Mar
11
¿Vivir en otro mundo?
por Emilio Silvera ~
Clasificado en a otros mundos ~
Comments (1)

Los cient´ñificos buscadores de otros mundos habitables han encontrado varios planetas con caracterñisticas similares al nuestro. de entre ellos destaca TOI 700 (a 100 años luz), Gliese 12 b (a 40 ,años luz), HD 176986 d (a 91 años luz). Estos hallazgos, localizados por telescopios de la NASA, se encuentran en zonas habitables, lo que indica potencial para agua líquida.
“El Telescopio espacial Kepler ha descubierto 21 astros fuera del Sistema solar de tamaño y condiciones similares a la Tierra.”
Debería decir 21 planeta… ¡Que no son astros!

Imágenes de exoplanetas proporcionadas por la Nasa. REUTERS
La casualidad ha querido que coincidieran dos noticias que invitan a pensar en el futuro. Mientras la NASA daba cuenta de la existencia confirmada de más de 5.000 nuevos planetas de tamaño, posición y condiciones idóneas para albergar vida fuera del Sistema Solar, un estudio científico certificaba la desaparición de cinco islas del Océano Pacífico y la pérdida de más del 20% de la superficie de otras seis a causa de la erosión y el aumento del nivel del mar. ¿Podrá algún día llegar a establecerse una relación entre ambas? No lo sabemos. La ciencia ficción explota desde hace tiempo el filón de una Tierra catastróficamente destruida y el éxodo forzoso de la humanidad en busca de condiciones de supervivencia en el espacio. De momento, lo que tenemos son datos inquietantes respecto del cambio climático, y datos poco esperanzadores sobre la posibilidad de encontrar una alternativa habitable fuera del Sistema Solar.

El nivel del mar subió 15 centímetros entre 1994 y 2014 en el archipiélago de las Islas Salomón, lo que ha obligado a reasentar por primera vez pequeños núcleos habitados. El problema no es solo que suba el nivel del agua, sino que el cambio climático está produciendo una intensificación de los vientos que erosionan las frágiles superficies de esas islas. El panel de Naciones Unidas sobre cambio climático prevé que el calentamiento continúe elevando el nivel de las aguas. Todos los grandes fenómenos comienzan con un pequeño movimiento. Y pueden tener una evolución muy rápida. La búsqueda de vida fuera de la Tierra se mueve, en cambio, en otra escala. Cualquier posibilidad está a una distancia de años luz. Y cualquier cambio favorable en un planeta próximo, como Marte, requeriría miles de años.
Los científicos de la Nasa han querido hacer inventario de los exoplanetas descubiertos por el telescopio espacial Kepler antes de que llegue al término de su vida activa. Desde su lanzamiento en 2009 ha estado buscando planetas que, por su composición, tamaño y posición pudieran tener condiciones de vida parecidas a las de la Tierra. Solo en la zona observada de la Vía Láctea ha encontrado 1.284 nuevos astros. De ellos, 550 son rocosos y nueve tienen un tamaño y una posición orbital parecidos a la Tierra. Con esta nueva remesa, son 21 los que podrían tener agua. Eso significa que si pudiéramos explorar otras galaxias del universo, podríamos encontrar millones de planetas muy parecidos al nuestro.
Es muy interesante pero, de momento, poco podemos esperar de tales hallazgos, pues el más cercano se encuentra a 11 años luz. Es muy estimulante que en octubre pasado pudiéramos observar por primera vez la muerte de un planeta por extinción de su estrella, y que poco después lográramos ver cómo se formaba otro en otra estrella naciente. Pero la escala a la que ocurren estos fenómenos solo puede llevarnos a una conclusión: hay que seguir buscando planetas susceptibles de albergar vida, por supuesto, pero mientras tanto, más vale que cuidemos aquel del que ya estamos seguros de que puede seguir albergándola durante millones de años. El nuestro.

Viajar a otros mundos está fuera de nuestro alcance

- Distancias inmensas: La estrella más cercana (Proxima Centauri) está a más de 4 años luz. Con la nave espacial más rápida jamás construida (Parker Solar Probe), se tardarían miles de años en llegar, no años.
- Propulsión actual: La tecnología de cohetes químicos es eficiente para moverse dentro de nuestro sistema solar, pero inútil para alcanzar velocidades interestelares significativas.
- Límites de energía: Viajar a una fracción de la velocidad de la luz (necesaria para tiempos de viaje razonables) requiere cantidades de energía que superan las capacidades de producción de la humanidad.

El Espacio es un medio muy hotíl para nosotros
- Radiación espacial: Los astronautas estarían expuestos a niveles de radiación 100 veces mayores que en la Tierra, lo que aumentaría drásticamente el riesgo de cáncer y enfermedades degenerativas.
- Microgravedad: La falta de gravedad a largo plazo provoca atrofia muscular y pérdida de densidad ósea, además de problemas en el sistema nervioso central.
- Psicología y aislamiento: Un viaje de siglos o milenios, incluso si se lograra, requeriría la creación de “naves generacionales” o tecnologías de “sueño criogénico” que hoy son puramente teóricas o de ciencia ficción.


Emilio Silvera v.
















Totales: 86.113.982
Conectados: 65

























el 20 de marzo del 2019 a las 5:44
“En mayo de 2016, cuando el equipo científico de Kepler, de la Nasa, anunció 1284 nuevos planetas. O quizás se trate de un nuevo sistema planetario orbitando alrededor de una estrella como Trappist-1. O por qué no, ahora que Google ha entrado en la misión aplicando su inteligencia artificial para peinar los datos que Kepler envía y extraer la información relevante, indicios de posible vida alienígena, o al menos de las condiciones necesarias para que se dé en alguno de esos mundos.
Sea lo que sea, y antes de saber qué desvelará la Nasa, la misión Kepler se puede considerar ya un éxito completo. Se trata de un pequeño observatorio de bajo coste –tenía un presupuesto de tan solo 600 millones de dólares- que la Nasa lanzó en 2009 con el objetivo de encontrar mundos fuera del sistema solar que orbitarán alrededor de estrellas, puesto que son los mejores candidatos a albergar vida fuera de la Tierra, en la llamada ‘zona habitable’. Y en teoría la misión tenía que durar solo un año. Formaba parte del programa de descubrimiento de la Nasa para explorar el sistema solar.”
Lo cierto es que una cosa es descubrir la existencia de esos planetas situados fuera del sistema solar y, otra muy distinta, el poder alcanzarlos para acomodarnos allí y colonizarlo cuando la Tierra no de más de sí por la razón que sea (que pueden ser muchas).