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	<title>Blog de Emilio Silvera V. &#187; Carnaval de Física</title>
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	<description>Dedicado al universo, la mente y la ciencia en general.</description>
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		<title>2ª Aportación para la 4ª Edición del Carnaval de Física</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 10:28:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[¿podríamos convertir energía en materia?
Según la teoría de Einstein, tenemos que e = mc2, donde e representa la energía, medida en ergios, m representa la masa, medida en gramos, y c es la velocidad de la luz en centímetros por segundo.
La luz se propaga en el vacío a una velocidad aproximada a los 30.000 millones [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">¿podríamos convertir energía en materia?</p>
<p style="text-align: justify;">Según la teoría de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, tenemos que e = mc<sup>2</sup>, donde <em>e</em> representa la energía, medida en ergios, <em>m</em> representa la masa, medida en gramos, y <em>c</em> es la velocidad de la luz en centímetros por segundo.</p>
<p style="text-align: justify;">La luz se propaga en el vacío a una velocidad aproximada a los 30.000 millones (3×10<sup>10</sup>) de centímetros por segundo. La cantidad <em>c<sup>2</sup></em> representa el producto <em>c</em><strong>×</strong><em>c</em>, es decir:</p>
<p style="text-align: center;">3×10<sup>10</sup> × 3×10<sup>10</sup>, ó 9×10<sup>20</sup>.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, <em>c<sup>2</sup></em> es igual a 900.000.000.000.000.000.000.</p>
<p style="text-align: justify;">Así pues, una masa de un gramo puede convertirse, en teoría, en 9×10<sup>20</sup> ergios de energía.</p>
<p style="text-align: justify;">El ergio es una unida muy pequeña de energía que equivale a: “Unidad de trabajo o energía utilizado en el sistema <a href="#" onclick="referencia('unidades cgs',event); return false;">c.g.s</a> y actúa definida como trabajo realizado por una fuerza de 1 dina cuando actúa a lo largo de una distancia de 1 cm: 1 ergio = 10<sup>-7</sup> julios”. La kilocaloría, de nombre quizá mucho más conocido, es igual a unos 42.000 millones de ergios. Un gramo de materia convertido en energía daría 2’2<strong>×</strong>10<sup>10 </sup>(22 millones) de kilocalorías.  Una persona puede sobrevivir cómodamente con 2.500 kilocalorías al día, obtenidas de los alimentos ingeridos. Con la energía que representa un solo gramo de materia tendríamos reservas para unos 24.110 años, que no es poco para la vida de un hombre.</p>
<p><span id="more-3638"></span></p>
<p style="text-align: justify;">O digámoslo de otro modo: si fuese posible convertir en energía eléctrica la energía representada por un solo gramo de materia, bastaría para tener luciendo continuamente una bombilla de 100 vatios durante unos 28.200 años.</p>
<p style="text-align: justify;">O bien: la energía que representa un solo gramo de materia equivale a la que se obtendría de quemar unos 32 millones de litros de gasolina.</p>
<p style="text-align: justify;">Nada tiene de extraño, por tanto, que las bombas nucleares, donde se convierten en energías cantidades apreciables de materia, desaten tanta destrucción.</p>
<p style="text-align: justify;">La conversión opera en ambos sentidos. La materia se puede convertir en energía y la energía en materia. Esto último puede hacerse en cualquier momento en el laboratorio, donde continuamente convierten partículas energéticas (como <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> de <a href="#" onclick="referencia('gamma rayos',event); return false;">rayos gamma</a>) en 1 <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y 1 positrón sin ninguna dificultad. Con ello se invierte el proceso, convirtiéndose la energía en materia.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero estamos hablando de una transformación de ínfimas cantidades de masa casi despreciable. ¿Pero podremos utilizar el mismo principio para conseguir cantidades mayores de materia a partir de energía?</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, si un gramo de materia puede convertirse en una cantidad de energía igual a la que produce la combustión de 32 millones de litros de gasolina, entonces hará falta toda esa energía para fabricar un solo gramo de materia, lo que nos lleva al convencimiento de que no sería muy rentable invertir el proceso.</p>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo en este punto cómo los viajeros espaciales de la Nave Enterprise, cuando tienen hambre, le piden a una dispensadora de alimentos lo que desean comer o beber, y la máquina, a partir de la energía, le facilita todo aquello que necesiten. La serie Star Trek, unas de las mejores que han sido realizadas, reflejan algunas licencias que como esta de la máquina dispensadora, no explican de dónde precede la fuente de energía que utilizan y, que según lo que se ve, tendría que ser inagotable.</p>
<p style="text-align: justify;">Antes de que llegara <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, los físicos del siglo XIX creían que la materia y la energía eran dos cosas completamente diferentes. Materia es todo aquello que ocupaba un espacio y que poseía masa. Y al tener masa también tenía inercia y respondía al campo gravitatorio. La energía en cambio, no ocupaba espacio ni tenía masa, pero podía efectuar trabajo. Además, se pensaba que la materia consistía en partículas (átomos), mientras que la energía, se componía de ondas.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, esos mismos físicos del XIX creían que ni la materia ni la energía, cada una por su parte, podía ser creada ni destruida. La cantidad de materia del universo era constante, igual que la cantidad total de energía.  Había pues una ley de conservación de la energía y de conservación de la materia.</p>
<p style="text-align: justify;">Albert <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, en 1.905, les demostró que la masa es una forma muy concentrada de energía. La masa podía convertirse en energía y viceversa.  Lo único que había que tener en cuenta era la ley de conservación de la energía. En ella iba incluida la materia.</p>
<p style="text-align: justify;">Hacia los años veinte se vio además que no se podía hablar de partículas y ondas como si fuesen dos cosas diferentes. Lo que se consideraban partículas actuaban en ciertos aspectos como si de ondas se tratara, y lo que normalmente se consideraban ondas actuaban en ciertos aspectos como partículas.</p>
<p style="text-align: justify;">Así podemos hablar de ondas del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, por ejemplo; y también de partículas de luz, o <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>. Pero existe una diferencia entre la una y el otro, mientras que la partícula que denominamos <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, posee una “masa en reposo” mayor a cero, los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> por el contrario, no tienen masa alguna, por ese motivo, estas partículas se mueven siempre a una velocidad de 299.792’458 metros por segundo a través del vacío, no debemos olvidar que un <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> es una partícula de luz.</p>
<p style="text-align: justify;">La luz está compuesta por <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> y precisamente ya se ha dicho que es la luz la que tiene el record de velocidad del universo al correr a unos 300.000 Km/s, exactamente 299.792’458 Km/s.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a>?</p>
<p style="text-align: justify;">Los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> se forman en ciertas reacciones nucleares y ningún físico atómico ha sido hasta ahora capaz de medir su masa. Es probable que los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a>, como los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>, tengan una masa en reposo nula, aunque en realidad el <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a> nunca podrá estar en reposo y, como el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a>, siempre se está moviendo a 299.792’458 Km/s y adquieren esa velocidad desde el instante en que se forma.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> no son <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>, porque ambos tienen propiedades muy distintas. Los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> interaccionan fácilmente con las partículas de materia y son retardados y absorbidos al pasar por la materia. Los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a>, por el contrario, apenas interaccionan con las partículas de materia y pueden atravesar un espesor de años luz de plomo sin verse afectados.</p>
<p style="text-align: justify;">Parece claro, por tanto, que si los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> tienen una masa en reposo nula, &#8220;no son materia&#8221;. Por otro lado, hace falta energía para formarlos, y al alejarse se llevan algo de ella consigo, de modo que son una forma de energía.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, atraviesan cualquier espesor de materia sin interaccionar apenas, de modo que prácticamente no efectúan trabajo. Lo cual les distingue de cualquier otra forma de energía. En su momento se habló de que los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> podían ser la energía oscura que tanto fascina a todos los físicos, astrofísicos y astrónomos, sin embargo, al no haber detectado la masa de los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a>, se desechó la idea.</p>
<p style="text-align: justify;">El <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a> es de la familia de los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a> y existe en tres formas. Una asociada al <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y se conoce como <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a> electrónico (V<sub>e</sub>), otra al <a href="#" onclick="referencia('muon',event); return false;">muón</a> y es el <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a> múonico (V<sub>µ</sub>) y por último el que está asociado con la partícula <a href="#" onclick="referencia('particula tau',event); return false;">tau</a>, que es el <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a> tauónico (V<sub>t</sub>). Cada forma tiene su propia antipartícula.</p>
<p style="text-align: justify;">El <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a> fue postulado en 1.931 para explicar la energía “perdida” en la <a href="#" onclick="referencia('desintegracion beta',event); return false;">desintegración beta</a>. Fue identificado de forma tentativa en 1.953, y definitivamente en 1.956, dando la razón a Wolfgang Pauli que presintió su existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> no tienen carga y como dijimos antes, tampoco tienen masa; son pura energía que viaja siempre por el espacio a la velocidad de la luz. En algunas teorías de gran unificación se predice que los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> tienen masa no nula, pero no hay evidencia concluyente para eso.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando Pauli propuso su existencia para justificar la energía perdida en la <a href="#" onclick="referencia('desintegracion beta',event); return false;">desintegración beta</a>, Enrico <a href="#" onclick="referencia('fermi',event); return false;">Fermi</a> lo bautizó con el nombre de <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a>.  La ley de conservación de la energía prohíbe que ésta se pierda, y en la <a href="#" onclick="referencia('desintegracion beta',event); return false;">desintegración beta</a>, que es un tipo de interacción débil en la que un núcleo atómico inestable se transforma en un núcleo de la misma masa atómica pero de distinto número atómico, hace que en el proceso un <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> se convierta en un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> con la emisión de un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, o de un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> en un <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> con la emisión de un positrón. Pero la cuenta no salía, allí faltaba algo, no se completaba en la transformación la energía original, así que Pauli añadió en la primera un antineutrino electrónico y la segunda la completó con un <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a> electrónico, de la manera siguiente:</p>
<p style="text-align: center;">Neutrón desintegrado = n→ <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> + <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> + antineutrino electrónico.</p>
<p style="text-align: center;">Protón desintegrado =   p→ <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> + positrón + <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a> electrónico.</p>
<p>Un ejemplo de esto es la desintegración del carbono-14.</p>
<p>Así fue como se dio a conocer al mundo la existencia de <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a>.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
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		<title>Para la 4ª Edición del Carnaval de Física</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 10:02:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Tiempo de Planck
Es el tiempo que necesita el fotón (viajando a la velocidad de la luz, c, para moverse a través de una distancia igual a la longitud de Planck. Está dado por  segundos, donde G es la constante gravitacional (6’672 59 (85) ×10-11 N m2 kg-2), ħ es la constante de Planck racionalizada (ħ [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Tiempo de Planck</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es el tiempo que necesita el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> (viajando a la velocidad de la luz, <em>c</em>, para moverse a través de una distancia igual a la <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a>. Está dado por  segundos, donde <em>G</em> es la constante gravitacional (6’672 59 (85) ×10<sup>-11</sup> N m<sup>2</sup> kg<sup>-2</sup>), <em>ħ</em> es la <a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a> racionalizada (ħ = h/2π = 1’054589 × 10<sup>-34</sup> Julios segundo) y <em>c</em> es la velocidad de la luz (299.792.458 m/s).</p>
<p style="text-align: justify;">El valor del tiempo del Planck es del orden de 10<sup>-44</sup> segundos. En la cosmología del <a href="#" onclick="referencia('big bang',event); return false;">Big Bang</a>, hasta un tiempo T<sub>p</sub> después del instante inicial, es necesaria usar una teoría cuántica de la gravedad para describir la evolución del universo.</p>
<p style="text-align: justify;">Expresado en números corrientes que todos podamos entender, su valor es 0’000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.1 de 1 segundo, que es el tiempo que necesita el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> para recorrer la <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a>, de 10<sup>-35</sup> metros (veinte ordenes de magnitud menor que el tamaño del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> de 10<sup>-15</sup> metros). El límite de Planck es</p>
<p style="text-align: justify;">Todo, desde <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, es relativo. Depende de la pregunta que se formule y de quién nos de la respuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Si preguntamos ¿qué es el tiempo?, tendríamos que ser precisos y especificar si estamos preguntando por esa dimensión temporal que no deja de fluir desde el <a href="#" onclick="referencia('big bang',event); return false;">Big Bang</a> y que nos acompaña a lo largo de nuestras vidas, o nos referimos al tiempo atómico, ese adoptado por el <a href="#" onclick="referencia('unidades del si',event); return false;">SI</a>, cuya unidad es el segundo y se basa en las frecuencias atómicas, definida a partir de una línea espectral particular de átomo de cesio-133, o nos referimos a lo que se conoce como tiempo civil, tiempo coordinado, tiempo de crecimiento, tiempo de cruce, tiempo de integración, tiempo de relajación, tiempo dinámico o dinámico de Baricéntrico, dinámico terrestre, tiempo terrestre, tiempo de Efemérides, de huso horario, tiempo estándar, tiempo local, tiempo luz, tiempo medio, etc, etc. Cada una de estas versiones del tiempo tiene una respuesta diferente, ya que no es lo mismo el tiempo propio que el tiempo sidéreo o el tiempo solar, o solar aparente, o solar medio, o tiempo terrestre, o tiempo universal. Como se puede ver, la respuesta dependerá de cómo hagamos la pregunta.</p>
<p><span id="more-3637"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En realidad, para todos nosotros el único tiempo que rige es el que tenemos a lo largo de nuestras vidas; los otros tiempos, son inventos del hombre para facilitar sus tareas de medida, de convivencia o de otras cuestiones técnicas o astronómicas pero, sin embargo, el tiempo es sólo uno; ese que comenzó cuando nació el universo y que finalizará cuando éste llegue a su final.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo cierto es que para las estrellas supermasivas, cuando llegan al final de su ciclo y dejan de brillar por agotamiento de su combustible nuclear, en ese preciso instante, el tiempo se agota para ella. Cuando una estrella pierde el equilibrio existente entre la energía termonuclear (que tiende a expandir la estrella) y la fuerza de gravedad (que tiende a comprimirla), al quedar sin oposición esta última, la estrella supermasiva se contrae aplastada bajo su propia masa. Queda comprimida hasta tal nivel que llega un momento que desaparece, para convertirse en un <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujero negro</a>, una <a href="#" onclick="referencia('singularidad',event); return false;">singularidad</a>, donde dejan de existir el “tiempo” y el &#8220;espacio&#8221;. A su alrededor nace un <em>horizonte de sucesos</em>, que si se traspasa se es engullido por la enorme gravedad del <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujero negro</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">El tiempo, de esta manera, deja de existir en estas regiones del universo que conocemos como <em><a href="#" onclick="referencia('singularidad',event); return false;">singularidad</a></em>. El mismo <a href="#" onclick="referencia('big bang',event); return false;">Big Bang</a> surgió de una <a href="#" onclick="referencia('singularidad',event); return false;">singularidad</a> de energía y densidad infinitas que, al explotar, se expandió y creó el tiempo, el espacio y la materia.</p>
<p style="text-align: justify;">Como contraposición a estas enormes densidades de las enanas blancas, estrellas de <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> (posibles estrellas de Quarks) y <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujeros negros</a>, existen regiones del espacio que contienen menos galaxias que el promedio o incluso ninguna galaxia; a estas regiones las conocemos como vacío cósmico. Han sido detectados vacíos con menos de una décima de la densidad promedio del universo en escalas de hasta 200 millones de años luz en exploraciones a gran escala. Estas regiones son a menudo esféricas. El primer gran vacío en ser detectado fue el de Boötes en 1.981; tiene un radio de unos 180 millones de años luz y su centro se encuentra aproximadamente a 500 millones de años luz de la Vía Láctea. La existencia de grandes vacíos no es sorprendente, dada la existencia de cúmulos de galaxias y supercúmulos a escalas muy grandes.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras que en estas regiones la materia es muy escasa, en una sola estrella de <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a>, si pudiéramos retirar 1 cm<sup>3</sup> de su masa, obtendríamos una cantidad de materia increíble. Su densidad es de 10<sup>17</sup> Kg/m<sup>3</sup>; los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> y los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> están tan juntos que se combinan y forman <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> que se degeneran haciendo estable la estrella de ese nombre que, después del <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujero negro</a>, es el objeto estelar más denso del universo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es interesante ver cómo a través de las matemáticas y la geometría, han sabido los humanos encontrar la forma de medir el mundo y encontrar las formas del universo. Pasando por Arquímedes, Pitágoras, <a href="#" onclick="referencia('newton',event); return false;">Newton</a>, Gauss o Riemann (entre otros), siempre hemos tratado de buscar las respuestas de las cosas por medio de las matemáticas.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
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		<title>Estructuras grandes y pequeñas: todas primordiales.</title>
		<link>http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/2009/12/31/estructuras-grandes-y-pequenas-todas-primordiales/</link>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 10:04:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Estructuras Fundamentales de la Naturaleza
Hemos llegado a poder discernir la relación directa que vincula el tamaño, la energía de unión y la edad de las estructuras fundamentales de la Naturaleza.
Una molécula es mayor y más fácil de desmembrar que un átomo; lo mismo podemos decir de un átomo respecto al núcleo atómico, y de un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estructuras Fundamentales de la Naturaleza</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos llegado a poder discernir la relación directa que vincula el tamaño, la energía de unión y la edad de las estructuras fundamentales de la Naturaleza.</p>
<p style="text-align: justify;">Una molécula es mayor y más fácil de desmembrar que un átomo; lo mismo podemos decir de un átomo respecto al núcleo atómico, y de un núcleo con respecto a los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> que contiene.</p>
<p style="text-align: justify;">La cosmología  sugiere que esta relación resulta del curso de la historia cósmica, que los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> se unieron primero, en la energía extrema del big bang original, y que a medida que el Universo se expandió, los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> compuestos de <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> se unieron para formar núcleos de átomos, los cuales, cargados positivamente, atrajeron a los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> cargados con electricidad negativa estableciéndose así como átomos completos, que al unirse formaron moléculas.</p>
<p style="text-align: justify;">Si es así, cuanto más íntimamente examinemos la Naturaleza, tanto más lejos hacia atrás vamos en el tiempo.   Alguna vez he puesto el ejemplo de mirar algo que nos es familiar, el dorso de la mano, por ejemplo, e imaginemos que podemos observarlo con cualquier aumento deseado.</p>
<p style="text-align: justify;">Con un aumento relativamente pequeño, podemos ver las células de la piel, cada una con un aspecto tan grande y  complejo como una ciudad, y con sus límites delineados por la pared celular.  Si elevamos el aumento, veremos dentro de la célula una maraña de ribosomas serpenteando y mitocondrias ondulantes, lisosomas esféricos y centríolos, cuyos alrededores están llenos de complejos órganos dedicados a las funciones respiratorias, sanitarias y de producción de energía que mantienen a la célula.</p>
<p><span id="more-3223"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Ya ahí tenemos pruebas de historia.  Aunque esta célula particular solo tiene unos pocos años de antigüedad, su arquitectura se remonta a más de mil millones de años, a la época en que aparecieron en la Tierra las células eucariota o eucarióticas como la que hemos examinado.</p>
<p style="text-align: justify;">Para determinar dónde obtuvo la célula el esquema que le indicó como formarse, pasemos al núcleo y contemplemos los delgados contornos de las macromoléculas de ADN segregadas dentro de sus genes.  Cada una contiene una rica información genética acumulada en el curso de unos cuatro mil millones de años de evolución.</p>
<p style="text-align: justify;">Almacenado en un alfabeto de nucleótidos de  cuatro “letras”- hecho de moléculas de azúcar y fosfatos, y llenos de signos de puntuación, reiteraciones para precaver contra el error, y cosas superfluas acumuladas en los callejones sin salida de la historia evolutiva-, su mensaje dice exactamente cómo hacer un ser humano, desde la piel y los huesos hasta las células cerebrales.</p>
<p style="text-align: justify;">Si elevamos más el aumento veremos que la molécula de ADN está compuesta de muchos átomos, con sus capas electrónicas externas entrelazadas y festoneadas en una milagrosa variedad de formas, desde relojes de arena hasta espirales ascendentes como largos muelles y elipses grandes como escudos y fibras delgadas como puros.  Algunos de esos <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> son recién llegados, recientemente arrancados átomos vecinos; otros se incorporaron junto a sus núcleos atómicos hace más de cinco mil millones de años, en la nebulosa de la cual se formó la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">Si elevamos el aumento cien mil veces, el núcleo de un átomo de carbono se hinchará hasta llenar el campo de visión.   Tales núcleos átomos se formaron dentro de una estrella que estalló mucho antes de que naciera el Sol.  Si podemos aumentar aún más, veremos los tríos de <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> que constituyen <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> han estado unidos desde que el Universo sólo tenía unos pocos segundos de edad.</p>
<p style="text-align: justify;">Al llegar a escalas cada vez menores, también hemos entrado en ámbitos de energías de unión cada vez mayores.  Un átomo puede ser desposeído de su <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> aplicando sólo unos miles de electrón-voltios de energía.  Sin embargo, para dispersar los <a href="#" onclick="referencia('nucleones',event); return false;">nucleones</a> que forman el núcleo atómico se requieren varios millones de electrón-voltios, y para liberar los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> que constituyen cada <a href="#" onclick="referencia('nucleones',event); return false;">nucleón</a> se necesitaría cientos de veces más energía aún.</p>
<p style="text-align: justify;">Introduciendo el eje de la historia, esta relación da testimonio del pasado de las partículas: las estructuras más pequeñas, más fundamentales están ligadas por niveles de energía mayores porque las estructuras mismas fueron forjadas en el calor del big bang.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto implica que los aceleradores de partículas, como los telescopios, funcionen como máquinas del tiempo.  Un telescopio penetra en el pasado en virtud del tiempo que tarda la luz en desplazarse entre las estrellas; un acelerador recrea, aunque sea fugazmente, las condiciones que prevalecían en el Universo primitivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos llegado a dominar técnicas asombrosas que nos facilitan ver aquello que, prohibido para nuestro físico, sólo lo podemos alcanzar mediante sofisticados aparatos que bien nos introduce en el universo microscópico de los átomos, o, por el contrario nos llevan al Universo profundo y nos enseña galaxias situadas a cientos y miles de millones de años-luz de la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando vemos esos objetos cosmológicos lejanos, cuando estudiamos una galaxia situada a 100.000 mil años-luz de nosotros, sabemos que nuestros telescopios la pueden captar gracias a que, la luz de esa galaxia, viajando a 300.000 Km/s llegó a nosotros después de ese tiempo, y, muchas veces, no es extraño que el objeto que estamos viendo ya no exista o si existe, que su conformación sea diferente habiéndose transformado en diferentes transiciones de fase que la evolución en el tiempo ha producido.</p>
<p style="text-align: justify;">En el ámbito de lo muy pequeño, vemos lo que está ahí en ese momento pero, como se explica más arriba, en realidad, también nos lleva al pasado, a los inicios de cómo todo aquello se formó y con qué componentes que, en definitiva, son los mismos de los que están formadas las galaxias, las estrellas y los planetas, una montaña y un árbol y, cualquiera de nosotros que, algo más evolucionado que todo lo demás, podemos contarlo aquí.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas y otras muchas maravillas son las que nos permitirán, en un futuro relativamente cercano, que podamos hacer realidad muchos sueños largamente dormidos en nuestras mentes.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
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		<title>Velocidades inimaginables</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 06:36:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[En el centro del átomo se encuentra un pequeño grano compacto aproximadamente 100.000 veces más pequeño que el propio átomo: el núcleo atómico. Su masa, e incluso más aún su carga eléctrica, determinan las propiedades del átomo del cual forma parte. Debido a la solidez del núcleo parece que los átomos, que dan forma a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En el centro del átomo se encuentra un pequeño grano compacto aproximadamente 100.000 veces más pequeño que el propio átomo: el núcleo atómico. Su masa, e incluso más aún su carga eléctrica, determinan las propiedades del átomo del cual forma parte. Debido a la solidez del núcleo parece que los átomos, que dan forma a nuestro mundo cotidiano, son intercambiables entre sí, e incluso cuando interaccionan entre ellos para formar sustancias químicas (los elementos). Pero el núcleo, a pesar de ser tan sólido, puede partirse. Si dos átomos chocan uno contra el otro con gran velocidad podría suceder que los núcleos llegaran a chocar entre sí y entonces, o bien se rompen en trozos, o se funden liberando en el proceso partículas subnucleares. La nueva física de la primera mitad del siglo XX estuvo dominada por los nuevos acertijos que estas partículas planteaban.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero tenemos la mecánica cuántica; ¿es que no es aplicable siempre?, ¿cuál es la dificultad? Desde luego, la mecánica cuántica es válida para las partículas subatómicas, pero hay más que eso. Las fuerzas con que estas partículas interaccionan y que mantienen el núcleo atómico unido son tan fuertes que las velocidades a las que tienen que moverse dentro y fuera del núcleo están cerca de la velocidad de la luz, <em>c</em>, que es de 299.792’458 Km/s. Cuando tratamos con velocidades tan altas se necesita una segunda modificación a las leyes de la física del siglo XIX; tenemos que contar con la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> especial de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta teoría también fue el resultado de una publicación de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> de 1905. en esta teoría quedaron sentadas las bases de que el movimiento y el reposo son conceptos relativos, no son absolutos, como tampoco habrá un sistema de referencia absoluto con respecto al cual uno pueda medir la velocidad de la luz.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero había más cosas que tenían que ser relativas. En este teoría, la masa y la energía también dependen de la velocidad, como lo hacen la intensidad del campo eléctrico y del magnético.</p>
<p><span id="more-3012"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> descubrió que la masa de una partícula es siempre proporcional a la energía que contienen, supuesto que se haya tenido en cuenta una gran cantidad de <em>energía en reposo</em> de una partícula cualquiera, como se denota a continuación:</p>
<p style="text-align: center;">E = mc<sup>2</sup></p>
<p style="text-align: justify;">Como la velocidad de la luz es muy grande, esta ecuación sugiere que cada partícula debe almacenar una cantidad enorme de energía, y en parte esta predicción fue la que hizo que la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> tuviese tanta importancia para la física (¡y para todo el mundo!). Para que la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> también sea autoconsistente tiene que ser <em>holista</em>, esto es, que todas las cosas y todo el mundo obedezcan a las leyes de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a>. No son sólo los relojes los que se atrasan a grandes velocidades, sino que todos los procesos animados se comportan de la forma tan inusual que describe esta teoría cuando nos acercamos a la velocidad de la luz. El corazón humano es simplemente un reloj biológico y latirá a una velocidad menor cuando viaje en un vehículo espacial a velocidades cercanas a la de la luz. Este extraño fenómeno conduce a lo que se conoce como la “paradoja de los gemelos”, sugerida por <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, en la que dos gemelos idénticos tienen diferente edad cuando se reencuentran después de que uno haya permanecido en la Tierra mientras que el otro ha viajado a velocidades relativistas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> comprendió rápidamente que las leyes de la gravedad también tendrían que ser modificadas para que cumplieran el principio relativista.</p>
<p style="text-align: justify;">Para poder aplicar el principio de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> a la fuerza gravitatoria, el principio tuvo que ser extendido de la siguiente manera: no sólo debe ser imposible determinar la velocidad absoluta del laboratorio, sino que también es imposible distinguir los cambios de velocidad de los efectos de una fuerza gravitatoria.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> comprendió que la consecuencia de esto era que la gravedad hace al espacio-tiempo lo que la humedad a una hoja de papel: deformar la superficie con desigualdades que no se pueden eliminar. Hoy en día se conocen muy bien las matemáticas de los espacios curvos, pero en el época de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> el uso de estas nociones matemáticas tan abstractas para formular leyes físicas era algo completamente nuevo, y le llevó varios años encontrar la herramienta matemática adecuada para formular su teoría general de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> que describe cómo se curva el espacio en presencia de grandes masas como planetas y estrellas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> tenía la idea en su mente desde 1907 (la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> especial la formuló en 1905), y se pasó 8 años buscando las matemáticas adecuadas para su formulación.</p>
<p style="text-align: justify;">Leyendo el material enviado por un amigo al que pidió ayuda, <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> quedó paralizado. Ante él, en la primera página de una conferencia dada ante el Sindicato de Carpinteros, 60 años antes por un tal Riemann, tenía la solución a sus desvelos: el <em><a href="#" onclick="referencia('tensor metrico',event); return false;">tensor métrico</a> de Riemann</em>, que le permitiría utilizar una geometría espacial de los espacios curvos que explicaba su <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general.</p>
<p style="text-align: justify;">No está mal que en este punto recordemos la fuerza magnética y gravitatoria que nos puede ayudar a comprender mejor el comportamiento de las partículas subatómicas.</p>
<p style="text-align: justify;">El electromagnetismo, decíamos al principio, es la fuerza con la cual dos partículas cargadas eléctricamente se repelen (si sus cargas son iguales) o se atraen (si tienen cargas de signo opuesto).</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción magnética es la fuerza que experimenta una partícula eléctricamente cargada que se mueve a través de un campo magnético. Las partículas cargadas en movimiento generan un campo magnético como, por ejemplo, los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> que fluyen a través de las espiras de una bobina.</p>
<p style="text-align: justify;">Las fuerzas magnéticas y eléctricas están entrelazadas. En 1873, James Clerk Maxwell consiguió formular las ecuaciones completas que rigen las fuerzas eléctricas y magnéticas, descubiertas experimentalmente por Michael Faraday. Se consiguió la teoría unificada del electromagnetismo que nos vino a decir que la electricidad y el magnetismo eran dos aspectos de una misma cosa.</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción es universal, de muy largo alcance (se extiende entre las estrellas), es bastante débil. Su intensidad depende del cociente entre el cuadrado de la carga del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y <em>2hc</em> (dos veces la <a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a> por la velocidad de la luz). Esta fracción es aproximadamente igual a 1/137’036…, o lo que llamamos α y se conoce como <em>constante de estructura fina</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">En general, el alcance de una interacción electromagnética es inversamente proporcional a la masa de la partícula mediadora, en este caso, el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a>, sin masa.</p>
<p style="text-align: justify;">También antes hemos comentado sobre la interacción gravitatoria de la que <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> descubrió su compleja estructura y la expuso al mundo en 1915 con el nombre de teoría general de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a>, y la relacionó con la curvatura del espacio y el tiempo. Sin embargo, aún no sabemos cómo se podrían reconciliar las leyes de la gravedad y las leyes de la mecánica cuántica (excepto cuando la acción gravitatoria es suficientemente débil).</p>
<p style="text-align: justify;">La teoría de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> nos habla de los planetas y las estrellas del cosmos. La teoría de Planck, Heisemberg, Schrödinger, Dirac, Feynman y tantos otros, nos habla del comportamiento del átomo, del núcleo, de las partículas elementales en relación a estas interacciones fundamentales. La primera se ocupa de los cuerpos muy grandes y de los efectos que causan en el espacio y en el tiempo; la segunda de los cuerpos muy pequeños y de su importancia en el universo atómico. Cuando hemos tratado de unir ambos mundos se produce una gran explosión de rechazo. Ambas teorías son (al menos de momento) irreconciliables.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La interacción gravitatoria actúa exclusivamente sobre la masa de una partícula.</li>
<li>La gravedad es de largo alcance y llega a los más lejanos confines del universo conocido.</li>
<li>Es tan débil que, probablemente, nunca podremos detectar esta fuerza de atracción gravitatoria entre dos partículas elementales. La única razón por la que podemos medirla es debido a que es colectiva: todas las partículas (de la Tierra) atraen a todas las partículas (de nuestro cuerpo) en la misma dirección.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La partícula mediadora es el hipotético <a href="#" onclick="referencia('graviton',event); return false;">gravitón</a>. Aunque aún no se ha descubierto experimentalmente, sabemos lo que predice la mecánica cuántica: que tiene masa nula y <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> 2.</p>
<p style="text-align: justify;">La ley general para las interacciones es que, si la partícula mediadora tiene el <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> par, la fuerza entre cargas iguales es atractiva y entre cargas opuestas repulsiva. Si el <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> es impar (como en el electromagnetismo) se cumple a la inversa.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero antes de seguir profundizando en estas cuestiones hablemos de las propias partículas subatómicas, para lo cual la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> especial, que es la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> sin fuerza gravitatoria, es suficiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Si viajamos hacia lo muy pequeño tendremos que ir más allá de los átomos, que son objetos voluminosos y frágiles comparados con lo que nos ocupará a continuación: el núcleo atómico y lo que allí se encuentra. Los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, que ahora vemos “a gran distancia” dando vueltas alrededor del núcleo, son muy pequeños y extremadamente robustos. El núcleo está constituido por dos especies de bloques: <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a>. El <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> (del griego πρώτος, <em>primero</em>) debe su nombre al hecho de que el núcleo atómico más sencillo, que es el hidrógeno, está formado por un solo <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>. Tiene una unidad de carga positiva. El <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> recuerda al <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> como si fuera su hermano gemelo: su masa es prácticamente la misma, su <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> es el mismo, pero en el <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a>, como su propio nombre da a entender, no hay carga eléctrica; es neutro.</p>
<p style="text-align: justify;">La masa de estas partículas se expresa en una unidad llamada mega-electrón-voltio o MeV, para abreviar. Un MeV, que equivale a 10<sup>6</sup> electrón-voltios, es la cantidad de energía de movimiento que adquiere una partícula con una unidad de carga (tal como un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> o un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>) cuando atraviesa una diferencia de potencial de 10<sup>6</sup> (1.000.000) voltios. Como esta energía se transforma en masa, el MeV es una unidad útil de masa para las partículas elementales.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de los núcleos atómicos contienen más <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> que <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>. Los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> se encuentran tan juntos en el interior de un núcleo tan pequeño que se deberían repeles entre sí fuertemente, debido a que tienen cargas eléctricas del mismo signo. Sin embargo, hay una fuerza que los mantiene unidos estrechamente y que es mucho más potente e intensa que la <a href="#" onclick="referencia('fuerza electromagnetica',event); return false;">fuerza electromagnética</a>: la fuerza o interacción nuclear fuerte, unas 10<sup>2</sup> veces mayor que la electromagnética, y aparece sólo entre <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> para mantener a los <a href="#" onclick="referencia('nucleones',event); return false;">nucleones</a> confinados dentro del núcleo. Actúa a una distancia tan corta como 10<sup>-15 metros, o lo que es lo mismo, 0’000000000000001 metros.</sup></p>
<p style="text-align: justify;">La interacción fuerte está mediada por el intercambio de <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> virtuales, 8 <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a> que, como su mismo nombre indica (<em>glue</em> en inglés es <em>pegamento</em>), mantiene a los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> bien sujetos en el núcleo, y cuanto más se tratan de separar, más aumenta la fuerza que los retiene, que crece con la distancia, al contrario que ocurre con las otras fuerzas.</p>
<p style="text-align: justify;">La luz es una manifestación del fenómeno electromagnético y está cuantizada en “<a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>”, que se comportan generalmente como los mensajeros de todas las interacciones electromagnéticas. Así mismo, como hemos dejado reseñado en el párrafo anterior, la interacción fuerte también tiene sus cuantos (los <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a>). El físico japonés Hideki Yukawa (1907 – 1981) predijo la propiedad de las partículas cuánticas asociadas a la interacción fuerte, que más tarde se llamarían <em><a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a></em>. Hay una diferencia muy importante entre los <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a> y los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>: un <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a> es un trozo de materia con una cierta cantidad de “masa”. Si esta partícula está en reposo, su masa es siempre la misma, aproximadamente 140 MeV, y si se mueve muy rápidamente, su masa parece aumentar en función E = mc<sup>2</sup>. Por el contrario, se dice que la masa del <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> en reposo es nula. Con esto no decimos que el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> tenga masa nula, sino que el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> no puede estar en reposo. Como todas las partículas de masa nula, el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> se mueve exclusivamente con la velocidad de la luz, 299.792’458 Km/s, una velocidad que el <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a> nunca puede alcanzar porque requeriría una cantidad infinita de energía cinética. Para el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a>, toda su masa se debe a su energía cinética.</p>
<p style="text-align: justify;">Los físicos experimentales buscaban partículas elementales en las trazas de los rayos cósmicos que pasaban por aparatos llamados <em>cámaras de niebla</em>. Así encontraron una partícula coincidente con la masa que debería tener la partícula de Yukawa, el <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a>, y la llamaron <em>mesón</em> (del griego <em>medio</em>), porque su masa estaba comprendida entre la del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y la del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>. Pero detectaron una discrepancia que consistía en que esta partícula no era afectada por la interacción fuerte, y por tanto, no podía ser un <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a>. Actualmente nos referimos a esta partícula con la abreviatura μ y el nombre de <em>muón</em>, ya que en realidad era un <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptón</a>, hermano gemelo del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, pero con 200 veces su masa.</p>
<p style="text-align: justify;">Antes de seguir veamos las partículas elementales de vida superior a 10<sup>-20</sup> segundos que eran conocidas en el año 1970.</p>
<table style="text-align: justify; margin: auto auto;" border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="115">
<p align="center"><strong>Nombre</strong></p>
</td>
<td width="72">
<p align="center"><strong>Símbolo</strong></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center"><strong>Masa (MeV)</strong></p>
</td>
<td width="96">
<p align="center"><strong>Carga</strong></p>
</td>
<td width="67">
<p align="center"><strong>Espín</strong></p>
</td>
<td width="125">
<p align="center"><strong>Vida media (s)</strong></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Fotón</td>
<td width="72">
<p align="center">γ</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">1</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="6" width="576">
<p align="center"><span style="text-decoration: underline;">Leptones</span> (L = 1, B = 0)</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Electrón</td>
<td width="72">
<p align="center">e<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">0’5109990</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">–</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Muón</td>
<td width="72">
<p align="center">μ<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">105’6584</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">–</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">2’1970 × 10<sup>-6</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Tau</td>
<td width="72">
<p align="center">τ</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrino electrónico</td>
<td width="72">
<p align="center">ν<sub>e</sub></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">~ 0</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">~ ∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrino muónico</td>
<td width="72">
<p align="center">ν<sub>μ</sub></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">~ 0</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">~ ∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrino tauónico</td>
<td width="72">
<p align="center">ν<sub>τ</sub></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">~ 0</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">~ ∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="6" width="576">
<p align="center"><span style="text-decoration: underline;">Mesones</span> (L = 0, B = 0)</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Pión +</td>
<td width="72">
<p align="center">π<sup>+</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">139’570</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">2’603 × 10<sup>-8</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Pión –</td>
<td width="72">
<p align="center">π<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">139’570</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">2’603 × 10<sup>-8</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Pión 0</td>
<td width="72">
<p align="center">π<sup>0</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">134’976</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">0’84 × 10<sup>-16</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón +</td>
<td width="72">
<p align="center">k<sup>+</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">493’68</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">1’237 × 10<sup>-8</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón –</td>
<td width="72">
<p align="center">k<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">493’68</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">1’237 × 10<sup>-8</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón largo</td>
<td width="72">
<p align="center">k<sub>L</sub></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">497’7</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">5’17 × 10<sup>-8</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón corto</td>
<td width="72">
<p align="center">k<sub>S</sub></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">497’7</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">0’893 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Eta</td>
<td width="72">
<p align="center">η</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">547’5</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">5’5 × 10<sup>-19</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="6" width="576">
<p align="center"><span style="text-decoration: underline;">Bariones</span> (L = 0, B = 1)</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Protón</td>
<td width="72">
<p align="center">p</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">938’2723</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">+</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrón</td>
<td width="72">
<p align="center">n</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">939’5656</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">887</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Lambda</td>
<td width="72">
<p align="center">Λ</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.115’68</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">2’63 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Sigma +</td>
<td width="72">
<p align="center">Σ<sup>+</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.189’4</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">+</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">0’80 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Sigma –</td>
<td width="72">
<p align="center">Σ<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.1974</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">–</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">7’4× 10<sup>-20</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Sigma 0</td>
<td width="72">
<p align="center">Σ<sup>0</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">1’48 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Ksi 0</td>
<td width="72">
<p align="center">Ξ<sup>0</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.314’9</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">2’9 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Ksi –</td>
<td width="72">
<p align="center">Ξ<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.321’3</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">–</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">1’64 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Omega –</td>
<td width="72">
<p align="center">Ω<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.672’4</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">–</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">1½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">0’82 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Para cada <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptón</a> y cada <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">barión</a> existe la correspondiente antipartícula, con exactamente las mismas propiedades a excepción de la carga que es la contraria. Por ejemplo, el anti<a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> se simboliza con  y el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> con <em>e<sup>+</sup></em>. Los <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> neutros son su propia antipartícula, y el π<sup>+</sup> es la antipartícula del π<sup>-</sup>, al igual que ocurre con k<sup>+</sup> y k<sup>-</sup>. El símbolo de la partícula es el mismo que el de su antipartícula con una barra encima. Las masas y las vidas medias aquí reflejadas pueden estar corregidas en este momento, pero de todas formas son muy aproximadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los símbolos que se pueden ver algunas veces, como <em>s</em> (extrañeza) e <em>i</em> (iso<a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a>) están referidos a datos cuánticos que afectan a las partículas elementales en sus comportamientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Debo admitir que todo esto tiene que sonar algo misterioso. Es difícil explicar estos temas por medio de la simple palabra escrita sin emplear la claridad que transmiten las matemáticas, lo que, por otra parte, es un mundo secreto para el común de los mortales, y ese lenguaje es sólo conocido por algunos privilegiados que, mediante un sistema de ecuaciones pueden ver y entender de forma clara, sencilla y limpia, todas estas complejas cuestiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Si hablamos del <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> (o, con más precisión, el momento angular, que es aproximadamente la masa por el radio por la velocidad de rotación) se puede medir como un múltiplo de la <a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a>, <em>h</em>, dividido por <em>2π</em>. Medido en esta unidad y de acuerdo con la mecánica cuántica, el <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> de cualquier objeto tiene que ser o un entero o un entero más un medio. El <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> total de cada tipo de partícula – aunque no la dirección del mismo – es fijo.</p>
<p style="text-align: justify;">El <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, por ejemplo, tiene <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> ½. Esto lo descubrieron dos estudiantes holandeses, Samuel Gondsmit (1902 – 1978) y George Uhlenbeck (1900 – 1988), que escribieron sus tesis conjuntamente sobre este problema en 1972. Fue una idea audaz que partículas tan pequeñas como los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> pudieran tener <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a>, y de hecho, bastante grande. Al principio, la idea fue recibida con escepticismo porque la “superficie del electrón” se tendría que mover con una velocidad 137 veces mayor que la de la luz, lo cual va en contra de la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general en la que está sentado que nada en el universo va más rápido que la luz, y por otra parte, contradice E=mc<sup>2</sup>, y el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> pasada la velocidad de la luz tendría una masa infinita.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy día, sencillamente, tal observación es ignorada, toda vez que el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> carece de superficie.</p>
<p style="text-align: justify;">Las partículas con <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> entero se llaman <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a>, y las que tienen <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> entero más un medio se llaman <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a>. Consultado los valores del <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> en la tabla anterior podemos ver que los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a> y los <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> son <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a>, y que los <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> y los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> son <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a>. En muchos aspectos, los <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a> se comportan de manera diferente de los <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a>. Los <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a> tienen la propiedad de que cada uno de ellos requiere su propio espacio: dos <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a> del mismo tipo no pueden ocupar o estar en el mismo punto, y su movimiento está regido por ecuaciones tales que se evitan unos a otros. Curiosamente, no se necesita ninguna fuerza para conseguir esto. De hecho, las fuerzas entre los <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a> pueden ser atractivas o repulsivas, según las cargas. El fenómeno por el cual cada <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermión</a> tiene que estar en un estado diferente se conoce como el <em><a href="#" onclick="referencia('exclusion principio de',event); return false;">principio de exclusión</a> de Pauli</em>. Cada átomo está rodeado de una nube de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, que son <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a> (<a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> ½). Si dos átomos se aproximan entre sí, los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> se mueven de tal manera que las dos nubes se evitan una a otra, dando como resultado una fuerza repulsiva. Cuando aplaudimos, nuestras manos no se atraviesan pasando la uno a través de la otra. Esto es debido al <a href="#" onclick="referencia('exclusion principio de',event); return false;">principio de exclusión</a> de Pauli para los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> de nuestras manos que, de hecho, los de la izquierda rechazan a los de la derecha.</p>
<p style="text-align: justify;">En contraste con el característico individualismo de los <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a>, los <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a> se comportan colectivamente y les gusta colocarse todos en el mismo lugar. Un <a href="#" onclick="referencia('laser',event); return false;">láser</a>, por ejemplo, produce un haz de luz en el cual muchísimos <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> llevan la misma longitud de onda y dirección de movimiento. Esto es posible porque los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> son <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando hemos hablado de las fuerzas fundamentales que, de una u otra forma, interaccionan con la materia, también hemos explicado que la interacción débil es la responsable de que muchas partículas y también muchos núcleos atómicos exóticos sean inestables. La interacción débil puede provocar que una partícula se transforme en otra relacionada, por emisión de un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y un <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a>. Enrico <a href="#" onclick="referencia('fermi',event); return false;">Fermi</a>, en 1934, estableció una fórmula general de la interacción débil, que fue mejorada posteriormente por George Sudarshan, Robert Marschak, Murray Gell-Mann, Richard Feynman y otros. La fórmula mejorada funciona muy bien, pero se hizo evidente que no era adecuada en todas las circunstancias.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1970, de las siguientes características de la interacción débil sólo se conocían las tres primeras:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La interacción actúa de forma universal sobre muchos tipos diferentes de partículas y su intensidad es aproximadamente igual para todas (aunque sus efectos pueden ser muy diferentes en cada caso). A los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> les afecta exclusivamente la interacción débil.</li>
<li>Comparada con las demás interacciones, ésta tiene un alcance muy corto.</li>
<li>La interacción es muy débil. Consecuentemente, los choques de partículas en los cuales hay <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> involucrados son tan poco frecuentes que se necesitan chorros muy intensos de <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> para poder estudiar tales sucesos.</li>
<li>Los mediadores de la interacción débil, llamados W<sup>+</sup>, W<sup>-</sup> y Z<sup>0</sup>, no se detectaron hasta la década de 1980. al igual que el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a>, tienen <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> 1, pero están eléctricamente cargados y son muy pesados (esta es la causa por la que el alcance de la interacción es tan corto). El tercer mediador, Z<sup>0</sup>, que es responsable de un tercer tipo de interacción débil que no tiene nada que ver con la desintegración de las partículas llamada “corriente neutra”, permite que los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> puedan colisionar con otras partículas sin cambiar su identidad.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">A partir de 1970, quedó clara la relación de la interacción débil y la electromagnética (electrodébil de Weinberg-Salam).</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción fuerte (como hemos dicho antes) sólo actúa entre las partículas que clasificamos en la familia llamada de los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a>, a los que proporciona una estructura interna complicada. Hasta 1972 sólo se conocían las reglas de simetría de la interacción fuerte y no fuimos capaces de formular las leyes de la interacción con precisión.</p>
<p style="text-align: justify;">Como apuntamos, el alcance de esta interacción no va más allá del radio de un núcleo atómico ligero (10<sup>-13 cm aproximadamente).</sup></p>
<p style="text-align: justify;">La interacción es fuerte. En realidad, la más fuerte de todas.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo dejaré aquí, en verdad, eso que h el Modelo Estándar de la Física, es feo, complejo e incompleto y, aunque hasta el momento es una buena herramienta con la que trabajar, la verdad es que, se necesita un nuevo modelo más avanzado y que incluya la Gravedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Veremos que nos trae el Bosón de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> que encontrará el LHC.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>¡Son tántas las cosas que no sabemos!</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 07:06:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Son muchas las cosas que no sabemos. Por ejemplo, no sabemos si los neutrinos tienen alguna masa en reposo. Tenemos que saber cómo la violación de la simetría CP (el proceso que originó la materia) aparece, y, lo que es más importante, hemos de introducir un nuevo fenómeno, al que llamamos campo de Higgs, para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Son muchas las cosas que no sabemos. Por ejemplo, no sabemos si los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> tienen alguna masa en reposo. Tenemos que saber cómo la violación de la simetría CP (el proceso que originó la materia) aparece, y, lo que es más importante, hemos de introducir un nuevo fenómeno, al que llamamos campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>, para preservar la coherencia matemática del modelo estándar.  La idea de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>, y su partícula asociada, el <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosón</a> de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>, cuenta en todos los problemas que he mencionado antes.  Parece, con tantos parámetros imprecisos (19) que, el modelo estándar se mueve bajo nuestros pies.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre los teóricos, el casamiento de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general y la teoría cuántica es el problema central de la física moderna. A los esfuerzos teóricos que se realizan con ese propósito se les llama “supergravedad”, “súper-simetría”, “supercuerdas” “<a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a>” o, en último caso, “teoría de todo o gran teoría unificada”.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahí tenemos unas matemáticas exóticas que ponen de punta hasta los pelos de las cejas de algunos de los mejores matemáticos del mundo (¿y Perelman? ¿Por qué nos se ha implicado?).  Hablan de 10, 11 y 26 dimensiones, siempre, todas ellas espaciales menos una que es la temporal.  Vivimos en cuatro: tres de espacio (este-oeste, norte-sur y arriba-abajo) y una temporal. No podemos, ni sabemos o no es posible instruir, en nuestro cerebro (también tridimensional), ver más dimensiones. Pero llegaron Kaluza y Klein y compactaron, en la <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a> las dimensiones que no podíamos ver. ¡Problema solucionado!</p>
<p style="text-align: justify;">¿Quién puede ir a la <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a> para verla?</p>
<p style="text-align: justify;">La puerta de las dimensiones más altas quedó abierta y, a los teóricos, se les regaló una herramienta maravillosa.  En el Hiperespacio, todo es posible.  Hasta el matrimonio de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general y la mecánica cuántica, allí si es posible encontrar esa soñada teoría de la Gravedad cuántica.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que, los teóricos, se han embarcado a la búsqueda de un objetivo audaz: buscan una teoría que describa la simplicidad primigenia que reinaba en el intento calor del universo en sus primeros tiempos, una teoría carente de parámetros, donde estén presentes todas larespuestas.  Todo debe ser contestado a partir de una ecuación básica.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Dónde radica el problema?</p>
<p><span id="more-3030"></span></p>
<p style="text-align: justify;">El problema está en que la única teoría candidata no tiene conexión directa con el mundo de la observación, o no lo tiene todavía si queremos expresarnos con propiedad. La energía necesaria para ello, no la tiene ni el nuevo acelerador de partículas LHC que mencioné en páginas anteriores.</p>
<p style="text-align: justify;">La verdad es que, la teoría que ahora tenemos, el Modelo Estándar, concuerda de manera exacta con todos los datos a bajas energías y contesta cosas sin sentido a altas energías.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Necesitamos algo más avanzado!</p>
<p style="text-align: justify;">Se ha dicho que la función de la partícula de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> es la de dar masa a las otras partículas y cuando su autor lanzó la idea al mundo, resultó además de nueva muy extraña.  El secreto de todo radica en conseguir la simplicidad: el átomo resultó ser complejo lleno de esas infinitesimales partículas electromagnéticas que bautizamos con el nombre de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, resultó que tenía un núcleo que contenía, a pesar de ser tan pequeño, casi toda la masa del átomo.  El núcleo, tan pequeño, estaba compuesto de otros objetos más pequeños aún, los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> que estaban instalados en nubes de otras partículas llamadas <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a> y, ahora, queremos continuar profundizando, sospechamos, que después de los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> puede haber algo más.</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, la idea nueva que surgió es que el espacio entero contiene un campo, el campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>, que impregna el <span style="text-decoration: underline;">vacío</span> y es el mismo en todas partes. <span style="text-decoration: underline;">Es decir, </span>que si miramos a las estrellas en una noche clara estamos mirando el campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>.  Las partículas influidas por este campo, toman masa.  Esto no es por sí mismo destacable, pues las partículas pueden tomar energía de los campos (<a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a>) de los que hemos comentado, del campo gravitatorio o del electromagnético.  Si llevamos un bloque de plomo a lo alto de la Torre Eiffel, el bloque adquiriría energía potencial a causa de la alteración de su posición en el campo gravitatorio de la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">Como E=mc<sup>2</sup>, ese aumento de la energía potencial equivale a un aumento de la masa, en este caso la masa del Sistema Tierra-bloque de plomo.  Aquí hemos de añadirle amablemente un poco de complejidad a la venerable ecuación de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>.  La masa, m, tiene en realidad dos partes.  Una es la masa en reposo, m<sub>0</sub>, la que se mide en el laboratorio cuando la partícula está en reposo.  La partícula adquiere la otra parte de la masa en virtud de su movimiento (como los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> en el acelerador de partículas, o los <a href="#" onclick="referencia('muon',event); return false;">muones</a>, que aumentan varias veces su masa cuando son lanzados a velocidades cercanas a c) o en virtud de su energía potencial de campo. Vemos una dinámica similar en los núcleos atómicos.  Por ejemplo, si separamos el <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> y el <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> que componen un núcleo de <a href="#" onclick="referencia('deuterio',event); return false;">deuterio</a>, la suma de las masas aumenta.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero la energía potencial tomada del campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> difiere en varios aspectos de la acción de los campos familiares. La masa tomada de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> es en realidad masa en reposo. De hecho, en la que quizá sea la versión más apasionante de la teoría del campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>, éste genera toda la masa en reposo.  Otra diferencia es que la cantidad de masa que se traga del campo es distinta para las distintas partículas.</p>
<p style="text-align: justify;">Por encima de este punto –antes de alrededor de un minuto y cuarenta segundos desde el comienzo del tiempo- no hay núcleos atómicos estables.  El nivel de energía en el ambiente es mayor que la energía de unión nuclear.</p>
<p style="text-align: justify;">Por consiguiente, todos los núcleos que se forman, se destruyen de nuevo rápidamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Alrededor de un segundo desde el comienzo del tiempo, llegamos a la época de desacoplamiento de los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a>.  Aunque en esa época el Universo es más denso que las orcas (y tan caliente como la explosión de una bomba de hidrógeno), ya ha empezado a parecer vacío a los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a>.  Puesto que los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> sólo reaccionan a la fuerza débil, que tiene un alcance extremadamente corto, ahora pueden escapar de sus garras y volar indefinidamente sin experimentar ninguna otra interacción.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, emancipados, en lo sucesivo son libres de vagar por el Universo a su manera indiferente, volando a través de la mayor parte  de la materia como sino existiese. (Diez trillones de <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> atravesarán sin causar daños el cerebro y el cuerpo del lector en el tiempo que le lleve leer esta frase.  Y en el tiempo en que usted haya leído esta frase estarán más lejos que la Luna).</p>
<p style="text-align: justify;">De esa manera, oleadas de <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> liberados en un segundo después del big bang persiste aún después, formando una radiación cósmica de hondo de <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> semejante a la radiación de fondo de microondas producida por el desacoplamiento de los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Si estos <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> “cósmicos” (como se los llama para diferenciarlos de los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> liberados más tarde por las supernovas) pudiesen ser observador por un telescopio de <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> de alguna clase, proporcionarían una visión directa del Universo cuando sólo tenía un segundo.</p>
<p style="text-align: justify;">A medida que retrocedemos en el tiempo, el Universo se vuelve más denso y más caliente, y el nivel de  estructura que puede existir se hace cada vez más rudimentario.</p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto, en ese tiempo, no hay moléculas, ni átomos, ni núcleos atómicos, y, a 10-<sup>6</sup> (0.000001) de segundo después del comienzo del tiempo, tampoco hay <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> ni <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>.  El Universo es un océano de <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> libres y otras partículas elementales.</p>
<p style="text-align: justify;">Si nos tomamos el trabajo de contarlos, hallaremos que por cada mil millones de antiquarks existen mil millones y un <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a>.  Esta asimetría es importante.  Los pocos <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> en exceso destinados a sobrevivir a la aniquilación general quark-antiquark formaran todos los átomos de materia del Universo del último día.  Se desconoce el origen de la desigualdad; presumiblemente obedezca a la ruptura de una simetría materia antimateria en alguna etapa anterior.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos aproximamos a un tiempo en que las estructuras básicas de las leyes naturales, y no sólo las de las partículas y campos cuya conducta dictaban, cambiaron a medida que evolucionó el Universo.</p>
<p style="text-align: justify;">La primera transición semejante se produjo en los 10<sup>-11 </sup>de segundo después del comienzo del tiempo, cuando las funciones de las fuerzas débiles y electromagnéticas se regían por una sola fuerza, la electrodébil.  Ahora hay bastante energía ambiente para permitir la creación y el mantenimiento de gran número de <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a> w y z.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas partículas – las mismas cuya aparición en el acelerador del CERN verificó la teoría electrodébil – son las mediadoras intercambiables en las interacciones de fuerzas electromagnéticas y débiles, lo que las hace indistinguibles.  En ese tiempo, el Universo está gobernando sólo por tres fuerzas: la gravedad, la interacción nuclear fuerte y la electrodébil.</p>
<p style="text-align: justify;">Más atrás de ese tiempo nos quedamos en el misterio y envueltos en una gran nebulosa de ignorancia.  Cada uno se despacha a su gusto para lanzar conjeturas y teorizar sobre lo que pudo haber sido.   Seguramente, en el futuro, será la <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a> (de supercuerdas) la que contestará esas preguntas sin respuestas ahora.</p>
<p style="text-align: justify;">En los 10<sup>-35</sup> de segundo desde el comienzo del tiempo, entramos en un ámbito en el que las condiciones cósmicas son aún menos conocidas.  Si las grandes teorías unificadas son correctas, se produjo una ruptura de la simetría por la que la <a href="#" onclick="referencia('fuerza electronuclear',event); return false;">fuerza electronuclear</a> unificada se escindió en las fuerzas electrodébil y las fuertes.  Si es correcta la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('supersimetria',event); return false;">supersimetría</a>, la transición puede haberse producido antes, había involucrado a la gravitación.</p>
<p style="text-align: justify;">Elaborar una teoría totalmente unificada es tratar de comprender lo que ocurrió en ese tiempo remoto que, según los últimos estudios está situado entre 15.000 y 18.000 millones de años, cuando la perfecta simetría que, se pensaba, caracterizó el Universo, se hizo añicos para dar lugar a los simetrías rotas que hallamos a nuestro alrededor y que, nos trajo las fuerzas y constantes Universales que, paradójicamente, hicieron posible nuestra aparición para que ahora, sea posible que, alguien como yo esté contando lo que pasó.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero hasta que no tengamos tal teoría no podemos esperar comprender lo que realmente ocurrió en ese Universo bebé.  Los límites de nuestras conjeturas actuales cuando la edad del Universo sólo es de 10<sup>-43</sup> de segundo, nos da la única respuesta de encontrarnos ante una puerta cerrada.</p>
<p style="text-align: justify;">Del otro lado de esa puerta está la época de Plank, un tiempo en que la atracción gravitatoria ejercida por cada partícula era comparable en intensidad a la <a href="#" onclick="referencia('fuerza nuclear fuerte',event); return false;">fuerza nuclear fuerte</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que, llegados a este punto podemos decir que la clave teórica que podría abrir esa puerta sería una teoría unificada que incluyese la gravitación.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
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		<title>¿De Branas? ¿Más dimensiones? ¿Qué Universo es ése?</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:45:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué son las D-branas? ¿Por qué las requiere la teoría de cuerdas? La respuesta básica a la segunda pregunta es que dan sentido a las cuerdas abiertas que intervienen en la teoría tipo I: cada uno de los dos extremos de una cuerda abierta debe residir en una D-brana. Pero dos extremos de la cuerda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">¿Qué son las <em>D-branas</em>? ¿Por qué las requiere la teoría de cuerdas? La respuesta básica a la segunda pregunta es que dan sentido a las cuerdas abiertas que intervienen en la teoría tipo I: cada uno de los dos extremos de una cuerda abierta debe residir en una D-brana. Pero dos extremos de la cuerda abierta residen en un subespacio (q + 1)-dimensional de género tiempo llamado una D-brana, o D-q-brana que es una entidad esencialmente clásica (aunque posee propiedades de <a href="#" onclick="referencia('supersimetria',event); return false;">supersimetría</a>), que representa una solución de la teoría de supergravedad 11 dimensional.</p>
<p style="text-align: justify;">En respuesta a la primera pregunta, una D-brana es una estructura de género tiempo, como más arriba indico, 1 + q dimensiones espaciotemporales. Invocando una de las dualidades de la <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a>, alternativamente podemos considerar una D-brana como una solución de las ecuaciones de alguna otra versión de la <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a> de cuerdas.</p>
<p style="text-align: justify;">Las D-branas aparecen en muchas discusiones modernas relacionadas con las cuerdas (por ejemplo, en la <a href="#" onclick="referencia('entropia',event); return false;">entropía</a> de los <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujeros negros</a>). Suelen tratarse como si fueran objetos clásicos que yacen dentro del espacio-tiempo completo 1 + 9 (o 1 + 10) dimensiones. La “D” viene de “Dirichlet”, por analogía con el tipo de problema de valor de frontera conocido como un problema de Dirichlet, en el que hay una frontera de género tiempo sobre la que se especifican datos (según Peter G. Lejeune Dirichlet, un eminente matemático francés que vivió entre 1805 y 1859).</p>
<p style="text-align: justify;">Con la introducción de tales D-branas, varios teóricos han expresado una “filosofía de cuerdas” que parece representar un profundo cambio respecto a lo anterior. En efecto, se afirma con cierta frecuencia que podríamos “vivir en” esta o esa D-brana, lo que significa que nuestro espacio-tiempo percibido podría yacer realmente dentro de un D-brana, de modo que la razón de que no se perciban ciertas “dimensiones extra” se explicaría por el hecho de “nuestra” D-brana no se extiende a esas dimensiones extra.</p>
<p style="text-align: justify;">La última posibilidad sería la postura más económica, por supuesto, de modo que “nuestra” D-brana (una D-3-brana) sería de 1 + 3 dimensiones. Esto no elimina los grados de libertad en las dimensiones extra, pero los reduce drásticamente. ¿Por qué es así? Nuestra perspectiva ahora es que somos “conscientes” de los grados de libetad que están implicados en el interior profundo del espacio de mayores dimensiones entre las D-branas, y es en esto donde se está dejando sentir la excesiva libertad funcional.</p>
<p><span id="more-3028"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Sólo vamos a ser conscientes de dimensiones extra allí donde inciden directamente sobre las D-brana en la que “vivimos”. Más que una imagen de tipo “espacio cociente” que evoca la analogía de <a href="#" onclick="referencia('kaluza klein',event); return false;">Kaluza-Klein</a> original:</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1567" title="d-brana" src="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/wp-content/uploads/2009/01/d-brana.jpg" alt="d-brana" width="400" height="267" /></p>
<p style="text-align: justify;">El gráfico representa un modelo de manguera de un espacio-tiempo de dimensiones más altas de tipo <a href="#" onclick="referencia('kaluza klein',event); return false;">Kaluza-Klein</a>, donde la longitud, o mejor, la dimensión a lo largo de la longitud de la manguera representa el 4-espacio-tiempo normal, y la dimensión alrededor de la manguera representa la dimensión extra “pequeñas” (quizá escala de Planck). Imaginemos un “ser” que habite en este mundo, que rebasa estas dimensiones extra “pequeñas”, y por ello no es realmente consciente de ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, nuestro espacio-tiempo observado aparece ahora como un subespacio 4-dimensional del espacio real de dimensiones más altas. Con algo de imaginación, lo podemos visualizar en nuestra mente.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuánta libertad funcional esperamos ahora? La situación es ahora algo parecida a la imagen geométrica que hemos adoptado en el gráfico para obtener una perspectiva más convencional con respecto a la “supergeometría”. Puesto que ahora estamos interesados solo en el comportamiento en la D-brana (que suponemos que es geométricamente una (1 + 3)-superficie ordinaria), podemos imaginar que nuestra libertad funcional se ha convertido en una aceptable , aunque para un <em>M</em> bastante grande. Sin embargo, incluso esto supone que la restricción de la dinámica en el 10-espacio (un 11-espacio) completo nos proporciona ecuaciones dinámicas dentro de “nuestra” D-brana 4-dimensional que son del tipo convencional, de modo que bastarán los datos iniciales en una 3-superficie para determinar el comportamiento en todo el 4-espacio. Esto es difícilmente probable, en general, de modo que aún cabe esperar un excesivo . ¡El problema no ha desaparecido todavía!</p>
<p style="text-align: justify;">Tal actitud hacia las D-branas se ha utilizado para intentar resolver el <em>problema de la jerarquía</em> del gráfico siguiente:</p>
<p style="text-align: justify;">Según cierta perspectiva de “gran unificación”, las constantes de acoplamiento de las interacciones fuerte, débil y electromagnética, tratadas como constantes de acoplamiento móviles, deberían alcanzar exactamente el mismo valor a temperaturas suficientemente grandes, aproximadamente 10<sup>28</sup> K, que se habrían dado alrededor de 10.000 instantes de Planck después del <a href="#" onclick="referencia('big bang',event); return false;">Big Bang</a> (~10<sup>-39</sup> s). Se ha visto que la <a href="#" onclick="referencia('supersimetria',event); return false;">supersimetría</a> es necesaria para resolver que los tres valores coincidan exactamente.</p>
<p style="text-align: justify;">En concreto, esta es la cuestión de por qué las interacciones gravitatorias son tan minúsculas comparadas con las demás fuerzas importantes de la naturaleza o, de manera equivalente, por qué es la <a href="#" onclick="referencia('planck masa de',event); return false;">masa de Planck</a> tan enormemente mayor que las masas de las partículas elementales de la naturaleza (en un factor de, aproximadamente, 10<sup>20</sup>). La aproximación de la D-brana a este problema parece requerir la existencia de más de una D-brana, una de las cuales es “grande” y la otra “pequeña”. Hay un factor exponencial involucrado en cómo se estira la geometría desde una D-brana hasta la otra, y esto se considera una ayuda para abordar la discrepancia en 10<sup>40</sup>, más o menos, entre las intensidades de la fuerza gravitatoria y las otras fuerzas.</p>
<p style="text-align: justify;">Se puede decir que este tipo de imagen de espacio-tiempo de dimensiones más altas, que se estira desde la frontera de una D-brana hasta la otra, es uno de los tipos de geometría sugeridos por las teorías 11 dimensionales, tales como la <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a>, donde la undécima dimensión tiene la forma de un segmente abierto, y la geometría de cada frontera tiene la forma topológica (por ejemplo, M×V) de los 10 espacios considerados antes. En otros modelos, la undécima dimensión es topológicamente S<sup>1</sup>.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué harán de todo esto los físicos con respecto al estatus de la teoría de cuerdas como una teoría física para el futuro?</p>
<p style="text-align: justify;">La situación tiene aspectos muy enigmáticos y notables, y otros aspectos parecen inconsistentes y sería un error, en este momento, que los demos por buenos; mejor esperemos a que maduren. Pese a todo, muchas de las afirmaciones de los teóricos de cuerdas se hacen con gran seguridad y aparente confianza. Es indudable que estas afirmaciones deben ser suavizadas hasta que se adquiera más certeza en el conocimiento de los múltiples aspectos de la teoría que deben ser tomados con cierta reserva antes de ser lanzadas alegremente al mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Roger Penrose afirma que algunas de las afirmaciones de más peso pueden ser descartadas (tal es el caso de que la teoría de cuerdas ha proporcionado una teoría completa y consistente de la gravedad cuántica). En mi modestia, estoy totalmente de acuerdo con él, y según lo poco que sé al respecto, me hace pensar que la teoría de cuerdas es una firme candidata para llegar a esa teoría cuántica de la gravedad, aunque de momento, le queda inalcanzable.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, sería injusto no admitir que parece haber algo de auténtica trascendencia “entre bastidores” en algunos aspectos de la <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a> de cuerdas. Claro que podría resultar que ese algo sea de interés puramente matemático, sin que haya ninguna razón real para creer que nos acerca más a los secretos de la naturaleza.</p>
<p style="text-align: justify;">La <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a> de cuerdas es una teoría muy adelantada a su tiempo; incluso las matemáticas necesarias para desarrollarla al completo nos son desconocidas. Por otra parte, la energía necesaria para verificarla no está a nuestro alcance.</p>
<p style="text-align: justify;">La fuerza del argumento a favor de la teoría de cuerdas parece residir en varias relaciones matemáticas notables entre “situaciones físicas” en apariencia diferentes, normalmente, algo alejadas de la física del mundo real de la naturaleza. ¿Son una coincidencia estas relaciones, o hay alguna razón más profunda tras ellas?</p>
<p style="text-align: justify;">Si hablamos de matemáticas, las coincidencias sin una razón determinada suelen ser más bien escasas. Me inclino y apuesto por el hecho de que para muchas de estas “coincidencias” hay realmente una razón, todavía no descubierta. Algunos, no sé si calificarlos de envidiosos o de tener carencia de ilusiones, han llegado a decir que, los teóricos de cuerdas no es seguro que estén haciendo física, o si la hacen, ¿qué área de la física están explorando realmente? Se me ocurre pensar que el mismo escepticismo encontró a <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> en su tiempo, al formular sus famosas teorías relativistas, y sin embargo, nos trajo hasta aquí.</p>
<p style="text-align: justify;">No parece que se pueda hacer una valoración adecuada de estas cuestiones sin mencionar el papel concreto de Edward Witten. Él es aceptado generalmente como la figura con más responsabilidad en la dirección de la investigación en la teoría de cuerdas (y la <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a>) desde finales de la década de los 80. Ha tenido un papel primordial en el lanzamiento de la “segunda revolución en supercuerdas” en 1995, pero ya entonces había establecido su preeminencia al iniciar varios desarrollos importantes en la teoría de cuerdas, y en muchas otras áreas que tienen cierta relación (no siempre obvia) con la teoría de cuerdas. Sin duda, Witten ha sido hasta el momento el mejor conductor de la teoría de cuerdas.</p>
<p style="text-align: justify;">Es interesante que en un nuevo trabajo que parece bastante importante, Witten ha vuelto a consideraciones dentro de un espacio-tiempo 4-dimensional estándar (aunque sigue habiendo <a href="#" onclick="referencia('supersimetria',event); return false;">supersimetría</a>). Combinando ideas de la teoría de twistores y la teoría de cuerdas, Witten es capaz de obtener algunos resultados fascinantes concernientes a las interacciones de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a> de varios <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a>. Este trabajo es particularmente importante desde una perspectiva orientada a los twistores, y bien podría llevar a nuevos desarrollos.</p>
<p style="text-align: justify;">La calidad de los logros intelectuales de Witten es extraordinaria. Se puede comentar, por ejemplo, sobre los seminarios de matemáticas de Oxford (en la serie de geometría y análisis), en los que se ha anunciado algún informe nuevo y muy original de algún problema, y ha resultado que la idea seminal procedía en realidad de Witten. A menudo, tales enfoques han abierto un nuevo campo, donde estas ideas imprevistas y nuevas han arrojado un potente fogonazo de luz original sobre problemas matemáticos difíciles (a veces problemas que previamente parecían intratables). Sin duda, Witten posee una extraordinaria intuición y unos conocimientos matemáticos que sobrepasan a los de primer orden; su medalla Field de 1990 es más que justificada. Sin embargo, sus capacidades, según las ideas que expone, están más cerca de la observación profunda de la naturaleza. Si él tiene razón, entonces quizá éste sea uno de los argumentos más contundentes para aceptar sus opiniones de que la <a href="#" onclick="referencia('supersimetria',event); return false;">supersimetría</a> y la teoría de cuerdas encuentran un profundo favor en la naturaleza. Por otra parte, ¡quizá sea un matemático más notable de lo que él mismo admite!</p>
<p style="text-align: justify;">De todas maneras, soy partidario de no apostarlo todo al mismo caballo; está claro que la teoría de cuerdas me encanta, y sus perspectivas futuras me entusiasman. Sin embargo, no quiero descartar otros caminos, otras ideas, otros puntos de vista dirigidos en otras direcciones porque, ¿dónde está la verdad?</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy mismo, con satisfacción, puedo leer en la prensa que el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) comienza de nuevo las actividades del Acelerador LHC que, si todo sale como se espera, byceará en los océanos de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> y nos traerá el esperado Bosón, y, ¿quién sabe? si no dará una sorpresa y nos encuentra allí la <a href="#" onclick="referencia('supersimetria',event); return false;">supersimetría</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Los que estamos enamorados de la física, hace mucho tiempo que esperábamos esta noticia. Es el último complemento que se necesitaba instalar en una de las cavernas excavadas en el corazón montañoso del Jura, unidas por un túnel de 27 Km de largo que discurre a 100 metros de profundidad en la frontera entre el país francés y Suiza, en cuyo interior se alberga el <em>Large Hadron Collisioner</em>, el mayor colisionador de partículas jamás construido. En escritos míos anteriores ya mencionaba este descomunal proyecto, idea de Carlo Rubbia, premio Nobel italiano y director responsable de la construcción del CERN.</p>
<p style="text-align: justify;">Este enorme acelerador es en realidad un anillo dentro del cual se harán viajar haces de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> a altas velocidades y en direcciones opuestas, que en un momento dado, se harán colisionar. El violento encuentro alcanzará un nivel de energía hasta ahora jamás logrado: 14 TeV, capaz de recrear las condiciones cercanas a las existentes en los orígenes del universo, apenas una décima de millonésima de segundo después del <a href="#" onclick="referencia('big bang',event); return false;">Big Bang</a>.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
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		<title>Objetos misteriosos, y ¿Vacío?</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:38:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[No sería justo el dejar de incluir en alguno de estos comentarios para el Carnaval de Física, a los que posiblemente son los objetos más misteriosos de nuestro universo: los agujeros negros. Si estos objetos son lo que se dice (no parece que se pueda objetar nada en contra), seguramente serán ellos los que, finalmente, nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No sería justo el dejar de incluir en alguno de estos comentarios para el Carnaval de Física, a los que posiblemente son los objetos más misteriosos de nuestro universo: los <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujeros negros</a>. Si estos objetos son lo que se dice (no parece que se pueda objetar nada en contra), seguramente serán ellos los que, finalmente, nos faciliten las respuestas sobre las ondas gravitacionales y el esquivo <a href="#" onclick="referencia('graviton',event); return false;">gravitón</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">La onda gravitacional emitida por el <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujero negro</a> produce  una ondulación en la curvatura del espacio-tiempo que viaja a la velocidad de la luz transportada por los <a href="#" onclick="referencia('graviton',event); return false;">gravitones</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay aspectos de la física que me dejan totalmente sin habla, me obligan a pensar y me transportan de este mundo material nuestro a otro fascinante donde residen las maravillas del universo. Hay magnitudes asociadas con las leyes de la gravedad cuántica. La <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a>-Wheeler, = 1’62 × 10<sup>-33</sup> cm, es la escala de longitud por debajo de la cual es espacio, tal como lo conocemos, deja de existir y se convierte en espuma cuántica. El <a href="#" onclick="referencia('planck tiempo de',event); return false;">tiempo de Planck</a>-Wheeler (1/c veces la <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a>-Wheeler, o aproximadamente 10<sup>-43</sup> segundos), es el intervalo de tiempo más corto que puede existir; si dos sucesos están separados por menos que esto, no se puede decir cuál sucede antes y cuál después. El área de Planck-Wheeler (el cuadrado de la <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a>-Wheeler, es decir, 2’61 × 10<sup>-66</sup> cm<sup>2</sup>) juega un papel clave en la <a href="#" onclick="referencia('entropia',event); return false;">entropía</a> de un <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujero negro</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Me llama poderosamente la atención lo que conocemos como las fluctuaciones de vacío; esas oscilaciones aleatorias, impredecibles e ineliminables de un campo (electromagnético o gravitatorio), que son debidas a un tira y afloja en el que pequeñas regiones del espacio toman prestada momentáneamente energía de regiones adyacentes y luego la devuelven.</p>
<p style="text-align: justify;">Ordinariamente, definimos el vacío como el espacio en el que hay una baja presión de un gas, es decir, relativamente pocos átomos o moléculas. En ese sentido, un vacío perfecto no contendría ningún átomo o molécula, pero no se puede obtener, ya que todos los materiales que rodean ese espacio tienen una presión de vapor infinita. En un <em>bajo vacío</em>, la presión se reduce hasta 10<sup>-2</sup> pascales, mientras que un <em>alto vacío</em> tiene una presión de 10<sup>-2</sup> – 10<sup>-7</sup> pascales. Por debajo de 10<sup>-7</sup> pascales se conoce como un <em>vacío ultraalto</em>. No puedo dejar de referirme al <em><a href="#" onclick="referencia('vacio theta',event); return false;">vacío theta</a></em> (vacío θ), que es el estado de vacío de un campo <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a> no abeliano (en ausencia de campos <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermión</a>icos y campos de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>). En el <a href="#" onclick="referencia('vacio theta',event); return false;">vacío theta</a> hay un número infinito de estados degenerados con efecto túnel entre estos estados. Esto significa que el <a href="#" onclick="referencia('vacio theta',event); return false;">vacío theta</a> es análogo a una función de Bloch<a name="r_pie" href="#pie">*</a> en un cristal. Cuando hay un <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermión</a> sin masa, el efecto túnel entre estados queda completamente suprimido. Cuando hay campos <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermión</a>icos con masa pequeña, el efecto túnel es mucho menor que para campos <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a> puros, pero no está completamente suprimido. El <a href="#" onclick="referencia('vacio theta',event); return false;">vacío theta</a> es el punto de partida para comprender el estado de vacío de las teoría <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a> fuertemente interaccionantes, como la <a href="#" onclick="referencia('cromodinamica cuantica',event); return false;">cromodinámica cuántica</a>.</p>
<p><span id="more-3027"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En astronomía, el vacío está referido a regiones del espacio con menos contenido de galaxias que el promedio, o ninguna galaxia. También solemos llamarlo <em>vacío cósmico</em>. Han sido detectados vacíos con menos de una décima de la densidad promedio del universo en escalas de hasta 200 millones de años luz en exploraciones a gran escala. Estas regiones son, a menudo (aunque no siempre), esféricas.</p>
<p style="text-align: justify;">El primer gran vacío en ser detectado fue el de Boötes en 1981; tiene un radio de unos 180 millones de años luz y su centro se encuentra a aproximadamente 500 millones de años luz de la Vía Láctea. La existencia de grandes vacíos no sorprende a la comunidad de astrónomos y cosmólogos, dada la existencia de cúmulos de galaxias y supercúmulos a escalas muy grandes. Claro que, según creo yo personalmente, ese vacío, finalmente, resultará que está demasiado lleno, hasta el punto de que su contenido nos manda mensajes que, aunque hemos captado, no sabemos descifrar. Cuando esté totalmente preparado para ello, os lo contaré; el mensaje permanece escondido fuera de nuestra vista<a name="r_pie2" href="#pie2">*</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos referirnos al producto o cociente de las unidades físicas básicas, elevadas a las potencias adecuadas, en una cantidad física derivada. Las cantidades físicas básicas de un sistema mecánico son habitualmente la masa (<em>m</em>), la longitud (<em>l</em>) y el tiempo (<em>t</em>). Utilizando estas dimensiones, la velocidad, que es una unidad física derivada, tendrá dimensiones <em>l/t</em>, y la aceleración tendrá dimensiones <em>l/t<sup>2</sup></em>. Como la fuerza es el producto de una masa por una aceleración, la fuerza tiene dimensiones <em>mlt<sup>-2</sup></em>. En electricidad, en unidades <a href="#" onclick="referencia('unidades del si',event); return false;">SI</a>, la corriente, <em>I</em>, puede ser considerada como dimensionalmente independiente, y las dimensiones de las demás unidades eléctricas se pueden calcular a partir de las relaciones estándar. La carga, por ejemplo, se puede definir como el producto de la corriente por el tiempo; por tanto, tiene dimensión <em>It</em>. La diferencia de potencia está dad por la relación <em>P = VI</em>, donde <em>P</em> es la potencia. Como la potencia es la fuerza por la distancia entre el tiempo (<em>mlt<sup>-2</sup> × l × t<sup>-1</sup> = ml<sup>2</sup>t<sup>-3</sup></em>), el voltaje <em>V</em> está dado por <em>V = ml<sup>2</sup>t<sup>-3</sup>I<sup>-1</sup></em>. Así queda expresado lo que en física se entiende por dimensiones, referido al producto o cociente de las cantidades físicas básicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero volvamos de nuevo a las fluctuaciones de vacío, que al igual que las ondas “reales” de energía positiva, están sujetas a las leyes de la dualidad onda/partícula; es decir, tienen tanto aspectos de onda como aspectos de partícula.</p>
<p style="text-align: justify;">Las ondas fluctúan de forma aleatoria e impredecible, con energía positiva momentáneamente aquí, energía negativa momentáneamente allí, y energía cero en promedio. El aspecto de partícula está incorporado en el concepto de partículas virtuales, es decir, partículas que pueden nacer en pares (dos partículas a un tiempo), viviendo temporalmente de la energía fluctuacional tomada prestada de regiones “vecinas” del espacio, y que luego se aniquilan y desaparecen, devolviendo la energía a esas regiones “vecinas”. Si hablamos de fluctuaciones electromagnéticas del vacío, las partículas virtuales son <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> virtuales; en el caso de fluctuaciones de la gravedad en el vacío, son <a href="#" onclick="referencia('graviton',event); return false;">gravitones</a> virtuales.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro que, en realidad, sabemos poco de esas regiones vecinas de las que tales fluctuaciones toman la energía. ¿Qué es lo que hay allí? ¿Está en esa región la tan buscada partícula de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>? Sabemos que las fluctuaciones de vacío son, para las ondas electromagnéticas y gravitatorias, lo que los movimientos de degeneración claustrofóbicos son para los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>. Si confinamos un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> a una pequeña región del espacio, entonces, por mucho que uno trate de frenarlo y detenerlo, el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> está obligado por las leyes de la mecánica cuántica a continuar moviéndose aleatoriamente, de forma impredecible. Este movimiento de degeneración claustrofóbico que produce la presión mediante la que una estrella <a href="#" onclick="referencia('enana blanca',event); return false;">enana blanca</a> se mantiene contra su propia compresión gravitatoria o, en el mismo caso, la degeneración de <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> mantiene estable a la estrella de <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a>, que obligada por la fuerza que se genera de la degeneración de los <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a>, es posible frenar la enorme fuerza de gravedad que está comprimiendo la estrella.</p>
<p style="text-align: justify;">De la misma forma, si tratamos de eliminar todas las oscilaciones electromagnéticas o gravitatorias de alguna región del espacio, nunca tendremos éxito. Las leyes de la mecánica cuántica insisten en que siempre quedarán algunas oscilaciones aleatorias impredecibles, es decir, algunas ondas electromagnéticas y gravitatorias aleatorias e impredecibles. Estas fluctuaciones del vacío no pueden ser frenadas eliminando su energía (aunque algunos estiman que, en promedio, no contienen energía en absoluto). Claro que, como antes decía, aún nadie ha podido medir de ninguna manera la cantidad real de energía que se escapa de ese supuesto “vacío”, como tampoco se ha medido la cantidad de fuerza gravitatoria que puede salir de ese mismo espacio “vacío”. Si la energía es masa y la masa produce gravedad, entonces ¿qué es lo que hay en ese mal llamado “espacio vacío”?</p>
<p style="text-align: justify;">No puedo contestar de momento esa pregunta, sin embargo, parece que no sería un disparate pensar en la existencia allí de alguna clase de materia que, desde luego, al igual que la bariónica que sí podemos ver, genera energía y ondas gravitacionales que, de alguna manera que aún se nos oculta, escapa a nuestra vista y sólo podemos constatar sus efectos al medir las velocidades a las que se alejan las galaxias unas de otras: velocidad de expansión del universo, que no se corresponde en absoluto con la masa y la energía que podemos ver.</p>
<p style="text-align: justify;">Estoy atando cabos sueltos, uniendo piezas y buscando algunas que están perdidas de tal manera que, por mucho que miremos, nunca podremos ver. El lugar de dichas piezas perdidas no está en nuestro horizonte y se esconde más allá de nuestra percepción sensorial.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos en un momento crucial de la física, las matemáticas y la cosmología, y debemos, para poder continuar avanzando, tomar conceptos nuevos que, a partir de los que ahora manejamos, nos permitan traspasar los muros que nos están cerrando el paso para llegar a las supercuerdas, a la <a href="#" onclick="referencia('materia oscura',event); return false;">materia oscura</a> o a una teoría cuántica de la gravedad, que también está implícita en la <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a>. Estamos anclados; necesitamos nuevas y audaces ideas que puedan romper las cadenas virtuales que atan nuestras mentes a ideas del pasado. En su momento, esas ideas eran perfectas y cumplieron su misión. Sin embargo, ahora no nos dejan continuar y debemos preparar nuestras mentes para evolucionar hacia nuevos conceptos y ahondar en aquellos que, aun estando ahí presentes, no somos capaces de utilizar, como por ejemplo el hiperespacio, de tan enorme importancia en el futuro de la Humanidad. Cuando sepamos “ver” dimensiones más altas, todo será mucho más sencillo y encontraremos las respuestas a los problemas que hoy no sabemos resolver.</p>
<p style="text-align: justify;">Al mencionar dimensiones más altas (ahora trabajamos con tres de espacio y una temporal), se me ocurre, como ejemplo cotidiano y sencillo, el referirme al general que, escondido con su ejército en la profundidad de un enorme valle, no sabía qué estrategia emplear para vencer a sus enemigos. Pensando en cómo resolver el problema, ascendió con sus capitanes a lo alto de la montaña, y con sorpresa vio desde aquella altura todas las posiciones enemigas. Así, de aquel nuevo conocimiento, adquirido al subir más alto, pudo extraer consecuencias de lo que vio para preparar la estrategia adecuada y alcanzar la meta, en este caso, la victoria.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues, de la misma manera, nosotros también estamos obligados a subir a la montaña que nos permita ver más allá de las matemáticas topológicas, más allá de las fluctuaciones de vacío, más allá de los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>, más allá de las <a href="#" onclick="referencia('singularidad',event); return false;">singularidad</a>es y… ¿por qué no decirlo?, más allá de nuestro propio universo. No podemos olvidarnos de que dentro de varios eones, nuestro universo podría morir. Estamos obligados a buscar la manera (si existe) de escapar de ese destino fatal.</p>
<p style="text-align: justify;">Si el universo finalmente se convierte en una <a href="#" onclick="referencia('singularidad',event); return false;">singularidad</a> que es una región donde (según las leyes de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general) la curvatura del espacio-tiempo se hace infinitamente grande, y el espacio-tiempo deja de existir, toda vez que la <a href="#" onclick="referencia('singularidad',event); return false;">singularidad</a> es también una región de gravedad de marea infinita, es decir, una región donde la gravedad ejerce un tirón infinito sobre todos los objetos a lo largo de algunas direcciones y una compresión infinita a lo largo de otras.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de crear un horizonte de <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujero negro</a> a su alrededor, dicen las ecuaciones que describen este fenómeno, la materia toda que compone nuestro universo, continuará implosionando, inexorablemente, hasta alcanzar densidad infinita y volumen cero, creándose así la <a href="#" onclick="referencia('singularidad',event); return false;">singularidad</a> que estará fundida con el espacio-tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si eso ocurre (como es muy posible), seguramente, de esa “nada” que se ha formado, más pronto o más tarde surgirá mediante una enorme explosión un nuevo universo, que no sabemos si será igual, con las mismas fuerzas y las mismas leyes que el que ahora tenemos.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
<hr size="1" />
<p style="text-align: justify;"><a name="pie">*</a> Teorema de Bloch: relativo a la M. C. de los cristales, que establece que la función de ondas ψ(r) = exp(ik·r) U (r). <a href="#r_pie">Volver</a><br />
<a name="pie2">*</a> De manera similar a como las ondas gravitacionales salen despedidas de un <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujero negro</a> en rotación. <a href="#r_pie2">Volver</a></p>
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		<title>El universo de las partículas</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:31:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[El universo de las partículas es fascinante. Cuando las partículas primarias chocan con átomos y moléculas en el aire, aplastan sus núcleos y producen toda clase de partículas secundarias. En esta radiación secundaria (aún muy energética) la que detectamos cerca de la Tierra, por los globos enviados a la atmósfera superior, han registrado la radiación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El universo de las partículas es fascinante. Cuando las partículas primarias chocan con átomos y moléculas en el aire, aplastan sus núcleos y producen toda clase de partículas secundarias. En esta radiación secundaria (aún muy energética) la que detectamos cerca de la Tierra, por los globos enviados a la atmósfera superior, han registrado la radiación primaria.</p>
<p style="text-align: justify;">El físico estadounidense Robert Andrews Millikan, que recogió una gran cantidad de información acerca de esta radiación (y que le dio el nombre de rayos cósmicos), decidió que debería haber una clase de radiación electromagnética. Su poder de penetración era tal que, parte del mismo, atravesaba muchos centímetros de plomo. Para Millikan, esto sugería que la radiación se parecía a la de los penetrantes <a href="#" onclick="referencia('gamma rayos',event); return false;">rayos gamma</a>, pero con una longitud de onda más corta.</p>
<p style="text-align: justify;">Otros, sobre todo el físico norteamericano Holly Compton, no estaban de acuerdo en que los rayos cósmicos fuesen partículas. Había un medio para investigar este asunto; si se trataba de partículas cargadas, deberían ser rechazadas por el campo magnético de la Tierra al aproximarse a nuestro planeta desde el espacio exterior. Compton estudió las mediciones de la radiación cósmica en varias latitudes y descubrió que en realidad se curvaban con el campo magnético: era más débil cera del ecuador magnético y más fuerte cerca de los polos, donde las líneas de fuerza magnética se hundían más en la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">Las partículas cósmicas primarias, cuando entran en nuestra atmósfera, llevan consigo unas energías fantásticas, muy elevadas. En general, cuanto más pesado es el núcleo, más raro resulta entre las partículas cósmicas. Núcleos tan complejos como los que forman los átomos de hierro se detectaron con rapidez; en 1968, otros núcleos como el del uranio. Los núcleos de uranio constituyen sólo una partícula entre 10 millones. También se incluirán aquí <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> de muy elevada energía.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, la siguiente partícula inédita (después del <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a>) se descubrió en los rayos cósmicos. A decir verdad, cierto físico teórico había predicho ya este descubrimiento. Paul Adrien Dirac había aducido, fundándose en un análisis matemático de las propiedades inherentes a las partículas subatómicas, que cada partícula debería tener su <em>antipartícula</em> (los científicos desean no sólo que la naturaleza sea simple, sino también simétrica). Así pues, debería haber un <em>antielectrón</em>, salvo por su carga que sería positiva y no negativa, idéntico al electrón; y un <em>anti<a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a></em>, con carga negativa en vez de positiva.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1930, cuando Dirac expuso su teoría, no llamó demasiado la atención en el mundo de la ciencia. Pero, fiel a la cita, dos años después apareció el anti<a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>. Por entonces, el físico americano Carl David Anderson trabajaba con Millikan en un intento por averiguar si los rayos cósmicos eran radiación electromagnética o partículas. Por aquellas fechas, casi todo el mundo estaba dispuesto a aceptar las pruebas presentadas por Compton, según las cuales, se trataría de partículas cargadas; pero Millikan no acababa de darse por satisfecho con tal solución.</p>
<p><span id="more-3025"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Anderson se propuso averiguar si los rayos cósmicos que penetraban en una cámara de ionización se curvaban bajo la acción de un potente campo magnético. Al objeto de frenar dichos rayos lo suficiente como para detectar la curvatura, si la había, puso en la cámara una barrera de plomo de 6’35 mm de espesor. Descubrió que, cuando cruzaba el plomo, la radiación cósmica trazaba una estela curva a través de la cámara; y descubrió algo más. A su paso por el plomo, los rayos cósmicos energéticos arrancaban partículas de los átomos de plomo. Una de esas partículas dejó una estela similar a la del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>. ¡Allí estaba, pues, el anti<a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> de Dirac! Anderson le dio el nombre de positrón. Tenemos aquí un ejemplo de radiación secundaria producida por rayos cósmicos. Pero aún había más, pues en 1963 se descubrió que los positrones figuraban también entre las radiaciones primarias.</p>
<p style="text-align: justify;">Abandonado a sus propios medios, el positrón es tan estable como el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> (¿y por qué no habría de serlo si el idéntico al <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, excepto en su carga eléctrica?). Además, su existencia puede ser indefinida. Ahora bien, en realidad no queda abandonado nunca a sus propios medios, ya que se mueve en un universo repleto de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>. Apenas inicia su veloz carrera (cuya duración ronda la millonésima de segundo), se encuentra ya con uno.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, durante un momento relampagueante quedaron asociados el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y el positrón; ambas partículas girarán en torno a un centro de fuerza común. En 1945, el físico americano Arthur Edwed Ruark sugirió que se diera el nombre de <em>positronio</em> a este sistema de dos partículas, y en 1951, el físico americano de origen austriaco  Martin Deutsch consiguió detectarlo guiándose por los <a href="#" onclick="referencia('gamma rayos',event); return false;">rayos gamma</a> característicos del conjunto.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no nos confundamos, aunque se forme un sistema positronio, su existencia durará, como máximo, una diezmillonésima de segundo. El encuentro del electrón-positrón provoca un aniquilamiento mutuo; sólo queda energía en forma de radiación gamma. Ocurre pues, tal como había sugerido <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>: la materia puede convertirse en energía y viceversa. Por cierto, que Anderson consiguió detectar muy pronto el fenómeno inverso: desaparición súbita de <a href="#" onclick="referencia('gamma rayos',event); return false;">rayos gamma</a> para dar origen a una pareja electrón-positrón. Este fenómeno se llama <em>producción en pareja</em>. Anderson compartió con Hess el premio Nobel de Física de 1936.</p>
<p style="text-align: justify;">Poco después, los Joliot-Curie detectaron el positrón por otros medios, y al hacerlo así realizaron, de paso, un importante descubrimiento. Al bombardear los átomos de aluminio con <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partículas alfa</a>, descubrieron que con tal sistema no sólo se obtenían <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, sino también positrones. Cuando suspendieron el bombardeo, el aluminio siguió emitiendo positrones, emisión que sólo con el tiempo se debilitó. Aparentemente habían creado, sin proponérselo, una nueva sustancia radiactiva. He aquí la interpretación de lo ocurrido según los Joliot-Curie: cuando un núcleo de aluminio absorbe una <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a>, la adición de los dos <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> transforma el aluminio (número atómico 13) en fósforo (número atómico 15). Puesto que las <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partículas alfa</a> contienen cuatro <a href="#" onclick="referencia('nucleones',event); return false;">nucleones</a> en total, el número masivo se eleva 4 unidades, es decir, del aluminio 27 al fósforo 31. Ahora bien, si al reaccionar se expulsa un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> de ese núcleo, la reducción en una unidad de sus números atómicos y masivos hará surgir otro elemento, o sea, el silicio 30.</p>
<p style="text-align: justify;">Puesto que la <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a> es el núcleo del helio, y un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> es el núcleo del hidrógeno, podemos escribir la siguiente ecuación de esta <em>reacción nuclear</em>:</p>
<p style="text-align: center;">aluminio 27 + helio 4 = silicio 30 + hidrógeno 1</p>
<p style="text-align: justify;">Nótese que los números másicos se equilibran:</p>
<p style="text-align: center;">27 + 4 = 30 + 1</p>
<p style="text-align: justify;">Adentrarse en el universo de las partículas que componen los elementos de la tabla periódica, y en definitiva, la materia conocida, es verdaderamente fantástico.</p>
<p style="text-align: justify;">Tan pronto como los Joliot-Curie crearon el primer isótopo radiactivo artificial, los físicos se lanzaron en tropel a producir tribus enteras de ellas. En realidad, las variedades radiactivas de cada elemento en la tabla periódica son producto de laboratorio. En la moderna tabla periódica, cada elemento es una familia con miembros estables e inestables, algunos procedentes de la naturaleza, otros sólo del laboratorio. Por ejemplo, el hidrógeno presenta tres variedades: en primer lugar, el corriente, que tienen un solo <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>. En 1932, el químico Harold Urey logró aislar el segundo. Lo consiguió sometiendo a lenta evaporación una gran cantidad de agua, de acuerdo con la teoría de que los residuos representarían una concentración de la forma más pesada del hidrógeno que se conocía, y, en efecto, cuando se examinaron al espectroscopio las últimas gotas de agua no evaporadas, se descubrió en el espectro una leve línea cuya posición matemática revelaba la presencia de <em>hidrógeno pesado</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">El núcleo de hidrógeno pesado está constituido por un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> y un <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a>. Como tiene un número másico de 2, el isótopo es hidrógeno. Urey llamó a este átomo <em><a href="#" onclick="referencia('deuterio',event); return false;">deuterio</a></em> (de la voz griega <em>deutoros</em>, “segundo”), y el núcleo <em>deuterón</em>. Una molécula de agua que contenga <a href="#" onclick="referencia('deuterio',event); return false;">deuterio</a> se denomina <em>agua pesada</em>, que tiene puntos de ebullición y congelación superiores al agua ordinaria, ya que la masa del <a href="#" onclick="referencia('deuterio',event); return false;">deuterio</a> es dos veces mayor que la del hidrógeno corriente. Mientras que ésta hierve a 100º C y se congela a 0º C, el agua pesada hierve a 101’42º C y se congela a 3’79º C. El punto de ebullición del <a href="#" onclick="referencia('deuterio',event); return false;">deuterio</a> es de -23’7º K, frente a los 20’4º K del hidrógeno corriente. El <a href="#" onclick="referencia('deuterio',event); return false;">deuterio</a> se presenta en la naturaleza en la proporción de una parte por cada 6.000 partes de hidrógeno corriente. En 1934 se otorgó a Urey el premio Nobel de Química por su descubrimiento del <a href="#" onclick="referencia('deuterio',event); return false;">deuterio</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">El <a href="#" onclick="referencia('deuterio',event); return false;">deuterio</a> resultó ser una partícula muy valiosa para bombardear los núcleos. En 1934, el físico australiano Marcus Lawrence Edwin Oliphant y el austriaco P. Harteck atacaron el <a href="#" onclick="referencia('deuterio',event); return false;">deuterio</a> con deuterones y produjeron una tercera forma de hidrógeno, constituido por un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> y dos <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a>. La reacción se planteó así:</p>
<p style="text-align: center;">hidrógeno 2 + hidrógeno 2 = hidrógeno 3 + hidrógeno 1</p>
<p style="text-align: justify;">Este nuevo hidrógeno superpesado se denominó <em><a href="#" onclick="referencia('tritio',event); return false;">tritio</a></em> (del griego <em>tritos</em>, “tercero”); su ebullición a 25º K y su fusión  a 20’5º K.</p>
<p style="text-align: justify;">Como es mi costumbre, me desvío del tema y sin poderlo evitar, mis ideas (que parecen tener vida propia), cogen los caminos más diversos. Basta con que se cruce en el camino del trabajo que realizo un fugaz recuerdo; lo sigo y me lleva a destinos distintos de los que me propuse al comenzar. Así, en este caso, me pasé a la química, que también me gusta mucho y está directamente relacionada con la física; de hecho son hermanas: la madre, las matemáticas, la única que finalmente lo podrá explicar todo.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
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		<title>Isótopos, construcción de bloques uniformes</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:27:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Allá por 1816, el físico inglés William Prout había insinuado ya que el átomo de hidrógeno debía entrar en la constitución de todos los átomos. Con el tiempo se fueron desvelando los pesos atómicos, y la teoría de Prout quedó arrinconada, pues se comprobó que muchos elementos tenían pesos fraccionarios (para lo cual se tomó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Allá por 1816, el físico inglés William Prout había insinuado ya que el átomo de hidrógeno debía entrar en la constitución de todos los átomos. Con el tiempo se fueron desvelando los pesos atómicos, y la teoría de Prout quedó arrinconada, pues se comprobó que muchos elementos tenían pesos fraccionarios (para lo cual se tomó el oxígeno, tipificado al 16). El cloro, según dije antes, tiene un peso atómico aproximado de 35’5, o para ser exactos, 35’457. otros ejemplos son el antimonio, con un peso atómico de 121’75, el galio con 137’34, el boro con 10’811 y el cadmio con 112’40.</p>
<p style="text-align: justify;">Hacia principios de siglo se hizo una serie de observaciones desconcertantes, que condujeron al esclarecimiento. El inglés William Crookes (el del <em>tubo Crookes</em>) logró disociar del uranio una sustancia cuya ínfima cantidad resultó ser mucho más radiactiva que el propio uranio. Apoyándose en su experimento, afirmó que el uranio no tenía <a href="#" onclick="referencia('radiactividad',event); return false;">radiactividad</a>, y que ésta procedía exclusivamente de dicha impureza, que él denominó <em>uranio X</em>. Por otra parte, Henri Becquerel descubrió que el uranio purificado y ligeramente radiactivo adquiría mayor <a href="#" onclick="referencia('radiactividad',event); return false;">radiactividad</a> con el tiempo, por causas desconocidas. Si se deja reposar durante algún tiempo, se podía extraer de él repetidas veces uranio activo X. Para decirlo de otra manera, por su propia <a href="#" onclick="referencia('radiactividad',event); return false;">radiactividad</a>, el uranio se convertía en el uranio X, más radiactivo aún.</p>
<p style="text-align: justify;">Por entonces, Rutherford, a su vez, separó del torio un <em>torio X</em> muy radiactivo, y comprobó también que el torio seguía produciendo más torio X. Hacia aquellas fechas se sabía ya que el más famoso de los elementos radiactivos, el radio, emitía un gas radiactivo, denominado radón. Por tanto, Rutherford y su ayudante, el químico Frederick Soddy, dedujeron que durante la emisión de sus partículas los átomos radiactivos se transformaron en otras variedades de átomos radiactivos.</p>
<p style="text-align: justify;">Varios químicos que investigaron tales transformaciones lograron obtener un surtido muy variado de nuevas sustancias, a las que dieron nombres tales como <em>radio A</em>, <em>radio B</em>, <em>mesotorio I</em>, <em>mesotorio II</em> y <em>actinio C</em>. Luego los agruparon todos en tres series, de acuerdo con sus historiales atómicos. Una serie se originó del uranio disociado; otra del torio, y la tercera del actinio (si bien más tarde se encontró un predecesor del actinio, llamado <em>protactinio</em>).</p>
<p style="text-align: justify;">En total se identificaron unos cuarenta miembros de esas series, y cada uno se distinguió por su peculiar esquema de radiación. Pero los productos finales de las tres series fueron idénticos: en último término, todas las cadenas de sustancias conducían al mismo elemento, el plomo.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, esas cuarenta sustancias no podían ser, sin excepción, elementos disociados. Entre el uranio (92) y el plomo (82) había sólo diez lugares en la tabla periódica, y todos ellos, salvo dos, pertenecían a elementos conocidos.</p>
<p><span id="more-3024"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En realidad, los químicos descubrieron que aunque las sustancias diferían entre sí por su <a href="#" onclick="referencia('radiactividad',event); return false;">radiactividad</a>, algunas tenían propiedades químicas idénticas. Por ejemplo, ya en 1907 los químicos americanos Herbert Newby McCoy y W. H. Ross descubrieron que el <em>radiotorio</em> (uno entre los varios productos de la desintegración del torio) mostraba el mismo comportamiento químico que el torio, y el <em>radio D</em>, el mismo que el plomo, tanto que a veces era llamado <em>radioplomo</em>. De todo lo cual se infirió que tales sustancias eran en realidad variedades de mismo elemento: el radiotorio, una forma de torio; el radioplomo, un miembro de una familia de plomos; y así sucesivamente.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1913, Soddy esclareció esta idea y le dio más amplitud. Demostró que cuando un átomo emitía una <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a>, se transformaba en un elemento que ocupaba dos lugares más abajo en la lista de elementos, y que cuando emitía una <a href="#" onclick="referencia('particula beta',event); return false;">partícula beta</a>, ocupaba, después de su transformación, el lugar inmediatamente superior. Con arreglo a tal norma, el radiotorio descendía en la tabla hasta el lugar del torio, y lo mismo ocurría con las sustancias denominadas uranio X y uranio Y, es decir, que los tres serían variedades del elemento 90. Así mismo, el radio D, el radio B, el torio B y el actinio B compartirían el lugar del plomo como variedades del elemento 82.</p>
<p style="text-align: justify;">Soddy dio el nombre de <em>isótopos</em> (del griego <em>iso</em> y <em>topos</em>, “el mismo lugar”) a todos los miembros de una familia de sustancias que ocupaban el mismo lugar en la tabla periódica. En 1921 se le concedió el premio Nobel de Química.</p>
<p style="text-align: justify;">El modelo <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>-<a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> del núcleo concordó perfectamente con la teoría de Soddy sobre los isótopos. Al retirar una <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a> de un núcleo, se reducía en dos unidades la carga positiva de dicho núcleo, exactamente lo que necesitaba para bajar dos lugares en la tabla periódica. Por otra parte, cuando el núcleo expulsaba un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> (<a href="#" onclick="referencia('particula beta',event); return false;">partícula beta</a>), quedaba sin neutralizar un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> adicional, y ello incrementaba en una unidad la carga positiva del núcleo, lo cual era como agregar una unidad al número atómico, y por tanto, el elemento pasaba a ocupar la posición inmediatamente superior en la tabla periódica de los elementos. ¡Maravilloso!</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo se explica que cuando el torio se descompone en radiotorio después de sufrir no una, sino tres desintegraciones, el producto siga siendo torio? Pues bien, en este proceso el átomo de torio pierde una <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a>, luego una <a href="#" onclick="referencia('particula beta',event); return false;">partícula beta</a>, y más tarde una segunda <a href="#" onclick="referencia('particula beta',event); return false;">partícula beta</a>. Si aceptamos la teoría sobre el bloque constitutivo de los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, ello significa que el átomo ha perdido cuatro <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> (dos de ellos contenidos presuntamente en la <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a>) y cuatro <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>. (La situación actual difiere bastante de este cuadro, aunque en cierto modo, esto no afecta al resultado).</p>
<p style="text-align: justify;">El núcleo de torio constaba inicialmente (según se suponía) de 232 <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y 142 <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>. Al haber perdido cuatro <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y otros cuatro <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, quedaba reducido a 228 <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y 138 <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>. No obstante, conservaba todavía el número atómico 90, es decir, el mismo de antes.</p>
<p style="text-align: justify;">Así pues, el radiotorio, a semejanza del torio, posee 90 <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> planetarios, que giran alrededor del núcleo. Puesto que las propiedades químicas de un átomo están sujetas al número de sus <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> planetarios, el torio y el radiotorio tienen el mismo comportamiento químico, sea cual fuere su diferencia en peso atómico (232 y 228 respectivamente).</p>
<p style="text-align: justify;">Los isótopos de un elemento se identifican por su peso atómico, o <em>número másico</em>. Así, el torio corriente se denomina torio 232, y el radiotorio, torio 228. Los isótopos radiactivos del plomo se distinguen también por estas denominaciones: plomo 210 (radio D), plomo 214 (radio B), plomo 212 (torio B) y plomo 211 (actinio B).</p>
<p style="text-align: justify;">Se descubrió que la noción de isótopo podía aplicarse indistintamente tanto a los elementos estables como a los radiactivos. Por ejemplo, se comprobó que las tres series radiactivas anteriormente mencionadas terminaban en tres formas distintas de plomo. La serie del uranio acababa en plomo 206, la del torio en plomo 208 y la del actinio en plomo 207. cada uno de estos era un isótopo estable y <em>corriente</em> del plomo, pero los tres plomos diferían por su peso atómico.</p>
<p style="text-align: justify;">Mediante un dispositivo inventado por cierto ayudante de J. J. Thomson, llamado Francis William Aston, se demostró la existencia de los isótopos estables. En 1919, Thomson, empleando la versión primitiva de aquel artilugio, demostró que el neón estaba constituido por dos variedades de átomos: una cuyo número de masa era 20, y otra con 22. El neón 20 era el isótopo común; el neón 22 lo acompañaba en la proporción de un átomo cada diez. Más tarde se descubrió un tercer isótopo, el neón 21, cuyo porcentaje en el neón atmosférico era de un átomo por cada 400.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces fue posible, al fin, razonar el peso atómico fraccionario de los elementos. El peso atómico del neón (20, 183) representaba el peso conjunto de los tres isótopos, de pesos diferentes, que integraban el elemento en su estado natural. Cada átomo individual tenía un número másico entero, pero el promedio de sus masas (el peso atómico) era un número fraccionario.</p>
<p style="text-align: justify;">Aston procedió a mostrar que varios elementos estables comunes eran, en realidad, mezclas de isótopos. Descubrió que el cloro, con un peso atómico fraccionario de 35’453, estaba constituido por el cloro 35 y el cloro 37, en la proporción de cuatro a uno. En 1922 se le otorgó el premio Nobel de Química.</p>
<p style="text-align: justify;">En el discurso pronunciado al recibir el premio, Aston predijo la posibilidad de aprovechar la energía almacenada en el núcleo atómico, vislumbrando ya las futuras y nefastas bombas y centrales nucleares. Allá por 1935, el físico canadiense Arthur Jeffrey Dempster empleó el instrumento de Aston para avanzar sensiblemente en esa dirección; demostró que 993 de cada 1.000 átomos de uranio eran de uranio 238 (no válido para combustible nuclear). Y muy pronto se haría evidente el profundo significado de tal descubrimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, después de estar siguiendo huellas falsas durantes un siglo, se reivindicó definitivamente la teoría de Prout. Los elementos estaban constituidos por bloques estructurales uniformes; si no átomos de hidrógeno, sí, por lo menos, unidades con masa de hidrógeno.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué no será capaz de inventar el hombre para descubrir los misterios de la naturaleza?</p>
<p style="text-align: justify;">Ha pasado mucho tiempo desde que Rutherford identificara la primera partícula nuclear (la <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a>). El camino ha sido largo y muy duro, con muchos intentos fallidos antes de ir consiguiendo los triunfos (los únicos que suenan), y muchos han sido los nombres que contribuyen para conseguir llegar al conocimiento del átomo y del núcleo actual; los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> circulando alrededor del núcleo, en sus diferentes niveles, con un núcleo compuesto de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> que, a su vez, son constituidos por los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> allí confinados por los <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a>, las partículas mediadoras de la <a href="#" onclick="referencia('fuerza nuclear fuerte',event); return false;">fuerza nuclear fuerte</a>. Pero, ¿qué habrá más allá de los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>?, ¿las supercuerdas vibrantes? Algún día se sabrá.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>El núcleo antes que el átomo</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:22:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[El núcleo atómico
El propio Rutherford empezó a vislumbrar la respuesta. Entre 1906 y 1908 (hace ahora un siglo) realizó constantes experimentos disparando partículas alfa contra una lámina sutil de metal (como oro o platino), para analizar sus átomos. La mayor parte de los proyectiles atravesaron la barrera sin desviarse (como balas a través de las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El núcleo atómico</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El propio Rutherford empezó a vislumbrar la respuesta. Entre 1906 y 1908 (hace ahora un siglo) realizó constantes experimentos disparando <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partículas alfa</a> contra una lámina sutil de metal (como oro o platino), para analizar sus átomos. La mayor parte de los proyectiles atravesaron la barrera sin desviarse (como balas a través de las hojas de un árbol), pero no todos. En la placa fotográfica que le sirvió de blanco tras el metal, Rutherford descubrió varios impactos dispersos e insospechados alrededor del punto central. Comprobó que algunas partículas habían rebotado. Era como si en vez de atravesar las hojas, algunos proyectiles hubiesen chocado contra algo más sólido. Rutherford supuso que aquella “balas” habían chocado contra una especie de núcleo denso, que ocupaba sólo una parte mínima del volumen atómico y ese núcleo de intensa densidad desviaban los proyectiles que acertaban a chocar contra él. Ello ocurría en muy raras ocasiones, lo cual demostraba que los núcleos atómicos debían ser realmente ínfimos, porque un proyectil había de encontrar por fuerza muchos millones de átomos al atravesar la lámina metálica.</p>
<p style="text-align: justify;">Era lógico suponer, pues, que los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> constituían ese núcleo duro. Rutherford representó los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> atómicos como elementos apiñados alrededor de un minúsculo “núcleo atómico” que servía de centro (después de todo eso, hemos podido saber que el diámetro de ese núcleo equivale a algo más de una cienmilésima del volumen total del átomo).</p>
<p style="text-align: justify;">En 1908 se concedió a Rutherford el premio Nobel de Química por su extraordinaria labor de investigación sobre la naturaleza de la materia. Él fue el responsable de importantes descubrimientos que permitieron conocer la estructura de los átomos en esa primera avanzadilla.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde entonces se pueden describir con términos más concretos los átomos específicos y sus diversos comportamientos. Por ejemplo, el átomo de hidrógeno posee un solo <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>. Si se elimina, el <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> restante se asocia inmediatamente a alguna molécula vecina; y cuando el núcleo desnudo de hidrógeno no encuentra por este medio un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> que participe, actúa como un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> (es decir, una partícula subatómica), lo cual le permite penetrar en la materia y reaccionar con otros núcleos si conserva la suficiente energía.</p>
<p style="text-align: justify;">El helio, que posee dos <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, no cede uno con tanta facilidad. Sus dos <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> forman un caparazón hermético, por lo cual el átomo es inerte. No obstante, si se despoja al helio de ambos <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, se convierte en una <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a>, es decir, una partícula subatómica portadora de dos unidades de carga positiva.</p>
<p><span id="more-3022"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Hay un tercer elemento, el litio, cuyo átomo tiene tres <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>. Si se despoja de uno o dos, se transforma en ión, y si pierde los tres, queda reducida a un núcleo desnudo, con una carga positiva de tres unidades.</p>
<p style="text-align: justify;">Las unidades de carga positiva en el núcleo atómico deben ser numéricamente idénticas a los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> que contiene por norma, pues el átomo suele ser un cuerpo neutro, y esta igualdad de lo positivo con lo negativo es el equilibrio. De hecho, los números atómicos de sus elementos se basan en sus unidades de carga positiva, no en las de carga negativa, porque resulta fácil hacer variar el número de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> atómicos dentro de la formación iónica, pero en cambio se encuentran grandes dificultades si se desea alterar el número de sus <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Apenas esbozado este esquema de la construcción atómica, surgieron nuevos enigmas. El número de unidades con carga positiva en un núcleo no equilibró, en ningún caso, el peso nuclear ni la masa, exceptuando el caso del átomo de hidrógeno. Para citar un ejemplo, se averiguó que el núcleo de helio tenía una carga positiva dos veces mayor que la del núcleo de hidrógeno; pero como ya se sabía, su masa era cuatro veces mayor que la de este último. Y la situación empeoró progresivamente a medida que se descendía por la tabla de elementos, e incluso cuando se alcanzó el uranio, se encontró un núcleo con una masa igual a 238 <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, pero una carga que equivalía sólo a 92.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo era posible que un núcleo que contenía cuatro <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> (según se suponía el núcleo de helio) tuviera sólo dos unidades de carga positiva? Según la más simple y primera conjetura emitida, la presencia en el núcleo de partículas cargadas negativamente y con peso despreciable neutralizaba dos unidades de carga. Como es natural, se pensó también en el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>. Se podría componer el rompecabezas si se suponía que en núcleo de helio estaba integrado por cuatro <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y dos <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> neutralizadores, lo cual deja libre una carga positiva neta de dos, y así sucesivamente, hasta llegar al uranio, cuyo núcleo tendría, pues, 238 <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y 146 <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, con 92 unidades libres de carga positiva. El hecho de que los núcleos radiactivos emitieran <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> (según se había comprobado ya, por ejemplo, en el caso de las <a href="#" onclick="referencia('particula beta',event); return false;">partículas beta</a>), reforzó esta idea general. Dicha teoría prevaleció durante más de una década, hasta que por caminos indirectos, llegó una respuesta mejor como resultado de otras investigaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero entre tanto se habían presentado algunas objeciones rigurosas contra dicha hipótesis. Por lo pronto, si el núcleo estaba constituido esencialmente de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, mientras que los ligeros <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> no aportaban prácticamente ninguna contribución a la masa, ¿cómo se explicaba que las masas relativas de varios núcleos no estuvieran representadas por número enteros? Según los pesos atómicos conocidos, el núcleo del átomo cloro, por ejemplo, tenía una masa 35’5 veces mayor que la del núcleo de hidrógeno. ¿Acaso significaba esto que contenía 35’5 <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>? Ningún científico (ni entonces ni ahora) podía aceptar la existencia de medio <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Este singular interrogante encontró una respuesta incluso antes de solventar el problema principal, y ello dio lugar a una interesante historia.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Sobre la Radiación y otros temas de Física</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:19:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Comenzaré esta entrada comentando que un auténtico cuerpo negro es un concepto imaginario; un pequeño agujero en la pared de un recinto a temperatura uniforme es la mejor aproximación que se puede tener de él en la práctica.
La radiación de cuerpo negro es la radiación electromagnética emitida por un cuerpo negro. Se extiende sobre todo el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Comenzaré esta entrada comentando que un auténtico cuerpo negro es un concepto imaginario; un pequeño agujero en la pared de un recinto a temperatura uniforme es la mejor aproximación que se puede tener de él en la práctica.</p>
<p style="text-align: justify;">La radiación de cuerpo negro es la radiación electromagnética emitida por un cuerpo negro. Se extiende sobre todo el rango de longitudes de onda y la disminución de energías sobre este rango tiene una forma característica con un máximo en una cierta longitud de onda, desplazándose a longitudes de onda más cortas al aumentar las temperaturas<a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/wp-admin/#_ftn1">*</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Hablar, sin más especificaciones, de radiación, es estar refiriéndonos a una energía que viaja en forma de ondas electromagnéticas o <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> por el universo. También nos podríamos estar refiriendo a un chorro de partículas, especialmente <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partículas alfa</a> o beta de una fuente radiactiva o <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> de un reactor nuclear.</p>
<p style="text-align: justify;">La radiación actínida es la electromagnética que es capaz de iniciar una reacción química. El término es usado especialmente para la radiación ultravioleta y también para denotar radiación que podría afectar a las emulsiones fotográficas.</p>
<p style="text-align: justify;">Radiación blanda, radiación cósmica, radiación de calor, radiación de fondo, de fondo de microondas, radiación dura, electromagnética, radiación gamma, infrarroja, ionizante, monocromática, policromática, de sincrotón, ultravioleta, de la teoría cuántica, de <a href="#" onclick="referencia('radiactividad',event); return false;">radiactividad</a>… y, como se puede ver, la radiación en sus diversas formas es un universo en sí misma.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre me llamó la atención y se ganó mi admiración el físico alemán Max Planck (1858 – 1947), responsable entre otros muchos logros de la ley de radiación de Planck, que da la distribución de energía radiada por un cuerpo negro. Introdujo en física el concepto novedoso de que la energía es una cantidad que es radiada por un cuerpo en pequeños paquetes discretos, en vez de una emisión continua. Estos pequeños paquetes se conocieron como <em>cuantos</em> y la ley formulada es la base de la teoría cuántica.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> se inspiró en este trabajo para a su vez presentar el suyo propio sobre el efecto fotoeléctrico, donde la energía máxima cinética del foto<a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, <em>E<sub>m</sub></em>, está dada por la ecuación que lleva su nombre: E<sub>m</sub> = hf – Φ.</p>
<p style="text-align: justify;">Planck publicó en 1900 un artículo sobre la radiación de cuerpo negro que sentó las bases para la teoría de la mecánica cuántica que más tarde desarrollaron otros, como el mismo <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, Heisenberg, Schrödinger, Dirac, Feymann, etc. Todos los físicos son conocedores de la enorme contribución que Max Planck hizo en física: la <a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a>, radiación de Planck, <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a>, unidades de Planck, etc. Es posible que sea el físico de la historia que más veces ha dado su nombre a conceptos de física. Pongamos un par te ejemplos de su ingenio:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li> vale 10<sup>-35 metros. Esta escala de longitud (veinte órdenes de magnitud menor que el tamaño del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>, de 10-15 m) es a la que la descripción clásica de gravedad cesa de ser válida y debe ser tenida en cuenta la mecánica cuántica. En la fórmula que la describe, <em>G</em> es la constante gravitacional, <em>ħ</em> es la <a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a> racionalizada y <em>c</em> en la velocidad de la luz.</sup></li>
<li>. Es la masa de una partícula cuya longitud de onda Compton es igual a la <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a>. En la ecuación, <em>ħ</em> es la <a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a> racionalizada, <em>c</em> es la velocidad de la luz y <em>G</em> es la constante gravitacional.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">La descripción de una partícula elemental de esta masa, o partículas que interaccionan con energías por partículas equivalentes a ellas (a través de E = mc<sup>2</sup>), requiere de una teoría cuántica de la gravedad. Como la <a href="#" onclick="referencia('planck masa de',event); return false;">masa de Planck</a> es del orden de 10<sup>-8 Kg (equivalente a una energía de 1019</sup> GeV) y, por ejemplo, la masa del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> es del orden de 10<sup>-27 Kg y las mayores energías alcanzables en los aceleradores de partículas actuales son del orden de 103</sup> GeV, los efectos de gravitación cuántica no aparecen en los laboratorios de física de partículas. Únicamente en un laboratorio aparecieron partículas que tenían energías del orden de la <a href="#" onclick="referencia('planck masa de',event); return false;">masa de Planck</a>: en el universo primitivo, de acuerdo con la teoría del <a href="#" onclick="referencia('big bang',event); return false;">Big Bang</a>, motivo éste por el que es necesaria una teoría cuántica de la gravedad para estudiar aquellas condiciones. Esta energía de la que estamos hablando, del orden de 10<sup>19</sup> GeV (inalcanzable para nosotros), es la que necesitamos para verificar la <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría de supercuerdas</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre, desde que puedo recordar, me llamó la atención los misterios y secretos encerrados en la naturaleza, y la innegable batalla mantenida a lo largo de la historia por los científicos para descubrirlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Hacia 1900 se sabía que el átomo no era una partícula simple e indivisible, como predijo Demócrito, pues contenía, al menos, un corpúsculo subatómico: el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, cuyo descubridor fue J. J. Thomson, el cual supuso que los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> se arracimaban como uvas en el cuerpo principal del átomo de carga positiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Poco tiempo después resultó evidente que existían otras subpartículas en el interior del átomo. Cuando Becquerel descubrió la <a href="#" onclick="referencia('radiactividad',event); return false;">radiactividad</a>, identificó como emanaciones constituidas por <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> algunas de las radiaciones emitidas por sustancias radiactivas. Pero también quedaron al descubierto otras emisiones. Los Curie en Francia y Ernest Rutherford en Inglaterra detectaron una emisión bastante menos penetrante que el flujo electrónico. Rutherford la llamó <em>rayos alfa</em>, y denominó <em>rayos beta </em>a la emisión de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> volantes constitutivos de esta última radiación son, individualmente, <a href="#" onclick="referencia('particula beta',event); return false;">partículas beta</a>. Así mismo, se descubrió que los rayos alfa estaban formados por partículas, que fueron llamadas <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partículas alfa</a>. Como ya sabemos, <em>alfa</em> y <em>beta</em> son las primeras letras del alfabeto griego y se escriben con los gráficos α y β.</p>
<p style="text-align: justify;">Entretanto, el químico francés Paul Ulrico Villard descubría una tercera forma de emisión radiactiva, a la que dio el nombre de <em><a href="#" onclick="referencia('gamma rayos',event); return false;">rayos gamma</a></em>, es decir, la tercera letra del alfabeto griego (γ). Pronto se identificó como una radiación análoga a los <a href="#" onclick="referencia('rayos x',event); return false;">rayos X</a>, aunque de menor longitud de onda.</p>
<p style="text-align: justify;">Mediante sus experimentos, Rutherford comprobó que un campo magnético desviaba las <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partículas alfa</a> con mucho menos fuerza que las <a href="#" onclick="referencia('particula beta',event); return false;">partículas beta</a>. Por añadidura, las desviaba en dirección opuesta, lo cual significaba que la <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a> tenía una carga positiva, es decir, contraria a la negativa del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>. La intensidad de tal desviación permitió calcular que la <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a> tenía como mínimo una masa dos veces mayor que la del hidrogenión, cuya carga positiva era la más pequeña conocida hasta entonces.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1909, Rutherford pudo aislar las <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partículas alfa</a>. Puso material radiactivo en un tubo de vidrio fino rodeado por vidrio grueso, e hizo el vacío entre ambas superficies. Las <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partículas alfa</a> pudieron atravesar la pared fina, pero no la gruesa, lo que dio lugar a que las partículas quedaran aprisionadas entre ambas, y Rutherford recurrió entonces a la descarga eléctrica para excitar las <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partículas alfa</a>, hasta llevarlas a la incandescencia. Entonces mostraron los rayos espectrales del helio.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay pruebas de que las <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partículas alfa</a> producidas por sustancias radiactivas en el suelo constituyen el origen del helio en los pozos de gas natural.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la <a href="#" onclick="referencia('particula alfa',event); return false;">partícula alfa</a> es helio, su masa debe ser cuatro veces mayor que la del hidrógeno. Ello significa que la carga positiva de éste último equivale a dos unidades, tomando como unidad la carga del hidrogenión.</p>
<p style="text-align: justify;">Más tarde, Rutherford identificó otra partícula positiva en el átomo. A decir verdad, había sido detectada y reconocida ya muchos años antes. En 1886, el físico alemán Eugen Goldstein, empleando un tubo catódico con un cátodo perforado, descubrió una nueva radiación que fluía por los orificios del cátodo en dirección opuesta a la de los rayos catódicos. La denominó <em>rayos canales</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1902, esta radiación sirvió para detectar por vez primera el efecto Doppler-Fizean respecto a las ondas luminosas de origen terrestre. El físico alemán de nombre Johannes Stara orientó un espectroscopio de tal forma que los rayos cayeron sobre éste, revelando la desviación hacia el violeta. Por estos trabajos se le otorgó el premio Nobel de Física en 1919.</p>
<p style="text-align: justify;">Puesto que los rayos canales se mueven en dirección opuesta a los rayos catódicos de carga negativa, Thomson propuso que se diera a esta radiación el nombre de <em>rayos positivos</em>. Entonces se comprobó que las partículas de rayos positivos podían atravesar fácilmente la materia. De aquí que fuesen considerados, por su volumen, mucho más pequeños que los iones corrientes o átomos. La desviación determinada, en su caso, por un campo magnético, puso de relieve que la más ínfima de estas partículas tenía carga y masa similares a los del hidrogenión, suponiendo que este ión contuviese la misma unidad posible de carga positiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Por consiguiente se dedujo que la partícula del rayo positivo era la partícula positiva elemental, o sea, el elemento contrapuesto al electrón; Rutherford lo llamó <em><a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a></em> (del neutro griego <em>proton</em>, “lo primero”).</p>
<p style="text-align: justify;">Desde luego, el <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> y el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> llevan cargas eléctricas iguales, aunque opuestas; ahora bien, la masa del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>, referida al <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, es 1836 veces mayor (como señalo en el gráfico anterior).</p>
<p style="text-align: justify;">Parecía probable pues que el átomo estuviese compuesto por <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, cuyas cargas se equilibraran entre sí. También parecía claro que los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> se hallaban en el interior del átomo y no se desprendían, como ocurría fácilmente con los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>. Pero entonces se planteó el gran interrogante: ¿cuál era la estructura de esas partículas en el átomo?</p>
<p style="text-align: justify;">Explicar eso alargaría demasíado este comentario, así que lo dejo para otro día.</p>
<p style="text-align: justify;">emilio silvera</p>
<p> </p>
<hr size="1" /><a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/wp-admin/#_ftnref1">*</a> Ley de Stefan y Ley de desplazamiento de Wienv.</p>
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		<title>¿Otras dimensiones?</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 06:07:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Georg Bernhard Riemann lo empezó todo. Es el responsable del descubrimiento del espacio multidimensional. Anticipando el siglo siguiente de progreso científico, Riemann fue el primero en afirmar que la naturaleza encuentra su ámbito natural en la geometría del espacio multidimensional, y gracias a su visión inicial, pudieron plasmarse en realidad teorías como las de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Georg Bernhard Riemann lo empezó todo. Es el responsable del descubrimiento del espacio multidimensional. Anticipando el siglo siguiente de progreso científico, Riemann fue el primero en afirmar que la naturaleza encuentra su ámbito natural en la geometría del espacio multidimensional, y gracias a su visión inicial, pudieron <a href="#" onclick="referencia('plasma',event); return false;">plasma</a>rse en realidad teorías como las de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, en cuatro dimensiones, la de <a href="#" onclick="referencia('kaluza klein',event); return false;">Kaluza-Klein</a>, en cinco dimensiones, o la más reciente teoría de cuerdas de diez  y once dimensiones.</p>
<p style="text-align: justify;">El nombrarlo aquí es sólo cuestión de justicia. No podemos hablar de espacios multidimensionales sin nombrar a Riemann que, nacido el 17 de septiembre de 1826, con su golpe maestro al dar aquella conferencia en la facultad de la universidad de Gotinga en Alemania, dejó pasar un rayo de luz a todas las mentes científicas, no ya de su propio tiempo, sino a las del siglo siguiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien es verdad que, de momento, nuestras mentes sólo son capaces de percibir el universo de cuatro dimensiones, tres espaciales y una temporal, con las que cotidianamente nos desenvolvemos. Esto quiere decir que sólo hemos sido capaces de reproducir las dimensiones más altas en la teoría de los números, y nuestras mentes (al menos la mía) por mucho que lo intente, no son capaces de <em>ver</em> un mundo de más dimensiones; no podemos. Tenemos que evolucionar para poder captar ese nuevo universo de más dimensiones que acogería, sin crear problemas, todas las cuestiones científicas hoy antagónicas, como la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general y la mecánica cuántica.</p>
<p style="text-align: justify;">Habitualmente ocurre que podemos tener un genio delante nuestra y no sabemos verlo. Jacob Bronowski escribió:</p>
<p style="text-align: justify;">“<em>El genio de hombres como <a href="#" onclick="referencia('newton',event); return false;">Newton</a> y <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> reside en que saben hacer preguntas inocentes y transparentes que resultan tener respuestas revolucionarias.</em>”</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> era un hombre que podía plantear cuestiones tremendamente simples, como por ejemplo, ¿qué aspecto tendría un rayo de luz si uno pudiera alcanzarlo? Así de sencillas o de complicadas pueden ser las cosas, sólo se trata de quién responda a la pregunta. ¿Cuántos con mejor o peor fortuna han tratado de explicar lo que es el tiempo? Lo vemos o sentimos pasar ante nuestros ojos, transcurre incesante, nos trae en día y la noche una y otra vez, pasan los años con el transcurso del tiempo, ¿pero qué es? ¡Hay tantas cosas que no sabemos explicar que, si lo pensamos, terminamos profundamente frustrados!</p>
<p style="text-align: justify;">Ya se ha contado muchas veces que, en 1905, disponiendo de mucho tiempo libre en la oficina de patentes, <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> analizó cuidadosamente las ecuaciones de campo de Maxwell, le añadió algunos ingredientes de Lorente y Poincaré y fue llevado a postular el principio de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> especial: la velocidad de la luz es la misma en todos los sistemas de referencia en movimiento uniforme. El principio de apariencia inocente es uno de los mayores logros de la mente humana. Algunos han dicho que, junto con la ley de gravitación de <a href="#" onclick="referencia('newton',event); return false;">Newton</a>, se sitúa como una de las más grandes creaciones científicas de todos los tiempos.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos han sido los aspectos interesantes deducidos a partir de la teoría relativista especial, y el que más ha llamado siempre mi atención es aquel que nos dice que el tiempo es la cuarta dimensión y que las leyes de la naturaleza se simplifican y unifican en dimensiones más altas.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue <a href="#" onclick="referencia('minkowski',event); return false;">Minkowski</a>, un antiguo profesor de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, el que, al leer la teoría de éste, introdujo el concepto de cuarta dimensión referida al tiempo y superó así el concepto de tiempo que se remontaba hasta Aristóteles. El espacio y el tiempo quedaron así irremediablemente unidos como espaciotiempo. Así pasamos de un mundo de tres dimensiones a un universo de cuatro. La mente humana pasó entonces a tener una visión más amplia del universo. También cambiaron conceptos como los de la masa y la energía, que resultaron ser la misma cosa. ¿Y qué decir de la posibilidad real de frenar el paso del tiempo al viajar a velocidades relativistas? ¡Son tantas maravillas!</p>
<p style="text-align: justify;">Para ver cómo dimensiones más altas simplifican las leyes de la naturaleza, recordemos que un objeto tiene longitud, anchura y altura. Puesto que tenemos libertad para girar un objeto 90º, podemos transformar su longitud en anchura y su anchura el altura. Mediante una simple rotación, podemos intercambiar cualquiera de las tres dimensiones espaciales. Ahora bien, si el tiempo es la cuarta dimensión, entonces es posible hacer “rotaciones” que convierten el espacio en tiempo y el tiempo en espacio. Estas rotaciones tetradimensionales son precisamente las distorsiones del espacio y del tiempo exigidas por la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> especial. En otras palabras, espacio y tiempo se mezclan de una forma esencial, gobernada por la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a>. El significado del tiempo como la cuarta dimensión es que pueden hacerse rotaciones entre el tiempo y el espacio de una forma matemáticamente precisa. A partir de entonces, deben ser tratados como dos aspectos de la misma magnitud: el espacio-tiempo. Así han quedado unificadas las leyes de la naturaleza al pasar de tres a cuatro dimensiones.</p>
<p style="text-align: justify;">La discusión de la unificación de las leyes de la naturaleza fue más bien abstracta, y lo habría seguido siendo si <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> no hubiese dado el siguiente paso decisivo. Él comprendió que si el espacio y el tiempo pueden unificarse en una sola entidad, llamada espaciotiempo, entonces quizá la materia y la energía pueden unirse también en una relación dialéctica. Si las reglas pueden contraerse y los relojes pueden frenarse, razonó, entonces cualquier cosa que midamos con regla y relojes también debe cambiar.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, casi todo en el laboratorio de un físico se mide con regla y relojes. Esto significa que los físicos tendrían que recalibrar todas las magnitudes del laboratorio que una vez dieron por hecho que eran constantes.</p>
<p style="text-align: justify;">En concreto, la energía es una cantidad que depende de cómo midamos las distancias y los intervalos de tiempo. Un automóvil de prueba que choca a gran velocidad contra una pared de ladrillos tiene obviamente energía. No obstante, si el veloz automóvil se aproxima a la velocidad de la luz, sus propiedades de distorsionan. Se contrae como un acordeón y los relojes en su interior se frenan. Lo que es más importante, <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> descubrió que la masa del automóvil también aumenta cuando se acelera. Pero, ¿de dónde procede este exceso de masa?, y él concluyó que procedía de la energía.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto tuvo consecuencias perturbadoras. Dos de los grandes descubrimientos de la física del siglo XIX fueron la conservación de la masa y la conservación de la energía; es decir, la masa total y la energía total de un sistema cerrado, tomados por separado, no cambian. Por ejemplo, si el coche veloz choca contra el muro de ladrillos, la energía del automóvil no desaparece, sino que se convierte en energía sonora del choque, energía cinética de los fragmentos de ladrillo que vuelan por los aires, energía calorífica, y así sucesivamente. La energía total (y la masa total) antes y después del choque es la misma.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> decía ahora que la energía del automóvil podría convertirse en masa (un nuevo principio de conservación que decía que la suma total de la masa y la energía debe siempre permanecer constante). La materia no desaparece repentinamente, ni la energía brota de la nada. En este sentido, la materia desaparece sólo para liberar enormes cantidades de energía o viceversa.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> tenía 26 años, calculó exactamente cómo debía cambiar la energía si el principio de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> era correcto, y descubrió la relación <em>E = mc<sup>2</sup></em>. Puesto que la velocidad de la luz al cuadrado (<em>c<sup>2</sup></em>) es un número astronómicamente grande, una pequeña cantidad de materia puede liberar una enorme cantidad de energía. Dentro de las partículas más pequeñas de materia hay un almacén de energía, más de un millón de veces la energía liberada en una explosión química. La materia, en cierto sentido, puede verse como un depósito casi inagotable de energía; es decir, la materia es en realidad energía condensada.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> supo ver que las dimensiones más altas tienen un propósito: unificar los principios de la naturaleza. Al añadir dimensiones más altas podía unir conceptos físicos que, en un mundo tridimensional, no tienen relación, tales como la materia y la energía o el espacio y el tiempo, que gracias a la cuarta dimensión de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> especial, quedaron unificados.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde entonces, estos conceptos los tenemos que clasificar no por separado, sino siempre juntos como dos aspectos de un mismo ente materia-energía por una parte y espacio-tiempo por otra. El impacto directo del trabajo de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> sobre la cuarta dimensión fue, por supuesto, la bomba de hidrógeno, que se ha mostrado la más poderosa creación de la ciencia del siglo XX, claro que en contra del criterio de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, que era pacifista y nunca quiso participar en proyectos de esta índole.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> completó su teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> con un segundo trabajo, que al menos en parte, estaba inspirado por lo que se conoce como <em><a href="#" onclick="referencia('mach principio de',event); return false;">principio de Mach</a></em>; la guía que usó <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> para crear esta secuela final y completar su teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> enunció que la presencia de materia-energía determina la curvatura del espacio-tiempo a su alrededor. Ésta es la esencia del principio físico que Riemann no logró descubrir: la curvatura del espacio está directamente relacionada con la cantidad de energía y materia contenida en dicho espacio. Esto, a su vez, puede resumirse en la famosa ecuación de campo  <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, de la Relatividad general. </p>
<p style="text-align: justify;">Una ecuación engañosamente corta que es uno de los mayores triunfos de la mente humana. De ella emergen los principios que hay tras los movimientos de las estrellas y galaxias, los <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujeros negros</a>, el <a href="#" onclick="referencia('big bang',event); return false;">Big Bang</a>, y seguramente, el propio destino del universo.</p>
<p>emilio silvera</p>
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		<title>Las Constantes Naturales y los grandes números</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 05:57:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[¡Las constantes de la naturaleza!
Dan al universo su carácter distintivo y lo hace singular, distinto a otros que podría nuestra imaginación inventar. Estos números misteriosos, a la vez que dejan al descubierto nuestros conocimientos, también dejan al desnudo nuestra enorme ignorancia sobre el universo que nos acoge. Las medimos con una precisión cada vez mayor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Las constantes de la naturaleza!</p>
<p>Dan al universo su carácter distintivo y lo hace singular, distinto a otros que podría nuestra imaginación inventar. Estos números misteriosos, a la vez que dejan al descubierto nuestros conocimientos, también dejan al desnudo nuestra enorme ignorancia sobre el universo que nos acoge. Las medimos con una precisión cada vez mayor y modelamos nuestros patrones fundamentales de masa y tiempo alrededor de su invarianza; no podemos explicar sus valores.</p>
<p>Nunca nadie ha explicado el valor numérico de ninguna de las constantes de la naturaleza. ¿Recordáis el 137? Ese número puro, adimensional, que guarda los secretos del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> (e), de la luz (c) y del cuanto de acción (h). Hemos descubierto otros nuevos, hemos relacionado los viejos y hemos entendido su papel crucial para hacer que las cosas sean como son, pero la razón de sus valores sigue siendo un secreto profundamente escondido.</p>
<p>Buscar esos secretos ocultos implica que necesitamos desentrañar la teoría más profunda de todas y la más fundamental de las leyes de la naturaleza: descubrir si las constantes de la naturaleza que las definen están determinadas y conformadas por alguna consistencia lógica superior o si, por el contrario, sigue existiendo un papel para el azar.</p>
<p>Si estudiamos atentamente las constantes de la naturaleza nos encontramos con una situación muy peculiar. Mientras parece que ciertas constantes estuvieran fijadas, otras tienen espacio para ser distintas de las que son, y algunas no parecen afectadas por ninguna otra cosa del ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­– o en el – universo.</p>
<p>¿Llegaron estos valores al azar?</p>
<p>¿Podrían ser realmente distintos?</p>
<p>¿Cuán diferentes podrían ser para seguir albergando la existencia de seres vivos en el universo?</p>
<p>En 1986, el libro <em>The Anthropic Cosmological Principle</em> exploraba las diez maneras conocidas en que la vida en el universo era sensible a los valores de las constantes universales. Universos con constantes ligeramente alteradas nacerían muertos, privados del potencial para desarrollar y sostener la complejidad que llamamos vida.</p>
<p>En la literatura científica puede encontrarse todo tipo de coincidencias numéricas que involucran a los valores de las constantes de la naturaleza. He aquí algunas de las fórmulas propuestas (ninguna tomada en serio) para la constante  de estructura fina.</p>
<p>Valor experimental: 1/α = 137’035989561…</p>
<ul>
<li>Lewis y Adams:           1/α = 8π (8π<sup>5</sup> / 15)<sup>1/3</sup>               = 137’384</li>
<li>Eddington:                   1/α = (16<sup>2</sup> – 16) / 2 + 16 – 1   = 137</li>
<li>Wiler:                            1/α = (8π<sup>4</sup> / 9)(2<sup>4</sup>5! / π<sup>5</sup>)<sup>1/4</sup>       = 137’036082</li>
<li>Aspden y Eagles:         1/α = 108π (8 / 1.843)<sup>1/6</sup>         = 137’035915</li>
</ul>
<p>Por supuesto, si la <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a> da al fin con una determinación del valor de 1/α podría parecerse perfectamente a una de estas fórmulas especulativas. Sin embargo ofrecería un amplio y constante edificio teórico del que seguiría la predicción.</p>
<p>También tendría que haber, o mejor, que hacer, algunas predicciones de cosas que todavía no hemos medido; por ejemplo, las siguientes cifras decimales de 1/α, que los futuros experimentadores podrían buscar y comprobar con medios más adelantados que los que ahora tenemos, a todas luces insuficientes en tecnología y potencia.</p>
<p>Todos estos ejercicios de juegos mentales numéricos se acercan de manera impresionante al valor obtenido experimentalmente, pero el premio para el ingeniero persistente le corresponde a Gary Adamson, cuya muestra de 137-logía se mostraron en numerosas publicaciones.</p>
<p>Estos ejemplos tienen al menos la virtud de surgir de algún intento de formular una teoría de electromagnetismo y partículas. Pero hay también matemáticos “puros” que buscan cualquier combinación de potencias de números pequeños y constantes matemáticas importantes, como π, que se aproxime al requerido 137’035989561… He aquí algún ejemplo de este tipo.</p>
<ul>
<li>Robertson:                    1/α = 2<sup>-19/4 </sup>3<sup>10/3</sup> 5<sup>17/4</sup> π<sup>-2</sup>           = 137’03594</li>
<li>Burger:                         1/α = (137<sup>2</sup> + π<sup>2</sup>)<sup>1/2</sup>                 = 137’0360157</li>
</ul>
<p>Ni siquiera el gran físico teórico Werner Heisenberg pudo resistirse a la ironía o irónica sospecha de que…</p>
<p>“<em>En cuanto al valor numérico, supongo que 1/α = 2<sup>4</sup> 3<sup>3</sup> / π, pero por supuesto es una broma.</em>”</p>
<p>Arthur Eddington, uno de los más grandes astrofísicos del siglo XX y una notable combinación de lo profundo y lo fantástico, más que cualquier figura moderna, fue el responsable impulsor de poner en marcha los inacabables intentos de explicar las constantes de la naturaleza mediante auténticas proezas de numerología pura. Él también advirtió un aspecto nuevo y especular de las constantes de la naturaleza.</p>
<p>Hay que prestar atención a las coincidencias. Uno de los aspectos más sorprendentes en el estudio del universo astronómico durante el siglo XX, ha sido el papel desempeñado por la coincidencia: que existiera, que fuera despreciada y que fuera recogida. Cuando los físicos empezaron a apreciar el papel de las constantes en el dominio cuántico y a explorar y explorar la nueva teoría de la gravedad de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> para describir el universo en conjunto, las circunstancias eran las adecuadas para que alguien tratara de unirlas.</p>
<p>Entró en escena Arthur Eddington; un extraordinario científico que había sido el primero en descubrir cómo se alimentaban las estrellas a partir de reacciones nucleares. También hizo importantes contribuciones a nuestra comprensión de la galaxia, escribió la primera exposición sistemática de la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> y fue el responsable de verificar, en una prueba decisiva durante un eclipse de Sol, la veracidad de la teoría de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> en cuanto a que el campo gravitatorio del Sol debería desviar la luz estelar que venía hacia la Tierra en aproximadamente 1’75 segmentos de arco cuando pasaba cerca de la superficie solar, y así resultó.</p>
<p>Albert <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> y Arthur Stanley Eddington se conocieron y se hicieron amigos. Se conservan fotos de los dos juntos conversando sentados en un banco en el jardín de Eddington en el año 1930, donde fueron fotografiados por la hermana del dueño de la casa.</p>
<p>Aunque Eddington era un hombre tímido con pocas dotes para hablar en público, sabía escribir de forma muy bella, y sus metáforas y analogías aún las utilizan los astrónomos que buscan explicaciones gráficas a ideas complicadas. Nunca se casó y vivió en el observatorio de Cambridge, donde su hermana cuidaba de él y de su anciana madre.</p>
<p>Eddington creía que a partir del pensamiento puro sería posible deducir leyes y constantes de la naturaleza y predecir la existencia en el universo de cosas como estrellas y galaxias. ¡Se está saliendo con la suya!</p>
<p>Entre los números de Eddington, uno lo consideró importante y lo denominó “número de Eddington”, que es igual al número de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> del universo visible. Eddington calculó (a mano) este número enorme y de enorme precisión en un crucero trasatlántico concluyendo con esta memorable afirmación.</p>
<p> “<em>Creo que en el universo hay 15.747.724.136.275.002.577.605. 653.961.181.555.468.044.717.914.527.116.709.366.231.425.076.185.631.031.296 <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y el mismo número de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>.</em>”</p>
<p>Este número enorme, normalmente escrito <em>N<sub>Edd</sub></em>, es aproximadamente igual a 10<sup>80</sup>. Lo que atrajo la atención de Eddington hacia él era el hecho de que debe ser un número entero, y por eso en principio puede ser calculado exactamente.</p>
<p>Durante la década de 1920, cuando Eddington empezó su búsqueda para explicar las constantes de la naturaleza, no se conocían bien las fuerzas débil y fuerte, y las únicas constantes dimensionales de la física que sí se conocían e interpretaban con confianza eran las que definían la gravedad y las fuerzas electromagnéticas.</p>
<p>Eddington las dispuso en tres grupos o tres puros números adimensionales. Utilizando los valores experimentales de la época, tomó la razón entre las masas del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> y del electrón:</p>
<p>m<sub>p </sub>/ m<sub>e</sub> ≈ 1.840</p>
<p>La inversa de la constante de estructura fina:</p>
<p>2πhc / e<sup>2</sup> ≈ 137</p>
<p>Y la razón entre la fuerza gravitatoria y la <a href="#" onclick="referencia('fuerza electromagnetica',event); return false;">fuerza electromagnética</a> entre un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>:</p>
<p>e<sup>2</sup> / Gm<sub>p</sub>m<sub>e</sub> ≈ 10<sup>40</sup></p>
<p>A éstas unió o añadió su número cosmológico, N<sub>Edd</sub> ≈ 10<sup>80</sup>.</p>
<p>A estos cuatro números los llamó “las constantes últimas”, y la explicación de sus valores era el mayor desafío de la ciencia teórica.</p>
<p>“<em>¿Son estas cuatro constantes irreducibles, o una unificación posterior de la física demostrará que alguna o todas ellas pueden ser prescindibles?</em></p>
<p><em>¿Podrían haber sido diferentes de los que realmente son?</em>”</p>
<p>De momento, con certeza nadie ha podido contestar a estas dos preguntas que, como tantas otras, están a la espera de esa Gran Teoría Unificada del Todo, que por fin nos brinde las respuestas tan esperadas y buscadas por todos los grandes físicos del mundo. ¡Es todo tan complejo! ¿Acaso es sencillo y no sabemos verlo? Seguramente un poco de ambas cosas; no será tan complejo, pero nuestras mentes aún no están preparadas para ver su simple belleza. Una cosa es segura, la verdad está ahí, esperándonos.</p>
<p>Para poder ver con claridad no necesitamos gafas, sino evolución. Hace falta alguien que, como <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> hace 100 años, venga con nuevas ideas y revolucione el mundo de la física que, a comienzos del siglo XXI, está necesitada de un nuevo y gran impulso. ¿Quién será el elegido? Por mi parte me da igual quién pueda ser, pero que venga pronto. Quiero ser testigo de los grandes acontecimientos que se avecinan, la <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría de supercuerdas</a> y mucho más.</p>
<p>emilio silvera</p>
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		<title>Sobre magnetismo</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 05:49:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Hablamos de física, y para animar el ambiente, a continuación os recuerdo alguna de sus herramientas, tales como, la constante de Planck en sus dos versiones, h y ħ; la igualdad masa-energía de Einstein, la constante gravitacional de Newton, la constante de estructura fina (137) y el radio del electrón.

Constante de Planck
Constante de Planck racionalizada
Igualdad masa-energía
Constante gravitacional
Constante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hablamos de física, y para animar el ambiente, a continuación os recuerdo alguna de sus herramientas, tales como, la <a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a> en sus dos versiones, <em>h</em> y <em>ħ</em>; la igualdad masa-energía de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, la constante gravitacional de <a href="#" onclick="referencia('newton',event); return false;">Newton</a>, la constante de estructura fina (137) y el radio del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">Constante de Planck</a></li>
<li><a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">Constante de Planck</a> racionalizada</li>
<li>Igualdad masa-energía</li>
<li>Constante gravitacional</li>
<li>Constante de estructura fina</li>
<li>Radio del electrón</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">¡Me encantan sus mensajes! pero, en este caso, he preferido omitir ecuaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Es verdaderamente meritorio el enorme avance que en tan poco tiempo ha dado la Humanidad en el campo de la física. En aproximadamente un siglo y medio, se ha pasado de la oscuridad a una claridad, no cegadora aún, pero sí aceptable. Son muchos los secretos de la naturaleza física que han sido desvelados, y el ritmo parece que se mantiene a un muy aceptable (nuevamente).</p>
<p style="text-align: justify;">¡El tiempo!, ése precioso bien está a nuestro favor. Sólo tenemos que ir pasando el testigo para alcanzar las  metas propuestas. Pongamos nuestras esperanzas en que no seamos tan irresponsables como para estropearlo todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Astronomía, gravedad o electromagnetismo; cuestiones sencillas de entender para los iniciados y, a veces, muy complejas para la gente corriente. Por tal motivo, si escribo sobre estos interesantes temas, mi primera preocupación es la de buscar la sencillez en lo que explico. No siempre lo consigo. Por ejemplo, expliquemos el magnetismo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Magnetismo</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Grupo de fenómenos asociados a los campos magnéticos. Siempre que una corriente eléctrica fluye, se produce un campo magnético; como el movimiento orbital de un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y el <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> de los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> atómicos son equivalentes a pequeños circuitos de corriente, los átomos individuales crean campos magnéticos a su alrededor cuando los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> orbitales tienen un momento magnético neto como resultado de su momento angular. El momento angular de un átomo es el vector suma de los momentos magnéticos de los movimientos orbitales y de los espines de todos los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> en el átomo.</p>
<p style="text-align: justify;">Las propiedades magnéticas macroscópicas de una sustancia tienen su origen en los momentos magnéticos de sus átomos o moléculas constituyentes. Diferentes materiales poseen distintas características en un campo magnético aplicado; hay cuatro tipos de comportamientos magnéticos.</p>
<p style="text-align: justify;">a)      En <em>diamagnetismo</em>, la magnetización está en la dirección opuesta a la del campo aplicado, es decir, la susceptibilidad es negativa. Aunque todas las sustancias son diamagnéticas, es una forma débil de magnetismo que puede ser enmascarada por otras formas más fuertes. Tiene su origen en los cambios introducidos por los campos aplicados en las órbitas de los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> de una sustancia, siendo la dirección del cambio opuesta a la del flujo aplicado (de acuerdo con ley de Lenz).</p>
<p style="text-align: justify;">Existe, por tanto, una débil susceptibilidad negativa (del orden de -10<sup>-8 m3 </sup>mol<sup>-1</sup>) y una permeabilidad relativa ligeramente menor que 1.</p>
<p style="text-align: justify;">b)      En <em>paramagnetismo</em>, los átomos o moléculas de la sustancia tienen momentos magnéticos orbitales o <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> que son capaces de estar alineados en la dirección del campo aplicado. Éstos, por tanto, tienen una susceptibilidad positiva (aunque pequeña) y una permeabilidad relativa ligeramente mayor que 1.</p>
<p style="text-align: justify;">El paramagnetismo aparece en todos los átomos y moléculas con <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> desapareados; es decir, átomos libres, radicales libres y compuestos de metales de transición que contienen iones con capas de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> no llenas.</p>
<p style="text-align: justify;">También ocurre en metales como resultado de momentos magnéticos asociados a los espines de los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> de conducción.</p>
<p style="text-align: justify;">c)      En sustancias <em>ferromagnéticas</em>, dentro de un cierto rango de temperaturas, hay momentos magnéticos atómicos netos, que se alinean de forma que la magnetización persiste después de eliminar el campo aplicado.</p>
<p style="text-align: justify;">Por debajo de una cierta temperatura llamada <em>punto de Curie</em> (o <em>temperatura de Curie</em>), un campo magnético en aumento aplicado a una sustancia ferromagnética causará una magnetización creciente hasta un valor máximo, llamado <em>magnetización de saturación</em>. Esto es debido a que una sustancia ferromagnética está constituida por pequeñas regiones magnetizadas (1 &#8211; 0’1 mm de ancho) llamadas <em>dominios</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">El momento magnético total de la muestra de sustancia es el vector suma de los momentos magnéticos de los dominios constituyentes. Dentro de cada dominio, los momentos magnéticos atómicos individuales se alinean espontáneamente por fuerzas de intercambio, que dependen de si los espines de los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> atómicos son paralelos o antiparalelos.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, en un trozo no magnetizado de material ferromagnético, los momentos magnéticos de los dominios no están alineados; cuando un campo externo es aplicado, esos dominios que están alineados con el campo aumentan de tamaño a expensas de otros.</p>
<p style="text-align: justify;">En un campo muy intenso, todos los dominios se alinean en la dirección del campo y producen la alta magnetización observada. El hierro, el níquel, el cobalto y sus aleaciones son ferromagnéticos. Por encima del punto de Curie, los materiales ferromagnéticos se vuelven paramagnéticos.</p>
<p style="text-align: justify;">d)     Algunos metales, aleaciones y sales elementales de transición, muestran otro tipo de magnetismo llamado <em>antiferromagnetismo</em>. Esto ocurre por debajo de cierta temperatura, llamada <em>temperatura de Néel</em>, a la cual se forma espontáneamente una red ordenada de momentos magnéticos atómicos en la que momentos alternos tienen direcciones opuestas. No hay, por tanto, momento magnético resultante en ausencia de un campo aplicado.</p>
<p style="text-align: justify;">En el fluoruro de manganeso, por ejemplo, esta disposición antiparalela ocurre por debajo de una temperatura de Néel de 72 K. Por debajo de esta temperatura, el ordenamiento espontáneo se opone a la tendencia normal de los momentos magnéticos de alinearse con el campo aplicado. Por encima de la temperatura de Néel, la sustancia es paramagnética.</p>
<p style="text-align: justify;">Una forma especial de antiferromagnetismo es el ferrimagnetismo, un tipo de magnetismo mostrado por las ferritas. En estos materiales, o bien los momentos magnéticos de los iones adyacentes son antiparalelos y de intensidad desigual, o bien el número de momentos magnéticos en una dirección es mayor que el número de los que hay en la dirección opuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Mediante una adecuada elección de los iones de tierras raras en las redes de ferrita es posible diseñar sustancias ferrimagnéticas con magnetizaciones específicas para su uso en componentes electrónicos.</p>
<p style="text-align: justify;">Si nos queremos referir al geomagnetismo, estaremos hablando de la ciencia que estudia el campo magnético terrestre.</p>
<p style="text-align: justify;">Si una barra de imán es suspendida en cualquier punto de la superficie terrestre, de forma que se pueda mover libremente en todos sus planos, el polo norte del imán apuntará en una dirección aproximadamente al norte. El ángulo (D) entre la dirección horizontal a la que apunta y el meridiano geográfico en ese punto se llama <em>declinación magnética</em>. Se toma positiva al este del norte geográfico y negativa al oeste. La aguja no estará horizontal salvo en el ecuador magnético. En todos los demás lugares formará un ángulo (/) con la horizontal, llamado <em>inclinación magnética</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">En todos los polos magnéticos / = 90º (+90º en el polo norte y -90º en el polo sur), y la aguja será vertical.</p>
<p style="text-align: justify;">Las posiciones de los polos, que varían con el tiempo, eran en los años setenta aproximadamente 76, 1º N, 100º W (N) y 65, 8º S, 139º E (S). El vector intensidad (F) del campo geomagnético se determina por I, D y F, donde F es la intensidad magnética local del campo medida en gauss o teslas (1 gauss = 10<sup>-4</sup> teslas). F, I y D, junto con las componentes verticales y horizontales de F y sus componentes norte y este, son llamados los <em>elementos magnéticos</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta explicación del geomagnetismo podría ser más larga y completa, con muchos más datos técnicos y matemáticos, sin embargo, ¿a quién le gustará? A eso me refería en la página 2 cuando decía “<em>…mi primera preocupación es la de buscar la sencillez en lo que explico. No siempre lo consigo.</em>”</p>
<p>emilio silvera</p>
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		<title>Velocidades inimaginables</title>
		<link>http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/2009/11/30/velocidades-inimaginables-2/</link>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 05:42:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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Blog de Emilio Silvera V.

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Velocidades inimaginables
vía Blog de Emilio Silvera V. de Emilio Silvera el 29/11/09

En el centro del átomo se encuentra un pequeño grano compacto aproximadamente 100.000 veces más pequeño que el propio átomo: el [...]]]></description>
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<p>vía <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog">Blog de Emilio Silvera V.</a> de Emilio Silvera el 29/11/09</p>
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<p style="text-align: justify;">En el centro del átomo se encuentra un pequeño grano compacto aproximadamente 100.000 veces más pequeño que el propio átomo: el núcleo atómico. Su masa, e incluso más aún su carga eléctrica, determinan las propiedades del átomo del cual forma parte. Debido a la solidez del núcleo parece que los átomos, que dan forma a nuestro mundo cotidiano, son intercambiables entre sí, e incluso cuando interaccionan entre ellos para formar sustancias químicas (los elementos). Pero el núcleo, a pesar de ser tan sólido, puede partirse. Si dos átomos chocan uno contra el otro con gran velocidad podría suceder que los núcleos llegaran a chocar entre sí y entonces, o bien se rompen en trozos, o se funden liberando en el proceso partículas subnucleares. La nueva física de la primera mitad del siglo XX estuvo dominada por los nuevos acertijos que estas partículas planteaban.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero tenemos la mecánica cuántica; ¿es que no es aplicable siempre?, ¿cuál es la dificultad? Desde luego, la mecánica cuántica es válida para las partículas subatómicas, pero hay más que eso. Las fuerzas con que estas partículas interaccionan y que mantienen el núcleo atómico unido son tan fuertes que las velocidades a las que tienen que moverse dentro y fuera del núcleo están cerca de la velocidad de la luz, <em>c</em>, que es de 299.792’458 Km/s. Cuando tratamos con velocidades tan altas se necesita una segunda modificación a las leyes de la física del siglo XIX; tenemos que contar con la teoría de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a> especial de <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta teoría también fue el resultado de una publicación de <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a> de 1905. en esta teoría quedaron sentadas las bases de que el movimiento y el reposo son conceptos relativos, no son absolutos, como tampoco habrá un sistema de referencia absoluto con respecto al cual uno pueda medir la velocidad de la luz.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero había más cosas que tenían que ser relativas. En este teoría, la masa y la energía también dependen de la velocidad, como lo hacen la intensidad del campo eléctrico y del magnético.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a> descubrió que la masa de una partícula es siempre proporcional a la energía que contienen, supuesto que se haya tenido en cuenta una gran cantidad de <em>energía en reposo</em> de una partícula cualquiera, como se denota a continuación:</p>
<p style="text-align: justify;">E = mc<sup>2</sup></p>
<p style="text-align: justify;">Como la velocidad de la luz es muy grande, esta ecuación sugiere que cada partícula debe almacenar una cantidad enorme de energía, y en parte esta predicción fue la que hizo que la teoría de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a> tuviese tanta importancia para la física (¡y para todo el mundo!). Para que la teoría de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a> también sea autoconsistente tiene que ser <em>holista</em>, esto es, que todas las cosas y todo el mundo obedezcan a las leyes de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a>. No son sólo los relojes los que se atrasan a grandes velocidades, sino que todos los procesos animados se comportan de la forma tan inusual que describe esta teoría cuando nos acercamos a la velocidad de la luz. El corazón humano es simplemente un reloj biológico y latirá a una velocidad menor cuando viaje en un vehículo espacial a velocidades cercanas a la de la luz. Este extraño fenómeno conduce a lo que se conoce como la “paradoja de los gemelos”, sugerida por <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a>, en la que dos gemelos idénticos tienen diferente edad cuando se reencuentran después de que uno haya permanecido en la Tierra mientras que el otro ha viajado a velocidades relativistas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a> comprendió rápidamente que las leyes de la gravedad también tendrían que ser modificadas para que cumplieran el principio relativista.</p>
<p style="text-align: justify;">Para poder aplicar el principio de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a> a la fuerza gravitatoria, el principio tuvo que ser extendido de la siguiente manera: no sólo debe ser imposible determinar la velocidad absoluta del laboratorio, sino que también es imposible distinguir los cambios de velocidad de los efectos de una fuerza gravitatoria.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a> comprendió que la consecuencia de esto era que la gravedad hace al espacio-tiempo lo que la humedad a una hoja de papel: deformar la superficie con desigualdades que no se pueden eliminar. Hoy en día se conocen muy bien las matemáticas de los espacios curvos, pero en el época de <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a> el uso de estas nociones matemáticas tan abstractas para formular leyes físicas era algo completamente nuevo, y le llevó varios años encontrar la herramienta matemática adecuada para formular su teoría general de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a> que describe cómo se curva el espacio en presencia de grandes masas como planetas y estrellas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a> tenía la idea en su mente desde 1907 (la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a> especial la formuló en 1905), y se pasó 8 años buscando las matemáticas adecuadas para su formulación.</p>
<p style="text-align: justify;">Leyendo el material enviado por un amigo al que pidió ayuda, <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a> quedó paralizado. Ante él, en la primera página de una conferencia dada ante el Sindicato de Carpinteros, 60 años antes por un tal Riemann, tenía la solución a sus desvelos: el <em><a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('tensor metrico',event); return false;">tensor métrico</a></a> de Riemann</em>, que le permitiría utilizar una geometría espacial de los espacios curvos que explicaba su <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a> general.</p>
<p style="text-align: justify;">No está mal que en este punto recordemos la fuerza magnética y gravitatoria que nos puede ayudar a comprender mejor el comportamiento de las partículas subatómicas.</p>
<p style="text-align: justify;">El electromagnetismo, decíamos al principio, es la fuerza con la cual dos partículas cargadas eléctricamente se repelen (si sus cargas son iguales) o se atraen (si tienen cargas de signo opuesto).</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción magnética es la fuerza que experimenta una partícula eléctricamente cargada que se mueve a través de un campo magnético. Las partículas cargadas en movimiento generan un campo magnético como, por ejemplo, los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrones</a> que fluyen a través de las espiras de una bobina.</p>
<p style="text-align: justify;">Las fuerzas magnéticas y eléctricas están entrelazadas. En 1873, James Clerk Maxwell consiguió formular las ecuaciones completas que rigen las fuerzas eléctricas y magnéticas, descubiertas experimentalmente por Michael Faraday. Se consiguió la teoría unificada del electromagnetismo que nos vino a decir que la electricidad y el magnetismo eran dos aspectos de una misma cosa.</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción es universal, de muy largo alcance (se extiende entre las estrellas), es bastante débil. Su intensidad depende del cociente entre el cuadrado de la carga del <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrón</a> y <em>2hc</em> (dos veces la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a></a> por la velocidad de la luz). Esta fracción es aproximadamente igual a 1/137’036…, o lo que llamamos α y se conoce como <em>constante de estructura fina</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">En general, el alcance de una interacción electromagnética es inversamente proporcional a la masa de la partícula mediadora, en este caso, el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">fotón</a>, sin masa.</p>
<p style="text-align: justify;">También antes hemos comentado sobre la interacción gravitatoria de la que <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a> descubrió su compleja estructura y la expuso al mundo en 1915 con el nombre de teoría general de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a>, y la relacionó con la curvatura del espacio y el tiempo. Sin embargo, aún no sabemos cómo se podrían reconciliar las leyes de la gravedad y las leyes de la mecánica cuántica (excepto cuando la acción gravitatoria es suficientemente débil).</p>
<p style="text-align: justify;">La teoría de <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a></a> nos habla de los planetas y las estrellas del cosmos. La teoría de Planck, Heisemberg, Schrödinger, Dirac, Feynman y tantos otros, nos habla del comportamiento del átomo, del núcleo, de las partículas elementales en relación a estas interacciones fundamentales. La primera se ocupa de los cuerpos muy grandes y de los efectos que causan en el espacio y en el tiempo; la segunda de los cuerpos muy pequeños y de su importancia en el universo atómico. Cuando hemos tratado de unir ambos mundos se produce una gran explosión de rechazo. Ambas teorías son (al menos de momento) irreconciliables.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La interacción gravitatoria actúa exclusivamente sobre la masa de una partícula.</li>
<li>La gravedad es de largo alcance y llega a los más lejanos confines del universo conocido.</li>
<li>Es tan débil que, probablemente, nunca podremos detectar esta fuerza de atracción gravitatoria entre dos partículas elementales. La única razón por la que podemos medirla es debido a que es colectiva: todas las partículas (de la Tierra) atraen a todas las partículas (de nuestro cuerpo) en la misma dirección.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La partícula mediadora es el hipotético <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('graviton',event); return false;">gravitón</a></a>. Aunque aún no se ha descubierto experimentalmente, sabemos lo que predice la mecánica cuántica: que tiene masa nula y <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> 2.</p>
<p style="text-align: justify;">La ley general para las interacciones es que, si la partícula mediadora tiene el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> par, la fuerza entre cargas iguales es atractiva y entre cargas opuestas repulsiva. Si el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> es impar (como en el electromagnetismo) se cumple a la inversa.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero antes de seguir profundizando en estas cuestiones hablemos de las propias partículas subatómicas, para lo cual la teoría de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a> especial, que es la teoría de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a> sin fuerza gravitatoria, es suficiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Si viajamos hacia lo muy pequeño tendremos que ir más allá de los átomos, que son objetos voluminosos y frágiles comparados con lo que nos ocupará a continuación: el núcleo atómico y lo que allí se encuentra. Los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrones</a>, que ahora vemos “a gran distancia” dando vueltas alrededor del núcleo, son muy pequeños y extremadamente robustos. El núcleo está constituido por dos especies de bloques: <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">protones</a> y <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">neutrones</a>. El <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a></a> (del griego πρώτος, <em>primero</em>) debe su nombre al hecho de que el núcleo atómico más sencillo, que es el hidrógeno, está formado por un solo <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a></a>. Tiene una unidad de carga positiva. El <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a></a> recuerda al <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a></a> como si fuera su hermano gemelo: su masa es prácticamente la misma, su <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> es el mismo, pero en el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a></a>, como su propio nombre da a entender, no hay carga eléctrica; es neutro.</p>
<p style="text-align: justify;">La masa de estas partículas se expresa en una unidad llamada mega-electrón-voltio o MeV, para abreviar. Un MeV, que equivale a 10<sup>6</sup> electrón-voltios, es la cantidad de energía de movimiento que adquiere una partícula con una unidad de carga (tal como un <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrón</a> o un <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a></a>) cuando atraviesa una diferencia de potencial de 10<sup>6</sup> (1.000.000) voltios. Como esta energía se transforma en masa, el MeV es una unidad útil de masa para las partículas elementales.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de los núcleos atómicos contienen más <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">neutrones</a> que <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">protones</a>. Los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">protones</a> se encuentran tan juntos en el interior de un núcleo tan pequeño que se deberían repeles entre sí fuertemente, debido a que tienen cargas eléctricas del mismo signo. Sin embargo, hay una fuerza que los mantiene unidos estrechamente y que es mucho más potente e intensa que la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('fuerza electromagnetica',event); return false;">fuerza electromagnética</a></a>: la fuerza o interacción nuclear fuerte, unas 10<sup>2</sup> veces mayor que la electromagnética, y aparece sólo entre <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a></a> para mantener a los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('nucleones',event); return false;">nucleones</a></a> confinados dentro del núcleo. Actúa a una distancia tan corta como 10<sup>-15 metros, o lo que es lo mismo, 0’000000000000001 metros.</sup></p>
<p style="text-align: justify;">La interacción fuerte está mediada por el intercambio de <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a></a> virtuales, 8 <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a></a> que, como su mismo nombre indica (<em>glue</em> en inglés es <em>pegamento</em>), mantiene a los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">protones</a> y <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">neutrones</a> bien sujetos en el núcleo, y cuanto más se tratan de separar, más aumenta la fuerza que los retiene, que crece con la distancia, al contrario que ocurre con las otras fuerzas.</p>
<p style="text-align: justify;">La luz es una manifestación del fenómeno electromagnético y está cuantizada en “<a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a></a>”, que se comportan generalmente como los mensajeros de todas las interacciones electromagnéticas. Así mismo, como hemos dejado reseñado en el párrafo anterior, la interacción fuerte también tiene sus cuantos (los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a></a>). El físico japonés Hideki Yukawa (1907 – 1981) predijo la propiedad de las partículas cuánticas asociadas a la interacción fuerte, que más tarde se llamarían <em><a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a></a></em>. Hay una diferencia muy importante entre los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a></a> y los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a></a>: un <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">pión</a> es un trozo de materia con una cierta cantidad de “masa”. Si esta partícula está en reposo, su masa es siempre la misma, aproximadamente 140 MeV, y si se mueve muy rápidamente, su masa parece aumentar en función E = mc<sup>2</sup>. Por el contrario, se dice que la masa del <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">fotón</a> en reposo es nula. Con esto no decimos que el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">fotón</a> tenga masa nula, sino que el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">fotón</a> no puede estar en reposo. Como todas las partículas de masa nula, el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">fotón</a> se mueve exclusivamente con la velocidad de la luz, 299.792’458 Km/s, una velocidad que el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">pión</a> nunca puede alcanzar porque requeriría una cantidad infinita de energía cinética. Para el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">fotón</a>, toda su masa se debe a su energía cinética.</p>
<p style="text-align: justify;">Los físicos experimentales buscaban partículas elementales en las trazas de los rayos cósmicos que pasaban por aparatos llamados <em>cámaras de niebla</em>. Así encontraron una partícula coincidente con la masa que debería tener la partícula de Yukawa, el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">pión</a>, y la llamaron <em>mesón</em> (del griego <em>medio</em>), porque su masa estaba comprendida entre la del <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrón</a> y la del <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a></a>. Pero detectaron una discrepancia que consistía en que esta partícula no era afectada por la interacción fuerte, y por tanto, no podía ser un <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">pión</a>. Actualmente nos referimos a esta partícula con la abreviatura μ y el nombre de <em>muón</em>, ya que en realidad era un <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">leptón</a>, hermano gemelo del <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrón</a>, pero con 200 veces su masa.</p>
<p style="text-align: justify;">Antes de seguir veamos las partículas elementales de vida superior a 10<sup>-20</sup> segundos que eran conocidas en el año 1970.</p>
<table style="text-align: justify;" border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="115"><strong>Nombre</strong></td>
<td width="72"><strong>Símbolo</strong></td>
<td width="101"><strong>Masa (MeV)</strong></td>
<td width="96"><strong>Carga</strong></td>
<td width="67"><strong>Espín</strong></td>
<td width="125"><strong>Vida media (s)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Fotón</td>
<td width="72">γ</td>
<td width="101">0</td>
<td width="96">0</td>
<td width="67">1</td>
<td width="125">∞</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="6" width="576"><span style="text-decoration: underline;">Leptones</span> (L = 1, B = 0)</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Electrón</td>
<td width="72">e<sup>-</sup></td>
<td width="101">0’5109990</td>
<td width="96">–</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">∞</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Muón</td>
<td width="72">μ<sup>-</sup></td>
<td width="101">105’6584</td>
<td width="96">–</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">2’1970 × 10<sup>-6</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Tau</td>
<td width="72">τ</td>
<td width="101"> </td>
<td width="96"> </td>
<td width="67"> </td>
<td width="125"> </td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrino electrónico</td>
<td width="72">ν<sub>e</sub></td>
<td width="101">~ 0</td>
<td width="96">0</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">~ ∞</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrino muónico</td>
<td width="72">ν<sub>μ</sub></td>
<td width="101">~ 0</td>
<td width="96">0</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">~ ∞</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrino tauónico</td>
<td width="72">ν<sub>τ</sub></td>
<td width="101">~ 0</td>
<td width="96">0</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">~ ∞</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="6" width="576"><span style="text-decoration: underline;">Mesones</span> (L = 0, B = 0)</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Pión +</td>
<td width="72">π<sup>+</sup></td>
<td width="101">139’570</td>
<td width="96"> </td>
<td width="67"> </td>
<td width="125">2’603 × 10<sup>-8</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Pión –</td>
<td width="72">π<sup>-</sup></td>
<td width="101">139’570</td>
<td width="96"> </td>
<td width="67"> </td>
<td width="125">2’603 × 10<sup>-8</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Pión 0</td>
<td width="72">π<sup>0</sup></td>
<td width="101">134’976</td>
<td width="96"> </td>
<td width="67"> </td>
<td width="125">0’84 × 10<sup>-16</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón +</td>
<td width="72">k<sup>+</sup></td>
<td width="101">493’68</td>
<td width="96"> </td>
<td width="67"> </td>
<td width="125">1’237 × 10<sup>-8</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón –</td>
<td width="72">k<sup>-</sup></td>
<td width="101">493’68</td>
<td width="96"> </td>
<td width="67"> </td>
<td width="125">1’237 × 10<sup>-8</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón largo</td>
<td width="72">k<sub>L</sub></td>
<td width="101">497’7</td>
<td width="96"> </td>
<td width="67"> </td>
<td width="125">5’17 × 10<sup>-8</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón corto</td>
<td width="72">k<sub>S</sub></td>
<td width="101">497’7</td>
<td width="96"> </td>
<td width="67"> </td>
<td width="125">0’893 × 10<sup>-10</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Eta</td>
<td width="72">η</td>
<td width="101">547’5</td>
<td width="96">0</td>
<td width="67">0</td>
<td width="125">5’5 × 10<sup>-19</sup></td>
</tr>
<tr>
<td colspan="6" width="576"><span style="text-decoration: underline;">Bariones</span> (L = 0, B = 1)</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Protón</td>
<td width="72">p</td>
<td width="101">938’2723</td>
<td width="96">+</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">∞</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrón</td>
<td width="72">n</td>
<td width="101">939’5656</td>
<td width="96">0</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">887</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Lambda</td>
<td width="72">Λ</td>
<td width="101">1.115’68</td>
<td width="96">0</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">2’63 × 10<sup>-10</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Sigma +</td>
<td width="72">Σ<sup>+</sup></td>
<td width="101">1.189’4</td>
<td width="96">+</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">0’80 × 10<sup>-10</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Sigma –</td>
<td width="72">Σ<sup>-</sup></td>
<td width="101">1.1974</td>
<td width="96">–</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">7’4× 10<sup>-20</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Sigma 0</td>
<td width="72">Σ<sup>0</sup></td>
<td width="101"> </td>
<td width="96">0</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">1’48 × 10<sup>-10</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Ksi 0</td>
<td width="72">Ξ<sup>0</sup></td>
<td width="101">1.314’9</td>
<td width="96">0</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">2’9 × 10<sup>-10</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Ksi –</td>
<td width="72">Ξ<sup>-</sup></td>
<td width="101">1.321’3</td>
<td width="96">–</td>
<td width="67">½</td>
<td width="125">1’64 × 10<sup>-10</sup></td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Omega –</td>
<td width="72">Ω<sup>-</sup></td>
<td width="101">1.672’4</td>
<td width="96">–</td>
<td width="67">1½</td>
<td width="125">0’82 × 10<sup>-10</sup></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Para cada <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">leptón</a> y cada <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">barión</a> existe la correspondiente antipartícula, con exactamente las mismas propiedades a excepción de la carga que es la contraria. Por ejemplo, el anti<a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a></a> se simboliza con  y el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrón</a> con <em>e<sup>+</sup></em>. Los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a></a> neutros son su propia antipartícula, y el π<sup>+</sup> es la antipartícula del π<sup>-</sup>, al igual que ocurre con k<sup>+</sup> y k<sup>-</sup>. El símbolo de la partícula es el mismo que el de su antipartícula con una barra encima. Las masas y las vidas medias aquí reflejadas pueden estar corregidas en este momento, pero de todas formas son muy aproximadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los símbolos que se pueden ver algunas veces, como <em>s</em> (extrañeza) e <em>i</em> (iso<a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a>) están referidos a datos cuánticos que afectan a las partículas elementales en sus comportamientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Debo admitir que todo esto tiene que sonar algo misterioso. Es difícil explicar estos temas por medio de la simple palabra escrita sin emplear la claridad que transmiten las matemáticas, lo que, por otra parte, es un mundo secreto para el común de los mortales, y ese lenguaje es sólo conocido por algunos privilegiados que, mediante un sistema de ecuaciones pueden ver y entender de forma clara, sencilla y limpia, todas estas complejas cuestiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Si hablamos del <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> (o, con más precisión, el momento angular, que es aproximadamente la masa por el radio por la velocidad de rotación) se puede medir como un múltiplo de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a></a>, <em>h</em>, dividido por <em>2π</em>. Medido en esta unidad y de acuerdo con la mecánica cuántica, el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> de cualquier objeto tiene que ser o un entero o un entero más un medio. El <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> total de cada tipo de partícula – aunque no la dirección del mismo – es fijo.</p>
<p style="text-align: justify;">El <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrón</a>, por ejemplo, tiene <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> ½. Esto lo descubrieron dos estudiantes holandeses, Samuel Gondsmit (1902 – 1978) y George Uhlenbeck (1900 – 1988), que escribieron sus tesis conjuntamente sobre este problema en 1972. Fue una idea audaz que partículas tan pequeñas como los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrones</a> pudieran tener <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a>, y de hecho, bastante grande. Al principio, la idea fue recibida con escepticismo porque la “superficie del electrón” se tendría que mover con una velocidad 137 veces mayor que la de la luz, lo cual va en contra de la teoría de la <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a></a> general en la que está sentado que nada en el universo va más rápido que la luz, y por otra parte, contradice E=mc<sup>2</sup>, y el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrón</a> pasada la velocidad de la luz tendría una masa infinita.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy día, sencillamente, tal observación es ignorada, toda vez que el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrón</a> carece de superficie.</p>
<p style="text-align: justify;">Las partículas con <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> entero se llaman <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a></a>, y las que tienen <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> entero más un medio se llaman <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a></a>. Consultado los valores del <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> en la tabla anterior podemos ver que los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a></a> y los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">bariones</a> son <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a></a>, y que los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a></a> y los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a></a> son <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a></a>. En muchos aspectos, los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a></a> se comportan de manera diferente de los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a></a>. Los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a></a> tienen la propiedad de que cada uno de ellos requiere su propio espacio: dos <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a></a> del mismo tipo no pueden ocupar o estar en el mismo punto, y su movimiento está regido por ecuaciones tales que se evitan unos a otros. Curiosamente, no se necesita ninguna fuerza para conseguir esto. De hecho, las fuerzas entre los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a></a> pueden ser atractivas o repulsivas, según las cargas. El fenómeno por el cual cada <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermión</a></a> tiene que estar en un estado diferente se conoce como el <em><a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('exclusion principio de',event); return false;">principio de exclusión</a></a> de Pauli</em>. Cada átomo está rodeado de una nube de <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrones</a>, que son <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a></a> (<a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> ½). Si dos átomos se aproximan entre sí, los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrones</a> se mueven de tal manera que las dos nubes se evitan una a otra, dando como resultado una fuerza repulsiva. Cuando aplaudimos, nuestras manos no se atraviesan pasando la uno a través de la otra. Esto es debido al <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('exclusion principio de',event); return false;">principio de exclusión</a></a> de Pauli para los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrones</a> de nuestras manos que, de hecho, los de la izquierda rechazan a los de la derecha.</p>
<p style="text-align: justify;">En contraste con el característico individualismo de los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a></a>, los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a></a> se comportan colectivamente y les gusta colocarse todos en el mismo lugar. Un <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">láser</a>, por ejemplo, produce un haz de luz en el cual muchísimos <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a></a> llevan la misma longitud de onda y dirección de movimiento. Esto es posible porque los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a></a> son <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a></a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando hemos hablado de las fuerzas fundamentales que, de una u otra forma, interaccionan con la materia, también hemos explicado que la interacción débil es la responsable de que muchas partículas y también muchos núcleos atómicos exóticos sean inestables. La interacción débil puede provocar que una partícula se transforme en otra relacionada, por emisión de un <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">electrón</a> y un <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">neutrino</a>. Enrico <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">Fermi</a>, en 1934, estableció una fórmula general de la interacción débil, que fue mejorada posteriormente por George Sudarshan, Robert Marschak, Murray Gell-Mann, Richard Feynman y otros. La fórmula mejorada funciona muy bien, pero se hizo evidente que no era adecuada en todas las circunstancias.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1970, de las siguientes características de la interacción débil sólo se conocían las tres primeras:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La interacción actúa de forma universal sobre muchos tipos diferentes de partículas y su intensidad es aproximadamente igual para todas (aunque sus efectos pueden ser muy diferentes en cada caso). A los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">neutrinos</a> les afecta exclusivamente la interacción débil.</li>
<li>Comparada con las demás interacciones, ésta tiene un alcance muy corto.</li>
<li>La interacción es muy débil. Consecuentemente, los choques de partículas en los cuales hay <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">neutrinos</a> involucrados son tan poco frecuentes que se necesitan chorros muy intensos de <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">neutrinos</a> para poder estudiar tales sucesos.</li>
<li>Los mediadores de la interacción débil, llamados W<sup>+</sup>, W<sup>-</sup> y Z<sup>0</sup>, no se detectaron hasta la década de 1980. al igual que el <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">fotón</a>, tienen <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a></a> 1, pero están eléctricamente cargados y son muy pesados (esta es la causa por la que el alcance de la interacción es tan corto). El tercer mediador, Z<sup>0</sup>, que es responsable de un tercer tipo de interacción débil que no tiene nada que ver con la desintegración de las partículas llamada “corriente neutra”, permite que los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#">neutrinos</a> puedan colisionar con otras partículas sin cambiar su identidad.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">A partir de 1970, quedó clara la relación de la interacción débil y la electromagnética (electrodébil de Weinberg-Salam).</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción fuerte (como hemos dicho antes) sólo actúa entre las partículas que clasificamos en la familia llamada de los <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a></a>, a los que proporciona una estructura interna complicada. Hasta 1972 sólo se conocían las reglas de simetría de la interacción fuerte y no fuimos capaces de formular las leyes de la interacción con precisión.</p>
<p style="text-align: justify;">Como apuntamos, el alcance de esta interacción no va más allá del radio de un núcleo atómico ligero (10<sup>-13 cm aproximadamente).</sup></p>
<p style="text-align: justify;">La interacción es fuerte. En realidad, la más fuerte de todas.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo dejaré aquí, en verdad, eso que h el Modelo Estándar de la Física, es feo, complejo e incompleto y, aunque hasta el momento es una buena herramienta con la que trabajar, la verdad es que, se necesita un nuevo modelo más avanzado y que incluya la Gravedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Veremos que nos trae el Bosón de <a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog#"><a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a></a> que encontrará el LHC.</p>
<p style="text-align: justify;">emilio silvera</p>
</div>
<div>
<div><a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/2009/11/29/la-fotosintesis-2/"></a></div>
</div>
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		</item>
		<item>
		<title>Las fuerzas de la Naturaleza y los componentes de la materia</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Nov 2009 07:49:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Las interacciones fundamentales de la naturaleza son cuatro:





Alcance m


Fuerza relativa


Función



Fuerza nuclear fuerte

&#60; 3 × 10-15


1041

Une protones y neutrones


Fuerza nuclear débil

&#60; 10-15


1028

Radiación.


Electromagnetismo

Infinito


1039

Formación de moléculas


Gravedad

Infinito


1

Mantiene unidos los planetas al Sol, y a nosotros al planeta.



&#160;
Si cualquiera de estas fuerzas fundamentales del universo fuera diferente, aunque la variación sólo fuera del 1 por millón, el universo sería otra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Las interacciones fundamentales de la naturaleza son cuatro:</p>
<table style="text-align: justify; margin: auto auto;" border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="151" valign="top"></td>
<td width="96">
<p align="center"><span style="text-decoration: underline;">Alcance m</span></p>
</td>
<td width="120">
<p align="center"><span style="text-decoration: underline;">Fuerza relativa</span></p>
</td>
<td width="209">
<p align="center"><span style="text-decoration: underline;">Función</span></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="151">Fuerza nuclear fuerte</td>
<td width="96">
<p align="center">&lt; 3 × 10<sup>-15</sup></p>
</td>
<td width="120">
<p align="center">10<sup>41</sup></p>
</td>
<td width="209">Une <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a></td>
</tr>
<tr>
<td width="151">Fuerza nuclear débil</td>
<td width="96">
<p align="center">&lt; 10<sup>-15</sup></p>
</td>
<td width="120">
<p align="center">10<sup>28</sup></p>
</td>
<td width="209">Radiación.</td>
</tr>
<tr>
<td width="151">Electromagnetismo</td>
<td width="96">
<p align="center">Infinito</p>
</td>
<td width="120">
<p align="center">10<sup>39</sup></p>
</td>
<td width="209">Formación de moléculas</td>
</tr>
<tr>
<td width="151">Gravedad</td>
<td width="96">
<p align="center">Infinito</p>
</td>
<td width="120">
<p align="center">1</p>
</td>
<td width="209">Mantiene unidos los planetas al Sol, y a nosotros al planeta.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Si cualquiera de estas fuerzas fundamentales del universo fuera diferente, aunque la variación sólo fuera del 1 por millón, el universo sería otra cosa distinta a lo que conocemos, y nosotros no estaríamos aquí hablando de ello.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero lo que procede ahora, siguiendo la técnica de los físicos de hacer las cosas por partes pequeñas para que al final lo tengamos todo (todo lo grande está hecho de cosas pequeñas), es explicar, una por una y con detalle, las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza.</p>
<p style="text-align: justify;">Cualquiera de estas cuatro fuerzas, diferentes en su forma de interaccionar, que pueden ocurrir entre los cuerpos y que pueden tener lugar incluso cuando los cuerpos no están en contacto físico, juntas pueden explicar todos los fenómenos que observamos en nuestro universo.</p>
<p><span id="more-3001"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">La interacción o <a href="#" onclick="referencia('fuerza gravitacional',event); return false;">fuerza gravitacional</a></span></p>
<p style="text-align: justify;">Más coloquialmente conocida como fuerza de la gravedad, es unas 10<sup>40</sup> veces más débil que la interacción electromagnética; en realidad es la más débil de todas. La fuerza que genera actúa entre todos los cuerpos que tienen masa, y la fuerza siempre es atractiva. La interacción puede ser comprendida utilizando un campo clásico en el que la intensidad de la fuerza disminuye con el cuadrado de la distancia entre cuerpos interaccionantes. Gravitación, en el sentido en el que la veía <a href="#" onclick="referencia('newton',event); return false;">Newton</a>, es una fuerza de fórmula <em>F = GM<sub>1</sub>M<sub>2</sub>/d<sup>2</sup></em> de donde se sigue que <em>g = GM/d<sup>2</sup></em>. <em>G</em> es la constante gravitacional, <em>M</em> es la masa de La Tierra y <em>d</em> la distancia del cuerpo al centro. La intensidad de atracción depende de la masa de los cuerpos y de la distancia entre ellos como queda explicado en la formulación matemática anterior. En la teoría general de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a>, la gravitación se interpreta como una distorsión del espacio. Las fuerzas gravitacionales son importantes sólo entre grandes masas como estrellas, planetas y satélites, y es esta fuerza la responsable de mantener unidos los componentes principales del universo. No obstante, a escala atómica la <a href="#" onclick="referencia('fuerza gravitacional',event); return false;">fuerza gravitacional</a> es, como se ha dicho, 10<sup>40</sup> veces más débil que la fuerza de atracción electromagnética.</p>
<p style="text-align: justify;">El hipotético <em>cuanto de gravitación</em>, el <a href="#" onclick="referencia('graviton',event); return false;">gravitón</a>, es también un concepto útil en algunos contextos, pero aún no ha podido ser detectado, toda vez que al ser la fuerza más débil de todas, su <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosón</a> mediador también es muy débil de difícil de detectar. Y aunque esta fuerza es despreciable en el universo de lo muy pequeño, el ámbito atómico, en la escala cosmológica, donde las masas son enormes, se deja sentir con claridad y contundencia, y debido a que esta fuerza es de largo alcance, hay una teoría macroscópica bien definida, que es la antes mencionada <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, que la describe perfectamente, y además, de ella se extraen consecuencias impensables antes de su formulación. La fuerza de la gravedad es la que finalmente prevalece en las estrellas al final de sus vidas como tales, y dependiendo de sus masas, la gravedad las convierte en estrellas enanas blancas (caso de nuestro Sol), en estrellas de <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> o en <a href="#" onclick="referencia('agujero negro',event); return false;">agujeros negros</a> (para estrellas más masivas).</p>
<p style="text-align: justify;">Por el momento nadie ha sabido encontrar una teoría cuántica de la interacción gravitatoria que sea satisfactoria. Cuando tratamos de unir la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> con la mecánica cuántica de Max Planck, Heisemberg, Schrödinger y otros, parece como un choque de trenes de alta velocidad; el terremoto queda servido y aparecen infinitos y respuestas inexplicables a preguntas bien formuladas. Son, de momento, incompatibles. La <a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría de supercuerdas</a> de Witten y otros, al trabajar con dimensiones más altas, parece que tienen la posibilidad de unir las dos teorías de forma natural.</p>
<p style="text-align: justify;">Podríamos extendernos algo más sobre la teoría gravitatoria, pero hay que seguir la pauta propuesta de ir paso a paso exponiendo sencilla y básicamente las cuestiones que deseamos plantear, así que una vez ha quedado <a href="#" onclick="referencia('plasma',event); return false;">plasma</a>da una idea de lo que es la interacción gravitacional, pasaremos a describir la fuerza siguiente.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">La interacción nuclear débil</span></p>
<p style="text-align: justify;">Esta fuerza es unas 10<sup>10</sup> veces menor que la interacción electromagnética. Ocurre entre <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a><a name="r_pie1" href="#pie1">*</a> y en la desintegración de los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a><a name="r_pie2" href="#pie2">*</a>. Es la responsable de la <a href="#" onclick="referencia('desintegracion beta',event); return false;">desintegración beta</a> de las partículas y núcleos. En el modelo actual, la interacción débil se entiende como una fuerza mediada por el intercambio de partículas virtuales, llamadas <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a> vectoriales intermediarios. Las interacciones débiles son descritas por la teoría electrodébil, que la unifica con las interacciones electromagnéticas.</p>
<p style="text-align: justify;">Las partículas mediadoras, de gran masa, son las W<sup>+</sup>, W<sup>-</sup> y Z<sup>0</sup>. Esta interacción está presente cuando se desintegran de forma natural elementos radiactivos como el uranio.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">El electromagnetismo</span></p>
<p style="text-align: justify;">Es la fuerza responsable de controlar la estructura atómica, reacciones químicas y todos los fenómenos relacionados con la electricidad y el magnetismo, que son dos aspectos de una misma cuestión. Puede explicar las fuerzas entre las partículas cargadas, pero, al contrario que las interacciones gravitacionales, pueden ser tanto atractivas como repulsivas. Las cargas iguales se repelen, mientras que las distintas se atraen. Algunas partículas neutras se desintegran por interacciones electromagnéticas. La interacción se puede interpretar tanto como un campo clásico de fuerza (ley de Coulomb) como por el intercambio de unos <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> virtuales. Igual que las interacciones gravitatorias, el hecho de que la interacción electromagnética sea de largo alcance significa que tiene una teoría clásica bien definida por las ecuaciones de Maxwell. La teoría cuántica de las interacciones electromagnéticas se describe con la electrodinámica cuántica, que es una forma sencilla de teoría <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a><a name="r_pie3" href="#pie3">*</a>. El <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> es la partícula mediadora.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">La interacción nuclear fuerte</span></p>
<p style="text-align: justify;">La más potente de todas las fuerzas fundamentales. Es unas 10<sup>2</sup> veces mayor que la interacción electromagnética. Aparece sólo en los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> y es la responsable de la fuerza entre los <a href="#" onclick="referencia('nucleones',event); return false;">nucleones</a> que confiere a los núcleos de los átomos una gran estabilidad. Actúa a muy corta distancia dentro del núcleo (la región es R ≈ hc/Λ ≈ 10<sup>-13</sup> cm) y se puede interpretar como una interacción mediada por el intercambio de <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> virtuales, en este caso de 8 <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a>. Las interacciones fuertes son descritas por una teoría <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a> llamada <a href="#" onclick="referencia('cromodinamica cuantica',event); return false;">cromodinámica cuántica</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">El efecto de esta fuerza es contrario al de las otras interacciones, ya que crece con la distancia. Actúa como un muelle; cuanto más lo estiramos más resistencia opone. No deja que los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> que forman los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> (los <a href="#" onclick="referencia('nucleones',event); return false;">nucleones</a>) se puedan separar. Es lo que se conoce como el confinamiento de los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> sometidos a moverse en la región de 10<sup>-13</sup> cm.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la descripción de las cuatro fuerzas fundamentales hemos esbozado sólo una parte del panorama, pero para completarlo nos queda exponer lo que son las partículas elementales y explicar las familias que las componen, lo que significan dentro del sistema del Modelo Estándar de la física y cómo forman la materia de los planteas, las estrellas, los árboles, los mares y océanos, y también la de todos los seres vivos.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Partículas elementales</span></p>
<p style="text-align: justify;">Constituyentes fundamentales de toda la materia del universo. Hasta el descubrimiento del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> por J. J. Thomson en 1897 se pensaba que los átomos eran los constituyentes fundamentales de la materia. Este hallazgo, junto con el de Rutherford del núcleo atómico y del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> en 1911, hizo evidente que los átomos no eran elementales, en el sentido de que tienen estructura interna. Es descubrimiento de Chadwick del <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> en 1932 completó el modelo atómico basado en un núcleo atómico consistente en <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> rodeados de un número suficiente de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> como para equilibrar la carga nuclear. Sin embargo, no explicaba la gran estabilidad del núcleo, que claramente no podía mantenerse unido por una interacción electromagnética, pues el <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> no tiene carga eléctrica.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1935, Yukawa sugirió que la fuerza de intercambio que lo mantenía junto estaba mediada por partículas de vida corta, llamados <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a>, que saltaban de un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> a un <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> y hacia atrás de nuevo. Este concepto dio lugar al descubrimiento de las interacciones fuertes y de las interacciones débiles, dando un total de cuatro interacciones fundamentales (como antes hemos descrito). También dio lugar al descubrimiento de unas 200 partículas “elementales” de vida corta, algunas de las cuales eran claramente más elementales que las otras. En la clasificación actual existen dos clases principales de partículas:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><span style="text-decoration: underline;">Leptones</span>: <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, <a href="#" onclick="referencia('muon',event); return false;">muón</a>, <a href="#" onclick="referencia('particula tau',event); return false;">tau</a>, <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a> electrónico, muónico y <a href="#" onclick="referencia('particula tau',event); return false;">tau</a>. Interaccionan electromagnéticamente y también con la <a href="#" onclick="referencia('fuerza nuclear debil',event); return false;">fuerza nuclear débil</a>. Estas partículas no tienen estructura interna aparente.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Hadrones</span>: (<a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> y <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a>). Los <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> son los <a href="#" onclick="referencia('nucleones',event); return false;">nucleones</a> como el <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>, <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a>, etc. Los <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> son los <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a>, <a href="#" onclick="referencia('kaon',event); return false;">kaones</a>, etc. Interaccionan con la <a href="#" onclick="referencia('fuerza nuclear fuerte',event); return false;">fuerza nuclear fuerte</a> y tienen una estructura interna compleja.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">La estructura hadrónica está basada ahora en el concepto de Murray Gell-Mann de <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a>, introducido en 1964. En este modelo, los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> se dividen en <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> (que se desintegran en <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>) y <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> (que se desintegran en <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a> y <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>). Los <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> a su vez están formados por tres <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>, y los <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> por dos (un <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a> y un antiquark). En la teoría <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a>, por tanto, las únicas partículas realmente elementales son los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a> y los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Al contrario que los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> y <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, que poseen cargas exactamente iguales en valor absoluto, pero de signos opuestos, los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> tienen cargas que son fracciones de la carga electrónica (+2/3 ó -1/3 de la carga electrónica).</p>
<p style="text-align: justify;">La nomenclatura para describir los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> existentes es la siguiente: <em>up</em> (u), <em>down</em> (d), <em>charmed</em> (c), <em>strange</em> (s), <em>top</em> (t) y <em>bottom</em> (b).</p>
<p style="text-align: justify;">El <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>, siendo un <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">barión</a>, está constituido por tres <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>: dos <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> up y un <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a> down (<em>uud</em>); y el <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> por <em>udd</em>. Todos los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> tienen su antiquark que se denota con una raya encima de la letra que corresponda a cada uno. Por ejemplo, de un <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a> up <em>u</em>, su antiquark .</p>
<p style="text-align: justify;">Con el fin de evitar conflictos con el <a href="#" onclick="referencia('exclusion principio de',event); return false;">principio de exclusión</a> de Pauli, se ha probado que es necesario añadir el concepto de carga de color a los seis sabores de <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> (el concepto “sabor” aquí no tiene nada que ver con el gusto). Por su complejidad para el no iniciado, dejaremos aquí el problema de los sabores y colores de los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> que aparecen  en los tres colores primarios, rojo, verde y azul. El uso de la palabra “color” en este contexto es por analogía con los colores visuales y no significa que las partículas estés coloreadas. La teoría que gobierna estas combinaciones de sabores y colores está basada en la electrodinámica cuántica y se llama <a href="#" onclick="referencia('cromodinamica cuantica',event); return false;">cromodinámica cuántica</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Las interacciones fuertes entre <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> se pueden entender por el intercambio de ocho partículas sin carga y sin masa en reposo, llamadas <em><a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a></em> (<em>glue</em>, pegamento en inglés) que mantienen juntos a los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> impidiendo que se puedan separar, en realidad se mantienen en una región <em>R ≈ hc/Λ ≈ 10<sup>-13</sup> cm</em>, y la fuerza que se crea crece con la distancia; a más separación de los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>, más aumenta la fuerza para impedirlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque los <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a>, como los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> que realizan una función similar entre los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a>, no tienen carga eléctrica, sí que tienen una carga de color.</p>
<p style="text-align: justify;">La teoría de <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a> completamente elaborada está ahora bien establecida por evidencias experimentales, pero como ni los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> ni los <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a> han sido identificados nunca en experimentos, la teoría no se puede decir que haya sido directamente verificada. Los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> individuales pueden tener la curiosa propiedad de ser mucho más masivos que los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> que usualmente forman (debido a la enorme energía potencial que tendrían cuando se separan), y algunos teóricos creen que es, en consecuencia, imposible desde un punto de vista fundamental que existan aislados. Sin embargo, algunos experimentos han anunciado resultados consistentes en la presencia de cargas fraccionarias, que tendrían los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> no ligados.</p>
<p style="text-align: justify;">Llegados a este punto, tenemos que volver sobre nuestros pasos hacia las moléculas y los átomos para comentar propiedades y principios que será necesario tener en cuenta para comprender de lo que estamos hablando. Sin embargo, ese será el objetivo de otro comentario.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
<hr size="1" />
<p style="text-align: justify;"><a name="pie1">*</a> Los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a> interaccionan por el electromagnetismo. <a href="#r_pie1">Volver</a></p>
<p style="text-align: justify;"><a name="pie2">*</a> Los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> comprender a los <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> y <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, que se desintegran en <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> o al contrario, y están formados por <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>. <a href="#r_pie2">Volver</a></p>
<p style="text-align: justify;"><a name="pie3">*</a> Gauge: cualquiera de las teorías de campo para explicar las interacciones fundamentales. Requieren un grupo de simetría para los campos y los potenciales. En el caso de la electrodinámica, el grupo de abeliano. <a href="#r_pie3">Volver</a></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Recordando a Boltzmann</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 06:33:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[El trabajo científico desarrollado por Boltzmann en su época crítica de transición que puso el colofón a la física “clásica” – cuya culminación podríamos situar en Maxwell – y antecedió (en pocos años) a la “nueva” física, que podemos decir que comenzó con Max Planck y Einstein. Aunque ciertamente no de la importancia de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El trabajo científico desarrollado por Boltzmann en su época crítica de transición que puso el colofón a la física “clásica” – cuya culminación podríamos situar en Maxwell – y antecedió (en pocos años) a la “nueva” física, que podemos decir que comenzó con Max Planck y <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>. Aunque ciertamente no de la importancia de los dos últimos, la labor científica de Boltzmann tiene una gran relevancia, tanto por sus aportaciones directas (creador junto con “su amigo” Maxwell y Gibbs de la <em>mecánica estadística</em>, aunque sea el formulismo de éste último el que finalmente haya prevalecido; esclarecedor del significado de la <a href="#" onclick="referencia('entropia',event); return false;">entropía</a>, etc.) como por la considerable influencia que tuvo en ilustres físicos posteriores a los que sus trabajos dieron la inspiración, como es el caso de los dos mencionados, Planck y <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Boltzmann fue un defensor a ultranza del atomismo, polemizando sobre todo con Mach y Ostwald, antiatomistas partidarios de la energética y claros exponentes de la corriente idealista de la física alemana. Tuvo que abandonar su ambiciosa idea de explicar exactamente la irreversibilidad en términos estrictamente mecánicos; pero esta “derrota”, no ocultaré que dolorosa desde el punto de vista personal, le fue finalmente muy productiva, pues de alguna manera fue lo que le llevó al concepto probabilista de la <a href="#" onclick="referencia('entropia',event); return false;">entropía</a>. Estas primeras ideas de Boltzmann fueron reivindicadas y extendidas, en el contexto de la teoría de los sistemas dinámicos inestables, sobre todo por la escuela de Prigogine, a partir de la década de 1970.</p>
<p style="text-align: justify;">La personalidad de Boltzmann era bastante compleja. Su estado de ánimo podía pasar de un desbordante optimismo al más negro pesimismo en cuestión de unas pocas horas. Era muy inquieto; él decía – medio en serio, medio en broma – que eso se debía a haber nacido en las bulliciosas horas finales de los alegres bailes del Martes de Carnaval, previas a los “duelos y quebrantos” (entonces) del Miércoles de Ceniza.</p>
<p style="text-align: justify;">Su lamentable final, su suicidio en Duino (Trieste) el 5 de septiembre de 1906, muy probablemente no fue ajeno a esa retorcida personalidad, aunque su precaria salud física fue seguramente determinante a la hora de dar el trágico paso hacia el lado oscuro.</p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los problemas conceptuales más importantes de la física es cómo hacer compatible la evolución irreversible de los sistemas macroscópicos (el segundo principio de la termodinámica) con la mecánica reversible (las ecuaciones de Hamilton o la <a href="#" onclick="referencia('schrodinger ecuacion de',event); return false;">ecuación de Schrödinger</a>) de las partículas (átomos o moléculas) que las constituyen. Desde que Boltzmann dedujo su ecuación en 1872, este problema ha dado lugar a muy amplios debates, y el origen de la irreversibilidad es, aún hoy en día, controvertido.</p>
<p><span id="more-2992"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En una de sus primeras publicaciones, Boltzmann obtuvo en 1866 una expresión de la <a href="#" onclick="referencia('entropia',event); return false;">entropía</a>, que había sido definida un año antes por Clausius, basado en conceptos mecánicos. Las limitaciones de este trabajo eran que su aplicación se restringía al estudio de los gases y que el sistema era periódico en el tiempo. Además, Boltzmann no pudo deducir de su definición de <a href="#" onclick="referencia('entropia',event); return false;">entropía</a> la irreversibilidad del segundo principio de la termodinámica de Clausius. En 1868, basándose en las ideas probabilísticas de Maxwell, obtuvo la distribución de equilibrio de un gas de partículas puntuales bajo la acción de una fuerza que deriva de un potencial (distribución de Maxwell-Boltzmann).</p>
<p style="text-align: justify;">En 1872 publicó la denominada ecuación de Boltzmann para cuya deducción se basó, aparentemente, en ideas mecánicas. Esta ecuación contiene, sin embargo, una hipótesis no mecánica (estadística) o <em>hipótesis del caos molecular</em>, que Boltzmann no apreció como tal, y cuya mayor consecuencia es que, cualquiera que sea la distribución inicial de velocidad de un gas homogéneo diluido fuera del equilibrio, ésta evoluciona irreversiblemente hacia la distribución de velocidad de Maxwell. A raíz de las críticas de Loschmidt (paradoja de la reversibilidad) y Zermelo (paradoja de la recurrencia), Boltzmann acabó reconociendo el carácter estadístico de su hipótesis, y en 1877 propuso una relación entre la <a href="#" onclick="referencia('entropia',event); return false;">entropía</a> <em>S</em> de un sistema de energía constante y el número de estados dinámicos <em>W</em> accesibles al sistema en su espacio de fases; esto es, la conocida ecuación <em>S = k<sub>B</sub> ln W,</em> donde <em>k<sub>B</sub></em> es la constante de Boltzmann. En esta nota, se hace una breve descripción de la ecuación de Boltzmann y de la hipótesis del caos molecular.</p>
<p style="text-align: justify;">La ecuación de Boltzmann describe la evolución temporal de un gas diluido de <em>N</em> partículas puntuales de masa <em>m</em> contenidas en un volumen <em>V</em> que interaccionan a través de un potencial de par central repulsivo <em>V(r)</em> de corto alcance <em>a</em>. Como simplificación adicional, considérese que sobre las partículas no actúan campos externos. Si <em>f<sub>1</sub>(r,v,t)</em> indica la densidad de partículas que en el tiempo <em>t</em> tienen un vector de posición <em>r</em> y velocidad <em>v</em>, que está normalizada en forma:</p>
<p style="text-align: justify;">Su evolución temporal es la suma de dos contribuciones. En ausencia de interacción, las partículas que en el tiempo <em>t</em> tienen vector de posición <em>r</em> y velocidad <em>v</em> se encuentran, después de un intervalo de tiempo <em>Δt</em>, en <em>r + v Δt</em> y tiene la misma velocidad. Como</p>
<p style="text-align: center;"><em>f<sub>1</sub>(r + vΔt,v,t + Δt) = f<sub>1</sub>(r,v,t)</em></p>
<p style="text-align: justify;">en el límite <em>Δt → 0</em> (2) se escribe:</p>
<p style="text-align: center;"><em>∂<sub>1 </sub>f<sub>1</sub>(r,v,t) = – v∂<sub>r </sub>f<sub>1</sub>(r,v,t)</em></p>
<p style="text-align: justify;">Que es una ecuación invariante bajo el cambio <em>t → – t</em> y <em>v → – v</em>. La evolución es, por tanto, mecánica.</p>
<p style="text-align: justify;">Este apunte sólo trata de <a href="#" onclick="referencia('plasma',event); return false;">plasma</a>r un homenaje a Boltzmann en el centenario de su muerte, y de ninguna manera quiero convertirlo en algo tedioso y lleno de ecuaciones (en las que me adentro sin querer), así que, pasemos a la forma dinámica y más sencilla para el lector de simples explicaciones escritas, evitando las fórmulas y ecuaciones en las que más arriba me sumergí.</p>
<p style="text-align: justify;">No pienso que Boltzmann creyera en la existencia real de los átomos, pero sí en su utilidad e incluso en su necesidad para comprender las leyes macroscópicas y la evolución irreversible de los fenómenos macroscópicos desde una base más fundamental que el nivel fenomenológico. Pero había quien (con autoridad) no creía ni en la existencia ni en su utilidad. Este debate no era ajeno a las tendencias ideológicas, religiosas y usos sociales de aquella época porque, en general, la ciencia es parte de la cultura y depende del momento histórico que viven los científicos, al fin y al cabo, seres humanos como los demás, influenciables por su entorno en una gran medida.</p>
<p style="text-align: justify;">Por el siglo XIX, e incluso antes, ya se hablaba de “átomos” y una rudimentaria teoría cinética de los gases gozaba de aceptación y utilidad científica (recordemos los trabajos de Benoulli, Dalton, Laplace, Poisson, Cauchy, Clausius, Krönig… y Maxwell). Pero fue Boltzmann quien definitivamente profundizó en la cuestión, para el estudio del equilibrio y, sobre todo, intentando explicar mecánicamente (mecano-estadísticamente) la evolución termodinámica irreversible y la descripción de los procesos de transporte ligados a ella. Y, nuevamente (por su enorme importancia) no podemos dejar de mencionar la muy singular labor que hicieron Gibbs, <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, Planck, <a href="#" onclick="referencia('fermi',event); return false;">Fermi</a> y otros. Sin la motivación ideológica de Boltzmann, Gibbs elaboró una bellísima, útil y hoy dominante formulación (cuerpo de doctrina) de la termodinámica y física estadística.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue Lorentz quien primero utilizó la ecuación de Boltzmann y lo hizo para describir la corriente eléctrica en sólidos dando un paso significativo por encima del pionero Drude. Lorentz introdujo un modelo opuesto al browniano donde partículas ligeras como viento (<a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>) se mueven chocando entre sí y con árboles gordos (tales como iones en una red cristalina); un modelo del que se han hecho estudios de interés tanto físico como matemático. Enskog (inspirándose en Hilbert) y Chapman (inspirándose en Maxwell) enseñaron cómo integrar la ecuación de Boltzmann, abriendo vías a otras diversas aplicaciones (hidrodinámica, propagación del sonido, difusión másica, calor, fricción viscosa, termoelectricidad, etc.). Recordemos que Boltzmann encontró como solución de equilibrio de su ecuación una distribución de velocidades antes descubierta por Maxwell (hoy, como reseñé anteriormente, de Maxwell-Boltzmann), por lo que concluyó que así daba base microscópica mecánica (teorema H mecano-estadístico) al segundo principio de la termodinámica (estrictamente, evolución de un sistema aislado hacia su “desorden” máximo).</p>
<p style="text-align: justify;">Está claro que ningún físico que se precie de serlo puede visitar Viena sin visitar el parque Zentralfriedhof para ver la tumba de Boltzmann. Yo no soy más que un físico aficionado, y sí me pasé por allí. Me senté junto a la tumba; el lugar estaba desierto, y cerrando los ojos traté de conectar con la conciencia del genio. La sensación, extraña y agradable, seguramente fue creada por mi imaginación, pero creo que charlé con él en el interior de mi mente –la fuerza más potente del universo<a name="r_pie" href="#pie">*</a>– y aquellos sentimientos, aquel momento, compensaron el esfuerzo del viaje.</p>
<p style="text-align: justify;">En la tumba, sobre una gran lápida de mármol de color blanco con los nombres Ludwig Boltzmann y de los familiares enterrados con él, sobre el busto de Boltzmann, se puede leer la inscripción, a modo de epitafio:</p>
<p style="text-align: justify;">S = k log W</p>
<p style="text-align: justify;">Esta sencilla ecuación es la mayor aportación de Boltzmann y una de las ecuaciones más importantes de la física. El significado de las tres letras que aparecen (aparte la notación del logaritmo) es el siguiente:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>S es la <a href="#" onclick="referencia('entropia',event); return false;">entropía</a> de un sistema.</li>
<li>W es el número de microestados posibles de sus partículas elementales.</li>
<li>k es una constante de proporcionalidad que hoy recibe el nombre de Constante de Boltzmann, de valor 1’3805 × 10<sup>-23</sup> J/K (si el logaritmo se toma en la base natural)</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">En esta breve ecuación se encierra la conexión entre el micromundo y el macromundo, y por ella se reconoce a Boltzmann como el padre de la rama de la física conocida como <em>mecánica estadística</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Como todas las ecuaciones sencilla de gran trascendencia en la física (como la famosa E = mc<sup>2</sup>), hay un antes y un después de su formulación: sus consecuencias son de un calado tan profundo que cambiaron la forma de entender el mundo, y en particular, de hacer física a partir de ellas. De hecho, la sutileza de la ecuación es tal que hoy, cien años después de la muerte de su creador, se siguen investigando sus nada triviales consecuencias. Creo que lo mismo ocurrirá con <em>α = 2πe<sup>2</sup>/ħc</em> que, en tan reducido espacio y con tan pocos símbolos, encierra los misterios del electromagnetismo (el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>), de la <a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a> (la mecánica cuántica), y de la luz (la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>), todo ello enterrado profundamente en las entrañas de un número: 137.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
<hr style="width: 350px;" />
<p style="text-align: justify;"><a name="pie">*</a> La mente en general, no la mía en particular. <a href="#r_pie">Volver</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La Física: Son muchas cosas</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 06:21:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Habitualmente aceptamos que la física es la ciencia que estudia la estructura y propiedades de la materia y la energía, las formas de existencia de las mismas en el espacio y el tiempo, así como las leyes de rigen sus interacciones. En este definición no hay limitaciones precisas entre la naturaleza viviente e inanimada, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Habitualmente aceptamos que la física es la ciencia que estudia la estructura y propiedades de la materia y la energía, las formas de existencia de las mismas en el espacio y el tiempo, así como las leyes de rigen sus interacciones. En este definición no hay limitaciones precisas entre la naturaleza viviente e inanimada, y aunque ello no implica la reducción de todas las ciencias a la física, se deduce que las bases teóricas finales de cualquier dominio de las ciencias naturales tienen una naturaleza física. También se acepta que la biología es la ciencia que trata sobre la naturaleza viviente, incluyendo los aspectos morfológicos, fisiológicos y moleculares. Al ser ésta mucho más compleja que la inerte, la metodología utilizada para establecer los fundamentos de los fenómenos biológicos y sus leyes es, en general, bastante diferente a la utilizada para el estudio de los fenómenos físicos. Podríamos decir que la física biológica, o biofísica, es la física de los procesos biológicos estudiados a todos los niveles, comenzando por las moléculas y las células y terminando por la biosfera en su conjunto.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo esto de la física y la biología, materia viva y materia inerte, necesita de un estudio muy profundo. He pensado mucho en ello y, particularmente (algunos dirán que estoy loco), pienso que la materia es sólo una, que se nos presenta en distintas formas, unas más evolucionadas y más complejas que otras; unas en fase inerte y otras en su fase más avanzada: viva.</p>
<p style="text-align: justify;">Físicos como Hermann von Helmholtz en  1850, midió la velocidad de propagación del impulso nervioso, y James Clark Maxwell, sobre 1857, presentó la teoría de la visión en colores.</p>
<p style="text-align: justify;">Podríamos hablar de materia, de luz, de electromagnetismo, y acaso, ¿no son todas esas cuestiones distintos aspectos y variantes de la misma cosa?</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Prote</em> viene a significar “primero”; de ahí viene el nombre de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>, que según sea el número en que esté presente, compondrá una clase de materia u otra. Un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> será hidrógeno, y noventa y dos será uranio. Dos elementos distintos pero en realidad hechos por la misma partícula compleja. Al final, todo está hecho de <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> y <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>. Nosotros somos toda la materia del universo también. Claro que, hablar de los seres vivos como simple materia es una temeridad. Esa materia viva evolucionada y muy compleja ha necesitado miles de millones de años para formarse en el corazón de las estrellas, y cuando ha podido surgir tras un largo y tortuoso proceso que le ha llevado a un estado de consciencia, allí había aparecido una materia nueva que estaba acompañada de un ente pensante que la hacía sentir el dolor y el placer, el frío y el calor; el primitivo estado “inerte” ya no estaba.</p>
<p><span id="more-2991"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Está claro que la física que conocemos actualmente es insuficiente para resolver los problemas biológicos, o para fundamentar la biología teórica. La nueva biología necesita, y está a la espera, de una física que aún no está descubierta. De hecho, en la historia de la ciencia hubo situaciones en las que las teorías anteriormente elaboradas se desmoronaban al colisionar con la realidad en sus límites de aplicación, y fue necesario construir un marco conceptual distinto. Así ocurrió con la geometría de Riemann que mandó al paro la de Euclides, que reinó durante dos mil años; así pasó con los conceptos nuevos de Maxwell-Faraday y así pasó con la revolución de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> con su <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> en las dos versiones. En todos los casos mencionados, los conceptos anteriores se fueron al traste y se comenzó un camino nuevo y sorprendente. No digamos de la revolución de Planck y su cuanto de acción (h), que nos trajo la mecánica cuántica.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos queda un buen camino por recorrer. En la naturaleza y en los demás sistemas que la integran, buena parte de los procesos que ocurren son intrínsecamente discretos, es decir, involucran (o podrían modelarse con) conjunto discretos de partículas o individuos que interaccionan entre sí de una determinada manera. Átomos, moléculas, proteínas, bacterias, células, animales, personas, o incluso los factores del clima, son ejemplos de agentes activos en estos procesos, que cuando se juntan en un número lo bastante grande, dan lugar a la formación de cosas o cuestiones complejas de grandes dimensiones (galaxias o sociedades humanas, por ejemplo), que dan lugar a comportamientos colectivos que en nada nos recuerdan las interacciones microscópicas individuales.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre tengo en mi mente que todo lo grande está hecho de cosas pequeñas; sino, ¿qué es la felicidad? La felicidad no es otra cosa que esos pequeños momentos en que las cosas sencillas colman nuestros deseos: ayudar al ser amado, tener cogida su mano, una buena lectura, oír la música que te transporta a un lugar mágico, degustar una sencilla comida casera hecha con amor, el triunfo de un hijo, el fracaso de los malvados, un vaso de agua en el desierto, una caricia… todo eso es la felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos en una época en la que existe la convicción de que buena parte del desarrollo tecnológico del futuro dependerá de la capacidad que tengamos para fabricar dispositivos con un tamaño comprendido entre el de los átomos (&lt; 1 mm) y el de los dispositivos actuales (≈ 100 nm). Con estas dimensiones, la materia presenta comportamientos peculiares, en muchos casos de origen cuántico, que no resultan de una simple extrapolación de sus propiedades macroscópicas (mecánicas, electrónicas, magnéticas, químicas u ópticas), y que por ello son, a menudo, sorprendentes. Estas dimensiones corresponden al territorio límite entre la química molecular y supramolecular, y la física del estado sólido. El estudio de la materia a escala nanométrica y su utilización para la fabricación de compuestos (componentes) y dispositivos con prestaciones avanzadas y novedosas reciben el nombre de, respectivamente, <em>nanociencia</em> y <em>nanotecnología</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Curiosamente, existe una creencia bastante arraigada en amplios sectores de la comunidad científica de que la <em>fotónica</em> (conjunto de tecnologías relacionadas con la luz) es un campo que cae fuera del universo de la nanotecnología. La creencia se apoya en el clásico criterio de Rayleigh de que la resolución espacial de un sistema óptico está limitada por la longitud de onda de la luz (≈ 500 nm), y por ello es próxima al micrómetro, muy lejos de los requisitos de la nanotecnología.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo, por mi parte, estimo que esta división es sin duda errónea, y hoy en día la fotónica está íntimamente implicada con la nanotecnología, e incluso se puede hablar propiamente de <em>nanofotónica</em>, de igual manera que se puede hablar de <em>nanoelectrónica</em> o de <em>nanomagnetismo</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Qué maravilloso cuando, dentro de muchos años, podamos dominar técnicas que ahora nos parecerían milagrosas! Algún día construiremos instrumentos que, como un pequeño reloj de pulsera, creará a nuestro alrededor un campo capaz de repeler los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> de una pared, de tal manera que, sin dificultad alguna, nos permita traspasarla como si fuéramos un fantasma. Sí, suena a ciencia ficción, pero será posible como el transportar objetos de un lugar a otro mediante máquinas que desintegran la materia en Madrid, y en una fracción de segundo, la enviarían a Londres.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero a pesar de ello, de tanto adelanto y tantos conocimientos, el milagro reside en otra parte: ¡necesitamos querer y que nos quieran! ¡Podemos llorar y reír!</p>
<p>¡La Física Humana!</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
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		<title>La Física de partículas al Servicio de la Salud</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 06:33:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Transferencias tecnológicas del CERN a la Biomedicina
Partículas y mucho más
Seguramente la mayoría de los lectores de la Revista Española de Física han oído más de una vez hablar del CERN. Fundado en 1954, constituye el mayor laboratorio de física de partículas del mundo, con veinte países miembros y un personal de unas 3.000 personas entre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Transferencias tecnológicas del CERN a la Biomedicina</strong></p>
<p><strong>Partículas y mucho más</strong></p>
<p>Seguramente la mayoría de los lectores de la Revista Española de Física han oído más de una vez hablar del CERN. Fundado en 1954, constituye el mayor laboratorio de física de partículas del mundo, con veinte países miembros y un personal de unas 3.000 personas entre físicos, ingenieros y personal técnico y administrativo de todo tipo. Seguramente están también al tanto de los grandes experimentos que se están preparando en este centro como el Large Hadron Collider (LHC), situado en un túnel circular de 27 km de longitud, destinado a elucidar el origen de la llamada ruptura de la simetría electrodébil y en última instancia el origen de las masas de las partículas elementales (no de la masa del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> o del <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> como erróneamente se dice a veces en los medios de comunicación), o del proyecto CERN Neutrino Gran Sasso (CNGS), que consiste en enviar un haz de <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> de alta energía desde el CERN al laboratorio subterráneo italiano del Gran Sasso que se encuentra a 730 km, para estudiar las oscilaciones de estas huidizas partículas.</p>
<p>También es muy probable que muchos lectores asocien de manera natural la palabra acelerador de partículas  a los instrumentos que utilizan los físicos modernos para estudiar y comprender mejor la estructura y el comportamiento de la materia a pequeñas escalas. Sin embargo, de los 17.000 aceleradores de partículas que se estima existen en la actualidad en todo el mundo, aproximadamente la mitad de ellos se usan en medicina y sólo una parte muy pequeña se usan para investigación fundamental. Por este y otros motivos que se discutirán más adelante, en este número especial de la Revista Española de Física dedicado a la física y las ciencias de la vida, ha parecido conveniente incluir un artículo en el que, al menos brevemente, se describieran algunas de las transferencias tecnológicas (spinoffs) importantes que la actividad del CERN aporta a dichas ciencias.</p>
<p>Es bastante razonable que, como ocurre con las ciencias del espacio, mucha gente se pregunte cuál es la utilidad social de la física de partículas más allá  de la adquisición de conocimientos fundamentales de la naturaleza. Sin embargo, es preciso señalar que los aceleradores y detectores de partículas del CERN y otros laboratorios similares requieren el uso, y muchas veces el desarrollo, de tecnologías de punta que obligan a una estrecha colaboración con la industria  que redunda en beneficio de ambas partes. Las transferencias tecnológicas que se producen en este proceso se incorporan inmediatamente a nuestra vida diaria en áreas tales como la electrónica, procesamiento industrial y médico de imágenes, manejo y usos de la radiación , metrología, nuevos materiales, tecnologías de la computación y la información, tratamiento del cáncer, etc. En este artículo se pondrá el énfasis en aquellas actividades del CERN que han redundado de una forma más clara en beneficio de las ciencias biomédicas.</p>
<p><img title="Más..." src="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" alt="" /></p>
<p><strong>PET/TC o más allá de los <a href="#" onclick="referencia('rayos x',event); return false;">rayos X</a></strong></p>
<p>En el ámbito de la medicina los aceleradores de partículas se utilizan con dos finalidades; una para la formación de imágenes con propósitos diagnósticos y otra, para terapia, principalmente oncológica. Desde el descubrimiento de los <a href="#" onclick="referencia('rayos x',event); return false;">rayos X</a> por Röntgen en 1895, este tipo de radiación electromagnética ha proporcionado una información de valor incalculable y aún sigue proporcionándola. Sin embargo, mucho más recientemente, se han desarrollado otras técnicas complementarias de diagnóstico basadas en los llamados radiofármacos. Estas sustancias radiactivas presentan idealmente la propiedad de poder ser inyectadas en el organismo humano de forma segura y de fijarse exclusivamente a determinados tejidos. Posteriormente, a medida que van desintegrándose, emiten ciertas partículas que pueden ser detectadas y analizadas produciendo de esta forma imágenes estáticas o incluso dinámicas de los órganos en los que se depositaron los radiofármacos y, en definitiva, proporcionando información no solamente sobre la morfología de aquellos, sino también, en muchos casos, sobre su función y metabolismo.Los radiofármacos se producen utilizando haces de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> de alta intensidad y, como tienen una vida media muy baja, deben utilizarse cerca de donde se han creado. Se calcula que unos 20 millones de personas son diagnosticadas cada año mediante el uso de este tipo de sustancias.</p>
<p>Una de las técnicas de este tipo más utilizada en la actualidad es la Positron Emission Tomography (PET). En su aplicación se utiliza normalmente un ciclotrón para irradiar alguna sustancia que se convierte en radiactiva por <a href="#" onclick="referencia('desintegracion beta',event); return false;">desintegración beta</a> positiva (emisora de positrones). Esta sustancia se une por ejemplo a la glucosa y se inyecta al paciente. Los positrones producidos se aniquilan con los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> circundantes dando lugar a dos <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> de energía muy bien definida, emitidos en direcciones opuestas. Estos <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> interaccionan con un material escintilador dando lugar a la emisión de otros <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> que pueden ser detectados por fotomultiplicadores o fotodiodos para formar la imagen de los tejidos que se pretenden estudiar en función de la distribución de la glucosa radiactiva. Por ejemplo, en el caso del diagnóstico del cáncer las células cancerosas suelen consumir más glucosa que las células sanas debido a su mayor vascularización y a su mayor actividad metabólica y reproductiva, produciendo por tanto una mayor emisión de <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>. Por el contrario, las zonas donde el tejido presente mayor número de células muertas brillarán menos debido a la menor concentración de glucosa radioactiva, lo cual puede ser muy útil para el diagnóstico de infartos y otras lesiones.</p>
<p>De acuerdo con David Townsend, uno de los pioneros en el desarrollo de la tecnología PET, aunque ésta no fue inventada en el CERN, una cantidad esencial e inicial de trabajo desarrollado en el CERN  a partir de 1977 contribuyó de forma significativa al desarrollo del PET 3D. La tecnología PET alcanza su grado más alto de utilidad diagnóstica cuando se combina con la Computed Tomography (CT). La CT es un método de formación de imágenes tridimensionales a partir del procesamiento digital de un gran número de imágenes bidimensionales de <a href="#" onclick="referencia('rayos x',event); return false;">rayos X</a>. Inicialmente, las diferentes imágenes se obtenían alrededor de un solo eje de rotación y de ahí su nombre original de Computed Axial Tomography (CAT).</p>
<p>La técnica combinada PET/CT es uno de los desarrollos más excitantes de la medicina nuclear y la radiología modernas. Las reconstrucciones de imágenes CT permiten el diagnóstico precoz de tumores basándose en sus características morfológicas, mientras que la tecnología PET es capaz de diferenciar con grane eficiencia los tejidos malignos de los benignos. La fusión PET/CT permite ahora integrar las imágenes morfológica y fisiológica en una única imagen. El prototipo del scanner ART, el Partial Ring Tomograph (PRT), fue desarrollado en el CERN en 1980 y 1990 por David Townsend, Martín Wensveen y Henri Tochon-Danguy, y evaluado clínicamente en el departamento de medicina nuclear del Hospital Cantonal de Ginebra. ART puede considerarse como el precursor de la parte PET del moderno scanner PET/CT, que ha producido un impacto extraordinario en la tecnología de imágenes con fines médicos. Además, el CERN continua hoy en día contribuyendo a este campo fundamental de la medicina moderna mediante proyectos como Clear PET, Clear PEM, HPD PET etc.</p>
<p>Sin embargo, la importancia del CERN en el desarrollo de las tecnologías PET o CT, y en general de todo tipo de scanner, va mucho más allá. En efecto, todo este tipo de dispositivos se basa, de una forma u otra, en los detectores desarrollados a finales de los  sesenta en el CERN por George Charpak. Su trabajo fue reconocido en 1992 con la concesión del Premio Nobel de Física por su invención y desarrollo de detectores de partículas, en particular de la cámara proporcional multihilos, que produjo una revolución en la técnica de exploración de las partes más íntimas de la materia. Los detectores desarrollados por Charpak se usan aún para todo tipo de investigaciones médicas y biológicas y podrían eventualmente sustituir completamente a las placas fotográficas en la radio-biología aplicada. La velocidad creciente con la que permiten registrar las imágenes en radio medicina conducen a una menor tiempo de exposición y a menores dosis de radiación indeseada recibida por los pacientes.</p>
<p><strong>Hadronterapia, o las partículas contra el cáncer</strong></p>
<p>Como es bien sabido, una de las herramientas terapéuticas esenciales en el campo de la oncología es la radioterapia. Dicho tratamiento se aplica hoy en día aproximadamente a la mitad de los pacientes de cáncer. En cierto modo se puede considerar como una forma sutil de cirugía donde el bisturí es reemplazado por un haz colimado de partículas capaz de esterilizar las células malignas mediante la inactivación de su ADN, impidiendo así su reproducción. Tradicionalmente, la radioterapia se ha basado en el uso de <a href="#" onclick="referencia('rayos x',event); return false;">rayos X</a> (<a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>), <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> y, más recientemente, <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a>, es decir, partículas capaces de interaccionar fuerte o nuclearmente, si bien no es ésta la propiedad más interesante de estas partículas para las aplicaciones radioterapeúticas. Los haces de <a href="#" onclick="referencia('rayos x',event); return false;">rayos X</a> y los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> se obtienen normalmente a partir de aceleradores lineales como los del CERN, aunque mucho más pequeños, y se apuntan hacia los tumores con la energía, dirección y colimación apropiadas para optimizar su efecto destructivo sobre los mismos. Por su parte, los <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> pierden energía en el interior del organismo de una forma diferente, lo cual les hace más indicados para el tratamiento de ciertos tipos especiales de tumores. Se obtienen a partir de las colisiones de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, previamente acelerados en un ciclotrón, con núcleos de berilio. Este hecho hace que esta terapia sea bastante más cara que las anteriores, pero a cambio el ciclotrón puede ser usado también para la producción de radiofármacos.</p>
<p>El estudio de las posibilidades de utilización de haces de <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> en la terapia del cáncer tuvo su origen en el trabajo seminal de R.R Wilson titulado Radiological Use of Fast Protons (Radiology 47, 1946). En dicho artículo se ponía de manifiesto que los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, así como otras partículas cargadas pesadas, presentan la propiedad única de que al penetrar en el cuerpo humano depositan la mayor parte de su energía a una preofundidad que depende de su energía inicial. Este hecho permite seleccionar cuidadosamente el área que se quiere irradiar, preservando de dicha radiación al tejido sano que pudiera encontrarse a menor profundidad. Además, como las partículas se detienen a una distancia de la superficie bien definida por la energía del haz, tampoco resultarían dañadas las células situadas detrás del blanco seleccionado.</p>
<p>En contraste, la energía depositada por los <a href="#" onclick="referencia('rayos x',event); return false;">rayos X</a> alcanza su máximo cerca de la superficie de entrada y decae exponencialmente hasta que abandona el cuerpo humano en el lado opuesto, haciendo por tanto muy difícil seleccionar la zona que quiere irradiarse sin dañar otras áreas de células sanas. El trabajo de Wilson de 1946 condujo a toda una nueva línea de investigación experimental, principalmente en el Lawrence Berkeley Laboratory, que ha dado lugar al desarrollo de una nueva clase de terapias antitumorales basadas en la irradiación con <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y más recientemente con iones de carbono. Estas técnicas han sido aplicadas en más de 40 centros de todo el mundo, y de ellas se han beneficiado hasta la fecha más de 50.000 pacientes. No obstante, continúan investigándose nuevas formas de intentar mejorar el ratio entre la energía depositada en las células tumorales y en el tejido sano.</p>
<p>En la actualidad, el CERN se encuentra involucrado en diversos proyectos relacionados con la hadronterapia. Por ejemplo, en el diseño de un acelerador de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> e iones de carbono dedicado exclusivamente a usos médicos conocido como Proton Ion Medical Machine Study (PIMMS). Otro proyecto interesante es la realización de las pruebas del Linear Booster ( LIBO), capaz de acelerar una haz de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> hasta 200 Mev (los hospitales habiualmente utilizan energías en torno a los 65 MeV) y que estaría especializado en el tartamiento de tumores profundos.</p>
<p>Finalmente, y situándonos en un plano de investigación a un nivel más básico, es interesante señalar que en octubre de 2006 se presentaron los primeros resultados de un experimento llevado a cabo en el CERN con potencial para futuras aplicaciones en la terapia del cáncer. Se trataba del Antiproton Cell Experiment (ACE), que constituye la primera investigación realizada hasta la fecha sobre efectos biológicos de los antiprotones. Los antiprotones se comportan como los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> cuando entran en el organismo, pero generan mucha más energía en el blanco seleccionado debido a du aniquilación con los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> existentes en los núcleos de los átomos de las células, y además depositan esta energía de una forma biológicamente más efectiva.</p>
<p>Evaluando la fracción de células supervivientes después de la irradiación con el haz de antiprotones, el experimento ACE ha encontrado que a eficiencia de éstos es unas cuatro veces mayor que la de los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, mientras que el daño producido a las células situadas antes del blanco era básicamente el mismo. De acuerdo con Michael Holzscheiter, portavoz del experimento ACE, este hecho podría ser extremadamente importante para el tratamiento de casos de cáncer recurrente, donde este tipo de propiedad es vital. La tecnología desarrollada previamente en el CERN para la obtención de haces de antiprotones de buena calidad a la energía apropiada es esencial para este prometedor experimento, que difícilmente podría haberse realizado en ningún otro laboratorio. Éste es por tanto un magnífico ejemplo de cómo la investigación en física de partículas desarrollada en el CERN puede generar soluciones innovadores con excelentes beneficios médicos potenciales.</p>
<p>Los investigadores de ACE, en colaboración con otras instituciones de todo el mundo, están realizando en la actualidad nuevos tests para comprobar la eficacia de este método en el caso de tumores situados a mayor profundidad, y comparando sus resultados con los de otros métodos más convencionales como la irradiación mediante iones de carbono. Si todo sale como se espera, los beneficios clínicos de esta nueva técnica podrían empezar a producirse dentro de la próxima década.</p>
<p>Otro ejemplo importante de tecnología creada en el CERN con aplicaciones a la terapia del cáncer es el Neutron Driven Element Trasmuter. Se trata de un sistema de producción de radioisótopos específicos específicos a partir de un acelerador de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> cuyo desarrollo fue liderado por Carlo Rubbia, Premio Nobel de Física en 1984 por el descubrimiento de los <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a> W y Z y ex director general del CERN. La idea es utilizar el haz de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> para producir <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> los cuales provocan reacciones en un ambiente apropiado donde ciertos elementos son convertidos en los isótopos deseados.</p>
<p>La diferencia principal entre este método, seguro y barato, y el método más tradicional de utilizar los <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> provenientes de un reactor nuclear, es que no requiere el uso de material fisionable ni funciona críticamente, es decir las reacciones se detienen en el momento en el que el acelerador es apagado. Más aún, el método tiene la ventaja de que sólo se producen los isótopos requeridos, lo que redunda en una importante reducción de impacto ambiental. Normalmente, el blanco utilizado es plomo, elemento idóneo por presentar el menor ritmo de captura de <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a>. Los <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> se producen por espalación a partir del haz de <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y permanecen en el interior del blanco de plomo, que está rodeado  de un deflector de grafito, hasta que su espectro se suaviza suficientemente para cubrir un gran rango de energías que permiten su utilización para la transmutación de los elementos necesarios para la obtención de los isótopos deseados.</p>
<p>El Neutron Driven Element Trasmuter ha permitido, entre otras cosas, la producción de radioisótopos beta emisores como el 166Ho, 186 Re o el 188Re que son de gran importancia en braquiterapia. Dicha técnica, muy utilizada en el tratamiento de cánceres ginecológicos y en el de cáncer de próstata, es un tipo de radioterapia de proximidad donde la fuente radiactiva se sitúa dentro o muy cerca de los tejidos que requieren irradiación. Típicamente, la fuente radiactiva, de alta actividad y corta vida media, se encapsula en una semilla, filamento o tubo y se implanta en quirófano en la zona deseada. Las diferentes dosis requeridas en cada caso hacen que sea fundamental disponer del mayor muestrario posible de radioisótopos con la actividad y vida media apropiadas, lo cual convierte al Neutron Driven Element Trasmuter en una herramienta valiosísima para el futuro de este tipo de técnica terapéutica.</p>
<p><strong>Información y computación sin fronteras</strong></p>
<p>CERN, … where the web was born; éste es uno de los reclamos publicitarios que suelen utilizarse  para hacer ver al público la importancia de los retornos tecnológicos que en este laboratorio tienen lugar. Y en efecto, fue a finales de los ochenta cuando Tim Berners-Lee desarrolló estándar de Hyper Text Transfer Protocol (HTTP)  e implementó los primeros servidores web en el CERN. Su esfuerzo permitió la comunicación fácil y segura y el intercambio de todo tipo de información entre todos los ordenadores del mundo conectados a internet, dando lugar de esta forma a una de las revoluciones tecnológicas más importantes de las últimas décadas. Las repercusiones científicas, tecnológicas, culturales, comerciales y de ocio de la web son ya tan conocidas que apenas merecen comentario alguno.</p>
<p>El término Grid fue acuñado por Ian Foster and Carl Kesselman en su libro The Grid, Blueprint for new Computing Infraestructure (Morgan Kaufman, 1998), aunque las ideas básicas habían sido consideradas con anterioridad. No existe un acuerdo general sobre cual debería ser la definición precisa de las tecnologías Grid, pero hay un amplio concenso en que esta debería contener elementos tales como recursos compartidos, virtualización, abstracción del acceso a los recursos y estandarización. La filosofía Grid consistería, no sólo en compartir información entre diferentes usuarios, sino también recursos, como por ejemplo, procesadores, tiempo de CPU, unidades de almacenamiento, así como otros aparatos e instrumentos, de tal forma que eventualmente cada usuario tendría acceso virtual, por ejemplo, a la capacidad de cálculo de todos los demás usuarios de esa Grid. En los primeros tiempos de esta tecnología de la información se llegó a hablar de la Grid, refiriéndose a la posibilidad  de existencia de una única World  Wide Grid.</p>
<p>Hasta el momento,, sin embargo, este concepto no es una realidad y más bien lo que se encuentra es que diferentes grupos de proyectos crean su propia Grid usando sus propias implementaciones, estándares y protocolos y dando acceso restringido solamente a una cierta comunidad de usuarios autorizados. Así, aunque se siguen realizando importantes esfuerzos en cuanto a la estandarización de los protocolos, no está claro cual será el camino que este tipo de tecnología seguirá en el futuro en lo que se refiere a la futura existencia de un única Grid.</p>
<p>En cualquier caso es importante resaltar que una vez más el CERN ha sido pionero en este tipo de tecnología. Los detectores que se están instalando (a estas alturas, todos instalados y en marcha) en el LHC (ATLAS, CMS, ALICE, LHCb, SUSY, etc.), son tan complejos, que han requerido cada uno de ellos el concurso de muchas instituciones de todo el mundo para su construcción, y lo seguirán requiriendo para su mantenimiento cuando el acelerador empiece a funcionar (ya está en marcha), y, como no, para el análisis de los datos que se obtengan. Para hacerse una idea de la dimensión y complejidad de estos análisis baste mencionar que el compact Muon Selenoid (CMS), una vez pasado su primer filtro, deberá almacenar información sobre el resultado de las colisiones producidas en su interior a un ritmo del orden de 100 a 200 MB por segundo durante un tiempo esperado de unos cien días por año. Resulta obvio que sólo una tecnología tipo Grid puede afrontar con posibilidades de éxito un reto semejante y de hecho el CERN ha inspirado varios proyectos Grid multinacionales por este motivo. Posiblemente, el más grande de ellos hasta la fecha sea el EGEE (Enablinbg Grids for E-Science), que conecta más de 150 paises y ofrece 20 000 CPUs y más de 10 Petabytes de memoria.</p>
<p>De manera análoga a como ocurrió con las tecnologías de la detección y aceleración, las tecnologías Grid tendrán, y de hecho ya empiezan a tener, un fuerte impacto en las ciencias de la vida y de la salud. En este sentido, uno de los campos obvios de aplicación es la bioinformática. Gracias a los espectaculares avances llevados a cabo en los últimos años en el campo de la biología molecular, se dispone hoy en día de cantidades crecientes de información genética de diferentes especies e individuos. Dicha información codificada en el ADN en forma de secuencia de tripletes o codones de ácidos nucleicos, que constituyen los genes que contienen la estructura primaria de las diferentes proteínas, ha sido y está siendo obtenida por centenares de grupos diferentes distribuidos por todo el mundo y debe almacenarse en gigantescas bases de datos de forma eficiente para su compartición, contrastación y análisis.</p>
<p>Ejemplos típicos serían la búsqueda de determinadas secuencias, comparaciones, búsqueda de determinadas mutaciones o alelos, etc. Resulta evidente que esta ingente labor puede verse enormemente beneficiada por el uso de tecnologías Grid. De hecho, la Bioinformática, y en particular sus aplicaciones biomédicas, han sido una parte importante del proyecto EGEE desde el comienzo del mismo.</p>
<p>Finalmente, y como última muestra de cómo puede revertir en la sociedad las tecnologías de la información y la computación provenientes de la física de partículas, es interesante mencionar el Proyecto Mammogrid y su continuación Mammogrid Plus. Liderado por el CERN, dicho proyecto de la UE utiliza la tecnología Grid para crear una base de datos de mamografías que pueda ser usada para investigar un gran conjunto de datos e imágenes que, aparte de otras aplicaciones sanitarias, sea útil para estudiar el potencial de esta tecnología para servir de soporte a la colaboración entre los profesionales de la salud de la  UE.</p>
<p><strong>Ciencia, Tecnología y Sociedad</strong></p>
<p>A estas alturas debería haber quedado claro que los centros científicos de élite internacionales como el CERN, no sólo nos proporcionan un conocimiento más profundo de la naturaleza, sino que las tecnologías de punta que en ellos se desarrollan acaban permeando a la Sociedad y se incorporan a nuestras vidas cotidianas. El autor del artículo, Antonio Dobado, del Departamento de Física Teórica I de la Universidad Complutense de Madrid, ha pretendido ilustrar el hecho innegable de la conexión existente entre temas tan aparentemente dispares como el de la Física de Partículas y la Biomedicina, pero ejemplos semejantes podrían haberse encontrado en prácticamente cualquier área de la actividad humana.</p>
<p>La Sociedad no puede permanecer por más tiempo ajena a la Ciencia y a todo lo que trae consigo. Precisamente por eso la RSEF dedica un gran esfuerzo a la difícil tarea de convencer al público de la importancia de la Física como valor científico, cultural y social, como una forma rigurosa y profunda del acercamiento al conocimiento de la naturaleza, y a la vez como generadora de nuevas tecnologías. En este sentido, es una espléndida noticia la inminente creación de un nuevo Grupo especializado en el seno de la RSEF denominado Física Médica. Y, desde aquí, aprovechamos la oportunidad para darles la bienvenida y desearles el mayor éxito en sus futuras andaduras en la búsqueda de la verdad científica.</p>
<p>Fuente: Revista Española de FÍ<a href="#" onclick="referencia('unidades del si',event); return false;">SI</a>CA.</p>
<p>Publicada por la RSEF con el Nº 3 Volumen 21 de 2007</p>
<p>La presente transcripción es de: Emilio Silvera.</p>
<p>Miembro numerario de la RSEF y adscrito a los Grupos Especializados de Física Teórica y</p>
<p style="text-align: right;">Astrofísica.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¡Siempre persiguiendo sueños!</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 06:10:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Entre los teóricos, el casamiento de la relatividad general y la teoría cuántica es el problema central de la física moderna. A los esfuerzos teóricos que se realizan con ese propósito se les llama “supergravedad”, “súpersimetría”, “supercuerdas”, “teoría M” o, en último caso, “teoría de todo o gran teoría unificada”.
Ahí tenemos unas matemáticas exóticas que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Entre los teóricos, el casamiento de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general y la teoría cuántica es el problema central de la física moderna. A los esfuerzos teóricos que se realizan con ese propósito se les llama “supergravedad”, “súpersimetría”, “supercuerdas”, “<a href="#" onclick="referencia('supercuerdas teoria',event); return false;">teoría M</a>” o, en último caso, “teoría de todo o gran teoría unificada”.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahí tenemos unas matemáticas exóticas que ponen de punta hasta los pelos de las cejas de algunos de los mejores matemáticos del mundo ¿Por qué no se ha implicado Perelman, aquel matemático ruso que resolvió la Conjetura de Poincaré?).  Hablan de 10, 11 y 26 dimensiones, siempre, todas ellas espaciales menos una que es la temporal.  Vivimos en cuatro: tres de espacio (este-oeste, norte-sur y arriba-abajo) y una temporal. No podemos, ni sabemos o no es posible instruir, en nuestro cerebro (también tridimensional), ver más dimensiones. Pero llegaron Kaluza y Klein y compactaron, en la <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a> las dimensiones que no podíamos ver. ¡Problema solucionado!</p>
<p style="text-align: justify;">¿Quién puede ir a la <a href="#" onclick="referencia('planck longitud de',event); return false;">longitud de Planck</a> para verlas?</p>
<p style="text-align: justify;">La puerta de las dimensiones más altas quedó abierta y, a los teóricos, se les regaló una herramienta maravillosa.  En el Hiperespacio, todo es posible.  Hasta el matrimonio de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general y la mecánica cuántica, allí si es posible encontrar esa soñada teoría de la Gravedad cuántica.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que, los teóricos, se han embarcado a la búsqueda de un objetivo audaz: buscan una teoría que describa la simplicidad primigenia que reinaba en el intenso calor del universo en sus primeros tiempos, una teoría carente de parámetros, donde estén presentes todas las respuestas.  Todo debe ser contestado a partir de una ecuación básica.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Dónde radica el problema?</p>
<p style="text-align: justify;">El problema está en que la única teoría candidata no tiene conexión directa con el mundo de la observación, o no lo tiene todavía si queremos expresarnos con propiedad. La energía necesaria para ello, no la tiene ni el nuevo acelerador de partículas LHC que, si acaso, por medio de SUSY, nos podrá enseñar la simetría unificadora si es capaz de encontrar alguna de esas partículas exóticas como los squarks y los fotinos. Algunos hablan del Neutralino como componente de la <a href="#" onclick="referencia('materia oscura',event); return false;">materia oscura</a>.</p>
<p><span id="more-2986"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La verdad es que, la teoría que ahora tenemos, el Modelo Estándar, concuerda de manera exacta con todos los datos a bajas energías y contesta cosas sin sentido a altas energías. Y, no dudando de que ha sido y es una poderosa herramienta para los físicos, tampoco podemos negar que es una teoría incompleta que no incluye a una de las fuerzas, la Gravedad, y, además, tiene demasiados parámetros aleatorios y metidos a la fuerza para que las cuentan cuadren, tales como, el <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosón</a> de higgs que le proporciona la masa a las partículas y, de ahí, la enorme importancia de que el LHC lo encuentre.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Necesitamos algo más avanzado!</p>
<p style="text-align: justify;">Se ha dicho que la función de la partícula de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> es la de dar masa a las Cuando su autor lanzó la idea al mundo, resultó además de nueva muy extraña.  El secreto de todo radica en conseguir la simplicidad: el átomo resulto ser complejo lleno de esas infinitesimales partículas electromagnéticas que bautizamos con el nombre de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, resultó que tenía un núcleo que contenía, a pesar de ser tan pequeño, casi toda la masa del átomo.  El núcleo, tan pequeño, estaba compuesto de otros objetos más pequeños aún, los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> que estaban instalados en nubes de otras partículas llamadas <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a> y, ahora, queremos continuar profundizando, sospechamos, que después de los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> puede haber algo más.</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, la idea nueva que surgió es que el espacio entero contiene un campo, el campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>, que impregna el <span style="text-decoration: underline;">vacío</span> y es el mismo en todas partes. Es decir, que si miramos a las estrellas en una noche clara estamos mirando el campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>.  Las partículas influidas por este campo, toman masa.  Esto no es por sí mismo destacable, pues las partículas pueden tomar energía de los campos (<a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a>) de los que hemos comentado, del campo gravitatorio o del electromagnético.  Si llevamos un bloque de plomo a lo alto de la Torre Eiffel, el bloque adquiriría energía potencial a causa de la alteración de su posición en el campo gravitatorio de la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">Como E=mc<sup>2</sup>, ese aumento de la energía potencial equivale a un aumento de la masa, en este caso la masa del Sistema Tierra-bloque de plomo.  Aquí hemos de añadirle amablemente un poco de complejidad a la venerable ecuación de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>.  La masa, m, tiene en realidad dos partes.  Una es la masa en reposo, m<sub>0</sub>, la que se mide en el laboratorio cuando la partícula está en reposo.  La partícula adquiere la otra parte de la masa en virtud de su movimiento (como los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> en el acelerador de partículas, o los <a href="#" onclick="referencia('muon',event); return false;">muones</a>, que aumentan varias veces su masa cuando son lanzados a velocidades cercanas a c) o en virtud de su energía potencial de campo. Vemos una dinámica similar en los núcleos atómicos.  Por ejemplo, si separamos el <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> y el <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> que componen un núcleo de <a href="#" onclick="referencia('deuterio',event); return false;">deuterio</a>, la suma de las masas aumenta.</p>
<p style="text-align: justify;">Peor la energía potencial tomada del campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> difiere en varios aspectos de la acción de los campos familiares. La masa tomada de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> es en realidad masa en reposo. De hecho, en la que quizá sea la versión más apasionante de la teoría del campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>, éste genera toda la masa en reposo.  Otra diferencia es que la cantidad de masa que se traga del campo es distinta para las distintas partículas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los teóricos dicen que las masas de las partículas de nuestro modelo estándar miden con qué intensidad se acoplan éstas al campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">La influencia de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> en las masas de los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> y de los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a>, nos recuerda el descubrimiento por Peter Zeeman, en 1896, de la división de los niveles de energía de un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> cuando se aplica un campo magnético al átomo.  El campo (que representa metafóricamente el papel de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>) rompe la simetría del espacio de la que el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> disfrutaba.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta ahora no tenemos ni idea de qué reglas controlan los incrementos de masa generados por el <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> (de ahí la expectación creada por el nuevo acelerador de partículas LHC). Pero el problema es irritante: ¿por qué sólo esas masas –Las masas de los W<sup>+</sup>, W<sup>-</sup>, y Z<sup>º</sup>, y el up, el down, el encanto, el extraño, el top y el bottom, así como los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a> – que no forman ningún patrón obvio?</p>
<p style="text-align: justify;">Las masas van de la del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> 0’0005 GeV, a la del top, que tiene que ser mayor que 91 GeV.  Deberíamos recordar que esta extraña idea (el <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>) se empleó con mucho éxito para formular la teoría electrodébil (Weinberg-salam).  Allí se propuso el campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> como una forma de ocultar la unidad de las fuerzas electromagnéticas y débiles.  En la unidad hay cuatro partículas mensajeras sin masa –los W<sup>+</sup>, W<sup>-</sup>, Z<sup>º </sup>y <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> que llevan la <a href="#" onclick="referencia('fuerza nuclear debil',event); return false;">fuerza electrodébil</a>.  Además está el campo de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a>, y, rápidamente, los W y Z chupan la esencia de <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> y se hacen pesados; el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> permanece intacto. La <a href="#" onclick="referencia('fuerza nuclear debil',event); return false;">fuerza electrodébil</a> se fragmenta en la débil (débil porque los mensajeros son muy gordos) y la electromagnética, cuyas propiedades determina el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a>, carente de masa.  La simetría se rompe espontáneamente, dicen los teóricos.  Prefiero la descripción según la cual el <a href="#" onclick="referencia('higgs',event); return false;">Higgs</a> oculta la simetría con su poder dador de masa.<sup> </sup></p>
<p style="text-align: justify;">Las masas de los W y el Z se predijeron con éxito a partir de los parámetros de la teoría electrodébil. Y las relajadas sonrisas de los físicos teóricos nos recuerdan que Gerard&#8217;t  Hooft y Veltman dejaron sentado que la teoría entera esta libre de infinitos.</p>
<p style="text-align: justify;">De todas las maneras, todos debemos convenir que, el hombre, sea cual fuere el tiempo en el que se pueda encontrar, tendrá siempre una mente imaginativa que le hará soñar con todo aquello que, en ese momento, no puede alcanzar y, su curiosidad y ánsias de saber le impulsará para buscarlo desesperadamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Perseguir los sueños nos mantiene vivos</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Un Preludio a la Relatividad de Einstein</title>
		<link>http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/2009/11/25/un-preludio-a-la-rel-de-einstein/</link>
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		<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 07:01:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Shalafi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Masa-Energía-Materia-Luz: Todo la misma cosa: ¡El Universo!
En 1893, el físico irlandés George Francis FitzGerald emitió una hipótesis para explicar los resultados negativos del experimento conocido de Michelson-Morley.  Adujo que toda materia se contrae en la dirección del movimiento, y que esa contracción es directamente proporcional al ritmo (velocidad) del movimiento.
Según tal interpretación, el interferómetro se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Masa-Energía-Materia-Luz: Todo la misma cosa: ¡El Universo!</p>
<p style="text-align: justify;">En 1893, el físico irlandés George Francis FitzGerald emitió una hipótesis para explicar los resultados negativos del experimento conocido de Michelson-Morley.  Adujo que toda materia se contrae en la dirección del movimiento, y que esa contracción es directamente proporcional al ritmo (velocidad) del movimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Según tal interpretación, el interferómetro se quedaba corto en la dirección del “verdadero” movimiento terrestre, y lo hacía precisamente en una cantidad que compensaba con toda exactitud la diferencia de distancias que debería recorrer el rayo luminoso.  Por añadidura, todos los aparatos medidores imaginables, <span style="text-decoration: underline;">incluyendo los órganos sensoriales humanos</span>, experimentarían ese mismo fenómeno.</p>
<p style="text-align: justify;">Parecía como si la explicación de FitzGerald insinuara que la Naturaleza conspiraba con objeto de impedir que el hombre midiera el <span style="text-decoration: underline;">movimiento absoluto</span>, para lo cual introducía un efecto que anulaba cualquier diferencia aprovechable para detectar dicho movimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Este asombroso fenómeno recibió el nombre de “contracción de Fitz Gerald”, y su autor formuló una ecuación para el mismo que, referido a la contracción de un cuerpo móvil, fue predicha igualmente, y de manera independiente, por H.A.Lorentz (1853-1928) de manera que, finalmente, se quedaron unidas como “Contracción de Lorentz-Fitz Gerald.</p>
<p style="text-align: justify;">A la contracción, <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, le dio un marco teórico en la teoría especial de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a>. En esta teoría, un objeto de longitud <em>l<sub>0</sub></em> en reposo en un sistema de referencia parecerá, para un observador en otro sistema de referencia que se mueve con velocidad relativa v con respecto al primero, tener longitud <img class="alignnone size-full wp-image-444" title="contraccion_l-f" src="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/wp-content/uploads/2008/07/contraccion_l-f.gif" alt="contraccion_l-f" width="86" height="20" />, donde c es la velocidad de la luz.</p>
<p><span id="more-2983"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La hipótesis original atribuía esta contracción a una contracción real que acompaña al movimiento absoluto del cuerpo. La contracción es en cualquier caso despreciable a no ser que v sea del mismo orden o cercana a c.</p>
<p style="text-align: justify;">Un objeto que se moviera a 11 km/s (la <a href="#" onclick="referencia('velocidad de escape',event); return false;">velocidad de escape</a> de nuestro planeta) experimentaría sólo una contracción equivalente a 2 partes por cada 1.000 millones en el sentido del vuelo. Pero a velocidades realmente elevadas, tal contracción sería sustancial. A unos 150.000 km/seg. (la mitad de la velocidad de la luz, c), sería del 15%; a 262.000 km/seg. (7/8 de la velocidad de la luz), del 50% Es decir, que una regla de 30 cm. que pasara ante nuestra vista a 262.000 km (seg., nos parecería que mide sólo 15’54 cm…, siempre y cuando conociéramos alguna manera para medir su longitud en pleno vuelo. Y a la velocidad de la luz, es decir, 300.000 km/seg., en números redondos, su longitud, en la dirección del movimiento, sería cero.  Puesto que, presuntamente, no puede existir ninguna longitud inferior a cero, se deduce que la velocidad de la luz en el vacío es la mayor que puede imaginarse en el Universo. (Pero ¿existir también?).</p>
<p style="text-align: justify;">El físico holandés Hendrik Antón Lorentz, como hemos dicho, promovió ésta idea pensando en los rayos catódicos (que ocupaban su actividad por aquellas fechas), se hizo el siguiente razonamiento: si se comprimiera la carga de una partícula para reducir su volumen, aumentaría su masa.  Por consiguiente, una partícula voladora, escorzada en la dirección de su desplazamiento por la contracción de Fitz Gerald, debería crecer en términos de masa.</p>
<p style="text-align: justify;">Lorentz presentó una ecuación sobre el acrecentamiento de la masa, que resultó muy similar a la ecuación FitzGerald sobre el acortamiento. A 149.637 kilómetros por segundo, la masa de un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> aumentaría en un 15%; a 262.000 km/seg., en un 100% (es decir, la masa se duplicaría); y a la velocidad de la luz, su masa sería infinita.  Una vez más pareció que no podría haber ninguna velocidad superior a la de la luz, pues, ¿cómo podría ser una masa mayor que infinita?</p>
<p style="text-align: justify;">El efecto FitzGerald sobre longitudes y el efecto Lorentz sobre masas mantuvieron una conexión tan estrecha que aparecieron a menudo agrupadas como las “ecuaciones Lorentz-FitzGerald.”</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras que la contracción FitzGerald no podía ser objeto de mediciones, el efecto Lorentz sobre masas si podía serlo…, aunque indirectamente. De hecho, el <a href="#" onclick="referencia('muon',event); return false;">muón</a>, tomó 10 veces su masa original cuando fue lanzado, a velocidades relativistas, en el acelerador de partículas, lo que confirmó la ecuación de Lorentz.</p>
<p style="text-align: justify;">Los experimentos posteriores, han confirmado las ecuaciones de ambos: a velocidades relativistas, las longitudes se contraen y las masas se incrementan.</p>
<p style="text-align: justify;">Como es conocido por todos, <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> adoptó estos descubrimientos y los incorporó a su teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> especial que, aunque mucho más amplia, recoge la contracción de FitzGerald y el aumento de la masa de Lorentz cuando se alcanzan grandes velocidades.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Qué cosas!</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas veces pienso que, los artistas en general, y los poetas en particular, tendrían que adaptar e incluir a sus esquemas artísticos y poéticos, los adelantos científicos, para asimilarlos en las diversas expresiones y sentimientos que serán después puestos al servicio del consumo humano.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos adelantos científicos serían así coloreados con las pasiones humanas y transformadas, de alguna forma, en la sangre, y por qué no, los sentimientos de la naturaleza humana.</p>
<p style="text-align: justify;">Posiblemente, de haberlo hecho así, el grado general de conocimiento sería mayor.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cosas de Física y Físicos</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 08:17:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[El CERN, el Centro Europeo para la Investigación Subnuclear cerca de Ginebra, no consiste solamente en inmensos laboratorios donde los físicos pueden indagar en los constituyentes de la materia, sino que también tiene una sección teórica. Allí trabajan teóricos que, siguiendo muy de cerca los experimentos del colisionador de partículas y otros, comprendieron que las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El CERN, el Centro Europeo para la Investigación Subnuclear cerca de Ginebra, no consiste solamente en inmensos laboratorios donde los físicos pueden indagar en los constituyentes de la materia, sino que también tiene una sección teórica. Allí trabajan teóricos que, siguiendo muy de cerca los experimentos del colisionador de partículas y otros, comprendieron que las fuerzas infinitas que se cancelaban unas a otras eran una realidad ineludible en los cálculos detallados que hacían rutinariamente para entender los experimentos.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1969, Sheldon L. Glashow, John Ilipoulos y Luciano Maiani, publicaron un artículo en el CERN cuya importancia no fue reconocida de inmediato, pero que jugaría un papel predominante en lo que iba a ocurrir. Ellos notaron que si introducían junto a los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> conocidos (u, d y s) un cuarto, las fuerzas infinitas parecían cancelarse mutuamente mucho mejor que antes (aunque la teoría seguía siendo no renormalizable). Este cuarto <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a> ya había sido sugerido por Glashow y James Bjorken. Habían visto que la simetría resultante era tan atractiva que decidieron llamar al nuevo <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a> “encanto” (traducción de <em>charm</em>, por cuya inicial, <em>c</em>, se conoce hoy). Ilipoulos y Maiani lo adoptaron con gusto, porque “encanto” después de todo, también significa “encantamiento”, como si las fuerzas infinitas se cancelaran así por arte de magia.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Distensión en el trabajo</span></p>
<p style="text-align: justify;">En la física hay cosas y anécdotas de personajes famosos que merecen la pena contar. En una ocasión (se cuenta), Martinus Veltman, que había sido nombrado profesor de física teórica en la universidad de Utrecht, al ir a tomar un ascensor con otras personas se quedó el último para entrar. Cuando pulsaron el botón, sonó la alarma y empezó a parpadear una señal de sobrepeso. Como Veltman fue el último en entrar, todos le miraron a él. Pero Veltman que no quería salir, aprovechó sus conocimientos de la teoría de la gravedad; dijo a los demás “cuando diga ‘ya’ dadle al botón”. Flexionó las rodillas y cogiendo impulso saltó al tiempo que gritaba “ya”, y el ascensor arrancó. Cuando volvió a caer sobre el suelo, la máquina había ganado la velocidad suficiente para continuar.</p>
<p style="text-align: justify;">De Paul Dirac, matemático durante las 24 horas del día, también se cuentan algunas anécdotas. En cierta ocasión, en la sala de profesores, entró uno joven y recién llegado; Dirac estaba sentado cerca de la chimenea leyendo el periódico, y el nuevo profesor, para entablar conversación con el maestro, le dijo: “hace bastante viento ahí afuera”. Dirac, sin decir ni una palabra, se levantó y se fue a la puerta que abrió, se asomó al exterior, cerró la puerta y regresando sobre sus pasos volvió a ocupar el sillón y dijo: “Sí, hace viento”, y sin más continuó leyendo la prensa. La comprobación o prueba de nuevo del matemático que tenía dentro.</p>
<p><span id="more-2976"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Tenemos que ir a 1954, a una época en la que el gran éxito de la teoría electromagnética entre las partículas era todavía reciente. Los científicos aún buscaban en la física principios universales, simples y elegantes, antes de los descorazonadores descubrimientos de las numerosas familias de partículas que estaban por llegar.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos los aspectos de las fuerzas electromagnéticas entre partículas se pueden deducir de las ecuaciones que describen los campos eléctricos y magnéticos. Estos son campos vectoriales. Un “vector” es una magnitud que se caracteriza no sólo por su intensidad, sino también por su dirección, y para su descripción se necesitan varios números (típicamente tres). “Campo” significa que esos números pueden tomar diferentes valores en diferentes puntos del espacio y el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">El campo electromagnético se define con seis componentes, que se pueden elegir libremente, porque son números no relacionados a través de las “ecuaciones de campo”. En todo este desarrollo hay algo bastante conveniente que es conocido como la “invarianza <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a><a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/wp-admin/#_ftn1"></a>”, que es un asunto clave en la teoría de la electrodinámica cuántica. Un principio similar se puede encontrar también en la teoría de la gravitación de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>. Ahí son las coordenadas de los puntos en el espacio y el tiempo las que se pueden elegir libremente. Pero los fenómenos físicos observados por alguien que realiza un experimento no pueden depender de las etiquetas que pongamos a los puntos en el espacio y el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">La invarianza <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a> era un principio tan importante en las dos únicas fuerzas bien entendidas  en 1954 que era natural intentar construir “teorías <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a>” similares para otras fuerzas. Este fue exactamente el punto de partida de un cálculo muy elegante presentado ese año por Chen Ning Yang junto con su joven colaborador Robert Mills.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que Yang y Mills propusieron fue extender el conjunto de posibles transformaciones <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a>. Esto se puede llevar a cabo si se añaden más componentes al potencial 4-vector. El primer caso interesante es un campo potencial con doce componentes en lugar de cuatro. En ese mundo hay tres clases de campos eléctricos y tres clases de campos magnéticos: los campos de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue difícil encontrar argumentos sólidos a favor de la propuesta de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a>. Su trabajo no puede ser considerado un intento de explicar algo del comportamiento de las partículas conocidas hasta el momento. Sus cálculos se refieren a un “mundo soñado” de una simplicidad y abstracción poco realistas. Es un tipo de ejercicio que se está haciendo más y más habitual en física teórica y que se debe considerar como una firma de ensayar y optimizar nuestro aparato matemático. Deberíamos hablar, entonces, de un “modelo” y, por el contrario, reservar la palabra “teoría” para los casos en los que el modelo pretenda ser una descripción (posiblemente idealizada) del mundo real. Pero, aún hoy en día, se confunden ambas palabras de “modelo” y “teoría”, incluso en publicaciones de revistas especializadas.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Podría aplicarse el modelo de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a> a algo en el mundo real? Resultó que en este mundo soñado de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a> había tres clases de <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>. Uno de ellos es más o menos un <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> normal, y los otros dos están cargadas eléctricamente, uno con carga positiva y el otro negativa. Pero realmente los tres son iguales en el sentido de que por transformaciones <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a> uno se convierte en los otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, la pregunta es, ¿existen las partículas eléctricamente cargadas que pueden ser identificadas como <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a>? De ninguna manera, como tuvieron que admitir inmediatamente Yang y Mills. Los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> eléctricamente cargados debían tener <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> 1, igual que un <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> ordinario, pero su masa en reposo debía ser nula. Pero muy ligeras o con mucha masa, de un cotidiano enchufe eléctrico salen partículas eléctricamente cargadas en cantidades enormes. Si producir estas partículas cuesta tan poca energía, se podrían generar espontáneamente e intentar neutralizar cualquier campo eléctrico que exista en cualquier parte.</p>
<p style="text-align: justify;">Las partículas eléctricamente cargadas con <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> 1 existen, pero tienen masa, como la resonancia rho (ρ) con masa de 770 MeV. Esta partícula no había sido descubierta todavía en 1954, pero se sospechaba su existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero a pesar de ello, el artículo de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a> siguió jugando un papel muy importante. Muchos investigadores comprendieron la importancia maravillosa con el único inconveniente de que nadie sabía lo que representaba. Por ejemplo, Gell-Mann se había inspirado claramente en esta teoría cuando sugirió la hipótesis del <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a>, y laa fórmula de Feymann y Gell-Mann para la interacción débil parecía señalar claramente un principio, o un tipo de principio de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto es lo que Matinus Veltman estaba discutiendo con John Bell en Ginebra a finales de la década de 1960. ¿Por qué la interacción débil parecía ser tan universal para todos los tipos de partículas? ¿Es simplemente una coincidencia que la carga eléctrica de todas las partículas sea también universal? (sólo algunas, muy pocas, tienen exactamente el doble de esta unidad de carga). Con la construcción de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a> podríamos entender todo este mundo mejor; después de todo, la teoría de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a> es una extensión directa de la teoría del electromagnetismo. Análogamente al electromagnetismo, la interacción débil actúa sobre una carga que parece obedecer a una ley de conservación. A su vez, la carga eléctrica sólo aparece en múltiplos enteros de una carga universal, la del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, que es una característica más propia de un sistema de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a> extendido que de una teoría puramente electrodinámica. Parecía como si lo que faltara fuera unificar en una teoría el electromagnetismo y la interacción débil basándose en el formalismo de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo, un físico en el CERN había resuelto otro problema. Siempre que se medía la interacción débil para los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a>, ésta resultaba ser unos pocos tantos por ciento menos intensa que en los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a>. ¿Es que esta interacción es aproximadamente, pero no del todo, universal? ¿Cómo puede ser esto? En 1963, Nicola Cabibbo descubrió la razón de esta discrepancia (el fundamente de su argumentación ya había sido sugerido unos años antes por Gell-Mann y Maurice Lévy en una nota a pie de página de una publicación acerca de un modelo de partículas con interacción débil). Calculó que los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> ordinarios tienen que compartir esta fuerza con <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> extraños. Es como si esta fuerza sobre los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> estuviera ligeramente desalineada y, precisamente, es esta desalineación la razón por la que los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> con extrañeza se puedan transformar también en partículas sin extrañeza a través de la interacción débil, mientras que los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> no extraños tienen que conformarse con el resto de la fuerza, que es, por lo tanto, unos pocos tantos por ciento menos.</p>
<p style="text-align: justify;">Veltman decidió que al menos algo de esta teoría de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a> tenía que ser correcto. Bastaría con que, de alguna forma, estos <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> cargados tuvieran masa. Un principio generalmente válido es que si una partícula encargada de transmitir una interacción (mediadora de interacción) tiene una cierta masa, entonces la interacción transmitida por esta partícula tiene un alcance limitado. Cuanto mayor sea la masa de la partícula mediadora, menor será su alcance. Así se sabía que la partícula mediadora de la interacción débil tenía que ser muy pesada, toda vez que la interacción es muy corta; tenía que estar eléctricamente cargada y tener <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> 1. esta la partícula llamada W<sup>+</sup> y W<sup>-</sup> su antipartícula.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, cada proceso de la interacción débil se podía ver como el resultado de dos interacciones sucesivas. Primero se produce la transición de una partícula a otro miembro del multiplote al que pertenece (por ejemplo, un <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> se transforma en un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>) y en ese punto se produce una partícula W. Como la masa de esta W es muy grande y la energía liberada en transición muy pequeña para producirla, ésta sólo puede existir durante una brevísima fracción de tiempo, durante la cual aún puede sufrir una segunda interacción. Puede ser absorbida por otra partícula que, a su vez, experimentaría una transición similar a otro miembro de su multiplote, o bien desintegrarse en otra partícula y su antipartícula, por ejemplo un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> (e) y un antineutrino ().</p>
<p style="text-align: justify;">De todos estos problemas que Veltman investigó en relación a la teoría de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a>, cuyas ecuaciones contenían dos términos: esos que eran invariantes <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a> y sólo un término que no lo era; el sistema resultante ya había sido estudiado por Richard Faynman, aunque por motivos bastante diferentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Para ver lo que hizo, tenemos que ir a 1961. Como ya se sabía en esa época, uno de los problemas más difíciles de la física teórica de partículas, quizá el problema más difícil del todos, era compaginar las leyes de la mecánica cuántica con las de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, y Feynman quiso volver a intentarlo. ¿Lo habría hecho si hubiera sabido que, aún hoy a comienzos del siglo XXI, no se ha conseguido tal hazaña? En cualquier caso, Veltman descubrió rápidamente que incluso los cálculos más sencillos de la teoría de la gravedad daban lugar a expresiones extraordinariamente complicadas. Esta vez fue Gell-Mann el que sugirió algo útil a Feynman: ¿por qué no lo intentas primero en la teoría de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a>? La gravedad tiene sus <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a> <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a>, los <a href="#" onclick="referencia('graviton',event); return false;">gravitones</a>. Estas “partículas mediadoras de la interacción”, tanto el <a href="#" onclick="referencia('graviton',event); return false;">gravitón</a> como los <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a> de la teoría de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a>, no tenían masa y se propagaban a la velocidad de la luz.</p>
<p style="text-align: justify;">Así Feynman se interesó por la teoría de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a>. Que los <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a> <a href="#" onclick="referencia('gauge',event); return false;">gauge</a> no tuvieran masa era una incomodidad para Feynman, que no vio ningún inconveniente en darle una masa “pequeñísima”. Feynman, sin muchos escrúpulos, añadió un pequeño término de masa a sus partículas (el mismo término que Gell-Mann consideraría más tarde), y empezó los cálculos. Feynman, que era un verdadero experto en simplificar cálculos y argumentos complicados, descubrió que las leyes se podían simplificar añadiendo lo que él llamó “partícula fantasma”. Si las partículas colisionan, el resultado final, el “estado final”, es consecuencia de muchas interacciones intermedias. Si se agrupan varios términos juntos de una forma especial, parece que hubiera creación y posterior aniquilación de partículas extra. Pero estas partículas son fantasmas porque después de la colisión sólo permanecen las que un experimentador puede observar, las partículas “físicas”.</p>
<p style="text-align: justify;">Y, muchos años después de todo esto, los físicos siguen buscando muchas de las respuestas a poreguntas que fueron formuladas y que, de momento, nadie ha sabido contestar.</p>
<p style="text-align: justify;">En estas jornadas del Carnaval de la Física, en las que colobara este Blog, también se presentaran trabajos en los que se dejen bien reflejados los beneficios de la Física para la Humanidad en ámbitos como el de la medicina, por ejemplo,</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>El complejo universo de lo muy pequeño</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 08:03:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1970, de las siguientes características de la interacción débil sólo se conocían las tres primeras:

La interacción actúa de forma universal sobre muchos tipos diferentes de partículas y su intensidad es aproximadamente igual para todas (aunque sus efectos pueden ser muy diferentes en cada caso). A los neutrinos les afecta exclusivamente la interacción débil.
Comparada con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En 1970, de las siguientes características de la interacción débil sólo se conocían las tres primeras:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La interacción actúa de forma universal sobre muchos tipos diferentes de partículas y su intensidad es aproximadamente igual para todas (aunque sus efectos pueden ser muy diferentes en cada caso). A los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> les afecta exclusivamente la interacción débil.</li>
<li>Comparada con las demás interacciones, ésta tiene un alcance muy corto.</li>
<li>La interacción es muy débil. Consecuentemente, los choques de partículas en los cuales hay <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> involucrados son tan poco frecuentes que se necesitan chorros muy intensos de <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> para poder estudiar tales sucesos.</li>
<li>Los mediadores de la interacción débil, llamados W<sup>+</sup>, W<sup>-</sup> y Z<sup>0</sup>, no se detectaron hasta la década de 1980. al igual que el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a>, tienen <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> 1, pero están eléctricamente cargados y son muy pesados (esta es la causa por la que el alcance de la interacción es tan corto). El tercer mediador, Z<sup>0</sup>, que es responsable de un tercer tipo de interacción débil que no tiene nada que ver con la desintegración de las partículas llamada “corriente neutra”, permite que los <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a> puedan colisionar con otras partículas sin cambiar su identidad.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">A partir de 1970, quedó clara la relación de la interacción débil y la electromagnética (electrodébil de Weinberg-Salam).</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción fuerte (como hemos dicho antes) sólo actúa entre las partículas que clasificamos en la familia llamada de los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a>, a los que proporciona una estructura interna complicada. Hasta 1972 sólo se conocían las reglas de simetría de la interacción fuerte y no fuimos capaces de formular las leyes de la interacción con precisión.</p>
<p style="text-align: justify;">Como apuntamos, el alcance de esta interacción no va más allá del radio de un núcleo atómico ligero (10<sup>-13</sup> cm aproximadamente).</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción es fuerte. En realidad, la más fuerte de todas.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajo la influencia de esta interacción, las partículas que pueden desintegrarse, las “resonancias” lo hacen muy rápidamente. Un ejemplo es la resonancia Δ, con una vida media de 0’6 × 10<sup>-23</sup> s. Esta colisión es extremadamente probable cuando dos <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> se encuentran a una distancia cercana a 10<sup>-13</sup> cm.</p>
<p><span id="more-2975"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Hasta 1972 se pensaba que los mediadores de la interacción fuerte eran los <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a>, que tienen <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> 0 y una masa comprendida  entre 135 y 140 MeV. Por ejemplo, la fuerte atracción entre dos <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> se debe fundamentalmente al intercambio de un <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a>. Hoy en día se dice que esto obedece al hecho de que los <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a> son los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> más ligeros y que, como los demás <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a>, están formados por <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>. La interacción fuerte es entonces un efecto secundario de una interacción más fuerte incluso entre <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>. Los mediadores de esta interacción más fuerte son los <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a> en realidad son los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> de <a href="#" onclick="referencia('yang mills',event); return false;">Yang-Mills</a> que actúan sobre el color de los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>. Los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> son los ladrillos de la materia; forman los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a>, <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a>, <a href="#" onclick="referencia('kaon',event); return false;">kaones</a>, etc., o sea, los <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> y los <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a>. Cada tipo de <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> (arriba, abajo, extraño, encantado, etc.) pueden tener un color que, en realidad, son cargas más complejas que las cargas eléctricas ordinarias que son positivas o negativas y que se neutralizan mutuamente, así que, la carga eléctrica en los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> está suplida por “color” rojo, verde o azul (que nada tienen que ver con los colores reales y se eligen por convención). Los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> con diferente color se atraen entre sí, forman grupos de materia con mezcla de color. Los únicos trozos de materia que pueden encontrarse libremente en la naturaleza son mezcla de <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> que no tienen color (blanco o algún tipo de gris) de acuerdo con la regla que se parece a la siguiente: rojo + verde + azul = blanco.</p>
<p style="text-align: justify;">Los antiquarks tienen los colores conjugados: magenta, violeta y amarillo. Los <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a> transportan a la vez un color y su anticolor, lo que da lugar a nueve combinaciones, pero una mezcla, una superposición de rojo/anti-rojo, verde/anti-verde o azul/anti-azul que no tiene color, no participa. De manera que sólo quedan ocho tipos de <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque de pasada, parece conveniente hacer referencia aquí a las leyes de conservación, tales como la conservación de la energía, la conservación del momento<a href="http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/wp-admin/#_ftn1"></a> y también la conservación de la extrañeza (denotada por la letra s).</p>
<p style="text-align: justify;">En la tabla de partículas de la página 19 no he querido incluir los números de extrañeza (s) y de iso<a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> (I<sub>3</sub>). Pero es de observar que esos números no se conservan siempre que una partícula se desintegra. Esto se debe a que la interacción débil, responsable de la mayoría de las desintegraciones, no respeta estas leyes de conservación. La <a href="#" onclick="referencia('fuerza electromagnetica',event); return false;">fuerza electromagnética</a> tampoco conserva el iso<a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a>.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Vida y muerte</span></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando hablamos del tiempo de vida de una partícula nos estamos refiriendo al tiempo de vida medio. La partícula que no sea absolutamente estable tiene, en cada momento de su vida, la misma probabilidad de desintegrarse. Algunas partículas viven más que otras, pero la vida media es una característica de cada familia de partículas.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que puede vivir una u otra partícula puede diferir de manera muy considerable. Por ejemplo, un <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> vive 10<sup>13</sup> veces más que una partícula <a href="#" onclick="referencia('sigma',event); return false;">sigma</a><sup>+</sup>, y una partícula <a href="#" onclick="referencia('sigma',event); return false;">sigma</a><sup>+</sup> tiene una vida 10<sup>9</sup> veces más larga que la partícula <a href="#" onclick="referencia('sigma',event); return false;">sigma</a><sup>0</sup>. Pero si uno se da cuenta de que la escala de tiempo “natural” para una partícula elemental (que es el tiempo que tarda su estado mecánico cuántico, o función de ondas, en evolucionar u oscilar) es aproximadamente 10<sup>-24</sup> segundos, se puede decir con toda seguridad que todas estas partículas son bastante estables; de hecho, en la jerga profesional de los físicos las tienen como “partículas estables”.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo se determina la vida de una partícula? Las partículas de vida larga, tales como el <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> y el <a href="#" onclick="referencia('muon',event); return false;">muón</a>, tienen que ser capturadas, preferiblemente en grandes cantidades, y después se mide de manera electrónica su desintegración.</p>
<p style="text-align: justify;">Que la mayoría de las partículas tengan una vida media de 10<sup>-8</sup> segundos significa que son extremadamente estables. La función de onda interna oscila más de 10<sup>22</sup> veces por segundo. Este es el “latido natural de su corazón” con el cual se compara su vida. Estas ondas cuánticas pueden oscilar 10<sup>-8</sup> × 10<sup>22</sup>, que es 10<sup>14</sup>, o lo que es lo mismo, 100.000.000.000.000 veces antes de desintegrarse de una u otra manera.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque la vida del <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> sea mucho más larga (en promedio, un cuarto de hora), su desintegración también, como la anterior, se puede atribuir a la interacción débil. A propósito, algunos núcleos radiactivos también se desintegran por interacción débil, pero pueden necesitar millones e incluso miles de millones de años para ello. Esta amplia variación de vidas medias se puede explicar considerando la cantidad de energía que se libera en la desintegración. La energía se almacena en las masas de las partículas según la bien conocida fórmula de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, E = mc<sup>2</sup>.</p>
<p style="text-align: justify;">Si no existiera la interacción débil, la mayoría de las partículas reflejadas en la tabla reflejada en el comentario de más abajo, serían completamente estables. Sin embargo, la interacción por la que se desintegran las partículas π<sup>0</sup>, η y Σ<sup>0</sup> es la electromagnética. Precisamente, estas partículas tienen una vida media mucho más corta, lo que nos induce a pensar que, aparentemente, la interacción electromagnética es más fuerte que la interacción débil.</p>
<p style="text-align: justify;">Tal cúmulo de partículas y de los complejos detalles que en cada una de ellas hay que tener en cuenta para tenerlas perfectamente clasificadas, hizo exclamar al gran físico italiano Enrico <a href="#" onclick="referencia('fermi',event); return false;">Fermi</a> “<em>si llego a saber esto me habría dedicado a la botánica</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando las partículas se desintegran, en realidad se transforman en otra. Un ejemplo típico de una resonancia delta (Δ)</p>
<p style="text-align: center;">Δ<sup>++</sup> → p + π<sup>+</sup>;  Δ<sup>0</sup> → p + π<sup>-</sup> ó n + π<sup>0</sup></p>
<p style="text-align: justify;">Como se puede ver en el ejemplo, la resonancia delta<sup>+</sup> se desintegra en un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> y un <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a><sup>+</sup>; la neutra  en un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> y un <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a><sup>-</sup>, o en un <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> y un <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a> neutro.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay miles de ejemplos que se definen según las partículas que desintegramos.</p>
<p style="text-align: justify;">Igual que Dimitri Ivanovich Mendeleev descubrió el sistema periódico de los elementos químicos en 1869, así también se hizo posible un sistema similar para las partículas. Esta pauta la encontraron independientemente el americano Murray Gell-Mann y el israelí Yuval Ne’eman. Ocho especies de <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a>, todos con el mismo <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a>, u ocho especies de <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a>, con el mismo <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a>, se podían reagrupar perfectamente en grupos que llamaremos múltiples. El esquema matemático correspondiente se llama SU(3).</p>
<p style="text-align: justify;">Gell-Mann llamó a esta teoría “el óctuplo camino”. Lo tomó prestado del budismo de acuerdo con el cual el camino hacia el nirvana es el camino óctuplo. Cuando se propuso este esquema se conocían nueve <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> con <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> 2/3. No figuran en la tabla de páginas anteriores porque son resonancias; cuatro de ellas resonancias delta, que como hemos visto en el ejemplo anterior se desintegran en <a href="#" onclick="referencia('nucleones',event); return false;">nucleones</a> estables y <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a>. Así, Gell-Mann predijo un décimo <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">barión</a>, el <a href="#" onclick="referencia('omega',event); return false;">omega</a><sup>-</sup> y pudo precisar la masa con bastante exactitud porque las masas de los otros nueve <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> variaban de una manera sistemática siguiendo una pauta que sólo tuvo que seguir para adjudicar la masa de la <a href="#" onclick="referencia('omega',event); return false;">omega</a><sup>-</sup>. Pero esta partícula con extrañeza s = -3 no tenía partícula ninguna en la que desintegrarse que no estuviera prohibida por las leyes de conservación de la interacción fuerte. De modo que la <a href="#" onclick="referencia('omega',event); return false;">omega</a> sólo podía desintegrarse por interacción débil, y por tanto, su vida media no podía ser de tan sólo 10<sup>-23</sup> segundos como los demás miembros del multiplote, sino que tenía que ser del orden de 10<sup>-10</sup> segundos. Consecuentemente, esta partícula debería viajar varios centímetros antes de desintegrarse y esto la haría fácilmente detectable. La <a href="#" onclick="referencia('omega',event); return false;">omega</a><sup>-</sup> fue encontrada en 1964 con exactamente las mismas propiedades que había predicho Gell-Mann.</p>
<p style="text-align: justify;">Se identificaron estructuras multiplotes para la mayoría de los demás <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> y <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> y Gell-Mann también consiguió explicarlas. Sugirió que los <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a>, al igual que los <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a>, debían estar formados por elementos constitutivos “más fundamentales aún”. Gell-Mann trabajaba en el Instituto de Tecnología de California (Caltech) donde conversaba a menudo con Richard Feynman, otro físico muy famoso pero con personalidad muy diferente. Mientras que Gell-Mann es un hombre erudito en idiomas y literatura, con las artes en general, Feynman era un hombre hecho a sí mismo, un analista riguroso y un matemático excepcional, que se reía de cualquier cosa que le recordara la autoridad establecida; era un pensador libre y profundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Gell-Mann, cuando sugirió otros elementos más elementales que <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> y <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a>, se refería a los que más tarde llamaría <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> y que, precisamente, en un número de tres forma <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a>, mientras que los <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> están formados por un <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a> y un antiquark.</p>
<p style="text-align: justify;">En la teoría <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a>, por tanto, las únicas partículas realmente elementales son los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a> y los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>. Al contrario que los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> y <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, que poseen cargas exactamente iguales en valor absoluto, pero de signos opuestos, los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> tienen cargas que son fracciones de la carga electrónica (+2/3 ó -1/3 de la carga electrónica). Los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> aparecen en seis sabores (sin conexión con el gusto): up, down, charmed, strange, top y bottom. Los tres <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> son uud, mientras que el <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> está formado por udd. Cada sabor tiene su antiquark con carga opuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos los <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> están formados por tres <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>, mientras que los <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> están formados por un <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a> y un antiquark, y los propios <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> forman un grupo SU(3).</p>
<p style="text-align: justify;">Las partículas “ordinarias” contienen solamente <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> <em>u</em> y <em>d</em>. Los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> “extraños” contienen uno o más <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> <em>s</em> o antiquarks .</p>
<p style="text-align: justify;">Con tres <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> y tres antiquarks se pueden formar nueve posibles combinaciones, pero la novena, un estado que cambia continuamente de  a  y , tiene un comportamiento excepcional. Este objeto llamado η<sup>r</sup> es considerablemente más pesado que los otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Como los tres tipos de <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> pueden tener <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> “hacia arriba” o “hacia abajo”, tenemos en total seis elementos, que dan lugar a 56 combinaciones diferentes de estos tres <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a>. Cada elemento del decuplete tiene <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> 3/2 y puede, por lo tanto, rotar de cuatro formas diferentes alrededor de su eje (uno de esos hechos maravillosos en mecánica cuántica). Los miembros del octeto tienen <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> ½ y, por lo tanto, sólo pueden rotar de dos formas diferentes y así es como salen los números: 56 = 4 × 10 + 2 × 8.</p>
<p style="text-align: justify;">Realmente, la idea de que los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> estuvieran formados por ladrillos fundamentales sencillos había sido también sugerida por otros. George Zweig, también en el Caltech, en Pasadera, había tenido la misma idea. Él había llamado a los bloques constitutivos “ases”, pero es la palabra “quark” la que ha prevalecido. La razón por la que algunos nombres científicos tienen más éxito que otros es, en realidad, un misterio. <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, en un principio, llamó a su teoría “invarianza”, referida a la velocidad de la luz, pero más tarde Max Planck al comentarla la llamó “teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a>”, y sin saber por qué, hasta <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> terminó adoptando el nombre que se hizo mundialmente famoso. Seguramente, el más conocido de todos los dados a las diversas teorías de la física.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero continuemos con los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> que, aparentemente, siempre existen en parejas o tríos y nunca se han visto solos. Los experimentadores lo han intentado numerosas veces, pero sin éxito.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> (si se pueden aislar) tendrían propiedades incluso más extrañas. Por ejemplo, ¿cuáles serían sus cargas eléctricas? Es razonable suponer que tanto los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> <em>u</em> como los <em>s</em> y <em>d</em> deban tener siempre la misma carga. Pero las tablas reseñadas antes nos sugieren que <em>d</em> y <em>s</em> tienen carga -1/3 y el <a href="#" onclick="referencia('quark',event); return false;">quark</a> <em>u</em> tiene carga 2/3, sin embargo, nunca se han observado partículas que no tengan carga múltiplo de la del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> (negativa) o la del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> (positiva). Si tales partículas existieran, sería posible detectarlas experimentalmente. Que esto haya sido imposible debe significar que las fuerzas que los mantienen unidos dentro del <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrón</a> son necesariamente increíblemente eficientes, ya que mantienen a los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> confinados en una distancia de R ≈ hc/Λ ≈ 10<sup>-13</sup> cm.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque la llegada de los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> ha clarificado bastante más el galimatías de la flora y fauna de las partículas subatómicas, todavía forman un conjunto muy raro, aun cuando solamente unas pocas aparezcan en grandes cantidades en el universo (<a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>, <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a>, <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> y <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>). Pero, como dijo una vez Sybren S. de Groot cuando estudiaba <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrinos</a>, “uno termina enamorado de ellas, su comportamiento misterioso, su enorme pequeñez y su enorme importancia” (unidas conforman todo lo que existe en el universo, incluidos nosotros mismos, que podemos pensar, discurrir y hablar sobre ellos). Los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a>, por ser casi puntuales, son los más sencillos, y por tener <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> se ven afectados por la interacción que actúa sobre ellos de forma muy complicada. Pero la interacción débil de la que hablo está bien documentada.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> son mucho más misteriosos. Los procesos de choque entre ellos eran demasiado complicados para una teoría completa y sin fisuras. Si nos lo imaginamos como pequeñas esferas hechas de alguna clase de material, aún nos queda el problema de entender los <a href="#" onclick="referencia('quarks',event); return false;">quarks</a> y encontrar la razón por la que se siguen resistiendo a los intentos de los experimentadores para aislarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Podrá el LHC dar alguna respuesta?</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
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		<title>Las partículas subatómicas</title>
		<link>http://www.emiliosilveravazquez.com/blog/2009/11/24/las-particulas-subatomicas/</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 07:51:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Hablemos de las propias partículas subatómicas, para lo cual la teoría de la relatividad especial, que es la teoría de la relatividad sin fuerza gravitatoria, es suficiente.
Si viajamos hacia lo muy pequeño tendremos que ir más allá de los átomos, que son objetos voluminosos y frágiles comparados con lo que nos ocupará a continuación: el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hablemos de las propias partículas subatómicas, para lo cual la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> especial, que es la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> sin fuerza gravitatoria, es suficiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Si viajamos hacia lo muy pequeño tendremos que ir más allá de los átomos, que son objetos voluminosos y frágiles comparados con lo que nos ocupará a continuación: el núcleo atómico y lo que allí se encuentra. Los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, que ahora vemos “a gran distancia” dando vueltas alrededor del núcleo, son muy pequeños y extremadamente robustos. El núcleo está constituido por dos especies de bloques: <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a>. El <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> (del griego πρώτος, <em>primero</em>) debe su nombre al hecho de que el núcleo atómico más sencillo, que es el hidrógeno, está formado por un solo <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>. Tiene una unidad de carga positiva. El <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> recuerda al <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> como si fuera su hermano gemelo: su masa es prácticamente la misma, su <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> es el mismo, pero en el <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a>, como su propio nombre da a entender, no hay carga eléctrica; es neutro.</p>
<p style="text-align: justify;">La masa de estas partículas se expresa en una unidad llamada mega-electrón-voltio o MeV, para abreviar. Un MeV, que equivale a 10<sup>6</sup> electrón-voltios, es la cantidad de energía de movimiento que adquiere una partícula con una unidad de carga (tal como un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> o un <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>) cuando atraviesa una diferencia de potencial de 10<sup>6</sup> (1.000.000) voltios. Como esta energía se transforma en masa, el MeV es una unidad útil de masa para las partículas elementales.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de los núcleos atómicos contienen más <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> que <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a>. Los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> se encuentran tan juntos en el interior de un núcleo tan pequeño que se deberían repeles entre sí fuertemente, debido a que tienen cargas eléctricas del mismo signo. Sin embargo, hay una fuerza que los mantiene unidos estrechamente y que es mucho más potente e intensa que la <a href="#" onclick="referencia('fuerza electromagnetica',event); return false;">fuerza electromagnética</a>: la fuerza o interacción nuclear fuerte, unas 10<sup>2</sup> veces mayor que la electromagnética, y aparece sólo entre <a href="#" onclick="referencia('hadrones',event); return false;">hadrones</a> para mantener a los <a href="#" onclick="referencia('nucleones',event); return false;">nucleones</a> confinados dentro del núcleo. Actúa a una distancia tan corta como 10<sup>-15</sup> metros, o lo que es lo mismo, 0’000000000000001 metros.</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción fuerte está mediada por el intercambio de <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> virtuales, 8 <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a> que, como su mismo nombre indica (<em>glue</em> en inglés es <em>pegamento</em>), mantiene a los <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> bien sujetos en el núcleo, y cuanto más se tratan de separar, más aumenta la fuerza que los retiene, que crece con la distancia, al contrario que ocurre con las otras fuerzas.</p>
<p><span id="more-2973"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La luz es una manifestación del fenómeno electromagnético y está cuantizada en “<a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>”, que se comportan generalmente como los mensajeros de todas las interacciones electromagnéticas. Así mismo, como hemos dejado reseñado en el párrafo anterior, la interacción fuerte también tiene sus cuantos (los <a href="#" onclick="referencia('gluones',event); return false;">gluones</a>). El físico japonés Hideki Yukawa (1907 – 1981) predijo la propiedad de las partículas cuánticas asociadas a la interacción fuerte, que más tarde se llamarían <em><a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a></em>. Hay una diferencia muy importante entre los <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">piones</a> y los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a>: un <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a> es un trozo de materia con una cierta cantidad de “masa”. Si esta partícula está en reposo, su masa es siempre la misma, aproximadamente 140 MeV, y si se mueve muy rápidamente, su masa parece aumentar en función E = mc<sup>2</sup>. Por el contrario, se dice que la masa del <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> en reposo es nula. Con esto no decimos que el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> tenga masa nula, sino que el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> no puede estar en reposo. Como todas las partículas de masa nula, el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a> se mueve exclusivamente con la velocidad de la luz, 299.792’458 Km/s, una velocidad que el <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a> nunca puede alcanzar porque requeriría una cantidad infinita de energía cinética. Para el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a>, toda su masa se debe a su energía cinética.</p>
<p style="text-align: justify;">Los físicos experimentales buscaban partículas elementales en las trazas de los rayos cósmicos que pasaban por aparatos llamados <em>cámaras de niebla</em>. Así encontraron una partícula coincidente con la masa que debería tener la partícula de Yukawa, el <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a>, y la llamaron <em>mesón</em> (del griego <em>medio</em>), porque su masa estaba comprendida entre la del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y la del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a>. Pero detectaron una discrepancia que consistía en que esta partícula no era afectada por la interacción fuerte, y por tanto, no podía ser un <a href="#" onclick="referencia('pion',event); return false;">pión</a>. Actualmente nos referimos a esta partícula con la abreviatura μ y el nombre de <em>muón</em>, ya que en realidad era un <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptón</a>, hermano gemelo del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, pero con 200 veces su masa.</p>
<p style="text-align: justify;">Antes de seguir veamos las partículas elementales de vida superior a 10<sup>-20</sup> segundos que eran conocidas en el año 1970.</p>
<table style="text-align: justify; margin: auto auto;" border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="115">
<p align="center"><strong>Nombre</strong></p>
</td>
<td width="72">
<p align="center"><strong>Símbolo</strong></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center"><strong>Masa (MeV)</strong></p>
</td>
<td width="96">
<p align="center"><strong>Carga</strong></p>
</td>
<td width="67">
<p align="center"><strong>Espín</strong></p>
</td>
<td width="125">
<p align="center"><strong>Vida media (s)</strong></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Fotón</td>
<td width="72">
<p align="center">γ</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">1</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="6" width="576">
<p align="center"><span style="text-decoration: underline;">Leptones</span> (L = 1, B = 0)</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Electrón</td>
<td width="72">
<p align="center">e<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">0’5109990</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">–</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Muón</td>
<td width="72">
<p align="center">μ<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">105’6584</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">–</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">2’1970 × 10<sup>-6</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Tau</td>
<td width="72">
<p align="center">τ</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrino electrónico</td>
<td width="72">
<p align="center">ν<sub>e</sub></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">~ 0</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">~ ∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrino muónico</td>
<td width="72">
<p align="center">ν<sub>μ</sub></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">~ 0</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">~ ∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrino tauónico</td>
<td width="72">
<p align="center">ν<sub>τ</sub></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">~ 0</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">~ ∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="6" width="576">
<p align="center"><span style="text-decoration: underline;">Mesones</span> (L = 0, B = 0)</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Pión +</td>
<td width="72">
<p align="center">π<sup>+</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">139’570</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">2’603 × 10<sup>-8</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Pión –</td>
<td width="72">
<p align="center">π<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">139’570</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">2’603 × 10<sup>-8</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Pión 0</td>
<td width="72">
<p align="center">π<sup>0</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">134’976</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">0’84 × 10<sup>-16</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón +</td>
<td width="72">
<p align="center">k<sup>+</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">493’68</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">1’237 × 10<sup>-8</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón –</td>
<td width="72">
<p align="center">k<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">493’68</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">1’237 × 10<sup>-8</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón largo</td>
<td width="72">
<p align="center">k<sub>L</sub></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">497’7</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">5’17 × 10<sup>-8</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Kaón corto</td>
<td width="72">
<p align="center">k<sub>S</sub></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">497’7</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">
</td>
<td width="67">
<p align="center">
</td>
<td width="125">
<p align="center">0’893 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Eta</td>
<td width="72">
<p align="center">η</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">547’5</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">5’5 × 10<sup>-19</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="6" width="576">
<p align="center"><span style="text-decoration: underline;">Bariones</span> (L = 0, B = 1)</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Protón</td>
<td width="72">
<p align="center">p</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">938’2723</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">+</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">∞</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Neutrón</td>
<td width="72">
<p align="center">n</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">939’5656</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">887</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Lambda</td>
<td width="72">
<p align="center">Λ</p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.115’68</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">2’63 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Sigma +</td>
<td width="72">
<p align="center">Σ<sup>+</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.189’4</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">+</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">0’80 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Sigma –</td>
<td width="72">
<p align="center">Σ<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.1974</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">–</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">7’4× 10<sup>-20</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Sigma 0</td>
<td width="72">
<p align="center">Σ<sup>0</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">1’48 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Ksi 0</td>
<td width="72">
<p align="center">Ξ<sup>0</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.314’9</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">0</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">2’9 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Ksi –</td>
<td width="72">
<p align="center">Ξ<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.321’3</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">–</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">1’64 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="115">Omega –</td>
<td width="72">
<p align="center">Ω<sup>-</sup></p>
</td>
<td width="101">
<p align="center">1.672’4</p>
</td>
<td width="96">
<p align="center">–</p>
</td>
<td width="67">
<p align="center">1½</p>
</td>
<td width="125">
<p align="center">0’82 × 10<sup>-10</sup></p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Para cada <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptón</a> y cada <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">barión</a> existe la correspondiente antipartícula, con exactamente las mismas propiedades a excepción de la carga que es la contraria. Por ejemplo, el anti<a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> se simboliza con  y el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> con <em>e<sup>+</sup></em>. Los <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> neutros son su propia antipartícula, y el π<sup>+</sup> es la antipartícula del π<sup>-</sup>, al igual que ocurre con k<sup>+</sup> y k<sup>-</sup>. El símbolo de la partícula es el mismo que el de su antipartícula con una barra encima. Las masas y las vidas medias aquí reflejadas pueden estar corregidas en este momento, pero de todas formas son muy aproximadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los símbolos que se pueden ver algunas veces, como <em>s</em> (extrañeza) e <em>i</em> (iso<a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a>) están referidos a datos cuánticos que afectan a las partículas elementales en sus comportamientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Debo admitir que todo esto tiene que sonar algo misterioso. Es difícil explicar estos temas por medio de la simple palabra escrita sin emplear la claridad que transmiten las matemáticas, lo que, por otra parte, es un mundo secreto para el común de los mortales, y ese lenguaje es sólo conocido por algunos privilegiados que, mediante un sistema de ecuaciones pueden ver y entender de forma clara, sencilla y limpia, todas estas complejas cuestiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Si hablamos del <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> (o, con más precisión, el momento angular, que es aproximadamente la masa por el radio por la velocidad de rotación) se puede medir como un múltiplo de la <a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a>, <em>h</em>, dividido por <em>2π</em>. Medido en esta unidad y de acuerdo con la mecánica cuántica, el <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> de cualquier objeto tiene que ser o un entero o un entero más un medio. El <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> total de cada tipo de partícula – aunque no la dirección del mismo – es fijo.</p>
<p style="text-align: justify;">El <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a>, por ejemplo, tiene <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> ½. Esto lo descubrieron dos estudiantes holandeses, Samuel Gondsmit (1902 – 1978) y George Uhlenbeck (1900 – 1988), que escribieron sus tesis conjuntamente sobre este problema en 1972. Fue una idea audaz que partículas tan pequeñas como los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> pudieran tener <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a>, y de hecho, bastante grande. Al principio, la idea fue recibida con escepticismo porque la “superficie del electrón” se tendría que mover con una velocidad 137 veces mayor que la de la luz, lo cual va en contra de la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general en la que está sentado que nada en el universo va más rápido que la luz, y por otra parte, contradice E=mc<sup>2</sup>, y el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> pasada la velocidad de la luz tendría una masa infinita.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy día, sencillamente, tal observación es ignorada, toda vez que el <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> carece de superficie.</p>
<p style="text-align: justify;">Las partículas con <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> entero se llaman <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a>, y las que tienen <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> entero más un medio se llaman <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a>. Consultado los valores del <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> en la tabla anterior podemos ver que los <a href="#" onclick="referencia('leptones',event); return false;">leptones</a> y los <a href="#" onclick="referencia('barion',event); return false;">bariones</a> son <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a>, y que los <a href="#" onclick="referencia('mesones',event); return false;">mesones</a> y los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> son <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a>. En muchos aspectos, los <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a> se comportan de manera diferente de los <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a>. Los <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a> tienen la propiedad de que cada uno de ellos requiere su propio espacio: dos <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a> del mismo tipo no pueden ocupar o estar en el mismo punto, y su movimiento está regido por ecuaciones tales que se evitan unos a otros. Curiosamente, no se necesita ninguna fuerza para conseguir esto. De hecho, las fuerzas entre los <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a> pueden ser atractivas o repulsivas, según las cargas. El fenómeno por el cual cada <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermión</a> tiene que estar en un estado diferente se conoce como el <em><a href="#" onclick="referencia('exclusion principio de',event); return false;">principio de exclusión</a> de Pauli</em>. Cada átomo está rodeado de una nube de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a>, que son <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a> (<a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> ½). Si dos átomos se aproximan entre sí, los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> se mueven de tal manera que las dos nubes se evitan una a otra, dando como resultado una fuerza repulsiva. Cuando aplaudimos, nuestras manos no se atraviesan pasando la uno a través de la otra. Esto es debido al <a href="#" onclick="referencia('exclusion principio de',event); return false;">principio de exclusión</a> de Pauli para los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> de nuestras manos que, de hecho, los de la izquierda rechazan a los de la derecha.</p>
<p style="text-align: justify;">En contraste con el característico individualismo de los <a href="#" onclick="referencia('fermion',event); return false;">fermiones</a>, los <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a> se comportan colectivamente y les gusta colocarse todos en el mismo lugar. Un <a href="#" onclick="referencia('laser',event); return false;">láser</a>, por ejemplo, produce un haz de luz en el cual muchísimos <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> llevan la misma longitud de onda y dirección de movimiento. Esto es posible porque los <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotones</a> son <a href="#" onclick="referencia('bosones',event); return false;">bosones</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando hemos hablado de las fuerzas fundamentales que, de una u otra forma, interaccionan con la materia, también hemos explicado que la interacción débil es la responsable de que muchas partículas y también muchos núcleos atómicos exóticos sean inestables. La interacción débil puede provocar que una partícula se transforme en otra relacionada, por emisión de un <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y un <a href="#" onclick="referencia('neutrinos',event); return false;">neutrino</a>. Enrico <a href="#" onclick="referencia('fermi',event); return false;">Fermi</a>, en 1934, estableció una fórmula general de la interacción débil, que fue mejorada posteriormente por George Sudarshan, Robert Marschak, Murray Gell-Mann, Richard Feynman y otros. La fórmula mejorada funciona muy bien, pero se hizo evidente que no era adecuada en todas las circunstancias.</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
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		<title>Constituyentes de la materia</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 07:45:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Emilio Silvera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carnaval de Física]]></category>

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		<description><![CDATA[Constituyentes fundamentales de toda la materia del universo. Hasta el descubrimiento del electrón por J. J. Thomson en 1897 se pensaba que los átomos eran los constituyentes fundamentales de la materia. Este hallazgo, junto con el de Rutherford del núcleo atómico y del protón en 1911, hizo evidente que los átomos no eran elementales, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Constituyentes fundamentales de toda la materia del universo. Hasta el descubrimiento del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> por J. J. Thomson en 1897 se pensaba que los átomos eran los constituyentes fundamentales de la materia. Este hallazgo, junto con el de Rutherford del núcleo atómico y del <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protón</a> en 1911, hizo evidente que los átomos no eran elementales, en el sentido de que tienen estructura interna. Es descubrimiento de Chadwick del <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> en 1932 completó el modelo atómico basado en un núcleo atómico consistente en <a href="#" onclick="referencia('proton',event); return false;">protones</a> y <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrones</a> rodeados de un número suficiente de <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> como para equilibrar la carga nuclear. Sin embargo, no explicaba la gran estabilidad del núcleo, que claramente no podía mantenerse unido por una interacción electromagnética, pues el <a href="#" onclick="referencia('neutron',event); return false;">neutrón</a> no tiene carga eléctrica.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Velocidades inimaginables</span></p>
<p style="text-align: justify;">En el centro del átomo se encuentra un pequeño grano compacto aproximadamente 100.000 veces más pequeño que el propio átomo: el núcleo atómico. Su masa, e incluso más aún su carga eléctrica, determinan las propiedades del átomo del cual forma parte. Debido a la solidez del núcleo parece que los átomos, que dan forma a nuestro mundo cotidiano, son intercambiables entre sí, e incluso cuando interaccionan entre ellos para formar sustancias químicas (los elementos). Pero el núcleo, a pesar de ser tan sólido, puede partirse. Si dos átomos chocan uno contra el otro con gran velocidad podría suceder que los núcleos llegaran a chocar entre sí y entonces, o bien se rompen en trozos, o se funden liberando en el proceso partículas subnucleares. La nueva física de la primera mitad del siglo XX estuvo dominada por los nuevos acertijos que estas partículas planteaban.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero tenemos la mecánica cuántica; ¿es que no es aplicable siempre?, ¿cuál es la dificultad? Desde luego, la mecánica cuántica es válida para las partículas subatómicas, pero hay más que eso. Las fuerzas con que estas partículas interaccionan y que mantienen el núcleo atómico unido son tan fuertes que las velocidades a las que tienen que moverse dentro y fuera del núcleo están cerca de la velocidad de la luz, <em>c</em>, que es de 299.792’458 Km/s. Cuando tratamos con velocidades tan altas se necesita una segunda modificación a las leyes de la física del siglo XIX; tenemos que contar con la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> especial de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta teoría también fue el resultado de una publicación de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> de 1905. en esta teoría quedaron sentadas las bases de que el movimiento y el reposo son conceptos relativos, no son absolutos, como tampoco habrá un sistema de referencia absoluto con respecto al cual uno pueda medir la velocidad de la luz.</p>
<p><span id="more-2972"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Pero había más cosas que tenían que ser relativas. En este teoría, la masa y la energía también dependen de la velocidad, como lo hacen la intensidad del campo eléctrico y del magnético.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> descubrió que la masa de una partícula es siempre proporcional a la energía que contienen, supuesto que se haya tenido en cuenta una gran cantidad de <em>energía en reposo</em> de una partícula cualquiera, como se denota a continuación:</p>
<p style="text-align: center;">E = mc<sup>2</sup></p>
<p style="text-align: justify;">Como la velocidad de la luz es muy grande, esta ecuación sugiere que cada partícula debe almacenar una cantidad enorme de energía, y en parte esta predicción fue la que hizo que la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> tuviese tanta importancia para la física (¡y para todo el mundo!). Para que la teoría de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> también sea autoconsistente tiene que ser <em>holista</em>, esto es, que todas las cosas y todo el mundo obedezcan a las leyes de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a>. No son sólo los relojes los que se atrasan a grandes velocidades, sino que todos los procesos animados se comportan de la forma tan inusual que describe esta teoría cuando nos acercamos a la velocidad de la luz. El corazón humano es simplemente un reloj biológico y latirá a una velocidad menor cuando viaje en un vehículo espacial a velocidades cercanas a la de la luz. Este extraño fenómeno conduce a lo que se conoce como la “paradoja de los gemelos”, sugerida por <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a>, en la que dos gemelos idénticos tienen diferente edad cuando se reencuentran después de que uno haya permanecido en la Tierra mientras que el otro ha viajado a velocidades relativistas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> comprendió rápidamente que las leyes de la gravedad también tendrían que ser modificadas para que cumplieran el principio relativista.</p>
<p style="text-align: justify;">Para poder aplicar el principio de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> a la fuerza gravitatoria, el principio tuvo que ser extendido de la siguiente manera: no sólo debe ser imposible determinar la velocidad absoluta del laboratorio, sino que también es imposible distinguir los cambios de velocidad de los efectos de una fuerza gravitatoria.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> comprendió que la consecuencia de esto era que la gravedad hace al espacio-tiempo lo que la humedad a una hoja de papel: deformar la superficie con desigualdades que no se pueden eliminar. Hoy en día se conocen muy bien las matemáticas de los espacios curvos, pero en el época de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> el uso de estas nociones matemáticas tan abstractas para formular leyes físicas era algo completamente nuevo, y le llevó varios años encontrar la herramienta matemática adecuada para formular su teoría general de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> que describe cómo se curva el espacio en presencia de grandes masas como planetas y estrellas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> tenía la idea en su mente desde 1907 (la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> especial la formuló en 1905), y se pasó 8 años buscando las matemáticas adecuadas para su formulación.</p>
<p style="text-align: justify;">Leyendo el material enviado por un amigo al que pidió ayuda, <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> quedó paralizado. Ante él, en la primera página de una conferencia dada ante el Sindicato de Carpinteros, 60 años antes por un tal Riemann, tenía la solución a sus desvelos: el <em><a href="#" onclick="referencia('tensor metrico',event); return false;">tensor métrico</a> de Riemann</em>, que le permitiría utilizar una geometría espacial de los espacios curvos que explicaba su <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a> general.</p>
<p style="text-align: justify;">No está mal que en este punto recordemos la fuerza magnética y gravitatoria que nos puede ayudar a comprender mejor el comportamiento de las partículas subatómicas.</p>
<p style="text-align: justify;">El electromagnetismo, decíamos al principio, es la fuerza con la cual dos partículas cargadas eléctricamente se repelen (si sus cargas son iguales) o se atraen (si tienen cargas de signo opuesto).</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción magnética es la fuerza que experimenta una partícula eléctricamente cargada que se mueve a través de un campo magnético. Las partículas cargadas en movimiento generan un campo magnético como, por ejemplo, los <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrones</a> que fluyen a través de las espiras de una bobina.</p>
<p style="text-align: justify;">Las fuerzas magnéticas y eléctricas están entrelazadas. En 1873, James Clerk Maxwell consiguió formular las ecuaciones completas que rigen las fuerzas eléctricas y magnéticas, descubiertas experimentalmente por Michael Faraday. Se consiguió la teoría unificada del electromagnetismo que nos vino a decir que la electricidad y el magnetismo eran dos aspectos de una misma cosa.</p>
<p style="text-align: justify;">La interacción es universal, de muy largo alcance (se extiende entre las estrellas), es bastante débil. Su intensidad depende del cociente entre el cuadrado de la carga del <a href="#" onclick="referencia('electron',event); return false;">electrón</a> y <em>2hc</em> (dos veces la <a href="#" onclick="referencia('planck constante de',event); return false;">constante de Planck</a> por la velocidad de la luz). Esta fracción es aproximadamente igual a 1/137’036…, o lo que llamamos α y se conoce como <em>constante de estructura fina</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">En general, el alcance de una interacción electromagnética es inversamente proporcional a la masa de la partícula mediadora, en este caso, el <a href="#" onclick="referencia('foton',event); return false;">fotón</a>, sin masa.</p>
<p style="text-align: justify;">También antes hemos comentado sobre la interacción gravitatoria de la que <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> descubrió su compleja estructura y la expuso al mundo en 1915 con el nombre de teoría general de la <a href="#" onclick="referencia('relatividad',event); return false;">relatividad</a>, y la relacionó con la curvatura del espacio y el tiempo. Sin embargo, aún no sabemos cómo se podrían reconciliar las leyes de la gravedad y las leyes de la mecánica cuántica (excepto cuando la acción gravitatoria es suficientemente débil).</p>
<p style="text-align: justify;">La teoría de <a href="#" onclick="referencia('einstein',event); return false;">Einstein</a> nos habla de los planetas y las estrellas del cosmos. La teoría de Planck, Heisemberg, Schrödinger, Dirac, Feynman y tantos otros, nos habla del comportamiento del átomo, del núcleo, de las partículas elementales en relación a estas interacciones fundamentales. La primera se ocupa de los cuerpos muy grandes y de los efectos que causan en el espacio y en el tiempo; la segunda de los cuerpos muy pequeños y de su importancia en el universo atómico. Cuando hemos tratado de unir ambos mundos se produce una gran explosión de rechazo. Ambas teorías son (al menos de momento) irreconciliables.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La interacción gravitatoria actúa exclusivamente sobre la masa de una partícula.</li>
<li>La gravedad es de largo alcance y llega a los más lejanos confines del universo conocido.</li>
<li>Es tan débil que, probablemente, nunca podremos detectar esta fuerza de atracción gravitatoria entre dos partículas elementales. La única razón por la que podemos medirla es debido a que es colectiva: todas las partículas (de la Tierra) atraen a todas las partículas (de nuestro cuerpo) en la misma dirección. La partícula mediadora es el hipotético <a href="#" onclick="referencia('graviton',event); return false;">gravitón</a>. Aunque aún no se ha descubierto experimentalmente, sabemos lo que predice la mecánica cuántica: que tiene masa nula y <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> 2.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La ley general para las interacciones es que, si la partícula mediadora tiene el <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> par, la fuerza entre cargas iguales es atractiva y entre cargas opuestas repulsiva. Si el <a href="#" onclick="referencia('espin',event); return false;">espín</a> es impar (como en el electromagnetismo) se cumple a la inversa.</p>
<p style="text-align: justify;">¡La fascinación de la Física!</p>
<p style="text-align: right;"><em>emilio silvera</em></p>
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