viernes, 23 de octubre del 2020 Fecha
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¿Estamos seguros? ¡De ninguna manera!

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Catástrofes Naturales    ~    Comentarios Comments (3)

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http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/e3/Acraman.jpg

Este archivo es de dominio público porque fue creado por la NASA y,  «el material de la NASA no está protegido con copyright a menos que se indique lo contrario». Lo que veis está situado a unos doscientos kilómetros de Port Augusta en Australia del Sur, dentro de la accidentada región interior y en el límite de la llanura de Nullarbor, hay un gran lago seco.

De forma aproximadamente circular, el lago Acraman tiene un diámetro de unos treinta kilómetros. Aunque se parece a otras muchas cuencas saladas en esa parte de Australia, el Lacraman no es un lecho lacustre ordinario. Hace unos seiscientos millones de años un meteoro gigante cayó del cielo y abrió un enorme agujero en lo que ahora es la península Eyre. El agujero original media al menos noventa kilómetros de diámetro y varios kilómetros de profundidad. El lago Acraman de hoy es todo lo que queda de aquella monstruosa cicatriz, un testigo mudo de un antiguo cataclismo de proporciones inimaginables.

La erosión del cráter no ha permitido a los científicos calcular su diámetro exacto aunque las cifras que se manejan hablan de entre 85 y 90 kilómetros. En cuanto a su antigüedad, el impacto se data hace 590 millones de años. Estamos tranquilos en nuestros quehaceres del día a día, o, en nuestras casas ocupados en los más variados menesteres: una lectura, una película, charlando mientras nos tomamos un café… Y, pocas veces pensamos que, estamos expuestos a situaciones que, como la de arriba, pudiera acabar con nuestras esperanzas de futuro.

Hubo un tiempo en que la superficie de la Tierra, en lenta y progresiva formación, fue ametrallada por una lluvia de meteoritos de todo tipo de tamaño, peso y composición. Muchos vestigios de aquella época turbulenta han desaparecido, pero podemos aún ver las huellas que dejaron en la superficie de nuestro planeta.

He aquí una muestra de algunos de los cráteres más grandes de la Tierra.

                                                                 Cráter Barringer  en  Flagstaff

En la foto superior podemos ver un cráter que se ubica a poco mas de media hora de coche de la ciudad de Flagstaff en Arizona (Estados Unidos). Pueden verse unos pequeños puntitos sobre su borde izquierdo. Son personas. Así podemos tomar conciencia de la dimensión real de esta herida provocada hace 50.000 años. Se estima que el cuerpo que impactó sobre el terreno medía unos 100 metros de diámetro, pesaba unos 300.000 kilos de hierro y niquel.

Resultado de imagen de Gosses Bluff, en Australia

Este enorme cráter irregular, de unos 3 kilómetros de diámetro es el Glosses Bluff, en Australia. Se calcula su edad en unos 140 millones de años y su presencia ha despertado sentimientos mágicos en los pueblos originarios de la zona. Hoy está protegido dentro de la Reserva Natural de Tnorala y es un sitio sagrado para el pueblo Arrernte.

Resultado de imagen de El mayor impacto sobre la tierra que se tenga conocimiento, sucedió hace 2.000 millones de años a poco más de 100 kilómetros de la actual ciudad de Johannesburgo (Sudáfrica). Se le llama Vredefort

El mayor impacto sobre la tierra que se tenga conocimiento, sucedió hace 2.000 millones de años a poco más de 100 kilómetros de la actual ciudad de Johannesburgo (Sudáfrica). Se le llama Vredefort y es tan grande que no puede abarcarse en una sola mirada: 300 kilómetros de diámetro. La ciudad que le da nombre está en su interior, así como bosques, un río y carreteras. Desde el año 2005 es Patrimonio Natural de la Humanidad.

Otros cráteres provocados por impactos de meteoritos son:

 

                          El Cráter Popigai en Siberia (Rusia) y el 4to. más grande del mundo, con un yacimiento de diamantes en su interior.

El Cráter  Kebira En el Desierto de Sahara en Libia que originalmente era 25 veces más grande que el de Arizona, pero la erosión y la arena lo han desdibujado.

                                                         El Cráter Manicouagan al norte de Canadá, con más de 210 millones de años de edad.

El Cráter Chicxulub en la Península de Yucatán. Se supone que su impacto en la Tierra hace 65 millones de años, pudo haber auspiciado la desaparición de muchas especies, entre ellas los dinosaurios y otras muchas especies que dieron la posibilidad a los pequeños mamíferos para que resurgieran con fuerza.

En el cráter Chicxulub cayó un gran meteorito hace cerca de 66 millones de años.

Son muchos más los cráteres que jalonanla superficie terrestre y, menos mal que, todos se refieren a épocas muy lejanas. Hasta el momento, hemos tenido la gran suerte de que, alguno de esos episodios no se repitiera en épocas recientes. El daño físico causado por un gran impacto cósmico supera todo lo imaginable. El cuerpo incidente, típicamente de varios kilómetros de diámetro, podría pesar unos cien mil millones de toneladas. Viajando a una velocidad (más o menos) de veinte o treinta kilómetros por segundo, provoca una explosión equivalente a al menos cien millones de megatones TNT, muy superior a todas las armas nucleares del mundo juntas.

Cuando entra en la atmósfera, el objeto desplaza una enorme columna de aire, lo que crea una potente onda de choque que viaja alrededor de la Tierra. Al golpear el suelo, el bólido, junto con gran parte del material circundante, se evapora intantáneamente. Enormes cantidades de rocas son extraídas de la zona afectada y proyectadas con extrema violencia hacia el aire, incluso al espacio exterior tal es la velcidad que alcanzan, y, detrás, dejan un cráter gigantesco.

Resultado de imagen de Grandes fragmentos rocosos caen sobre el planeta después de la caída de un gran meteorítos

Los grandes fragmentos rocosos expulsados caen de nuevo atraídos por la fuerza de gravedad del planeta, y van a parar a centenares o miles de kilómetros, e inflaman la vegetación con su violenta incandescencia. El temblor producido por el impacto primario supera a los terremotos más violentos y produce aún más daño. Si el bólido cae en el mar, produce Tsunamis de muchos kilómetros de altura que devastan las riberas del océano e inundan inmensas franjas de tierra.

El polvo levantado por todo el horrible acontecimiento llega a cubrir a todo el planeta; la luz del Sol queda oculta al ser bloqueada durante meses y hasta años, y, algunas especies vivas, sobre todo las vegetales,  por la falta de luz, languidecen y mueren, con lo cual, desaparece el sustento de otro montón de espcies que dependen de las plantas para vivir. La lluvia ácida es el siguiente acontecimiento que se deriva de todo esto y, ante estas perspectivas, muchas especies vivan no pueden evitar que les llegue la extinción.

Es nuestra casa, nuestro habitad, nuestro refugio y, como tal, la debemos tratar con el esmero que se le debe a quien nos ha proporcionado toda clase de elementos y materiales que nos son necesarios para vivir y, por ello, siempre estaremos con ella en deuda. Sin embargo, como hemos visto a lo largo de este pequeño reportaje, son otros muchos los factores que la amenazan a ella y, de paso, a nosotros. Son situaciones que no podemos controlar y que, en el paso, fueron frecuentes.

Nuestras mentes, máquinas perfectas que están preparadas para inducirnos en todo momento lo mejor para nosotros, nos tiene alejados de esta realidad que pende sobre nuestras cabezas, ya que, aunque estuviéramos pensando todo el tiempo en la posibilidad de que un meteoro gigante nos venía envima, poco podríamos hacer aparte de estar preocupados, o, algo más.

Llegados a este punto, me vienen a la memoria aquellas palabras enardecidas del poeta-filósofo romano Lucrecio que, llevaban la intención de convencernos de que no estamos sólos en el universo. Lucrecio argumentaba que si el universo estaba hecho de átomos idénticos y sujetos a leyes universales de la Naturaleza, entonces los mismos procesos que dieron lugar a la vida en la Tierra deberían también dar lugar a la vida en otros mundos. El argumento, que se remonta al atomista griego Epicuro, es convincente. Pero, algunos preguntan ¿Es correcto?

Naturalmente que Sí, es tan correcto como el hecho de que, también en esos otros mundos, pueden caer meteoros enormes que acabe con sus especies como, de hecho, sucedio aquí, en la Tierra.

emilio silvera

 

  1. 1
    Emilio Silvera
    el 26 de agosto del 2016 a las 8:44

    La desgracia ocurrida en Italia con varios centenares de muertos, nos ha venido a recordar que, en este planeta, estamos todo lo seguro que la Naturaleza nos deje. El planeta Tierra tiene sus reajustes y las Placas tectónicas se mueven por debajo de los Continentes, lo cual, de manera periódica viene a provocar una variedad de suscesos dramáticos para la Humanidad que, de ninguna manera puede paliar las graves consecuencias de los Terremotos, Tsunamis, erupciones volcánicas o crecida de los ríos, cuando no, la más grave y peligrosa caída de grandes meteoritos que a lo largo de la Historia han dejado sus profundas huellas en nuestro planeta con las consecuencias que todos conocemos.

    A veces, por nuestra manera de hablar y contar las cosas, podría dar la sensación de que somos, seres todopoderosos a los que nada puede dañar, y, sin embargo, la realidad es bastante diferente, toda vez que, somos seres de una fragilidad manifiesta, siempre expuestos a los designios de la Naturaleza y al Azar.

    En cada uno de esos acontecimientos pierden la vida cientos o miles de personas pero, la Humanidad sigue adelante en busca de sus destino, e, incluso, es la Humanidad misma, la que, con su torpe comportamiento, puede provocar una destrucción mucho mayor que la de los terremotos, volcanes y Tsunamis.

    Pensemos en todo esto y, al menos, en lo que esté en nuestras manos, procuremos hacerlo de la mejor manera posible para evitar que, acontecimientos inesperados, nos destruyan.

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  2. 2
    emilio silvera
    el 26 de agosto del 2016 a las 11:22

    De todas las maneras, las Vacaciones se notan, y, desde luego, los amigos comentaristas están ausentes. Sólo el titular de este lugar, trata de mantener el calor y deja algún que otro comentario en los distintos trabajos.
    ¡Ya volverán!

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  3. 3
    emilio silvera
    el 26 de agosto del 2016 a las 17:31

    No quiero ni pensar la que se puede formar el día que estalle todo lo que está escondido en un Parque Americano.


    Yellowstone, el gigante dormido

     
    Hace ya mucho tiempo que Yellowstone se reconoce como un sitio muy especial. Situado en Montañas Rocosas, es la joya de los Estados Unidos. Los visitantes llegan a ver sus altísimas cascadas, sus fuentes termales que borbotean y sus efusivos géiseres. También es famoso por su espectacular fauna y flora. Por estas razones se convirtió en el primer parque nacional del mundo en 1872.
    En la actualidad, el suelo del Parque de Yellowstone emite entre 30 y 40 veces más calor que la media de América del Norte, y es precisamente este calor el que causa las atracciones hidrotermanles del parque, el lugar del mundo donde se puede encontrar la mayor concentración de geusers, aguas termales y vapores.

     


     
    En el parque donde vivía el archifamoso ‘oso Yogui’ cada metro cuadrado de suelo emite una cantidad de calor equivalente a un watio, según han constatado los científicos. Si el calor de 50 metros cuadrados fuera convertido en electricidad, iluminaría una bombilla de 100 watios. Todo el parque emite calor suficiente como para iluminar una ciudad de más de dos millones de personas.



     
     
    Aunque existen supervolcanes en diferentes lugares del mundo, el que cuenta con mayor potencia letal es el que se encuentra justo debajo del parque de Yellowstone. Los científicos lo califican de ‘gigante dormido’, pero tras estudiar el movimiento del magma bajo el Parque y constatando la elevación media del suelo de Yellowstone -siete centímetros en los últimos años  han encendido las luces de alarma.
    Es lo que venimos diciendo, en cualquier momento puede dar el susto que, en este caso, será de letales consecuencias, una desatada e inconmensurable fuerza dormida que rugirá causando un daño descomunal en muchos sentidos.
    Claro que, contra estas cuestiones, nosotros, los Humanos, nada podemos hacer, excepco vigilar y evacuar si lo vemos venir a tiempo para evitar, cuantas más muertes mejor. Por lo demás, dejar hacer a la Naturaleza.

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