Abr
7
¿Nuestro Dios? La Madre Naturaleza
por Emilio Silvera ~
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Desde muy pequeño (aunque me hacian oír misa antes de entrar en clase), había algo en todo aquello que me contaban que no cuadraba bien con lo que me rodeaba, lo que veía en mi entorno que por aquel entonces, era la miseria de la Post-Guerra, escasez de todo, pobreza y dolor, viviendas de vecinos compartidas por varias familias, niños en la calle mal vestidos y mal comidos, algunos descalzos y jugando con una pelota de trapo o una espada de madera. Si realmente hubiera existido un dios, ¿Lo hubiera permitido?

El pueblo soportando el hambre y las carencias de todo, mientras unos pocos, nadando en la abundancia, vivían tranquilamente importandoles un bledo todo aquel dolor. Tiempos de vecindad, de ropa sencilla, de alimentos escasos donde un simple bollo con aceite era la delicia de cualquier niño.

Es comprensible que las desigualdades, injusticias y sufrimientos en el mundo generen dudas profundas sobre la existencia de un ser superior bueno y todopoderoso que consienta que seres inocentes, busquen por el suelo algo que llevarse a la boca, y caminen medio desnudos a temperaturas insoportables.
La reflexión que antes he plantado es una de las preguntas fundamentales de la filosofía, la teología y la experiencia humana, conocida comúnmente como el problema del mal o la teodicea (la justificación de la bondad de Dios ante la existencia del mal).

La balanza no está equilibrada
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- La duda lógica (El problema del mal): Filósofos y pensadores han argumentado que si Dios es omnipotente (puede evitar el mal), omnisciente (sabe que el mal ocurre) y omnibenevolente (quiere evitar el mal), la existencia de la injusticia es una contradicción lógica. Desde esta perspectiva, se argumenta que el sufrimiento intenso y la maldad indican que tal Dios no existe, o no es todo bondad, o no tiene control total.
- El libre albedrío: Una de las respuestas teístas más comunes (defensa agustiniana) sostiene que el mal no proviene de Dios, sino del mal uso de la libertad por parte de los seres humanos. Dios habría permitido la posibilidad del mal para que existan seres genuinamente libres y capaces de amar, lo que implica el riesgo de que elijan no hacerlo. Lo que no dicen es que, eso quellaman el Libre albedría, para los pobres, está condicionado, no pueden elegir, se ven obligados a tomnar el camono que a los demás les conviene para su explotación.
- Perspectiva de la fe (Teodicea): Desde la perspectiva de la fe, se argumenta que el mal es la ausencia del bien debido, y que el mundo es bueno en su conjunto, a pesar de los males particulares. Teólogos como Leibniz argumentaron que vivimos en “el mejor de los mundos posibles” y que el sufrimiento puede ser parte de un orden superior que la mente humana limitada no comprende del todo. LO que viene a ser una NO explicación de lo que no se desea explicar.
- La respuesta ante el sufrimiento: Muchos creyentes encuentran consuelo en la idea de que Dios no es indiferente al sufrimiento, sino que se hizo presente en él (por ejemplo, a través de la figura de Cristo en el cristianismo) y que, a largo plazo, traerá justicia final. ¡Vaya esperanza! Al final, cuando estemos al límite del sufrimiento, de la Injusticia, de desigualdeades, de carencias de toda clase. ¡AH! Pero eso sí, hay que tener esperanza. ¡Hipócritas! Mientras, los que pregonan todo esto, viven en palacios y están bien orondos de tanto comer.

















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