{"id":2849,"date":"2010-06-12T09:32:05","date_gmt":"2010-06-12T07:32:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.emiliosilveravazquez.com\/blog\/?p=2849"},"modified":"2010-06-12T09:32:29","modified_gmt":"2010-06-12T07:32:29","slug":"tartessos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.emiliosilveravazquez.com\/blog\/2010\/06\/12\/tartessos\/","title":{"rendered":"Tartessos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La influencia del mito de Tartessos ha tenido tanto peso en la comprensi\u00f3n de la prehistoria espa\u00f1ola, que el nombre ha dado origen a varios conceptos acad\u00e9micos: cronolog\u00eda tart\u00e9sica, cultura tart\u00e9sica, geograf\u00eda tart\u00e9sica e incluso arqueolog\u00eda tart\u00e9sica se han convertido en conceptos distintos y separables, pero tambi\u00e9n son temas complejos de debate. Se usan para definir el Bronce Final en el suroeste de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, como hemos se\u00f1alado antes, pero tambi\u00e9n son especialmente aplicables al per\u00edodo posterior al cenit de las \u00abcolonias\u00bb fenicias, c. 750 y 530 a.C. La influencia de los tartesios posfenicios va m\u00e1s all\u00e1 de los estuarios y la sierra de Huelva y se extiendo por las regiones de los valles del Bajo y el Alto Guadalquivir, Extremadura y las regiones lejanas del hinterland de las colonias fenicias del este.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias ideas preponderan en los debates en torno a los tartesios posfenicios. En primer lugar, y la m\u00e1s importante, es la de su consonancia con una perceptible y variopinta influencia orientalizadora. En segundo lugar, a menudo se piensa que el car\u00e1cter y la sociedad tart\u00e9sicos eran impulsados por la inspiraci\u00f3n de los extranjeros orientales; la adopci\u00f3n de una cultura diferente (\u00abaculturaci\u00f3n\u00bb) generalmente se interpreta como la se\u00f1al preponderante de la nueva \u00e9poca. En tercer lugar, la cultura tart\u00e9sica se relaciona muy a menudo con lo que se sabe &#8212;o no se sabe&#8212; de las colonias fenicias. En estas circunstancias, la imagen de Tartessos en su apogeo se ha tipificado de manera muy sencilla: mediante un aspecto oriental de origen fenicio. Seguidamente examinaremos algunos asuntos y hallazgos arqueol\u00f3gicos relacionados con ello.<\/p>\n<p><strong>METALURGIA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El n\u00facleo de la regi\u00f3n de Tartessos, Huelva, nos ha proporcionado informaci\u00f3n sobre la metalurgia, que era la actividad que m\u00e1s renombre dio a Tartessos. Mientras los fenicios viv\u00edan y comerciaban en la costa de M\u00e1laga en el siglo VII a.C. (y, es de suponer, mientras Gades se erig\u00eda en principal ciudad fenicia del Mediterr\u00e1neo occidental), los habitantes de un solo pueblo peque\u00f1o, situado junto a las minas de plata de Riotinto, en el Cerro Salom\u00f3n, trabajaban la mena en sus propios domicilios. En el asentamiento del Cerro Salom\u00f3n se han encontrado indicios de actividad metal\u00fargica (vestigios de escoria, residuos de fundici\u00f3n, piedras-martillo, moldes de arcilla, etc.), pero no de un alto nivel de vida. Aunque construidas con paredes de piedra, las casas no ten\u00edan cimientos y los techos eran fr\u00e1giles: ni las casas ni la actividad metal\u00fargica duraron mucho tiempo en el Cerro Salom\u00f3n. Condiciones parecidas gobernaban el modo de vida en otro pueblo de metal\u00fargicos en Huelva. En este caso se trataba de un asentamiento de chozas &#8212;en San Bartolom\u00e9 de Almonte &#8212; situado junto al camino que iba de las minas de Aznalc\u00f3llar a Gades. En el siglo VII a.C., en lugares pr\u00f3ximos a las minas de Riotinto (tales como Chinfl\u00f3n y Quebrantahuesos), era frecuente que el metal continuara produci\u00e9ndose de acuerdo con la tradici\u00f3n de la anterior fase del Bronce Final. Durante el Bronce Final las menas extra\u00eddas de las minas de Riotinto tambi\u00e9n se trabajaban en el asentamiento de la misma Huelva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><br \/>\nSin duda alguna, la producci\u00f3n de plata aument\u00f3 considerablemente despu\u00e9s de que los colonizadores fenicios fundaran sus asentamientos en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. Sin embargo, el proceso de producci\u00f3n de metal &#8212;en particular la extracci\u00f3n y fundici\u00f3n de cobre&#8212; fue un logro t\u00e9cnico de los metal\u00fargicos ind\u00edgenas del Bronce Final. La fundaci\u00f3n de Gades fue un momento decisivo, despu\u00e9s del cual el camino que llevaba a los recursos de esta\u00f1o del noroeste &#8212;muy utilizado por la gente del pa\u00eds durante siglos&#8212;- qued\u00f3 abierto a los mercaderes fenicios. Por tanto, el interrogante que se nos plantea es si la renovada inversi\u00f3n en la tecnolog\u00eda del bronce y la producci\u00f3n de plata fue una aportaci\u00f3n de los metal\u00fargicos fenicios, o si \u00e9stos sencillamente usaron su influencia para mejorar la producci\u00f3n local de estos metales preciosos. Por un lado, los indicios de actividad metal\u00fargica entre los tartesios antes de la llegada de los fenicios son reales, pero no abrumadores. Por otro lado, se piensa que la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona de Tartessos extra\u00eda y fund\u00eda las menas (plata y cobre). Obviamente, los fenicios comerciar\u00edan con estos productos minerales en beneficio propio, pero es dudoso que la poblaci\u00f3n nativa usara las menas para algo que no fuera exportarlas aprovechando las rutas creadas por los colonizadores. En uno y otro caso, los tartesios aut\u00f3ctonos tambi\u00e9n ten\u00edan por motivaci\u00f3n los intereses mercantiles y contaban con su propia red para el trueque.<\/p>\n<p><strong>TRUEQUES ENTRE LA GENTE DEL LUGAR Y LOS EXTRANJEROS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong>En las colinas de Huelva (Cabezo de San Pedro y Cabezo La Esperanza), junto a los estuarios de los r\u00edos Tinto y Odiel, de pronto salen a la luz indicios de un per\u00edodo un tanto diferente del Bronce Final. Se han observado indicios de t\u00e9cnicas de construcci\u00f3n fenicios en obras p\u00fablicas de los abor\u00edgenes, en una etapa muy temprana del proceso de \u00abaculturaci\u00f3n\u00bb; como en el caso del muro de contenci\u00f3n del Cabezo de San Pedro. Esta permutaci\u00f3n cultural es especialmente obvia en el valle del Bajo Guadalquivir, donde abundan los nuevos asentamientos conocidos, pero es com\u00fan en el territorio de todo el sur de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica junto al estuario del r\u00edo de Guadalete, enfrente de las islas de Gades y a todo lo largo de los f\u00e9rtiles valles de los r\u00edos Guadalquivir, Genil y Guadajoz. Lo que conocemos de los asentamientos tart\u00e9sicos se basa principalmente en secuencias estratigr\u00e1ficas cuyo objetivo era obtener una serie cronol\u00f3gica de cer\u00e1mica m\u00e1s que comprender el yacimiento de forma exhaustiva. No obstante, los restos estratificados reunidos proporcionan informaci\u00f3n suficiente para testificar que el cambio concuerda en el tiempo y el contenido. Los asentamientos que nos proporcionan los datos tienen inventarios largos y los siguientes est\u00e1n entre los m\u00e1s dignos de atenci\u00f3n: Asta Regia; Cerro del Carambolo; Cerro Macareno; Carmona; Montemol\u00edn; Mesa de Setefilla; Los Alcores (Entremalo y Mesa de El Gandul); Huerto Pimentel (Lebrija) y Alonso, en la provincia de Sevilla; Acinipo (Ronda), en la provincia de M\u00e1laga; Cerro de los Infantes (Pinos-Puente), en la provincia de Granada; Colina de los Quemados; Llanote de los Moros (Montoso); Ategua y Torreparedones, en la provincia de C\u00f3rdoba; C\u00e1stelo ( el asentamiento de La Muela) y Porcuna (Los Alcores\/Cerrillo Blanco), en la provincia de Ja\u00e9n; y Medell\u00edn, en la provincia de Badajoz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguimos ignorando el aspecto detallado que tendr\u00eda una poblaci\u00f3n tart\u00e9sica, pero la respuesta urbana al comercio con los fenicios se percibe generalmente en la sustituci\u00f3n de las chozas por casas rectangulares bien proyectadas y de obra de alba\u00f1iler\u00eda, y en la mejora de las viviendas en el Bronce Final. Poco despu\u00e9s de que las primeras importaciones de cer\u00e1mica fenicia llegaran a manos de la gente del lugar, parece que la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona se hab\u00eda embarcado en la importante tarea de construir defensas. Una de las primeras comunidades que as\u00ed lo hizo fue Tejada la Vieja, en Huelva, nueva ciudad amurallada posfenicia de 6,5 hect\u00e1reas, que probablemente se convirti\u00f3 en centro de distribuci\u00f3n de metal procedente de Riotinto, tanto para los tartesios como para los fenicios. Otros asentamientos del valle del Alto Guadalquivir (tales como Torreparedones y Puente Tablas) pronto (a principios del siglo VI a.C.) siguieron esta iniciativa y construyeron un recinto defensivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cambio radical entre los per\u00edodos prefenicio y posfenicio de Tartessos se produce en el contexto de la cer\u00e1mica. Aparte del uso generalizado del torno de alfarero para producir cuencos de superficie muy bru\u00f1ida, las vasijas que reflejan el ajuste a una fase diferente &#8212;en las secuencias estratificadas&#8212; son los recipientes de gran capacidad con decoraci\u00f3n pintada. Esta cer\u00e1mica (vasijas bicromas con bandas) es el producto de estilo oriental m\u00e1s obicuo en la regi\u00f3n de Tartessos. Se piensa que estas jarras grandes conten\u00edan vino, o quiz\u00e1 aceite de oliva. Los colonizadores o comerciantes fenicios trocar\u00edan estos productos por el grano o las menas de metal de los abor\u00edgenes. La fabricaci\u00f3n de los recipientes, cuyos inventores fueron los fenicios, pronto pasar\u00eda a formar parte de las t\u00e9cnicas de los alfareros del lugar: entonces se utilizar\u00edan para almacenar cereales u otros productos s\u00f3lidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez arraigado el comercio de art\u00edculos esenciales entre los colonizadores orientales y los grupos aut\u00f3ctonos &#8212;en beneficio mutuo&#8212;, empezar\u00eda el trueque de otras mercanc\u00edas (el intercambio de alimentos por ornamentos o varios art\u00edculos de lujo). Es probable que se creara una infraestructura de transporte simult\u00e1neamente con esta actividad de comercio y trueque. Es f\u00e1cil imaginar que hab\u00eda demanda de carne de buey &#8212;y de sal para conservarla&#8212; entre los colonizadores, a la vez que probablemente a los nativos les gustaba recibir art\u00edculos m\u00e1s lujosos a cambio: objetos de joyer\u00eda, cajas y peines de marfil, botellas de cer\u00e1mica o vidrio con perfume, platos y jarras de bronce, herramientas de hierro, textiles y prendas de vivos colores, etc. Este comercio con varios tipos de mercanc\u00eda causar\u00eda un incremento de la producci\u00f3n local y contribuir\u00eda a una transformaci\u00f3n total de las actividades econ\u00f3micas de ambas partes: proveedores y consumidores. Naturalmente, cabe esperar que este comercio de art\u00edculos tuviera consecuencias discernibles en lo que se refiere a las estructuras econ\u00f3micas y sociales de los tartesios. Se cree (aunque es debatible) que en Gades, donde se supone que se fabricaban valiosos objetos de bronce, oro, vidrio o marfil (modelos para los artesanos locales), viv\u00edan fenicios pr\u00f3speros. Estos art\u00edculos de estilo fenicio deb\u00edan de ser costosos y exclusivos, por lo que s\u00f3lo un n\u00famero muy reducido de personas tendr\u00eda medios suficientes para adquirirlos. En \u00faltima instancia, la relaci\u00f3n comercial entre los nativos y los colonizadores no s\u00f3lo surtir\u00eda efectos en la generaci\u00f3n de riqueza, sino tambi\u00e9n en su distribuci\u00f3n. Una vez m\u00e1s, una sociedad dividida en clases aparece prefigurada por l\u00edderes, elites o jefes locales que se enorgullecen de poder distinguirse llev\u00e1ndose a la tumba valiosos objetos personales parecidos a los de los colonizadores.<\/p>\n<p><strong>CEMENTERIOS, OBJETOS FUNERARIOS Y SOCIEDAD<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong>Est\u00e1 claro que cementerios tart\u00e9sicos donde hab\u00eda objetos funerarios de estilo oriental han sido el foco de intentos de ilustrar la marcha del desarrollo social y econ\u00f3mico. Nuestra comprensi\u00f3n de las necr\u00f3polis tart\u00e9sicas se basa en extraordinarios descubrimientos de artefactos y objetos de metal y marfil, as\u00ed como de joyas. El tama\u00f1o monumental de los mont\u00edculos que tienen m\u00faltiples enterramientos ha dado pie a muchos debates. Sin embargo, estamos muy lejos de saber todo lo relativo a estos cementerios. Hay diferencias en los rituales funerarios no s\u00f3lo entre las diversas necr\u00f3polis conocidas, sino tambi\u00e9n entre los enterramientos descubiertos en cada uno de estos cementerios. As\u00ed pues, no hay una pauta constante de procedimientos funerarios en la sociedad tart\u00e9sica; tampoco hay una divisi\u00f3n clara de las divergencias sociales que pudieran darse en las diversas necr\u00f3polis de la regi\u00f3n de Tartessos en el per\u00edodo durante el cual se usaron. En la actualidad sabemos que exist\u00eda una estructura de clases sumamente diferenciada, muy motivada por los rituales y pr\u00e1cticas religiosos de los extranjeros orientales, aunque el grado de \u00abaculturaci\u00f3n\u00bb no puede medirse en t\u00e9rminos de creencias religiosas. Tambi\u00e9n est\u00e1 claro que los bienes valiosos estaban distribuidos de forma desigual entre los enterramientos, lo cual contribuye a que nos formemos la idea de una en la que hab\u00eda estratos sociales. A continuaci\u00f3n examinaremos brevemente los datos arqueol\u00f3gicos que m\u00e1s relaci\u00f3n tengan con lo que acabamos de ver.<strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LAS TUMBAS DE LA JOYA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el n\u00facleo de la regi\u00f3n de Tartessos, de hecho en la ciudad de Huelva, se encuentra una de las necr\u00f3polis tart\u00e9sicas m\u00e1s significativas. Ocupa la cumbre de la colina de La Joya, donde excavaciones arqueol\u00f3gicas efectuadas en el decenio de 1970 revelaron 19 tumbas. El contenido de cuatro de ellas (n\u00fameros 5, 9, 17 y 18) era especialmente rico. En la 5, que correspond\u00eda a una inhumaci\u00f3n, se encontraron un anillo de oro y pedazos de \u00e1mbar, plata y marfil, pero la tumba se distingu\u00eda por el ajuar de una jarra de bronce (de tipo rodio) y un plato de bronce con asas en forma de anillo, unidas en ambos lados a varas terminadas en manos. La tumba 9 conten\u00eda una inhumaci\u00f3n, colocada en un plato del mismo tipo \u00abde manos\u00bb, y una incineraci\u00f3n en la que hab\u00eda una hebilla de bronce para cintur\u00f3n, del tipo \u00abganchos\u00bb, ornamentos de cuentas de oro y \u00e1mbar, tres vasijas de alabastro, \u00e1nforas fenicias, cer\u00e1mica local hecha a mano y vasos fenicios de barniz rojo. Las tumbas 17 y 18 eran a\u00fan m\u00e1s notables. La 17, correspondiente a una incineraci\u00f3n, conten\u00eda una serie de ostentosos objetos funerarios. Estaban enterrados con las cenizas y comprend\u00edan un conjunto de artefactos de bronce: una jarra ( un oenochoe de estilo fenicio), un plato, un incensario y un espejo con mango de marfil. En este enterramiento especial colocaron un carro de ceremonia tirado por dos caballos. Hab\u00edan a\u00f1adido al veh\u00edculo accesorios de bronce: una jarra (cubos de rueda en forma de cabeza de le\u00f3n y paneles), a la vez que los caballos estaban adornados con bridas de bronce (cubos de rueda en forma de cabeza de le\u00f3n y paneles), a la vez que los caballos estaban adornados con bridas de bronce. La tumba 17 de La Joya tambi\u00e9n conten\u00eda un cofre de marfil muy delicado, una vasija hecha de alabastro y un \u00e1nfora fenicia. En la tumba 18 hab\u00eda dos incineraciones. Una de ellas (A) confirm\u00f3 la costumbre funeraria de poner un jarro para libaciones y un plato juntos. La segunda (B) conten\u00eda varios paneles de bronce, que tal vez pertenecieron a un carro. En el cementerio de La Joya tambi\u00e9n hab\u00eda tumbas modestas que conten\u00edan cuchillos o armas de hierro (tumba 16), vasijas toscas (tumba 12) y una variada colecci\u00f3n de otros objetos: una vasija de bronce, una polvera de marfil y un ornamento de plata (en la tumba 14). La tumba 13 ha llamado mucho la atenci\u00f3n. Correspond\u00eda a una inhumaci\u00f3n m\u00faltiple, sin objetos funerarios, en la cual parece que los difuntos fueron enterrados en circunstancias extra\u00f1as, atados en posici\u00f3n fetal. Por supuesto, no hay ning\u00fan indicio claro de la raz\u00f3n de este enterramiento en particular: y tampoco puede considerarse que los difuntos sean especialmente pobres, o victimas de alg\u00fan sacrificio ritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la necr\u00f3polis de La Joya no queda ning\u00fan vestigio visible de estructuras funerarias en la superficie; y en la mayor\u00eda de los casos se us\u00f3 cal para llenar las tumbas. Sin embargo, aparte de estos dos rasgos constantes, hay un notable grado de individualismo en las sepulturas de La Joya, del mismo modo que no hay dos enterramientos id\u00e9nticos. Parece como di el deseo de distinci\u00f3n y de emular artefactos importados y extranjeros lo compartiesen muchos miembros de la comunidad que fueron enterrados en La Joya.<\/p>\n<p><strong>LOS MONT\u00cdCULOS DE LOS ALCORES<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pedazos de marfil que fueron enterrados como objetos funerarios en los t\u00famulos de la religi\u00f3n de Carmona eran objetos personales de gran valor. Tales t\u00famulos tienen gran importancia en el estudio de las necr\u00f3polis tart\u00e9sicas, como la tienen tambi\u00e9n los fragmentos de cajas de marfil, peines, polveras, cucharas y otros accesorios personales de tocador que se encontraron como objetos funerarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los mont\u00edculos de Carmona est\u00e1n situados a lo largo de los promontoriosos rocosos de Los Alcores: la mayor parte de los trabajos arqueol\u00f3gicos en Los Alcores la hizo a finales del siglo XIX George Bonsor, que no anotaba sistem\u00e1ticamente sus hallazgos. Sin embargo, las notas que s\u00ed tom\u00f3 indican que cada t\u00famulo era un cementerio que conten\u00eda varios enterramientos. De nuevo, el ritual funerario pod\u00eda ser la incineraci\u00f3n o la inhumaci\u00f3n, y no hab\u00eda una manera establecida de colocar la pira, la urna y los objetos. Los t\u00famulos individuales de Los Alcores &#8212;tales como Bencarr\u00f3n, Mesa de El Gandul, Alcantarilla, El Acebuchal, Santa Luc\u00eda y Ca\u00f1ada de Ruiz S\u00e1nchez&#8212; son muy conocidos por la <a href=\"#\" onclick=\"referencia('singularidad',event); return false;\">singularidad<\/a> de los hallazgos y su notable significaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los m\u00e1s importantes entre los grandes t\u00famulos de Los Alcores es el t\u00famulo G de El Acebuchal. Aqu\u00ed tuvo lugar una inhumaci\u00f3n doble en una c\u00e1mara con paredes de piedra. Las hebillas de bronce para cintur\u00f3n y los ornamentos de joyer\u00eda son notables, pero el objeto funerario m\u00e1s importante era una f\u00edbula, de plata, que se convirti\u00f3 en prototipo de la llamada \u00abf\u00edbula tart\u00e9sica\u00bb. Cerca del t\u00famulo G estaba el L: aqu\u00ed la sepultura era s\u00f3lo una zanja (fossa), pero parece construida despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de una zona previa de la necr\u00f3polis. Esta pauta se repite en las necr\u00f3polis de Los Alcores. En el cementerio de la Cruz del Negro la tierra estaba apisonada entre las incineraciones en urnas, que aparecer\u00edan agrupadas en una necr\u00f3polis de mont\u00edculos peque\u00f1os. Puede que este cementerio &#8212;que es muy conocido por los hallazgos de peines de marfil y por tipificar una urna de cer\u00e1mica, de forma fenicia&#8212;se usara durante m\u00e1s tiempo que los dem\u00e1s. Otras investigaciones&#8212;de la necr\u00f3polis de Setefilla, cerca del valle del Guadalquivir&#8212; prueban que la construcci\u00f3n de un t\u00famulo grande, a veces con una c\u00e1mara central (como en el caso de El Acebuchal), a menudo alteraba un cementerio que ya exist\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LA NECR\u00d3POLIS<\/strong><strong> DE<\/strong><strong> SETEFILLA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente que usaba el cementerio de Setefilla vivi\u00f3 en el cercano asentamiento de la Mesa de Setefilla durante la segunda mitad del siglo VII a.C. y comienzos del VI a.C. Tres de los t\u00famulos son muy conocidos. El primero que se descubri\u00f3, el t\u00famulo de H, fue explorado por George Bonsor y R. Thouvenot en 1926. Ten\u00eda una c\u00e1mara central, a la que se llegaba por unos pelda\u00f1os, y una antec\u00e1mara; y conten\u00eda una inhumaci\u00f3n con preciosos objetos funerarios (de marfil y de joyer\u00eda en oro y \u00e1mbar) y un servicio ritual formado por un jarro oenochoe y un plato, ambos de bronce. El gusto del difunto por los objetos fenicios era evidente. Los t\u00famulos A y B tambi\u00e9n est\u00e1n bien documentados y volvieron a excavarse entre 1973 y 1975. Los t\u00famulos, que med\u00edan 29 y 16,7 metros de di\u00e1metro y 3,20 y 1,30 de altura, respectivamente, se construyeron sobre la zona circular (delimitada por medio de piedras en posici\u00f3n vertical) de una necr\u00f3polis colectiva (45 enterramientos de incineraciones en fossae en el t\u00famulo A, y 33 sepulturas de incineraciones parecidas en el t\u00famulo B). El t\u00famulo A ten\u00eda un prominente enterramiento de incineraci\u00f3n colocado dentro de una c\u00e1mara funeraria central de 10 metros de longitud. Se hab\u00edan tomado precauciones contra los saqueadores, toda vez que la entrada estaba bloqueada y un corredor falso serv\u00eda para disimular el acceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>EL CEMENTERIO DE LAS CUMBRES<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Las Cumbres el cementerio conten\u00eda varios t\u00famulos muy grandes. Esta extensa necr\u00f3polis (cerca de 100 hect\u00e1reas) en las laderas meridionales de la sierra de San Crist\u00f3bal est\u00e1 500 metros al norte del Castillo de Do\u00f1a Blanca asentamiento de poblaci\u00f3n mixta que mira hacia Gades. El t\u00famulo 1, de 22 metros de di\u00e1metro y 1,80 de altura, presentaba un ustrinum central y 63 enterramientos de incineraciones y era un mont\u00edculo artificial con la parte superior plana. Al principio se encontraron pocos indicios de diferencias sociales. Se comprob\u00f3 que las m\u00e1s antiguas entre las sepulturas de incineraciones, que databan de la primera mitad del siglo VIII a.C., eran de car\u00e1cter puramente local; cuando se desenterr\u00f3 el ustrinum, los objetos funerarios de metal (hebillas para cinturones, f\u00edbulas y un cuchillo de hierro) revelaron la procedencia esencialmente local de las personas enterradas all\u00ed. Sin embargo, un grupo posterior de enterramientos (que datan de bien entrado el siglo VII a.C.) conten\u00eda objetos con indicios del ritual funerario compuesto de una comunidad familiarizada con las libaciones, la quema de incienso y los perfumes oleaginosos que usaban los fenicios. Un t\u00famulo secundario que conten\u00eda 13 incineraciones, en el \u00e1ngulo suroccidental del principal, revel\u00f3 que hab\u00eda, de hecho, diferencias en los objetos funerarios entre la persona enterrada en la posici\u00f3n central (con una serie de adornos personales y vasos de alabastro y de estilo fenicio) y el resto de las sepulturas. Hab\u00eda en la necr\u00f3polis otros t\u00famulos con c\u00e1maras y corredores que, al parecer, datan de una fase posterior a la de los del ustrinum central del t\u00famulo 1. Por tanto, parece que la disposici\u00f3n de los enterramientos efectuados en Las Cumbres no se hizo atendiendo a una jerarqu\u00eda social hasta despu\u00e9s de que las repercusiones econ\u00f3micas de la colonizaci\u00f3n tuvieran la oportunidad de materializarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ENTERRAMIENTOS TART\u00c9<a href=\"#\" onclick=\"referencia('unidades del si',event); return false;\">SI<\/a>COS QUE CONTEN\u00cdAN ORO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay varios enterramientos excepcionalmente ricos en territorio tartessico que datan de la \u00e9poca de las tumbas de c\u00e1mara y el m\u00e1s fastuoso de ellos es el que conten\u00eda el llamado \u00abtesoro\u00bb\u00a0 de La Aliseda, en Extremadura. El emplazamiento de este hallazgo era una indicaci\u00f3n clara de que el h\u00e1bitat de la poblaci\u00f3n tart\u00e9sica del per\u00edodo posfenicio se hab\u00eda extendido hacia las regiones occidentales de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, siguiendo una ruta que conduce a los minerales del noroeste. La necr\u00f3polis de Medell\u00edn (Badajoz) vendr\u00eda a sancionar esta valoraci\u00f3n. En La Aliseda se enterr\u00f3 una dama principal con joyas y otros artefactos de gran calidad. Entre los ornamentos de oro hab\u00eda 194 prendas de vestir, una diadema y pendientes, brazaletes, collares con amuletos colgantes y un cintur\u00f3n. Todas las joyas eran ejemplos espl\u00e9ndidos de la artesan\u00eda tart\u00e9sica en oro: representaban, con mucho, la m\u00e1s atractiva demostraci\u00f3n de los notables resultados que se obten\u00edan al poner t\u00e9cnicas orientales en manos locales. La dama tambi\u00e9n llevaba ocho anillos con sellos fenicios importantes. El ritual de su entierro requiri\u00f3 un jarro de vidrio sirio, que mostraba inscripciones jerogl\u00edficas seudoegipcias, vasos de plata y un plato, un espejo de bronce y \u00e1nforas fenicias. La tumba de La Aliseda se convirti\u00f3 en el ejemplo perfecto de la influencia que los rituales fenicios y los motivos decorativos del Mediterr\u00e1neo ejerc\u00edan en la buena sociedad de Tartessos. Los objetos funerarios de esta tumba confirman que se segu\u00eda la liturgia funeraria de usar un plato y un jarro para servir alimentos y bebida (como se vio en los cementerios de La Joya y en Los Alcores). Tambi\u00e9n confirman que se segu\u00eda este ritual los numerosos objetos de esta clase, generalmente de bronce, que luego se han encontrado en el valle del Bajo Guadalquivir y en Extremadura. Finalmente, los objetos funerarios de La Aliseda muestran de forma clara la medida en que algunos miembros de la comunidad tart\u00e9sica dispon\u00edan de los medios necesarios para comprar objetos importados, joyas lujosas y ornamentos preciosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La joyer\u00eda de oro que se produc\u00eda en la regi\u00f3n de Tartessos bajo la influencia de una tradici\u00f3n oriental alcanz\u00f3 gran difusi\u00f3n. Se han documentado hallazgos en zonas que van de Portugal (Sines) a la costa oriental (sierra de Crevillente, en Alicante). No todos estos hallazgos son tan espectaculares como las joyas de La Aliseda: generalmente se trata de peque\u00f1os ornamentos, tales como cuentas, pendientes y placas decorativas. La mayor\u00eda de ellos eran objetos funerarios, aunque hay algunas excepciones, la m\u00e1s notable de las cuales es el tesoro descubierto en El Carambolo, cerca de Sevilla. Este dep\u00f3sito se encontr\u00f3 dentro de una vasija tosca, que a su vez estaba en el interior del asentamiento. Como en el caso de otras colecciones de joyas igualmente famosas, el contexto arqueol\u00f3gico no est\u00e1 claro, aunque es posible que las usara alguien que viv\u00eda en una comunidad cercana (tesoros parecidos son la diadema, el brazalete, los anillos y los pendientes de Eborax (Sanl\u00facar de Barrameda), y el collar de Tarsis, en Huelva).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las personas que en otro tiempo llevaban las joyas de estilo oriental del territorio tartessico deb\u00edan de sentirse c\u00f3modas con las conocidas figuras, dibujos florales y s\u00edmbolos representados en ellas: palmetas, intrincados rosetones, p\u00e1jaros, capullos y flores de loto, cabezas de halc\u00f3n, \u00ab relicarios\u00bb semiesf\u00e9ricos y complicados dibujos geom\u00e9tricos forman parte del repertorio decorativo m\u00e1s com\u00fan. Se inspiran en diferentes formas de metalurgia o textiles de origen fenicio. Las escenas que aparecen en el cintur\u00f3n encontrado en La Aliseda se\u00f1alan claramente cu\u00e1les eran los temas favoritos de los fenicios; el grifo passant con las alas abiertas, y el combate entre un h\u00e9roe y su enemigo. La familiaridad con los sellos sirio-fenicios debi\u00f3 de ser una ayuda al crear el collar de El Carambolo, que es una cadena larga de la cual cuelgan ocho sellos. La h\u00e1bil utilizaci\u00f3n de antiguas t\u00e9cnicas de la orfebrer\u00eda mediterr\u00e1nea (tales como el repujado, la filigrana y la granulaci\u00f3n) indica que s\u00f3lo talleres asociados con artesanos fenicios pod\u00edan haber creado obras de arte tan magn\u00edficas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hace falta decir que se est\u00e1 debatiendo animadamente en torno a la procedencia de los artesanos, el car\u00e1cter del trabajo y el emplazamiento de los talleres en los cuales se fabricaban las joyas. Aunque no se tienen respuestas a los interrogantes, todo el mundo est\u00e1 de acuerdo en que las joyas tart\u00e9sicas fueron producidas por fenicios occidentales o por orfebres locales que segu\u00edan las instrucciones de los fenicios. Es posible que al finalizar el siglo VII a.C. ya no hubiese ninguna diferencia \u00e9tnica entre los dos grupos. Tambi\u00e9n se afirma que el car\u00e1cter esencial de las joyas (su forma, su dise\u00f1o, y su funci\u00f3n) lo determinaba la demanda aut\u00f3ctona. Finalmente, se supone (pero no est\u00e1 probado) que en ning\u00fan centro urbano que no fuese Gades se dispon\u00eda de la habilidad profesional propia de fenicios occidentales que inspir\u00f3 las joyas tart\u00e9sicas.<\/p>\n<p><strong>EL EFECTO DE ORIENTE EN OCCIDENTE<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El per\u00edodo de influencia oriental en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica rebasa la esfera tradicional de la arqueolog\u00eda y abarca cuestiones cuya interpretaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s problem\u00e1tica y que se refieren al efecto que la religi\u00f3n, el modus vivendi y los logros t\u00e9cnicos de los fenicios surtieron en la sociedad de Tartessos. Hay abundancia de datos que indican la medida en que los fenicios afectaron fundamentalmente a los tartesios. Esta influencia tuvo consecuencias trascendentales y fue transmitida a futuras generaciones. Gracias a los colonizadores fenicios, los nativos del sur de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica tuvieron conocimiento de la escritura, incrementaron de forma considerable la producci\u00f3n de metales &#8212;en particular de plata&#8212;, mejoraron sus t\u00e9cnicas de construcci\u00f3n y aprendieron a usar bien el torno de alfarero. En el plano ideol\u00f3gico los tartesios asimilaron los dioses y las diosas orientales (Melqart, Astart\u00e9 y Reshef-Hadad). Adoptaron rituales funerarios de Oriente (tales como ceremonias que requer\u00edan el uso de platos, jarros y thymiateria). Tambi\u00e9n adoptaron s\u00edmbolos orientales como, por ejemplo, monstruos alados mitol\u00f3gicos (grifos o esfinges) o escenas de combate entre depredadores (leones) y presas (gacelas y ciervos). La posibilidad de que estos aspectos abrumadores orientales de los objetos preciosos posfenicios induzcan a enga\u00f1o contin\u00faa siendo objeto de debate en el campo de los estudios Ib\u00e9ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de los artefactos arqueol\u00f3gicos de estilo oriental encontrados en territorio tartessico son o bien art\u00edculos de lujo para uso personal u objetos rituales que en la mayor\u00eda de los casos se han hallado en tumbas. Es evidente que los procedimientos funerarios &#8212;y la ideolog\u00eda que los rituales llevaban aparejada&#8212; son los aspectos fundamentales que se vieron afectados por los est\u00edmulos orientales. Tambi\u00e9n es manifiesto que los objetos de estilo extranjero serv\u00edan para indicar la clase social de sus propietarios, tanto mientras viv\u00edan como despu\u00e9s de morir. No cabe duda de que la emulaci\u00f3n deb\u00eda de ser una fuerza sociol\u00f3gica que condujo al incremento de la producci\u00f3n de art\u00edculos preciosos y, por consiguiente, al mejoramiento econ\u00f3mico. Adem\u00e1s, el intercambio de productos y t\u00e9cnicas entre los colonizadores y las comunidades aut\u00f3ctonas hizo que cada vez resultara m\u00e1s dif\u00edcil distinguir una comunidad de otra: cre\u00f3 un verdadero \u00abcrisol de razas\u00bb en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. Sin embargo, pese a las influencias inequ\u00edvocamente orientales que recibi\u00f3 la sociedad de Tartessos, las comunidades aut\u00f3ctonas conservaron gran parte de su car\u00e1cter local. La estructura de la sociedad, tal como manifiestan los t\u00famulos que forman cementerios completos, tienen sus ra\u00edces en la organizaci\u00f3n social del Bronce Final. No todos los objetos funerarios revelan una influencia oriental. Algunos de ellos &#8212;tales como las f\u00edbulas, las hebillas para cintur\u00f3n y los cuchillos&#8212; son de estilo local y pueden asociarse formalmente con art\u00edculos producidos por comunidades de la pen\u00ednsula que no eran las que viv\u00edan en las regiones meridionales. Fragmentos de carros (bridas o ruedas) en las tumbas tart\u00e9sicas (La Joya y Los Higuerones, en C\u00e1stulo) ciertamente daban prestigio a la persona que estaba enterrada en ellas, pero los rituales funerarios &#8212;aunque tuvieran lugar durante un per\u00edodo de influencia oriental&#8212;no ten\u00edan por qu\u00e9 ser exclusivamente orientales. La vida urbana progres\u00f3 de manera ininterrumpida en los mismos asentamientos como en el pasado, o muy cerca de ellos. La vivienda, aunque mejor\u00f3, no parece que experimentase una transformaci\u00f3n radical. Las nuevas circunstancias comerciales no parecen haber fomentado conflictos internos: la vida en la regi\u00f3n de Tartessos continu\u00f3 transcurriendo pac\u00edfica y cotidianamente estable practicamente hasta nuestros d\u00edas (con la l\u00f3gica evoluci\u00f3n de los tiempos pero, su gente, las personas oriundas de la regi\u00f3n, parecen ser portadoras de una sabidur\u00eda especial que, seguramente, les dio la influencia de todas aquellas interacciones con otras civilizaciones que hicieron grande la suya propia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor del comentario es, uno de los descendientes de aquellos Tartessos que deambularon por las ricas regiones onubenses (hoy Huelva) donde lo mismo hab\u00eda abundancia de materias primas como madera y minerales que, un litoral costero que mirando al Atl\u00e1ntico, era muy rico en pesca, y, de la fertilidad del suelo, no digamos. Todo ello, unido a la belleza natural de todo la regi\u00f3n, hac\u00eda en verdad un verdadero paraiso del lugar del que, a\u00fan quedan vestigios de todo aquello.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>emilio silvera<\/em><\/p>\n<div class='bookmark'>\r\n\t\t<table align='left' border='0' cellpadding='0' width='100%'>\r\n\t\t<tr><td><span class='pushbutton'><a href='http:\/\/delicious.com\/post?url=http%3A%2F%2Fwww.emiliosilveravazquez.com%2Fblog%2F2010%2F06%2F12%2Ftartessos%2F&amp;title=Tartessos' title='Delicious' target='_blank' rel='nofollow'><img src='http:\/\/www.emiliosilveravazquez.com\/blog\/wp-content\/plugins\/knxdt-bookmarks-wordpress-plugin\/images\/delicious.png'  alt='' class='book_img' border='none' style='margin:1px; padding: 0;'  \/><\/a><\/span><span class='pushbutton'><a href='http:\/\/digg.com\/submit?url=http%3A%2F%2Fwww.emiliosilveravazquez.com%2Fblog%2F2010%2F06%2F12%2Ftartessos%2F&amp;title=Tartessos' title='Digg' target='_blank' rel='nofollow'><img src='http:\/\/www.emiliosilveravazquez.com\/blog\/wp-content\/plugins\/knxdt-bookmarks-wordpress-plugin\/images\/digg.png'  alt='' class='book_img' border='none' style='margin:1px; 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