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Lo material solo se transforma, ¿Qué pasa con la Mente?
por Emilio Silvera ~
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Puede que cinetíficamente, las cosas sean como nos cuenta el maestro, se quema alguna cosa, se rteansforma en cenizas, que pesan menos que el “cuerpo” ortiginal, el resto se ha convertido en humo y otros materiales que se difuminan por la Atmósfera. Sin embargo, cuando lo que se quema es nuestro cuepo, nuestras Mentes nos dicen que, aunque el material que nos conformaba persiste de otra manera, algo nos lleva a pensar que, entre esas ceniza, ese humo y esos otros elementos que se están confundiendo con el aire atmosférico, no está presente ese algo que llamamos Mente, espíritu, alma, Ente esencial del Ser. ¿Ha donde ha ido?

- Cese de la Conciencia: Cuando el cerebro muere debido a la falta de oxígeno y energía (lo que ocurre poco después de que el corazón deja de latir), la conciencia se desvanece por completo.
- Destrucción Física: Al cremarse, el cerebro —asiento de la memoria y la personalidad— se vaporiza; al enterrarse, se descompone. En ambos casos, la estructura física necesaria para generar el “yo” deja de existir.
- Evidencia de Muerte Clínica: Estudios recientes indican que, aunque puede haber un breve aumento de actividad cerebral segundos antes o después de la muerte clínica (una especie de “fogonazo” de memoria), esto es parte del proceso de apagado del cerebro, no una prueba de vida post-mortem.
- El “Yo” como subproducto: Para la ciencia convencional, el “yo” no existe independientemente del cerebro. Al desaparecer el soporte físico, la conciencia simplemente se detiene.


- Separación del Alma: La muerte no es el final, sino una transición. El espíritu se separa del cuerpo físico, el cual se considera un “envase” o vehículo temporal.
- La Cremación como Liberación: Muchas tradiciones ven la cremación no como una destrucción del ser, sino como un proceso acelerado de liberación del alma, permitiéndole desprenderse más rápidamente de la materia.
- Trascendencia y Reencarnación:
- Tradiciones Abrahámicas (Cristianismo, Islam, Judaísmo): El alma se dirige a un estado de juicio, para luego ir a un lugar de descanso (cielo o paraíso) o separación (infierno).
- Tradiciones Orientales (Hinduismo, Budismo): La conciencia trasciende y se reencarna en un nuevo cuerpo físico (reencarnación), ciclo que continúa hasta alcanzar la liberación final o Moksha.
- Conciencia como Energía: Desde una visión New Age o metafísica, la conciencia es energía no localizada que no muere, sino que se transforma y regresa a un estado de unidad con el universo.

- Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM): Estudios sobre personas que han sobrevivido a la muerte clínica reportan experiencias de conciencia lúcida, sugiriendo a algunos investigadores que la conciencia podría no ser puramente producida por el cerebro, sino “recibida” o facilitada por él.
- Conservación de la Conciencia: Algunas teorías, como el Biocentrismo, sugieren que la vida y la conciencia son la base del universo, y que la muerte es solo un cambio en la forma de percibir esta conciencia.
Emilio Silvera V.
















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el 10 de marzo del 2026 a las 9:50
Lo que se deduce de todo esrto es que, al final de nuestro camino, nuestros componentes regresan a su estado original, vuelven a sus orígenes, y, en el proceso, en la transición de fase de ¡Es y No es!, algo esencial se pierde, o, al menos, no se sabe a donde puede ir (lo que deja un halo de esperanza de que, la Conciencia, pudiera Ser inmortal).
Inmortalidad que es acogida por nosotros que nos resistimos cpon uñas y dientes a desaparecder para siempre. ¿Cómo se puede perder las Conciencias de tantos?
Si realmente hemos evolucionado a partir de la materia inerte que evolucionó hasta llegar a los pensamientos, son esos mismos pensamientos los que se niegan a desaparecer para siempore. Algo “insustancial”, no material, y, que sin embargo, tiene tanta ¡sustancia!
Ahí están los pensamientos de muchos matemáticos, físicos, químicos, biológos y de otras disciplinas en fin, que dejaron sus ideas “inmortales” que, por mucho que la materia de sus entidades desaparezca para siempre, quedan ahí, como la muestra imperecedera de que existió esa conciencia superior que, en la hora final, no sabemnos a donde pudo ir, o, si realmente desapreci´ño para siempre como el cuerpo mortal que la sostuvo.
Polvo somos y al polvo tenemos que volver.
Y, siendo así (como parece que es), ¿Tiene algún sentido que llegáramos aquí teniendo el único destino de la desaparición?
Buieno, entramos el el ámbito de la filosofía en su rama de la Metafíca, que trata de profunduizar en el conocimiento del Ser, y todos esos signos de interrogación sobnre las preguntas como ¿Qué es el tiempo? ¿Existen otros Universos? ¿El universo nos trajo para poder contempoarse así mismo? Y, una infinidad de temas de los que no hemos logrado areancar una respuesta que sacie nuestra eterna curiosidad.
Lo cierto es que, nos vamos para no volver, y, lo que dejemos aquí de nuestros hechos y obras, será lo que quede hasta que el toiempo lo vaya boirrando al ser super-puesto coin ideas nuevas y frescas.
¿Qué es triste? Bueno, depende de como lo podamos mirar. En mi cabeza no cabe la idea de ser inmortal, no lo podría soportar, ¿Para qué vivir en ausencia de nuestros seres queridos?
Nuestra Conciencia, nuestro Yo, desaparece con el cuerpo que la sostuvo durtante todo el tiempo en el que pudimos exponer nuestras ideas y pensamientos.
¡AH! también nuestros sentimientos.