Jun
1
¡La Naturaleza!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Extinciones de origen desconocido ~
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Nos empeñamos una y otra vez en querer sobrepasar nuestras posibilidades, y tenemos que pensar que, es la Naturaleza, la que marca el ritmo de nuestras vidas y de nuestro tiempo, no al revés. El Universo tiene una mecánica que está regida por las fuerzas fundamentales de la Naturaleza y sus constantes y, nosotros, sólo podemos adaptarnos al medio si queremos sobrevivir. Existen fuerzas y energías que nunca podremos controlar. Y no digamos de las distancias a las que están situadas otras estrellas y otros mundos.
Sí, la Naturaleza nos muestra constantemente su poder. Fenómenos que no podemos evitar y que nos hablan de unos mecanismos que no siempre comprendemos. Nuestro planeta, por ejemplo, se comporta como si de un ser vivo se tratara, le llaman Gaia y realiza procesos de reciclaje y renovación por medio de terremotos y erupciones volcánicas, Tsunamis y tornados devastadores que cambian el paisaje y nosotros, lo único podemos hacer es acatar el destino que ignoramos de lo que está por venir.
El mundo nos parece un lugar complicado. Sin embargo, existen algunas verdades sencillas que nos parecen eternas, no varían con el paso del tiempo (los objetos caen hacia el suelo y no hacia el cielo, el Sol se levanta por el Este, nunca por el Oeste, nuestras vidas, a pesar de las modernas tecnologías, están todavía con demasiada frecuencia a merced de complicados procesos que producen cambios drásticos y repentinos. La predicción del tiempo atmosférico es más un arte que una ciencia, los terremotos y las erupciones volcánicas se producen de manera impredecible y aparentemente aleatoria, los cambios en las Sociedades fluctúan a merced de sucesos que sus componentes no pueden soportar y exigen el cambio.
La inmensa complejidad que está presente en el cerebro humano y de cómo se genera lo que llamamos “la mente”, a partir de una maraña de conexiones entre más de cien mil millones de neuronas, más que estrellas existen en nuestra Galaxia, la Vía Láctea. Es algo grande que, en realidad, no hemos alcanzado a comprender. Nos empeñamos en querer dominar fuerzas que no conocemos y, nuestro empeño nos podría llevar a la propia destrucción.
La mente humana es de tal complejidad que no hemos podido llegar a comprender su funcionamiento. ¿Por qué unas personas tienen una gran facilidad para tocar el piano, otros para comprender las matemáticas complejas y algunos para ver lo que nadie ha sido capaz de detectar en el ámbito de la Naturaleza, pongamos por ejemplo un paisaje, o, llegar a comprender fenómenos físicos que configuran el mundo, el Universo y la vida?
Es precisamente a escala humana, donde se dan las características (posiblemente) más complejas del Universo, las que se resisten más a rendirse ante métodos y reglamentos fijos que las pretenda mantener estáticas e inamovibles por el interés de unos pocos. Las Sociedades son dinámicas en el tiempo y en el espacio y, su natural destino es el de evolucionar siempre, el de buscar las respuestas a cuestiones patra ellas desconocidas y que al estar inmersas en el corazón de la Naturaleza, se sirven de la Ciencia para poder llegar al lugar más secreto y arrancar esas respuestas que tanto, parecen necesitar para continuar hacia el futuro.

Claro que, ese futuro, no depende de esas Sociedades Humanas que de alguna manera, están a merced de sucesos como aquel de Yucatán, cuando al parecer, hace ahora 65 millones de años, perecieron los Dinosaurios que reinaron en el Planeta durante 150 millones de años hasta que llegó aquél fatídico (para ellos) pedrusco que, en realidad, posibilitó nuestra llegada.

Aquellos terribles animales que poblaban la Tierra hubiera hecho imposible nuestra presencia en el planeta. Formas de vida incompatibles con nuestra especie que desaparecieron -según parece- por causas naturales venidas del espacio exterior para que más tarde, pudiéramos nosotros hacer acto de presencia en el planeta que nos acoge.
Aquello se considera una extinción masiva ocurrida en la Tierra, algo tan claramente reflejado en el registro fósil que se utiliza para marcar el final de un período de tiempo geológico, el Cretáseo, y el comienzo de otro, el Terciario. Puesto que la “C” ya se ha utilizado como inicial en un contexto similar en relación con el período Cámbrico, este marcador se suele denominar frontera K-T, con una “K” de Kreide, que es el nombre del Cretáceo en alemán. No fueron solos los dinosaurios los que resultaron afectados, aunque son los que aparecen con mayor protagonismo en los relatos populares cuando se habla de este desastre.

Esqueletos de dinosaurios expuestos en el Museo Real de Ontario, Canadá
Alrededor del 70 por ciento de todas las especies que vivían en la Tierra al finales del cretáceo habian desaparecidos a principios del Terciario, lo cual indica que se trató realmente de una “extinción en masa” y explica por qué los geólogos y los paleontólogos utilizan la frontera K-T como un marcador importante en el registro fósil. Dadas las dificultades que plantean unas pruebas de tiempos tan remotos, y la lentitud con la que se acumulan los estratos geológicos, todo lo que podemos decir realmente sobre la velocidad a la que se produjo aquella extinción es que sucedió en menos de unas pocas decenas de miles de años, pero en ningún caso durante muchos millones de años; sin embargo, esto se considera un cambio brusco en relación con la escala de tiempo utilizada en geología.
El suceso K-T (o K-Pg) fue una extinción masiva ocurrida hace 66 millones de años, que sucedió al final del período Cretácico (K) y el inicio del Paleógeno (Pg). La teoría más aceptada es que fue causada por el impacto de un gran asteroide en la península de Yucatán, México, lo que provocó la extinción del 75% de las especies de la Tierra, incluyendo a los dinosaurios no aviares.
Las preguntas obvias que esto plantea son las mismas que surgen tras un gran terremoto ¿por qué sucedió?, y si podría suceder de nuevo y, en su caso, cuándo. En el caso del suceso K-T hay un candidato muy adecuado para ser el desencadenante que hizo que la extinción se produjera, por ejemplo, hace 60 0 55 millones de años. Los restos del enorme cráter que data justo de entonces ha sido descubierto bajo lo que es ahora la península de Yucatán, en Méjico, y por todo el mundo se han hallado estratos de hace 65 millones de años que contienen restos de iridio, un metal pesado que es raro en la corteza terrestre, pero del que sabemos que es un componente de algunos tipos de meteoritos. La capa de iridio es tan delgada que tuvo que depositarse en menos de 10.000 años (quizá mucho menos), lo cual es coherente con la teoría de que el suceso K-T fue desencadenado en su totalidad, de manera más o menos instantánea, por un gran golpe que llegó del espacio interestelar.

La catástrofe está servida
No sería difícil explicar por que pudo suceder todo esto. La energía cinética contenida en un impacto de este calibre sería equivalente a la explosión de unos mil millones de megatoneladas de TNT y arrojaría al espacio unos detritos en forma de grandes bloques que se desplazarían siguiendo trayectorias balísticas (como las de los misiles balísticos intercontinentales) y volverían a entrar en la atmósfera por todo el globo terráqueo, difundiendo calor y aumentando la temperatura en todas las regiones. Se produciría un efecto de calentamiento de 10 kilovatios por cada metro cuadrado de la superficie terrestre durante varias horas, un fenómeno que ha sido descrito gráficamente por Jay Melosh. A continuación, unas diminutas partículas de polvo lanzadas al interior de la parte superior de la atmósfera se extendería alrededor del todo el planeta y, combinada con el humo de todos los incendios desencadenados por el “asado a la parrilla”, bloquearían el paso de la luz del Sol, causando la muerte de todas las plantas que dependían de la fotosíntesis y congelando temporalmente el planeta.
Si el planeta se congela, ¿Dónde nos meteremos? ¿Cuántas criaturas tendrán la oportunidad de sobrevivir?
Hay pruebas de que, en épocas pasadas, la Tierra sufrió visitas inesperadas desde el espacio que trajo muerte y desolación. Hace unos 35 millones de años, la Tierra soportó unos impactos parecidos sin que se produjera una extinción del calibre del suceso K-T. Aunque los factores desencadenantes tengan la misma magnitud. Por otra parte, existen pruebas de que los Dinosaurios y otras especies estaban ya en decadencia en los dos últimos millones de años del Cretáceo. Parece que los grandes lagartos habían experimentado altibajos durante los 150 millones de años que se pasaron vagando por la Tierra. Hay opiniones para todos y algunos dicen que su desaparición se debió, en realidad, al aumento del Oxígeno en nuestra atmósfera.
El suceso K-T es en realidad sólo una entre cinco catástrofes similares (en la medida en que afectó en aquella época a la vida en la Tierra) a las que los geólogos denominan en conjunto las “cinco grandes” -y no es en absoluto la mayor-. Cada una de ellas se utiliza como marcador entre períodos geológicos y todas han sucedido durante los últimos 600 millones de años.
La razón por la que nos centramos en este pasado geológico relativamente reciente es que fue en esa época cuando los seres vivos desarrollaron por primera vez algunas características, tales como las conchas, que podían fosilizarse fácilmente, dejando rastros que pueden reconocerse en los estratos que se estudian en la actualidad.
Nuevas especies de fósiles de invertebrados marinos, que vivieron hace 465 millones de años, se han hallado en diversos yacimientos de la provincia de Ciudad Real en España, y, por todas partes del mundo, si se profundiza en la Tierra, se encuentran fósiles y conchas de tiempos pasados. En la imagen recreada arriba se recoge el descubrimiento especies nuevas, de animales marinos con concha que han posibilitado su hallazgo después de tantos millones de años.
Pero centrémonos en las “cinco grandes extinciones” que, tomándolas cronológicamente se produjeron hace unos 440 millones de años (que marcaron la frontera entre los períodos Ordovícico y Silúrico), hace 360 millones de años (entre el Devónico y el Carbonífero), 250 millones de años (entre el Pérmico y el Triásico), 215 millones de años (en la frontera entre el Triásico y el Jurásico) y 65 millones de años (en la frontera K-T).
La frontera entre el Triásico y el Jurásico – 65 Millones de años
Intensidad de la extinción marina a través del tiempo. El gráfico azul muestra el porcentaje aparente (no el número absoluto) de los géneros de animales marinos extintos durante un determinado intervalo de tiempo. Se muestran las ultimas cinco grandes extinciones masivas.


Hay otras muchas extinciones en el registro fósil pero, las más importantes son las mencionadas. La más espectacular de todas ellas es el suceso que tuvo lugar hace unos 250 millones de años, al final del Pérmico. Se extinguieron al menos el 80 por ciento, y posiblemente hasta el 95 por ciento, de todas las especies que vivían en nuestro planeta en aquellos tiempos, tanto en la tierra como en los océanos, y lo hizo durante un intervalo de menos de 100.000 años. Sin embargo, dado que también se calcula que el 99 por ciento de todas las especies que han vivido en la Tierra se han extinguido, esto significa que son el doble las que han desaparecido en sucesos de -aparente- menor importancia.
La cuestión que nos intriga es si las extinciones en masa son realmente acontecimientos especiales, de carácter diferente al de las extinciones de menor importancia, o si son el mismo tipo de suceso, pero a gran escala -¿son las extinciones de vida en la Tierra unos hechos cuya naturaleza es independiente de su magnitud, como los terremotos y todos los demás fenómenos que la Naturaleza nos envía periódicamente que dan lugar a catástrofes y pérdidas de muchas vidas? La respuesta sincera es “no lo sabemos”, pero hay bastantes evidencias como para intuir que ésta es una posibilidad muy real.
El logotipo del Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria es un globo terráqueo sobre el que aparece la letra V y sobre ella otra pequeña tierra y el acrónimo VHEMT de Voluntary Human Extinction Movement.
Gracias a un meticuloso trabajo de investigación de Jack Sepkoski, de la Universidad de Chicago que, pudo trazar un gráfico en el que mostraba como ha fluctuado durante los últimos 600 millones de años el nivel de extinciones que se produjo en cada intervalo de cuatro millones de años.

Extinciones segun Sepkoski
El gráfico nos muestra que la muerte de los dinosaurios fue también la muerte de los invertebrados marinos. La pregunta que se puede plantear es que clase de aleatoriedad es ésta, si realmente son sucesos aleatorios. Resulta que es una ley potencial -nuestro viejo amigo, el ruido 1/f-. El origen de esta señal aleatoria, de enorme interés por su ubicuidad y propiedades matemáticas, sigue siendo un misterio, a pesar de la atención que se le ha dedicado.
Ahora bien, no parece probable que todas las extinciones de vida que han sucedido en la Tierra hayan tenido como causa impactos procedentes del espacio. Lo que parece estar diciéndonos el registro fósil es que las extinciones se producen en todas las escalas, todos los tiempos, y que (como en el caso de los terremotos) puede producirse una extinción de cualquier magnitud en cualquier época. Algunas extinciones podrían ser desencadenadas por impactos de meteoritos; otras, por períodos glaciares. Una cosa sí que nos queda clara: es necesario un gran desencadenante para que ocurra un gran suceso, y, no podemos olvidar que estamos inmersos en un Sistema Complejo -la vida en la Tierra- que es autoorganizador, se alimenta a partir de un flujo de energía, y existe al borde del Caos. Si comprendemos eso, estaremos preparados para entender lo que todo esto significa para la vida en sí misma, siempre expuesta a las fuerzas del Universo.

La Tierra es una nave espacial que recorre el universo y, en sus viajes… ¿Por qué sitios tendrá que pasar? ¿Qué peligros la acechan?
La frase describe la Tierra como una “nave espacial” metafórica que recorre el universo en un viaje continuo que implica los movimientos de rotación y traslación. En sus viajes, la Tierra gira sobre su propio eje (rotación a 1.700 Km/h.) y orbita alrededor del sol (traslación a 107.000 Km/h.). Nosotros no percibimos el movimiento porque es constante y ni acelera ni desacelera.

A lo largo de nuestra Historia hemos conocido situaciones de muertes masivas como por ejemplo: La Peste de la Guerra del Peloponeso (430 a.C.), La Plaga Antonina (165 y 180), La Plaga de Justiniano (541 y 542), La Peste Negra (1348 y 1350), o, La Gripe Española (1918) y, todas ellas son en realidad de origen desconocido. Esto me lleva a pensar que la Tierra, nuestro planeta, viaja por el espacio como una gran nave espacial y recorre regiones interestelares en las que no sabemos qué puede haber, y, ¿Quién puede negar que al atravesar esas regiones, no estén presenten en esas esporas fuertemente acorazadas contra la radiación que, atravesando la atmósfera terrestre se instalen tan ricamente en nuestro mundo para florecer y sembrar la muerte entre nosotros? Lo cierto es que son muchas las cosas que no sabemos.
Al contacto con la atmósfera y el agua de la Tierra, con el calor del Sol, se abren y traen desolación y muerte.

¿Y si la Tierra sale de la zona habitable?
De todas las maneras, no podemos negar que grandes cambios nos acechan y, como la medida del “tiempo” es distinta para la escala humana que para la del Universo, en cualquier momento podrá tener lugar un acontecimiento de índole diversa (la caída de un meteorito, una pandemia debastadora, cataclismos tectónicos de gran magnitud, explosiones supernovas de inmensa intensidad que barra nuestra atmósfera y siembre de radiación el planeta…) que vendrá a transformar todo lo que nosotros consideramos importante y que, para la Naturaleza, no es nada.
De todas las maneras, en una cosa sí tenemos que estar de acuerdo: ¡La vida! Esa cosa tan frágil pero tan fuerte, se ha resistido a desaparecer a lo largo de los millones de años que lleva en el planeta y, eso nos lleva a sospechar que, lo mismo habrá sucedido en otros lugares y la Vida, debe estar por todas partes… ¡A pesar de todo!
Somos criaturas muy frágiles, estamos a merced de acontecimientos que no podemos dominar.
Emilio Silvera V.
May
31
¿Fealdad? Depende como se mire
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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Yo no veo nada feo en la majestuosa presencia de esta extraña ave. sus gráciles movimientos, su presencia que denota energía y vida, solo induce a pensar que, la Naturaleza, ha realizado una bella cvreación. A veces tenemos un sentido de la belleza totalmente equivocado, y, si vemos fealfad en esta imagen, es una de esas veces.
May
31
¿Quién no ha quierido volver alguna vez?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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Tu Quieres Volver
Lo cierto es que todos hemos querido volver en algún momento dado de nuestras vidas para poder rectificar algún hecho del que no estamos orgulloso. Querríamos borrar ese error, decir a la persona implicada que nos equivocamos y pedirle perdón. Lo malo es que, viajar al pasado no está permitido por la física del universo, parece que existe una conciencia cósmica que lo prohibe. Las implicaciones de trastocar los hechos del pasado son tan graves que la Naturaleza se ocupa de que tal cosa no suceda. Así las cosas, tenemos que cargar sobre nuestra conciencia lo que hicimos cuando la juventud nos había convertidos en idiotas que creían saberlo todo. El desafío a lo que nuestros actos nos concenan, es saber gestionar esa carga emocional.
Nunca podremos encontrar el camino a aquel lugar en el que sucedieron los hechos que, al recordarlos, nos atormentan. Hechos que pueden ser de muy diversas índoles, y, con frecuencia son sucesos en los que el Amor estaba presente y no supimos gestionarlo.
Alguna vez la encuentro por el mundo,
y pasa junto a mí;
y pasa sonriéndose, y yo digo:
—¿Cómo puede reír?Luego asoma a mi labio otra sonrisa,
máscara del dolor,
y entonces pienso: —¡Acaso ella se ríe,
como me río yo!
Emilio silvera V.
May
31
Nadie nunca podrá saberlo todo
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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Si decimos que sabemos un pooco de alguna cosa, que lo que no sabemos es mucho más que lo que se sabe, que ser consciente de nuestra inmensa ignorancia, es una profunda reflexión sobre la inmensidad de lo que desconocemos y loreducido del conocimiento, lo que nos lleva a la humildad intelectual, de saber que no sabemos y tratar de seguir atedorando conocimienbtos. Como bien parece, la especialización y nuestras experiencias de vida nos permiten ser expertos en áreas muy concretas, pero siempre seremos conscientes de que el mar de lo que ignoramos es infinitamente mayor. Es lo que se conoce popularmente como la paradoja del saber: cuanto más aprendemos, más nos damos cuenta de lo mucho que nos falta por descubrir.
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- El Falsacionismo:
- Popper argumentaba que una teoría nunca puede ser verificada definitivamente, sino que solo puede ser refutada. La ciencia avanza descartando lo que es falso.
- El Racionalismo Crítico:
- La idea de que debemos someter todas nuestras creencias, incluso las más arraigadas, a la crítica racional y empírica.
- La Sociedad Abierta:
- Su defensa de la democracia, la libertad y las instituciones que permiten el cambio pacífico frente al dogmatismo y el totalitarismo.
- El Fenomenismo de Kant: Sostiene que solo podemos conocer los fenómenos (lo que experimentamos a través de los sentidos y organizamos con la mente). Los nóumenos (las “cosas en sí mismas”, como el alma o el universo en su totalidad) son inalcanzables.
- Falsacionismo de Popper: Argumenta que no podemos llegar a certezas absolutas o verdades definitivas, solo a teorías provisionales que aún no han sido refutadas por la experiencia.
- Teoremas de Incompletitud de Gödel: Un límite lógico que demuestra que dentro de cualquier sistema formal existen verdades que no pueden ser demostradas o explicadas por el propio sistema.
- Inconmensurabilidad de Kuhn: Explica que el conocimiento científico avanza por cambios de paradigma y que el lenguaje o la visión del mundo de una época no puede traducirse ni compararse totalmente con otra, limitando la objetividad total.

Metafísica: El Estudio del Ser y otros Temas Complejos
- El Ser en cuanto Ser (Ontología): Es la búsqueda de lo que hace que todas las cosas existan. Analiza conceptos como la sustancia (lo que permanece en las cosas) y el accidente (lo que cambia).
- Acto y Potencia: Las teorías sobre lo que algo es realmente en el presente (acto) frente a las capacidades o posibilidades de lo que puede llegar a ser (potencia).
- Las Cuatro Causas: El análisis profundo de por qué existen las cosas (causa material, formal, eficiente y final).
- Teodicea o Teología Natural: El estudio de lo divino y la cuestión fundamental planteada por pensadores como Leibniz: “¿Por qué hay algo y no más bien nada?”.


Trata de saber sobre lo que a ojo desnudo no podemos ver
Lejos de ser una reliquia del pensamiento antiguo, la metafísica se mantiene como una parte constitutiva del discurso filosófico y científico, proporcionando las bases sobre las que se construyen nuestras concepciones de la existencia, el conocimiento y la identidad.
¿Por qué es relevante esta rama de la filosofía hoy en día? En este contexto de avances tecnológicos y la constante evolución en la comprensión científica del universo, la reflexión filosófica brinda herramientas para situar y entender dichas transformaciones. En las siguientes secciones, exploraremos con más profundidad cómo la metafísica impacta e influye en la vida moderna.
La metafísica es la rama fundamental de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura y los principios más profundos de la realidad. Su objetivo central es ir “más allá” de lo físico y observable para responder a la pregunta de por qué existe todo lo que existe.
- Ontología: Es el estudio del ser en cuanto ser. Investiga qué significa que algo exista y clasifica las diferentes formas del ser. Aristóteles definía la ontología a través de conceptos como sustancia (lo que es en sí mismo) y accidente (lo que solo existe en otro).
- Teología / Cosmología: Analiza las causas primeras y los orígenes del universo. Se ocupa de realidades que escapan al mundo material, buscando el fundamento de toda la realidad.


Nuestra especie ha realizado un largo camino para tratar de saber, y, los adelantos conseguidos en las distintas disciplinas del saber humano. son asombrosas si tenemos en cuenta el tiempo que llevamos aquí en el contexto de la edad del universo, sería menos que el tiempo que tarda el ojo en parpadear. Sin embatgo, el árbol de la Ciencia nos muestra fuertes ramas que llevan los nombres de:

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- Física: Analiza las propiedades fundamentales de la materia, la energía, el tiempo y el espacio.
- Química: Estudia la composición, estructura y las reacciones de la materia.
- Biología: Investiga el origen, la evolución y las propiedades de los seres vivos.
- Geología: Analiza la Tierra, su estructura interna, formación y los minerales.
- Astronomía: Se centra en los cuerpos celestes, el universo y los fenómenos estelares.
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- Sociología: Analiza la estructura, el funcionamiento y los problemas de las sociedades humanas.
- Psicología: Estudia los procesos mentales, el comportamiento y el desarrollo del ser humano.
- Economía: Evalúa la producción, distribución y consumo de bienes y servicios.
- Historia: Examina y analiza los eventos y procesos del pasado humano.
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- Informática / Computación: Dedicada al tratamiento automatizado de la información y el desarrollo de la inteligencia artificial.
¿Qué pasa con las matemáticas? Las matemáticas, Estudia los sistemas lógicos, los números, las formas y las magnitudes. Pero las matemárticas no son una rama más del árbol de la ciencia… ¡Son las raíces del árbol, y, sin ellas los ramas del árbol no podrían exisitir!
Comenzamos con una idea que, poco a poco se va desarrolando en nuestro cerebro, y, no sabemos cuando parar, sabemos como empezar el trabajo pero nunca, como lo vamos a terminar, la imaginación no descanda y va creando ideas nuevas a medida que avanzamos tratando de explicar el tema que en ese momento ocupa nuestra Mente.
Emilio Silvera V.
May
31
Matemáticas que describen la Naturaleza
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Física ~
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Suponiendo que algún físico brillante nos resuelva la teoría de campos de cuerdas y derive las propiedades conocidas de nuestro universo, con un poco de suerte, podría ocurrir en este mismo siglo, lo que no estaría nada mal considerando las dificultades de la empresa. Parece que la dichosa teoría no se puede verificar porque, para llegar hasta las cvuerdas, se necesita la energía de 1019 GeV. la energía de la crweación que no está a nuestro ance.
¿Entonces nunca podremos llegar hasta las cuerdas?
No me atrevería a realizar esa aseveración, recordad a aquel Presidente de la Real Sociedad de Física de Londres, cuando delante de todos sus afuiliados dijo: “Nunca podremos saber, de qué están hechas las estrellas”. Unos meses después, llegó Johan Frenhauser que, por medio de las líneas espectrales de los elementos que conforman las estrellas, nos dijo de qué estaban hechas. Y, de la misma manera, pasó con aquel otro que dijo: “Nunca más pesado que el airte podrá volar”. Poco más tarde, remontó el vuielo el famoso primer avión de los hermanos Wrigh.
Es difícil y arriesgado negar alguna posibilidad que, aunque parezca remota, la hisotiria nos aconseja no negar tal posibnilidad. La I. A. es un buen ejemplo de lo que digo.

El problema fundamental es que estamos obligando a la teoría de supercuerdas a responder preguntas sobre energías cotidianas, cuando su “ámbito natural” está en la energía de Planck. Esta fabulosa energía fue liberada sólo en el propio instante de la creación, lo que quiere decir que la teoría de supercuerdas es naturalmente una teoría de la creación.


Fuimos capaces de predecir que el Big Bang produjo un “eco” cósmico reverberando en el universo y que podría ser mesurable por los instrumentos adecuados. De hecho, Arno Penzias y Robert Wilson de los Bell Telephone Laboratories ganaron el premio Nobel en 1.978 por detectar este eco del Big Bang, una radiación de microondas que impregna el universo conocido. El que el eco del Big Bang debería estar circulando por el universo miles de millones de años después del suceso fue predicho por primera vez por George Gamow y sus discípulos Ralpher y Robert Herman, pero nadie les tomó en serio. La propia idea de medir el eco de la creación parecía extravagante cuando la propusieron por primera vez poco después de la segunda guerra mundial. Su lógica, sin embargo, era aplastante. Cualquier objeto, cuando se calienta, emite radiación de forma gradual. Ésta es la razón de que el hierro se ponga al rojo vivo cuando se calienta en un horno, y cuanto más se calienta, mayor es la frecuencia de radiación que emite. Una fórmula matemática exacta, la ley de Stefan-Boltzmann, relaciona la frecuencia de la luz (o el color en este caso) con la temperatura. De hecho, así es como los científicos determinan la temperatura de la superficie de una estrella lejana; examinando su color. Esta radiación se denomina radiación de cuerpo negro.
















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