May
16
¿De donde venimos? ¿Quiiénes somos? ¿Hacia donde vamos?
por Emilio Silvera ~
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Esas preguntas que (realmente), nadie ha sabido contestar: ¿De donde venimos? ¿Quiiénes somos? ¿Hacia donde vamos?
Hasta donde podemos saber, a partir de la “materia inerte” evoluionada, hemos llegado hasta los pensamientos, lo que no deja de ser asombroso, una auténtica maravilla que se nos hace inconcebible, es decir, que se escapa a nuestra capacidad de comprensión. ¿Cómo hemos podido apartarnos del camino de otrass especies, para llegar a tener conciencia de SER?

Es realmente fascinante cómo la evolución de la “materia inerte” ha dado lugar a seres capaces de formularse esta misma pregunta. El salto desde organismos guiados por el instinto hasta la autoconsciencia humana es, sin duda, el mayor enigma y la mayor maravilla de la biología.
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- Desarrollo evolutivo: Las especies desarrollaron sistemas sensoriales complejos para interactuar con el entorno y asegurar su supervivencia. En el ser humano, esto culminó en un cerebro altamente desarrollado.
- Complejidad neuronal: La consciencia surge como resultado de la integración y el procesamiento de grandes redes neuronales interconectadas que coordinan información sensorial, emociones y pensamientos.
- Autoconciencia individual: Desde el punto de vista psicológico, la capacidad de reconocernos como individuos separados del resto y de tener una “identidad” suele consolidarse a partir de los dos años de edad.
- El “yo observador”: Es nuestra capacidad mental para percatarnos de lo que ocurre dentro (pensamientos, emociones) y fuera de nosotros en el momento presente.





Al escasear los árboles, los ancestros homininos se vieron obligados a aventurarse en la sabana. Para ver por encima de los pastos altos y desplazarse largas distancias, evolucionaron hacia la marcha erguida. El bipedismo liberó las manos, permitiendo transportar alimentos y fabricar herramientas rudimentarias. El chimpancé, al quedarse en la selva, mantuvo su anatomía adaptada para trepar y caminar apoyándose en los nudillos.

Al combinar una dieta más rica gracias a las herramientas con la liberación de las mandíbulas, el cerebro humano tuvo espacio para crecer. El cerebro triplicó su tamaño a lo largo de millones de años, un salto evolutivo que el chimpancé no experimentó.

Un cerebro grande requirió estructuras sociales más complejas para asegurar la supervivencia. El desarrollo del lenguaje articulado y la cultura permitieron a los humanos acumular conocimiento a lo largo de generaciones. El saber ya no dependía solo del instinto individual, sino del aprendizaje colectivo.

Mientras el chimpancé sigue dependiendo puramente de la adaptación genética y biológica a su entorno, el ser humano empezó a modificar el entorno para adaptarlo a sus necesidades, pasando de usar piedras a explorar el espacio.
¡La Inteligencia Artificial!
Emilio silvera V.
















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