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¿Lo que pasó? ¿Lo que pasará? o, simple imaginación

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en El futuro tecnológico    ~    Comentarios Comments (9)

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 Disco circumnuclear de La Galaxia

 

 

 

 

“Imaginaos ahora este instante en que los murmullos se arrastran discretamente y las espesas tinieblas llenan el navío del Universo.”

 

Esas palabras de Chakesperare en Enrique V (acto IV, esc. 1), nos podría valer ahora a nosotros para estrapolarlas a este tiempo y haciendo un ejercicio de imaginación, convertir esas tinieblas en la “materia oscura”, esa clase de materia que postulan los cosmólogos, que no podemos ver, que no emite radiación, que no sabemos de qué está hecha y, en realidad, tampoco sabemos donde está (sólo lo suponemos) pero, nos soluciona, de un plumazo, todos los problemas de la estructura del Universo. Esa clase de materia “transparente” que sí emite la fuerza gravitatoria podría explicar el ritmo a grandes escalas que hemos podido observar en el comportamiento de nuestro universo y que antes de la llegada de la “materia oscura”, no sabíamos, a qué era debido… “¡ahora sí lo sabemos!”. Bueno, al menos, eso dicen algunos pero, lo tienen que demostrar.

 

 

               La matería “inerte” evolucionó hasta la vida
El suministro de datos que llega en forma de multitud de mensajes procede de los sentidos, que detectan el entorno interno y externo, y luego envía el resultado a los músculos para dirigir lo que hacemos y decimos. Así pues, el cerebro es como un enorme ordenador que realiza una serie de tareas basadas en la información que le llega de los sentidos. Pero, a diferencia de un ordenador, la cantidad de material que entra y sale parece poca cosa en comparación con la actividad interna. Seguimos pensando, sintiendo y procesando información incluso cuando cerramos los ojos y descansamos.

                          Sitios como este, en nuestro planeta, los tenemos en multitud de lugares

No pocas veces me encuentro mirando al cielo nocturno estrellado desde la orilla del Atlántico cuya superficie brilla con millones de luces titilando al reflejar el resplendor de la Luna, la inmensidad del océano que se pierde en el horizonte y, la infinitud del firmamento me podrían hacer sentir insignificante.  Sin embargo, no es así como lo siento.  He dicho alguna vez que todo lo grande está hecho de cosas pequeñas, y, esa afirmación, nos dá la respuesta.  Formamos parte de algo muy grande:  El Universo.

Estamos en un punto, o en un nivel de sabiduría aceptable pero insuficiente, es mucho el camino que nos queda por recorrer y, como dijo el sabio, la energía necesaria para explorar la décima dimensión es mil millones de veces mayor que la energía  que puede producirse en nuestros mayores colisionadores de átomos.  La empresa resulta difícil para seres que, como nosotros, apenas tenemos medios seguros para escapar del débil campo gravitatorio del planeta Tierra.

                                                                       Nada puede surgir de la “nada”, si surgió, es porque había

Energías del tal calibre, que sepamos, solo han estado disponibles en el instante de la creación del Universo, en su nacimiento, en eso que llamamos Big Bang.  Solamente allí estuvo presente la energía del Hiperespacio de diez dimensiones y, por eso se suele decir que, cuando se logre la teoría de cuerdas sabremos y podremos desvelar el secreto del origen del Universo.

A los físicos teóricos siempre les resultó provechoso introducir dimensiones más altas para fisgar libremente en secretos celosamente escondidos.

Según esa nueva teoría, antes del Big Bang nuestro cosmos era realmente un universo perfecto de diez dimensiones, decadimensional, un mundo en el que el viaje interdimensional era posible.  Sin embargo, ese mundo decadimensional era inestable, y eventualmente se “rompió” en dos, dando lugar a dos universos separados: un universo de cuatro y otro universo de seis dimensiones.

El Universo en el que vivimos nació en ese cataclismo cósmico. Nuestro Universo tetradimensional se expandió de forma explosiva, mientras que nuestro universo gemelo hexadimensional se contrajo violentamente hasta que se redujo a un tamaño casi infinitesimal.

   Surgió la sustancia cósmica de la que, miles de millones de años más tarde, nacería la consciencia

Eso podría explicar el origen del Big Bang, y, si la teoría es correcta, demuestra que la rápida expansión del Universo fue simple consecuencia de un cataclismo cósmico mucho mayor, la ruptura de los propios espacio y tiempo.  La energía que impulsa la expansión observada del Universo se halla entonces en el colapso del espacio-tiempo de diez dimensiones.  Según la teoría, las estrellas y las Galaxias distantes están alejándose de nosotras a velocidades astronómicas debido al colapso original del espacio y el tiempo de diez dimensiones.

Esta teoría predice que nuestro Universo sigue teniendo un gemelo enano, un universo compañero que se ha enrollado en una pequeña bola de seis dimensiones (en la escala de Planck) muy pequeña para ser observada.

Ese Universo decadimensional, lejos de ser un apéndice inútil de nuestro mundo, podría ser en última instancia, nuestra salvación. Claro que, si las galaxias siguen alejándose las unas de las otras, será la muerte térmica del universo, y, en ese escenario, ni los átomos se moveran.

          Todo quedará quieto, congelado en los -273 ºC, la Densidad Crítica que se vislumbra nos habla de la muerte térmica del Universo

Para el cosmólogo, la única certeza es que el Universo morirá un día.  Algunos creen que la muerte final del Universo llegará en la forma del big crunch. La gravitación invertirá la expansión cósmica generada por el big bang y comprimirá las estrellas y las galaxias, de nuevo, en una masa primordial.  A medida que las estrellas se contraen, las temperaturas aumentan espectacularmente hasta que toda la materia y la energía del universo están concentradas en una colosal bola de plasma ardiente que será el resultado final de la destrucción del Universo tal como lo conocemos. Esta teoría parece que ha dejado de tener “creyentes” y, casi todos los expertos se decantan por la muertetérmica. Las Galaxias se alejan las unas de las otras, el universo está en continua expansiòn y, el frío, se apodera más y más de todo el Cosmos, así, cuando se alcancen los -273 ºC… ‘Todo se acabará!

Todas las formas de vida serán borradas de la faz de los mundo que las pudieran contener: evaporadas por las enormes temperaturas o aplastadas, ¡qué más dá! No habrá escape. Y, sabiendo lo que ahora sabemos, conociendo la historia del universo mismo que, durante miles de millones de años ha estado fabricando materiales en las estrellas para que los seres vivos conscientes pudieran venir, ¿cómo imaginar un final así? ¿Para qué tánto trabajo y tanto tiempo perdido? Seguramente, para cuando eso puede ir llegando, si es que la inteligencia sigue aquí, habrá buscado ya la manera de escapar a tal desastre y, las especies inteligentes se salvarán saltanto a otros universos, o, incluso, ¿por qué no? viajando hacia atrás en el Tiempo, hacia otras épocas de tiempos más benignas para tener otros miles de millones de años por delante y hacer las cosas, de manera diferente. ¡Una segunda oportunidad!

                                     Bertrand Russell

Científicos y filósofos, como Charles Darwin y Bertrand Russell, han escrito lamentándose de la futilidad de nuestras míseras existencias, sabiendo que nuestra civilización morirá inexorablemente cuando llegue el fin de nuestro mundo.  Las leyes de la física, aparentemente, llevan la garantía de una muerte final e irrevocable para todas las formas de vida, inteligente o no, del Universo.

Yo, como Gerald Feinberg, físico de la Universidad de Columbia (ya desaparecido), creo que sí puede haber, quizá sólo una esperanza de evitar la calamidad final. Ese atisbo de esperanza está en nosotros mismos, es decir, si somos capaces de no destruirnos antes, si procuramos comprender los mensajes que el universo nos envía continuamente, si desvelamos secretos de la Naturaleza que nos posibilitarán para hacer cosas, ahora inimaginables, entonces y solo entonces, habrá alguna esperanza.

          Poder escapar a universos conexos que, como el nuestro, nos de cobijo

Gerald Feinberg especuló que la vida inteligente, llegando a dominar los misterios del espacio de más dimensiones (para lo que contaba con un poderoso aliado, el Tiempo de miles de millones de años), sabría utilizar las dimensiones extras para escapar de la catástrofe del Big Crunch.  En los momentos finales del colapso de nuestro Universo, el Universo hermano se abriría de nuevo y el viaje interdimensional se haría posible mediante un túnel en el Hiperespacio hacia un Universo alternativo, evitando así la pérdida irreparable de la inteligencia de la que somos portadores.

Si algo así es posible, entonces, desde su santuario en el espacio de más dimensiones, la Humanidad, podría ser testigo de la muerte del Universo que la vio nacer y florecer.

                                   Son muchas las cosas que no sabemos

Aunque la teoría de campos demuestra que la energía necesaria para crear estas maravillosas distorsiones del espacio y el tiempo está mucho más allá de cualquier cosa que pueda imaginar la civilización moderna, esto nos plantea dos cuestiones importantes:

¿cuánto tardaría nuestra civilización, que está creciendo exponencialmente en conocimiento y poder, en alcanzar el punto de dominar la teoría de hiperespacio?

¿Y qué sucede con otras formas de vida inteligente en el Universo, que puedan haber alcanzado ya este punto?

Lo que hace interesante esa discusión es que científicos serios han tratado de cuantificar el progreso de la civilización en un futuro lejano, cuando los viajes por el espacio sean una rutina en los sistemas estelares o incluso las galaxias vecinas hayan sido colonizadas.  Aunque la escala de energía necesaria para manipular el Hiperespacio es astronómicamente grande, estos científicos señalan que el crecimiento del conocimiento científico aumentara, sin ninguna duda, de forma exponencial durante los siglos y milenios próximos, superando las capacidades de las mentes humanas para captarlo (como ocurre ahora con la teoría M, parada en seco, esperando que alguien vea las matemáticas necesarias para continuar su desarrollo).

Calaboré con el Año Internacional de la Astronomía y, por aquellos días, pude aprender muchas cosas

Somos conscientes de que el Tiempo inexorable sigue su implacable caminar y la Entropía, que sabe hacer bien su trabajo, lo transforma todo, lo que ayer era una cosa, hoy se ha convertido en otra distinsta, irreconocible, y, sin embargo, ese deterioro natural no es algo perdido, sino que, por el contrario, hasta que llega ese final, se hizo un trabajo que dará sus frutos en la mente de otros seres, en las cosas mismas que, transformadas, servirán y tendrán cometidos nuevos. Nada se pierde y todo tiene su por qué. La Naturaleza no hace nada porque sí, todo está programado y tiene un fin. Y, si eso es así (que los es), ¿que nos deparará el destino a nosotros? Habiendo llegado al nivel de cpomprensión alcanzado, no creo que el final sea el de la desaparición sin más, algo más debe estar oculto en los designios de la Naturaleza que no llegamos a comprender.

Ahora, sin temor a equivocarnos, podemos decir que tenemos en Mundo en las manos. No existen ningún rincón de la Tierra que se nos escape y con el que no podamos contactar en unos instantes. Tampoco existen aquellas largas separaciones de seres queridos en largos viajes, ni existe ningún problema para saber de alguna cosa que, incluso con imágenes podemos obtener al instante con sólo preguntar. En cuanto a los nuevos métodos de trabajo en la computación, es algo de increíblñe eficacia e impensada realidad hace sólo unos pocos años. ¿Qué decir de los nuevos materiales? La medicina ha dado un salto cualitativo gracias a los avances del CERB y el mismo LHC, los viajes espaciales ha mejorado nuestr0 confort en la vida cotidiana y del hogar…

Cada 10/15 años el conocimiento científico se doblará, crecerá el cien por ciento, así que, el avance superará todas las previsiones.  Tecnologías que hoy solo son un sueño (la energía de fusión o en robótica, los cerebros positrónicos), serán realidad en un tiempo muy corto en el futuro.  Quizá entonces podamos discutir con cierto sentido la cuestión de si podremos o no ser señores del Hiperespacio.

Viaje en el tiempo.  Universos paralelos.  Ventana dimensional.

¡Sueños! Claro que, si echamos una atenta mirada a la Historia veremos que, muchos sueños se hicieron realidad.

emilio silvera

 

  1. 1
    emilio silvera
    el 20 de junio del 2015 a las 8:28

    Cuando al referirme a lo que pasó y a lo que pasará, lo continuó con esa expresión de si será una simple ilusión, tengo mis motivos.Es cierto que lo que pasó, más o mneos, lo tenemos controlado y, aunque, en todo lo que se cuenta (cuanto más atrás en el tiempo esté situada la historia, más es así), podemos vislumbrar una buena carga de imaginación mezclada con ideas religiosas y otros ingrediendtes de gfantasía, lo cierto es que, no todo es así e incluso, de esas Historias, hemos podido obtener su parte de verdad de los hechos. Así que, en parte, ese pasado podría ser, en cierta manera, y en nuna gran parte, realidad de lo que pasó.
    En relación a eso que llamamos futuro, lo cierto es que no poco de su conclomerado y estructura actual, está basado en conjeturas, hipótesis y Teorías, ya que, como todos sabemos, no son cosas concretas que hemos visto, no hemos podido ser testigos de algo que aún no ha sucedido, y, de esa manera, el futuro será lo que la causalidad y la Naturaleza puedan disponer.
    ¿Que nosotros en el presente estamos elaborando el futuro? Por supuesto. Sin embargo, existen esas variables ocultas, esos sucesos desconocidos y muy previsibles en el Tiempo que, lo podría variar todo, y, siendo así (que lo es), no poemos fiarnos sólo de la Causalidad construida por nosotros, ya que, esos otros factores poderosos de la naturaleza, son los que mandaran en última instancia, y, por ello, el futuro sí, es y tiene mucho de imaginación.
    Vivimos en un continuo presente y, desde él, nos vemos obligados a intuir y predecir, con los datos que podamos tener en la mano, lo que podría pasar. Al menos ahora podemos teorizar y hacer conjeturas, hace unos cientos de años… ni eso estaba en nuestros conocimientos.
    Tenekmos que saber… ¡Sabremos! Como decía Hilbert.
     

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  2. 2
    Fandila
    el 21 de agosto del 2015 a las 19:15

    El efecto tunel, es decir el paso inmediato de una partícula onda a través de una barrera de potencial, se nos explica porque dicha partícula existe en ambas partes de la barrera. Según este punto de vista se trataría de un entrelazamiento cuantico.
    Si el entrelazamiento ocurriera entre dos universos. uno que muere y otro que está vivo y coleando, pasar de uno a otro significaría como el efecto tunel de la partícula que desaparece (¿Muere?) a un lado de la barrera de potencial y continúa “viviendo” en su idéntica del otro lado.
    La separación entre universos vendrá a ser un vacío “lleno” del que ambos partícipan, puede que una gran extensión o no tanta, si se considera que los entrelazamiento se dan entre elementos cruzados o de caracteristica inversas que en nada se oponen a su identidad.
    En mi creencia del entrelazamiento cuantico, según las premisas que se nos ofrecen y su extensión a lo macro, que también se nos dice, poedo  hacer estas conjeturas de túnel interuniversos, algo que está por ver.
    Y es que la grandiosidad y sencillez explicita de la Naturaleza daría para esto y mucho más.
     
    Saludos “à go go”

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  3. 3
    Fandila
    el 22 de agosto del 2015 a las 9:43

    Siempre me hago esta pregunta:
    Si el universo se expande a esa velocidad acelerada de vértigo, tambien lo hará el espacio tiempo.
    ¿Cómo es posible, en el tiempo que nos toca, que no se observe una variación aunque sea mínima, pero continua de la densidad del vacío o espacio tiempo? ¿Acaso el prorcentaje de materia global disminuye?
    No parece ser que sea así.

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    • 3.1
      emilio silvera
      el 22 de agosto del 2015 a las 20:04

      Lo cierto, amigo Fandila, es que, la materia del Universo puede ser la misma pero, al estar en continua expansión, cada vez habrá menos materia por cm3 de Espacio, Y, eso es, precisamente, lo que parece que nos lleva hacia la muerte Térmica del Universo que, al mismo tiempo, es cada vez más frío.

      Responder
      • 3.1.1
        Fandila
        el 23 de agosto del 2015 a las 0:28

        A eso me refería precisamente, si la densidad es la relación o cociente entre masa y volumen, si el volumen aumenta la masa o materia ha de aumentar tambien para que la relación sea la misma.
        No se observa, que sepamos, en el margen que nos toca(Tiempo) que la densidad varíe tanto como la expansión parece indicar. Las constantes materiales variarían.
        Por otra parte, y esto es hipótesis, el espacio tiempo ha de conexionar todos los universos posibles  y “ser común” para todos ellos. Los habrá en estado expansivo u otros en concentración. De tal manera debería haber un equilibrio global. Lo mismo ocurrirá en el nuestro: mientras grandisimas extensiones se epansionan, por el contrario otras se contraen (Agujeros negros). Al final un ciclo esperado como garantía de equilibrio.
         
        Un abrazo para el amante de la astronomia más estimado. Y no es cuento Emilio, he leido esa biografía tuya, que tu calificas como de incompleta (La zona Histórica), pero que pone de relieve  tu afición desde muy joven.
         

        Responder
  4. 4
    Fandila
    el 22 de agosto del 2015 a las 9:57

    “ese mundo decadimensional era inestable, y eventualmente se “rompió” en dos, dando lugar a dos universos separados: un universo de cuatro y otro universo de seis dimensiones”.
    Según esto las dimensiones materiales andan divorciadas, y por eso no pueden observarse juntas como tales dimensiones reales, supongo. Creo que tales dimensiones solo son conceptos como puedan serlo la masa o la energía. Productos de nuestra mente como la forma de “aprehender e interpretar el mundo” cuyas sensaciones directas nos están vedadas debido a nuestras limitaciones.

    Responder
    • 4.1
      emilio silvera
      el 22 de agosto del 2015 a las 20:07

      Más o menos eso es así. Necesitamos de esos conceptos para que nos salgan las cuentas y, a ellos, nos agarramos con fuerza. Lo cierto es que, la ignorancia que nos acompaña, hace que la imaginación trabaje para buscar “soluciones” que, no siempre son acertadas pero, cuando venimos a descubrir el error, han estado mucho tiempo en vigor como el catecismo que todos hemos tenido que rezar.

      Responder
  5. 5
    Fandila
    el 22 de agosto del 2015 a las 10:30

    ¿De qué se componen los campos, los reales no los campos matemáticos? Los campos son materiales, luego se componen de matería. Cual sea dicha materia es más difícil de dilucidar.
    El campo eléctrico se compone de fotones. Unos fotones de dimensión más pequeña que los fotones habituales, pues los fotones se componen de campos electricos, y de magnéticos además. No podría ser El contenido no podría ser mayor que el continente, o lo que llamamos fotón se definiría según otros derroteros.
    El fotón no tiene masa, propia se supone, pero si tiene “masa de desarrollo” en su movimiento (El efecto fotoeléctrico sería una de sus consecuencias)
    Igual ocurrirá con los campos internos del fotón que a su vez “se componen” de fotones más pequeños.
    La materia que forme los campos electromagnéticos, más allá de las cargas que los inducen, ya serían componentes “no visibles” y pertenecientes a lo oscuro por tanto.
    O sea, que cuando detectamos, globalmente, los campos, detectamos en realidad el efecto de una materia oscura.
    Si no, aquello de que lo grande se compone de lo pequeño no tendría sentido.
    Por otro lado, pienso que el espacio tiempo nunca se hizo ni se hará cero. Como mínimo permanecerá en una ingente aglomeración de partículas infinitesimales, y más allá, que no dejan de existir, por muy espaguetizadas que estén (Por ejemplo en el agujero nero).
     
    Saludos contertulios

    Responder
    • 5.1
      emilio silvera
      el 22 de agosto del 2015 a las 20:10

      Amigo mío, cuando nos sumergimos en estos conceptos de la mecánica cuántica y sus actores principales (el fotón lo es), no siempre vemos con claridad las cosas y, algunos “flecos” se nos escapan de manera tal que nunca, terminamos de conponer el cuadro perfecto de esa realidad que queremos sibujar. Es mucho lo que no sabemos y, como digo siempre, son más las preguntas que las respuestas pero, bueno es seguir preguntando.
      Un saludo cordial

      Responder

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