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Siempre hemos mirado al cielo…Para asombrarnos y saber

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Astronomía y Astrofísica    ~    Comentarios Comments (16)

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UN POCO DE HISTORIA

El contacto de Grecia con las civilizaciones vecinas de Egipto y Mesopotamia, resultó determinante para la evolución de la ciencia en campos como, las Matemáticas y la Astronomía, también la medicina y otros. Sería tedioso enumerar todos los hallazgos científicos logrados por los griegos, incluidos los de esplendoroso periodo helenístico de Alejandría. Si las manifestaciones artísticas revelan no sólo un gusto exquisito, una atención especial es requerida por el apartado de las ciencias y la filosofía. Centrémonos en la Astronomía.

Los pueblos antiguos registraran muy bien los movimientos de objetos celestes como Júpiter o la Luna, pero que no desarrollaran la idea de que existían planetas rotando alrededor del Sol. Sólo observaban y usaban su sentido común, el cual les hablaba de una Tierra quieta, por cuyo cielo desfilaban estrellas de origen desconocido.

Ahora sabemos que, la astronomía es el estudio de los cuerpos celestes, sus movimientos, los fenómenos ligados a ellos, y es, sin duda, la ciencia más antigua. Puede decirse que nació con el hombre y que está íntimamente ligada a su naturaleza de ser pensante, a su deseo de medir el tiempo, de poner orden en las cosas conocidas (o que cree conocer), a su necesidad de hallar una dirección, de orientarse en sus viajes, de organizar las labores agrícolas o de dominar la naturaleza y las estaciones y planificar el futuro.

A pesar de que esto parece ser una prueba contundente para descartar que la imagen se refiera al Sistema Solar, no faltan los personajes que invocan la intervención extraterrestreen el asunto. Tal es el caso del autor ruso Zecharia Sitchin, quien sostuvo que la imagen fue inspirada por el conocimiento que sólo una raza alienígena podía tener, y que habría estado en contacto directo con los sumerios, quienes habrían transmitido, además, los principios de la agricultura, metalurgia, y escritura.

Lo que no sólo nos sorprende una y otra vez a la vista de las proporciones ciclópeas de las piedras empleadas y que hubieron de ser levantadas con los recursos mecánicos más primarios (palancas, rodillos, taludes, cuerdas…), sino porque además las famosas piedras “azules” proceden de canteras situadas en Gales, a más de 200 Km.

Todo ello nos sorprende sin duda, pero la visita de Stonehenge, conlleva otras sensaciones añadidas: porque su presencia demoledora, su disposición inerte, extraña, allí en medio como una aparición, inevitablemente nos evoca un pasado de magias y misterios que todavía hoy parecen flotar en el ambiente.

Cuanto más avanzan los estudios arqueoastronómicos más numerosas son las pruebas de los conocimientos astronómicos de nuestros antepasados y más retrocede la fecha en que estos comenzaron. Muchos son los tesoros escondidos que desconocemos y que nos llevarían al asombro. Toda vez que, algunos de ellos nos hablan de conocimientos que, en aquellas épocas, no podemos imaginar que los pudieran atesorar.

Los hallazgos arqueológicos más antiguos muestran sorprendentes contenidos astronómicos. Stonehenge se construyó sobre conocimientos astronómicos muy precisos. También se desprende una función astronómica de la disposición de los crómlech y monolitos bretones, los trilitos ingleses, las piedras y túmulos irlandeses, la medicine Wheel de los indios norteamericanos, o la Casa Rinconada de los indios anasazi. Es evidente la importancia astronómico-religiosa de los yacimientos mayas de Uaxactun, Copán y Caracol, de las construcciones incas de Cuzco o de Machu Picchu, así como la función exquisitamente científica de antiguos observatorios astronómicos indios, árabes o chinos.

Uaxactun

Photo of wall of Casa Rinconada at sunrise

Casa de la Rinconada

Cuanto más avanzan los estudios arqueoastronómicos más numerosas son las pruebas de los conocimientos astronómicos de nuestros antepasados y más retrocede la fecha en que estos comenzaron. El último indicio relaciona el estudio del cielo con las pinturas rupestres de Lascaux. Tanto si este descubrimiento es válido como si no, es indudable que la contemplación del cielo nocturno ha suscitado admiración, temor e interrogantes desde la noche de los tiempos ¿ Cuál es la naturaleza de los cuerpos celestes?¿ Por qué se mueven ? ¿Cómo se mueven? ¿Interaccionan entre sí? Pero, sobre todo, ¿influyen en la Tierra y en el destino de sus habitantes? ¿Podemos prever dichos efectos y leer el futuro en el movimiento de los planetas? Todas las civilizaciones de todas las épocas han hallado sus propias respuestas a estas preguntas y a otras similares, y a menudo se ha tratado de respuestas relacionadas con complejos mitos cosmológicos.

kaingang_15

La dispersión de los grupos kaingang por los campos y bosques de su territorio tradicional no impidió y no impide que estos indios reconozcan un sistema cosmológico común. En efecto, aún en la actualidad los grupos kaingang, además de un registro mitológico común, comparten creencias y prácticas acerca de sus experiencias rituales así como el profundo respeto a los muertos y el apego a las tierras en donde están enterrados sus antepasados. Pero retrocedamos de nuevo.

DESDE LOS PRIMEROS ASTRÓNOMOS A ARISTÓTELES

Lagash fue una de las ciudades más antiguas de Summer. Sus restos conforman una baja y larga línea de montículos de ruinas, conocida ahora como Tell al-Hiba en Irag, al noroeste de la unión en la unión en le desembocadura de los ríos Éufrates y Tigris y al este de Uruk. Está situada en el cauce de un antiguo canal, unos 5 kilómetros al este de Shatt-el-Haj y a poco menos de 16 kilómetros al norte de la actual.

Todas las ciudades importantes de Lagash contaron con complejos religiosos dedicados a diferentes dioses locales y nacionales, cuya cabeza en el panteón la ocupaba el dios titular de Girsu, llamado Ningirsu.

Entre las Ciudades – estado están las de Kish con cuatro dinastías; Uruk con cinco; Ur con tres; y Lagash con dos dinastías.

Calendario para la siembra

Los descubrimientos arqueológicos muestran que los primeros astrónomos-astrólogos aparecieron en Mesopotamia. Esta casta sacerdotal se dedicaba al estudio de los cielos nocturnos en busca de augurios para los gobernantes. La primera gran civilización mesopotámica fue la de Sumeria, surgida en el cuarto milenio a. C. Los sumerios idearon el arado, los vehículos con ruedas, los grandes proyectos de irrigación y la escritura. Acumularon también una cantidad significativa de mitos celestes que pasaron a sus sucesores, babilonios y asirios.

Los pueblos de Babilonia y Asiria desarrollaron, a partir del legado sumerio, una compleja comprensión de los cielos y sus patrones. Diseñaron calendarios para la siembra y lograron predecir los eclipses de Luna con exactitud. Los babilonios inventaron la medida de ángulos en grados.

La mayor parte de la sabiduría astronómica pasó casi inalterada de Mesopotamia a los griegos. Los griegos adoptaron, por ejemplo, el grado, e importaron constelaciones tan familiares como las de Auriga, Géminis, Leo, Capricornio y Sagitario, limitándose a traducir al griego sus nombres mesopotámicos.

                                                                                                    Bien conocido es el mito de la Puerta Estelar Sumeria

 

 

Los sumerios, quienes dejaron constancia escrita de su historia en tablillas de arcilla. Pero no fueron los primeros que apreciaron que ciertos puntos luminosos de la bóveda celestes desplazaban con el paso del tiempo, mientras que otros permanecían fijos.

En la actualidad la distinción que hicieron entre “estrellas fijas “y “estrellas errantes” (en griego se llamarían ” planetas ” ) puede parecer banal, pero hace 6.000 – 8.000 años este descubrimiento fue un acontecimiento muy significativo.

Distinguir a simple vista, sin la ayuda de instrumentos, un planeta de una estrella y reconocerlo cada vez que, transcurrida ciertas horas, vuelve a aparecer en el cielo no es ninguna nimiedad. Los incrédulos pueden comprobarlo: sin sabe nada de astronomía, sin ningún instrumento, bajo un cielo repleto de estrellas como esos que ya sólo se ven en lugares aislados o en mitad del mar, no es fácil distinguir Marte de Júpiter o de Saturno.

Admitamos que se consigue. Ahora, noche tras noche, hay que encontrar esa misma lucecita en movimiento, seguir su recorrido y volver a identificarla cada vez que reaparezca tras una larga ausencia. En el mejor de los casos, se necesitará mucho tiempo y paciencia antes de empezar a tomar conciencia de la orientación, y es muy probable que la mayoría no lo consiga.

                                                                  No resultaba nada fácil disitnguir los planetas a simple vista y seguir sus movimientos

A pesar de esas dificultades evidentes, todos los pueblos, por antiguos que fueran conocían muy bien los movimientos de los astros, tan regulares que espontáneamente hablaron de “mecánica celeste “cuando empezaron a usar las matemáticas para describirlos. Si los sumerios fueron los primeros en medir con exactitud los movimientos planetarios y en prever los eclipses de Luna organizando un calendario perfecto, los que mejor usaron la imaginación para llegar a las explicaciones teóricas que no dependieran sólo de la tecnología fueron los griegos.

En el siglo VI a.C., tras milenios en los que la obra de un dios bastaba para explicarlo todo, se empezó a buscar una lógica en el orden natural que relacionara los fenómenos. Los filósofos naturalistas fueron los pioneros en afirmar la posibilidad del hombre de comprender y describir la naturaleza usando la mente. Era, en verdad, una idea innovadora.

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Los primeros “científicos” se reunieron en Mileto. Tales, Anaximandro y Anaxímenes hicieron observaciones astronómicas con el gnomon, diseñaron cartas náuticas, plantearon hipótesis más o menos relacionadas con los hechos observados referidas a la estructura de la Tierra, la naturaleza de los planetas y las estrellas, las leyes seguidas por los astros en sus movimientos. En Mileto, la ciencia, entendida como interpretación racional de las observaciones, dio los primeros pasos.

Por supuesto, la mayor parte de la humanidad continuaba creyendo en dioses y espíritus ..Como ahora. A pesar de que esta nueva actitud filosófica frente al mundo sólo fuera entendida durante siglos por una élite de pensadores, la investigación racional de la naturaleza ya no se detendría jamás.

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El estudio de la trigonometría pasó después a Grecia, en donde se destaca el matemático y astrónomo Griego Hiparco, por haber sido uno de los principales desarrolladores de la Trigonometría. Las tablas de “cuerdas” que construyo fueron las precursoras de las tablas de las funciones trigonométricas de la actualidad.

Desde Grecia, la trigonometría pasó a la India y Arabia donde era utilizada en la Astronomía. Y desde Arabia se difundió por Europa, donde finalmente se separa de la Astronomía para convertirse en una rama independiente que hace parte de la matemática.

Con la fundación de la Escuela Jónica por Tales de Mileto comenzó el verdadero estudio científico de la Geometría. Este estudio recibió un impulso considerable con las aportaciones de la escuela Pitagórica y alcanzó la cima de su desarrollo con la creación de la primera Escuela de Alejandría a la que dieron vida Euclides, Arquímedes y Apolonio.

En el siglo VI se constituyó la escuela pitagórica. En un ambiente de secta, Pitágoras y otros filósofos creyeron que el mundo estaba ordenado por dos principios antagónicos: lo finito (el bien, el cosmos y el orden) y lo infinito (el mal, el caos y el desorden). Sus estudios matemáticos tenían un valor mágico y simbólico: Pitágoras descubrió relaciones numéricas enteras tras cada armonía formal y musical y, dado que la música es armonía de los números, la astronomía era armonía de las formas geométricas.

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Sócrates

Filósofo griego, maestro de Platón, tuvo a Aristóteles como discípulo. Sócrates es considerado como uno de los más grandes y los tres filósofos son representantes fundamentales de la filosofía griega. Tuvo un sueño tres días antes de morir y se lo comentó a uno de sus discípulos, Critón. Le dijo que había visto a una bella dama que le llamaba por su nombre y que le había recitado unos versos de Homero:

“Sócrates, al tercer día llegarás a la fértil Ptía” (Verso 363 de Ilíada IX. Platón cambia la primera persona por la segunda. Ptía es la patria de Aquiles, en el valle de Esperquio – Noroeste de Grecia). Y así fue, tres días después se ejecutó su sentencia de muerte dándole a beber un zumo de cicuta, que era un veneno que utilizaban los griegos para quitar la vida a los condenados a pena de muerte.

Aristóteles

Incluso Aristóteles (384-322 a.C.), considerado en la Edad Media el máximo referente del saber, no sólo se apropió de esta idea de perfección celeste, sino que encontró una “explicación” de por qué ” las cosas debían ser así. La Tierra, lugar “de lo bajo” donde convergen tierra y agua ( dos de los cinco elementos que formaban el universo), sólo podía hallarse en el centro del Universo. El aire y el fuego quedaban “arriba “, sus lugares naturales. El éter, el quinto elemento desconocido para los hombres, formaba los cuerpos celestes, que por naturaleza se movían en círculo, transportados por un sistema de 55 esferas concéntricas constituidas de un cristal especial, incorruptible y eterno. En torno a la Tierra inmóvil giraban la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter, Saturno y la última esfera de las estrellas fijas, mantenida en movimiento por el amor del “divino motor inmóvil “. Esta última esfera es la que establecía el ritmo del día y la noche y transmitía un movimiento uniforme y circular a todo el sistema de esferas. Según la teoría, a medida que nos aproximamos a la Tierra el movimiento se degrada y, por debajo de la esfera de la Luna, los movimientos son rectilíneos. Aquí la mezcla continua de los cuatro elementos fundamentales daba origen a todas sustancias conocidas. Era una explicación que convenció durante mucho tiempo y que armonizaba misticismo y física, mecánica celeste y fantasía.

SIGUEN LOS GRIEGOS

El prestigio y la fama que Aristóteles conquistó en otros campos (filosofía, política, economía, física, metafísica y ciencias naturales) contribuyeron al éxito de esta idea geocéntrica del universo. No cabe duda de que en el siglo IV a.C. ya se sabía que para explicar los movimientos de los astros había que utilizar al menos dos tipos de sistemas geocéntricos y un sistema heliocéntrico. Para obtener la información necesaria para gobernantes, agricultores o navegantes bastaba con poder “prever” los fenómenos celestes e identificar las configuraciones astrales hallando los planetas en su órbita. Las hipótesis sobre las causas de todo lo que se observaba eran investigaciones filosóficas, carentes de pruebas concretas. Así, muchos expertos lanzaron hipótesis sobre el universo, su estructura y sus mecanismos…A veces eran fantasías, pero otras fueron intuiciones correctas.

Aristarco de Samos

(Samos, actual Grecia, 310 a.C. – Alejandría, actual Egipto, 230 a.C.) Astrónomo griego. Pasó la mayor parte de su vida en Alejandría. De la obra científica de Aristarco de Samos sólo se ha conservado De la magnitud y la distancia del Sol y de la Luna. Calculó que la Tierra se encuentra unas 18 veces más distante del Sol que de la Luna, y que el Sol era unas 300 veces mayor que la Tierra. El método usado por Aristarco era correcto, no así las mediciones que estableció, pues el Sol se encuentra unas 400 veces más lejos. Un cálculo bastante preciso fue realizado algunos decenios más tarde por Eratóstenes.

Aristarco de Samos (310-230 a.C.) fue el primer astrónomo genuino de la historia. No sólo sus convicciones eran lógicas y correctas, como se demostró más tarde, sino que fue el primero en usar instrumentos matemáticos para investigar el cosmos. Estaba convencido de que la Tierra giraba alrededor del Sol permanecía inmóvil en el centro de la esfera estelar y que esta también era inmóvil. Dado que no conseguía observar efectos de paralajes estelares, dedujo que las estrellas se encontraban a una distancia enorme de la Tierra. Entonces intentó medir la enormidad de dicho espacio estableciendo la distancia Tierra-Sol en función de la Tierra-Luna y, para ello, se basó en la medida de los ángulos y en simples cálculos geométricos. Descubrió que la Luna se halla a 30 diámetros terrestres de nuestro planeta y que el Sol está 19 veces más lejos (1.140 diámetros terrestres). Ahora sabemos que son datos erróneos a causa de leves inexactitudes de las medidas “a ojo “, pero esta diferencia no respeta un ápice a la importancia conceptual y filosófica del enfoque. Era la primera vez en la historia que alguien intentaba aumentar sus conocimientos sobre el Universo de forma experimental, es decir, usando la lógica, las leyes matemáticas y geométricas conocidas, observando y midiendo. Es un enfoque moderno de un complejo problema astronómico.

Eratóstenes de Cirene (276-194 a.C.)Eratóstenes de Cirene Más que un modelo de cosmos, la aportación de Eratóstenes al conocimiento del mundo vino dada por sus estudios sobre las dimensiones de la tierra y por ende de su posición comparativa respecto al sol y la luna.

Erastóstenes de Cirene (276-194 a.C.) procedió de forma semejante. Con un sencillo y genial cálculo matemático halló las dimensiones de nuestro planeta: el meridiano terrestre equivale a, unos 39.400 km (un valor sorprendentemente cercano al valor medio, establecido en 40.009 km).

Hiparco (188-125 a.C.) también fue un atento e inteligente observador. Compiló un catálogo de 1.080 posiciones estelares y comparó sus observaciones con las realizadas 154 años antes por Timocaris. Así descubrió la precisión de los de equinoccios y cuantificó este lentísimo desfase de la eclíptica respecto al ecuador en unos 47 minutos al año (un valor muy parecido al calculado hoy: 50,1 minutos).

Y si la Tierra era inmensa, el Sol debía de serlo aún más. Así, el espacio asumió dimensiones incalculables. Pocos escogidos eran capaces de asimilar y aceptar estas afirmaciones revolucionarias. Quizá por ello, después de Hiparlo no sucedió nada más durante 300 años. Resultaba más sencillo dar por válidas las teorías del gran Aristóteles.

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Nicolas Copérnico

DE TOLOMEO A COPÉRNICO

Sin embargo, con el paso del tiempo, las ideas de Aristóteles empezaron a agrietarse bajo la ingente cantidad de observaciones acumuladas. Los planetas observados tenían movimientos inexplicables respecto a la esfera celeste: disminuían la velocidad, volvían a moverse en el sentido “correcto” dibujando a veces anillos…Era necesario revisar el modelo aristotélico. Y de ello se encargó Claudio Tolomeo (100 a.C.-170d.C.). Este afirmó que la Tierra era esférica y que estaba en el centro del Universo; que el cielo, también esférico, rotaba alrededor de un eje fijo movido por una esfera exterior carente de estrellas, como decía Aristóteles. Pero para explicar los equinoccios y los movimientos “extraños” de los planetas bastaba con añadir otras esferas o, como indicaba Apolonio casi 200 años a.C., añadir nuevos círculos de rotación: esferas excéntricas, epiciclos, epiciclos de epiciclos…El espacio que rodeaba la Tierra se llenó de engranajes.

La Tierra como centro del Sistema Solar (en cuyo caso, sería Sistema terrestre)

A Tolomeo tampoco le interesó que el modelo geocéntrico del universo correspondiera a una realidad física: él definió su complicado sistema como un “útil instrumento matemático” para calcular posiciones planetarias. Resulta curioso que esta misma definición se usara para divulgar la hipótesis opuesta sin suscitar las críticas de eclesiásticos y tradicionalistas. También resulta extraño que Tolomeo prefiriera perfeccionar el modelo de Aristóteles, haciéndolo mucho más complejo, en lugar de adoptar el modelo sencillo e innovador de Aristarco. Si sólo buscaba un instrumento matemático, el de Aristarco era mucho más fácil de usar y habría cambiado la historia. Después de Tolomeo se perdió hasta el recuerdo de la hipótesis heliocéntrica y, a pesar de que la suya fuera “sólo una hipótesis matemática “, durante más de 1.200 años se creyó que la Tierra era inmóvil y que estaba en el centro de un universo movido por círculos complicadísimos. No obstante, escribió Mathematikè sintaxis (“Síntesis matemática ” ), al que los árabes llamaron al-Magesto, quizá por derivación del griego e Megiste (el más grande), conocido en la Edad Media como Almagesto. Se trata de una obra monumental, donde Tolomeo reorganizó toda la astronomía del pasado. Gracias a su inmenso trabajo conocemos gran parte de lo que sucedió en los siglos anteriores. Sintetizando y perfeccionando las ideas de Apolonio e Hiparlo y completando los cálculos con los resultados de su investigación, elaboró un sistema teórico que se adaptaba a las observaciones. “Su “universo estaba movido por 40 ruedas que se movían al unísono, como si se tratara de un inmenso reloj mecánico que, con el tiempo, acumulaba pequeños errores, que se arreglaban actualizándolo de vez en cuando.

El Almagesto de Ptolomeo es un compendio del conocimiento astronómico y matemático escrito por Ptolomeo hacia el 150 d.C. Incorpora un catálogo de estrellas recopilado por Hiparco, en cuyo trabajo pudo haberse basado Ptolomeo para escribir otras partes del libro. Es el tratado de astronomía antigua más completo que se conserva, y contiene descripciones de las 48 constelaciones griegas en las cuales se basa nuestro sistema actual de constelaciones. Su título original en griego fue Syntaxis; Almagesto, el nombre lo adquirió cuando fue traducido al árabe hacia el 820 d.C., significa “el más grande”.

El califa al-Ma’mun (809-833) monarca abasí fundó en Bagdad la famosa Casa de la Sabiduría (Bayt al-Hikma), verdadero centro del conocimiento de la época donde trabajaron figuras de la talla de Al-Khwarizmi, el matemático “inventor” del álgebra. Posteriormente en el siglo XI, el califa fatimí al-Hakim fundaría en El Cairo la Casa de la Ciencia (Dar al-’Ilm), otro centro que contribuyó, entre otras cosas, a la difusión de la astronomía ptolomaica.

Gracias a esta labor, hoy en día casi todas las estrellas brillantes tienen nombres árabes, derivados de los nombres griegos que aparecían en el Almagesto de Ptolomeo Además, debemos a los astrónomos árabes gran multitud de términos astronómicos, como cénit o nadir, y la difusión en Europa del astrolabio, invento que, aunque conocido desde el siglo VI, fue perfeccionado por los árabes, destacando los diseños alcanzados por maestros como Ibn Al-Shatir (siglo XIV).

Sólo un gran matemático podía construir una obra tan enorme y compleja, razón por la que sobrevivió al paso del tiempo y por la que, a lo largo de los siglos, el sistema geocéntrico se ha conocido como”sistema tolemaico “. Después de Tolomeo, tener una idea distinta sobre el universo resultó casi imposible. El Almagesto es tan complejo que simplificarlo significaba obtener significados erróneos. Además, la hipótesis tolemaica gustaba mucho a los cristianos, cuyo poder era cada vez mayor: era lógico que el planeta creado por Dios para el hombre se hallara en el centro del universo. Lo que Tolomeo concibió como un instrumento matemático se convirtió en dogma y en una hipótesis que era peligroso contradecir.

Hubo que esperar a que otra mente con la capacidad de Tolomeo invirtiera esa perspectiva, simplificara el panorama y destruyera ciclos, epiciclos y círculos excéntricos; esperar a que un gran astrónomo recogiera una masa ingente de datos muy precisos y a que un gran matemático libre de prejuicios lo elaborara y hallara pruebas objetivas de la validez de una nueva hipótesis. Hubo que esperar a que otro astrónomo con la suficiente valentía impusiera esta nueva idea al mundo científico, desafiara a las autoridades eclesiásticas y revolucionara el modo de observar la naturaleza. Hubo que esperar más de mil años para que Copérnico, Brahe, Kepler y, sobre todo, Galileo revolucionaran la astronomía.

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Kepler

Fue un astrónomo y filósofo alemán, famoso por formular y verificar las tres leyes del movimiento planetario conocidas como leyes de Kepler. La última obra importante aparecida en vida de Kepler fueron las Tablas rudolfinas (1625). Basándose en los datos de Brahe, las nuevas tablas del movimiento planetario reducen los errores medios de la posición real de un planeta de 5 °a 10′. El matemático y físico inglés sir Isaac Newton se basó en las teorías y observaciones de Kepler para formular su ley de la gravitación universal.

Es bueno, de vez en cuando, recordar como pudimos llegar hasta aquí.

emilio silvera

 

  1. 1
    Vanessa
    el 12 de septiembre del 2011 a las 16:59

    Hola a todas y todos.
    Voy un poco rápido. Está muy bien el artículo Emilio. Quiero añadir algo que encontré en un libro de Javier Sierra, La Ruta Prohibida, que me ha llamado mucho la atención. Se trata de una nortemericana llamada Edna Johnston Leigh, copio y pego.
    Edna Johnston Leigh, aficionada a la astronomía, comenzó a leer a Homero mientras viajaba de Londres a Bolton, cerca de Manchester, para reunirse con la familia de su esposo, pues corría el año de 1943 y ella había contraido nupcias con un piloto de la RAF que la llevó a vivir a Gran Bretaña.
    TROYA: LA GRAN METÁFORA CÓSMICA Las ruinas de Troya desilusionarán al que pretenda encontrarse con impresionantes construcciones. No son espectaculares, pero están declaradas Patrimonio Mundial, pues poseen un encanto especial gracias a la famosa narración de la guerra de Troya contenida en La Ilíada de Homero. Supuestamente, la batalla tuvo lugar en el siglo XIII a. C. entre aqueos (griegos) y troyanos. Tras diez años de carnicería, el griego Aquiles ideó un plan para la conquista de Troya: la construcción de un gran caballo de madera que dejaron en la puerta oeste de la inexpugnable ciudad. A pesar de las advertencias de una sacerdotisa, los troyanos introdujeron en sus dominios el caballo, cuyo interior estaba repleto de soldados. Gracias a esta estratagema los griegos ganaron la guerra. Hasta 1873 se consideraba que el relato de Homero era una mera leyenda. Pero ese año un arqueólogo aficionado, una especie de aventurero buscador de tesoros, encontró Troya basándose en la narración de La Ilíada. Heinrich Schliemann, así se llamaba, creyó descubrir la Troya homérica, pero en realidad lo que encontró es la llamada Troya II, pues investigaciones posteriores concluyeron que existían nueve ciudades superpuestas, fechadas desde el 3000 a. C. Hoy en día la mayoría de los especialistas piensan que la historia del caballo de madera no es real, sino una invención de Homero. La teoría más extendida es que en el 1250 a. C. tuvo lugar un terremoto que destruyó las murallas de Troya, lo que facilitó la conquista de la ciudad por los griegos. Y en este punto surge el enigma: ¿Por qué se inventó Homero este relato?
    Quizá la respuesta, o al menos parte, se encuentre en el interesante descubrimiento de esta astrónoma aficionada y apasionada de La Ilíada. Mientras viajaba en el tren leyendo a Homero reparó en el libro segundo de la Ilíada en el que describía de forma pormenorizada los cuarenta y cinco grupos de guerreros griegos que partieron para asediar a Troya. Cualquiera que haya leído este pasaje, convendrá que es demasiado tedioso pues rompe el ritmo del relato. Edna se preguntó, entonces, por qué a Homero le pareció fundamental enumerar pesadamente dichos cuarenta y cinco grupos guerreros. Recordó – de repente – un poema de Aratus, discípulo de Platón, que hacia el 270 a. De C, redactó una obra titulada “Phaenomena”, en la que Aratus enumeraba las cuarenta y cinco constelaciones conocidas en el firmamento. Se preguntó si era mera coincidencia que Homero y Aratus hablaran de cuarenta y cinco grupos de guerreros y constelaciones. Habría tropezado – acaso – con un código astronómico oculto?
    Javier Sierra cuenta la historia: “Edna Johnston determinó que bajo el texto homérico subyacía un código astronómico mucho más complejo. Así, cuando Homero citaba a guerreros por su nombre, en realidad se estaba refiriendo a estrellas destacadas en el firmamento. Bajo esa óptica, Aquiles terminó siendo una metáfora que enmascaraba a Sirio, en la constelación del Can Mayor; Odiseo, la estrella Arturo en la del Boyero; Menelao, el de la cabellera bermeja, se asimilaba a Antares, la estrella roja de Escorpio; o Agamenón, el rey que levantó la célebre puerta de los leones de Micenas, a la estrella Regulo, de Leo. De hecho, cada una de las acciones de esos hombres – desde su irrupción en escena hasta su muerte – podía seguirse a través del movimiento de las estrellas en el firmamento nocturno griego.¡ Y aquello ya no eran meras coincidencias!”. ¿ Y porqué? Según la estudiosa para transmitir el drama del cambio de los cielos que experimentó el mundo antiguo entre el cuarto y el octavo milenio a. C.

    Responder
    • 1.1
      Emilio Silvera
      el 13 de septiembre del 2011 a las 6:22

      Se agradece la información Vanessa.

      Siempre es grato tenerte por aquí.

      Un cordial saludo.

      Responder
  2. 2
    Vanessa
    el 12 de septiembre del 2011 a las 17:04

    Hola.
    Siento tanta letra y número suelto por ahí.
    Reescribo.
     
    Hola a todas y todos.
    Voy un poco rápido. Está muy bien el artículo Emilio. Quiero añadir algo que encontré en un libro de Javier Sierra, La Ruta Prohibida, que me ha llamado mucho la atención. Se trata de una nortemericana llamada Edna Johnston Leigh, copio y pego.
    Edna Johnston Leigh, aficionada a la astronomía, comenzó a leer a Homero mientras viajaba de Londres a Bolton, cerca de Manchester, para reunirse con la familia de su esposo, pues corría el año de 1943 y ella había contraido nupcias con un piloto de la RAF que la llevó a vivir a Gran Bretaña.
    TROYA: LA GRAN METÁFORA CÓSMICA Las ruinas de Troya desilusionarán al que pretenda encontrarse con impresionantes construcciones. No son espectaculares, pero están declaradas Patrimonio Mundial, pues poseen un encanto especial gracias a la famosa narración de la guerra de Troya contenida en La Ilíada de Homero. Supuestamente, la batalla tuvo lugar en el siglo XIII a. C. entre aqueos (griegos) y troyanos. Tras diez años de carnicería, el griego Aquiles ideó un plan para la conquista de Troya: la construcción de un gran caballo de madera que dejaron en la puerta oeste de la inexpugnable ciudad. A pesar de las advertencias de una sacerdotisa, los troyanos introdujeron en sus dominios el caballo, cuyo interior estaba repleto de soldados. Gracias a esta estratagema los griegos ganaron la guerra. Hasta 1873 se consideraba que el relato de Homero era una mera leyenda. Pero ese año un arqueólogo aficionado, una especie de aventurero buscador de tesoros, encontró Troya basándose en la narración de La Ilíada. Heinrich Schliemann, así se llamaba, creyó descubrir la Troya homérica, pero en realidad lo que encontró es la llamada Troya II, pues investigaciones posteriores concluyeron que existían nueve ciudades superpuestas, fechadas desde el 3000 a. C. Hoy en día la mayoría de los especialistas piensan que la historia del caballo de madera no es real, sino una invención de Homero. La teoría más extendida es que en el 1250 a. C. tuvo lugar un terremoto que destruyó las murallas de Troya, lo que facilitó la conquista de la ciudad por los griegos. Y en este punto surge el enigma: ¿Por qué se inventó Homero este relato?
    Quizá la respuesta, o al menos parte, se encuentre en el interesante descubrimiento de esta astrónoma aficionada y apasionada de La Ilíada. Mientras viajaba en el tren leyendo a Homero reparó en el libro segundo de la Ilíada en el que describía de forma pormenorizada los cuarenta y cinco grupos de guerreros griegos que partieron para asediar a Troya. Cualquiera que haya leído este pasaje, convendrá que es demasiado tedioso pues rompe el ritmo del relato. Edna se preguntó, entonces, por qué a Homero le pareció fundamental enumerar pesadamente dichos cuarenta y cinco grupos guerreros. Recordó – de repente – un poema de Aratus, discípulo de Platón, que hacia el 270 a. De C, redactó una obra titulada “Phaenomena”, en la que Aratus enumeraba las cuarenta y cinco constelaciones conocidas en el firmamento. Se preguntó si era mera coincidencia que Homero y Aratus hablaran de cuarenta y cinco grupos de guerreros y constelaciones. Habría tropezado – acaso – con un código astronómico oculto?
    Javier Sierra cuenta la historia: “Edna Johnston determinó que bajo el texto homérico subyacía un código astronómico mucho más complejo. Así, cuando Homero citaba a guerreros por su nombre, en realidad se estaba refiriendo a estrellas destacadas en el firmamento. Bajo esa óptica, Aquiles terminó siendo una metáfora que enmascaraba a Sirio, en la constelación del Can Mayor; Odiseo, la estrella Arturo en la del Boyero; Menelao, el de la cabellera bermeja, se asimilaba a Antares, la estrella roja de Escorpio; o Agamenón, el rey que levantó la célebre puerta de los leones de Micenas, a la estrella Regulo, de Leo. De hecho, cada una de las acciones de esos hombres – desde su irrupción en escena hasta su muerte – podía seguirse a través del movimiento de las estrellas en el firmamento nocturno griego.¡ Y aquello ya no eran meras coincidencias!”. ¿ Y porqué? Según la estudiosa para transmitir el drama del cambio de los cielos que experimentó el mundo antiguo entre el cuarto y el octavo milenio a. C.

    Responder
    • 2.1
      Emilio Silvera
      el 13 de septiembre del 2011 a las 6:29

      Realmente, la imaginación de aquellos clásicos no tenía límites y, las cosas que de ellos perduran y han podido ser traducidas, son todas facinantes y nos hablan de la idiosincracia de aquella gente inteligente que, no siempre podían decir las cosas con palabras sencillas y acudían a enmascararlas mediante sutíles juegos de palabras, o, superponiendo (como es el caso) personajes con objetos del cielo.

      Me encantan estos trabajos que, como el de Edna Johnston descorren el velo de lo que existe detrás de lo que a primera vista se ve. Allí, escondido, subyace el misterioso mensaje que quiseron dejar para que, muchos siglos después, nosotros, generaciones de su futuro, pudioéramos saber de ellos, de sus vidas, de sus problemas y, también de sus amores.

      ¡Fantástico!

      Un saludo amiga.

      Responder
  3. 3
    Fandila
    el 13 de septiembre del 2011 a las 11:25

    Ante tantos vestigios de civilizaciones avanzadas, y que tal vez nos “visiten” en la actualidad, cabe plantearse si el tiempo desde el Big-Bang es suficiente para que puedan existir unas civilizaciónes con ese adelanto. avanzadas.
    Acaso sea verdad lo de los multiversos, y entre tantos, algunos se nos parezcan. Pudiera ser que el tiempo cero para esos otros universos no sea coincidente con nuestro Big-Bang, Por qué habría de serlo.
    Qué interés tendrían ellos para con nosotros, aparte de una simple curiosidad, o tal vez su llegada aquí sólo sea un despiste en sus “itinerarios”.
    Si ha habido contactos de hecho entre esas posibles civilizaciones y los humanos, no hay constantancia de que hubiera una integración, ni demasiada sinergía con el genero humano.
    En las mitologías,los dioses griegos o los Atlantes no serán un remedo de esos esos superpersonajes visto y vislumbras en epocas remotas.

    Responder
  4. 4
    Adolfo
    el 13 de septiembre del 2011 a las 15:17

    ¿Se les encontró interpretación a los grabados sumerios?

    Tal vez esas formas lenticulares (¿remedos de OVNIs?) tengan una explicación más prosaica.

    Responder
  5. 5
    emilio siolvera
    el 13 de septiembre del 2011 a las 17:25

    Es curioso como investigando gravados del pasado (como apunta Adolfo) hemos encontrado algunos que nos hacen dudar de si no hemos sido visitado ya por alinigenas, y, desde luego, no podemos decir que no a la idea. Sin embargo, también es posible (incluso más probable) que, esos indicios tengan una explicación más sencilla a la que no hemos sabido dar la debida interpretación. De todas las maneras y sea como fuere, de nada podemos estar seguros y, si eran “ellos” no quisieron dejar la demostración inequívoca de su presencia.
    Por otra parte, y como nos dice Fandila, pensar que en nuestro Universo existan civilizaciones mucho más adelantadas que la nuestra…es dudoso. Más adelantadas, pudiera ser, mucho más, parece poco probable, ya que, de haberlas, habrían dado muestras de su presencia y, como sabemos, no las hay.
    Hemos dicho muchas veces que el Universo tiene su ritmo, las estrellas necesitan un tiempo para “fabricar” algunos elementos necesarios para la vidqa y, una vez qu estos han sido sembrados, tienen que pasar otros miles o millones o miles de millones de años para que, se concreten en la materia bio-química de la vida, y, todo eso, nos lleva a pensar que, al igual que ocurrió aquí tuvo que ocurrir allí, así que, la vida en el universo, debe estar muy cerquita la una de la otra en los distintos planetas.
    En cuanto a universos paralelos y visitantes de aquelolos mundos (sigo sin negar nada), parece menos probable aún, toda vez que, aunque aquellos universos pudieron “nacer” antes que el nuestro y sus moradoresestén muchísimo más adelantados que nosotros…el venir aquí, tiene, en ese caso, un aliciente muy dudoso…si acaso, la curiosidad pero, tanto esfuerzo para saciarla…
    Es más cierto que, todo este galimatias de ideas, es debido a que no sabemos y, nuestra imaginación nos lleva a teorizar, lanzando conjeturas que se aferran a los pocos datos que tenemos y que, a todas luces, son insuficientes para emitir un veredicto que, realmente, sea satisfactorio.
    Seguiremos conjeturando…¡que remedio!
    Un saludo.

    Responder
    • 5.1
      Adolfo
      el 13 de septiembre del 2011 a las 18:45

      Menos mal que tenemos “imaginación”, a la que podemos adicionar “intuición” (entre otras capacidades que ahora no se me ocurren) pero que, pienso deben ser proyecciones de nuestro subconsciente que, como mente aparte (¿un coprocesador, quizás?) a veces procesa la información de manera que surgen nuevas ideas mientras dormimos ó en plena vigilia mientras calmamos el parloteo (mind monkey) de nuestra mente.

      GALIMATIAS (R.A.E.)
                        1 – (m. fam.) Lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase ó por la confusión de las ideas.  
                        2 – (fig. y fam.) Confusión, desorden, lío. 

      Estimado Emilio, de ninguna manera me parecen tus ideas, oscuras, confusas ó desordenadas. Atienden a un proceso de evaluación lógica de los hechos y conocimientos actuales.

      Pero ten en cuenta, que, si en algún momento una civilización avanzada nos visitó, sin duda lo es y bastante; especialmente si no cometieron tantos desatinos como la raza humana y sus esfuerzos se concentraron en avanzar, tanto tecnológica como moralmente.

      Sus motivos habrán tenido, para no haber dejado evidencia de su presencia. Sin duda fueron prolijos y eliminaron todo rastro de ella. Quién sabe si no fue para evaluar pasados algunos siglos, milenios ó millones de años, como evolucionamos luego de su visita. Tal vez subsistieron leyendas relacionadas con seres poderosos bajados del cielo y que luego regresaron a él (¿con la promesa de volver?); que ahora desdeñamos como proyección de la imaginación de algunos sacerdotes sedientos de poder.

      Y si las dejaron, tal vez están codificadas en nuestro ADN, transmitiéndose de generación en generación. Vaya a saber con qué motivo. Nadie hace nada porque sí, hay una razón para todo.

      Al igual que tú, dudo que visitantes de otros universos hayan llegado a este. Si las leyes de la Física cambian aleatoriamente de un universo a otro, no tengo idea como harían para adaptarse a este.
                            

      Responder
      • 5.1.1
        emilio silvera
        el 14 de septiembre del 2011 a las 6:26

        Verdaderamente, son tantas las respuestas que se nos presentan como posibles que, cualquiera de ellas,  podría ser la que refleje ese pasado desconocido que sólo podemos imaginar, y, si en verdad estuvieron aquí como algunos indicios nos hacen pensar, hay que convenir en el hecho cierto de que, por la razón que pudieran haber tenido (el simple hecho de habernos visitado habla de una alta tecnología y una cultura de nivel superior), procuraron que el tiempo, con su tanscurrir, dejara en la más espesa niebla los vestigios de su presencia y, como bien dices, ¿quién puede negar que, de haber sucedido así, no influyeran en nuestro devenir futuro?
        Está claro que la incognita nos acompañará durante mucho tiempo y, es posible (una posibilidad) que, en un futuro, cuando seamos mayores, de ser cierta la presencia de seres de otros mundos en el nuestro, podamos obtener las evidencias necesarias para su confirmación, cosa que ahora no podemos obtener por falta de conocimientos, tecnología y, sobre todo, la posibilidad de saber qué y dónde buscar.
        En fin, sigamos mientras tanto el sendero de la evolución y ya veremos hacia deonde nos lleva.
        Saludos.

        Responder
  6. 6
    Fandila
    el 13 de septiembre del 2011 a las 23:10

    Aunque mi opinión no se aleja de las vuestras, sin embargo he tenido acceso a vistas o avistamientos de primera mano. No presencialmente.
    El que más me impresionó fue, el de dos vehículos voladores, tan cercanos que planeaban por encima de los árboles (palmeras). Se componían de cinco módulos, esféricos al parecer, con apertura hacia abajo, y un sexto, central, de la misma apariencia. Todo en rededor se veía tupido de lo que al parecer eran antenas, aunque más se asemejaba a una maraña aleatoria de alambres. Los dos vehículos estaban iluminados de una intensidad blanco azulada, tanto en el módulo central como en los circundantes. Nada del otro mundo, como no fuese por su singularidad y formas no comunes.
    Pasaron con cierta lentitud y cabeceando como hacen los aviones de despegue vertical cuando se elevan. Se oyó un ohhh… de sorpresa de los presentes. Y ambos vehículos se alejaron a muy alta velocidad hasta el horizonte. Allí, describiendo unagran parábola se auparon hasta  un punto, donde otros, que por su silueta bien podría decirse que eran iguales, y que seguro volaban a la espera. Se unieron con ellos como en escuadrilla y se desvanecieron en la lejanía. No sé si aún  conservo el video.
    Nada se ve que no parezca de nuestra dimensión, ni transmutaciones extrañas. Simplemente unos vehículos voladores inéditos y unas maneras de movimiento y de velocidad nunca vistas.
    No me pareció ver materiales extraños, ni otra cosa que no fuese una superación con respecto a cualquiera de nuestras máquinas. No había reflejos de fuselajes o raros materiales en apariencia, más parecían vehículos futuristas que se hubiesen adelantado en el tiempo.
    Hasta entonces el tema O.V.N.I. había sido para mí una polémica inútil. Cuento, sugestíon, efectos especiales, fenómenos de la naturaleza…  Desde ese punto me merece todos los respetos. Era todo tan real… Y que yo sepa, nadie ha desmentido su veracidad

    Responder
    • 6.1
      Adolfo
      el 14 de septiembre del 2011 a las 4:40

      Muy interesante, Fandila…

      ¿Fué objeto el avistamiento de algún reporte en los medios periodísticos ó de algún otro tipo? 

      ¿En qué circunstancias ese avistamiento fue hecho? ¿Dónde? ¿Cuando? ¿Cuales eran las profesiones de los testigos?

      Es interesante el aspecto del espacio circundante de las aeronaves (maraña aleatoria de alambres). Podría ser un efecto óptico debido al sistema de propulsión. Recuerdo haber leído un libro, hace muchos años, en los cuales se atribuía la apariencia del espacio inmediatamente contiguo al objeto avistado, como característico de la Difracción de Fresnel.

      Responder
  7. 7
    Fandila
    el 14 de septiembre del 2011 a las 9:13

    Nada de eso. Lo de las “antenas” no parecia un efecto óptico en absoluto, más era comparable a las limaduras pegadas y encrespadas en la superficie de un imán pero mucho más grandes y de direcciones casi aleatorias.
    El tipo de impulsión no parecía calórico ni deformaba las imágenes de ambiente. Mejor pienso que fuera de tipo eléctrico o electromagnético. Pero mucho más efectivo que los llamados motores de iones u otros por el estilo.
    Por las referencia del lugar se trataba de una isla. De un sitio de esparcimiento. Recuerdo de pasada como una especie de bungalows.
    El improvisado cámara tiene nombre y apellidos. Seguramente que en alguna reprogramación del ordenador, el archivo se fue al garete. No obstante he podido verlo después, en una página de you Tube.

    Responder
  8. 8
    joceline
    el 20 de septiembre del 2011 a las 4:39

    no ezta lo q vusco adios besoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooosssssss¡

    Responder
  9. 9
    joceline
    el 20 de septiembre del 2011 a las 4:42

    zaludoz a moy alias el burrooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo aadios

    Responder
  10. 10
    bain de soleil
    el 20 de diciembre del 2012 a las 15:17

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    Responder
    • 10.1
      emilio silvera
      el 21 de diciembre del 2012 a las 4:47

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