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¡Inexorable paso del “Tiempo”! ¿Qué será el Tiempo?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Divagando    ~    Comentarios Comments (2)

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El final de todo llegará y aunque tenemos datos para saber cómo podría ser… ¡Está lo impredecible!

 

“Dentro de miles de millones de años a partir de , habrá un último día perfecto en la Tierra… Las capas de hielo Ártica y Antártica se fundirán, inundando las costas del mundo. Las altas temperaturas oceánicas liberarán más vapor de agua al aire, incrementando la nubosidad y escondiendo a la Tierra de la luz solar retrasando el final. Pero la evolución solar es inexorable.  Finalmente los océanos hervirán, la atmósfera se evaporará en el espacio y nuestro planeta será destruido por una catástrofe de proporciones que ni podemos imaginar.”

 Eso nos decía Carl Sagan pensando en ese tiempo que llegará, nuestro Sol, agotado su combustible nuclear de fusión, se convierta primero en gigante roja y en enana blanca después. El Sol crecerá tanto que su esfera se hinchará como un gigantesco globo rojo hasta engullir a los planetas Mercurios y Venus quedando muy cerca de la Tierra.

 

                    Lo que entonces pueda quedar… ¿Qué importa? Ya no estaremos aquí

Es bueno el ser humano que sepa el por qué de las cosas, que se interese por lo que ocurre a su alrededor, por su planeta que le acoge, por el lugar que ocupamos en el universo, por cómo empezó todo, cómo terminará y qué será del futuro de nuestra civilización y de la Humanidad en este universo que, como todo, algún día lejano del futuro el tiempo inexorable, llevará al final de sus días.

El fin del universo es irreversible, de ello hemos dejado amplio testimonio a lo largo de muchos trabajos, su final estará determinado por la Densidad Crítica, la cantidad de materia que contenga nuestro universo que será la que lo clasifique como universo plano, universo abierto, o universo cerrado. En cada uno de estos modelos de universos, el final será distinto…,  claro que para nosotros, la Humanidad, será indiferente el  modelo que pueda resultar; en ninguno de ellos podríamos sobrevivir cuando llegara ese momento límite del fin. La congelación y el frío del cero absoluto o la calcinación del fuego final a miles de millones de grados, acabarán con nosotros, si para entonces, estuviéramos aún por aqui (que no es probable).

Para evitar eso se está trabajando hace décadas. Se buscan formas de superar dificultades que nos hacen presas fáciles de los elementos. La naturaleza indomable, sus leyes y sus fuerzas, hoy por hoy son barreras insuperables, para poder hacerlo, necesitamos saber.

El saber nos dará soluciones conseguir más energías, viajar más rápido y con menos riesgos, vivir mejor y más tiempo, superar barreras hoy infranqueables como las del límite de Planck, la barrera de la luz (para poder viajar a las estrellas) y el saber también posibilitará, algún día que nuestras generaciones futuras puedan colonizar otros mundos en sistemas solares de estrellas lejanas, viajar a otras galaxias y, ¿por qué no? ¡viajar a otro tiempo! Y, finalmente, viajar para escapar de nuestro destino…, ¿a otros universos?

La imaginación es libre y nunca hemos dejado de soñar con lo que podría ser. Si profundizamos mucho en el conocimiento de las cosas, si llegamos a comprender que no sabemos, si somos conscientes de que nuestro destino es el de una búsqueda “eterna”, y, no dejar nunca de plantear preguntas que nadie sabe contestar, entonces, al tener claro todo eso, podremos quedar tranquilos dejando que el “Tiempo” transcurra al saber que todo llegará, no importa las prisas que nosotros tengamos, todo tiene su momento y todo estará donde tiene que estar en el lugar y en el tiempo adecuado, el que la Naturaleza ha elegido para que así sea.

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            Mientras tanto, el tiempo pasará y nosotros nos iremos para que otros puedan venir. Como pasa con las estrellas, es necesario que unas mueran para que otras nuevas surjan con nuevos brios y nuevo fulgor, dado que las que se van agotaron su tiempo y sus energías y, en un Universo dinámico en el que todo se mueve, las cosas -también las animadas que tienen vida propia-, tienen que cambiar y renovarse.

Me gustaría creer que nuestra especie,  que la Humanidad, tiene que cumplir su destino, primero en las estrellas lejanas, en otros mundos dentro y fuera de nuestra galaxia, y después…, ¿quién sabe? Incluso alguna vez he pensado que podríamos llegar a un estadio del conocimiento que nos fundiera con la Naturaleza convertidos en luz que, según creo, es el estado puro de la materia, en la luz están las respuestas de muchas de las cosas que incansables buscamos. Las respuestas, como siempre están escritas en el “tiempo” que vendrá.

Nos referimos al tiempo en múltiples ocasiones y para distintas situaciones y motivos, como al referirnos a la duración de las cosas sujetas a cambios, época durante la cual ocurrieron unos hechos, edad de los objetos, estación del año, el período de vida de alguien desde que nace hasta que deja de existir, ocasión o coyuntura de hacer algo, cada uno de los actos sucesivos en que dividimos la ejecución de un , y otros mil temas que requieren la referencia temporal. Y, a pesar de que le podamos dar tantas aplicaciones… ¡No sabemos lo que es!

Dicen que va unido al espacio. Pero, también que es relativo. Pero, también que es una abstracción y que no existe en realidad. Pero, todos queremos disponer de él. Podemos ver los efectos de su transcurrir. Sin tiempo no podemos hacer nada ni tener esperanzas de futuro. ¿Qué será, en realidad el Tiempo? Sea cual fuere la condición de vida que alguien pueda tener, casi nunca quiere dejar su tiempo, todos queremos ser testigos de los hechos que nos tocaron vivir y, todos también, pensamos en ese tiempo pasado y en ese otro que está por venir.

¡Pasado, presente y futuro! ¡Una ilusión llamada “Tiempo”!

“No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho” Eso nos decía Séneca en De la brevedad de la vida

En física, el tiempo es la cuarta coordenada espacial en el continuo espacio-tiempo. En gramática es la categoría que indica el momento relativo en que se realiza o sucede la acción del verbo: pretérito, lo que ha sucedido; presente, lo que sucede en ese momento y futuro, lo que aún no ha sucedido. Nos referimos al tiempo meteorológico para explicar el del clima (hace mal tiempo; qué tiempo más bueno hace hoy, etc). En mecánica, el tiempo puede estar referido a las fases de un motor. También están los tiempos referidos a cada una de las partes de igual duración en que se divide el compás musical. En astronomía nos referimos al tiempo de aberración en relación al recorrido de un planeta hasta llegar a un observador terrestre. El tiempo está también en la forma de cálculo horario que empleamos en nuestra vida cotidiana para controlar nuestros actos y evitar el caos (¿qué haríamos sin horario de trenes, de comercio, bancos, oficinas, etc?).

El tiempo es tan importante en nuestras vidas que está presente siempre, de mil formas diferentes, que nacemos (cuando comienza “nuestro tiempo”), hasta que morimos (cuando “nuestro tiempo ha terminado”). El tiempo siempre está. Es algo que nunca hemos sabido explicar pero que,  simplemente, está ahí.

Sin embargo, a pesar de lo importante que es el TIEMPO, no he podido leer nunca una explicación satisfactoria sobre el mismo; una explicación que lo defina con sencillez y claridad sin restarle la importancia que tiene todos y lo que en realidad es dentro del contexto – no ya de nuestras vidas, simples e insignificantes puntos en la inmensidad del universo – de la Naturaleza cósmica de la que formamos parte.

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     Tommaso D’Aquino

Cuando le preguntaron a Tomas de Aquino, un buen filósofo natural seguidor de Aristóteles y gran pensador: ¿Qué es el Tiempo? Él contestó:

“Si nadie me lo pregunta, lo sé;
pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.
Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado,
y si nada sucediese no habría tiempo futuro,
y si nada existiese no habría tiempo presente.
Pero aquellos dos tiempos,pasado y futuro,
¿cómo pueden ser, si el pasado ya no es él y el futuro todavía no es?
Y en cuanto al presente,
si fuese siempre presente y no pasase a ser, pasado
ya no sería tiempo, sino eternidad.
Si, pues, el presente ser tiempo es necesario que pase a ser pasado,
¿cómo decimos que existe este, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser,
de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo en cuanto tiende a no ser?”

Como nos ocurre con tantas otras cosas y conceptos, queremos saber de una vez por todas qué es, en realidad, el Tiempo. Creo que cuando sepamos comprender lo que el Tiempo es, la Humanidad habrá dado un paso tan importante en su caminar por el Universo que, a partir de ese momento, lo podremos “ver” todo de otra manera, con otra perspectiva más amplia y que nos permitirá tener una visión más amplia en la comprensión del Universo  y de qué manera, estamos nosotros involucrados en eso que llamamos tiempo.

¡Saber lo que es el Tiempo! ¡Qué dolor de cabeza!

emilio silvera

 

  1. 1
    José Luis
    el 25 de febrero del 2014 a las 15:35

    Savia virtud de conocer el tiempo, el tiempo es oro, el tiempo es distancia, el tiempo es conocimiento,el tiempo es vida,el tiempo es muerte, el tiempo puede ser lo que queramos ya lo ha mencionado Santo Tomas  de Aquino, sabio padre Dominico, doctor de la iglesia Católica 

    Responder
  2. 2
    emilio silvera
    el 26 de febrero del 2014 a las 6:58

    ¡Hola, José Luis!
    Es cierto que el ¡tiempo!, desde tiempos inmemoriales, ha sido un gran dolor de cabeza para filósofos y pensadores que perseguían saber lo que el tiempo es, la Naturaleza transcurre y se desenvuelve en ese “campo temporal” y, a medida que este transcurre, todo va cambiando. El Tiempo, tal como nosotros lo entendemos es el continuo infinito, lo que nunca se para, y, todo cambia menos el que, ajeno a todo cuanto le rodea sigue su inexorable camino mientras la destrucción y la creación de todas las cosas ocurren en su presencia.
    Nosotros, como los que antes nos precedieron, somos testigos del tiempo que pasa y va dejando su huella en todos nosotros y en las cosas que nos rodean. Para lo que conocemos como vida, la nuestra y la de las especies que con nosotros habitan este planeta, el tiempo es efímero cuando lo comparamos con la “vida” de una estrella. Nuestra sensación, sin embargo, es la contraria: Nacemos, crecemos, aprendemos, nos casamos y creamos una familia y trabajamos y, todo eso, nos parece “un mundo”, cuando en realidad, en el contexto del universo, es menos que un suspiro.
    Con el tiempo se han hecho muchas hipótesis pero, nunca se ha podido crear una teoría consistente de lo que el tiempo es. No es nada fácil delimitar su verdadera naturaleza. Nosotros, los humanos, hemos realizado un gran esfuerzo para determinarlo y adaptarlo a nuestras necesidades cotidianas y, siguiendo la guía que la Naturaleza nos mostraba (el día y la noche para un día que es lo que dura la rotación de la Tierra y la orbita de nuestro planeta alrededor del Sol para un año), inventamos el segundo, los minutos la hora, los días, los meses y los años… los siglos y los milenios y, de esa manera, hicimos entendible lo que por tiempo se podía traducir en nuestras vidas pero, para mí que, la cuestión no es tan fácil y, el Tiempo, es mucho más que todo eso.
    Además, es algo que se estira y se encoge, como nos dijo Einstein es algo relativo dependiendo del observador que lo mida, de las circunstancias en que se puedan encontrar los aparatos medidores o los individuos que padecen su transcurrir. Y, da lugar a curiosas paradojas: No pasa el tiempo de la misma manera para quien está padeciendo y los minutos se le hacen interminables que, para aquel otro que, estando feliz, los minutos pasan volando. Aunque sabemos que realmente esos minutos transcurran igualmente para los dos, no es así como cada uno de ellos lo siente.
    Además, si mezclamos el tiempo con la relatividad, entramos en un terreno extraño, en un mundo mágico en el que pasan cosas imposibles, alejadas de nuestro transcurrir cotidiano en el que, las velocidades que están presentes, no son relativistas.
    Del tiempo, de lo que podría ser, de lo que significa, de lo que entendemos por tiempo podríamos hablar y hablar y comentar muchos matices que, en cada circunstancia pueden estar con ese concepto y, a todo esto, no podemos olvidar a la inseparable compañera del Tiempo, ¡la Entropìa! que mientras el transcurre, ella destruye. Si bien, la sabia Naturaleza, tiene sus mecanismos para crear la Entropía negativa y hace posible que en las galaxias, cuando mueren estrellas, con ese mismo material puedan nacer otras muchas nuevas y, de esa manera, del Caos surge la nueva vida en presencia del Tiempo que nada puede hacer por evitarlo.
    Nosotros y las demás especies vivas del planeta, la manera que tenemos de luchar contra el tiempo y crear esa entropía negativa, es la de reproducirnos para seguir aquí presntes en nuestros hijos y estos en los suyos y, en esa sucesión sin fin, mientras el tiempo pasa como frío espectador de ese inmenso teatro que nel Universo es, contempla todas las maravillas que a su alrededor suceden y, llegará “un tiempo”, en el que, la física del Cosmos, paralice el tiempo y todo quede en silencio y quietud, el cero absoluto se adueñará de todo y, ni los átomos podrán moverse.
    Ese, amigo José Luis, será el final de todo en nuestro Universo, la muerte térmica. Si para cuando eso se vaya acercando hemos sido listos y prevenidos y hemos aprendido lo suficiente, es posible (sólo posible) que. estémos situados en otros universos y en otros mundos. Claro que, eso es ser demasiado optimista.
    Un cordial saludo.
     

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