{"id":4706,"date":"2011-02-24T10:46:45","date_gmt":"2011-02-24T09:46:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.emiliosilveravazquez.com\/blog\/?p=4706"},"modified":"2011-02-24T12:29:03","modified_gmt":"2011-02-24T11:29:03","slug":"%c2%a1isaac-asimov-un-enamorado-de-la-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.emiliosilveravazquez.com\/blog\/2011\/02\/24\/%c2%a1isaac-asimov-un-enamorado-de-la-ciencia\/","title":{"rendered":"\u00a1Isaac Asimov! Un enamorado de la Ciencia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Hace ya algunos a\u00f1os que Isaac Asimov escribi\u00f3 por encargo algunos ensayos que, como era su costumbre, comenzaba explic\u00e1ndonos el origen y en general,\u00a0 en esta ocasi\u00f3n los titulaba:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;EL SECRETO DEL UNIVERSO&#8221; Y, como es Natural, en cada uno de ellos nos hablaba de una cuesti\u00f3n diferente y que pod\u00eda despertar nuestra curiosidad. Pero pasemos a leerlo como \u00e9l los escribi\u00f3 (en este caso, s\u00f3lo uno de ellos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1958 Robert P. Mills, que entonces dirig\u00eda The Magazine of Fantasy and Science Fiction, me pregunt\u00f3 si estar\u00eda dispuesto a escribir una columna mensual sobre temas cient\u00edficos para la revista. Las condiciones eran que ten\u00eda que entregarla antes del cierre de la edici\u00f3n de cada mes, y a cambio me pagar\u00edan una peque\u00f1a cantidad (que no era lo m\u00e1s importante) y disfrutar\u00eda del privilegio de escribir sobre lo que quisiera, sin que el director hiciera ninguna sugerencia u objeci\u00f3n (lo cual era de una importancia capital).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acept\u00e9 inmediatamente, sin disimular m\u00ed alegr\u00eda. No pod\u00eda saber cu\u00e1nto durar\u00eda este acuerdo; parec\u00eda bastante probable que despu\u00e9s de un periodo m\u00e1s bien corto de tiempo ocurriera algo que lo diera por terminado. La revista pod\u00eda dejar de publicarse, o pod\u00eda llegar un nuevo director que no quisiera mi columna cient\u00edfica, o que me quedar\u00eda sin temas, o que no tuviera tiempo o salud para hacerlo. \u00bfQui\u00e9n sabe?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no ocurri\u00f3 nada de eso. En el momento de escribir estas p\u00e1ginas, estoy celebrando el trig\u00e9simo aniversario de mi columna cient\u00edfica. No ha dejado de aparecer en ning\u00fan n\u00famero. Ni Mills ni sus dos sucesores, Avram Davidson y Edward L. Ferman, han hecho jam\u00e1s ninguna sugerencia u objeci\u00f3n, y tampoco han mostrado ni la m\u00e1s m\u00ednima intenci\u00f3n de dejar de publicarla.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi primer art\u00edculo para Fantasy and Science Fiction apareci\u00f3 en el n\u00famero de noviembre de 1958. S\u00f3lo ten\u00eda unas mil doscientas palabras, porque \u00e9sta era la extensi\u00f3n que me hab\u00edan marcado. Unos meses m\u00e1s tarde me pidieron que alargara el art\u00edculo hasta cuatro mil palabras, lo que, en mi opini\u00f3n, era un cambio muy halagador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed era ese primer art\u00edculo, \u00abEl polvo de los siglos\u00bb: Uno de los descubrimientos m\u00e1s descorazonadores que hacen las amas de casa al principio de su carrera es que el polvo es invencible. Por muy limpia que se mantenga una casa, por muy poca actividad que se permita en su interior, y por muy a conciencia que se impida la entrada de los ni\u00f1os y otras sucias criaturas, en cuanto se da uno la vuelta, todo aparece cubierto de una fina capa de polvo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La atm\u00f3sfera de la Tierra, sobre todo en las ciudades, est\u00e1 llena de polvo, lo cual est\u00e1 muy bien, porque, de lo contrario, no habr\u00eda cielos azules y las sombras no estar\u00edan suavizadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el espacio tambi\u00e9n esta lleno de polvo, sobre todo entre los sistemas solares. Est\u00e1 atestado de \u00e1tomos individuales y de conglomerados de \u00e1tomos. Muchos de estos conglomerados alcanzan el tama\u00f1o aproximado de una cabeza de alfiler: son los llamados \u00abmicrometeoros\u00bb que, a las velocidades a las que se desplazan, son lo bastante grandes como para causar da\u00f1os a una nave espacial. (Una de las funciones de los sat\u00e9lites espaciales es medir la cantidad de micrometeoros existente en el espacio que rodea a la Tierra.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esperamos que estas cantidades no sean lo bastante grandes como para impedir los viajes espaciales, pero de todas maneras son elevadas. Cada d\u00eda la Tierra arrastra miles de millones de ellos, que arden en las capas superiores de la atm\u00f3sfera debido al calor generado por la fricci\u00f3n y se mantienen siempre m\u00e1s all\u00e1 de un radio de noventa kil\u00f3metros de la superficie del planeta. (Los ocasionales meteoros de mayor tama\u00f1o que pesan varios kilos e incluso toneladas son harina de otro costal.) Pero. \u00bfQu\u00e9 quiere decir que \u00abarden\u00bb?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al arder, los \u00e1tomos que forman los micrometeoros no desaparecen, se limitan a evaporarse por el calor. M\u00e1s tarde este vapor se condensa, formando un polvo fin\u00edsimo. Lentamente, este polvo se va depositando sobre la Tierra.<br \/>\nLas medidas m\u00e1s recientes del polvo mete\u00f3rico en la atm\u00f3sfera (que yo sepa) son las publicadas por Hans Petterson en el n\u00famero del 1 de febrero de 1958 de la revista cient\u00edfica inglesa Nature. Petterson subi\u00f3 hasta unos tres kil\u00f3metros sobre el nivel del mar, escalando las laderas del Mauna Loa en Hawai (y de otra monta\u00f1a en Kha ay), y tamiz\u00f3 el aire, separando el fino polvo para luego pesarlo y analizarlo. A una altitud de tres kil\u00f3metros, en medio del oc\u00e9ano Pacifico, es razonable suponer que el aire estar\u00e1 bastante libre de polvo terrestre. Adem\u00e1s, Petterson prest\u00f3 especial atenci\u00f3n al contenido de cobalto del polvo, porque el polvo mete\u00f3rico contiene mucho cobalto y el terrestre muy poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontr\u00f3 14.3 microgramos (un microgramo es la millon\u00e9sima parte de un gramo) de cobalto en el polvo filtrado de un total de mil metros c\u00fabicos de aire. Los meteoros contienen aproximadamente un 2,5 por 100 de cobalto, as\u00ed que Petterson calcul\u00f3 que la cantidad total de polvo de origen mete\u00f3rico presente en la atm\u00f3sfera hasta una altura de noventa kil\u00f3metros es de 28.600.000 toneladas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este polvo no se limita a estar ah\u00ed. Se va depositando lentamente sobre la Tierra, mientras su cantidad sigue aumentando debido a la continua entrada de nuevos micrometeoros en la atm\u00f3sfera. Si la cifra de 28.600.000 es constante, cada a\u00f1o se a\u00f1ade la misma cantidad de polvo que la que se deposita; pero, \u00bfcu\u00e1l es esa cantidad?<br \/>\nPetterson se remont\u00f3 a los datos relativos a la explosi\u00f3n del volc\u00e1n Krakatoa en J883, en las Indias Orientales, en la que las capas superiores de la atm\u00f3sfera recibieron tremendas cantidades de polvo fin\u00edsimo, que durante alg\u00fan tiempo hizo que las puestas de sol fueran extraordinariamente hermosas en todo el mundo. Casi todo ese polvo hab\u00eda vuelto a depositarse en la Tierra dos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Si esta cifra de dos a\u00f1os para depositarse en la Tierra tambi\u00e9n es v\u00e1lida para el polvo mete\u00f3rico, entonces cada a\u00f1o se deposita sobre la Tierra la mitad del total, 14.300.000 toneladas de polvo, y 14.300.000 toneladas de nuevo polvo entran en la atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto se acaban los c\u00e1lculos de Petterson y comienzan los m\u00edos, y las teor\u00edas resultantes tienen que ver con nuestra civilizaci\u00f3n industrial v con el problema de llegar a la Luna.<br \/>\nNaturalmente, 14.300.000 toneladas de polvo al a\u00f1o parece una cifra muy elevada, que har\u00eda entrar en raz\u00f3n a cualquier ama de casa. Sin embargo, si lo repartimos por toda la Tierra, tampoco es para tanto. El \u00e1rea de la superficie de la Tierra es de 510.230.000 kil\u00f3metros cuadrados, as\u00ed que el dep\u00f3sito anual de polvo por kil\u00f3metro cuadrado solo es de unos 65 kilos, lo que no es nada comparado con el polvo que generan el carb\u00f3n y el petr\u00f3leo que quemamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si tenemos en cuenta que el polvo mete\u00f3rico es en su mayor parte hierro, 65 kilos equivalen a 8.537 cent\u00edmetros c\u00fabicos (un cubo de unos 20 cm de lado). Como un kil\u00f3metro cuadrado contiene 1010 cent\u00edmetros cuadrados, la acumulaci\u00f3n de polvo durante un a\u00f1o, uniformemente extendido sobre un kil\u00f3metro cuadrado, formar\u00eda una capa de polvo de un espesor aproximado de 0,00000008 cent\u00edmetros, lo que no puede preocupar a nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde luego, este proceso contin\u00faa a\u00f1o tras a\u00f1o, y la Tierra existe como cuerpo s\u00f3lido desde hace mucho tiempo, nada menos que 4.600 millones de a\u00f1os. Si el polvo mete\u00f3rico se hubiera depositado en la Tierra al ritmo actual durante todo ese tiempo, entonces ya habr\u00eda formado, de no sufrir ninguna alteraci\u00f3n, una capa de tres metros y medio de polvo sobre toda la Tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, s\u00ed que sufre alteraciones. Cae en los oc\u00e9anos. Es arrastrado de un sitio a otro. La lluvia arrecia sobre \u00e9l. Es pisoteado. Las hojas se depositan sobre \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, sin embargo, este polvo no desaparece nunca, y podr\u00eda ser de la mayor importancia para nosotros. En comparaci\u00f3n con la masa de la Tierra, los 70.000 billones de toneladas de polvo acumulados en toda la historia terrestre es una cantidad muy peque\u00f1a. No es m\u00e1s que una cienmil\u00e9sima parte de la masa terrestre. Pero este polvo es en su mayor parte hierro, y esto hace que sea de una naturaleza bastante especial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que la Tierra est\u00e1 formada por dos capas, un n\u00facleo central de hierro y otros materiales solubles en \u00e9l, y una corteza exterior de silicatos y otros materiales solubles en ellos. Se supone que esta configuraci\u00f3n se remonta a la \u00e9poca en que la Tierra era l\u00edquida, y los dos l\u00edquidos no miscibles se depositaron, el m\u00e1s denso debajo y el m\u00e1s ligero arriba. Pero, en ese caso, \u00bfpor qu\u00e9 hay tanto hierro en la corteza terrestre, junto a los silicatos? De hecho, el hierro es el cuarto elemento m\u00e1s com\u00fan en la corteza terrestre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPodr\u00eda ser este hierro de la superficie una sustancia que no procediera originalmente de la Tierra, sino, al menos en una parte importante, de la acumulaci\u00f3n del polvo mete\u00f3rico de los siglos? Seg\u00fan mis c\u00e1lculos, el polvo podr\u00eda explicar la existencia de todo el hierro en los primeros 2,5 kil\u00f3metros de la corteza s\u00f3lida terrestre, y sin duda explica tambi\u00e9n el origen de todo el hierro que hemos conseguido extraer. \u00bfEs posible entonces que la tecnolog\u00eda moderna de nuestra Edad del Acero est\u00e9 totalmente basada en el polvo acumulado del espacio, de la misma forma que las ballenas se alimentan del plancton? Buena pregunta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfy la Luna? Nuestro sat\u00e9lite se desplaza por el espacio con nosotros, y aunque es m\u00e1s peque\u00f1o y su gravedad es m\u00e1s d\u00e9bil, tambi\u00e9n tendr\u00eda que arrastrar una respetable cantidad de micrometeoros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde luego, la Luna no tiene una atm\u00f3sfera que entre en fricci\u00f3n con los micrometeoros reduci\u00e9ndolos a polvo, pero el hecho de colisionar con la superficie lunar deber\u00eda generar el suficiente calor como para hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, ya hemos reunido un gran n\u00famero de pruebas de que la Luna (o al menos sus partes bajas y llanas) est\u00e1 cubierta por una capa de polvo. Sin embargo, nadie sabe con certeza cu\u00e1l es el espesor de esta capa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se me ocurre que si este polvo es el procedente de los micrometeoros, el espesor de la capa puede ser enorme. En la Luna no hay oc\u00e9anos que se traguen el polvo, ni vientos que lo arrastren, ni formas de vida que lo alboroten de alg\u00fan modo. El polvo que se forme tiene que estar ah\u00ed depositado, y si la Luna recibe una provisi\u00f3n parecida a la de la Tierra, puede tener varios metros de espesor. De hecho, el polvo que golpee las paredes de los cr\u00e1teres es bastante probable que se deslice pendiente abajo hasta el fondo, formando capas de quince o m\u00e1s metros de profundidad. \u00bfPor qu\u00e9 no? Por tanto, me imagino la primera nave espacial eligiendo un buen lugar llano para aterrizar, descendiendo lentamente con la parte trasera por delante, y hundi\u00e9ndose majestuosamente hasta desaparecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca he incluido este art\u00edculo en mis recopilaciones, y lo hago aqu\u00ed, en la Introducci\u00f3n, por razones hist\u00f3ricas. La verdad es que poco tiempo despu\u00e9s decid\u00ed que no me gustaba.<br \/>\nEn primer lugar, sigo pregunt\u00e1ndome hasta qu\u00e9 punto son exactos los resultados de Petterson. En segundo lugar, he llegado a sentirme terriblemente avergonzado de mi suposici\u00f3n de que los meteoros est\u00e1n compuestos en su mayor parte de hierro, cuando en realidad los meteoros de hierro s\u00f3lo representan aproximadamente un 10 por 100 del total.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, el aterrizaje en la Luna, ocurrido once a\u00f1os despu\u00e9s de escribir este art\u00edculo, descart\u00f3 por completo la historia de la existencia de espesas capas de polvo sobre nuestro sat\u00e9lite. Esa idea hab\u00eda sido propuesta por Thomas Gold y resultaba plausible (si no yo no habr\u00eda picado), pero se trataba de un error. Lo que ocurre es que el polvo que se deposita en la Luna lo hace sin presencia de aire. En el aire los \u00e1tomos de oxigeno nivelan la superficie y mantienen separadas las part\u00edculas de polvo. En el vac\u00edo las part\u00edculas de polvo se mantienen unidas, formando una superficie parecida a la nieve crujiente. Pero no se puede ganar siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ver\u00e1n, no me he quedado sin ideas, y no creo que haya muchas probabilidades de que eso ocurra. Tengo la intenci\u00f3n de continuar escribiendo estos art\u00edculos hasta que la revista o yo mismo nos extingamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, despu\u00e9s de treinta a\u00f1os, me parece que ya es hora de hacer un balance retrospectivo. As\u00ed que he elegido un art\u00edculo de cada grupo de doce sucesivos y los he reunido en este volumen para festejar tanta longevidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Doy las gracias a Fantasy and Science Fiction, a Doubleday (que ya lleva publicados muchos libros con mis art\u00edculos) y a todos mis editores y lectores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isaac Asimov<\/p>\n<div class='bookmark'>\r\n\t\t<table align='left' border='0' cellpadding='0' width='100%'>\r\n\t\t<tr><td><span class='pushbutton'><a href='http:\/\/delicious.com\/post?url=http%3A%2F%2Fwww.emiliosilveravazquez.com%2Fblog%2F2011%2F02%2F24%2F%25c2%25a1isaac-asimov-un-enamorado-de-la-ciencia%2F&amp;title=%C2%A1Isaac+Asimov%21+Un+enamorado+de+la+Ciencia' title='Delicious' target='_blank' rel='nofollow'><img src='http:\/\/www.emiliosilveravazquez.com\/blog\/wp-content\/plugins\/knxdt-bookmarks-wordpress-plugin\/images\/delicious.png'  alt='' class='book_img' border='none' style='margin:1px; padding: 0;'  \/><\/a><\/span><span class='pushbutton'><a href='http:\/\/digg.com\/submit?url=http%3A%2F%2Fwww.emiliosilveravazquez.com%2Fblog%2F2011%2F02%2F24%2F%25c2%25a1isaac-asimov-un-enamorado-de-la-ciencia%2F&amp;title=%C2%A1Isaac+Asimov%21+Un+enamorado+de+la+Ciencia' title='Digg' target='_blank' rel='nofollow'><img src='http:\/\/www.emiliosilveravazquez.com\/blog\/wp-content\/plugins\/knxdt-bookmarks-wordpress-plugin\/images\/digg.png'  alt='' class='book_img' border='none' style='margin:1px; 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