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Cosas que no todos conocéis

Autor por Emilio Silvera    ~    Archivo Clasificado en Albert Einstein    ~    Comentarios Comments (2)

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Del familiar Einstein, tan conocidos por todos los aficionados a la Física y también por algunos que no lo son, existen aspectos de su vida que no siempre han  sido aireados y, por lo general, son desconocidos para el gran público que sólo sabe de su gran obra y de su esplendor pero, como todos en esta vida, él también pasó por sus momentos bajos y tuvo que sufrir situaciones adversas.

Como alumno, la verdad, no era muy apreciado por sus profesores, el mismo Minkowski, cuando publicó la teoría de la relatividad especial, le recordaba como un alumno poco disciplinado, algo vago y que faltaba a clases para irse a navegar con Mileva Maric, en las clases se aburría. Incluso se cuenta aquella anécdota de su profesor de griego que, viendo lo desaliñado que era y el poco interés que ponía en las clases, llegí a decirle: “muchacho, en esto de la ciencia no llegarás a ninguna parte, es mejor que te dediques a otra cosa”. El hombre pasó a la Historia por sus “proféticas” palabras.

Mileva Maric.jpg

              Mileva Marić en 1896.
Mileva, una matemática servia, fue su compañera y colega y con la que se casó. La participación de Mileva en la teoría de la relatividad ha sido muy discutida y sigue siendo un gran misterio. Nadie sabe a ciencia cierta si particpó en su elaboración y, si lo hizo, en qué grado.
El padre, Hermann Einstein, y la madre, Pauline; ambos de origen judío, aunque alejados de las tradiciones religiosas. Su padre dirigía un pequeño negocio de aparatos eléctronicos.
El joven Einstein hacia 1895, año en que su familia parte a Milán, Italia. El  país del arte, lo impresionó vivamente y lo recorre a pie, de Milán a Padua, de Padua a Florencia…
Cuando Einstein finalizó sus estudios, nadie le daba trabajo, su comportamiento contestario como estudiante no era, desde luego, el mejor aval para conseguirlo. Incluso en una ocasión, estuvo a punto de destruir los laboratorios haciendo unas pruebas. Aquella situación, le llevó a la depresión, de tal manera que, su padre viendo su estado, se atrevió a escribirle a un profesor con estas palabras.

              Wilhelm Ostwald
13 de abril de 1901
Profesor    Wilhelm Ostwald
Universidad de Leipzig
Leipzig, Alemania
Estimado Herr Profesor:
Le ruego que disculpe a un padre que es tan atrevido como para dirigirse a usted, estimado Herr Profesor, en interés de su hijo.
Empezaré diciéndole que mi hijo Albert tiene 22 años, que estudió en el Politécnico de Zurich durante 4 años, y que el pasado verano superó con brillantes notas los exámenes para obtener el título en matemáticas y física. Desde entonces ha estado tratando sin éxito de obtener un puesto como ayudante, lo que le permitiría continuar su formación en física teórica y experimental. Todos aquellos en situación de emitir un juicio, elogiar su talento; en cualquier caso, puedo asegurarle que es extraordinariamente estudioso y diligente y se dedica con gran amor a su ciencia.
Por todo ello, mi hijo se siente profundamente disgustado debido a su actual falta de empleo; tiene la idea de que ha equivocado el camino en su carrera y cada vez se encierrqa más en sí mismo. además, está agobiado por la idea de que representa una carga para nosotros, gente de medios modestos.
Puesto que es usted altamente reconocido Herr Profesor, a quien mi hijo parece admirar y estimar por encima de cualquier otro estudioso actualmente en activo en la física, es a usted a quien me he tomado la libertad de dirigirme con la humilde petición de que lea su artículo publicado en los Annalen für Physick y le escriba, si es posible, alguna palabra de ánimo para que pueda recuperar su alegría de vivir y trabajar.
Si, además, usted pudiera asegurarle un puesto como ayudante para ahora mismo o para el próximo otoño, mi gratitud no tendría límmites.
Le ruego una vez más que perdone mi atrevimiento al escribirle, y también me tomo la libertad de mencionar que mi hijo no sabe nada de esta paso poco usual que he dado.
Quedo, altamente estimado Herr Profesor, suyo afectisimo.
                                                                                    Hermann Einstein
trabajando en la Oficina de Patentes de Berna
El Joven Einstein, por aquella época, estaba realmente deprimido y, el no encontrar ubicación profesional, un trabajo en el que poder desarrollar sus ideas, le traían de cabeza y, había perdido la fe en sí mismo. Daba algunas clase de matemáticas pero, como profesor dejaba mucho que desear y los alumnos veían como con la tiza en la mano, se perdía en la pizarra haciendo números y ecuaciones ininteligibles para ellos.
Su actitud displicente y su autosuficiencia de “sabelo todo” no le ayudó mucho para ganar el aprecio de los demás, sobre todo, de sus profesores. Displicente y, Minkowaki, su profesor de matemáticas, estaba tan harto de él que llegó a calificarlo zangano. Pero Einstein no era un zangano. Simplemente era selectivo. Estudió exhaustivamente aquellas partes del programa que a él le gustaba y, las otras, simplemente las ignoraba, creía que no le aportaban nada y, prefería emplear el tiempo en reflexionar y pensar. La reflexión autodidacta le apasionaba e imaginaba sobre cuestiones de la física que le transportaba a “otro mundo”. Pensar para él era divertido, alegre y satisfactorio; por sí mismo, atando cabos de este y aquel científico, pudo aprender la nueva física, aquella que el Profesor Heinrich Weber les omitía en sus lecciones.
Por fin, por medio del padre de su amigo Marcel Grossman, encontró trabajo como Oficial de tercera en la Ofiocina de Patentes de Berna (Suiza) y, allí, tuvo tiempo más que sificiente para ponerse al día y elucubrar sobre temas profundos de Física que le darían el fruto apetecido.
Siendo un joven físico desconocido, empleado en la Oficina de Patentes de Berna (Suiza), publicó su Teoría de la Relatividad especial en 1905. En ella incorporó, en un marco teórico simple y con base en postulados físicos sencillos, conceptos y fenómenos estudiados anteriormente por Henri Poincaré y Hendrik Lorentz. Probablemente, la ecuación de la física más conocida a nivel popular es la expresión matemática de la equivalencia masa – energía, E=mc², deducida por Einstein como una consecuencia lógica de esta teoría. Ese mismo año publicó otros trabajos que sentarían algunas de las bases de la Física estadística y la Mecánica cuántica.
Allí, se produjo la explosión y comenzó a conocer el mundo al gran físico que aquel joven llevaba dentro. Después de aquello, todos fueron cargaos y honores, reconocimientos y…el Nobel de Física de 1921 por su “Efecto Fotoeléctrico”.
¡Qué personaje!
emilio silvera

  1. El Tiempo de Planck, materia extraña, la geometría del Universo… : Blog de Emilio Silvera V., el 3 de febrero del 2014 a las 6:13

    [...] por Emilio Silvera    ~    Clasificado en Astronomía y Astrofísica    ~    Comments (0) Cosas que no todos conocéis [...]

 

  1. 1
    emilio silvera
    el 1 de julio del 2013 a las 6:01

    De nada hombre

    Responder

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