domingo, 19 de noviembre del 2017 Fecha
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Muchas veces miramos sin ver. Si nos paráramos a pensar en lo que nos quieren decir y que está presente en todas las cosas que podamos observar… ¡Nos asombrarían con los mensajes que nos están gritando! Nada es tan sencillo como parece y todo, sin excepción, está lleno de mensajes que la mayoría de las veces pasamos por alto debido a la inmensa ignoracia que, en realidad, es la mayor carga de la Humanidad. Si supiéramos comprender…

 ¡Conoceríamos mejor el mundo! Las cosas nos hablan del pasado, nos enseñan el presente y nos dicen cómo serán en el futuro. 

Cuando el sabio dijo: “Todas las cosas son”, elevó a la materia a la categoría de Ser. Y, si nos detenemos a pensar… ¿Acaso la consciencia no es el fruto de la evolución de la materia “inerte”?
File:The Earth seen from Apollo 17.jpg

Nuestro planeta, la Tierra, forma parte de un todo mayor que llamamos Universo y, es una prueba indiscutible de que sus componentes biológicos y físicos forman parte de una única red que funciona de un modo autorregulado y, de esa forma, mantienen las que son ampliamente adecuadas para la existencia de vida, pero que sufren fluctuaciones a todas las escalas (incluidos los ritmos de alternancia de glaciaciones y periodos interglaciales, así como las extinciones masivas). 
En un sentido real, la Tierra es el lugar que alberga una red de vida única, y la existencia de esta red (Gaia) sería visible para cualquier forma de vida inteligente que hubiera en Marte o en cualquier otro planeta y que fuera capaz de aplicar la prueba conocida de Lovelock y buscar señales de reducción de la entropía.
Imagen relacionada
Marte, con su tenue atmósfera, es más frío de lo que lo sería la Tierra si estuviera a una distancia del Sol parecida. La atmósfera del planerta Tierra más espesa lo mantendría a una temperatura más caliente.

El estudio de la habitabilidad planetaria está parcialmente basado en una extrapolación del conocimiento de las terrestres, ya que actualmente la Tierra es el único planeta en el que se conoce la presencia de vida. 
Es lógico pensar que, al igual que en nuestro planeta, la Tierra, pudiera haber ocurrido en otros muchos a lo largo y a lo ancho del hiperespecio en un sin fin de galaxias y mundos alumbrados por estrellas que les proporcionan la luz y el calor necesarios para mantener formas de vida en presencia de agua líquida y atmósfera adecuada.
Lovelock definió Gaia :
“Una entidad compleja que implica a la biosfera, atmósfera, océanos y tierra; constituyendo en su totalidad un sistema cibernético o retroalimentado que busca un entorno físico y químico óptimo para la vida en el planeta.”
                     GAIA es considerar el planeta Tierra un Ente vivo
Ni la NASA, tomó nunca la prueba de Lovelock lo suficientemente en serio como aplicarla a la búsqueda de vida en ; pero si se lo tomó en serio para buscar vida más allá del Sistema Solar. 
Ahora, parece que han recapacitado y tenemos ingenios espaciales en distintos lugares del sistemas solar, en lunas y planetas que, como Marte, están siendo muy bien estudiados. 
 La Mars Phoenix encontró hielo de agua y habiendo diluido porciones de la tierra marciana en agua y debidamente tratada, han hallado la presencia de magnesio, sodio, potasio y cloruros.  Uno de los científicos responsables de aquella misión dijo:
“Hay más que evidencia de agua porque las sales están ahí. Además hemos encontrado los compuestos químicos necesarios para la vida como la conocemos. y, lo sorprendente de Marte es que no es un mundo extraño, sino que, en muchos aspectos es igual que la Tierra.”
Ahora mismo, otros robotizados, como la Curiosity, están analizando los gases y los compuestos químicos del suelo y del hielo allí encontrados, y, todo ello, debidamente procesado nos dará una respuesta de lo que allí existe, de lo que existió y, muy probablemente, de lo que en el futuro pueda existir y, si podemos esperar que aquel planeta vuelva alguna vez a contener atmósfera y oceános que hagan posible la presencia de vida tal como la conocemos.
Foto: (NASA)
Lo que para mí está muy claro es que, los mecanismos del Universo son los mismos en cualquier región del cielo, y, las estrellas y los planetas surgen en todas partes de la misma manera. Y, si eso es así, sería lógico pensar que la vida podría estar presente en cualquier lugar adecuado, y, además, con muchas probabilidades de que sea más o menos tal como la conocemos, ya que, la nuestra, basada en el Carbono y el Nitrógeno (siempre en presencia de agua), es la más natural dadas las características de estos elementos para unirlos.
 
La historia de la vida en el Universo es otro ejemplo de complejidad superficial construida sobre cimientos de una profunda sencillez.  Actualmente la prueba de que el universo tal como lo conocemos surgió a partir de un denso y caliente (Big Bang) hace unos 14.000 millones de años, es poco discutida. Los bloques de construcción básicos que emergieron del big bang fueron el hidrógeno y el helio, casi exactamente en una proporción de 3:1.

 Todos los demás elementos químicos (excepto unos leves vestigios de unos pocos elementos muy ligeros, como el litio) han sido fabricados en el interior de las estrellas y dispersados por el espacio cuando estas se dilataron y expulsaron materiales (en algunos casos explotaron) en las últimas etapas de sus vidas formar bellas nebulosas de las que surgirán nuevas estrellas y mundos y… 
¿Por qué no? ¡Nuevas formas de Vida!
                                         La bonita Nebulosa Orión
Una estrella como el Sol genera calor convirtiendo hidrógeno en helio dentro de su núcleo; en otras estrellas los procesos cruciales incluyen fusiones sucesivas de núcleos de helio.  Dado que cada núcleo de helio es una unidad que contiene cuatro “nucleones” (dos protones y dos neutrones), y este elemento se denomina abreviadamente helio-4, esto significa que los elementos cuyos núcleos contienen un de nucleones que es múltiplo de cuatro son relativamente comunes en el universo, excepto el berilio-8, que es inestable.
Concretamente, en las primeras etapas de este proceso se produce carbono-12 y oxígeno-16, y resulta que el nitrógeno-14, aunque no contiene un entero de núcleos de helio-4, se obtiene como subproducto de una serie de interacciones en las que participan núcleos de oxígeno y de carbono que operan en estrellas de masa un poco mayor que la de nuestro Sol.
consecuencia, estos son, con gran diferencia, los elementos más comunes, aparte del hidrógeno y del helio.
 Dado que éste último es un gas inerte (noble) que no reacciona químicamente, se deduce que los cuatro elemenbtos reactivos más comunes en el universo son el Carbono, el Hidrógeno, el Oxígeno y el Nitrógeno, conocidos en el conjunto por el acrónimo CHON.
CARTEL3
No es casualidad que los cuatro elementos químicos que participan con una aplastante mayoría en la composición de los seres vivos de la Tierra sean el carbono, el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno. El Carbono desarrolla el papel clave en el desarrollo de la vida, porque un solo átomo de este elemento es capaz de combinarse químicamente nada menos que con otros cuatro átomos al mismo tiempo (incluidos otros átomos de carbono, que pueden estar unidos a su vez  a más átomos de carbono, formando anillos y ), de tal modo que este elemento tiene una química excepcionalmente rica.
 Así decimos con frecuencia que la vida en la Tierra está basada en el Carbono, el elemento más dúctil y crucial en nuestra formación. No podemos negar que en el Universo “infinito”, en otros lugares y regiones singulares, pudieran estar presentes otras formas de vida que, basadas en el Silicio, por ejemplo, pudieran desarrollarse en otros ambientes distintos a los de la Tierra. Sin embargo, es altamente dudoso que así pudiera ser posible.
             Hasta el momento no hemos podido encontrar ninguna
La química del carbono es la que prevalece y reúne todos los requisitos para hacer posible la vida y, pensar en otros elementos que la pudieran hacer posible… ¿No es muy probable! 
El Carbono es el elemento esencial para la vida y el que tiene esas necesarias para hacerla posible. De los millones de especies que hemos conocido y conocemos en la Tierra, ninguna de ellas está basada en otro elemento distinto al Carbono.
Claro que, tal comentario, no implica la negación de que pudieran existir otras clases de vida basadas en el silicio o en cualquier otra combinación química, pero todas las pruebas que aporta la Astronomía sugieren que es mucho mayor la probabilidad de que la vida más allá de nuestras fronteras esté basada en el CHON.
Es inadmisible lo poco que la gente común sabe del Universo al que pertenecen y también lo poco que se valora el de Astrónomos, Astrofísicos y Cosmólogos, ellos son los que realizan las pruebas y las comprobaciones que finalmente nos llevan al conocimiento que hoy tenemos del cielo y de los objetos que lo pueblan y de las fuerzas que allí actúan.
Gran de estas pruebas proceden del análisis espectroscópico del material que está presente en las Nebulosas, esas inmensas nubes de gas y polvo que se encuentran en el espacio como resultado de explosiones de supernovas o de otros fenómenos que en el Universo son de lo más frecuente. 
A partir de esas nubes se forman los sistemas planetarios como nuestro sistema solar, allí, nacen nuevas estrellas que contienen los mismos materiales expulsados por estrellas de generaciones anteriores.
En estas nubes hay muchos compuestos construidos en torno a átomos de carbono, y este elemento es tan importante para la vida que sus compuestos reciben en general el de compuestos “orgánicos”.

Entre los compuestos detectados en nubes interestelares hay sustancias muy sencillas, como metano y dióxido de carbono, pero también materiales orgánicos mucho más complejos, entre los que cabe citar el formaldehído, el alcohol etílico, e incluso al menos un aminoácido, la glicina. 
Lo que constituye un descubrimiento muy esclarecedor, porque es muy probable que toso los materiales existentes en las nubes interestelares hayan estado presentes en la nube a partir de la cual se formó nuestro Sistema Solar, hace unos cinco mil millones de años.
A partir de estos , equipos científicos han llevado a cabo en la Tierra experimentos en los que unas materias primas, debidamente tratadas simulando las condiciones de densidad y energías de aquellas nubes interestelares (ahora en laboratorio), dieron como resultado el surgir espontáneo de tres aminoácidos (glicina, serina y alanina). 
Todos conocemos el experimento de Miller del que os hablé en alguna otra ocasión
http://auladenaturales.files.wordpress.com/2008/05/miller.jpg
En otro experimento utilizando otra mezcla de ingredientes ligeramente distinta, se producían no menos de dieciseis aminoácidos y otros compuestos orgánicos diversos en unas que eran las existentes en el espacio interestelar. Para hacernos una idea, las proteínas de todos los seres vivos de la Tierra están compuestas por diversas combinaciones de tan sólo veinte aminoácidos. 
Todas las evidencias sugieren que este de materia habría caído sobre los jóvenes planetas durante las primeras etapas de formación del sistema planetario, deposita por cometas que habría sido barridos por la influencia gravitatoria de unos planetas que estaban aumentando de tamaño.
Como hemos podido deducir, una sopa de aminoácidos posee la capacidad de organizarse por sí sola, formando una red con todas las propiedades que ha de tener la vida.  De esto se deduce que los aminoácidos que estuvieron formando largos períodos de tiempo en las profundidades del espacio (utilizando energías proporciona por la luz de las estrellas), serían transportados a la superficie de cualquier planeta joven, como la Tierra.
                  No todos los planetas están a la distancia adecuada de su estrella para que la vida surja.
Algunos planetas pueden resultar demasiado calientes para que se desarrolle la vida, y otros demasiado fríos.  Pero ciertos planetas como la propia Tierra (existentes a miles de millones), estarían justo a la temperatura adecuada. Allí, utilizando la expresión de Charles Darwin, en alguna “pequeña charca caliente” tendrían la de organizarse en sistemas vivos. Claro que, por mi parte, como dijo aquel famoso Astrofísico inglés del que ahora no recuerdo el:

” milagro no es que aparezca vida fuera de la Tierra, el verdadero milagro sería que no apareciera”.
Y, en cuanto a las para que haga posible la existencia de vida, conviene ser reservados y no emitir un juicio precipitado, ya que, todos sabemos de la existencia de vida en condiciones que se podrían comparar o denominar de infernales.  Así que, estaremos a la espera de que, el Universo nos de una respuesta.

Mientras tanto, las galaxias se alejan las unas de las otras que y con su mirada triste, no lo pueden impedir, ¿ donde van? ¿Cuál será su destino? 
Está claro que su destino es el mismo que está reservado al Universo mismo: Parece que la muerte térmica, el frío absoluto de los -273 ºC es lo que nos espera en ese futuro que está situado en un tiempo nosotros infinito.
 Sin embargo, aún prevalece la esperanza de que, al final, podamos hallar el camino hacia otros universos que,  más jóvenes que el nuestro, nos puedan dar cobijo para que la Humanidad (si aún pervive para entonces), pueda seguir su destino tratando de saber de dónde viene, qué hace aquí y hacia dónde va.
emilio silvera
Nota:
Este trabajo, husmeando por la Red, me lo encuentro en un lugar llamado:

alquimiayciencias

 

 

Lo publicó el día, miércoles, 18 de diciembre de 2013. Lo curioso del caso es que, fue publicado por mí hace ya mucho tiempo y, se conoce que el responsable de este lugar lo encontró y le gustó para ponerlo en su blog, lo cual, me parece bien siempre que se mencione el origen. Además, no da la oportunidad de dejar algún comentario en el que se podría haber reprochado tal olvido.

 

  1. 1
    Emilio Silvera
    el 12 de noviembre del 2017 a las 9:55

    Lo importante es llegar a comprender que todas las cosas tienen justificada su existencia y, si están ahí, es porque tienen que estar. Como decimos al principio, nuestras carencias nos impiden “ver” el significado de todo lo que existe y está a nuestro alrededor, más del 90% de las cosas que nos acompañan en nuestro entorno cotidiano, son ignoradas por nosotros, no les prestamos la manor atención, y, sin embargo, están ahí por alguna razón que no hemos alcanzado a comprender.

    Llevaba razón el sabio cuando decía: “Todas las cosas son” 

    Todas las cosas están directamente relacionadas con el Tiempo, en él surgen al mundo y se crean, en él transcurre el período que la Naturaleza le ha concedido, y, también en él, todo cambia y se transforma en algo distinto a lo que fue. Es cierto que nada muere y todo se transforma pero mientras esas “cosas” son, tienen un por qué, que no siempre hemos llegado a comprender.

    El Sol tiene una misión bien definida que, después de algunos miles de años hemos llegado a comprender, sin su luz y su calor, la Tierra sería distinta y, los seres que la pueblan (incluídos nosotros), seguramente, ni estaríamos. Y, para que eso sea posible, ha sido esencial la distancia que nos separa, es decir, estar situado a la distancia adecuada permitió la presencia de la vida en el planeta.

    También la Luna tiene su misión al estar situada como compañera inseparable de la Tierra, sin ella, todo sería distinto y nuestro planeta parecería otro planeta. Lo mismo ocurre con la atmósfera terrestre, su ionosfera, el núcleo electromagnético que nos preserva de la radiación nosiva, etc.

    ¡Todas las cosas son! Creo que, hasta las piedrecillas del fondo del arroyo están cumpliendo una misión que la Naturaleza les encomendó. No podemos saberlo todo, y, reconocemos que son más las preguntas que las respuestas pero… Nuestra curiosidad nos lleva, junto con la Imaginación, a intuir esa realidad que se esconde y que, poco a poco, vamos pudiendo desvelar.

    Como decía Hilbert: “Tenemos que saber, sabremos!

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