domingo, 08 de diciembre del 2019 Fecha
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¿Cerebro y Mente? ¿Inteligencia y Sabiduría?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en El divagar de la Mente    ~    Comentarios Comments (5)

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agujeros negros! »

No acabamos de ponernos de acuerdo en el hecho de si, la sabiduría, o la competencia profesional o la pericia, también la Inteligencia, pueden ser catalogadas como categorías biológicas, pero lo son. La mayoría de la gente comprende, de forma general y vaga, que la mente es producto del cerebro, pero no siempre resulta fácil comprender lo íntima que es esta relación. Aunque acepte la conexión entre Mente y Cerebro en tanto que proposición abstracta, la mayoría de las personas no llegan a entender ni asimilar de forma inmediata estas cuestiones del cerebro-mente-inteligencia-sabiduría, como sí lo hacen con las cuestiones más cotidianas.

En realidad, cuando hablamos de Mente y cerebro lo hacemos como parte de un vestigio pertinaz y recalcitrante que nos viene de lejos, cuando algunos estudiosos de la Filosofía como René  Descartes, proponían que mente y cerebro estaban separados y que la Mente existe de manera independiente del cuerpo. Muchos son los libros que sobre el tema han sido escritos, algunos excelentes como: El error de Descartes, La Table rasa y otros muchos. La secular incapacidad para entender que la mente es producto del cuerpo inspiró la pintoresca imagen de la mente como el ente superior, inmaterial, que viviendo en el cerebro, en realidad era sensorialmente inmaterial y podía, estar fuera o dentro de nosotros para general ideas y pensamientos.

Las reglas de causa y efecto, tal como las aceptas, te han metido en el volumen de un cuerpo, y la duración de la vida humana. En realidad, el campo de la vida humana es abierto e ilimitado en su más profundo plano.

Tu cuerpo carece de edad y tu mente de tiempo. Una vez que te identifiques con esa realidad, que es congruente con la visión cuántica del universo, entraras en el nuevo paradigma, y tu conciencia, sé expandirá, cósmica y cuánticamente en fractales radiales exponenciales y dimensionales.

Al mirar el Microscopio electrónico, (Microcosmos) vemos como las partículas cuánticas se mueven, (virtualmente) a la velocidad de la luz, y si miramos al cielo y observamos las Estrellas, veremos la inmutabilidad del Macrocosmos. Cada uno habita en una realidad que se encuentra mas allá de todo cambio. En lo más profundo de nosotros, sin que lo sepan nuestros sentidos externos tridimensionales o físicos, existe un intimo núcleo del ser, un campo de inmortalidad, que crea la personalidad, él yo y el cuerpo. Este ser es nuestro estado esencial, es nuestra esencia (Alma), es quien realmente somos. Somos Almas en este inmutable escenario eterno.

 Resultado de imagen de La existencia del tiempo y la eternidad

El Tiempo existe solo como eternidad, el tiempo es Eternidad Cuantificada, es la temporalidad cortada por nosotros, en trozos o fragmentos, de tiempo que llamamos días, horas, minutos, y segundos. Lo que llamamos tiempo lineal es solo un reflejo de nuestro modo de percibir los sucesos o los cambios en que nos vemos envuelto en nuestro limitado sistema perceptual .

Si se pudiera percibir lo inmutable, el tiempo dejaría de existir tal como lo conocemos. Podemos empezar por aprender, a concebir y metabolizar lo Inmutable, la Eternidad, lo Absoluto, al hacerlo, estaremos listos para crear la fisiología de la Inmortalidad. Claro que es difícil, si se tiene una comprensión aceptable del universo, asimilar esos conceptos de eternidad, infinito o inmortalidad que… ¡En nuestro universo no están presentes! Aquí todo se transforma, todo comienza y termina, todo nace y muere.

Si somos capaces de entrar en ese campo transcendente de superior nivel filofósifoco y hasta metafísico se podría decir, ya no creeremos en ese dualismo cartesiano entre cuerpo y mente…nos podremos deposajr de vestigios del pasado y llegar a comprender, con claridad meridiana que, la Mente es algo evolucionado dentro de nuestro cuerpo que ha sido puesta ahí por mecanismos del universo que no hemos podido llegar a entender pero que, de todas formas intuimos que, la conexión entre ambos, Mente y Universo, es tan real como la vida misma.

Los mecanismos del Universo hizo posible el surgir de la Vida y, en alguna de sus modalidades (seguro que exioten muchas más) se plasmó esa simbiosis primera de Cuerpo y Mente que haría posible la evolución de la segunda para que, después de algunos miles o millones de años, pudiera alcanzar el zenit en individuos que eran poseedores de rasgos e ingredientes predeterminados de personalidad e inteligencia, empuje y energía, la capacidad para entender lo que otros no entienden, el poder fijarse objetivos a largo plazo que requerían de un talento innato y especial que no era posible adquirir sino que se nace con él. Es el destino biológico de unos pocos que, a pesar de su talento, sí necesitaron del empuje y la ambición y, finalmente, los triunfosd, llegaban como frutos del esfuerzo individual.

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Al fin y al cabo todo el mundo acepta que el esfuerzo solo no basta para convertirse en un Mozart, un Shakesperare o un Ramanujan. Para subir esa escalera que te llevará a la cumbre, principalmente, el ingrediente necesario será el Talento, la Sabiduría y, de vez en cuando, se agreaga un poquito de suerte o azar.

Claro que la Sabiduría es una buena noticia para todos nosotros. Si alguien la posee, siempre tenderá a exponerla a los demás para que, de una u otra forma podamos disfrutar de ella aunque sólo sea a través de la admiración hacia el Sabio que no la muestra pero, en realidad, en el último momento, lo que deseamos es apropiarnos de algo de esa sabiduría para nosotros. ¡Necesitamos saber!

Es el saber popular de todas las Sociedades a lo alrgo de la Historia, la sabiduría siempre ha sido asociada con los ancianos. La sabiduría ha sido el más preciado bien y, en torno a ella, todos nos hemos puesto en coro a escuchar esas palabras sabias que nos indicaban el camino a seguir.

No siempre hemos sabido determinar lo que es la realidad y lo que son sólo sueños. Escenarios que nuestros ojos ven y que nuestros oidos oyen, son los mensajes que el cerebro recibe y se los cree. Así que, teniendo unos sentidos limitados, es posible, que los mensajes no sean todo lo fiables que debería y, el “mundo” que el cerebro conforma… ¡Puede que no se ajuste a la realidad del “mundo”!

¿Qué es la realidad?, ¿Como la definimos?, ¿Cuántas realidades hay?, ¿Cada uno de nosotros tiene su propia realidad?¿Qué realidad nos transmite el Universo en nuestro Mundo, será distinta a realidades de otros Mundos? ¿Es una realidad la cuántica? ¿Existen realidades que no podemos percibir? La realidad va en función de la percepción que se tenga de ella, y esta forma parte de la Conciencia. Nuestra conciencia actual es un condicionamiento de nuestra visión del mundo actual y colectivo, es la que nos enseñaron nuestros padres, maestros, la sociedad, gobierno y religiones. A esta manera de ver y entender el mundo, pertenece el antiguo paradigma. Y, como nos diría Tom Wood, necesitamos nuevos paradigmas para poder entender la “realidad” de la Naturaleza.

Es cierto que, algunas veces, cuando profundamente pensamos en todos estos conceptos, llegamos a la conclusión de que la realidad no existe, y, si entramos en el mundo de la filosófía podríamos argumentar que nunca nadie ha podido “ver” un pensamiento y, sin embargo, ¿cuántos generamos durante nuestras vidas?

    A partir del mundo físico de Faraday Maxwell nos pudo señalar su mundo mental de la electricidad y el magnetismo

El mundo físico, incluido nuestro cuerpo, es una reacción del observador. Creamos el cuerpo según creamos la experiencia de nuestro mundo.En su estado esencial (microcósmico), el cuerpo está formado de energía e información, y no de materia sólida. Esta energía e información, surge de los infinitos campos de energía e información que abarcan todos los universos. La mente y sus cuerpos, desde el físico hasta el espiritual y sus múltiples manifestaciones multidimensionales, son inseparablemente uno, o sea la unidad YO SOY.

Esta unidad Yo Soy, la separaremos en dos corrientes de experiencia. La experimentamos primero como corriente subjetiva, como pensamientos, ideas, sentimientos, deseos y emociones. La corriente objetiva la experimentamos como el cuerpo físico, mas sin embargo en un plano mas profundo, las dos corrientes se encuentran en una sola fuente creativa, y es a partir de esta , desde donde realmente nos manifestamos y tenemos nuestro ser.

La bioquímica del cuerpo es un producto de la conciencia, las creencias, los sentimientos, las emociones, los pensamientos e ideas, crean reacciones que sostienen la vida en cada célula. La percepción parece como algo automático, pero esto es un fenómeno aprendido, si cambias tu percepción, cambias la experiencia de tu yo , y por ende de tu mundo.

Por supuesto, todos sabemos el dilema del observador en la cuántica. Se trata del enigmático principio de incertidumbre que nos impide medir una partícula sin afectar el resultado. Es posible conocer una cosa, más no la otra. Por mucho tiempo, Copenhague fue el modelo que rigió ese conocimiento específico de la cuántica pero ya existe otro. Tenemos el experimento del físico John Cramer que basó su modelo en la teoría de radiación electromagnética de Wheeler-Feynman y predice los resultados de los experimentos cuánticos tan bien como el “viejo” modelo lo hace. Lo más atractivo: el observador no tiene ningún papel especial en el resultado.

Los humanos seguimos afianzándonos a todo lo que nos ponga en el centro de las cosas. Los fenómenos que no pueden ser explicados nos excitan y hemos estado usándolos para justificar a nuestros dioses desde que descubrimos que podemos producir ilusiones para tapar nuestra ignorancia. Cada vez que algo es explicado, movemos nuestras pertenencias hacia el próximo misterio; y cuando ese enigma revela sus mecanismos nos pasamos a otro. No es la ausencia de evidencia lo que mortifica al creyente que propone afirmaciones extraordinarias como verdaderas, son las evidencias del otro, del científico en el laboratorio; él lo obliga a buscar otra casa y mudarse donde no haya iluminación.

Lo cierto es que, creamos nuestra propia realidad dentro de otra realidad más grande que resulta ser el UNIVERSO.

Claro que, esa sabiduría a la que antes me refería nos debería llevar hasta propósitos superiores, incluso de una célula podríamos aprender: Cada Célula del cuerpo acuerda trabajar por el bien del Todo; el Bienestar individual es secundario. Si es preciso, morirá para proteger al cuerpo (Lo que ocurre con frecuencia). La vida de cualquier célula es muchísimo más breve que la nuestra. Las celulas de la piel mueren por cientos cada hora, al igual que las inmunológicas que combaten los microbios invasores. El egoísmo resulta inconcebible, incluso cuando la supervivencia de las células está en juego.

¿Por qué no hacemos nosotros lo mismo? ¿Acaso no hemos finalizado nuestro proceso de Humanización, o, por el contrario, simplemente se trata de que somos así. Seres egoistas en los que prima lo individual y el YO, contra el NOSOTROS, como Ente principal. Hay una cuestión que me da algo de esperanza: Cuando hablamos de nuestros hijos, de nuestro ser Amado…El Yo se queda detrás y prevalecen esos valores que, en realidad, son los que nos ditinguen y nos hacen grandes.

Bueno, pero ¿no estaba hablando de la Mente, la Sabiduría y la Inteligencia? Sí, es posible. Sin embargo, todo siempre viene a desembocar en lo mismo: Nosotros y el Universo.

emilio silvera

 

  1. 1
    emiliosilvera
    el 24 de abril del 2017 a las 7:40

    Para llegar a la sabiduría tienen que pasar los años y haber tenido experiencias múltiples en las distintas fases de la vida: Interacción con los demás, estudios y aprendizaje, trabajo, lecturas, curiosidad por los distitnos temas que más nos puedan llamkar la atención, y, der esa manera, recopilando mensajes que nos llegan del mundo exterior por me3dio de los sentidos… ¡Vamos aprendiendo!

    De esa manera adquirimos un poco de ese saber que acumulamos durante toda la vida y que nunca es suficiente para poder decir que “sabemos”, ya que, a pesar de todos esos años aprendiendo, todavía son muchas más las preguntas que las respuestas.
    Claro que, algo de “sabiduría” sí adquirimos a base de equivocarnos y sufrir múltiples reveses en la vida. Aprendemos que nada es fácil, que todo hay que ganarlo y pagar un precio para tenerlo, la Vida, amigos míos, no se nos regala y hay que pagarla… ¡De tántas maneras!
    Así, a base de trompicones, hacemos el camino y aprendemos algunas de las pocas cosas que podemos llegar a saber y, a pesar de ello, tampoco podemos estar seguros de que, lo que creemos que sabemos, sea cierto.
    Todo está formado de pequeñas partes que tenemos que ir comprendiendo para poder llegar a comprender el todo, esa conformación que contiene la complijidad de las cosas. Simplemente nos tenemos que fijar en cómo está conformado un átomo, ese objeto infinitesimalo que ni podemos ver a ojo descubierto. Una cosa tan pequeña contiene un complejo núcleo que está hecho de nucleones (protones y neutrones) que, a su vez, están conformados por tripletes de Quarks, y, no queda ahí la cosa, ya que, para que los Quarks se mantengan juntos ahí está presente la fuerza nuclear fuerte que, con sus emisarios transmisores, los Bosones llamadoss Gluones, los mantienen a raya. Y, además, para que el átomo sea completo, faltan los electrones cargados con fuerza negativa que iguala la carga positiva de los protones y el átomo, adquiere la estabilidad.
    ¿SAbiduría? ¿Dónde? Sólo podemos presumir de saber parcialmente algunas cosas y, reconocer, humildemente, que nos quedan otras muchas por saber. Nadie nunca, lo podrá saber todo sobre todo.
    Pero… ¡Sigamos aprendiendo!

    Responder
  2. 2
    Ramon Marquès
    el 24 de abril del 2017 a las 19:26

    Querido amigo Emilio:
    Yo entiendo que en el YO SOY intervienen conjuntamente o a veces separados el conjunto biológico-neuronal y la parte espiritual, que sitúo en lo que llamo campo puro o primordial, el que pervivirá después de la muerte. Más que la fe me mueve la a ello la Parapsicología y la misma Psicología.
    Un fuerte abrazo. Ramon Marquès 

    Responder
    • 2.1
      Emilio Silvera
      el 26 de abril del 2017 a las 7:04

       

      Lo cierto es que nunca volvió nadie del más allá para contarnos lo que allí está pasando. Leyendas y fantasías han sido alimentadas en este sentido y, sobre todo, cuando los grandes grupos religiosos se inventaron el alma, el ente que podía vivir más allá de la muerte y que ellos (previas pingües dádivas) prometían salvar.


      Nosotros, como todos los seres vivos de cualquier especie, tenemos un tiempo marcado, y, finalizado ese tiempo, se podrá contar lo que pudimos conseguir mientras estuvimos aquí, después de eso, otros llegan y siguen el camino que nosotros dejamos trillado para que ellos, nuestros descendientes lleguen más lejos.


      Somos polvo de estrellas y, algún día podremos volver a nuestros orígenes. Nada permanece, la eternidad no existe, todo nace y todo muere, sin que existan entes excepcionales que perduren a ese fatal desenlace que llamamos muerte.


      Seamos buenos y humildes mientras estemos aquí, y, si es posible ayudar a los demás… ¡Mucho mejor!

      Un abrazo amigo

      Responder
  3. 3
    Ramon Marquès
    el 26 de abril del 2017 a las 18:17

    Hola Emilio:
    La existencia del espíritu viene avalada por una intuición universal, y la intuición es algo importante aunque el mundo de la Ciencia no lo crea porque  no forma parte del método empírico.
    Por otra parte: Yo he comprobado hechos extraordinarios en Parapsicología… y la propia Ciencia  admite un espacio donde la transmisión es instantánea después del experimento de Alain Aspect…
    Seamos buenos y humildes… en este final que tu expones estoy totalmente de acuerdo. 
    Un abrazo muy fuerte. Ramon Marquès

    Responder
    • 3.1
      Emilio Silvera
      el 27 de abril del 2017 a las 3:25

      Lo cierto es que…. ¡Sabemos tan poco!

      Responder

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