Jun
20
¡Ojo! China avanza calladamente, pero…
por Emilio Silvera ~
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Los chinos avanzan sinb bombo ni platillos que hagan ruído como lo hacen en otros países cada vez que construyen alguna cosa, o, nos anuncian como habn conseguido tal o cual cosa que eran escenarios del futuro. En China, han conseguido cosas asombrosas en la Ingeniería, la Construcción de puentres, han enviado ingenios robotizados al Espacio, en el campo de la I. A., están al mejor nivel con costes mínimos. El día que China nos cuente lo que realmente es…
¡Cuidado!
El Futuro es incierto pero, si nos sumergimos en lo que China ha conseguido en todos los campos tecnológicos y del saber humano en general, nos asombraremos al ver que, han conseguido llegar al más alto nivel en todas las disciplinas.
Ya tendremos ocasión de Asombrarnos y maravillarnos de lo que China, es realmente.
Emilio Silvera V.
Jun
20
Desde la materia “inerte” hasta los pensamientos
por Emilio Silvera ~
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A estas alturas discutir sobre la evolución de la vida a medida que transcurre el inexorable paso del Tiempo… ¡Es incongruencia lógica! (¡Parece que hemos detectado una contradicción o un fallo de razonamiento! Una incongruencia lógica ocurre cuando dos o más afirmaciones chocan entre sí y no pueden ser ciertas al mismo tiempo.

Hasta donde podemos saber, en la Tierra primitiva, hace ahora unos 3.800 millones de años, surgieron aquellas primeras células replicantes que dieron lugar al comienzo de la fascinante historia de la vida. Muchos son los huecos en blanco en ese complejo recorrido. Sin embargo, de lo que no nos puede caber ninguna duda, es del hecho cierto de que todos los seres vivos que ocuparon el planeta Tierra en el Pasado, los que lo ocupoan en el Presente, y, los que lo ocuparan en el Futuro por venir, todos ellos sin excecpción, están basados en el Carbono (creo que no solo en la Tierra, si la vida está presente en otros mundos, también allí estarán basadas en el Carbono).
La afirmación de que toda la vida pasada, presente y futura en la Tierra está basada en el carbono es un hecho científico incuestionable. El carbono tiene una capacidad única para formar enlaces estables, lo que permite construir cadenas moleculares complejas y flexibles, siendo la base estructural de proteínas, lípidos y ácidos nucleicos.

La teoría de la abiogénesis postula que la vida surgió a partir de la materia inerte a travéz de procesos químicos y físicos complejos, en presencia de los adecuados materiales y del agua líquida. Esta evolución pasó de moléculas orgánicas simples a sistemas autorreplicantes (como el ARN) y, posteriormente, a organismos celulares capaces de interactuar con el entorno.

El análisis de asteroides como Bennu (NASA) y Ryugu (Agencia Espacial Japponesa revela que contienen los bloques de construcción fundamentales de la vida, lo que refuerza teorías como la panspermia, que sugiere que estos ingredientes llegaron a la Tierra primitiva desde el espacio. Los científicos han encontrado aminoácidos y azúcares esenciales en los asteroides.

- Azúcares esenciales: Se ha detectado ribosa (un componente clave del ARN) y glucosa en las muestras.
- Aminoácidos y nucleobases: Contienen aminoácidos (como el triptófano) y las cinco bases nitrogenadas fundamentales para la genética.
- Material orgánico intacto: Los científicos también descubrieron polímeros orgánicos, a veces apodados “goma espacial”, que representan la química prebiótica temprana.

La química que dio origen a la vida en la Tierra podría haber comenzado en el espacio profundo, según un nuevo estudio. Este descubrimiento, sin dudas, contribuirá a desentrañar una de las preguntas más centrales del hombre. Filósofos, pensadores, místicos, científicos han buscado incesantemente durante siglos la respuesta a la existencia de la vida.
Astrofísoicos hallan en el Espacio, una molécula clave para el origen de la vida.

El camino desde la primera célula viva hasta el surgimiento de la conciencia es uno de los mayores interrogantes en la ciencia y la filosofía. Se teoriza que este proceso ocurrió a través de la evolución biológica, donde el desarrollo progresivo del sistema nervioso permitió a ciertos organismos procesar información sensorial y desarrollar una percepción del entorno y de sí mismos.
Jun
20
Imaginación sin límite pero… ¿Sabremos comprender?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Imaginación ~
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A cualquier región del Universo que podamos enfilar nuestros telescopios… Como media, siempre veremos las mismas cosas y se producirán los mismos fenómenos.Está claro que pensar siquiera que en nuestro Universo, dependiendo de la región en la que nos encontremos, habrá distintas leyes físicas, sería pensar en un universo chapuza. Lo sensato es pensar y creer que en cualquier parte del universo rigen las mismas leyes físicas, hasta que no se encuentre pruebas reales a favor de lo contrario, los científicos suponen con prudencia que, sean cuales fueran las causas responsables de las pautas que llamamos “Leyes de la Naturaleza”, es mucho más inteligente adoptar la creencia de la igualdad física en cualquier parte del Cosmos por muy remota que se encuentre aquella región; los elementos primordiales que lo formaron fueron siempre los mismos y las fuerzas que intervinieron para formarlo también.
La materia y las fuerzas que conforman nuestro Universo
Las fuerzas o interacciones fundamentales conocidas hasta ahora son cuatro: gravitatoria, electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil. La gravitatoria es la fuerza de atracción que un trozo de materia ejerce sobre otro, y afecta a todos los cuerpos.
El cacao mental que tienen los cosmólogos con la materia que puebla el Universo, lo que no saben, lo inventan.
Nos dicen: Composición. El universo observable actual parece tener un espacio-tiempo geométricamente plano, conteniendo una densidad masa-energía equivalente a 9,9 × 10−30 gramos por centímetro cúbico. Los constituyentes primarios parecen consistir en un 73 % de energía oscura, 23 % de materia oscura fría y un 4 % de átomos.
Las fuerzas fundamentales son:
|
Tipo de Fuerza |
Alcance en m |
Fuerza relativa |
Función |
| Nuclear fuerte |
<3×10-15 |
1041 |
Une Protones y Neutrones en el núcleo atómico por medio de Gluones. |
| Nuclear débil |
< 10-15 |
1028 |
Es responsable de la energía radiactiva producida de manera natural. Portadoras W y Z– |
| Electromagnetismo |
Infinito |
1039 |
Une los átomos para formar moléculas; propaga la luz y las ondas de radio y otras formas de energías eléctricas y magnéticas por medio de los fotones. |
| Gravitación |
Infinito |
1 |
Mantiene unidos los planetas del Sistema Solar, las estrellas en las galaxias y, nuestros pies pegados a la superficie de la Tierra. La transporta el gravitón. |
Fue Einstein el que anunció lo que se llamó principio de covariancia: que las leyes de la naturaleza deberían expresarse en una forma que pareciera la misma para todos los observadores, independientemente de dónde estuvieran situados y de cómo se estuvieran moviendo. En caso contrario… ¿En qué clase de Universo estaríamos?

Lo cierto es que Einstein fue muy afortunado y pudo lanzar al mundo su teoría de la relatividad especial, gracias a muchos apoyos que encontró en Mach, en Lorentz, en Maxwell… En lo que se refiere a la relatividad general, estuvo dando vueltas y vueltas buscando la manera de expresar las ecuaciones de esa teoría pero, no daba con la manera de expresar sus pensamientos.
Sin embargo, fue un hombre con suerte, ya que, durante la última parte del siglo XIX en Alemania e Italia, matemáticos puros habían estado inmersos en el estudio profundo y detallado de todas las geometrías posibles sobre superficies curvas. Habían desarrollado un lenguaje matemático que automáticamente tenía la propiedad de que toda ecuación poseía una forma que se conservaba cuando las coordenadas que la describían se cambiaban de cualquier manera. Este lenguaje se denominaba cálculo tensorial. Tales cambios de coordenadas equivalen a preguntar qué tipo de ecuación vería alguien que se moviera de una manera diferente.
Einstein se quedó literalmente paralizado al leer la Conferencia de Riemann. Allí, delante de sus propios ojos tenía lo que Riemann denominaba Tensor métrico. Einstein se dio cuenta de que era exactamente lo que necesitaba para expresar de manera precisa y exacta sus ideas. Así llegó a ser posible la teoría de la relatividad general.
Gracias al Tensor de Riemann, Einstein pudo formular:
![]()
Recordando aquellos años de búsqueda e incertidumbre, Einstein escribió:
“Los años de búsqueda en la oscuridad de una verdad que uno siente pero no puede expresar el deseo intenso y la alternancia de confianza y desazón hasta que uno encuentra el camino a la claridad y comprensión sólo son familiares a aquél que los ha experimentado. “
Einstein, con esa aparentemente sencilla ecuación que arriba podemos ver, le dijo al mundo mucho más, de lo que él mismo, en un principio pensaba. En ese momento, se podría decir, sin temor a equivocarnos que comenzó la historia de la cosmología moderna. Comprendimos mejor el universo, supimos ver y comprender la implosión de las estrellas obligadas por la gravedad al salir de la secuencia principal, aparecieron los agujeros negros… y, en fin, pudimos acceder a “otro universo”.

Es curioso como la teoría de la relatividad general nos ha llevado a comprender mejor el universo y, sobre todo, a esa fuerza solitaria, la Gravedad. Esa fuerza de la naturaleza que ahora está sola, no se puede juntar con las otras fuerzas que -como tantas veces hemos comentado aquí-, tienen sus dominios en la mecánica cuántica, mientras que la gravitación residen en la inmensidad del cosmos; las unas ejercen su dominio en los confines microscópicos del átomo, mientras que la otra sólo aparece de manera significativa en presencia de grandes masas galácticas, estelas y de objetos que, como los agujeros negros y los mundos, emiten la fuerza curvando el espacio a su alrededor y distorsionando el tiempo si su densidad llega a ser extrema.

Cuando miramos al cielo nocturno -en la imagen de arriba lo hacemos desde Tenerife- y nos sentimos reducidos, empequeñecidos por la inmensidad de las luces celestes que puntúan en el cielo, estamos mirando realmente una minúscula porción de las estrellas localizadas en el brazo de Orión. El resto de los 200 mil millones de estrellas de la Vía Láctea están tan lejanas que apenas pueden ser vistas como una cinta lechosa que cruza el cielo nocturno.

Faltan miles de millones de años para el encuentro de Andrómeda y la Vía Láctea, es mucho tiempo y no sabemos, si para entonces, nuestra especie seguirá por aquí. Por si acaso, algunos ya diseñan la nave ciudad que saldrá con destino a otro mundo para salvar la especie.
Cuando recordamos que la galaxia Andrómeda se está acercando a la Vía Láctea a unos 300 km/s, y sabiendo lo que ahora sabemos, no podemos dejar de preguntarnos ¿Dónde estará la Humanidad dentro de cinco mil millones de años? Si tenemos la suerte de haber podido llegar tan lejos -que es dudoso-, seguramente, nuestra inmensa imaginación habrá desarrollado conocimientos y tecnologías suficientes para poder escapar de tan dramático suceso. Estaremos tan ricamente instalados en otras galaxias, en otros mundos. De alguna manera… ¿No es el Universo nuestra casa?
Emilio Silvera V.
Jun
20
¡El Universo! Y nosotros… ¿Seremos su parte que piensa?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Universo y... ¿nosotros? ~
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Fue en el siglo XX (al observar partículas subatómicas que, en los grandes aceleradores de partículas, se movían a velocidades de decenas de miles de kilómetros por segundo) cuando se empezaron a encontrar aumentos de masa que eran suficientemente grandes para poder detectarlos. Un cuerpo que se moviera a unos 260.000 Km por segundo respecto a nosotros mostraría una masa dos veces mayor que cuando estaba en reposo (siempre respecto a nosotros).
El fotón es el cuanto de luz, radiación electromagnética de una longitud de onda comprendida entre 380 y 780 mm, que produce percepción visual. Se define como el producto de visibilidad por el poder radiante, siendo éste último la intensidad de propagación de la energía luminosa.

Tales de Mileto
Hace ahora algo más de 2.000 años que grandes pensadores dejaron de lado la mitología para aplicar la lógica. Ellos pensaron en los elementos que lo conformaban todo, hablaron del átomo y del vacío, se fijaron en la enorme importancia que tenía el agua parta la vida, y, escribieron grandes obras filosóficas y dramáticas, dejaron epopeyas de las aventuras de sus héroes, también en matemáticas realizaron avances que aún hoy perduran.

Por aquel entonces, predominaba en la antigua Grecia una concepción del Tiempo que era cíclica, y tan cerrada como las esferas cristalinas en las que Aristóteles aprisionaba el espacio cósmico. Platón, Aristóteles, Pitágoras que crearon escuela junto a una pléyade de seguidores, todos ellos, soteníam la idea, heredada de una antigua creencia caldea, de que la historia del universo consistía en una serie de “grandes años”, cada uno de los cuales era un ciclo de duración no especificada que finalizaba cuando todos los planetas estaban en conjunción, provocando una catástrofe de cuyas cenizas comenzaba el ciclo siguiente. Se pensaba que este proceso tenía lugar desde
siempre. Según el razonamiento de Aristóteles, con una lógica tan circular como los movimientos de las estrellas, sería paradójico pensar que el tiempo ha tenido un comienzo en el tiempo, de modo que los cielos cósmicos deben producirse eternamente.
La concepción cíclica del Tiempo no carecía de encantos. Expresaba un hastío del mundo y un elegante fatalismo del género que a menudo atrae a las personas con inclinaciones filosóficas, un tinte conservado en forma
indeleble por el historiador islámico Ahmad ibn ‘Abd al-Ghaffar, al-Kazwini al-Ghifari, quien relató la parábola del eterno retorno.

El mito del eterno retorno: la Regeneración del Tiempo
Tomado literalmente, el tiempo cíclico hasta sugiere una especie de inmortalidad. Como
Eudemo de Rodas, discípulo de Aristóteles, decía a sus propios discípulos: “Si creéis a los pitagóricos, todo retornará con el tiempo en el mismo orden numérico, y yo conversaré con vosotros con el bastón en la mano y vosotros os sentaréis como estáis sentados ahora, y lo mismo sucederá con toda otra cosa”. Por estas o por otras razones, el tiempo cíclico aún es popular hoy, y muchos cosmólogos defienden modelos del “universo oscilante” en los que se supone que la expansión del universo en algún momento se detendrá y será seguida por un colapso cósmico en los fuegos purificadores del siguiente big bang.
Según Penrose (físico teórico de la Universidad de Oxford), el Big Bang no fue el inicio del tiempo y el espacio, sino uno de tantos inicios, pero
de fases o etapas dentro de un universo mucho más viejo, y en el que cada
Big Bang marca el inicio de un nuevo
eón en su historia. Es tanto como
decir que los 13.700 millones de años de nuestro tiempo, en los que han surgido estrellas, planetas y la vida; son una pequeña fracción de la vasta historia del universo.

Experimento BOOMERanG
Por supuesto, semejante afirmación viniendo de un físico tan prestigioso, ha de estar respaldada por algún tipo
de observación empírica, y en este caso, se basa en los resultados obtenidos de la sonda WMAP de la NASA por el físico Vahe Gurzadyan del Instituto de Física Yerevan en Armenia, quien analizó los datos de microondas de siete años procedentes de la sonda, así como datos del experimento de globI BoomeranG de la Antártida.

Claro que, todas estas ideas de un Tiempo repetitivo y eterno en su “morir” y “renacer”, a mí me produce la sensación de una excusa que se produce por la inmensa ignorancia que, del universo tenemos. Fijémonos en que, los pueblos antiguos desde
los hindúes, sumerios, babilonios, griegos y mayas, todos ellos, tenían esa idea cosmológica del tiempo cíclico. Pero, pese a todos sus aspectos de aventura cósmica, esa vieja doctrina de la historia infinita y cíclica tenía el pernicioso efecto de tender a desalentar los intentos de sondear la genuina extensión del pasado. Si la historia cósmica consistía en una serie interminable de repeticiones interrumpidas por destrucciones universales, entonces era imposible determinar cual era realmente la edad total del universo.
Un pasado cíclico infinito es por definición inconmensurable, es un “tiempo fuera de la mente”, como solía decir Alejandro Magno. El Tiempo Cíclico tampoco dejaba mucho espacio para
el concepto de evolución. La fructífera idea de que pueda haber innovaciones genuinas en el mundo.

Todo, con el paso del Tiempo, se distorsiona y deteriora
Los griegos sabían que el mundo cambia y que algunos de sus cambios son graduales. Al vivir como vivían, con el mar a sus pies y las montañas a sus espaldas, se daban cuenta
de que las olas erosionan la tierra y estaban familiarizados con el extraño hecho de que conchas y fósiles de animales marinos pueden encontrarse en cimas montañosas muy por encima del nivel del mar. Al menos dos de los hallazgos esenciales de la ciencia moderna de la geología -que pueden formarse montañas a partir de lo que fue antaño un lecho marino, y que pueden sufrir la erosión del viento y del agua- ya eran mencionados en épocas tan tempranas como el siglo VI a. C. por Tales de Mileto y Jenófanes de Colofón. Pero tendían a considerar estas transformaciones como meros detalles, limitados al ciclo corriente de un cosmos que era, a la larga, eterno e inmutable. “Hay necesariamente algún cambio en el mundo como un todo -escribió Aristóteles-, pero no en el sentido de que nazca o perezca, pues el universo es permanente.”

Para
que la Ciencia empezase a estimar la antigüedad de la Tierra y del universo -situar el lugar de la Humanidad en las profundidades del pasado, lo mismo que establecer nuestra situación en el espacio cósmico-, primero era necesario romper con el círculo cerrado del tiempo cíclico y reemplazarlo por un tiempo lineal que, aunque largo, tuviese un comienzo definible y una duración finita. Curiosamente, este paso fue iniciado por un suceso que, en la mayoría de los otros aspectos, fue una calamidad para el progreso de la investigación empírica: el ascenso del modelo cristiano del universo.
Inicialmente, la cosmología cristiana disminuyó el alcance de la historia cósmica, asó como contrajo las dimensiones espaciales del universo empíricamente accesible. La grandiosa e impersonal extensión de los ciclos temporales griegos e islámicos fue reemplazada por una concepción abreviada y anecdótica del pasado, en la que los asuntos de los hombres y de Dios tenían más importancia que las acciones no humanas del agua sobre la piedra. Si para Aristóteles la historia era como el girar de una gigantesca rueda, para los cristianos era como una obra de teatro, con un comienzo y un final definidos, con sucesos únicos y singulares, como el nacimiento de Jesús o la entrega de la Ley a Moisés.
Los cristianos calculaban la edad del mundo consultando las cronologías bíblicas de los nacimientos y muertes de los seres humanos, agregando los “engendrados”, como decían ellos. este fue el método de Eusebio, que presidió el Concilio de Nicea convocado por el Emperador Constantino en 325 d. C. para definir la doctrina cristiana, y quien estableció que habían pasado 3.184 años entre Adán y Abrahan; de san Agustín de Hipona, que calculó la fecha
de la creación en alrededor del 5500 a. C.; de Kepler, que la fechó en 3993 a.C.; y de Newton, que llegó a una fecha sólo cinco años anterior a la de Kepler. Su apoteosis llegó en el siglo XVII, cuando James Ussher, obispo de Armagh, Irlanda, llegó a la conclusión de que el “comienzo del tiempo… se produjo al comienzo de la noche que precedió al día 23 de octubre del año… 4004 a. C.”

La espuria exactitud de Ussher le ha convertido en el blanco de las burlas de muchos eruditos modernos, pero, a pesar de todos sus absurdos, su enfoque y, más en general, el enfoque cristiano de la historiografía-hizo más para
estimular la investigación científica del pasado que el altanero pesimismo de los griegos. Al difundir la idea de que el universo tuvo un comienzo en el tiempo y que, por lo tanto, la edad de la Tierra era finita y medible, los cronólogos cristianos montaron sin saberlo el escenario para la época de estudio científico de la cronología que siguió.
La diferencia, desde
luego, era que los científicos no estudiaban las Escrituras, sino las piedras. Así fue como el naturalista George Louis Leclere expresó el credo de los geólogos en 1778:

Así como en la historia civil consultamos documentos, estudiamos medallones y desciframos antiguas inscripciones, a fin de establecer las épocas de las revoluciones humanas y fijar las fechas de los sucesos morales, así también en la historia natural debemos excavar los archivos del mundo, extraer antiguas reliquias de las entrañas de la tierra [y] reunir sus fragmentos…Este
es el único modo de fijar ciertos puntos en la inmensidad del espacio, y de colocar una serie de señales en el camino eterno del tiempo.
Bueno, hemos dado una vuelta por las ideas del pasado y de épocas antiguas en las que, los humanos, confundudidos (como siempre), trataban de fijar el modelo del mundo, del Universo. Ahora
, mirando hacia atrás en el tiempo, con la perspectiva que nos otorga algunos miles de años de estudio e investigación, nos damos cuenta de que, la mayor parte de nuestra historia, está escrita basada en la imaginación y, los hechos reales, van llegando a nuestra comprensión muy poco a poco para conocer, esa realidad, que incansables perseguimos.
Para
terminar, os recomendaré que nunca dejéis de lado la lectura:

¿Qué duda nos puede caber?
¿Acaso no es un libro el mejor compañero de viaje
?
No molesta, te distrae y te enseña.
Si alguna vez viajas,
Recuerda esta
reseña.
Emilio Silvera V.
Jun
20
Seguimos sin querer enterarnos
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
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Las distancias hasta las estrellas… ¡No son humanas!
Sabemos que el Sol “morirá”, que Andrómeda se fusionará con la Vía Láctea, que pieden ocurrir desastres naturales, que los meteoritos pululan por el Espacio, y, algún día… El Azar es impredesible, no sabe,mos lo que puede pasar mañana.
Todas esas verdades, hacen que, vivamos inquietos y pensemos continuamente en escapar de la Tierra, viajar a otros mundos lejanos en naves – ciudades – generacionales, cientos o miles de años viajajndo por el Espacio, con unos pocos tripulantes obseervando la buena marcha de la nave, miuentras unos pocos cientos, están crionizados.
Hemos dejado aquí la reseña (hasta la saciedad), que esos viajes no son posibles, la hostilidad del Espacio y nuestra fragiñlidad lo prohibe, las distancias entre estrellas lo hace inalcanzable.
Todo lo que el narrador nos cuenta, lo hemos dicho aquí en imnumerables trabajpos.
Lo del auto-Engaño de la Mente, para evitar frustración, no queremos hacer visible en nuestro entendimiento, que estamos confinados en este prequeño planeta, en el evolucionamos, a el nos hemos adaptado, y, vivir en otro mundo distinto, con parámetros naturales diferentes, una Gravedad mayolr o menor que la de la Tierra, una atmósfera de diferentes compuestos,,,
No lo permitem, y, las distancias, tampoco.
Pero, nuestra manera de ser, no se rinde, y, seguiremos pensando que, en el fuituro, viajaremos a las estrellas, que otros mundos nos esperan, una ilusión fijada en nuestras Mentes para huir de la fea realidad.
Emilio Silvera V.
















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