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¡La Física! Los Caminos de la Naturaleza.

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Física Cuántica    ~    Comentarios Comments (12)

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Einstein se preguntaba a menudo si Dios tuvo alguna elección al crear el universo. Según los teóricos de supercuerdas, una vez que exigimos una unificación de la teoría cuántica y la relatividad general, Dios no tenía elección. La autoconsistencia por sí sola, afirman ellos, debe haber obligado a Dios a crear el universo como lo hizo.

Escuchar a E. Wittin hablar sobre Física, puede ser un viaje alucinante que nos lleve hacia el futuro que está por llegar. Él es el autor de la Teoría M de cuerdas en la que ha unificado todas las versiones de supersimetría, supergravedad, cuerda heterótica, supercuerdas y demás. Se avanza sin descanso pero, seguimos sin poder verificar de forma experimental. Se dice que esta teoría esta adelantada a su tiempo.

Aunque el perfeccionamiento matemático introducido por la teoría de cuerdas ha alcanzado alturas de vértigo y ha sorprendido a los matemáticos, los críticos de la teoría aún la señalan como su punto más débil. Cualquier teoría, afirman, debe ser verificable. Puesto que ninguna teoría definida a la energía de Planck de 1019 miles de millones de eV es verificable, ¡la teoría de supercuerdas no es realmente una teoría!

Con esa simple fçormula, Planck no dijo la energía que se necesitaba para verificar la teoría de cuerdad, es decir 1019 GeV, y, desgraciadamente, esa energía, de momento, no es de este mundo.

¡Es todo tan complejo! La topología nos dará algunas respuestas y, seguramente, las funcionaes modulares de Ramunujan también podría tener el derecho a voto en esto de la teoría de cuerdas.

El principal problema es teórico más que experimental. Si fuéramos suficientemente inteligentes, podríamos resolver exactamente la teoría y encontrar la verdadera solución no perturbativa de la teoría. Sin embargo, esto no nos excusa de encontrar algún medio por el que verificar experimentalmente la teoría; debemos esperar señales de la décima dimensión.

¿La décima dimensión?

“¡Qué extraño sería que la teoría final se descubriera durante nuestra vida! El descubrimiento de las leyes finales de la naturaleza marcará una discontinuidad en la historia del intelecto humano, la más abrupta que haya ocurrido desde el comienzo de la ciencia moderna en el siglo XVII. ¿Podemos imaginar ahora como sería?”

Steven Weinberg

¿Es la belleza un principio físico?

Ni en este monstruo de la Ingenieria y la técnica actual podríamos alcanzar las enertgía de Planck. Queda muy lejos de la posibilidad humana y, no sabemos si, alguna inteligencia extraterrestre la habrá podido conseguir. Estamos hablando de las fuerzas de la creación.

Aunque la teoría de supercuerdas nos da una formulación convincente de la teoría del universo (de todo lo que existe, incluyendo el espacio, el tiempo y la materia), el problema fundamental es que un test experimental de la teoría está más allá de nuestra tecnología actual. De hecho, la teoría predice que la unificación de todas las fuerzas ocurre a la energía de Planck, de 1019 miles de millones de electronvoltios (eV), que es alrededor de mil billones de veces mayor que las energías actualmente disponibles en nuestros aceleradores de partículas.

David Gross, uno de los autores de la versión de la cuerda heterótica que se desarrolla en 26 dimensiones. Incorporada más tarde, por Witten a la Teoría M, compendio de todas las anteriores. El físico David Gross (el del cuarteto de cuerdas de Princeton), al comentar el coste de generar esta energía fantástica, dice: “No hay suficiente dinero en las tesorerías de todos los países del mundo juntos. Es verdaderamente astronómica“.

Esto resulta decepcionante, porque significa que la verificación experimental, el motor que hace progresar la física, ya no es posible en esta generación actual de máquinas o con cualquier generación de máquinas en un futuro previsible. Esto significa, a su vez, que la teoría decadimensional no es una teoría en el sentido usual, porque es inverificable dado el actual estado tecnológico de nuestro planeta. Nos quedamos entonces con la pregunta: ¿Es la belleza, por sí misma, un principio físico que pueda sustituir la falta de verificación experimental?

El concepto de belleza es dispar, no todos aprecian la belleza de la misma manera, y, asimilar la belleza a un principio físico de la Naturaleza me parece banal, ya que, esa belleza, esté donde esté, es, también, Naturaleza. Para agitar más aún la controversia, Glashow escribió incluso un poema que termina así:

“La Teoría de Todo, si uno no se arredra,

Podría ser algo más que un caleidoscopio de cuerdas.

Aunque algunas cabezas se hayan vuelto viejas y escleróticas,

No hay que confiar sólo en las cosas heteróticas,

Seguid nuestro consejo y no cedáis la partida:

El libro no está acabado, la última palabra no es conocida”.

Glasgow ha jurado (sin éxito) mantener estas teorías fuera de Harvard, donde él enseña. Pero admite que a menudo siente que es superado en su deseo y la teoría de supercuerdas se cuela por todas las rendijas de la universidad y, además, sus puntos de vista no son compartidos por otros Nobel como Murray Gell-Mann y Steven Weinberg que se decantan en el sentido de que la teoría de supercuerdas proporciona nuestra única fuente actual de candidatos para una teoría final con enormes señales reales de autenticidad. ¿Por qué sino de su interior surgen las ecuaciones de Einstein de la relatividad general y el número mágico 24 de Ramanujan y sus funciones modulares, que al ser generalizadas se convierten en 8 y a las que la relatividad añade 2, para finalmente exigir 10 dimensiones? Los físicos no creen en casualidades pero sí en causalidades; si algo ocurre es debido a lo que existió, al suceso anterior que dio lugar al suceso presente, y que dará lugar al suceso futuro.

El matemático indio más extraño que podía pasarse el día sin levantar la cabeza escribiendo teoremas que ni los mayores matemáticos del momento sabían descifrar. Sus funciones modulares encierran mensajes que están aún por ser descubiertos. ¿Qué nos dirán?

Fue una verdadera pena que los políticos de EEUU dieran al traste con el proyecto SSC (Supercolisionador Superconductor) por su enorme coste de más de 11 mil millones de dólares para construirlo en las afueras de Dallas, Texas, con una circunferencia de 85 Km y rodeado de enormes bobinas magnéticas donde los físicos habrían podido verificar de manera indirecta la teoría decadimensional, además de haber encontrado partículas exóticas tales como la misteriosa partícula de Higgs predicha por el Modelo Estándar. Es la partícula de Higgs la que genera la ruptura de simetría y es por lo tanto el origen de la masa de los quarks. Por consiguiente, la anulación de este proyecto del supercolisionador de partículas nos ha privado de encontrar el “origen de la masa”. Todos los objetos que tienen peso deben su masa a la partícula de Higgs. Incluso, había una posibilidad de que el SSC encontrara partículas exóticas más allá del Modelo Estándar, como “axiones”, que podrían haber ayudado a explicar la materia oscura. También el gravitón, la partícula mediadora en la gravedad, está pendiente de ser encontrada.

Bueno, es posible que aquella decepción sea compensada con el LHC que ahora trabajará a 8 TeV y, posiblemente, para el 2.013, habrá encontrado el Bosón de Higgs que cambiaría el Modelo Estándar de la Física de partículas y…otras cosas.

En aquellos momentos se podían leer comentarios como este:

“Puesto que el supercolisionador no se construirá nunca, y por lo tanto nunca detectará partículas que sean resonancias de baja energía o vibraciones de la supercuerda, otra posibilidad consiste en medir la energía de rayos cósmicos, que son partículas subatómicas altamente energéticas cuyo origen es aún desconocido, pero que debe estar en las profundidades del espacio exterior más allá de nuestra galaxia. Por ejemplo, aunque nadie sabe de dónde vienen, los rayos cósmicos tienen energías mucho mayores que cualquier cosa encontrada en nuestros laboratorios de pruebas.”

Los rayos cósmicos son impredecibles en cuanto a su energía aleatoria. Hace ya aproximadamente un siglo que fueron descubiertos por un padre jesuita de nombre Theodor Wolf en lo alto de la Torre Eiffel en París. Desde entonces, el conocimiento adquirido de estos rayos es bastante aceptable; se buscan y miden mediante el envio de contadores de radiación en cohetes e incluso en satélites a gran altura alrededor del planeta Tierra para minimizar agentes interceptores como los efectos atmosféricos que contaminan las señales. Cuando los rayos energéticos, altamente energéticos, inciden en la atmósfera, rompen los átomos que encuentran a su paso y los fragmentos que se forman caen a tierra donde son detectados por aparatos colocados al efecto en la superficie.

Hercules X-1

El detector de Utah, a unos 140 Km al suroeste de Salt Lake City, es lo suficientemente sensible como para detectar la procedencia, el origen de los rayos cósmicos más energéticos. Hasta el momento, Cygnus X-3 y Hércules X-1 han sido identificados como poderosos emisores de rayos cósmicos. Probablemente son grandes estrellas de neutrones, o incluso agujeros negros en rotación engullendo a sus estrellas vecinas que, inocentes, han osado traspasar el horizonte de sucesos. Cuando el material de la estrella traspasa ese punto de no regreso, crea un gran vórtice de energía y escupe cantidades gigantescas de radiación (por ejemplo, protones) al espacio exterior.

Muchas son las fuentes detectadas de rayos cósmicos a lo largo del Universo. Los rayos cósmicos son partículas que llegan desde el espacio y bombardean constantemente la Tierra desde todas direcciones. La mayoría de estas partículas son protones o núcleos de átomos. Algunas de ellas son más energéticas que cualquier otra partícula observada en la naturaleza. Los rayos cósmicos ultraenergéticos viajan a una velocidad cercana a la de la luz y tienen cientos de millones de veces más energía que las partículas producidas en el acelerador más potente construido por el ser humano.

Hasta la fecha, el rayo cósmico más energético detectado tenía una energía de 1020 electrón voltios. Esta cifra supone una increíble energía diez millones de veces mayor de la que se habría producido en el SSC o ahora el LHC. Dentro de este siglo, seguramente, será difícil alcanzar con nuestras máquinas, energías aproximadas. Aunque esta fantástica energía es todavía cien millones de veces menor que las energías necesarias para sondear la décima dimensión, se espera que energías producidas en el interior profundo de los agujeros negros en nuestra galaxia se acercaran a la energía de Planck. Con grandes naves espaciales en orbita deberíamos ser capaces (seremos) de sondear en lo más profundo de estas estructuras gigantescas de fuentes energéticas que, abundantemente, están repartidas a lo largo y ancho del universo.

Los rayos cósmicos están presentes por todo el Universo allí donde se producen sucesos de grandes energías, como radiogalaxias, explosiones supernovas, e incluso, en colisiones de estrellas de neutrones. Según una teoría favorita, la mayor fuente de energía dentro de nuestra galaxia (mucho más allá de cualquier cosa imaginable), está en el mismo corazón de la Vía Láctea, en el centro, a 30.000 años luz de nuestro Sistema Solar, y puede constar de millones de agujeros negros.

En física nada se puede descartar, la inaccesibilidad de hoy a la energía de Planck se puede suplir por descubrimientos inesperados que, poco a poco, nos lleve cada vez más cerca de ella, hasta que finalmente tengamos el conocimiento y la tecnología necesarias para poder alcanzarla.

Sabemos exactamente de qué están compuestas las estrellas del cielo que, en las que por cierto, exista una gran variedad de elementos, no todas están hechas de la misma materia dependiendo a qué generación puedan pertenecer. No olvidemos que en el siglo XIX, algunos científicos declararon que la composición de las estrellas estaría siempre fuera del alcance del experimento, y que la única manera que tendríamos de conocerlas sería la de mirar al cielo y verlas allí, inalcanzables como puntos de luz brillantes y lejanos en la oscuridad del vacío del cosmos. Sin embargo, podemos decir hoy, a comienzos del siglo XXI, año 2.008, que no sólo podemos saber la composición de las estrellas, sino también como nacen y mueren, las distancias que los separan de nosotros y un sin fin de datos más.

Particularmente creo que el ser humano es capaz de realizar todo aquello en lo que piensa dentro de unos límites racionales. Podremos, en un futuro no muy lejano, alargar de manera considerable la media de vida. Podremos colonizar otros planetas y explotar recurso mineros en las lunas de nuestro Sistema Solar; los turistas irán al planeta Marte o a las lunas Ganímedes o Europa. Los transportes de hoy serán reliquias del pasado y nos trasladaremos mediante sistemas de transportes más limpios, rápidos y exentos de colisiones. Tendremos computadoras de cifrado cuántico que harán más seguras las comunicaciones y el intercambio de datos será realmente el de la velocidad de c, así en todos los campos del saber humano.

La mente humana, conectada al Universo del que forma parte, evoluciona sin cesar y, llegado el momento, podría tener una gran cantidad de respuestas que, desde luego, necesitamos conocer para sobrevivir en este complejo y vasto Cosmos.

Estamos inmersos en un avance exponencial, imparable.

Otro ejemplo de una idea “inverificable” la tenemos en la existencia del átomo. En el siglo XIX, la hipótesis atómica se reveló como el paso decisivo en la comprensión de las leyes de la química y la termodinámica. Sin embargo, muchos físicos se negaban a creer que los átomos existieran realmente, los aceptaban como un concepto o herramienta matemática para operar en su trabajo que, por accidente, daba la descripción correcta del mundo. Hoy somos todavía incapaces de tomar imágenes directas del átomo debido al principio de incertidumbre de Heisemberg, aunque ahora existen métodos indirectos. En 1.905, Einstein proporcionó la evidencia más convincente, aunque indirecta, de la existencia de átomos cuando demostró que el movimiento browniano (es decir, el movimiento aleatorio de partículas de polvo suspendidas en un líquido) puede ser explicado como colisiones aleatorias entre las partículas y los átomos del líquido.

Albert Einstein, había demostrado la existencia de los átomos. Esto lo hizo gracias al siguiente problema: ¿por qué los granos de polen “saltan” en el agua?. Einstein llegó a la conclusión de que esto sólo podía ser posible si los átomos existían, y esto se comprobó por las exactísimas predicciones que se lograban con los cálculos de Einstein sobre este extraño movimiento: el movimiento Browniano.

Por analogía, podríamos esperar la confirmación experimental de la física de la décima dimensión utilizando métodos indirectos que aún ni se han inventado o descubierto. En lugar de fotografiar el objeto que deseamos, quizá nos conformaríamos, de momento, con fotografiar la “sombra” del mismo.

emilio silvera


  1. ¡La Física! Los caminos de la Naturaleza : Blog de Emilio Silvera V., el 21 de agosto del 2012 a las 7:14

    [...] de Higgs la que genera la ruptura de simetría y es por lo tanto el origen de la masa de los quarks. Por consiguiente, la anulación de este proyecto del supercolisionador de partículas nos ha [...]

 

  1. 1
    Crusellas
    el 11 de agosto del 2011 a las 23:37

    Magnífico post. Un genial resumen de la Teoría de Cuerdas y de los retos a los que se enfrenta la Física actual; y todo el razonamiento filosófico que de ello se deriva y que de modo tan magistral plasmas, amigo Emilio, no tiene desperdicio.
    Y de nuevo salen a la luz dos personajes inconmensurables: Albert Einstein, que tocaba todos los “palos”, y el malogrado Ramanujan, ¡qué pena que este grandísimo genio falleciera tan joven y tan marginado!
    Un cordial saludo.
     

    Responder
    • 1.1
      emilio silvera
      el 12 de agosto del 2011 a las 7:05

      Estimado amigo:
      Es verdad que, cuando nos paramos a pensar en los logros que nuestra especie está alcanzando, nos tenemos que maravillar de la capacidad del pensamiento y del entendimiento al que podemos llegar en la comprensión de la Naturaleza. Desde los Sumerios y todas aquellas Cilivilazaciones que empezaron esta historia del saber, no hemos parado de progresar y, a cada nuevo descubrimiento podemos contar con una nueva herramienta que nos permite ir más lejos aún.
      Actualmente se están llevando a cabo estudios y experimentos de los que nadan saben la gente corriente, sólo los habituales de este mundillo de la Física y la Astronomía están al tanto de esos avanzados (mejor futuristas) proyectos de los que nada se comenta a la espera de resultados. Puede ser que la generación de ordenadores del 2.020 logre que los que están ahora al uso resulten totalmente obsoletos, y, lo mismo podríamos decir en otros ámbitos tecnológicos que ya, en este momento, no son de este tiempo.
      En cuanto a Einstein, nunca podremos agradecerle las muchas contribuciones que sus ideas hicieron por la Física y la Cosmología, sus Teorías relativistas (las dos partes), cambiaron el mundo y, ¿qué duda nos puede caber? durante el siglo XX hemos tenido el gran privilegio de ser testigos de dos revoluciones fundamentales en nuestra imagen física del mundo. Una de ellas dio un vuelco a nuestras ideas de espacio y tiempo, un espacio-tiempo que resulta estar sutilmente curvado de tal forma que da lugar a ese muy familiar y omnipresente, aunque misterioso, fenómeno de la gravedad. La segunda de estas dos revoluciones cambio por completo nuestra forma de entender la naturaleza de la materia y la radiación, danda una imagen de la realidad en la que las partículas se comportan como ondas y las ondas como partículas, en donde nuestras descripciones físicas habituales quedan sometida a incertidumbres esenciales y donde los objetos individuales pueden manifestarse en varios lugares al mismo tiempo. Hemos dado en utilizar eltérmino “relatividad” para englobar la primera de estas revoluciones, y “teoría cuántica” para englobar la segunda. Ambas han sido confirmadas experimentalmente hasta la saciedad con una precisión sin precedentes en la historia de ka ciencia.
      Todo esto, como es natural, no debe hacernos olvidar precedentes como los de Euclides con su noción de la geometría, o, Galileo y Newton que nos dijeron como podíamos entender los movimientos de los cuerpos ponderables en términos de fuerzas entre sus partículas constituyentes y las aceleraciones que dichas fuerzas generaran. Debemos mencionar aquí a Faraday y Maxwell que nos mostraron que las partículas no bastaban, y que también debemos considerar que existen cuerpos continuos que llenan el espacio, tan reales como las propias partículas. Estos campos estaban combinados en una única entidad que se extiende por todas partes, conocida como el campo electromagnético, y el comportamiento de la luz podía explicarse de una forma muy bella en términos de sus oscilaciones autopropagantes.
      Claro que, tengo que volver de nuevo al siglo XX para expresar mi admiración y resaltar lo notable que resulta que, un mismo físico -Albert Einstein- haya tenido percepciones tan extraordinariamente profundas del funcionamiento de la Naturaleza que le permitieran establecer las piedras fundacionales de estas dos revoluciones del siglo XX ern el mismo año 1905. Y no sólo eso, sino que durante ese mismo año Einstein aportó también nuevas ideas fundamentales en otras dos áreas, con su tesis doctoral sobre la determinación de las dimensiones moleculares y con su análisis de la naturaleza del movimiento browniano. Este último análisis por sí mismo hubiera valido a Einstein un lugar en la historia. En realidad su trabajo sobre el movimiento browniano (junto cvon el trabajo independiente y paralelo de Smolouchowski) sentó las bases de una parte importante del conocimiento estadístico que ha tenido enormes implicaciones en otros numerosos campos.
      Aquel artículo que el mismo Einstein calificó de “revolucionario” que argumenta que, en cierto sentido, debemos volver a la idea (newtoniana) de que la luz consiste después de todo en partículas, precisamente cuando nos habíamos hecho a la idea de que la luz consiste solamente en ondas electromagnéticas. De esta aparente paradoja nacio un importante ingrediente de la mecánica cuántica. Su trabajo, inspirado en las ideas de Max Planck del cuanto de acción, h, y que todos conocemos como el Efecto Fotoeléctrico, le valió el Nobel de Física pero, se hubiera merecido más de uno.
      La Cosmología, la verdadera cosmología, en realidad nació cuando Einstein publicó la segunda parte de su teoría de la relatividad, la general. Allí nos decía como el espacio se distorsiona en presencia de grandes masas y, también nos habló sobre la existencia de los agujeros negros. Es más, de sus escuaciones de campos que han sido interpretqada de mil formas diferentes y en cada una de ellas aparecen nuevos conocimientos, resulta que, no se sabe el por qué, dichas ecuaciones surgen en el desarrollo de esas modernas teorías de cuerdas, emergen a la luz como un mensaje que Einstein, desde donde se pueda encontrar, les envía a las nuevas generaciones de físiccos para decirles que, la base de su trabajo está en el que él terminó, y, por eso, sus ecuaciones subyacen en la teoría moderna de más dimensiones.
      En fin, amigo Crusellas, del fascinante mundo de la Física y de sus maravillas con los personajes que las acompañan, podríamos estar hbalando aquí durante mucho tiempo.
      Un abrazo querido amigo

      Responder
  2. 2
    Don Pepe
    el 10 de abril del 2012 a las 17:04

    “La autoconsistencia, por si sola, debe haber obligado a Dios a crear el universo como lo hizo” ¿Qué pinta Dios en todo esto? ¿Crees que apelando a Dios uno se eleva y vuelve más profundo lo que dice? ;)

    Por cierto, me parece (y si no corregidme) que la única autoconsistencia que puede existir es dada por el principio de identidad, simbolizada por A=A. Y una autoevidencia siempre resulta ser empíricamente incontrastable (por eso el pensamiento metafísico es el pensamiento formado, sólo, por autoevidencias o autoconsistencias).

    Puede que la teoria M sea por ahora incontrastable, pero no lo és de por sí, por tanto no és una opinión acientífica. La existencia de Dios (el conocimiento autoevidente por excelencia) sí es una opinión acientífica. 

     

    Responder
    • 2.1
      kike
      el 10 de abril del 2012 a las 19:30

      Por mi parte, de acuerdo en todo, Don Pepe.

       Además eso de la metafísica creo que es más una tonteria que otra cosa, ya que aun en el caso de que sus tratados puedan ser ciertos, son indemostrables, por lo que para el caso da igual; sabrás que la palabraja se inventó cuando en tiempo de los antiguos griegos alguien preguntó por unos libros un tanto raros que había escrito Aristóteles (creo); y el que contestó le dijo que se encontraban “detrás(meta) de los de física”; por eso contiene la palabra física, cuando en realidad trata sobre todo de una rara filosofía.

      Responder
  3. 3
    emilio silvera
    el 11 de abril del 2012 a las 7:50

    Amigos:
    Don Pepe está certeero y, en cuanto a la metafísica para muchos es una pseudociencia propia de los esoterismos más oscurantistas, y, por otros, ha sido considerada como el árbol de la ciencia de cuyo tronco arrancan las distintas ramas del saber humano.
    Y el amigo Kike apunta bien al nombrar a Aristóteles, ya que fue éste el primer filósofo que escribió un tratado sistemático de metaf´çisica y definió el objeto de esta “disciplina”, la fuente de la palabra, como nos indica Kike, se debe a Andrónico de Rodas (siglo O a. C.), traductor y recopiladorm de la obra aristotélica, que se to´p con unos manuscritos situados más allá de los libros de la física (Ta meta ta physica), de ahí el nombre metafísica. No es de extrañar por tanto, que esta palabra que connota un tipo de conocimiento transfísico, haya sido utilizada por numerosas doctrinas ocultistas de toda índole.
    Lo cierto es que, el término, tuvo excelente acogida y fue utilizado desde entonces, para denominar aquella parte de la filosofía que versa sobre el ser (to ón). Sin embargo, la metafísica tanto de aristóteles como todo lo que la siguió, siempre ha estado acompañada de la polémica y también ha estado sembrada de problemática de la que nunca se ha podido escapar: la filosofía primera (proton philosophia) o sabiduría, entendida como teología, es decir, una ciencia particular que constituiría, junto con la filosifía segunda (deutera philosophia) o física y matemáticas, una de las partes en que se divide teóricamente la filosofía.
    En tanto que ciencia general del ser, la metafísica pretende abarcar también la ontología o ciencia del ente (“lo que es”) en tanto que es ente y que ha sido equiparada al conocimiento formal de los géneros supremos de las cosas. De hecho, Aristóteles, ante ciertas preguntas, se remitía a la cuestión de la ousía: la sustancia, la esencia.
    Claro que, el problema de definir el objeto y el método de la metafísica surge de la dificultad inherente al problema del ser (to ón), cuya multiciplicidad de sentidos (todas las cosas son, pero no de la misma manera) se deduce de un análisis de las oraciones copulativas, en las que un predicado se atribuye a un sujeto de dos maneras radicalmente distintas entre sí: afirmando aquellas características que definen esencialmente al sujeto (esencia, sustancia, qué es algo) o una cualidad o característica inherente al sujeto y en ningún modo definitoria de su esencia.
    Estas maneras de decirse el ser se corresponden, según el estagirlsta, cin las diez categorías o formas de ligarse un presicado a un sujeto: esencia o sustancia, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, situación, posesión, acción y pasión. En cuanto al método de conocimiento utilizado por la metadísica, éste no es experimental (a posteriori) o empírico, sino que se basa en deducciones a priorl, es decir, independientes de la experiencia.
    La metafísica ha sido utilizado por muchos y, desde luego, no sólo los fiósofos han hecho uso, en alfgún momento de ella, también losm teólogos de todas las religiones la hicieron suya cuando así les convenía a sus intereses. Ellos postulaban que la filosofía debía estar subordinada a la teología, es decir,, había que establecer una relación exacta entre la filosofía y la revelación, o dicho de otra manera, entre la fe y la razón. La teología era considerada la metafísica especial que estaba supeditada al ámbito del ser.
    Todo esto ha llenado tratados y las bibliotecas están llenas de grandes libros que hablan de folosofía y metafísica y, esta última, como podreris comprender, está en un plano que nos trasciende, está situada en esa parte que intuimos unida al ser y que no hemos llegado a poder comprender, es la parte más sublime y suprema del ser, algo que está por encima de nuestros pensamientos “normales”, algo metafísico es algo inancanzable que sólo se puede intuir que está ahí pero que nunca, se podrá lograr tomar de manera física.
    La Metafísica amigos míos, es esa parte de la imaginación que nos permite hablar de “esos poderes superiores” que llevamos con nosotros y de los que nadie, nunca, ha podido dar una muestra fehaciente de que, en realidad, están ahí. Claro que, hablar del SER y decir hasta dónde podrá abarcar, o, llegar, la evolución de la mente…¿quién se atreve a decirlo con seguridad? Precisamente por eso, porque nadie puede hacerlo, nos inventamos la metadísica que habla de cuestiones que podrían ser.
    Un cordial saludo amigos.

    Responder
  4. 4
    Don Pepe
    el 11 de abril del 2012 a las 10:59

    Emilio… me parece muy superficial tu respuesta. Disculpa, pero diria que ni entiendes porqué la metafísica no puede ser una ciencia ni porqué los grandes pensadores (incluso Einstein o actualmente Kaku) han aspirado a alcanzar el conocimiento metafísico (el conocimiento de las cosas por sí mismas) ;)

    Pero me gusta leerte de tanto en tanto. Saludos y cuidate.  

    Responder
    • 4.1
      emilio silvera
      el 11 de abril del 2012 a las 15:29

      Estimado Don Pepe:
      Has conseguido sacar mi sonrisa a la superficie, está bien que nos expresemos con sinceridad. Nadie lo sabe todo sobre todo y, desde luego, menos que nadie lo se. He querido simplemente dejar una sencilla reseña de lo que se piensa sobre la metafísica y sus orígenes. Por lo demás, ¿quién entiende realmente lo que la metafísica es? No creo que yo sea uno de ellos y, por supuesto, llegar a conocer “las cosas” en su esencia, no es nada fácil, bien sabes que, la Naturaleza nos esconde secretos que…, tratamos de desvelar pero, de ahí a conseguirlo…
      Por otra parte, está bien que, “…de tanto en tanto” te guste leerme.
      Un cordial saludo amigo.

      Responder
  5. 5
    Luis
    el 24 de septiembre del 2012 a las 21:36

    Hola Emilio. Soy aun un simple estudiante de Fisica, pero gracias a blogs como los suyos, voy comprendiendo y me adentro cada vez más en este mundillo tan fascinante que es la Física.

    En mi humilde opinion, creo que muy pronto llegaremos a una Teoria unificada, y aunque experimentalmente no pueda ser demostrada en muchos años, su veracidad se comprobará cuando al aplicarla a los diferentes casos, su resultado coincida con la experiencia.

    Una vez más, como en muchas otras ocasiones, veremos lo unidas que están la razón y la experiencia. Unas veces una se adelanta a la otra,  pero al final, llegan al mismo camino, poner orden y descubrir la belleza de un universo aparentemente caótico.
    Un saludo 

    Responder
    • 5.1
      emilio silvera
      el 25 de septiembre del 2012 a las 5:26

      Hola, amigo Luis:
      Es grato ver por estos lugares a gente joven que se interesa por la Física, esa disciplina que nos habla del comportamiento de la naturaleza y nos dice de qué están hechas las cosas. Estoy convencido de que cada vez estaremos más al tanto de lo que la Naturaleza es, y, desde luego, poco a poco, irémos descubriendo sus secretos. Lo de la Teoría final…no acaba de entrar en mi cabeza. ¿Unificarlo todo en una gran ecuación que nos responda a cualquier pregunta? ¡Me gustaría verlo.
      ¿Que podemos llegar muy lejos en el conocimiento del Universo? ¡Seguro!
      ¿Que llegaremos a saberlo todo? ¡Dudoso!
      Creo que siempre nos quedará algo por descubrir y mucho por saber. Espero que sea así. Las cosas no siempre resultan ser como nos parecen que son y, cuando profundizamos en ellas, podemos darnos cuenta de que, nuestra realidad, llegado a ciertos límites, difiere enormemente de la realidad del mundo. No hemos podido llegar a ciertos lugares muy lejanos situados en el “universo” de lo muy pequeño y, por tal motivo, sólo podemos especular con lo que allí se pueda encontrar. Nuestra tecnología actual no nos deja seguir más allá.
      Hablamos de los átomos y decimos que son pequeños objetos que están hechos de Quarks que, en tripletes, conforman a los nucleones (protones y neutrones) que forman un núcleo sólido con carga positiva que, al ser rodeados por electrones con cargas negativas, dan lugar a lo que conocemos como átomo. En realidad, deberíamos decir que, los átomos, se comportan como sí estuvieran hechos de protones y neutrones que, a suvez, están hechos de quarks y, que parece que al ser orbitados por los electrones dan lugar a ellos que unidos, conforman moléculas y estas, a su vez, se unen para conformar la materia.
      Pero, todo eso, debe ir siempre con unas palabras por delante: “creemos que…” y, de esa manera, cuando se descubra la verdadera naturaleza de las cosas, no tendremos sorpresas ni se nos vendrán abajo esos “sólidos” castillos de arena que son los modelos de la física que, de manera imparable, con el paso del tiempo se irá renovando al avanzar más y más en el conocimiento de las cosas.
      Esa Teoría del Todo (si podemos llamarla así), la tomaré como esa nueva teoría que sobrepase a las actuales que, habiedno cumplido su primer siglo, creo que ya es hora del relevo, aunque eso sí, las actuales quedarán ahí y serán herramientas que seguiremos utilizando, toda vez que, en realidad, subyacen dentro de esas otras más avanzadas que vendrán.
      Por otra parte, la experiencia nos dice que, sin romper el huevo no podremos hacer la tortilla, y, ese sencillo ejemplo nos dice como funciona todo el universo que, aunque nos de esa sensación de Caos, en realidad, sólo es un proceso más en la dinámica y en el ritmo que, la Naturaleza impone, para que las cosas sean tal como las observamos a nuestro alrededor:
      Una estrella masiva explota en supernova para crear una nueve e inmensa región sembrada de materiales sencillos y complejos de los que nacerán nuevas estrellas y nuevos mundos. En esas nubes, ya se encuentran los materiales necesarios para todo eso y, también, para la vida. Sin embargo, a primera vista, si somos testigos de esa explosión y vemos el resultado, pensaremos en el Caos que, en realidad, nos lleva a la creación y a la vida.
      Mucho tiempo ha tenido que pasar para que todo eso lo pudiéramos comprender y, más adelante, sabremos muchas más cosas que ahora, sólo podemos intuir y otras a las que sólo podemos llegar con nuestra infinita imaginación, uno de los mejores dones con los que nos ha dotado la Naturaleza.
      Un cariñoso apretón de manos y…¡a estudiar!
       

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