Jun
11
¿Será ese el futuro? ¡Qué triste!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
Comments (0)

Los Robots están cerca de ser inmortales, y eso son malas noticias para la Humanidad .No creo que tardando mucho los tengamos por todas partes compartiendo trabajos con los humanos. Y, como ellos, finalmente nos ganarán en todo, cuando sean conscientes de Ser… ¿Qué harán con nosotros?Claro que, presumir que una máquina sin vida biológica sea inmortal…



La inmortalidad de los robots puede chocar contra nuestra propia mortalidad, y lo peor es que no estamos preparados para aceptarlo. Sin embargo, si las cosas siguen por el mismo camino emprendido y no le ponemos remedio… ¡Se harán cargo de nuestras vidas y mandarán en todos los estamentos sociales!
¿Cuánto dura un robot? Como cualquier otro aparato, la respuesta es “hasta que deje de funcionar o saquen un sustituto”. Pero hasta ahora nadie sabe qué es lo que pasa cuando ninguna de las dos cosas ocurra.
Estamos creando sistemas inteligentes capaces de aprender por si solos, de evolucionar frente a los cambios; entra dentro de lo posible que llegue el día en el que creemos una IA que no haga falta cambiar.
Los robots cumplirán el sueño de la inmortalidad de los humanos, que dicho sea de paso, no han pensado bien lo que significa ser inmortal, para cualquier ser humnano, sería como estar condenado a cadena perpetua. ?Seguir aquó después de haber perdido a todos los seres queridos? ¿Para qué?
Nunca envejecerán y parecerán humanos
Un sistema que sea capaz de adaptarse perfectamente a nuestras necesidades; nada de comprar el último modelo cuando salga, ya tendríamos el último modelo que existirá para siempre.
Después de tanto tiempo buscando la inmortalidad, el ser humano sería capaz de crear una “vida inmortal”, aunque no sea la suya.

Estamos hablando de crear otra especie de Seres artificiales, sin conciencia (¿Qué desembocará?
Y después de tanto tiempo, es inevitable que nazca una conexión emocional con este sistema; si yo mismo tuve una conexión semejante con la calculadora que me ayudó a sacar los estudios, es muy probable que la pueda tener con una IA, la verdad.
Ya hay muchas historias de ciencia ficción con ese mismo planteamiento; recientemente, Her fue todo un éxito que nos hablaba de relaciones entre humanos y sistemas artificiales.
Pero tenemos que mirar más allá. Tenemos que mirar al momento en el que, inevitablemente, tengamos que acabar con esa inteligencia.
Personas electrónicas que deben “morir” al pulsar un botón

No es una idea demasiado futurista; la Unión Europea ya tiene una propuesta en la mesa para la creación de un nuevo estado legal: “persona electrónica”.
“Personas electrónicas”, la nueva propuesta en la Unión Europea para los robots
Una persona electrónica también tendría sus obligaciones y deberes, aunque estos afectarían principalmente a su propietario; por ejemplo, los robots estarían registrados en una seguridad social que financiaría los posibles problemas y daños que produjesen.
Si un robot sufre un error y empieza a provocar daños materiales o personales, debería haber alguien responsable de ello, y una manera de pagarlo.

“La solución de Google consiste en un “botón rojo de emergencia”, que sería capaz de “apagar” toda la inteligencia artificial, según una investigación recientemente publicada por el Instituto de Investigación en Inteligencia de Máquinas (MIRI, por sus siglas en inglés), de la Universidad de Berkeley, en California, EE.UU.”
La proposición, que recientemente ha dado otro paso en el Parlamento Europeo, también incluye un “botón de apagado” obligatorio; un método para desactivar cualquier robot en cualquier momento, si la autoridad lo considera necesario.
Según Tenzin Priyadarshi, CEO del Centro Dalai Lama de ética y valores en el MIT, los botones de apagado pueden existir por dos razones.
- Para evitar que información valiosa acabe en las manos equivocadas.
- Para evitar que un robot o IA se rebele.
Ambos son peligros reales que ya son considerados factores a tener en cuenta en la actualidad; puede que ese robot sea tuyo, pero hay posibilidades de que pueda ser hackeado, o que un error haga que deje de obedecerte.
Cuando la creación se rebela contra su creador

En realidad un moderno Frankenstein hecho de bobinas y cables, y otras piezas inventadas por el hombre
O incluso, que el robot crea que el problema eres tú. Ya dice la primera ley de la robótica de Asimov que los robots nunca deben hacer daño a un ser humano; pero cada vez más mentes están preocupadas de que los robots que creamos no sigan esa ley.
Es por eso que nacen iniciativas que buscan asegurarse de que esta transición ocurre sin problemas. Hoy mismo Apple se ha unido a Partnership on AI, una organización de algunos de los más grandes actores de la industria; su objetivo es crear una Inteligencia Artificial que sea ética.
Apple se une a Google y Microsoft para crear una ética para Inteligencia Artificial
https://www.youtube.com/shorts/k8-_qGsQVZo?feature=share
Elon Musk predice la evolución de la Robótica que perjudicará a los humanos
El pide prudencia y caminar despacio, como en la capa de nieve del agua helado del un lago
En cambio, algunas de las mentes más reconocidas de la actualidad, como Stephen Hawking o Elon Musk, piden prudencia. Hay muchas cosas que pueden salir mal si tomamos el camino equivocado; por ejemplo, que la Tercera Guerra Mundial sea entre robots asesinos.

Que un robot sea “inmortal” para el ser humano medio puede ser de gran ayuda; pero si perdemos la perspectiva, también puede ser nuestra perdición.
Nota aparte del reportaje:
Si algún día los Robot son conscientes de Ser, son más listos y más fuertes que nosotros, ellos podrán hacer todo lo que nosotros no podemos, los viajes espaciales no les afectaran al no necesitar comer ni beber, ni las radiaciones le pueden hacer daño… Entonces,
¿Para qué nos querrán?
Eso mismo he preguntado Yo yo infinidad de veces.
El reportaje es de la Prensa. Con algunos añadidos de este Blog.
Jun
11
¿Que dónde estamos? ¡En un Universo dinámico!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Universo dinámico ~
Comments (2)
Estamos inmersos en una inconmensurable grandeza de variedad y coloridos escenarios en los que están presentes las fuerzas fundamentales del Universo y las constantes que hacen posible que, formas de vida de cualquier índole que podamos imaginar, estarán pululando en sus ecosistemas y hábitats, sin que nada pueda evitarlo, si lo pensamos bien, amigos míos, parece como si el Universo hubiera sabido que nosotros, teníamos que venir.
Bueno, el pensar en esa posibilidad, es la consecuencia de que existan mundos como la Tierra, que las leyes fundamentales sean las que son y no otras, que el Sol salga cada día, que el planeta que nos acoge nos esté dando todo lo que podamos necesitar… ¿No es mucha casualidad?

John Wheeler propuso que el espacio-tiempo en la escala de Planck es una espuma cuántica. Una teoría cuántica de la gravedad que describa esta espuma cuántica debería violar la simetría de Lorentz de la teoría de la relatividad. Para explorar esta espuma cuántica, Giovanni Amelino-Camelia y varios colegas propusieron en 1998 estudiar la relación energía-momento para un fotón que haya recorrido distancias muy grandes, es decir, estudiar si la velocidad de un fotón en el vacío depende de su energía (no es constante).


Todos los objetos del Universo son el resulta de fuerzas antagónicas que, al ser iguales, se equilibran y consiguen la estabilidad. Las estrellas son el mejor ejemplo: La Gravedad trata de comprimir a la estrella que, mediante la fusión tiende a expandirse y, la lucha de esas dos fuerzas iguales en potencia crea la estabilidad. Con los átomos ocurre lo mismo, la carga positiva de los protones es igualada por la negativa de los electrones.

Hemos sabido llegar a los dos extremos desde lo pequeño a lo grande
Hemos podido llegar a unas alturas en el mundo de la exploración científica que, nos posibilita reconocer los impactos de los cambios que se producen con el devenir del Tiempo en la Naturaleza y, hemos llegado a comprender que, el Universo, es dinámico. Hacia finales del siglo XIX se había llegado a saber que hubo un tiempo en que la Tierra y nuestro Sistema solar no existían; que la especie humana debía haber cambiado en apariencia y en el promedio de su capacidad mental a lo largo de enormes períodos de tiempo; y que en cierto sentido, amplio y general, el Universo debería estar degradándose, haciéndose un lugar menos
hospitalario y ordenado (al menos eso nos dice la Entropía para los sistemas cerrados). Durante el siglo XX hemos podido ampliar esa imagen de un Universo cambiante.

Delante de nuestros propios ojos podemos contemplar como
cambia, por ejemplo, el clima y la topografía de nuestro propio planeta y de todas las especies que en él están presentes en sus distintas formas de vida que, como muestra cercana de lo que ocurre en cualquier otro lugar del Universo, nos sirve de Laboratorio para la observación de la dinámica universal.


Hemos descubierto que todo el Universo de estrellas y galaxias está en un continuo estado de cambio dinámico, en el que grandes cúmulos de galaxias se alejan los unos
de otros hacia un futuro que será distinto del presente. Hemos empezado a darnos cuenta de que vivimos en un “Tiempo” prestado. Los sucesos astronómicos catastróficos son comunes; los mundos colisionan. El planeta Tierra ha sufrido en el pasado impactos de cometas y asteroides. Un día se acabará nuestra suerte; el escudo que tan fortuitamente nos proporciona el enorme planeta Júpiter (leer la noticia de más abajo), que guarda los confines exteriores de nuestro Sistema solar, no será capaz de salvarnos.
Todos sabemos de las inmensas consecuencias que el impacto de un gran objeto sobre la Tierra tendría. Los cráteres que jalonan la superficie terrestre por todo el planeta nos hablan de lo que pasó en el pasado y, para
eso, amigos míos, no tenemos muchas soluciones. Claro que todo es cuestión de tiempo y, al final, hasta nuestro Sol morirá para convertirse, primero en una gigante roja que sobrepasará Mercurio y Venus y se quedará muy cerca de nuestro planeta, para entonces, las temperaturas subirán y los océanos se evaporarán, la vida, tal como la conocemos, ya no estará en este vergel que, durante miles de años, nos ha dado cobijo a nosotros y a otros muchos seres.

Sí, las consecuencias del Caos son impredecibles. Nosotros hemos reconocido los secretos simples del caos y la impredecibilidad que asedian a tantas partes que rodean a nuestro mundo. Sí, Se desata una Pandemia por descuido humano y… ¡Todos a temblar! las consecuencias son inmensas y nada podemos hacer en esos primeros momentos, simplemente nos toca pagar.
Es cierto que entendemos que nuestro clima es cambiante pero, no podemos predecir esos cambios. Hemos apreciado las similitudes entre complejidades como ésta y las que emergen de los sistemas de interacción humana -sociedades, economías, ecosistemas…- y, también
, del interior de la propia mente humana.
Todas esas complejidades tratan de convencernos de que el mundo es como una montaña rusa desbocada, rodando y dando bandazos; que todo lo que una vez hemos tenido por cierto podría ser derrocado cualquier día, sin que nosotros, pobres mortales, podamos evitarlo y, algunos, incluso ven semejante perspectiva como una razón para
sospechar de la ciencia, como si produjera un efecto corrosivo sobre los fundamentos de la Naturaleza humana y de la certeza, como si las construcciones del Universo físico y el vasto esquema de sus leyes debiera haberse establecido pensando en nuestra fragilidad psicológica.


La ilusión de realidad la hemos experimentado todos en los sueños. Sin embargo, también estando despiertos estamos “viendo” una “realidad” que no existe, sólo está en nuestras mentes. El caso es que, la materia sólida que vemos, en realidad, en su mayor parte, esta conformada por espacios vacíos.

Pero hay un sentido en el que todos estos cambios e impredecibles es una ilusión. No constituye toda la historia sobre la Naturaleza del Universo. Hay tanto un lado conservador como un lado progresista en la estructura profunda de la realidad. A pesar del cambio incesante y la dinámica del mundo visible, existen aspectos de la fábrica del Universo que son misteriosos en su inquebrantable constancia. Son estas misteriosas cosas invariables las que hacen de nuestro Universo el que es y lo distinguen de otros mundos que pudiéramos imaginar.

Lo mismo que existen los hilos invisibles que mantiene unidas a las galaxias, de la misma manera, hay un hilo dorado que teje una continuidad a través de la Naturaleza. Nos llevan a esperar que ciertas cosas sean iguales en otros lugares del espacio además de la Tierra; que fueron y serán las mismas en otros tiempos además de hoy; que para
algunos casos, ni la hiostoria ni la geografía importan y, son como leyes inamovibles, no hechas por el hombre que, según hemos podido llegar a saber, están por encima de todas esas cuestiones terrenales en las que el hombre ha intervenido de una u otra manera. De hecho, quizá sin un substrato semejante de realidades invariables no podría haber corrientes superficiales de cambio ni ninguna complejidad de materia y mente.

Los secretos más ocultos del Universo están codificados en unos valores numéricos, aparentemente eternos, a los que llamamos “constantes de la naturaleza”. Entre
ellas se encuentran algunas tan famosas como la de la gravitación universal, G, la de la velocidad de la luz, c, o la de Planck, h. Pero, ¿son las “constantes de la naturaleza” realmente constantes? ¿Son las mismas en todas partes? ¿Están todas ellas ligadas? ¿Podría haber evolucionado y persistido la vida si fueran ligeramente distintas? Claro que, estos enigmas nos conducen hasta las fronteras más ignoradas de la ciencia, nos desvela las profundas implicaciones que estas constantes tienen para el destino del Universo y el lugar de los hombres en él y, aunque conocemos sus valores, sus números, no podemos dar una explicación de por qué resultan ser esos.

Sí, confinados en un hermoso planeta desde el que, mediante el ingenio y la imaginación, tratamos de escapaar para saber, lo que existe fuera de nuestro entorno, en regiones remotas del Universo a las que no podemos llegar. Sin embargo, no perdemos la esperanza de que, algún día…
Y, mientras tanto, nosotros los humanos, una especie que ha logrado la consciencia de SER, estamos aquí confinados en este hermoso planeta que llamamos Tierra y, desde
ella, tratamos de desvelar esos misterios y otros muchos llenos de secretos que en la Naturaleza subyacen para que los podamos desvelar. Parece mentira que en un planeta igneo, incandescente, podeamos ver ahora nuestro hermoso planeta que desde hace cuatro mil millones de años acoge la Vida. “Su clima y su topografía varían continuamente, como las especies que viven en él. Y lo que es más espectacular, hemos descubierto que todo el universo de estrellas y galaxias está en un estado de cambio dinámico, en el que grandes cúmulos de galaxias se alejan de otros hacia un futuro que será muy diferente del presente. Ahora sabemos que, vivimos en un tiempo prestado.”
El mundo que nos rodea es así porque está conformado por esas constantes de la Naturaleza que hacen que las cosas sean como las podemos observar. Le dan al universo su carácter distintivo y lo hace singular, distinto a otros que podría nuestra imaginación inventar. Estos números misteriosos, a la vez que dejan al descubierto nuestros conocimientos, también dejan al desnudo nuestra enorme ignorancia sobre el universo que nos acoge. Las medimos con una precisión cada vez mayor y modelamos nuestros patrones fundamentales de masa y tiempo alrededor de su invarianza; no podemos explicar sus valores.
Nunca nadie ha explicado el valor numérico de ninguna de las constantes de la Naturaleza. ¿Recordáis el 137? Ese número
puro, adimensional, que guarda los secretos del electrón (e), de la luz (c) y del cuanto de acción (h). Hemos descubierto otros nuevos, hemos relacionado los viejos y hemos entendido su papel crucial para hacer que las cosas sean como son, pero
la razón de sus valores sigue siendo un secreto profundamente escondido.

Las estrellas, como todo en nuestro Universo, tienen un principio y un final, nada es Eterno, todo cambia, y, lo que es hoy… ¡mañana no será! Nebulosas, surge una estrella, durante miles de años fusiona elementos, y, cuando agota el ciclo de fusión, se convierte en un objeto distinto al que fue.
Parece que la materia está viva, evoluciona y, desde la fase “inerte”, puede llegar hasta los pensamientos
Y, a pesar de todo esto, y, precisamente por eso, el Universo, sigue siendo dinámico y cambiante de tal manera que no deja de evolucionar y, estrellas que hoy podemos ver brillando en el cielo, “mañana” habrán desaparecido para
siempre dando lugar a otros objetos y otras conformaciones pero, ni la masa ni la energía, habrán cambiado en el Universo.
Pero, y nosotros…¿habremos cambiado?, o, quizá como esas estrellas, tampoco estaremos aquí para cuando
el Universo alcance esa fase final del frío absoluto en la que nada, ni el tiempo ni el espacio se podrá mover y, si eso llega… ¡dónde estarán los pensamientos de tantos?
Emilio Silvera Vázquez
Jun
11
La Denudación y otros fenómenos naturales
por Emilio Silvera ~
Clasificado en Catástrofes Naturales ~
Comments (0)


Las poderosas fuerzas geomorfológicas pueden actuar suavemente. La acción de la gravedad puede mover, en cuestión de segundos, enormes volúmenes de tierra y piedras en devastadores deslizamientos y desprendimientos. Con lluvias intensas, la erosión en barrancos y cauces puede transformar los campos y las riberas, e inundar las llanuras durante horas o incluso días. Los vientos huracanados pueden, igualmente, modificar la fisonomía de las costas, y algunas superficies pueden ser remodeladas casi instantáneamente por erupciones volcánicas y terremotos. Pero la denudación de los continentes – el proceso debido a la acción de las inclemencias del tiempo, erosión meteórica y el posterior arrastre de los materiales erosionados – es un cambio gradual con tasas habitualmente bajas, que las alteraciones no se perciben durante el transcurso de una vida.
“La unidad Bubnoff (abreviado B ) es una unidad de velocidad igual a 1 m/10⁶ años . La unidad Bubnoff se utiliza en geología para medir las tasas de rebaje de superficies terrestres debido a la erosión y lleva el nombre del geólogo ruso (alemán-báltico) Serge von Bubnoff (1888-1957). Esta unidad se definió en 1969.
En otras palabras, 1 B es igual a 1 metro erosionado en 1.000.000 de años , 1 milímetro en 1.000 años, o un micrómetro por año. Una velocidad de erosión de 1 B también significa que se elimina 1 m³ de tierra de una zona de 1 km² en un año.”
En la Naturaleza como en todo el Universo, todo está en movimiento aunque no lo parezca
El Bubnoff (B) – la denudación de 1 mm en mil años (o 1 μm/año) – es una unidad conveniente para medir este cambio. Las precipitaciones, por disolución, reducen las duras rocas ígneas o metamórficas con una tasa comprendida entre 0’5 y 5 B, y las calizas hasta 100 B. La denudación en terrenos generalmente secos se produce a ritmos no mayores de 10 – 15 B, y en los trópicos húmedos llega a los 20 – 30 B. Los cambios en terrenos montañosos pueden ser mucho más importantes, llegando hasta 800 B en zonas de glaciares rápidos (sudeste de Alaska) y hasta los casi 10 KB en las zonas más recientes en continua elevación (la región de Nanga Parbat en el Himalaya). Pero incluso estas altas tasas de denudación son resultado de fuerzas modestas.
Un ejemplo de importancia medioambiental y económica ilustra este lento proceso geomorfológico de baja potencia. Si no hubiera erosión, la profundidad del suelo en los campos de cultivo sería mayor, pero su capa superior se empobrecería en nutrientes, ya que la erosión meteórica, si no es demasiado intensa, es la que repone los minerales en esta capa en la que crecen las raíces, ayudando a mantener la fertilidad del terreno.
La máxima pérdida de suelo compatible con el cultivo sostenido de cosechas es aproximadamente de 11 toneladas por hectárea en la mayor parte del terreno agrícola norteamericano. Cerca de dos quintas partes de los campos de ese país se están erosionando a tasas superiores, y la tasa media nacional de erosión, solamente por agua, es de casi diez toneladas por hectárea, equivalente a 550 B (suponiendo que la densidad del suelo es de 1’8 tn/m3).


El papel dominante de las lluvias en el proceso de la denudación se hace evidente cuando se compara la energía cinética de las gotas de lluvia con la energía de la escorrentía superficial. Las mayores gotas de lluvia, con diámetro comprendido entre 5 y 6 mm, alcanzan velocidades finales de 9 m/s, lo que implica que su energía cinética durante el impacto equivale aproximadamente a 40 veces su masa. Aunque la mitad de la precipitación corriera por la superficie a un velocidad media de un metro por segundo, la energía cinética sería una cuarta parte de la masa en movimiento. Consecuentemente, la erosión resultante de la caída de la lluvia sería dos órdenes de magnitud más potente que la corriente superficial.

La energía total de la denudación global del planeta se puede calcular suponiendo que afecta al menos a 50 B de material, con una densidad media de 2’5 g/cm3 (125 tn/m3) y que la altura media continental es de 850 m. Así, la energía de los campos de la Tierra se reduciría anualmente en 135 PJ. Este flujo, 4’3 GW, es muy pequeño comparado con otros flujos energéticos del planeta, representando el 0’05 por ciento de la energía potencial perdida por las corrientes superficiales de agua, el 0’01 por ciento del calor terrestre e igual a menos de 2×10-7 veces la radiación solar absorbida por las superficies continentales. Claramente, en la denudación de los continentes se invierte una parte insignificante de la radiación solar tanto directamente, a través de la luz solar, como indirectamente, con las corrientes de agua y el viento.
Además, hay fuerzas opuestas que anulan este lento cambio. Si no fuera por el continuo levantamiento tectónico, la cordillera alpina, con sus 4.000 metros de altura, sometida a una denudación de 1 – 5 B se nivelaría en menos de cinco millones de años, y sin embargo, la edad de la cordillera es actualmente un orden de magnitud superior.

Tasas de levantamiento comprendidas entre 5 – 10 B son bastantes frecuentes, y muchas regiones están elevándose con tasas superiores a 20 KB, es decir, una tasa hasta 10 veces superior a la tasa de denudación. No obstante, parece ser que en las zonas montañosas cuyas cumbres sobrepasan la cota de nieve, con grandes precipitaciones y gran actividad glacial, la altura está más limitada por una denudación rápida que por la elevación tectónica del terreno. El noroeste del Himalaya, incluyendo la zona del famoso Nanga Parbat, es un claro ejemplo, donde muchos de sus picos sobrepasan los 7.000 m y solamente el 1 por ciento del terreno los 6.000 m.
Encuentros espaciales

Siendo temibles localmente, son sucesos de relativa poca importancia globalmente habland0
La más destructiva intensificación temporal de los normalmente suaves flujos de energía geotectónica – erupciones volcánicas o terremotos extraordinariamente potentes – o de energía atmosférica – vientos o lluvias anormalmente intensas -, parecen irrelevantes cuando se comparan con las repetidas colisiones del planeta con cuerpos extraterrestres relativamente grandes.

La caída sobre la Tierra de un Gran asteroide sí que es temible
La Tierra está siendo bombardeada continuamente por invisibles partículas microscópicas de polvo muy abundantes en todo el Sistema Solar, y cada treinta segundos se produce un choque con partículas de 1 mm de diámetro, que dejan un rastro luminoso al autodestruirse en la atmósfera. También son relativamente frecuentes los choques con meteoritos de 1 metro de diámetro, que se producen con una frecuencia de, al menos, uno al año.
Pero los impactos, incluso con meteoritos mayores, producen solamente efectos locales. Esto es debido a que los meteoritos que deambulan por la región de asteroides localizada entre Marte y Júpiter están girando alrededor del Sol en el mismo sentido que la Tierra, de manera que la velocidad de impacto es inferior a 15 Km/s.

El cráter de Arizona, casi perfectamente simétrico, se formó hace 25.000 años por el impacto de un meteorito que iba a una velocidad de 11 Km/s, lo que representa una potencia cercana a 700 PW. Estas gigantescas liberaciones de energías palidecen cuando se comparan con un choque frontal con un cometa típico. Su masa (al menos de 500 millones de toneladas) y su velocidad relativa (hasta 70 Km/s) elevan su energía cinética hasta 1022 J. Aunque se perdiera un diez por ciento de esta energía en la atmósfera, el impacto sería equivalente a una explosión de unas 2.500 bombas de hidrógeno de 100 megatones. Está claro que un fenómeno de estas características produciría impresionantes alteraciones climatológicas. Sin embargo, no es seguro y sí discutible que un impacto parecido fuese la causa de la extinción masiva del cretácico, siendo lo más probable, si tenemos en cuenta el periodo relativamente largo en que se produjo, que se podría explicar por la intensa actividad volcánica de aquel tiempo.

La frecuencia de impactos sobre la Tierra disminuye exponencialmente con el tamaño del objeto.
Aproximadamente, cada cincuenta o sesenta millones de años se produce una colisión con un cometa, lo que significaría que la biosfera, que ha evolucionado durante cuatro mil millones de años, ha debido superar unos cuarenta impactos de este tipo. Está claro que ha salido airosa de estas colisiones, ya que aunque haya sido modificada, no ha sido aniquilada.
Igualmente, la evolución de la biosfera ha sobrevivido a las explosiones altamente energéticas de las supernovas más “cercanas”. Dado que en nuestra galaxia se produce por término medio la explosión de una supernova cada 50 años, el Sistema Solar se encuentra a una distancia de 100 parsecs de la explosión cada dos millones de años y a una distancia menor de 10 parsecs cada dos mil millones de años. En este último caso, la parte alta de la atmósfera se vería inundada por un flujo de rayos X y UV de muy corta longitud de onda, diez mil veces mayor que el flujo habitual de radiación solar, lo que implica que la Tierra recibiría, en unas pocas horas, una dosis de radiación ionizante igual a la que recibe anualmente. Exposiciones de 500 roentgens son setales para la mayoría de los vertebrados y, sin embargo, los diez episodios de esta magnitud que se han podido producir en los últimos 500 millones de años no han dejado ninguna consecuencia observable en la evolución de la biosfera.
La radiación cósmica incompatible con la vida
Si suponemos que una civilización avanzada podría preparar refugios para la población durante el año que transcurre ente la llegada de la luz y la llegada de la radiación cósmica, se encontraría con la inevitable dosis de 500 roentgens cada mil millones de años, tiempo suficiente para permitir el desarrollo de una sociedad cuyo conocimiento le sirviera para defenderse de un flujo tan extraordinario y de consecuencias letales.
Emilio Silvera Vázquez
Jun
11
Nosotros y nuestra ignorancia
por Emilio Silvera ~
Clasificado en General ~
Comments (0)

Cuando el Sol agote su combustible nuclear de fusión (dos mil millones de años para que comience la transformación), se irá convirtiendo en un estrella gigante roja que fusionará Carbono y Oxígeno. Crecerá tanto que se “comerá” a Mercurio y Venus y quedará cerca de la Tierra, en la que, se evaporarán los océanos y lla vida tal como la conocemos desaparecerá.

“Dentro de miles de millones de años a partir de ahora, habrá un último día perfecto en la Tierra… Las capas de hielo Ártica y Antártica se fundirán, inundando las costas del mundo. Las altas temperaturas oceánicas liberarán más vapor de agua al aire, incrementando la nubosidad y escondiendo a la Tierra de la luz solar retrasando el final. Pero la evolución solar es inexorable. Finalmente los océanos hervirán, la atmósfera se evaporará en el espacio y nuestro planeta será destruido por una catástrofe de proporciones que ni podemos imaginar.”


La primera secuencia de la imagen de arriba es la de nuestro Sol
Lo que entonces pueda quedar…¿Qué importa ahora? ?Será un nuevo comienzo?
Así se expresaba Carl Sagan al pensar en el futuro de nuestra Tierra cuando el Sol, agotado su combustible nuclear, llegara a su final.

Esperemos que para cuando todo eso tenga que suceder, nuestra especie haya podido trasladarse a otros mundos para salvar la especie de un trágico final. Claro que, no sabemos si para entonces, seguiremos aquí o serán los Robots los que dominen el mundo.

Si les concedemos más de lo debido… ¡Nos postergarán!
Es bueno para el ser humano que sepa el por qué de las cosas, que se interese por lo que ocurre a su alrededor (o, lo que pueda ocurrir por un comportamiento irresponsable), en el planeta que le acoge, por el lugar que ocupamos en el universo, por cómo empezó todo, cómo terminará y qué será del futuro de nuestra civilización y de la Humanidad en este universo que, como todo, algún día lejano del futuro el tiempo inexorable, llevará al final de sus días.
A ciencia cierta no lo sabemos pero, lo más probable sería la muerte térmica, la expansión hace que el universo sea cada vez más frío, y, cuando llegue al Cero Absoluto (−273.15 °C), ni los átomos se moverán.
Existen otros postulados y ninguno de ellos puede ser confirmado pero, como decía aquel gran pensador:
“Que no está muerto lo que duerme eternamente, y, con el paso de los Eones, hasta la misma muerte tendrá que morir.”

El fin del universo es irreversible, de ello hemos dejado amplio testimonio a lo largo de muchos trabajos, su final estará determinado por la Densidad Crítica, la cantidad de materia que contenga nuestro universo que será la que lo clasifique como universo plano, universo abierto, o universo cerrado. En cada uno de estos modelos de universos, el final será distinto…, claro que para nosotros, la Humanidad, será indiferente el modelo que pueda resultar; en ninguno de ellos podríamos sobrevivir cuando llegara ese momento límite del fin. La congelación y el frío del cero absoluto o la calcinación del fuego final a miles de millones de grados, acabarán con nosotros, si para entonces, estuviéramos aún por aquí (que no es probable).

Es una práctica común expresar la densidad en términos de un parámetro de densidad Ω que es la relación de la densidad ρ con la densidad crítica ρc.

Alexander Friedmann (1888-1925) ha sido llamado “el Hombre que hizo Expandir el Universo”, porque planteó por primera vez la posibilidad de la expansión del universo

Universo Cerrado, Plano o Abierto en función de la Densidad crítica (la materia que contenga), a la que los cosmólogos llaman Omega.
Para evitar eso se está trabajando desde hace décadas. Se buscan formas de superar dificultades que nos hacen presas fáciles de los elementos. La naturaleza indomable, sus leyes y sus fuerzas, hoy por hoy son barreras insuperables, para poder hacerlo, necesitamos saber.
Jun
11
¿Cómo sería vivir allí? ¡Un Mundo con tres soles!
por Emilio Silvera ~
Clasificado en El Universo asombroso ~
Comments (0)
Se encuentra a 340 años luz de la Tierra, en la constelación Centauro y tiene tres soles en su firmamento: el primer planeta descubierto con esa interesante configuración dinámica. Este sorprendente mundo orbita principalmente a su estrella principal, pero se encuentra bajo la influencia gravitacional constante de las otras dos estrellas del sistema. Esto genera espectáculos visuales únicos: dependiendo de la estación del año (que en este planeta puede durar décadas), los observadores podrían experimentar tres amaneceres y atardeceres al día, o hasta periodos donde la luz del sol es continua sin que llegue a oscurecer por completo.

HD 131399Ab tiene unos 16 millones de años de antigüedad y por eso es uno de los exoplanetas más jóvenes descubiertos hasta la fecha. Su masa es cuatro veces la de Júpiter.
Lo descubrió un equipo de astrónomos de la NASA que trabajan en el proyecto NExSS, una red interdisciplinaria dedicada a la búsqueda de vida en planetas por fuera de nuestro sistema solar.
Fue descubierto en 2016 por un equipo de la Universidad de Arizona empleando la técnica de imagen directa con el telescopio VLT (Very Large Telescope) del Observatorio Europeo Austral (ESO). Sin embargo, la investigación astronómica sugiere que su órbita es frágil y podría tener un equilibrio gravitacional muy delicado.
140 años de días sin noches

El planeta tiene una órbita equivalente a 550 años.
Durante la mitad de ese tiempo, tres estrellas son visibles en el cielo; una muy brillante y otras dos más tenues que giran una en torno a la otra y cambian de posición relativa a la más grande.
“Durante buena parte del año (órbita) de ese planeta las estrellas aparecen cerca la una de la otra, marcando los familiares lado nocturno y lado diurno con triples atardeceres y triples amaneceres únicos“, dijo en un comunicado de la NASA Kevin Wagner, un estudiante de doctorado en NExSS que descubrió a HD 131399Ab.
A medida que sigue el curso de su órbita, las estrellas se distancian cada día más, hasta que llegan a un punto en que el ocaso de una coincide con el alba de otra.
“En ese punto el planeta se encuentra casi perpetuamente de día durante una cuarta parte de su órbita, o sea aproximadamente 140 años terrestres”, explicó Wagner.

El anillo rojo describe la órbita de HD 131399Ab en torno a su estrella principal y, en azul, la posición relativa de las otras dos estrellas.

El descubrimiento del exoplaneta es el primero hecho con el instrumento espectro-polarimétrico de alto contraste
Está instalado en el VLT (Telescopio Muy Grande) de Cerro Paranal, en el desierto de Atacama, Chile, y que es operado por el Observatorio Europeo Austral (ESO).


SPHERE se dedica a buscar planetas alrededor de otras estrellas con un sistema sensible a la luz infrarroja que le permite detectar la presencia de jóvenes planetas por el calor que emiten, al tiempo que bloquea lo que sería la enceguecedora luz de sus estrellas vecinas.
Posible órbita
Aunque todavía se requieren extensos análisis para determinar la trayectoria precisa del planeta alrededor de sus estrellas, los expertos han utilizado sus observaciones para simular un probable escenario.
En el centro del sistema se encuentra una estrella con casi el doble de la masa del Sol que han llamado HD 131399A.
Las otras dos estrellas, B y C, giran alrededor de la principal a una distancia de unas 300 unidades astronómicas (la distancia promedio entre el Sol y la Tierra).
Al mismo tiempo B y C revolotean en torno a ellas mismas como una mancuerna giratoria, separadas por una distancia aproximadamente igual a la que hay entre nuestro Sol y Saturno.
Según este escenario, el planeta HD 131399Ab viaja alrededor de la estrella central A, en una órbita muy amplia, unas dos veces la de Plutón en nuestro Sistema Solar, que lo coloca como a un tercio de la distancia que separa a las estrellas.

Los sistemas de planetas girando en torno a múltiples estrellas ya no son cosa de ciencia ficción.
Los astrónomos señalan que hay varios otros posibles escenarios y todavía deben profundizar sobre exactamente qué es lo que mantiene la órbita del planeta estable.
“Si el planeta estuviera más alejado de la estrella mayor en el sistema, saldría despedido del sistema”, explicó Daniel Apai, profesor de Astronomía y Ciencias Planetarias de la Universidad de Arizona, y el principal investigador de NExSS.
Continuos estudios del descubrimiento ayudarán a entender cómo formaciones planetarias funcionan en estos casos extremos de múltiples estrellas.


Aunque esos mundos parecen exóticos y han sido imaginados en películas de ciencia ficción como el planeta Tatooine de Luke Skywalker, con su doble ocaso en “Guerra de las Galaxias”, los astrónomos aseguran que son tan comunes como los sistemas de un solo sol.

“No está claro cómo este planeta terminó en su amplia órbita en este sistema extremo”, comentó Kevin Wagner.

“Lo que sí sabemos es que los planetas en sistemas de múltiples estrellas se exploran mucho menos aunque potencialmente son tan numerosos como planetas en sistemas de una sola estrella”.
Información recopilada por Emilio Silvera V.
















Totales: 89.448.145
Conectados: 122





























