Mar
21
Todo es complejidad, hasta el amor.
por Emilio Silvera ~
Clasificado en La Mente - Filosofía ~
Comments (3)
Es una de las grandezas del ser humano, el amor es el que salva la especie de tantos y tantos defectos como tiene. Todavía andamos inmersos en el proceso de humanización, en nosotros queda mucho de esa parte animal que llevamos con nosotros, y, hasta que un día lejano aún en el Futuro, no sintamos el dolor ajeno como propio, hasta que no seamos conscientes de que todos somos uno… Seguirá imperando el egoísmo y la desigualdad de la que tanto hablamos y de la que nada hacemos para que desaparezca. Dicen que es cosa de la química y, cuando nos encontramos a esa persona que nos transmite el sentimiento más fuerte que podamos sentir, el mundo cambia a nuestro alrededor.
El Amor es la pequeña parcela personal en la que están involucrada otras personas, allí se desarrolla un “milagro” que deseamos proteger, por salvaguardad ese sentimiento, sin dudarlo, estamos dispuestos a dar nuestra vida.
Alejados del Ser amado,
Somos presa de la melancolía.
Ansiedad y tristeza y soñamos,
Con que para verlo llegue el día.
Es fuerza de la Naturaleza,
Es un torbellino imparable,
Es la semilla que da fuerza,
Un sentimiento incomparable.
Dos somos uno y, por separados, sólo existe la soledad
¿Cómo se puede explicar el amor? El materialismo no puede hacerlo. Ni los átomos, ni las moléculas, ni las células resuelven el problema. ¿Quién está capacitado para explicar el sentir de las neuronas? ¿Qué mecanismo nos mueve al amor? ¿Cómo es ese vínculo tan fuerte?

Al igual que la fuerza invisible y poderosa del electromagnetismo y la gravedad, la del amor también está ahí, y cuando es verdadero el sentimiento, la fuerza es mayor que las cuatro fuerzas de la naturaleza juntas. Si estamos dispuestos a entregar la vida, ¿hay algo más fuerte que eso en el universo? Creo que no.

¿Qué caricia explica su turbadora resonancia “espiritual”?

¡Ninguna!, pero ocurre. Al igual que el suave pasar de los dedos sobre el teclado del piano nos ofrece una melodía que eleva nuestra alma, una caricia del ser amado no sólo nos hace sentirnos bien, es algo más grande y más elevado, nos hace mejores. El comprenderse sin palabras, el poder de una mirada, un simple recuerdo…
Con el Amor nos pasa como con el Tiempo, no sabemos explicarlo
Son muchos y diversos los signos sensoriales que, en silencio, nos llegan de los demás y son recogidos por nuestros sensores en una enorme gama de mensajes sensitivos que llamamos indistintamente simpatía, pasión, antipatía, odio, etc.
Junto a la persona amada el Tiempo pasa “volando”, es más rápido que la luz en el vacío
Está claro que cuando el sentimiento percibido es positivo, la satisfacción se produce por el mero hecho de estar junto a la persona que nos lo transmite, que con su sola presencia, nos está ofreciendo un regalo, y si apuramos mucho, a veces lo podríamos llamar incluso “alimento del alma”. Estar junto a quien nos agrada es siempre muy reconfortante, y según el grado de afinidad, amistad o amor, el sentimiento alcanzará un nivel de distinto valor.

Es la fuerza que mueve el “mundo”. la semilla que crece y se multiplica
“Donde tú vayas, iré yo. Donde tú habites, habitaré yo. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Donde tu mueras, moriré yo también, y allí seré enterrada, y que Dios me castigue si algo que no sea muerte me separa de ti.”
Libro de Rut (Biblia)
C. S. Lewis, en su ensayo de Los cuatro amores, explica cómo el afecto ignora barreras de edad, sexo, inteligencia y barreras sociales. Son muchos los casos que jalonan la historia de parejas que de muy distintas edades han sido muy felices y otras que, siendo de condición muy diferentes, también lo fueron. El Amor(entendido en forma muy amplia y en distintos contextos) como se suele decir, no tiene barreras.




Lleva toda la razón; cada uno de los afectos ubicados en su justo nivel: el banquero todopoderoso irremisiblemente atado al cariño que le uno con su niñera ya anciana; el jefe de gobierno que no puede evitar visitar (en la menor oportunidad) a su compañero de infancia, el zapatero de su pueblo; el rico hacendado, unido a su humilde secretario, 30 años a su lado, con el que comparte sus íntimos problemas; el hombre de 40 años que se ve inevitablemente enamorado de su secretaria de 20 años.
En ese ámbito que llamamos Amor… ¡Todo es posible!
Son fuerzas irresistibles que invaden el interior de los seres humanos de toda edad o condición y les lleva a unir sus sentimientos a otras personas que, en ocasiones, parecen no tener ninguna afinidad con su situación social o cultural, pero así ocurre.
Aquí culmina todo
El vínculo más fuerte entre humanos es el de la familia: La madre con los hijos, los hermanos, el padre y los abuelos…Es el único grupo indestructible que hemos sabido crear…hasta el momento. Claro que, ese único grupo y su fortaleza no sería posible sin esa pareja inicial a la que el Amor ha unido, si el sentimiento es de verdad…para la eternidad de sus vidas. ¡Qué bonito!

Claro que, a veces, uno recuerda a los hijos de pequeños que entraban ganas de comérselos. Y. de mayores, a veces, nos arrepentimos de no habérnoslo comido
Mi mujer es 20 años más joven que yo. lleva a mi lado algo más de 40 años, y, aunque parezca mentira, cada día estamos más unidos, nos entendemos mejor, y, hasta podemos conversar sin palabras.
Nacemos para amar y ser amados; ¿Qué sería de nosotros si no? Todo lo malo que hacen los hombres está basado siempre en la falta de sentimiento. Cuando el amor o el afecto están presentes, nada malo podrá suceder. Por el contrario, el amor nos lleva, sin dudarlo, a sufrir y darlo todo por la persona amada. Ésa es la grandeza del amor verdadero, lo podemos dar todo sin pedir nada. Sin embargo, el mecanismo humano, en esos casos, hace que la persona que recibe tanto amor tenga también la necesidad de darlo.
El afecto es la primera forma, el primer escalón para amar, y la amistad es la segunda, un escalón más arriba. Tenemos muchos ejemplos de autores clásicos que nos hablan de la amistad: Homero, Platón, Aristóteles, Cicerón, Séneca o San Agustín.


La primera literatura occidental, desde que Homero saca a pasear a Ulises por Troya y el Egeo, ya elogia esa relación que se presta entre los seres humanos y que da a sus vidas un colorido especial. La Ilíada y La Odisea, esas maravillas escritas hace casi tres milenios, son un canto a la amistad. Al leer en ellas podemos ver cómo la muerte de Patroclo es profundamente sentida por Aquiles, que gime y exclama:
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Aquiles lamenta la muerte de Patroclo
“¡Oh, Patroclo! Ya que yo he de bajar después que tú a la tumba, no quiero enterrarte sin haberte traído las armas y la cabeza de Héctor…”
Sigue su bárbara perorata que, en aquellos tiempos y lugares, sólo reflejaban su sentimiento.

La peor enfermedad es la soledad
Dice Eurípides que cuando Dios da bienes, no hay necesidad de amigos. Pero nadie querría poseer todas las riquezas y estar solo, pues el hombre, como todos sabemos, es eminentemente un animal social, y su naturaleza le exige convivir con los otros seres de su misma condición para compartir con ellos sus logros, sus esperanzas, sus sentimientos y sus penas y alegrías. Así somos los humanos.
El cualquier tratamiento de la amistad aparecen varios rasgos comunes en todos los casos: relación entrañable y libre, recíproca y exigente, desinteresada y benéfica, nacida de una inclinación natural por atracción y simpatía de las partes implicadas y que se alimenta y acreciente del convivir compartiendo. Así, en los malos momentos, nos refugiamos en los amigos que nos ofrecen consuelo y, con ellos, nos gusta compartir también las alegrías. Sí, es una verdadera suerte contar con amigos en los que, de verdad, podamos confiar.

No soy masoquista, sin embargo, siento profundamente que, en verdad, sufrir por algo que vale la pena, es una alegría. ¿Quién no está dispuesto a sacrificarse por el bien del ser amado?
Es una de las grandezas del ser humano, el amor es el que salva la especie de tantos y tantos defectos como tenemos… Ahí reside nuestra verdadera grandeza, lo damos todo, a veces hasta la misma vida, por el ser amado.
¿Cómo se puede explicar el amor? El materialismo no puede hacerlo. Ni los átomos, ni las moléculas, ni las células resuelven el problema. ¿Quién está capacitado para explicar el sentir de las neuronas? ¿Qué mecanismo nos mueve al amor? ¿Cómo es ese vínculo tan fuerte? Creo que la Química nos podría dar algunas respuestas. Finalmente dejaremos la explicación a esa rama de la Filosofía que llaman Metafísica.

Podemos estar en otro mundo sin salir de este
Al igual que la fuerza invisible y poderosa del electromagnetismo y la gravedad, la del amor también está ahí, y cuando es verdadero el sentimiento, la fuerza es mayor que las cuatro fuerzas de la naturaleza juntas. Si estamos dispuestos a entregar la vida, ¿hay algo más fuerte que eso en el universo? Creo que no.
¿Qué caricia explica su turbadora resonancia espiritual? Y, desde luego… ¡la satisfacción placentera de sentirnos amados!…
Emilio Silvera Vázquez
















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el 30 de marzo del 2010 a las 23:52
hace poco que conozco tu blog pero me gusta todo de el, no le cambiaria nada. Muchas gracias por dedicarle su tiempo.
el 31 de marzo del 2010 a las 8:35
Amigo OSsarag, es grato porder leer que tu trabajo ha tenido un buen destino y que algunos lo aprecian, es el mejor cobro que podamos tener para recompensar el “esfuerzo” realizado, aunque es en este punto, me pararia a pensar si en verdad se trato de un esfuerzo, y, en ese momento me llega el recuerdo de aquel que dijo:
“Sufrir por algo que valgas la pena, es una alegria”.
Como veras esa frase la podemos trasladar a muchas fasetas de nuestras vidas y, desde luego, no es que seamos mosoquistas, no, no se trata de eso, sino que cuando uno hace alguna cosa por aquello que quiere en realidad, el esfuerzo (aunque fisicamente este alli presente) , se nota menos y cuando llega el resultado (en este caso en forma de comentario) todo queda equilibrado.
De todas las maneras, extendere las gracias que me das al amigo Shalafi, el Administrador del lugar y experto informatico autor de la Web y todo lo que aqui se mueve, por mi parte, solo me dedico a escribir para tratar de enviaros los mensajes que otros me enviaron a mi.
Un saludo.
el 6 de abril del 2010 a las 8:29
Hay una cosa que viene al caso y me preocupa desde hace mucho tiempo.
Comentabas sobre las deficiencias de la educación de los niños y su falta de conocimeinto científico.
Yo he pensado mucho en los viajes en el tiempo (fantasía de los libros) y creo que si llegara la pasado no sería capaz de enseñar nada a nuestros anepasados aun teniendo hoy toda esta tecnologia.
Los antiguos, cuando tenían 30 años, eran unos científicos, arquitectos o filósofos increibles y en cambio hoy seguimos estudiando unos textos impuestos que no creo que me permitieran explicarles nada ni incluso el poder yo sobrevivir sin ayuda en los tiempo pasados.
No sé si me explico lo suficiente.
¿que opinais de esto?
PD Emilio, aunque no pueda leerte a diario me traes muy enganchado a esta página.
Gracias