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Tiene y encierra tantos misterios la materia que estamos aún a años-luz de saber y conocer sobre su verdadera naturaleza. Nos podríamos preguntar miles de cosas que no sabríamos contestar. Nos maravillan y asombran fenómenos naturales que ocurren ante nuestros ojos, pero que tampoco sabemos, en realidad, a qué son debidas. Sí, sabemos ponerles etiquetas como la fuerza nuclear débil, la fisión espontánea que tiene lugar en algunos elementos como el protactinio o el torio, y con mayor frecuencia, en los elementos que conocemos como transuránicos.

El torio se presenta en la Naturaleza  básicamente como un único isótopo Th-232, en un 100%.

A medida que los núcleos se hacen más grandes, la probabilidad de una fisión espontánea aumenta. En los elementos más pesados de todos (einstenio, fermio y mendelevio), esto se convierte en el método más importante de su ruptura, sobrepasando a la emisión de partículas alfa. ¡Parece que la materia está viva! Son muchas las cosas que desconocemos, y nuestra curiosidad nos empuja continuamente a buscar esas respuestas.

El electrón y el positrón son notables por sus pequeñas masas (sólo 1/1.836 de la del protón, el neutrón, el antiprotón o el antineutrón), y por lo tanto, han sido denominados leptones (de la voz griega leptos, que dignifica “delgado”).

Aunque el electrón fue descubierto en 1.897 por el físico británico Joseph John Thomson (1.856 – 1.940), el problema de su estructura, si la hay, aún no está resuelto. Conocemos su masa y su carga negativa que responden a 9’1093897 (54) × 10-31 Kg la primera, y 1’60217733 (49) × 10-19 culombios la segunda, y también su radio clásico r0 igual a e2/(mc2) = 2’82 × 10-13 cm. No se ha descubierto aún ninguna partícula que sea menos masiva que el electrón (o positrón) y que lleve una carga eléctrica, sea la que fuese (sabemos cómo actúa y cómo medir sus propiedades, pero aún no sabemos qué es), que tenga asociada un mínimo de masa.

Archivo:Jj-thomson3.jpg

 

Sir Joseph John “J.J.” Thomson, nació el 18 de diciembre de 1856 y murió el 30 de agosto de 1940. Fue un científico británico y descubridor del electrón de los isótopos, e inventor del espectrómetro de masa. En 1906 fue galardonado con el Premio Nobel de Física. Lo cierto es que el electrón es una maravilla en sí mismo. El universo no sería como lo conocemos si el electrón fuese distinto a como es; bastaría un cambio infinitesimal para que, por ejemplo, nosotros no pudiéramos estar aquí ahora.

¡No por pequeño se el insignificante!

Recordémoslo, todo lo grande está hecho de cosas pequeñas. En realidad, existen partículas que no tiene asociada ninguna masa en absoluto, es decir, ninguna masa en reposo. Por ejemplo, las ondas de luz y otras formas de radiación electromagnética se comportan como partículas (Einstein en su efecto fotoeléctrico y De Broglie en la difracción de electrones). Esta manifestación en forma de partículas de lo que, de ordinario, concebimos como una onda, se denomina fotón, de la palabra griega que significa “luz”.

Funciones de onda del electrón en el átomo de hidrógeno

El fotón tiene una masa de 1, una carga eléctrica de 0, pero posee un espín de 1, por lo que es un bosón. ¿Cómo se puede definir lo que es el espín? Los fotones toman parte en las reacciones nucleares, pero el espín total de las partículas implicadas antes y después de la reacción deben permanecer inmutadas (conservación del espín). La única forma de que esto suceda en las reacciones nucleares que implican a los fotones radica en suponer que el fotón tiene un espín de 1. El fotón no se considera un leptón, puesto que este término se reserva para la familia formada por el electrón, el muón y la partícula tau, con sus correspondiente neutrinos: υe, υμ y υτ.

                                                                 emitiendo fotones de luz

Existen razones teóricas para suponer que cuando  las masas se aceleran (como cuando se mueven en órbitas elípticas en torno a otra masa o llevan a cabo un colapso gravitacional), emiten energía en forma de ondas gravitaciones. Esas ondas pueden, así mismo, poseer aspecto de partícula, por lo que toda partícula gravitacional recibe el nombre de gravitón.

La forma gravitatoria es mucho, mucho más débil que la fuerza electromagnética. Un protón y un electrón se atraen gravitacionalmente con sólo 1/1039 de la fuerza en que se atraen electromagnéticamente. El gravitón (aún sin descubrir) debe poseer, correspondientemente, menos energía que el fotón, y por tanto, ha de ser inimaginablemente difícil de detectar.

Nuestra imaginación siempre ha estado inventando ingenios para descubrir los secretos de la Naturaleza.

De todos modos, el físico norteamericano Joseph Weber emprendió en 1.957 la formidable tarea de detectar el gravitón. Llegó a emplear un par de cilindros de aluminio de 153 cm de longitud y 66 de anchura, suspendidos de un cable en una cámara de vacío. Los gravitones (que serían detectados en forma de ondas) desplazarían levemente esos cilindros, y se empleó un sistema para detectar el desplazamiento que llegase a captar la cienbillonésima parte de un centímetro. Las débiles ondas de los gravitones, que proceden del espacio profundo, deberían chocar contra todo el planeta, y los cilindros separados por grandes distancias se verán afectados de forma simultánea. En 1.969, Weber anunció haber detectado los efectos de las ondas gravitacionales. Aquello produjo una enorme excitación, puesto que apoyaba una teoría particularmente importante (la teoría de Einstein de la relatividad general). Desgraciadamente, nunca se pudo comprobar mediante las pruebas realizadas por otros equipos de científicos que duplicaron el hallazgo de Weber.

En cualquier caso, no creo que a estas alturas alguien pueda dudar de la existencia de los gravitones, el bosón mediador de la fuerza gravitatoria. La masa del gravitón es cero, su carga es cero, y su espín es 2. Como el fotón, no tiene antipartícula; ellos mismos hacen las dos versiones.

Tenemos que volver a los que posiblemente son los objetos más misteriosos de nuestro universo: los agujeros negros. Si estos objetos son lo que se dice (no parece que se pueda objetar nada en contra), seguramente serán ellos los que, finalmente, nos faciliten las respuestas sobre las ondas gravitacionales y el esquivo gravitón. Son los objetos más densos conocidos en el Universo y a partir de ellos, se emiten y generan ondas de gravedad que muy posiblemente nos hablen de otra clase de universo cuando las podamos entender, cuando podamos leer sus mensajes como sabemos hacerlo con el electromagnetismo proveniente de las estrellas y galaxias.

La onda gravitacional emitida por el agujero negro produce  una ondulación en la curvatura del espacio-tiempo que viaja a la velocidad de la luz transportada por los gravitones.

Cuando sepamos comprender los mensajes de las ondas gravitatorias, otro universo distinto se presentará ante nosotros que, desede ese momento, sabremos entenerlo mejor. Las ondas gravitatorias emitidas por cuerpos muy masivos aún no se han sabido comprender y, desde luego, como la materia misma, tiene gravada la memoria que nos contará lo que pasó cuando fueron emitidas o creadas.

Hay aspectos de la física que me dejan totalmente sin habla, me obligan a pensar y me transportan de este mundo material nuestro a otro fascinante donde residen las maravillas del universo. Hay magnitudes asociadas con las leyes de la gravedad cuántica. La longitud de Planck-Wheeler, long_planck = 1’62 × 10-33 cm, es la escala de longitud por debajo de la cual es espacio, tal como lo conocemos, deja de existir y se convierte en espuma cuántica. El tiempo de Planck-Wheeler (1/c veces la longitud de Planck-Wheeler, o aproximadamente 10-43 segundos), es el intervalo de tiempo más corto que puede existir; si dos sucesos están separados por menos que esto, no se puede decir cuál sucede antes y cuál después. El área de Planck-Wheeler (el cuadrado de la longitud de Planck-Wheeler, es decir, 2’61 × 10-66 cm2) juega un papel clave en la entropía de un agujero negro.

Me llama poderosamente la atención lo que conocemos como las fluctuaciones de vacío; esas oscilaciones aleatorias, impredecibles e ineliminables de un campo (electromagnético o gravitatorio), que son debidas a un tira y afloja en el que pequeñas regiones del espacio toman prestada momentáneamente energía de regiones adyacentes y luego la devuelven.

 

Hablamos del vacío cuántico y de las fluctuaciones del vacío sin conocer muy bien y a ciencia cierta, qué puede existir en esas regiones del espacio tiempo, de la que surgen sin cesar, partículas virtuales que aparecen y desaparecen en millonésima de segundos.

Ordinariamente, definimos el vacío como el espacio en el que hay una baja presión de un gas, es decir, relativamente pocos átomos o moléculas. En ese sentido, un vacío perfecto no contendría ningún átomo o molécula, pero no se puede obtener, ya que todos los materiales que rodean ese espacio tienen una presión de vapor infinita. En un bajo vacío, la presión se reduce hasta 10-2 pascales, mientras que un alto vacío tiene una presión de 10-2 – 10-7 pascales. Por debajo de 10-7 pascales se conoce como un vacío ultraalto. No puedo dejar de referirme al vacío theta (vacío θ), que es el estado de vacío de un campo gauge no abeliano (en ausencia de campos fermiónicos y campos de Higgs). En el vacío theta hay un número infinito de estados degenerados con efecto túnel entre estos estados. Esto significa que el vacío theta es análogo a una función de Bloch en un cristal. Cuando hay un fermión sin masa, el efecto túnel entre estados queda completamente suprimido. Cuando hay campos fermiónicos con masa pequeña, el efecto túnel es mucho menor que para campos gauge puros, pero no está completamente suprimido. El vacío theta es el punto de partida para comprender el estado de vacío de las teoría gauge fuertemente interaccionantes, como la cromodinámica cuántica.

En astronomía, el vacío está referido a regiones del espacio con menos contenido de galaxias que el promedio, o ninguna galaxia. También solemos llamarlo vacío cósmico. Han sido detectados vacíos con menos de una décima de la densidad promedio del universo en escalas de hasta 200 millones de años luz en exploraciones a gran escala. Estas regiones son, a menudo (aunque no siempre), esféricas.

El primer gran vacío en ser detectado fue el de Boötes en 1.981; tiene un radio de unos 180 millones de años luz y su centro se encuentra a aproximadamente 500 millones de años luz de la Vía Láctea. La existencia de grandes vacíos no sorprende a la comunidad de astrónomos y cosmólogos, dada la existencia de cúmulos de galaxias y supercúmulos a escalas muy grandes. Claro que, según creo yo personalmente, ese vacío, finalmente, resultará que está demasiado lleno, hasta el punto de que su contenido nos manda mensajes que, aunque hemos captado, no sabemos descifrar. Cuando esté totalmente preparado para ello, os lo contaré; el mensaje permanece escondido fuera de nuestra vista.

 

Sabemos referirnos al producto o cociente de las unidades físicas básicas, elevadas a las potencias adecuadas, en una cantidad física derivada. Las cantidades físicas básicas de un sistema mecánico son habitualmente la masa (m), la longitud (l) y el tiempo (t). Utilizando estas dimensiones, la velocidad, que es una unidad física derivada, tendrá dimensiones l/t, y la aceleración tendrá dimensiones l/t2. Como la fuerza es el producto de una masa por una aceleración, la fuerza tiene dimensiones mlt-2. En electricidad, en unidades SI, la corriente, I, puede ser considerada como dimensionalmente independiente, y las dimensiones de las demás unidades eléctricas se pueden calcular a partir de las relaciones estándar. La carga, por ejemplo, se puede definir como el producto de la corriente por el tiempo; por tanto, tiene dimensión It. La diferencia de potencia está dad por la relación P = VI, donde P es la potencia. Como la potencia es la fuerza por la distancia entre el tiempo (mlt-2 × l × t-1 = ml2t-3), el voltaje V está dado por V = ml2t-3I-1. Así queda expresado lo que en física se entiende por dimensiones, referido al producto o cociente de las cantidades físicas básicas.

Pero volvamos de nuevo a las fluctuaciones de vacío, que al igual que las ondas “reales” de energía positiva, están sujetas a las leyes de la dualidad onda/partícula; es decir, tienen tanto aspectos de onda como aspectos de partícula.

Las ondas fluctúan de forma aleatoria e impredecible, con energía positiva momentáneamente aquí, energía negativa momentáneamente allí, y energía cero en promedio. El aspecto de partícula está incorporado en el concepto de partículas virtuales, es decir, partículas que pueden nacer en pares (dos partículas a un tiempo), viviendo temporalmente de la energía fluctuacional tomada prestada de regiones “vecinas” del espacio, y que luego se aniquilan y desaparecen, devolviendo la energía a esas regiones “vecinas”. Si hablamos de fluctuaciones electromagnéticas del vacío, las partículas virtuales son fotones virtuales; en el caso de fluctuaciones de la gravedad en el vacío, son gravitones virtuales.

Claro que, en realidad, sabemos poco de esas regiones vecinas de las que tales fluctuaciones toman la energía. ¿Qué es lo que hay allí? ¿Está en esa región la tan buscada partícula de Higgs? Sabemos que las fluctuaciones de vacío son, para las ondas electromagnéticas y gravitatorias, lo que los movimientos de degeneración claustrofóbicos son para los electrones. Si confinamos un electrón a una pequeña región del espacio, entonces, por mucho que uno trate de frenarlo y detenerlo, el electrón está obligado por las leyes de la mecánica cuántica a continuar moviéndose aleatoriamente, de forma impredecible. Este movimiento de degeneración claustrofóbico que produce la presión mediante la que una estrella enana blanca se mantiene contra su propia compresión gravitatoria o, en el mismo caso, la degeneración de neutrones mantiene estable a la estrella de neutrones, que obligada por la fuerza que se genera de la degeneración de los neutrones, es posible frenar la enorme fuerza de gravedad que está comprimiendo la estrella.

 

Cuando la estrella moribunda está siendo literalmente aplastada por la gravedad generada por su propia masa,  los protones y electrones se funden para formar neutrones y llega un momento límite en el que los neutrones, se ven enpaquetados tan estrechamente que llegan a degenerarse, y, como una especie de protesta, se revelan contra la fuerza gravitatoria hasta lograr frenarla, consiguiendo así el equilibrio que da lugar a la existencia de las estrellas de neutrones que son el objeto que finalmente queda.

De la misma forma, si tratamos de eliminar todas las oscilaciones electromagnéticas o gravitatorias de alguna región del espacio, nunca tendremos éxito. Las leyes de la mecánica cuántica insisten en que siempre quedarán algunas oscilaciones aleatorias impredecibles, es decir, algunas ondas electromagnéticas y gravitatorias aleatorias e impredecibles. Estas fluctuaciones del vacío no pueden ser frenadas eliminando su energía (aunque algunos estiman que, en promedio, no contienen energía en absoluto). Claro que, como antes decía, aún nadie ha podido medir de ninguna manera la cantidad real de energía que se escapa de ese supuesto “vacío”, como tampoco se ha medido la cantidad de fuerza gravitatoria que puede salir de ese mismo espacio “vacío”. Si la energía es masa y la masa produce gravedad, entonces ¿qué es lo que hay en ese mal llamado “espacio vacío”?

No puedo contestar de momento esa pregunta, sin embargo, parece que no sería un disparate pensar en la existencia allí de alguna clase de materia que, desde luego, al igual que la bariónica que sí podemos ver, genera energía y ondas gravitacionales que, de alguna manera que aún se nos oculta, escapa a nuestra vista y sólo podemos constatar sus efectos al medir las velocidades a las que se alejan las galaxias unas de otras: velocidad de expansión del universo, que no se corresponde en absoluto con la masa y la energía que podemos ver.

Estoy atando cabos sueltos, uniendo piezas y buscando algunas que están perdidas de tal manera que, por mucho que miremos, nunca podremos ver. El lugar de dichas piezas perdidas no está en nuestro horizonte y se esconde más allá de nuestra percepción sensorial y también de nuestros aparatos.

Estamos en un momento crucial de la física, las matemáticas y la cosmología, y debemos, para poder continuar avanzando, tomar conceptos nuevos que, a partir de los que ahora manejamos, nos permitan traspasar los muros que nos están cerrando el paso para llegar a las supercuerdas, a la materia oscura o a una teoría cuántica de la gravedad, que también está implícita en la teoría M. Estamos anclados; necesitamos nuevas y audaces ideas que puedan romper las cadenas virtuales que atan nuestras mentes a ideas del pasado. En su momento, esas ideas eran perfectas y cumplieron su misión. Sin embargo, ahora no nos dejan continuar y debemos preparar nuestras mentes para evolucionar hacia nuevos conceptos y ahondar en aquellos que, aun estando ahí presentes, no somos capaces de utilizar, como por ejemplo el hiperespacio, de tan enorme importancia en el futuro de la Humanidad. Cuando sepamos “ver” dimensiones más altas, todo será mucho más sencillo y encontraremos las respuestas a los problemas que hoy no sabemos resolver.

¿Habrá otros univeros que tengan más dimensiones? ¿Tendrá nuestro Universo dimensiones que no podemos percibir?

Al mencionar dimensiones más altas (ahora trabajamos con tres de espacio y una temporal), se me ocurre, como ejemplo cotidiano y sencillo, el referirme al general que, escondido con su ejército en la profundidad de un enorme valle, no sabía qué estrategia emplear para vencer a sus enemigos. Pensando en cómo resolver el problema, ascendió con sus capitanes a lo alto de la montaña, y con sorpresa vio desde aquella altura todas las posiciones enemigas. Así, de aquel nuevo conocimiento, adquirido al subir más alto, pudo extraer consecuencias de lo que vio para preparar la estrategia adecuada y alcanzar la meta, en este caso, la victoria.

Pues, de la misma manera, nosotros también estamos obligados a subir a la montaña que nos permita ver más allá de las matemáticas topológicas, más allá de las fluctuaciones de vacío, más allá de los quarks, más allá de las singularidades y… ¿por qué no decirlo?, más allá de nuestro propio universo. No podemos olvidarnos de que dentro de varios eones, nuestro universo podría morir. Estamos obligados a buscar la manera (si existe) de escapar de ese destino fatal.

Si el universo finalmente se convierte en una singularidad que es una región donde (según las leyes de la relatividad general) la curvatura del espacio-tiempo se hace infinitamente grande, y el espacio-tiempo deja de existir, toda vez que la singularidad es también una región de gravedad de marea infinita, es decir, una región donde la gravedad ejerce un tirón infinito sobre todos los objetos a lo largo de algunas direcciones y una compresión infinita a lo largo de otras.

Agujero negro devorando a una estrella

 

fDespués de crear un horizonte de agujero negro a su alrededor, dicen las ecuaciones que describen este fenómeno, la materia toda que compone nuestro universo, continuará implosionando, inexorablemente, hasta alcanzar densidad infinita y volumen cero, creándose así la singularidad que estará fundida con el espacio-tiempo.

Si eso ocurre (como es muy posible), seguramente, de esa “nada” que se ha formado, más pronto o más tarde surgirá mediante una enorme explosión un nuevo universo, que no sabemos si será igual, con las mismas fuerzas y las mismas leyes que el que ahora tenemos.

emilio silvera

Si un componente de una estrella binaria se convierte en agujero negro, toma material de su compañera. Cuando el remolino se acerca al agujero, se mueve tan deprisa que emite rayos X. Así, aunque no se puede ver, se puede detectar por sus efectos sobre la materia cercana.

Los agujeros negros no son eternos. Aunque no se escape ninguna radiación, parece que pueden hacerlo algunas partículas atómicas y subatómicas.

 

  1. 1
    floren
    el 8 de julio del 2011 a las 18:15

    Amigo Emilio, impresionante articulo y digno de elogios su trabajo, ¡¡que afán el suyo por entretejer los matices que conformen esos hilos invisibles que todo lo conforman!!
    ¿Sabe?, en una de las fotos que cuelga, la de “nada reposa, todo se mueve, todo vibra” Viene etiquetada con el kybalión, ¿lo ha leido?, lo pueden bajar gratuitamente  en pdf.
    Lo intentaré leer este finde.
    Yo también tengo una irresistible mania de entrelazar todo lo que se me dibuja en la mente y creo que es más que interesante, que ayer mismo, por causalidad, leí algo sobre las profecías de benjamín solari parravicini, el nostra damus argentino, y en una hace referencia a los siete principios: Ya la hora 11 es! va en el cambio en el primer cambio es en el canto de los 7 cantos. En el elegido de los 7 elegidos. En el destino de los 7 destino
    Después, leyendo lo poco que puedo por encima, en blog alternativo buscando algo de ciencia que estaba relaccionado con algo que leí en su página, encontré un articulo de las 7 leyes universales, y dentro de este articulo hace referencia a libro de kybalión.
    Y hoy, asombrosamente, usted cuelga una foto con la etiqueta de este libro, en un articulo que hablando de cosas que aún entrelazandolas, andan muy alejadas de un entendimiento global al alcance de los ojos de los seres, mirando tras los prismáticos de la ciencia. ¡más que curioso!

    Responder
  2. 2
    emilio silvera
    el 9 de julio del 2011 a las 7:24

    Amigo Floren, la Imagen a la que aludes sobre el Kybalión, ha salido por casualidad como podría haber salido cualquier otra, cuando busco algunas imágenes procuro poner algo relacionado con el texto y nada más.
    del libro el Kibalión, se extrae cualquier párrafo, incluso de la presentación, y, nos dice cosas que…, como “sembrar la verdad”, “la lampara de la sabiduría”, “…la verdad original enseñada por Hermes ha sido guardada intacta, en su pureza primitiva por un reducido grupo de hombres en cada época…”
    Como verás, se rodea todo de un halo de misterio y secretismo y se nos dice todo con palabras grandilocuentes. El objeto de todo es hacernos ver que Hermes estaba en posesión de la verdad y se nos transmite para que podamos ver la luz.
    No creo en los profestas de ningún signo o creencia, nadie ha estado ni está en posesión de la verdad, y, como bien dice en la imagen a la que haces referencia, todo es cambiante, nada está estático en el Universo, incluso la sabiduría tiene que cambiar al ritmo que el Universo nos marca, y, siendo así, ¿quién puede pretender saber?
    Estamos limitados a saber parcialmente, nunca lo sabremos todo sobre todo, así que, estos profetas de la sabiduría que de vez en cuando aparecen (en todas las épocas), no son de fiar, aunque eso sí, nos pueden decir cosas interesantes y, como nuestra curiosidad es imparable…por enterarnos de lo que dicen nada nos pasará.
    Pero no está demás comenzar la lectura con un punto exceptico que nos preserve de la luz cegadora de tanta sabiduría. Yo, por si acaso, me fío más de la Ciencia.
    Un saludo amigo.

    Responder
  3. 3
    emilio silvera
    el 9 de julio del 2011 a las 8:07

    De todas las maneras, amigo mío, terecomiendo que lo leas. De él (del Libro el Kybalión) podrás obtener muchas consecuencias, y, entre la más curisa (al menos yo así lo he entendido), puedes sacar la impresión de que se ha escrito un libro “esotérico” que, en realidad, está basado en realidades científicas a las que se ha revestido de influjos aparentemente mágicos pero que, en realidad, expresan la ciencia disfrazada.
    Te divertirá.
    Gran parte (por no decir todo) de lo que dice, es simplemente lo que todos pensamos.

    Responder
  4. 4
    floren
    el 11 de julio del 2011 a las 7:17

    GRacias, amigo emilio, sacaré un rato para leerlo, ya que según dices, puede estar curioso, vamos. lo que releí por encima, así me lo pareció.

    Responder
  5. 5
    ricardo koceic
    el 17 de julio del 2011 a las 6:36
    • 5.1
      Emilio Silvera
      el 17 de julio del 2011 a las 8:11

      Amigo Ricardo, que termine pronto de construir ese lugar que, a primera vista, tiene buena pinta y promete.

      ¡Suerte!

      Responder
  6. 6
    Diego
    el 13 de julio del 2012 a las 20:27

    Hola Emilio,decirte en primer lugar que admiro tu propósito divulgativo así como tus conocimientos en la materia.Te voy a hacer unas preguntas totalmente ignorantes con respecto a mirar en el tiempo a través de los macro-telescopios:
    A veces oigo que se pueden llegar a ver formaciones de galaxias de cuando el universo era bastante jóven.Incluso antes de nacer la vía láctea.  
    ¿Cómo es posible que veamos un punto en el que estaban los átomos que hoy nos componen,y por tanto nosotros?
    ¿Hemos viajado entonces más rápido que la luz para poder mirar hacia atrás y “vernos a nosotros mismos” “o a nuestros átomos”?
    ¿Cómo es posible que yo mire con un telescopio hacia un punto,y me vea a mí mismo,o a los átomos que hoy me conforman, allí y aquí a la vez?
    Te agradecere enormemente que me resuelvas ésta ignorante duda…
    Saludos

    Responder
    • 6.1
      emilio silvera
      el 14 de julio del 2012 a las 7:43

      Hola,  Diego:
      Se dice tal cosa cuando miramos por el telescopio por el simple hecho de que, las galaxias u objetos lejanos que podemos contemplar, si están situados, digamos por ejemplo a 10.000 millones de años-luz, los estamos viendo como eran entonces, y, posiblemente, ya ni existan. Nunca podremos ver objetos tan lejanos tal como son ahora (si es que son). Resulta que es la luz de esos objetos los que, viajando hacia nosotros, ha tardado todo ese tiempo en traernos la imagen que contemplamos de aquella estrella, galaxia o Nebulosa y, nosotros, la vemos tal como era hace diez mil millones de años.
      Decimos que al mirar por el telescopio hacemos un viaje al pasado y, en realidad, es el pasado el que hace uhn viaje hasta nosotros y nos emseña lo que había allí, por aquel entonces.  Y, de esa manera, dependiendo del lugar al que apuntemos con el telescopio o lo que estemos viendo, sí, es hasta posible que podamos estar contemplando la estrella que explosiono como supernova para formar la nebulosa a partir de la cual se formó nuestro Sistema Solar del que, más tarde, pudimos surgir los seres vivos.
      Ya sabes, la materia no se destruye, sólo se transforma y, a base de transmutaciones en las estrellas y por otros medios que la Naturaleza puede plasmar, lo que antes era una nube se transforma (con la ayuda de la fuerza de Gravedad) en estrellas y planetas de los que, si se sitúan en el lugar adecuado, hasta puede surgir seres vivos que, con suete, de entre ellos, alguna especie alcance la consciencia de SER.
      Pero, todo tiene un proceso complejo. Los diferentes elementos químicos brillan en colores característicos. Estos signos en el brillo se conocen como líneas de emisión. Una de las líneas de emisión de rayos ultravioleta más fuertes es la línea Lyman-alfa, que proviene del gas de hidrógeno. Es lo suficientemente brillante y reconocible como para ser vista incluso en las observaciones de galaxias muy débiles y lejanas.
      Detectar la línea Lyman-alfa de cinco galaxias muy distantes permitió hacer dos cosas. En primer lugar, al observar hasta qué punto la línea se había desplazado hacia el extremo rojo del espectro fueron capaces de determinar las distancias de las galaxias, y de esta forma saber cuánto tiempo después del Big Bang las estaban observando. Esto les permitió colocarlas en orden, creando una línea de tiempo que muestra cómo la luz de las galaxias fue evolucionando en el tiempo. En segundo lugar, fue posible ver hasta qué punto la emisión Lyman-alfa -proveniente del hidrógeno que brilla al interior de las galaxias- fue reabsorbida por la niebla de hidrógeno neutro en el espacio intergaláctico en diferentes puntos en el tiempo.
      El estudio de un periodo tan primitivo en la historia cósmica es técnicamente difícil, ya que se necesitan observaciones muy precisas de galaxias extremadamente distantes y tenues, una tarea que sólo puede ser realizada por los telescopios más potentes. Para algunos de esos estudios, se utilizó el gran poder de recolección de luz de uno de los telescopios de 8,2 metros del VLT para llevar a cabo observaciones espectroscópicas, apuntando a galaxias identificadas previamente por el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA y en imágenes de campo profundo tomadas por el VLT.
      Así, pudieron recoger la luz (haces de fotones) que traían la imagen de esas galaxias lejanas que, nos decían su edad al medir sus desplazamientos hacia el rojo que alcanzaban cotas mayores a 7. Es decir, La galaxia más lejana que se ha “capturado”, con una distancia medida a través de espectroscopía, alcanza un desplazamiento al rojo de 8,6, lo que la sitúa 600 millones años después del Big Bang. Si bien existe una galaxia candidata a un desplazamiento al rojo de alrededor de 10 (480 millones de años después del Big Bang) identificada por el Telescopio Espacial Hubble, ésta todavía está a la espera de confirmación.
      Como verás amigo mío, nosotros no viajamos al pasado para poder ver galaxias como eran entonces, sino que, son las imágenes de estas galaxias las que, son traídas hacia nosotros por la luz, y, de esa manera, podemos ver objetos que, incluso ni existen ya.
      Un saludo.
       

      Responder
  7. 7
    kike
    el 14 de julio del 2012 a las 16:15

    Este es uno de los problemas que para nuestra lógica se pueden presentar cuando intentamos comprender que el espacio está ineludiblemente unido al tiempo; y que todo el universo evoluciona, tanto en materia(se transforma), como en tiempo(corre en la flecha o dirección hacia adelante).

     En realidad lo que dice Diego tiene mucha lógica, pues  al observar el universo primigenio, estamos (casi) viendo a esa materia que nos engendró posteriormente.

     Si la ciencia cosmológica sigue avanzando, quizás en un futuro se pueda determinar el lugar casi exacto en el espacio/tiempo de donde procedemos, hasta el nivel de la primera nebulosa que engendró la estrella que contenía nuestro material primario, y que tras su explosión lanzó al espacio los componentes metálicos necesarios para que posteriormente otra estrella de segunda generación se formara, y que con sus restos se formara el planeta que supuestamente nos dió vida (aunque ese sería otro tema).    

     Lo único claro de este asunto es que deberiamos comprender que verdaderamente somos inmortales, ya que nuestros átomos lo son.

     ¿Tendrán esas partículas algún tipo de memoria que les haga recordar su procedencia? .

     Imaginaos a un científico en el futuro, que aplicando un extraño aparato al cuerpo de una persona, pueda dibujar su árbol genealógico a través de la memoria de los átomos que lo componen.

     A lo mejor, al leer ese detector, podría dar un mensaje parecido a este:

     Individuo compuesto de x miles de millones de átomos, de los que en una mayoría cualificada(superior al 70%), tienen la siguiente procedencia:

     1.- Descencencia por evolucionismo de diferentes ramas de seres biológicos aparecidos en el planeta Tierra hace 3.500 millones de años.

     2.- Material que junto al planeta (o en caso diferente otra explicación), fué acrecido con los restos sobrantes de la formación de la estrella de 2ª ó 3ª generación llamada Sol, estrella amarilla   clase G2 en su secuencia principal, situada en el brazo de Orión a 30.000 a.l. del centro galáctico de la galaxia Vía Láctea, situada en las afueras del cúmulo de Virgo y en supercúmulo de Virgo, que parece que se dirige hacia el ¡Gran atractor!.

    3.- Ese material procedía de la nebulosa X, que habiéndose creado con los restos de las novas A.B. y C, y de las supernovas E y F, en la galaxia Del Sombrero se fueron acrecentando durante unos 4.000 millones de años de espacio/tiempo, siendo su procedencia inicial las galaxias Andrómeda(un 40%, Vía láctea (un 20%, Enana de Sagitario (un 5%), gran Nube de Magallanes(un 10%), pequeña Nube de Magallanes (un 5%), y un 20% de de la Galaxia del Sombrero”.   

     4.- Las estrellas precursoras de esas nebulosas A,B.C.D.E. y F., se detallan en hoja aparte por su gran cantidad, pero con la constancia de que todas ellas procedía a su vez de la nebulosa “ Primigenia”, creada a sólo millones de años tras el B.B., y que aún no ha podido ser completamente desvelada debido a su falta de luz directa, ya que se trata de una “nebulosa oscura”.

     ¡¡ Total, que ni con ese hipotético aparatito nos enteraríamos de donde procedemos !!. ´

     Saludos y perdón por la “ficción-ciencia”.    

                        

    Responder
    • 7.1
      emilio silvera
      el 15 de julio del 2012 a las 6:49

      Hola, amigo Kike:
      Está bien ejercitar la mente con juegos de ese tipo que te llevan a tener que pensar en cómo podrían haber sido las cosas y, más o menos, no creo que se alejen mucho de lo que dibujas. Según lo que sabemos, por ahí fueron los tiros y así se tuvieron que desarrollar las cosas (salvo matices) para llegar a donde estamos.
      Lo curioso del caso es que, no sería extraño que, algún día lejos aún en el futuro, nuestros átomos pudieran formar de nuevo, parte de alguna nueva estrella, y, si es así, se cumpliría lo que muchas veces digo: “Nuestro origen está en las estrellas y… ¡nuestro destino también!
      ¿Quién puede saber lo que el futuro incierto nos depara?
      En cuanto a esa pregunta que tántas veces nos hemos planteado: ¿Quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos? Sólo en parte la podemos contestar, dado que el futuro no está escrito ni tampoco está totalmente en nuestras manos, supeditamos lo que está por venir a los sucesos que el propio Universo nos tenga reservados y, si podremos pasar esas pruebas…¡es dudoso!
      Aprovechemos el tiempo que aquí tenemos, tratemos de comprender, procuremos saber sobre la Naturaleza y de cómo se vale ella para conseguir sus objetivos que, de seguro, aprenderemos muchas cosas que, para nuestro bien debemos imitar para que todo, dentro de lo posible nos vaya, al menos, de una manera aceptable y evitar que se produzcan escenarios contrarios a nuestra integridad física, pués no pocas veces hemos tratado de jugar con fuerzas que nu conocemos nu podemos dominar.
      Todas las respuestas que buscamos están en la Narturaleza y, nosotros, que somos una parte de ella, “la que piensa” debe demostrarlo y pensar, previa observación profunda, para poder llegar a esos saberes que, por otra parte, podrían ser nuestra propia salvación.
      Por el camino, desvelando aquel secreto, descorriendo aquel velo que oculta alguna respuestas, pudiendo llegar hasta los profundos caminos de lo infinitesimal utilizando aceleradores y otras máquinas que nos llevarán hasta las proximidades del mismo Bug Bang, podremos, algún día, como nos Hilbert: “Saber”.
      Un abrazo amigos
       

      Responder
  8. 8
    Peter
    el 15 de julio del 2012 a las 20:05

    Hola gentes!, hago una pregunta de curioso nada más: ¿podría ser que la materia oscura sea como el “petróleo” del cosmos?, por ejemplo si el Big Bang hubiera sido el contacto de materia y antimateria de dos universos paralelos provocando esa explosión, la evidencia existencial de la materia de esos universos anteriores al nuestro haya quedado presente en nuestro Universo como materia oscura, como el combustible fósil que existe en nuestro planeta de organismos biológicos del pasado.

    Responder
  9. 9
    Diego
    el 15 de julio del 2012 a las 23:31

    Hola,soy yo de nuevo.Peter te pido perdón,de buen rollo, por interrumpirte mientras me interrumpes la duda.Doy las gracias a Kike por contribuir a aclarar mis dudas.Por supuesto agradecer a Emilio el interés y la ampliación de mis conocimientos ,sobre todo respecto a “tecnología telescópica”,si es que se puede llamar así, que ya avisé que estoy un poco pez.También con la misma sinceridad-cordialidad aviso que había tenido en cuenta,o que conocía buena parte de los datos que con buena intención me has aportado.
    La cuestión es que sigo sin alcanzar a ver la respuesta que sacie mi curiosidad.Voy a intentarlo plantear de otro modo:
    ¿Como es posible que puedan existir a nuestro alcance,ya sea palpable o visualmente(aunque ya no exista lo que vemos) dos imágenes,o copias visuales de los átomos que nos componen?
    Es decir,aunque ya no exista lo que vemos,¿Cómo es posible que haya dos imágenes disponibles de la misma cosa para poderlas contemplar?¿Se trata de algún efecto físico que desconozco el nombre?

    Hay muchos fenómenos que nos cuesta asimilar.Pero cuando decimos,como sabéis, que los electrones pueden estar en dos sitios a la vez,sabemos que se llama “superposición cuántica”,conocemos el “gato de schrodinger”,somos capaces de calcular mediante orbitales e.t.c,pero éste es un fenómeno que me resulta muy confuso siendo que se menciona por todas partes…y por eso quiero descubrir más al respecto.
     
     
      

    Responder
    • 9.1
      nelson
      el 16 de julio del 2012 a las 2:46

      Hola muchachada.
      Hola estimado Diego.
      Creo percibir una confusión en la pregunta. Cuando vemos una galaxia lejana, antigua, anterior a nuestra Galaxia, no estamos viendo los mismos átomos que nos componen ni el lugar de donde procedemos; estamos viendo otros átomos, otro mundo distinto al nuestro, que sí tiene, con nosotros un origen común: la Singularidad Inicial. Toda la materia del Universo, la que compone nuestros cuerpos, la que compone a las distantes galaxias de que hablamos, y la de todo objeto conocido o desconocido, estaba contenida en aquel punto adimensional, infinitamente denso donde se originó el Espacio-Tiempo. A mí me gusta pensar, hasta que se me demuestre el error, que cada partícula que compone cada átomo de nuestro cuerpo, más allá de todas sus peripecias, de los átomos que formó, de las fusiones que haya sufrido en los hornos estelares,  de los nuevos átomos que haya integrado en su larga y azarosa vida, es nuestro propio origen, es el lugar de donde procedemos, al igual que cada partícula, cada átomo de aquellas galaxias, cada partícula elemental de cualquier lugar de este Universo isótropo, es el punto de origen de ese lugar.
      Cuando miramos una galaxia lejana, no vemos entonces, nuestro lugar de origen ni nuestra propia materia, sino el lugar donde estaba, la materia que la componía y el aspecto que tenía esa galaxia en el momento en que partió de ella la luz que observamos aquí hoy.
      (La culpa la tiene el amigo Kike, que enciende mi imaginación…já,já,já,…:-))
      En serio, Diego, espero haber aportado algo; a mí también cada respuesta, me genera nuevas dudas.
      Saludos cordiales para tí y para tod@s.
       

      Responder
    • 9.2
      Peter
      el 16 de julio del 2012 a las 15:17

      Te disculpo Diego, si me disculpas tu a mi por interrumpir tu duda, aunque yo siga con la mia; tal vez con mi duda se pueda responder la tuya, claro si fuera cierta mi hipótesis en forma de pregunta, ¿como es posible que aún exista materia de universos anteriores al existente?, por supuesto que no posee las mismas propiedades que seguramente habría tenido en ese pasado anterior a la gran explosión, sino que en el presente tuvo su transformación como materia oscura. Aunque es cierto que aún no es palpable ni visual, pero muchos afirman que allí está, y que forma gran parte de nuestro Universo.
      Yo me pregunto de dónde proviene esa materia oscura y que la conforma, bueno quizá sea reesiduos de materia bariónica que conformaron múltiples universos que atravesaron múltiples Big Bangs, pues para mi sería lógico que después de un evento de gran magnitud como pudo haber sido esa explosión tenga sus efectos a largo plazo en la misma materia, en sus átomos, y que haya quedado de algún modo registrado en la memoria de la misma. Supongo que después de aquel explosivo inicio o final, habrá quedado residuos de la materia que dejó de ser bariónica para pasar a ser esa desconocida materia oscura, que aún así produce sus propios efectos.
      Por lo tanto a tu duda, yo diría que las imágenes que llegan a nuestros ojos a través de los telescopios, no es que seán dos copias de la misma cosa como el de nuestros átomos, sino que esos átomos se ha transformado con el tiempo para llegar a ser algo distinto a lo que había sido en ese remoto pasado.

      Responder
  10. 10
    emilio silvera
    el 16 de julio del 2012 a las 5:25

    Escurioso como, todas las preguntas son interesantesy, como todas las respuestas llevan ingredientes nuevos, matices que le dan otro aire y perspectiva. La realidad es que, cuando se entrecruzan los diálogos de unos y otros sobre el mismo tema y cada cual expone sus pensamientos, de todo ese conjunto se pueden obtener algunas consecuencias interestantes.
    ¡Por eso aprendo tanto aquí!
    Saludos amigos.

    Responder
  11. 11
    Diego
    el 18 de julio del 2012 a las 0:23

    Hola de nuevo.Disculpadme pero me fué imposible conectarme ayer.Otra vez te pido disculpas Peter, pero estoy ya como poseido con ésta duda…
    Yo comprendo que “la energía ni se crea ni se destruye”,comprendo que el universo pueda ser en “última” instancia información cuántica.Que,como decía Sagan, somos “polvo de estrellas”.Por tanto,también doy por hecho que los átomos que hoy nos conforman,no son propiamente los que vemos en esos lejanos fenómenos.Que lo que hoy nos conforma es más bien una transformación de esos átomos,de unos elementos en otros…y más o menos así hasta llegar a lo que somos.
    No soy Iker Jimenez,pero sigo viendo algo de misterio en éste asunto:
    Cuando vemos en vida a nuestro padre(frívolizemos como si no conociésemos más realidad que los átomos),que estamos viendo a un ser que un buen día liberó unos cuantos millones de átomos en forma de proteína y espermatozoide,y que se mezclaron “instintivamente” con otra cantidad de átomos…en forma de óvulo…Esos átomos,en principio,fueron liberados para conformar lo que hoy somos.Fueron esos y no otros los que nos conformaron específicamente a nosotros.Y “se supone” que sólo un segundo después,la combinación hubiera sido distinta y esos átomos hubieran conformado a un hermano nuestro y no a nosotros.Por tanto,y contando que no esté suponiendo demasiado,aquellos átomos que se desprendieron de mi padre para formarme a mí y no a otro,ya no estaban de ninguna manera en él.Es decir,que no hay átomos que estén en un padre y un hijo a la vez.Sólo ha de haber información cuántica,que pasa a otro nivel de información que es la molecular,la del ADN,y que es el “último” nivel de información del que resultamos como materia.
    Pero volvamos a pensar atómicamente.Supongamos que mis padres me envían al nacer(como si de superman desde criptón se tratase)y yo viajo lejos a la velocidad que lo ha hecho la materia desde que existían las “lejanas galaxias” que vemos.
    Pasados unos miles de millones de años,supongamos que yo sigo vivo,y que la civilación en la que aterrizé tiene telescopios que pueden llegar a ver hasta la galaxia de la que procedo,y en el instante del que procedo:

    ¿Cómo sería posible,en esas máquinas del tiempo que son los telescopios,que habiéndome alejado del punto donde fuí conformado atómicamente, viese momentos anteriores a mi propia existencia?
    Contando con que mi punto de partida del viaje fué mi nacimiento claro…   

    Responder
  12. 12
    nelson
    el 18 de julio del 2012 a las 3:12

    Hola muchachada.
    Hola Diego otra vez… te reitero que ninguna de esas galaxias que vemos a través de los telescopios nos muestra el lugar de procedencia de nuestros átomos… Y si hablamos de la Vía Láctea, por ejemplo, ahora sí, cuna de nuestros átomos precursores, y si no tuviéramos el obstáculo del propio centro galáctico y pudiéramos entonces visualizar el punto más lejano de nuestra Galaxia, observaríamos un lugar ubicado a más de 75 000 años luz de distancia… y en esa época, nuestros átomos ya estaban aquí; ya hacía rato que nuestros ancestros andaban correteando por la sabana africana, tratando de comer… o de no ser comidos… cosa que obviamente evitaron…:).
    Saludos cordiales para tí y para tod@s.

     

    Responder
  13. 13
    Diego
    el 18 de julio del 2012 a las 16:35

    Hola otra vez,
    Si ninguna de las galaxias más lejanas que alcanzamos a ver  puede haber “engendrado” a la nuestra,desde luego mi duda se despeja…Pero si la galaxia más antigua se calcula en unos 500 millones de años del comienzo,y la nuestra en unos 700…y corregidme si me equivoco.Además,dentro de unos años no sabemos si se encontraran galaxias en 200 millones de años del big bang.En cuyo caso,las que se vieran,podrían ser perfectamente las que engendraron a la nuestra…y corregidme si me equivoco…
     
     
     

    Responder
    • 13.1
      Peter
      el 18 de julio del 2012 a las 17:06

      Hola Diego,
      mirá en el caso de que igualmente estuvieramos en condiciones de estar observando los átomos que en la actualidad pudieran estar conformandonos, no debería de sorprender mucho, ya que el Universo tiene la propiedad de poder observarse a si mismo, y nosotros al ser obviamente parte del mismo, lo observamos a él y a nosotros, ya sea desde que se ha creado el espacio-tiempo, hasta la expansión que ha tenido hasta el momento.
      Para mi lo curioso y el misterio está en lo que no podemos más bien observar, ya sea (si que existe) esa materia o energía oscura, o efectos cuánticos, o lo que sea, me pregunto yo si este tipo de cuestiones provienen de un lugar que desconocemos y no tenemos la capacidad de poder ver, esas “otras dimensiones”, imaginen por un momento que nuestro universo estuviera confinada dentro de un ordenador, nuestro mundo y nosotros mismos estaríamos constituídos por 0´s y 1´s, seríamos parte de un software que se va desarrolando y actualizando con el paso del tiempo, si estuvieramos confinados a ese Unverso, seríamos incapaces de poder observar ese otro mundo en donde está fisicamente funcionando ese ordenador, ni mucho menos sabríamos de donde proviene la fuente de energía que hace funcionar nuestro Universo (ordenador), que lógicamente no es nada más ni nada menos que la electricidad de algún enchufe o tomacorriente.
      Bueno tal vez haya algo de eso en las cosas que no podamos observar, simplemente porque la naturaleza de ese tipo de cosas son de otra dimensión lejana a la nuestra, pero que obviamente tiene sus efectos en la nuestra que, dicho sea de paso, esos efectos si se pueden percibir y observar en nuestro Universo, justamente eso es lo único que podemos “ver”, al menos de momento y con la tecnología que poseemos en la actualidad.

      Responder
  14. 14
    Diego
    el 18 de julio del 2012 a las 21:52

    Desde luego Peter,los terrenos teóricos por descubrir generan todas las dudas.Ya sean siete u once dimensiones las que caben en esa teoría,teniendo en cuenta las cinco variantes oficiales que tiene la misma,una quinta perspectiva de la realidad puede ser todo un rompecabezas,sobre todo para mí que me gusta asimilar las cosas muy despacio.
    Yo pienso que las cosas que no se pueden explicar al 100×100 con claridad,deben ser replanteadas hasta conseguir entenderlas.
    Los propios creadores de la teoría de cuerdas,si no me equivoco,propusieron los universos paralelos,entre otras cosas por el conflicto natural de los viajes en el tiempo.Es decir,que para un conflicto de lógica han añadido las ecuaciones oportunas.
    Y a mí la lógica me sigue diciendo,hablando pronto y mal,que si yo parto de un sitio,a una velocidad inferior o “igual”a la de la luz,y al cabo de x años,miro hacia atrás con un telescopio,sólo podré ver un tiempo posterior al de mi partida. 

    Responder
  15. 15
    Pharmb897
    el 31 de agosto del 2012 a las 1:04

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