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¡El Mundo! ¡La Vida! ¡La Ciencia! ¿Y la conciencia?

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Divagando    ~    Comentarios Comments (10)

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Las cosas son ¡de tantas maneras!

El año no lo recuerdo bien, y, podrían haber pasado mucho tiempo, tranquilamente, unos treinta y cinco años desde entonces. Estuve en Brasil no por turismo, un asunto de un contrato mercantil de cierta importancia, me llevó hasta aquel país en el que estuve algo más de una semana.

No se borra de mi recuerdo que en la ciudad de Río, donde sobre las colinas se habían  construido “casas” con simples tablones de madera del desecho de viejas construcciones y derrumbes, o, de viejas vallas, la procedencia sería diversa y, para lo que aquí cuento, poca importancia puede tener. Sobrecogía la pobreza de la gente que allí habita. El lugar, carente de alcantarillado, agua o del más elemental de los servicios, obligaba a sus moradores a bajar con grandes recipientes hasta la parte baja donde, en obras o en cualquier lugar que pudieran encontrar, se abastecían del agua mínima para poder, de alguna manera, cubrir sus distintas necesidades.

Cargaban con aquellos grandes recipientes llenos de líquido tan deseado y, más tarde, se podía contemplar cómo, colina abajo, el agua corría sucia y mal oliente, la situación, ponía a prueba la estabilidad de cualquier persona medianamente sensible que, ante aquella realidad, se vería afectada por tan descomunal injustica.

Muy cerca del lugar, quedan situados los imponentes edificios de la playa de Copacabana, apartamentos lujosos de cierta belleza y lleno de comodidades y lujos.

¿Qué era aquello? ¿Acaso carecían de los conocimientos técnicos para instalar unas tuberías que subieran la colina y paliaran aquel vergonzoso problema?

Claro que, el problema de entonces es el mismo problema de hoy. La Sociedad, no nos parece completa si no tenemos esos focos de pobreza que son, como el complemento ideal de toda gran ciudad. ¿No se les cae la cara de vergüenza a los políticos de turno?

Nunca estuve en política y, aunque como a todos nosotros, de una u otra manera, nos afectan sus resultados, también como a cualquiera de nosotros, ante situaciones como la descrita arriba, se nos da el derecho a que, por haber pagado unos impuestos (que no siempre se destinaron debidamente), podamos criticar pero nunca decidir sobre su uso y, de esa manera, pasa el tiempo y, amigos míos, todo sigue igual.

No hace mucho, por algunos barrios de Madrid (supongo que pasará lo mismo en Nueva York o Montevideo), veía con pesar, como hombres y mujeres, desarrapados sociales que reflejaban en sus caras tristes, las carencias y las penas que tenían que soportar, estaban arrinconados, en lugares estratégicos, tratando de estar resguardados del frío intenso reinante. ¿Por qué soportamos esto? Y, lo peor del caso es que, no solo lo soportamos sino que, miramos la escena como sin ver, pasando de largo inmutables. Así lo pude comprobar en algún que otro lugar y, la verdad, es triste que nuestra Sociedad, esté anclada en ese punto intermedio entre el propio egoísmo y la insensibilidad de la desgracia ajena, lo cual, no deja de ser paradójico si, tenemos en cuenta que, mañana, cualquiera de nosotros podríamos estar en el lugar de uno de aquellos, ya que, las circunstancias actuales, no son precisamente de seguridad para nadie. Bueno, excepto para aquellos que pueden ser los culpables de esa situación.

Aquí mismo hemos hablado muchas veces del Tiempo que transcurre siempre, en una sola dirección: Hacia el futuro. Eso quiere decir que, su transcurrir, nos impide poder remediar lo que pasó en el pasado.

Nunca, en ninguna parte, he podido leer, ni escrito por un poeta, algo sobre el Tiempo que se sea comparable al “tiempo real” que conlleva un largo, muy largo, proceso de evolución que nos afecta de manera directa e incide en el transcurrir de nuestras vidas.

No hace mucho, dejamos aquí un básico esbozo del proceso que en la Tierra estuvo presente hasta que, hace ya muchísimo tiempo, apareció aquella forma primaria de vida que, pasados algunos miles de millones de años, nos trajo hasta aquí. El Mundo, desde muy temprano, sintió bullir sobre su superficie, en las profundas aguas primero y en la tierra después, como la vida latía y se abría camino con fuerzas.

Y, ¿han tenido que pasar tantos miles de años para que, nosotros tengamos que contemplar escenas como las antes descritas? ¿No hemos sido capaces, en tanto tiempo, de tener una forma más justa de Sociedad?

Claro que, paralelamente, a las cuestiones cotidianas, también ha estado presente aquí ese otro mundo llamado “Ciencia” en el que, habitan seres que, al contrario de los políticos, sólo trabajan aplicando su pensamiento y dando rienda suelta a su imaginación, para construir algo nuevo y mejor que requiere mucho esfuerzo y un duro trabajo que nadie ve. A cambio, lo único que piden como pago, es el placer de descubrir y poder desarrollar modos y sistemas de poder aplicar esos descubrimientos que nos lleven a tener un mundo mejor. Su pago (aparte del salario que puedan recibir), su verdadero pago, está en la excitación del momento en el que, tras inmensos esfuerzos, ven la recompensa de llegar, a esa meta soñada, a ese saber oculto, a un nuevo panorama que despeja el camino para poder desarrollar otros sistemas y otros futuros. Y, como eso es así, me llega una ráfaga de esperanza en el devenir de esta Sociedad nuestra que, sólo podrá ser salvada gracias a la Ciencia.

Si no llegamos a comprender que eso es así, podríamos perder de vista el horizonte y desviarnos del buen camino. Estamos inmersos en una gran aventura que, si actuamos con mesura y sabemos aplicar todo aquello que podamos descubrir, estaremos en el buen camino para erradicar ese otro mundo del que al principio os hablaba.

Acordaos de aquellos que, en viejas Sociedades antiguas creían que el mundo estaba situado encima de una tortuga y ésta, estaba sobre otra y otra y otra. Estaban en un mar que no tenía fondo y, lo que sustentara al mar, era otra cuestión que, ¿a quién le importaba? Además, nadie lo sabía. De la misma manera, ahora no hablamos de tortugas pero sí, lo hacemos de universos paralelos y multiversos,o, incluso de metaversos que, conforman inmensas estructuras de muchos universos unidos que los conforman y, unos estarán muertos y carentes de vida, otros no tendrán ni la materia tal como la conocemos, en algunos, carentes de partículas, no habrán aparecidos los átomos y, en otros muchos, como en el nuestro, la vida bullirá y evolucionará llevada de la mano de las leyes fundamentales de la Naturaleza que hacen posible su presencia en mundos que, como el nuestro, tienen las precisas condiciones requeridas para el surgir de la química-biológica de la vida.

Nuestro universo ha sido descrito por muchos, pero él, el Universo, simplemente continúa y continúa, con un límite tan desconocido como el fondo de aquel mar que sustentaba a las tortugas de aquellos antiguos. La Gravedad y el Magnetismo, imponen su ley en todo el universo y, la materia, dominada por las fuerzas nucleares fuerte y débil, sigue su marcha evolutiva que la lleva a transmutarse desde la materia inerte hasta la materia viva que, a veces, llega a adquirir consciencia.

Claro que, el límite de lo desconocido sigue estando ante nosotros, allí reside el futuro de lo que será y que, por mucho que podamos imaginar, realmente, nunca podremos conocer. ¿Cómo se puede conocer aquello que no existe? ¿Si no ha pasado no podemos contar nada de ello, ya que, nadie lo vio ni fue testigo?

Sin embargo, y, a pesar de esa “verdad”, nosotros nos atrevemos a comentar sobre el futuro y a especular con este o aquel cuadro que en ese futuro presentido, se podría dar. Todo será consecuencia de lo que hagamos hoy. Ya sabéis, la causalidad de la Física: El presente está cargado del pasado y, el futuro, será la consecuencia de nuestro presente.

Las maravillas nos rodean y nuestros avances en el conocimiento de las cosas nos llevan a perder alguna capacidad de asombrarnos. Cada día, sabemos de nuevos descubrimientos y de nuevas técnicas que nos hacen avanzar, imparables, hacia ese futuro soñado pero, volviendo al principio de estos pensamientos, ¿no serán precisamente estos avances los que, nos hace olvidar las cosas que, equivocadamente creemos “pequeñas” y, al contrario de lo que pretendemos construir, estamos haciendo una sociedad injusta de marginados sin techo que, al margen de todas estas cuestiones, su único problema es el hoy y, desde luego, el mañana para ello no existe?

Si miramos una puesta de Sol, extasiados ante la belleza de un océano inmenso que brilla ante los últimos rayos de la luz del día que se va, podemos exclamar ¡Qué mundo tan maravilloso! Y, sin embargo, si pensamos en otras cuestiones, podemos llegar a la conclusión de que, quizás, seamos nosotros los que no somos tan maravillosos como el mundo que nos acoge.

¡Es todo tan complicado!

Necesitamos de las hipótesis y conjeturas científicas que nos lleven hasta las buenas teorías que, con el tiempo, se convertirán en leyes. De la misma manera, en nuestra misma ignorancia de lo que la Naturaleza es, necesitamos de Filósofos y Poetas que nos lleven hacia esos mundos presentidos o soñados que nos alejen, de la frialdad de esa realidad irrebatible del no saber, al menos, los filósofos y los poetas, procuran enseñarnos otros mundos y nos dicen, los unos cómo podrían ser y, los otros, como nos gustaría que fueran. Es como una especie de alimento del Alma que, como sabéis, no sólo de pan se alimenta.

Si bien ciertas hipótesis “científicas” recientes no abarcan un abanico tan amplio como el que nos puedan ofrecer los filósofos, en cierto sentido son todavía más exóticas o extremas: ¿Universos Paralelos o Multiversos? ¿Hasta dónde podrá llegar nuestra imaginación?

Como alguna vez deje aquí escrito, la conciencia ha sido a un tiempo misterio y fuente de misterio. Objeto de los principales estudios filosóficos que, de mil maneras, han querido con sus pensamientos, plasmar lo que la consciencia es, y, sin embargo, sus logros no han sido suficientes. Entraron en escena otros estudiosos más especializados para tratar de entrar en ese complejo campo del funcionamiento cerebral y tratar de saber cómo surgía eso que llamamos consciencia y, hasta que punto, la conciencia era consciente.

Ahí estamos, en el camino, tratando de descubrir quiénes somos y hacia dónde vamos. Como nuestra complejidad puede ser comparada con la del universo mismo, la tarea no es fácil y habrá que estar, no ya a la espera de investigaciones y nuevos descubrimientos, sino que, nuestros conocimientos sobre nosotros mismos, llegará por la evolución que conlleva el paso del tiempo y, probablemente, por descubrimientos que haremos fuera de la Tierra, en el espacio exterior, y, sin descartar que, los datos que nos faltan podrían venir de la mano de seres que, de momento, ni sabemos que existen y, sin embargo, ellos podrían tener la clave de nosotros, de por qué somos así, de cómo hemos podido construir la Sociedad que ahora tenemos y, sobre todo, de cómo podríamos llegar a cristalizar una Humanidad en la que, las desigualdades de hoy, se puedan transmutar en ese “todos somos iguales” en el sentido más amplio de la palabra y queriendo significar que nadie, sin excepción, carecerá de aquello que le aleje de una vida digna.

emilio silvera

 

  1. 1
    floren
    el 28 de febrero del 2012 a las 18:56

    A mí, al menos, no me hicieron falta las imagenes para poder captar la belleza de los sentimientos que conllevan tus palabras.
    Es cierto, la maldad que Ser humano puede llegar a albergar dentro de sí. Ciertamente, deseo que ocurra algo al final de año que nos haga conscientes de Lo que somos. De no cambiar esto, (que cambiará) estamos destinados a la extinción, y repito, como lo esscribí hace poco, que mientras existan las jerarquias, siempre habrá deshumanos, que abusen de otros.
    Pero al mismo tiempo, comento por que me parece muy importante de aportatr en este escrito, un acontecimiento que me llenó de alegría el sábado:
    Me encontré con dos chavales que conocí en los acontecimientos del 15 M, con pelos largos y ropa que no vá a la moda que marcan los mercados ni se vende en el Corte inglés. Pero eso sí , muy buena gente , y como se suele decir en mi tierra, de buena familia. Pues estos dos chicos, de veintitantos años, que estan estudiando, viven en un piso de estudiantes, y han habilitado una habitación que tenían para trastos, para acoger a un señor indigente de nacianalidad Húngara, que vivía debajo de un puente metálico en la estación de Renfe.
    Sinceramente, me emociono al escribir estas palabras y ser consciente del Amor que hay también en el Ser humano, y pienso que poco a poco, esto debe de cambiar, no pueden engañarnos más, y tenemos que conseguir quitar el poder a aquellos que se lo otorgamos Nosotros, y Ser dueños de nuestras propias vidas.

    Responder
    • 1.1
      emilio silvera
      el 29 de febrero del 2012 a las 6:33

      Amigo Floren, la anécdota que cuentas de esos dos chicos, es (así lo quiero pensar) la esencia del SER Humano que todavía nos da alguna esperanza. Esos actos son los que están haciendo de soporte a todo esto, y, en silencio, son muchos los que así vienen actuando. Lo malo de todo esto es que, estos seres son nobles y crédulos y, las mentes malvadas, los aprovechan con engaños para hacer suyas sus protestas cuando así lesconviene a ellos, así que los manipulan y se ligan en sus filas para buscar cosas que, no son tan nombres.
      Como esas que cuentas, te podría contar algunas pero, tengo motivos para el silencio. Sin embargo, quede aquí constancia de que, el mundo, nuestra Sociedad, pervive gracias a esos aptos aislados de buenos seres humanos que, en situaciones límites, se sienten hermanos de los más desgraciados.
      Sí, existen (sin que se las vez) muchas personas así ¡Menos mal!
      Un abrazo amigo.

      Responder
  2. 2
    floren
    el 29 de febrero del 2012 a las 17:37

    Amigo Emilio, estos hechos aislados, no son tales, son más de los que apreciamos y las consecuencias se expanden como ondas en el agua. Como decía una sabia Sauce en Pocahontas (es que me la sé de memoria), sólo se necesita de que alguien inicie una pequeña onda en el agua, y ésta generá muchas más que se espanden.
    El amor es así.
    A estos chicos, les ha ofrecido una mujer mayor, una tierra que tiene para que hagan un proyecto, parecido a ecoaldea, y hagan cultivo ecologico y demás cosas para un bien social, proyecto que han compartido con todas las personas que quieran participar. Esto sólo es el principio.
    Mi padre me enseñó desde muy pequeño, que para recoger la cosecha, hay que sembrarla primero.
    Y logicamente, lo que se siembra, es lo que se recoge.

    Responder
    • 2.1
      emilio silvera
      el 1 de marzo del 2012 a las 7:04

      Estimado Floren:
      Esperemos que la semilla sea buena.
      Un abrazo

      Responder
  3. 3
    Ramon Marquès
    el 2 de marzo del 2012 a las 20:09

    Hola Emilio, hola Floren:

    Ahora estamos pasando unos malos momentos con la crisis. Aveces a una crisis sucede un cambio que resulta un crecimiento. Esperemos que sea así. Si los millonarios participaran adecuadamente…se acabó la crisis.
    Un abrazo. Ramon Marquès     

    Responder
    • 3.1
      emilio silvera
      el 3 de marzo del 2012 a las 9:00

      Amigo Ramón:
      Nunca he creido mucho en “los millonarios” que más bien catalogaría como “los cuervos” que se lo quieren llevar todo sin mirar las consecuencias. Mira hasta donde hemos llegado y, aparte del Gobierno que en buena hora se fue, los “millonarios” tuvieron algo que ver con lo que aquí está pasando.
      Ahora, habiénsonos dejado a los pies de los caballos, aquellos que fueron la mano de obra que hicieron posible con su mal quehacer, la situación actual, se dedican, en vez de a prestar su ayuda para tratar de paliar los daños, a criticar y alentar mocimientos que son conducidos por unos pocos de mala fe y bien enseñados que, camuflados entre miles de nobles intenciones, simplemente tratan de que nada salga bien, de que todo empeore, de que los que están fracasen, de que los inmensos esfuerzos no sirvan para nada y así, un largo etc.
      Claro que, los que están ahora arriba, tendrían que mostrarse más enérgicos y, en cuanto a los recortes, tendrían que haber empezado por los privilegios de ellos mismos y sus aledaños. En esta situación: Privilegios NINGUNO, para NADIE.
      Si la clase menos pudiente tiene que apretarse el cinturón, primero que lo hagan ellos y que prediquen con el ejemplo, sino es así, mal irán las cosas.
      Los que tienen que parrticipar adecuadamente no lo hacen y estamos muy sólos en este mundo de injusticia y dolor: más de cinco millones de parados y en un año 300 mil familias desalojadas de sus hogares. ¿Que puñetas quieren los que se dedican a perder el tiempo reventando las calles? ¿Ganamos algo con eso? Y, los Sindicatos quen han llegado a dar verguenza, ¿por qué no se van a sus casas y piensan en la manera de reparar el enorme daño que han hecho a la clase obrera por haberse vendido a quien les pagó mejor?
      De los políticos debenos exiger buenas leyes y medidas serias, sin titubeos ni miedos. Si no es así, la cosa no tendrá arreglo posible. Y, a la oposición actual (los que hicieron con su “buen hacer” este entuerto), decirles que se dejen de mezquindades malintencionadas y se dediquen a prestqar una ayuda sincera y noble pero, dudo de que conozcan lo que la nobleza es.
      Un saludo amigo y que la providencia nos asista.
       

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  4. 4
    Fandila
    el 7 de septiembre del 2012 a las 5:01

    Como siempre, Emilio has dado en el clavo.
    Digamos, como el título de aquella película: el cielo puede  esperar. Y tantos pequeños cielos que se construyen a costa de la insolidaridad y el egoismo.
    Particularmente, muchas veces me lo pregunto: qué pintamos en este absurdo de elucubraciones y requiebros, tan vacios a veces, que realmente ni siven, ni han de servir para nada. Podríamos y deberíamos aprovechar este trabajo mental en hacer “teorias” menos elevadas, y más cerca de la relidad, y que la mayoría de las veces solo sirven para satisfacer nuestro ego.
    Y me siento culpable de esa actiud indiferente, que más sea como un vicio que nos engancha. Comprometamósnos, desde ahora, a dar de lado a este cientifismo que la mayoría ni siquiera ejercemos como una profesión rentable. Por mi parte ese aldabonazo que hoy nos das no será en vano, me ha hecho reflexionar y mucho, y no lo digo de pasada. Un jobby  es un jobby que los hay para todos los gustos y colores, pero si además reporta algo para que el mundo sea más justo todos ganaremos.
    Pasémonos a la relidad pura y dejemos de estar en las nubes. Podemos hacerlo.
    Mis mejores augurios, compañeros de “fatigas”.
     

    Responder
    • 4.1
      emilio silvera
      el 7 de septiembre del 2012 a las 6:10

      Amigo Fandila, no se si algún día la Humanidad cambiará o perdurará así para siempre (espero que no), lo cierto es que, en la actualidad y después de unos pocos mules de años…la cosa no funciona y no somos capaces de “sentir” el dolor ajeno. El egoismo es grande y nos lleva a la catástrofe que por todas partes contemplamos.
      La única muestra que podemos ver de ese futuro deseado, se encuentra aquí entre nosotros repartido en pequeñas parcelas que llamamos “familia”, ahí está el único lugar donde prevalecen los sentimientos y, el egoismo está ausente.
      ¿Qué no darían unos padres por sus hijos?
      En los demás ámbitos de las Sociedades modernas…la cosa es bien distinta y la gente “mata” por quitarle al otro lo que tiene…¡pobres!, en el fondo, son unos desdichados que nunca podrán ser felices aunque tengan “cosas” de las que los demás carecemos.
      Un abrazo.
      PD.
      Procuremos que tu hija y mi hija Alicia no se junten, al parecer a las dos les repele las matemáticas y, por mi parte también traté de hacerme cargo del problema sin ningún éxito. Las lleva a trancas y barrancas pero, desde luego, no creo que nunca las pueda dominar.

      Responder
  5. 5
    Fandila
    el 7 de septiembre del 2012 a las 13:22

    Como dicen los malos oradores, aquellos que se repiten base de “latiguillos”, al hilo de lo que Floren expone, quien no ha vivido en cualquiera de sus “formas” la misería es difícil que pueda sentir la necesidad o el dolor de aquellos que la sufren. Parece que sea como un reparo, como una norma que nuestro instinto primario de supervivencia nos exigiera.
    La no convivencia, el desconocimiento de los demás no solo se inscribe o circunscribe al ámbito real fisico. Los comportamientos insolidarios tienen su caldo de cultivo en esos compartimentos casi estáticos, por fortuna cada vez más escasos, a los que paradójicamente la familia o el clan no son ajenos. Los grupos sociales de intereses comunes, que tampoco hay que calificar genéricamente como clases, si no se interrelacionan en la forma que sea, y en eso internet es quizá el mejor vehículo para logralo, aunque eso dependa de tantas circunstancias, en comparación con el mudo de la Fisica se parecerá a esas dimensiones, que si bien no aisladas del todo parece que se rijan por sus propias normas.
    No hay nada como la relación directa, pero afortunamente somos seres con razón (?¿) y ese inconveniente se puede suplir por muchas otras vías. La educación, en lo que se refiere a la puesta en común de conocimientos, del conocimiento del otro, de los demás, en alguna forma nos “homologa” sentimentalmente  para sentir, y actuar en consecuencia por tanto con comprensión y solidaridad. Si a esto se une la convivencia, la relación y establecimiento de lazos que perduran, el resultado se aproximará mucho a esos deseos últimos que en mayor o menor grado todos sentimos. No se trata de forzar nada  sino de buscar la formas de que esas condiciones favorables puedan establecerse.
    De manera natural y sin necesidad de tanta teoría todos sabemos como conducirnos para que eso llegue  a un feliz termino en una localización concreta.
    Pero como Emilio dice cuantas veces esos buenos instintos están dormidos. ¿Qué puede importar al que sufre en la miseria tanta palabrería y tanta gaita, si para é  todo sigue igual y su situación es la misma hoy que la de ayer y ya vive en la desesperanza de que mañana pueda ser distinto?
    Se dice que la desesperanza vuelve al hombre reaccionario, y que para él ya ninguna solución es válida. El escarmiento lo vuelve desconfiado y sus reacciones pueden ser imprevisibles.
    Palabras, palabras… palabras. Pero cuánto puede ser el aliento que encierran y cuanto nos ayudan a que el sentir común se esparza (El buen sentir).
    Cordiales saludos.

    Responder
  6. 6
    Emilio Silvera
    el 26 de octubre del 2013 a las 5:55

    Nos queda mucho para poder decir que somos Humanos. El largo proceso de humanización sigue su marcha y nosotros no hemos conseguido aún llegar a ese nivel soñado en el que todos sintamos el dolor de otros como propio, y, hasta que eso no suceda… ¡Seguiremos siendo seres egoistas de instinto animal! Que, dicho sea de paso, es lo que nos ha preservado hasta el momento. La Naturaleza, como nos dice Kike, es sabia y sabe, en cada momento, lo que nos tiene que dar y, si somos así… ¡Por algo será!

    Esperémos que el Tiempo pase y que la Naturaleza nos respete para que nuestra especie consiga llegar a cotas de mayor Humanidad.

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