encontrar estos eventos de radio», ha dicho Zhang. «Esperamos que nuestro éxito pueda inspirar otras búsquedas serias centradas en aplicar la inteligencia artificial a la radioastronomía».
Parecido al motor de búsqueda de Google
Curiosamente, la técnica usada por Zhang tiene algo en común con la optimización de los motores de búsqueda (SEO) destinada a clasificar imágenes. Básicamente, Zhang y los demás lograron entrenar a un algoritmo para reconocer estallidos ya detectados por otros investigadores. A continuación, lo pusieron a trabajar con el grueso de los datos para tratar de identificar estallidos no encontrados antes.

No podremos saber qué o quien pudo emitir dichas señales pero, sin descartar nada.
Los nuevos resultados han permitido aprender sobre la periodicidad de los estallidos procedentes de FRB 121102, lo que es clave para las hipótesis de búsqueda de vida alienígena. Pues bien, los datos muestran que los pulsos no se reciben en patrones regulares, al menos si el periodo de repetición considerado es mayor de 10 milisegundos.
Sin embargo, todo esto ayudará, según Siemion, a estrechar el cerco sobre las potenciales fuentes de estos FRBs. Por ello, este investigador ha dicho que, tanto si los FRBs provienen de civilizaciones alienígenas como si no, escucharlos con esta avanzada tecnología «está ayudándonos a empujar las fronteras del conocimiento» y «nuestra comprensión del Universo que nos rodea».

Lo cierto es que, estamos convencidos de que existe vida en múltiples mundos que son aptos para facilitart su presencia, la Biología se rtige por unos parámetros que estuvieron presentes en la Tierra que, con el apoyo del Sol, hizo posible que surgiera aquella primera célula replicante que comenzó la fascinante historia de la vida.
Aunque nos parezca gigantesco —con un diámetro más de 100 veces mayor que el de la Tierra—, el Sol pertenece a una categoría muy concreta dentro de la astronomía: es una estrella enana amarilla de tipo G2V, también conocida como una estrella de la secuencia principal. Es una clase corriente de estrella y, solo en la Galacia Via Láctea existen unos 30.000 millones como ella.
Y, siendo así que lo es, ¿Oir qué solo en un planeta que orbita una de estas estrellas habría aparecido la vida y en ninguna de las otras no?
Emilio Silvera V.
Mar
11
¿Vivir en otro mundo?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en a otros mundos ~
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Los cient´ñificos buscadores de otros mundos habitables han encontrado varios planetas con caracterñisticas similares al nuestro. de entre ellos destaca TOI 700 (a 100 años luz), Gliese 12 b (a 40 ,años luz), HD 176986 d (a 91 años luz). Estos hallazgos, localizados por telescopios de la NASA, se encuentran en zonas habitables, lo que indica potencial para agua líquida.
“El Telescopio espacial Kepler ha descubierto 21 astros fuera del Sistema solar de tamaño y condiciones similares a la Tierra.”
Debería decir 21 planeta… ¡Que no son astros!

Imágenes de exoplanetas proporcionadas por la Nasa. REUTERS
La casualidad ha querido que coincidieran dos noticias que invitan a pensar en el futuro. Mientras la NASA daba cuenta de la existencia confirmada de más de 5.000 nuevos planetas de tamaño, posición y condiciones idóneas para albergar vida fuera del Sistema Solar, un estudio científico certificaba la desaparición de cinco islas del Océano Pacífico y la pérdida de más del 20% de la superficie de otras seis a causa de la erosión y el aumento del nivel del mar. ¿Podrá algún día llegar a establecerse una relación entre ambas? No lo sabemos. La ciencia ficción explota desde hace tiempo el filón de una Tierra catastróficamente destruida y el éxodo forzoso de la humanidad en busca de condiciones de supervivencia en el espacio. De momento, lo que tenemos son datos inquietantes respecto del cambio climático, y datos poco esperanzadores sobre la posibilidad de encontrar una alternativa habitable fuera del Sistema Solar.

El nivel del mar subió 15 centímetros entre 1994 y 2014 en el archipiélago de las Islas Salomón, lo que ha obligado a reasentar por primera vez pequeños núcleos habitados. El problema no es solo que suba el nivel del agua, sino que el cambio climático está produciendo una intensificación de los vientos que erosionan las frágiles superficies de esas islas. El panel de Naciones Unidas sobre cambio climático prevé que el calentamiento continúe elevando el nivel de las aguas. Todos los grandes fenómenos comienzan con un pequeño movimiento. Y pueden tener una evolución muy rápida. La búsqueda de vida fuera de la Tierra se mueve, en cambio, en otra escala. Cualquier posibilidad está a una distancia de años luz. Y cualquier cambio favorable en un planeta próximo, como Marte, requeriría miles de años.
Los científicos de la Nasa han querido hacer inventario de los exoplanetas descubiertos por el telescopio espacial Kepler antes de que llegue al término de su vida activa. Desde su lanzamiento en 2009 ha estado buscando planetas que, por su composición, tamaño y posición pudieran tener condiciones de vida parecidas a las de la Tierra. Solo en la zona observada de la Vía Láctea ha encontrado 1.284 nuevos astros. De ellos, 550 son rocosos y nueve tienen un tamaño y una posición orbital parecidos a la Tierra. Con esta nueva remesa, son 21 los que podrían tener agua. Eso significa que si pudiéramos explorar otras galaxias del universo, podríamos encontrar millones de planetas muy parecidos al nuestro.
Es muy interesante pero, de momento, poco podemos esperar de tales hallazgos, pues el más cercano se encuentra a 11 años luz. Es muy estimulante que en octubre pasado pudiéramos observar por primera vez la muerte de un planeta por extinción de su estrella, y que poco después lográramos ver cómo se formaba otro en otra estrella naciente. Pero la escala a la que ocurren estos fenómenos solo puede llevarnos a una conclusión: hay que seguir buscando planetas susceptibles de albergar vida, por supuesto, pero mientras tanto, más vale que cuidemos aquel del que ya estamos seguros de que puede seguir albergándola durante millones de años. El nuestro.

Viajar a otros mundos está fuera de nuestro alcance

- Distancias inmensas: La estrella más cercana (Proxima Centauri) está a más de 4 años luz. Con la nave espacial más rápida jamás construida (Parker Solar Probe), se tardarían miles de años en llegar, no años.
- Propulsión actual: La tecnología de cohetes químicos es eficiente para moverse dentro de nuestro sistema solar, pero inútil para alcanzar velocidades interestelares significativas.
- Límites de energía: Viajar a una fracción de la velocidad de la luz (necesaria para tiempos de viaje razonables) requiere cantidades de energía que superan las capacidades de producción de la humanidad.

El Espacio es un medio muy hotíl para nosotros
- Radiación espacial: Los astronautas estarían expuestos a niveles de radiación 100 veces mayores que en la Tierra, lo que aumentaría drásticamente el riesgo de cáncer y enfermedades degenerativas.
- Microgravedad: La falta de gravedad a largo plazo provoca atrofia muscular y pérdida de densidad ósea, además de problemas en el sistema nervioso central.
- Psicología y aislamiento: Un viaje de siglos o milenios, incluso si se lograra, requeriría la creación de “naves generacionales” o tecnologías de “sueño criogénico” que hoy son puramente teóricas o de ciencia ficción.


Emilio Silvera v.
Nov
7
Nuevos planetas… ¿Nuevas formas de Vida?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en a otros mundos ~
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Sistemas planetarios lejanos tienen la forma del sistema solar, el descubrimiento de la NASA de que el sistema de siete planetas TRAPPIST1 está en un plano apoyó esta investigación, lo que desafía la suposición habitual de que los sistemas planetarios están acampanados.

El grial de la habitabilidad planetaria
El Sol es un factor esencial en la habitabilidad de la Tierra, que recibe una media 1366 W/m² de radiación solar. Esta irradiación, entre otros factores, permite que el agua se encuentre en estado líquido, una condición que se asume que es indispensable para la actividad biológica, y resulta de la separación entre ambos astros. En los sistemas planetarios la zona de habitabilidad se define como el rango de distancias orbitales en donde un planeta podría contener agua líquida. Su tamaño y localización depende de la masa de la estrella, su edad y su luminosidad. En cualquier caso, como ocurre con la Tierra, otras causas pueden ser determinantes, tanto endógenas (composición del planeta, características atmosféricas, presencia de campo magnético y de actividad geológica) como exógenas (la posición del sistema en la galaxia, dado que la proximidad a las estrellas masivas o al centro de la misma podrían ser letales, o la densidad local de estrellas, indispensable para la estabilidad del sistema). Mercurio y Venus no son adecuados debido esencialmente a las altas temperaturas, mientras que a Marte le ocurre lo contrario, además de que solo tiene campos magnéticos locales.


El papel de la actividad geológica, desde un punto de vista astrobiológico, se ha visto enfatizado recientemente. La emisión de hidrógeno, dióxido de carbono y agua por los volcanes podría aumentar un 30-60 % la zona de habitabilidad, debido a un efecto invernadero. El mecanismo exige una actividad volcánica continuada durante muchos millones de años. En el sistema solar implica extender la zona de habitabilidad desde algo más allá de Marte (que carece de actividad tectónica y se encuentra localizado a 1.67 unidades astronómicas) hasta 2.4 unidades astronómicas, en donde se localiza el cinturón de asteroides. Por tanto, la actividad volcánica, fruto de la tectónica de placas, podría incrementar la posibilidad de encontrar vida en los numerosos planetas que se están encontrando más allá de los confines del sistema solar.
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Ross 128 b
De entre los descubrimientos recientes, posiblemente los planetas astrobiológicamente más interesantes se encuentran orbitando alrededor de estrellas frías y cercanas. Este es el caso del sistema Trappist-1, Ross 128 b, LHS 1140 b, o Próxima Centauri b.
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LHS 1140 b
Próxima Centauri b es el planeta más cercano al sistema solar y se encuentra dentro de la zona de habitabilidad de su estrella, aunque la altísima actividad de ésta posiblemente esterilice su superficie de manera reiterada. El complejo sistema que orbita alrededor de Trappist-1 incluye al menos tres planetas dentro de la zona de habitabilidad. Contando éstos, son al menos siete planetas con una compleja interacción y localizados en una región muy compacta, lo que podría, de existir, facilitar la propagación de actividad biológica entre ellos.
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Próxima Centauri b
No es la primera vez que se realiza este tipo de descubrimientos, dado que ya se han detectado atmosferas alrededor de varios tipos de planetas, sobre todo más masivos y semejantes a Júpiter. Ya se mencionó la composición metálica de la atmósfera de GJ1214 b. También con anterioridad se ha detectado una atmósfera alrededor del planeta rocoso 55 Cancri e. Sin embargo, GJ1132 b tiene un tamaño y una masa significativamente menor: 1.6 MTierra y 1.4Tierra frente a las 10MTierra y 2.2 RTierra del planeta 55 Cancri e. Esta estrella está localizada también a unos 40 años-luz, aunque es bastante más caliente, unos 5000 ºC, y más parecida al Sol en tamaño y masa. Tiene al menos seis planetas, siendo 55 Cancri e el más próximo a su estrella, a solo un 1.5 % de la distancia que separa al Sol de la Tierra. Su periodo de revolución es de solo 0.73 días terrestres. La atmósfera de este planeta rocoso estaría dominada por compuestos de hidrógeno, el elemento químico más simple y abundante, y sería por tanto muy distinta a la detectada en GJ1132 b o GJ1214 b.
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55 Cancri e
Más recientemente, la combinación de nuevos datos con espectros de transmisión tomados con el HST ha proporcionado el espectro más detallado de un exoplaneta, en este caso de WASP-39b. Su composición atmosférica sugiere que su proceso de formación fue muy distinto al de los gigantes gaseosos del sistema solar. WASP-39 es una estrella de tipo solar localizada a 700 años-luz. Su planeta, que orbita alrededor de aquélla en tan solo 4 días, tiene una masa similar a la de Saturno, pero está a una temperatura mucho más alta debido a la proximidad a su estrella (750ºC), su atmósfera está expandida y carece de nubes situadas en las partes más elevadas. Tiene al menos tres veces más agua que Saturno. De los resultados se infiere que su atmósfera también contiene una gran cantidad de elementos más pesados. Estas abundancias posiblemente son debidas a que el planeta sufrió un bombardeo muy intenso de objetos con gran cantidad de hielo, lo que implicaría una formación alejada de la estrella. En la actualidad, además debe presentar una sincronización entre su periodo orbital y el de rotación, lo que provocaría intensos vientos entre la parte iluminada y la oscura.
¿Es posible y deseable la expansión humana más allá de los confines del sistema solar?
La existencia de análogos terrestres no es un concepto nuevo. Entre otros, fue imaginada por Giordano Bruno en el siglo XVI, cuyas posiciones heterodoxas terminarían por conducirlo a la muerte en la hoguera a manos de la Inquisición Romana, quien dejó un testimonio claro y conciso:

Giordano Bruno
Existen, pues, innumerables soles; existen infinitas tierras que giran igualmente en torno a dichos soles, del mismo modo que vemos a estos siete (planetas) girar en torno a este sol que está cerca de nosotros.
La hipotética existencia de actividad biológica fuera de la Tierra plantea no ya solo interesantes problemas desde el punto de vista científico, sino también tecnológico y filosófico. ¿Deberíamos expandirnos y ocupar nuevos hábitats? ¿Qué implicaciones tendría la existencia de otros seres vivos surgidos de procesos totalmente independientes a la aparición de la vida en la Tierra?
La posible expansión humana más allá de las fronteras del sistema solar requeriría cuatro pasos interrelacionados: i) búsqueda de planetas adecuados y exploración remota; ii) exploración in situ con naves enviadas desde la Tierra; iii) adaptación del medio por un proceso de geoingeniería; iv) ocupación. En la actualidad nos encontraríamos en la primera fase. Posiblemente, en los próximos años o en un par de décadas habremos identificado los objetivos adecuados, análogos terrestres con características que permitan la actividad biológica. Se trataría por tanto del inicio de una colonización estelar, que sería posibilitada por tecnologías emergentes o, en alguno de los casos, ni siquiera vislumbradas. Estas etapas que durarían centenares de años, una fracción del proceso de expansión del homo sapiens por los diversos continentes del planeta, que ha durado decenas de miles de años.
Fuente: Revista Española de Física VOL 32 Nº4
Feb
5
Todo evoluciona, nada permanece
por Emilio Silvera ~
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- En Chile: Ciencia extrema para buscar otros planetas
- A 40 años luz: Un sistema solar repleto de ‘Tierras’
- Astronomía: ¿Cómo saber si hay vida en los exoplanetas?
https://www.youtube.com/shorts/CFPFOyLuVOE?feature=share
Con más 5.000 mundos descubiertos fuera del Sistema Solar -5.944 exactamente, según la NASA– los astrofísicos se centran ahora en determinar cuáles son más interesantes para estudiar sus características en general y, en particular, determinar cuáles podrían albergar algún tipo de vida o llegar a tenerla.
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Próxima Centauri b, Próxima b o Alfa Centauri Cb es un exoplaneta que orbita dentro de la zona habitable de la estrella enana roja Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol. Está situado aproximadamente a 4,23 años luz (1,3 pársecs o 4,014 × 1013 km) de la Tierra en la constelación de Centaurus.
El foco está puesto especialmente en los exoplanetas más próximos a la Tierra. El hallazgo en 2016 de un mundo (llamado Proxima-b) en la estrella más cercana, Próxima Centauri, fue recibido con entusiasmo por la comunidad científica pues se encuentra a sólo 4,2 años luz de nosotros y la distancia que le separa de su astro (lo que llaman la zona habitable) le permitiría, teóricamente, albergar agua líquida.
Un entusiasmo que se enfrió cuando se comprobó que era bombardeado por dosis muy altas de radiación: Próxima-b recibe 250 veces más radiación X de Próxima Centauri que la Tierra del Sol , y a su superficie llegan dosis de radiación ultravioleta que serían mortales actualmente en la Tierra. ¿Qué tipo de organismos podrían sobrevivir en un ambiente tan hostil?

Una nueva investigación defiende, sin embargo, que el hecho de que un planeta esté sometido a muy altos niveles de radiación procedentes de su astro no es un obstáculo para que la vida llegue a desarrollarse.
El estudio, publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, se ha centrado en analizar las condiciones ambientales que se cree que hay en los cuatro planetas rocosos más cercanos a la Tierra: el mencionado Próxima-b, Trappist-1e, Ross-128b y LHS-1140b (abajo por el mismo orden).
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«Estos cuatro son los planetas más cercanos que podrían albergar vida fuera de nuestro sistema solar. No sabemos si la hay, pero nuestros modelos muestran que la radiación ultravioleta en su superficie por la que muchos estudios científicos han mostrado preocupación no es un factor que limite su existencia», explica a este diario Lisa Kaltenegger, autora del estudio junto a Jack O’Malley-James, ambos de la Universidad de Cornell (EEUU).

Esos cuatro mundos orbitan un tipo de estrella denominada enana roja que, a diferencia de nuestro sol, emite frecuentemente llamaradas de radiación que bañan a sus planetas con radiación ultravioleta. Estas pequeñas estrellas -llamadas también de tipo M- son las más abundantes en nuestra galaxia, pues se cree que representan el 75% de todos los astros.
Aunque se desconoce cómo esta radiación impacta en la superficie de estos planetas en concreto, se sabe que esos niveles pueden hacer que moléculas biológicas como los ácidos nucleicos muten o se apaguen.

Según argumentan Lisa Kaltenegger y JackO’Malley-James, toda la vida que existe actualmente en la Tierra evolucionó a partir de criaturas que tuvieron que hacer frente a niveles de radiación ultravioleta mayores que los que hay ahora en Próxima-b y en otros exoplanetas cercanos. Hace 4.000 millones de años, nuestro planeta era un mundo caótico y bañado por la radiación y pese a ello, la vida emergió. Lo mismo podría estar ocurriendo ahora en esos planetas vecinos, donde según los resultados de sus modelos, el nivel actual de radiación es inferior al que había en la Tierra hace 3.900 millones de años.
Para llegar a esa conclusión, hicieron modelos con distintas composiciones de la atmósfera, algunas similares a las de la Tierra actual y otras con atmósferas muy delgadas que no filtran bien la radiación ultravioleta o que no protegen frente al ozono.

La también directora del Instituto Carl Sagan de Cornell asegura que hasta ahora, sus colegas «se han mostrado emocionados con estos resultados porque a todos nos encantaría que los planetas más cercanos fueran habitables».
Kaltenegger es también coautora de la lista en la que se han identificado las 1.822 estrellas más interesantes para que sean escrutadas por el satélite de la NASA Tess -lanzado hace un año- en busca de planetas con tamaños parecidos al nuestro. De esos 1.822 astros, asegura que tiene 408 favoritas.
«Todos estos modelos, incluidos otros que predicen que no puede haber vida, contienen muchas hipótesis. Éstas son necesarias porque sabemos muy poco de los exoplanetas, aparte de que están ahí», admite Guillem Anglada-Escudé, astrofísico de la Queen Mary University, en Londres y descubridor de Proxima-b».
Según explica este especialista en mundos fuera del Sistema Solar, en la actualidad los astrónomos están inmersos «en una fase de exploración teórica para poder formular predicciones observacionales y valorar qué experimentos van a ser realmente útiles para distinguir escenarios (planetas con oxígeno pero sin vida; planetas con atmósferas de CO2 como la Tierra en sus primeras etapas, mundos acuáticos, etc.).

Sobre la investigación liderada por Kaltenegger, con la que no tiene vinculación, considera muy interesante la conclusión de «que pese a que la Tierra tuvo un entorno tan intenso en rayos ultravioleta, aquí estamos».
«Si hiciéramos modelos parecidos sobre habitabilidad de la Tierra, más de un teórico nos habría extinguido a todos una docena de veces empezando por los UV, pasando por el impacto gigante para la formación de la Luna, o el hecho de que la cantidad de agua en nuestro planeta es en realidad muy pequeña comparada con la masa total», apunta el investigador. «Dentro de pocos años vamos a empezar a tener medidas sobre los objetos y ahí empezará la diversión».
¿UNA ‘SUPERTIERRA’ EN NUESTRA ESTRELLA VECINA?
El anuncio se hizo con gran cautela durante el encuentro organizado la pasada semana por Breakthrough, la iniciativa para buscar vida fuera de la Tierra financiada por el multimillonario Yuri Milner: los científicos creen haber localizado un segundo planeta planeta en Proxima Centauri, la estrella más cercana a nosotros. «Es sólo un candidato, es importante subrayarlo», recalcaron los astrónomos Mario Damasso, del Observatorio de Astrofísica de Turín, y Fabio Del Sordo, de la Universidad de Creta, durante la presentación. Creen que Proxima c, como lo han bautizado provisionalmente hasta que confirmen que es un planeta, es una ‘supertierra’, con una masa seis veces mayor que la de la Tierra.

Próxima c
Los primeros cálculos realizados han revelado también que está lejos de su estrella, pues tardaría 1.900 días en orbitarla, por lo que creen que sería un mundo inhóspito. Este objeto fue detectado en primer lugar con el instrumento HARPS del Observatorio Europeo Austral (ESO), una herramienta que será utilizada también para confirmar su naturaleza planetaria, junto a otras naves espaciales como Gaia, de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Noticias ESA
Sep
12
Y seguimos queriendo buscar… ¿complicaciones?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en a otros mundos ~
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Una misión para buscar extraterrestres en la estrella más cercana a la Tierra
Avanza el proyecto para enviar una sonda espacial a Próxima Centauri y su planeta
Noticia de Prensa

El pasado agosto, el Observatorio Austral Europeo (ESO) descubrió el planeta habitable más cercano a nuestro Sistema Solar. Está a apenas 4,25 años luz de nosotros, orbitando entorno a Próxima centauri, una estrella enana que no es visible a simple vista desde la Tierra, pero que también es la más cercana a nuestro Sistema Solar. Las primeras mediciones de su empuje gravitatorio mostraron que se trata de un planeta con una masa similar a la Tierra y que orbita en una zona potencialmente habitable. El hallazgo supone un salto de gigante, pues, hasta ahora, el planeta más parecido a la Tierra era Kepler-452b, a 1.400 años luz. La pregunta que muchos astrónomos e ingenieros se hacen ahora es si se puede llegar hasta allí y estudiar si hay vida e incluso una civilización inteligente.

Próxima Centauri y su planeta
Pete Worden, director del centro Ames de la NASA hasta 2015, cree que sí, y ya está trabajando en la primera misión espacial hacia el planeta Próxima b. Según sus planes, la primera nave que consiga alcanzar ese mundo será un chip de tamaño de una uña, lo suficiente para poder tomar mediciones del entorno de la estrella y su planeta y enviarlas de vuelta a la Tierra.
El problema es que ni siquiera nuestro astro más cercano está al alcance de la tecnología actual.“Para alcanzar Próxima b con un cohete convencional haría falta tanto combustible como masa tiene nuestra galaxia”, ha explicado esta semana Worden durante una ponencia en el Congreso Internacional de Astronáutica, que se ha celebrado en Guadalajara, México. Su alternativa es montar el chip en una vela espacial cuadrada de unos dos metros de lado. El combustible sería luz proyectada desde la Tierra desde un campo base repleto de fuentes de luz láser. Esta es la base del proyecto Breakthrough Starshot, dirigido por Worden y financiado por el multimillonario Yuri Milner, de cuyo bolsillo ya salen los premios científicos mejor dotados económicamente del mundo.
En el resplandor de Alfa Centauri, la estrella más brillante del conjunto vecino. Image Créditos & Copyrihht: Marco Lorenzi
“La luz deslumbrante de Alpha Centauri, una de las estrellas más brillantes en el cielo nocturno del planeta Tierra, inunda el lado izquierdo de este paisaje celeste del sur. A tan solo 4,3 años luz de distancia,Alfa Centauri es en realidad un sistema de dos estrellas de un tamaño similar al Sol trabadas en una órbita mutua. Mucho más pequeña y fría, hay una tercera componente, Próxima Centauri, que queda fuera de este campo de visión. Además, esta escena de telescopio revela varios habitantes del poblado plano galáctico de la Vía Láctea, habitualmente pasados por alto, que hay más allá del brillo de Alpha Centauri, como la nebulosa planetaria catalogada como Hen 2-111 que está a unos 7.800 años luz de distancia.
La cubierta gaseosa de una estrella moribunda, el núcleo más brillante de la nebulosa y el halo más débil de gas ionizado rojizo, a la derecha del centro de la imagen, cubren una región que tiene un diámetro de más de veinte años luz. Más a la derecha hay dos notables cúmulos abiertos de estrellas: el compacto Pismo 19, también a unos 8.000 años luz de distancia, la luz del cual se enrojece debido al polvo intermedio, y el más cercano NGC 5617 .
Apenas visible bajo la luz de Alpha Centauri, por encima y a la derecha del núcleo de la estrella más cercana del sistema, se ve la tenue luz de un remanente de supernova en forma de concha.”
No será nada fácil llegar a otros sistemas planetarios y visitar los mundos allí presente
“Para alcanzar Próxima b con un cohete convencional haría falta tanto combustible como masa tiene nuestra galaxia. Además, con las velocidades que podemos alcanzar de 56/60.000 km/h… ¡Tardaríamos 30.000 años en llegar y, aunque se llegara que es dudoso… ¿No habrían mutado las generaciones nacidas en el Espacio?

Existen cientos de miles de lugares a los que podríamos viajar pero,,, ?Cómo hacerlo?
Para Worden la nueva gran pregunta no es si estamos solos en el universo, sino si podemos ir allí donde hay vida inteligente. El proyecto que dirige está dotado con 100 millones de dólares y ya ha puesto a funcionar a un comité de 30 expertos que están estudiando cómo desarrollar las tres tecnologías necesarias para construir el Starship, la primera nave interestelar.
“Estamos en la misma situación en la que se encontraban los científicos de ondas gravitacionales hace 30 o 40 años en cuanto a la tecnología necesaria”, explica Worden.
Su equipo sabrá en unos cinco años si se pueden desarrollar los nuevos materiales necesarios para la vela, la red de emisores láser y el chip. Dentro de 15 años podría estar listo el primer prototipo, que costaría entre 500 y 1.000 millones de dólares, la inmensa mayoría proporcionados por el propio Milner (que es físico teórico), según explicó Worden a Materia después de su charla.
El coste final de la misión, que se realizaría dentro de unos 30 años, sería de unos 10.000 millones de euros.
Fuera del texto del trabajo, como aclaración realista, tenemos que decir que dicha misión resulta totalmente descabellada, no podemos ni ir a Marte y lo que queremos hacer a Próxima Centauri, seguramenbte por crear titulares que llamen la atención y conseguir subvenciones,.

“Este año, como en ningún otro, la idea de que los seres humanos no estamos solos en el universo ha cobrado cada vez más fuerza. Al descubrimiento del planeta Próxima B, con unas condiciones muy parecidas a las que tiene el planeta Tierra, se le suma un nuevo descubrimiento: chorros de vapor de agua saliendo de la superficie helada de Europa, la luna de Júpiter. Este descubrimiento, que fue presentado el día de hoy por la NASA en Washington, sugeriría que este satélite, de un tamaño similar al de la Luna, es uno de los principales candidatos dentro del Sistema Solar que podría albergar vida.”
Vela solar para viajar a Próxima Centauri
“Esta nave debe viajar a 100 kilómetros por segundo, 10 veces más rápido que cualquiera de las actuales”, detalla el astrónomo. Una vez desarrollado “habría que iniciar un proyecto de colaboración con gobiernos” para desarrollar cientos de estas naves. “La idea es tener una nave nodriza orbitando la Tierra que enviase cientos de estas velas”, comenta Worden. El coste final de la misión, que se realizaría dentro de unos 30 años, sería de unos 10.000 millones de euros, un coste “equivalente”, dice, al acelerador de partículas LHC o el otro gran megaproyecto espacial presentado esta semana en Guadalajara para llevar a los 100 primeros colonos a Marte en 2024. “Elon Musk quiere construir un cohete del tamaño de un edificio para llegar a Marte y nosotros hacer el primer viaje interestelar a bordo de un chip”, bromea Worden.
Radiotescopios enfocado a las estrellas con el fin de la búsqueda de inteligencia extraterrestre.
La fundación en la que se engloba el proyecto también tiene un potente programa de búsqueda de vida extraterrestre, o SETI, impulsado económicamente por Milner después de que los Gobiernos de EE UU y otros países redujeran drásticamente sus esfuerzos en este campo. Con la potencia de observación actual que tiene el proyecto, ha explicado Worden, se puede hacer en un día lo que antes llevaba todo un año en cuanto a búsqueda de señales de radio que puedan indicar la existencia de vida inteligente en otros planetas. “El objetivo de este año será estudiar Próxima b al detalle en busca de alguna señal filtrada”, ha dicho Worden. Pero la hora de la verdad llegará en la próxima década, cuando comience a funcionar la nueva generación de los telescopios más grandes del mundo. El proyecto ya está negociando con los responsables del E-ELT europeo, o el mayor radiotelescopio del mundo, recién terminado en China, para que cedan parte de su tiempo a SETI y especialmente al entorno de Próxima Centauri y su planeta.

“Conseguir alcanzar otra estrella supone un enorme reto tecnológico pero esta es la única forma de hacerlo”, opina Bernard Foing, astrofísico de la ESA, sobre el proyecto apadrinado por Milner, Stephen Hawking y Mark Zuckerberg, entre otros. Aún existe una enorme incertidumbre sobre nuestro vecino planetario más cercano fuera del Sistema Solar. “Por ejemplo se ha detectado una radiación de rayos x y ultravioletas unas mil veces mayor que en la Tierra, lo que supondría un enorme obstáculo para la existencia de vida a no ser que haya una atmósfera”, explica.

La radiación ultravioleta es la mayor componente de la radiación solar y, si no hay una atmósfera….
Otra gran pregunta es si Próxima b está anclado a su estrella, como la Luna a la Tierra, con una cara expuesta y la otra oculta. “Esto supone un nuevo obstáculo, la diferencia de temperaturas sería enorme, por ejemplo unos 220 grados en una cara y 170 bajo cero en la otra, aunque, si hubiera una atmósfera lo suficientemente gruesa, podría permitir que hubiese vida”, concluye. Averiguar si existe ese envoltorio de gases protector sí está al alcance de la tecnología actual, opina Foing, gracias a telescopios de ESO como el VLT.
















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