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¿Había algo antes del Big-Bang?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Cosmología    ~    Comentarios Comments (12)

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ABC- Ciencia

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Según la teoría de la Cosmología Cíclica Conforme, de Sir Roger Penrose, el Universo vive un ciclo continuo e infinito de «creaciones»

“ A la izquierda: Imagen en el óptico de la nebulosa del Cangrejo tomada por el telescopio Hubble, a la que se han asignado colores falsos para resaltar los diferentes elementos químicos que la componen. La nebulosa abarca una distancia de unos 6 años luz. En el centro: Imagen del objeto en rayos XA la derecha: Recreación artística de la estrella de neutrones central, de apenas unos kilómetros de diámetro, con su campo magnético. El eje de rotación del púlsar queda representado por la línea vertical de color verde. Las franjas azules, paralelas al eje que forman los polos magnéticos del astro, simbolizan los haces de radiación emitidos por el objeto. Debido a la rápida rotación de la estrella, esos haces se orientan hacia la Tierra una vez cada 33 milisegundos. Cuando eso ocurre, desde nuestro planeta se observa un breve pulso de radiación electromagnética muy energética”
LaNebulosaseformó trásuna explosión deSupernova,claro que,eltérmino explosión,si estáreferido al Big Bang,sequedamuy cortoparadescribir todo loque allí,sesupone que pasó.
 NASA, ESA, J. Hester, A. Loll (ASU)
Héctor Socas, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Créditos: ACTPress.

 

POR HÉCTOR SOCAS NAVARRO/Investigador en el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC)

 

Sir Roger Penrose es una leyenda viva de la Física. Durante el festival Starmus tuve el placer de escucharle explicando su controvertida teoría cosmológica. Su exposición fue tan elocuente, convincente e incluso divertida, que me causó una profunda impresión. A ver si en este artículo consigo explicarla de forma mínimamente coherente.

Estamos bastante seguros de que el Universo entero comenzó con lo que se llama el Big Bang (la «gran explosión») hace la friolera de 13,700 millones de años. En realidad, lo de la explosión no es una muy buena metáfora. Este nombre lo acuñó despectivamente el astrofísico Fred Hoyle durante la retransmisión de un programa de radio de la BBC en 1949. Hoyle se burlaba con él de la absurda teoría que había propuesto el sacerdote (además de físico y matemático) Georges Lemaître. El propio Einstein al principio tampoco creía en las ideas de Lemaître. El prejuicio de la época era que el Universo debía ser algo estático e inmutable. Pero las matemáticas de Lemaître eran impepinables.

Resultado de imagen de Lemaitre Y la expansión del Universo

Georges Lemaître y Albert Einstein que, tras muchas discuosiones…

Su solución de las ecuaciones de Einstein implicaba que el Universo debía estar o bienexpandiéndose o bien colapsando, cayendo sobre sí mismo como un edificio en demolición. Visto con perspectiva histórica, debe dar mucha rabia eso de que alguien coja las ecuaciones que son el trabajo de tu vida y las resuelva magistralmente para llegar a una conclusión que aborreces. Las discusiones entre Einstein y Lemaître, que llevaron al primero a proponer la existencia de una «constante cosmológica», merecerían un artículo aparte. Por lo pronto, baste decir que, como buen científico, Einstein acabó aceptando la evidencia, tanto teórica como empírica, que comenzaba a acumularse. Pese a sus prejuicios iniciales, terminó abrazando la idea de que, efectivamente, el Universo se estaba expandiendo.

La singularidad original

Se sabe que el universo tuvo un origen. Pero ¿de dónde provino? ¿Qué se originó exactamente? Sabemos que comenzó expandiéndose rápidamente, y que sus pequeñas partículas terminaron convirtiéndose en innumerables e inmensas galaxias. ¿Qué pasó antes? ¿Cómo eran las leyes físicas cuando todo empezó?

Imagen: geralt. Fuente: Pixabay.

La historia sería más o menos así: Al principio de los tiempos, todo el Universo estaba concentrado en una singularidad, un punto de densidad infinita que repentinamente estalló en ese instante inicial, saltando toda la materia, energía y espacio despedidos en todas direcciones. A medida que pasa el tiempo, la Física nos dice que las galaxias van a sentir el tirón gravitatorio unas de otras, y esto debería hacer que poco a poco se vayan frenando. Cuánto se van a frenar dependerá de cuánta masa haya en el Universo. Si hay mucha, la gravedad terminará por dominar, la expansión se detendrá y el Universo volverá a caer sobre sí mismo.

NASA / WMAP Science Team

Si hay poca, la atracción será incapaz de frenar la expansión y el Universo continuará expandiéndose por toda la eternidad, aunque a menor velocidad. La distinción es trascendental, con implicaciones hasta en el plano espiritual. Porque un Universo que vuelve a colapsar se presta a la perspectiva del ciclo infinito de big bang-big crunch, el ciclo continuo y eterno de creación y destrucción. Mientras que la otra posibilidad nos lleva a una insulsa muerte final de toda la existencia, más que nada por aburrimiento.

La sorpresa de la densidad crítica

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De la Densidad Crítica, o lo que los Cosmólogos llaman el Omega Negro (la materia existente en el Universo), dependerá su final. Tres podrían ser las clases de Universo en el que vivimos.

De hecho, estamos tan cerca de esta divisoria crítica que nuestras observaciones no pueden decirnos con seguridad cuál es la válida a largo plazo. En realidad, es la estrecha proximidad de la expansión a la línea divisoria lo que constituye el gran misterio: a priori parece altamente poco probable que se deba al azar. Los universos que se expanden demasiado rápidamente son incapaces de agregar material para la formación de estrellas y galaxias, de modo que no pueden formarse bloques constituyentes de materiales necesarios para la vida compleja. Por el contrario, los universos que se expanden demasiado lentamente terminan hundiéndose antes de los miles de millones de años necesarios para que se tomen las estrellas.

Sólo universos que están muy cerca de la divisoria crítica pueden vivir el tiempo suficiente y tener una expansión suave para la de estrellas y planetas… y ¡vida!

La cantidad de masa (o, hablando con más precisión, de energía) que se necesita para pasar de un comportamiento a otro se llama «densidad crítica». No hace mucho, cuando yo estudiaba, sin ir más lejos (y créanme que tampoco hace tanto de eso), nos preguntábamos si en el Universo había más o menos densidad que la crítica. Parecía que no, que era muy pequeña, que no sería suficiente toda la masa para volver a cerrar el ciclo. Pero claro, en aquella época no se conocían la materia y la energía oscura. Si tenemos en cuenta estos factores, nos encontramos con uno de los grandes misterios de la cosmología moderna: ¡Resulta que tiene exactamente la densidad crítica!

La radiación de fondo de microondas, una de las mayores evidencias de que ocurrió un Big Bang
La radiación de fondo de microondas, una de las mayores evidencias de que ocurrió un Big
Bang- WIKIPEDIA

La revelación de que la densidad del Universo es exactamente la crítica (con tanta precisión como somos capaces de medir), sacudió el mundo de la Física. Y es que, aunque sea en el plano subconsciente, se hace difícil no evocar la imagen de un creador para explicar tal coincidencia cósmica. La situación de crisis existencial se resolvió poco después, para alivio de muchos, con la llegada de la teoría de la inflación.

Por ponerlo en términos muy simples, esta teoría nos dice que durante la primera fracción de segundo (técnicamente, desde los 10-36 hasta los 10-32 segundos), el Universo sufrió una expansión tan brutalmente violenta, que el término «explosión» se queda muy corto para describir lo que ocurrió. La expansión en esa época fue acelerada exponencialmente, que es una forma que hay en Física de decir enormemente rápida.

Los cosmólogos suelen decir que todo lo que existe pasó de tener el tamaño de un átomo al de un melón. Por alguna razón se suele usar el melón como medida de referencia. Podrían decir que medía 30 centímetros, que era como un balón de baloncesto o como un florero grande. Pero no, parece que lo del melón lleva camino de convertirse en la unidad estándar de volumen cósmico, algo así como el campo de fútbol lo es hoy en día para medir áreas de monte quemado.

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La cuestión es que a este disparatado crecimiento del espacio, infinitamente más rápido que la luz, se le llama inflación. Es un poco contraintuitivo porque, en lenguaje cotidiano, el verbo inflar nos suena mucho más suave y benigno que explotar. Es bien conocido que los físicos no son muy buenos para poner nombres a las cosas. No entendemos bien cómo y por qué ocurrió la inflación salvo que parece estar relacionado con lo que se llama «gran unificación», la época en la que las tres fuerzas fundamentales de la naturaleza eran una, grande y única.

El Universo no se frena

El otro gran descubrimiento que ha tenido lugar desde los tiempos de Einstein es otro hallazgo reciente que también ha causado cierta zozobra existencial. Discutíamos antes las dos posibilidades sobre hasta qué punto sería la gravedad capaz de frenar la expansión del Universo, creando un ciclo continuo de explosión-colapso (Big Bang-Big Crunch) o bien una expansión que se iría ralentizando eternamente pero sin llegar nunca a detenerse del todo. Pues bien, hoy en día sabemos que no va a ser ni lo uno ni lo otro. Resulta que el Universo no se está frenando. No tiene visos de querer volver a colapsar pero tampoco está ralentizando su marcha.

Antes al contrario, las observaciones nos muestran que desde hace 5,000 millones de años (un tercio de su vida), el Universo ha dejado de frenarse y ¡ha comenzado a acelerar! Este resultado fue obtenido por dos grupos independientemente y ambos recibieron el Premio Nobel en 2011. Fue tan sorprendente que ninguno de los dos grupos se atrevió a publicarlo hasta que se enteraron de los resultados del otro. Para explicar el fenómeno, los teóricos han tenido que postular la existencia de una «energía oscura», que sería omnipresente en todo el espacio vacío.

El ciclo continuo de Penrose

Resultado de imagen de Universo Cíclico

Hasta aquí hemos explicado la cosmología moderna canónica, la visión aceptada mayoritariamente por los expertos en el tema. ¿Qué es, entonces, lo que añade Penrose? Pues, según su teoría, estas dos revelaciones, la inflación y la expansión acelerada del Universo, están íntimamente relacionadas. De hecho, serían la misma cosa. Para Penrose, el Universo vive un ciclo continuo e infinito de «creaciones», pero no en el modelo tradicional de explosión-colapso.

Una fotografía de Roger Penrose, tomada en 2005
Una fotografía de Roger Penrose, tomada en 2005- Festival della Scienza

En su lugar, Penrose postula que cada uno de los ciclos (que él llama eones) acaba con una fase de expansión acelerada que se convierte en la inflación del eón siguiente. Lo de Penrose no es una ocurrencia, es una teoría. Esto significa que ha resuelto las ecuaciones de la relatividad general y los números cuadran salvo por un factor de escala. Quiere decirse que las escalas del nuevo universo son mucho mayores, tanto en el espacio como en el tiempo.

De Universo a melón

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Así, todo nuestro Universo en expansión acelerada, está camino de convertirse en lo que sería un melón del Universo siguiente. Y los miles de millones de años que dura esta expansión serían la breve fracción de segundo en aquel nuevo Universo. Quizás en un futuro increíblemente distante, habrá criaturas inconcebiblemente grandes y lentas en el siguiente eón, investigando esta época en la que vivimos hoy en día, a la que quizás den el absurdo nombre de inflación y quizás la consideren el origen de su universo. Una implicación particularmente profunda de todo esto es que, de ser cierto, estaríamos ahora mismo viviendo un nuevo big bang que comenzó hace 5,000 millones de años y lo estaríamos viendo transcurrir a cámara superlenta.

Sir Roger Penrose, sustentador de esta teoría, en el Festival della Scienza, Génova, 2011.

Quiero resaltar que esta teoría, llamada Cosmología Cíclica Conforme, no es la aceptada por la mayoría de los cosmólogos. Sin embargo, no hay nada incorrecto o erróneo en ella, que sepamos. Penrose es uno de los mayores expertos mundiales en la física de la relatividad general y la cosmología. Su teoría cumple con la física conocida y esto sí que es un mérito que le concede la comunidad. Al igual que hizo Lemaître hace un siglo, ha encontrado una solución matemática correcta a las ecuaciones de la Física que conocemos, pero es una solución que aborrecen sus colegas por razones más filosóficas que científicas.

Resultado de imagen de ondas gravitacionales

Un aspecto particularmente fascinante es que, como toda buena teoría, la naturaleza cuantitativa de la cosmología de Penrose le permite hacer predicciones. Las ecuaciones indican que los eones no son completamente independientes y algo de información se puede transmitir de uno a otro. En particular, las ondas gravitacionales (ésas que recientemente detectó el experimento LIGO) creadas por catástrofes cósmicas en el eón anterior podrían atravesar la época de la inflación y llegar hasta nuestros días. Estas ondas producirían patrones de anillos concéntricos en el fondo cósmico de microondas. Ni que decir tiene que muchos investigadores están ya manos a la obra buscando esos anillos. Si se encontraran, sería la primera observación de algo que ocurrió antes del Big Bang.

Héctor Socas Navarro es investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y divulgador en «Coffe Break». El autor agradece al Dr Jose Alberto Rubiño por su lectura crítica y comentarios para mejorar este artículo.

 

  1. 1
    FRANCISCO PONCE MORENO
    el 7 de septiembre del 2018 a las 17:50

    Tal vez en la línea de Roger Penrose expongo esto: Si para que el Big Bang se produjera lo que hubo fue fluctuación cuántica de la nada, considero que esa fluctuación hubo de ser de forma que se transmitiera exponencialmente de manera que, durante el período en que hubo, según parece, la llamada inflación cósmica, se diera lugar al origen del tiempo, el espacio, la masa y la energía. Es decir que, con cada nuevo episodio de fluctuación, acelerándose cada vez más la producción de estos episodios que promovían indefectiblemente los siguientes, se fueran originando esos aspectos, resultando al final las cantidades ingentes de cada uno de esos asuntos.  Si no fue así me es difícil imaginar cómo pudieron surgir. Porque eso del huevo cósmico de densidad infinita me resulta muy difícil de tragar, probablemente porque mi glotis no es lo suficientemente ancha para lo infinito.

    Responder
    • 1.1
      Emilio Silvera
      el 8 de septiembre del 2018 a las 6:31

      ¿Infinito? ¿Eterno!? ¿La Nada?

      ¿Dónde podemos encontrar algo de todo eso? Infinito es que no tiene fin, eterno que no que no se acaba nunca y, decir la nada es que eso, precisamente lo que quiere decir la la palabra, y, desde luego, por mucho que queramos expresarlo así (como una manera de hablar), lo cierto es que siempre hay, que todo tiene una medida por muy grande que pueda ser y, también, sabemos a ciencia cierta que un comienzo y un final es el destino de todas las cosas sin importar el tiempo que cada una de ellas pueda suponer, una mosca vive una semana, nosotros 80 años, una estrellas miles de millones de años, el Universo ni se sabe pero, a pesar de todo ello, amigo Francisco, has mencionado aquel comienzo y, hasta donde podemos saber… ¡También llegará el final del mismo Universo!

      En cuanto a tu manera de ver aquel comienzo y como pudo ir creciendo, me parece de l,o más lógico. Lo de la singularidad no parece tener demasiado sentido y, los físicos, cuando se la mencionamos (la “singularidad de la que surgió todo”) hasta los pelos de las cejas se le ponen de punta, no acaban de “tragar” semejante nacimiento.

      Lo más probable es que se produjeran, a partir de otro universo una serie de fluctuaciones de vacío que desencadenó una gran cantidad de energía que desencadenó lo que hoy conocemos nosotros por “nuestro” Universo que, como apuntas, fue recibiendo materia-energía de manera repetida hasta llenarlo de todos los ingredientes necesarios para que, a partir de ahí, pudioera evolucionar y hacerse mayor creando sus propias fuerzas fundamentales, las estrellas y galaxias y, en fin, los mundos y la vida.

      Nadie sabe explicar, de manera convincente lo que pudo pasar en aquella primera fracción de segundo, hasta ahí no hemos podido llegar.

      Saludos

      Responder
  2. 2
    kike
    el 8 de septiembre del 2018 a las 15:50

      Es que parece ser que en el espacio de varios microsegundos se dieron una serie de acontecimientos diferenciados, entre ellos dos inflaciones, ocupando la primera el tiempo-espacio de una  galaxia (vamos que la velocidad de c. no servía entonces); y todo dentro de la misma singularidad, ya que fuera de ella no existía ni el espacio ni el tiempo.  Total, todo muy difícil de creer, pero…

     De todas formas, he leido por ahí que precisamente Penrose, estudiando la famosa última imágen del fondo de microondas,  ha creido detectar algunos indicios de algo anterior al B.B.

     De comprobarse eso, daría al traste con todo lo que supone el inicio del universo.

     Voy a ver si encuentro algo de lo dicho por Penrose

    Responder
  3. 3
    kike
    el 8 de septiembre del 2018 a las 15:54

     Se me olvidaba comentar el hecho curioso de que de la sopa de quarks-gluones aparecieron rápidamente los protones  y neutrones auxiliados por los gluones, pero en cambio, los electrones, tardaron muchísimo más tiempo en ser atrapados por el átomo, circunstancia por la cual la luz no existió hasta ese momento, pues los electrones no podían con anterioridad ni acoger ni expulsar los fotones sin ayuda del núcleo atómico.

    Responder
  4. 4
    kike
    el 8 de septiembre del 2018 a las 16:01

    En este enlace hablan sobre el tema:

    “https://www.abc.es/ciencia/abci-afirman-haber-encontrado-restos-universo-anterior-201808270835_noticia.html”

    Responder
  5. 5
    kike
    el 8 de septiembre del 2018 a las 16:09

    Que precisamente es lo que cuenta Emilio al principio y final de su artículo…(Eso me pasa por ponerme a comentar sin haber leido antes los artículos….)

    Responder
    • 5.1
      Emilio Silvera
      el 9 de septiembre del 2018 a las 5:39

      Amigo Kike, ni los mismos científicos hablan a veces de lo que saben, aunando los datos que tienen se hacen una idea de lo que pudo ser y exponen su parecer que, en realidad, es sólo una simple especulación. Con el nacimiento de nuestro Universo las cosas no están nada claras y, al menos de momento, se sostienen en el Modelo del B.B., aunque lo más probable es que las cosas se desarrollaran de manera muy diferente. Puede ser que, algún día, encontremos esa verdad que desde siempre perseguimos y no se deja encontrar.

      Responder
  6. 6
    Emilio Silvera
    el 10 de septiembre del 2018 a las 6:11

    El tema del Big Bang es controvertido y, aunque es el Modelo más aceptado desde hace mucho tiempo (el que más se acerca a las observaciones realizadas hasta el momento), no parece que pueda ser, de manera literal, tal como se nos cuenta con los datos que tienen los expertos a los que le faltan algunos de los primeros momentos del suceso a los que no se ha podido acceder. ¿Qué pasó en aquellas primeras fracciones de segundo? Nadie lo sabe, y, lo que sí parece ser cierto es que, en tan corto espacio de tiempo pudieron ocurrir muchas cosas importantes que hicieron de nuestro Universo en el que ahora podemos contemplar. La singularidad, es una manera de expresar lo que no se conoce, y, se ha buscado esa fórmula (más o menos afortunada) para tratar de explicar el nacimiento del Tiempo y del Universo.

    Nada puede surgir de la nada, si surgió… ¡Es porque había! Pero lo importante está en averiguar dónde “había”, ¿era un universo anterior o paralelo que, saturado de materia (como las estrellas supermasivas), se vió obligado a eyectar material mediante fluctuaciones de vacío repetidas que llenaron el nuesvo Universo (el nuestro), del material primigenio del que, con el paso de millones de años, surgieron las primeras estrellas y galaxias, y, mucho más tarde, apareció la vida?… ¿Quien puede saberlo? Especulaciones por doquier.,

    Responder
  7. 7
    nelson
    el 10 de septiembre del 2018 a las 15:54

    Hola muchachada.

    Puede sonar como intuitivamente inaceptable que haya habido un Instante Inicial sin espacio ni tiempo, Origen de Todo. 
    Sin embargo,en todo caso, es tan inaceptable como la idea (contradictoria) de que “antes” de comienzo del tiempo haya habido”algo”, pues el concepto “antes” implica una prolongación hacia atrás en el tiempo, siendo que éste no existió hasta el Big Bang. Si no existe el tiempo, no hay antes, después ni ahora. Creo que caemos en la trampa de pensar con los conceptos cotidianos de espacio y tiempo rechazando subliminalmente la idea de su falta absoluta.
    Y aún admitiendo “algo anterior” como los Universos previos, surgen preguntas obvias: nuestro universo, ¿sería el segundo?, ¿el quincuagésimo cuarto?, tirando la pelota hacia atrás… y aceptando el ciclo de Penrose, ¿cuándo comenzó ese ciclo?… y cuál/cómo será su final?
    Por supuesto que podemos sacar de la galera los “comodines” de “eternidad” o “infinito”… pero supongo que nos salimos de la finalidad de la Ciencia.  

    Saludos cordiales.

    Responder
    • 7.1
      Emilio Silvera
      el 11 de septiembre del 2018 a las 3:54

      Ahí lo tienes, amigo Nelson, está claro que el Tiempo no es ninguna abstracción de la Mente, todos podemos percibir los efectos de su transcurrir. Sin embargo, de lo que no podemos estar seguros es de si éste Tiempo nuestro, es o ha sido el único Tiempo. Uno no puede evitar el ser transportado por la Mente hacia los universos cíclicos. Ya sabes, de la misma manera que existen estrellas de II generación, ¿por qué no podría pasar lo mismo con el universo o los universos? Al fin y al cabo, ¿qué sabemos nosotros.

      Discutir sobre algo que no podemos dominar, es más un ejercicio mental especulativo que otra cosa.

      Un abrazo.

      Responder
      • 7.1.1
        nelson
        el 11 de septiembre del 2018 a las 15:08

        Tienes razón, Amigo. pero lo veo un ejercicio saludable que nos permite ejercer el razonamiento lógico y mantener la frescura mental. ¿Cómo corregir nuestros errores si no contrastamos nuestras elaboraciones, aunque partan de conocimientos rudimentarios, con las de otras personas?; ¿sería preferible aceptar sin más cada propuesta ingeniosa como “la solución”? 

        Dice Edgar Morín en un trabajo de la Universidad de Valladolid para la UNESCO:

           ”… Una teoría no es el conocimiento, permite el conocimiento. Una teoría no es una llegada, es la posibilidad de una partida. Una teoría no es una solución, es la posibilidad de tratar un problema. Una teoría solo cumple su papel cognitivo, solo adquiere vida, con el pleno empleo de la actividad mental del sujeto…

        (http://www.iutep.tec.ve/uptp/images/Descargas/materialwr/articulos/EdgarMorin-EducarEnLaEraPlanetaria.PDF)

        Quienes nos hicimos adictos a esta página, lo hemos hecho atraídos de forma irresistible por tu atractiva manera de presentar los temas científicos de forma sencilla, agradable y amistosa y por tu apertura al diálogo sin limitaciones, llegando de esa manera a un público que de no haberte encontrado, seguramente nunca hubiera incursionado en tales temas. Me sorprende un poco tu trato al “ejercicio especulativo”. La propia Cosmología Cíclica Conforme de Penrose, de acuerdo al artículo, espera por el descubrimiento de esos “patrones de anillos concéntricos” en el Fondo de Microondas que la confirmen, por lo que siendo una especulación genial, que hace coincidir todas las ecuaciones y da respuesta a los “callejones sin salida” de la teorías anteriores, no deja de ser especulación.

        Nunca le faltaría el respeto a nadie y tampoco a una eminencia como Roger Penrose o sus ideas, con las que no discrepo (ni podría, bueno fuera), pero lo que digo salvo que no haya entendido y se me explique el error, es que no responden (admitiendo que sean correctas) la interrogante esencial del origen del Universo, entendiendo por tal TODO.   
        Entiendo que la idea de que cada universo proviene de uno anterior implica la existencia previa y posterior de una cantidad infinita de universos, desde siempre y por siempre, sin solución de continuidad, eternamente. No hay Causa. No hay Comienzo. No hay Origen.

        Lamento si pude importunarte; si es así, discúlpame, pero no quería dejar de aclararlo. Seguramente serán mayores las coincidencias que las discrepancias.

        Un Abrazo.

        Responder
        • 7.1.1.1
          Emilio Silvera
          el 12 de septiembre del 2018 a las 3:33

          Amigo mío, es difícil que por tu parte me puedas causar ninguna clase de incomodidad por el simple hecho de expresar tus ideas, lo que realmente piensas sobre éste o aquel tema que estemos tratando ese día, sino que, por el contrario, me agrada que expongas lo que realmente piensas en relación a cuestiones controvertidas que, ni los expertos, están totalmente de acuerdo con la perspectiva que deben dar a la tal “teoría” o “modelo”. Por otra parte, tu siempre respetuoso comportamiento con todos y con todas te hace merecer de ese mismo respeto y, desde luego, en este lugar, podrás expresar siempre y de manera libre sin cortapisas, lo que puedas pensar sobre cualquier tema, ese es tu derecho que por todos debe ser respetado, por mí el primero.

          Me ha gustado que expongas las ideas de Edgar Morín que, por cierto, tiene toda la razón en sus sabias palabras. Sobre estos complejos temas del Cosmos, del Universo y su origen y final, son muchos los que han predicho lo que piensan sobre lo que pasó y también, sobre lo que pasará. Sin embargo, ninguno de ellos, por muy reputados que puedan ser sus argumentos, tienen la certeza de lo que exponen y, simplemente se tienen que limitar a decir que… “…según el estudio llevado a cabo por tal o cual equipo, parece que…”

          Hay cosas que, por mucho, mucho, mucho tiempo seguirán en ese limbo al que no podemos llegar y, mientras tanto… ¡especulamos!

          Un abrazo, amigo mío.

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