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Y seguimos queriendo buscar… ¿complicaciones?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en a otros mundos    ~    Comentarios Comments (0)

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Una misión para buscar extraterrestres en la estrella más cercana a la Tierra

Avanza el proyecto para enviar una sonda espacial a Próxima Centauri y su planeta

Recreación de la superficie de Próxima b

Recreación de la superficie de Próxima b ESO

El pasado agosto, el Observatorio Austral Europeo (ESO) descubrió el planeta habitable más cercano a nuestro Sistema Solar. Está a apenas 4,25 años luz de nosotros, orbitando entorno a Próxima centauri, una estrella enana que no es visible a simple vista desde la Tierra, pero que también es la más cercana a nuestro Sistema Solar. Las primeras mediciones de su empuje gravitatorio mostraron que se trata de un planeta con una masa similar a la Tierra y que orbita en una zona potencialmente habitable. El hallazgo supone un salto de gigante, pues, hasta ahora, el planeta más parecido a la Tierra era Kepler-452b, a 1.400 años luz. La pregunta que muchos astrónomos e ingenieros se hacen ahora es si se puede llegar hasta allí y estudiar si hay vida e incluso una civilización inteligente.

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                Próxima Centauri y su planeta

Pete Worden, director del centro Ames de la NASA hasta 2015, cree que sí, y ya está trabajando en la primera misión espacial hacia el planeta Próxima b. Según sus planes, la primera nave que consiga alcanzar ese mundo será un chip de tamaño de una uña, lo suficiente para poder tomar mediciones del entorno de la estrella y su planeta y enviarlas de vuelta a la Tierra.

El problema es que ni siquiera nuestro astro más cercano está al alcance de la tecnología actual.“Para alcanzar Próxima b con un cohete convencional haría falta tanto combustible como masa tiene nuestra galaxia”, ha explicado esta semana Worden durante una ponencia en el Congreso Internacional de Astronáutica, que se ha celebrado en Guadalajara, México. Su alternativa es montar el chip en una vela espacial cuadrada de unos dos metros de lado. El combustible sería luz proyectada desde la Tierra desde un campo base repleto de fuentes de luz láser. Esta es la base del proyecto Breakthrough Starshot, dirigido por Worden y financiado por el multimillonario Yuri Milner, de cuyo bolsillo ya salen los premios científicos mejor dotados económicamente del mundo.

En el resplandor de Alpha Centauri

 

 

 

 

 

En el resplandor de Alfa Centauri, la estrella más brillante del conjunto vecino. Image Créditos & Copyrihht: Marco Lorenzi

 

“La luz deslumbrante de Alpha Centauri, una de las estrellas más brillantes en el cielo nocturno del planeta Tierra, inunda el lado izquierdo de este paisaje celeste del sur. A tan solo 4,3 años luz de distancia,Alfa Centauri es en realidad un sistema de dos estrellas de un tamaño similar al Sol trabadas en una órbita mutua. Mucho más pequeña y fría, hay una tercera componente, Próxima Centauri, que queda fuera de este campo de visión. Además, esta escena de telescopio revela varios habitantes del poblado plano galáctico de la Vía Láctea, habitualmente pasados ​​por alto, que hay más allá del brillo de Alpha Centauri, como la nebulosa planetaria  catalogada como Hen 2-111 que está a unos 7.800 años luz de distancia.

La cubierta gaseosa de una estrella moribunda, el núcleo más brillante de la nebulosa y el halo más débil de gas ionizado rojizo, a la derecha del centro de la imagen, cubren una región que tiene un diámetro de más de veinte años luz. Más a la derecha hay dos notables cúmulos abiertos de estrellas: el compacto Pismo 19, también a unos 8.000 años luz de distancia, la luz del cual se enrojece debido al polvo intermedio, y el más cercano NGC 5617 .

Apenas visible bajo la luz de Alpha Centauri, por encima y a la derecha del núcleo de la estrella más cercana del sistema, se ve la tenue luz de un remanente de supernova en forma de concha.”

 

 

Foto animada

 

No será nada fácil llegar a otros sistemas etelares y visitar los mundos allí presentes

“Para alcanzar Próxima b con un cohete convencional haría falta tanto combustible como masa tiene nuestra galaxia

 

 

 

 

Para Worden la nueva gran pregunta no es si estamos solos en el universo, sino si podemos ir allí donde hay vida inteligente. El proyecto que dirige está dotado con 100 millones de dólares y ya ha puesto a funcionar a un comité de 30 expertos que están estudiando cómo desarrollar las tres tecnologías necesarias para construir el Starship, la primera nave interestelar.

“Estamos en la misma situación en la que se encontraban los científicos de ondas gravitacionales hace 30 o 40 años en cuanto a la tecnología necesaria”, explica Worden.

Su equipo sabrá en unos cinco años si se pueden desarrollar los nuevos materiales necesarios para la vela, la red de emisores láser y el chip. Dentro de 15 años podría estar listo el primer prototipo, que costaría entre 500 y 1.000 millones de dólares, la inmensa mayoría proporcionados por el propio Milner (que es físico teórico), según explicó Worden a Materia después de su charla.

 

 

 

 

El coste final de la misión, que se realizaría dentro de unos 30 años, sería de unos 10.000 millones de euros

 

 

Un nuevo lugar en dónde podría haber vida en el Sistema Solar

 

“Este año, como en ningún otro, la idea de que los seres humanos no estamos solos en el universo ha cobrado cada vez más fuerza. Al descubrimiento del planeta Próxima B, con unas condiciones muy parecidas a las que tiene el planeta Tierra, se le suma un nuevo descubrimiento: chorros de vapor de agua saliendo de la superficie helada de Europa, la luna de Júpiter. Este descubrimiento, que fue presentado el día de hoy por la NASA en Washington, sugeriría que este satélite, de un tamaño similar al de la Luna, es uno de los principales candidatos dentro del Sistema Solar que podría albergar vida.”

 

Resultado de imagen de La Nave que viajará hasta Próxima Centauri

Vela solar para viajar a Próxima Centauri

 

“Esta nave debe viajar a 100 kilómetros por segundo, 10 veces más rápido que cualquiera de las actuales”, detalla el astrónomo. Una vez desarrollado “habría que iniciar un proyecto de colaboración con gobiernos” para desarrollar cientos de estas naves. “La idea es tener una nave nodriza orbitando la Tierra que enviase cientos de estas velas”, comenta Worden. El coste final de la misión, que se realizaría dentro de unos 30 años, sería de unos 10.000 millones de euros, un coste “equivalente”, dice, al acelerador de partículas LHC o el otro gran megaproyecto espacial presentado esta semana en Guadalajara para llevar a los 100 primeros colonos a Marte en 2024. “Elon Musk quiere construir un cohete del tamaño de un edificio para llegar a Marte y nosotros hacer el primer viaje interestelar a bordo de un chip”, bromea Worden.

Radiotescopio, enfocado a las estrellas con el fin de la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

La fundación en la que se engloba el proyecto también tiene un potente programa de búsqueda de vida extraterrestre, o SETI, impulsado económicamente por Milner después de que los Gobiernos de EE UU y otros países redujeran drásticamente sus esfuerzos en este campo. Con la potencia de observación actual que tiene el proyecto, ha explicado Worden, se puede hacer en un día lo que antes llevaba todo un año en cuanto a búsqueda de señales de radio que puedan indicar la existencia de vida inteligente en otros planetas. “El objetivo de este año será estudiar Próxima b al detalle en busca de alguna señal filtrada”, ha dicho Worden. Pero la hora de la verdad llegará en la próxima década, cuando comience a funcionar la nueva generación de los telescopios más grandes del mundo. El proyecto ya está negociando con los responsables del E-ELT europeo, o el mayor radiotelescopio del mundo, recién terminado en China, para que cedan parte de su tiempo a SETI y especialmente al entorno de Próxima Centauri y su planeta.

Resultado de imagen de Cómo será La primera nave espacial en alcanzar una estrella

“Conseguir alcanzar otra estrella supone un enorme reto tecnológico pero esta es la única forma de hacerlo”, opina Bernard Foing, astrofísico de la ESA, sobre el proyecto apadrinado por Milner, Stephen Hawking y Mark Zuckerberg, entre otros. Aún existe una enorme incertidumbre sobre nuestro vecino planetario más cercano fuera del Sistema Solar. “Por ejemplo se ha detectado una radiación de rayos x y ultravioletas unas mil veces mayor que en la Tierra, lo que supondría un enorme obstáculo para la existencia de vida a no ser que haya una atmósfera”, explica.

   La radiación ultravioleta es la mayor componente de la radiación solar y, si no hay una atmósfera….

Otra gran pregunta es si Próxima b está anclado a su estrella, como la Luna a la Tierra, con una cara expuesta y la otra oculta. “Esto supone un nuevo obstáculo, la diferencia de temperaturas sería enorme, por ejemplo unos 220 grados en una cara y 170 bajo cero en la otra, aunque, si hubiera una atmósfera lo suficientemente gruesa, podría permitir que hubiese vida”, concluye. Averiguar si existe ese envoltorio de gases protector sí está al alcance de la tecnología actual, opina Foing, gracias a telescopios de ESO como el VLT.

 


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